Chapter Text
El tiempo pasaba muy rápido, había pasado bastante tiempo de que Lumine derrotó a los dioses, recuperó sus poderes, y a su hermano.
Unos 3 años más o menos, supuestamente ese debía ser el fin de su viaje por Teyvat, pero las cosas cambiaron debido a un estúpido mortal que le había acompañado en sus viajes.
En su día se despidió de él antes de partir a otro mundo con Aether. Solo fue una semana de separación, Lumine recordó sus batallas semanales con Childe, y decidió ir a su punto habitual de encuentro.
Allí estaba, el estúpido fatui con su sonrisa habitual mirándola como si hubiera visto un fantasma. Abrió varias veces la boca intentando encontrar las palabras "¿Me echaste de menos? Camarada"
Pasarón muchas cosas durante esos tres años, salieron y rompieron un par de veces, y se casaron.
Llevaban una vida feliz. Por su boda les regalaron una tetera, el mejor regalo que podían tener. Viajar por el mundo sin preocuparse por la estancia, a veces se encontraban en un punto que no habían acampado porque un ladrón de tesoros se le ocurrió la brillante idea de llevarse la tetera. Eso le encantaba a Childe, una pelea de buena mañana para despertarse. También estuvo la vez que los recogió una pareja pensando que era una lámpara mágica, en cierto modo lo fue porque "les concedieron tres deseos" eliminar monstruos, comida, y dinero.
Realmente era buena vida, excepto porque Lumine estaba rara desde que volvió de su viaje por otros mundos con su hermano. Algo le pasaba, no habían vuelto a luchar, no comía como antes. Esperaba que su visita a Szhennaya para celebrar su cumpleaños pudieran hablarlo.
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Lumine quería decírselo, pero no sabía cómo. Habían pasado unos tres años juntos, no podía ser tan difícil decirle "¿Te acuerdas qué hace un mes nos lo montamos en tu oficina? Pues estoy embarazada" Sería irónico cuando le dijo cuando le propuso matrimonio que lo más probable es que nunca pudiéramos tener hijos, Lumine podría parecer humana, pero no lo era en absoluto.
Se enteró hace más o menos una semana, últimamente estaba revuelta, y al volver de otro mundo con Aether, para comprar un regalo de cumpleaños a su marido. Decidió pasar por la farmacia Bubu, y fue cuando se enteró. Estaba embarazada de un mes más o menos, aún no lo había asimilado. Le dijo que podía hacer vida normal, pero su vida no era normal para empezar. De un día para otro terminó los combates en general, podría ser demasiado peligroso en su estado, tampoco podía hacer muchas comisiones, y prácticamente no comer nada sin que le dieran ganas de vomitar.
Estuvo a punto de decirlo cuando se encontraban en el barco esperando a que terminarán de cargar todos los regalos que Childe había comprado para su familia, cuando apareció Paimon diciendo "No os podéis ir sin mí. Paimon va a donde la comida esté" con ella por medio no pudo tener un rato a solas con su marido, y cuando tenía oportunidad acababa en el baño vomitando. Descubrió que estar embarazada en un barco no era lo más recomendable.
Por fin, tras tres días de angustia llegaron al pequeño pueblo costero hogar de Childe. Nunca Lumine se había alegrado tanto de pisar suelo firme.
Paimon se ofreció a ser su guía, no tenía mucho sentido porque era el pueblo natal de Childe, pero la dejaron. Había pasado tiempo desde que terminó su viaje con Lumine, y aunque no lo dijera la hadita extrañaba viajar con ella.
La pareja iba unos pasos por detrás, Childe la rodeó con su brazo atrayéndola hacia él.
"¿Te encuentras bien? Si quieres podemos ir al médico"
Claramente Childe no era tonto, nunca había visto enferma a Lumine. Pensaba que ella no podía enfermarse, al fin de cuentas su mujer era una especie de alienígena inmortal capaz de crear portales a otros mundos.
"No hace falta... Tenemos que hablar"
Esa frase nunca era buena, cuando lo decían sus padres era que algo pasaba.
"¿Es importante?" preguntó con miedo irracional en sus ojos.
"Bastante... ¿Te acuerdas lo que pasó en tú oficina?"
Como olvidar ese momento, cuando su mujer apareció en su oficina en el banco del norte diciéndole que se tenía que ir unos días a Mondstat. Él normalmente la hubiera acompañado, pero su secretario estaba de baja porque iba a ser padre. Podría ser Tartaglia el onceavo fatui que trae el caos con su paso, pero no un monstruo tan cruel cómo para impedir que un padre viera a su hijo nacer.
Empezaron con un beso de despedida, y acabó con ella en su sillón montándoselo. Tal vez estuviera enfadada por eso, fue lo primero que se le vino a la mente. Sabía perfectamente que todo el banco se enteró, no le importó ¿Quién sería tan estúpido para ir contando las intimidades de ellos?
"Eso es imposible de olvidar. Mi preciosa esposa en mi sillón gritando por mi" Recibió un codazo como respuesta "Idiota" Él se rió, su cara enfada y colorada por el comentario le parecía irresistible. Siendo justos, desde su primer combate le pareció irresistible, cuando quiso darse cuenta siempre la andaba buscando.
Paró un momento para besarla, sus labios incluso en el más frio Snezhannaya eran cálidos.
"Mañana es mi cumpleaños podríamos..."
Su frase fue interrumpida por una voz conocida "¡Hermanito, Lumine!" un niño de unos siete años se abalanzó hacia la pareja, no entendía que había cortado un momento importante. "Teucer ¿Qué tal? ¿Me extrañaste?" Ajax levantó a su querido hermano del suelo para llevarlo en brazos hasta su casa. Lumine había perdido su oportunidad de oro para contar su pequeño secreto, aunque la culpa no era de Teucer. Como siempre Ajax tenía el don de hacerla perder el hilo de las conversaciones, pero no estaba enfadada. No pudo evitar imaginarse esta misma escena, pero con el hijo de ambos entre sus brazos. Tenía curiosidad de cómo podría ser ¿Se parecería a ella o tal vez a Ajax?
Llegaron por fin a la casa de los padres de Ajax. Era una casa o más bien una mansión a las afueras del pueblo. Lo más destacable, a parte de su gran tamaño, es los juguetes que se encontraban en un lateral de la casa. El gran señor cíclope se encontraba ahí resguardando la casa, la primera vez que vino Lumine se llevó un buen susto pensando que era un labrador de verdad.
Enseguida fueron recibidos a las puertas, Tonia y Anthon enseguida rodearon a su hermano. Anastasia intentó poner orden, pero era una tarea difícil.
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Había pasado un rato desde que entraron al espacioso salón que se hacía pequeño con tanta gente reunida. Paimon estaba merodeando por la cocina desde antes de que llegaran, Natasha y Alexander, los hermanos mayores de Ajax, llegaron con sus respectivas parejas e hijos. Todo se volvió un caos, cómo era habitual en su casa.
Lumine se encontraba en un sillón al lado de la chimenea viendo la escena. Incluso al día de hoy se le hacía raro que esta fuera también su familia, durante toda su existencia inmortal habían sido solo ella y su hermano. El cambio no le disgustaba, aunque a veces podía ser agobiante.
Estaba tan cansada del viaje, que ni se dió cuenta que se quedó dormida en medio del salón mirando la escena perdida en sus pensamientos.
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A estas alturas todo el mundo sabía que le pasaba algo a Lumine, no era propio de ella quedarse dormida tan temprano. Ajax pensó en llevar a su habitación, a la de ambos más bien dicho, pero tenía miedo de despertarla. Le tranquilizaba ver que tras tres días sin poder pegar ojo, ahí estaba tan tranquila con una cara rebosante de paz. No pudo evitar quedarse mirándola atontado pensando en que estaría soñando.
"Hey, ¡Hey! Sr monedero, Lumi
Si no os dais prisa Paimon se comerá vuestra parte"
Como siempre, el hada tenía el don de importunarle.
La voz chillona de Paimon hizo que Lumine se revolviera en sus sueños.
"Paimon te voy a cocinar" dijo medio dormida.
"La verdad es una gran idea"
El hada se puso en guardia "¡No soy comida ¡" Y se fue volando a la mesa antes de que realmente la cocinarán.
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Al cabo de unos quince minutos por fin Lumine se desperezó y se unió a la mesa. Como de costumbre, una gran cantidad de comida empezó a servirse.
De nuevo las náuseas, Lumine hizo lo mejor posible por aguantarlas mientras comía.
Lo logró en cierto modo, aunque tal tuvo que ser su mal aspecto para que todos le preguntarán si estaba bien. Decidió excusarse por motivo que era solo agotamiento, y se fue a "domir", o lo que es lo mismo ir a estar un rato a solas en el baño hasta que se le pase un poco las náuseas.
"¿Sábes que le pasa a Lumine?" preguntó Alexander a su hermano
"Seguro que es una de sus "rupturas" habituales" comentó su padre Alek. Todos en la mesa habían visto alguna que otra vez romper y volver en el mismo día, eran una pareja caótica, pero dentro de ese caos funcionaba de algún modo.
"Creo que está mala y no lo quiere decir" Ajax carraspeó era tan cabezota como él y convercerla iba a ser difícil "Mañana la llevaré al médico"
"Paimon piensa que tienes miedo a las agujas"
Tal vez ese fuera el caso, Lumine nunca había estado enferma así que seguramente nunca había ido al médico.
Nathasa decidió unirse a la conversación "Hoy está cansada, mañana la intentó convencer"
Al final la cena terminó sin percance, cuando Ajax subió a su habitación Lumine estaba dormida encima de la cama sin ninguna manta. La tapó con cuidado de no despertarla, su cabeza daba vueltas pensando que le podía pasar. Parecía asustada así que debía ser algo serio, quizás había vuelto algún dios maligno y simplemente le tendría que dar una paliza. Esperaba que fuera algo sencillo fácil de solucionar.
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Cuando Lumine se despertó se encontró una cama vacía. Ajax no estaba a su lado, en cambio estaba un peluche gigante de narval, que le regaló hace tiempo, con una nota.
Me he ido a pescar, se te veía tan cansada que no te he querido despertar.
Te he dejado el desayuno encima de la mesa.
Firmado tu increíble, sexy marido.
Parecía que el destino jugaba con ella. Su plan inicial era esperarlo despierta, por la noche, y contarle todo, y al parecer se quedó dormida. Cuando volviera de pescar se lo tendría que decir sin falta.
Desayunó tranquilamente lo que le había preparado, poco a poco para evitar que las náuseas le atacaran. Al terminar, decidió bajar con los platos para lavarlos.
Tenía que pensar un plan antes de que volviera para contarle la verdad.
La casa estaba extrañamente vacía, no era de extrañar. Los chicos habrían ido al alba a pescar, y solo quedaban las mujeres, y algún niño lo bastante pequeño como para ir a pescar. Dio los buenos días, y se dirigió a fregar los cubiertos.
Cómo de costumbre, la cocina estaba impoluta. Seguramente obra de Ajax y su madre, Lumine tuvo que casarse con él para empezar a comprender hasta donde llegaba su obsesión por la limpieza, y el orden. Nunca dejaba nada fuera de su sitio, todo lo contrario de lo que era Lumine dejando cada cosa en un sitio diferente dependiendo del día, y el momento.
Mientras estaba concentrada en su tarea, no se percató que Natasha había entrado en la cocina detrás de ella “¿Qué tal te encuentras esta mañana?"
"Bien, estaría cansada del viaje"
"No estaría mal que te revisarán por si acaso... Sé que eres una diosa inmortal o algo así"
Ella había prometido intentar convencerla de que fuera al médico, se lo había prometido a su hermano. No entendía que era exactamente Lumine, técnicamente nadie de la familia. Le había mostrado sus alas, sus poderes sobrenaturales, pero para lo que respectaba a ella, le parecía una chica normal. Al menos era la chica a la que su hermano había escogido como esposa, y solo hacía falta verlos para saber lo mucho que se querían el uno al otro, así que a toda su familia le daba igual que era exactamente Lumine.
Lumine se había planteado esa estrategia, pedirle a Childe que la acompañará al médico y mostrar sorpresa ante la noticia. Era una técnica demasiado rastrera para ella. Quería ir de frente y decirlo, pero no encontraba el momento adecuado.
"No hace falta, no es nada"
"Lumine, tienes a Ajax preocupado hazlo por él"
Venía de familia el juego sucio por lo que parecía ¿Cómo ignorar esa premisa? Estaba en un callejón sin salida. Suspiró dejando los platos a medio fregar "¿Puedo confesarte algo?"
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Los niños habían sido enviados a sus cuartos a jugar dejando a las mujeres, Tonia que ya era lo suficiente mayor, y Paimon, en una reunión exclusiva de vital importancia.
Lumine maldijo en caer en el juego sucio de Natasha, no tenía que haber dicho nada. Enseguida se enteró Anastasia, que no podía con la emoción, Tonia preguntando si sabía si era niño/a, Dasha, la mujer de Alexander, contando anécdotas de sus embarazos, Natasha riéndose por cómo se lo había contado Lumine, y Paimon como siempre comiendo.
"Cuando Ajax se enteré se va a emocionar" empezaron a comentar
"Será el mejor regalo de cumpleaños"
"Paimon piensa que es buen momento de divorciarse y que te dé una pensión alimenticia"
No lo decía con mala intención. Extrañaba los viajes con Lumine, y era una opción.
Las miradas del resto de los asistentes a la reunión alertaron a Paimon que era momento de desaparecer. Demasiados viajes e intentos de convertirse en comida le habían dado al hada un sexto sentido.
"Bueno la cuestión es ¿Cómo se lo cuento?"
Había diferentes opiniones, Natasha y Dasha estaban a favor que se lo contará. Ajax siempre había querido tener hijos, y viniendo de la mujer que tanto ama no veían porque le costaba tanto a Lumine
Anastasia y Tonia pensaba que sería mejor prepararle una pequeña sorpresa en la fiesta que habría luego.
Siguieron hablando de todo un poco en general. La única conclusión a la que llegó Lumine es que de una forma u otra se lo tenía que decir.
La puerta principal se abrió, los hombres habían vuelto de pescar. Al parecer fue un buen día, tendrían pescado para una semana al menos. Dejaron la comida en la despensa.
El plan de Childe era encontrar a Lumine, rezar para que Natasha la hubiera convencido, ir al médico, y luego celebrar su cumpleaños con un gran combate. No había error en su lógica, excepto que Lumine se negará al médico.
Entró al salón, allí estaban todas las chicas de la casa pareciendo tener una reunion.
"¿Me puedo unir a la reunión?" dijo con la mayor inocencia del mundo.
A todas les pilló por sorpresa, la más rápida en reaccionar fue Anastasia. "Tú no puedes estar aquí fuera de esta casa, y Lumine tú te vas con él.
No os quiero ver a ninguno hasta la hora de comer"
Anastasia era la que mandaba en esta casa, sus palabras eran ley. Ninguno de los dos pudo rechistar, antes de salir Anastasia abrazó a Lumine.
"Espero que no se te ocurra luchar en tu estado" Le susurró, aunque para Lumine sonó como amenaza. Tras eso, ambos salieron de la casa.
Ajax aprovecho para agarrar a Lumine de la cintura "Creo que tienes algo que decirme"
Tenía que decirle demasiadas cosas, quería gritarle que iban a ser padres, pero las palabras no salieron. "Feliz cumpleaños... Vamos a un lugar tranquilo"
El chico estaba emocionado, esas frases solían significar un buen combate o sexo, con suerte las dos cosas.
Caminaron a las afueras del pueblo. Al punto favoritos de ambos, una pequeña playa. Por suerte para Childe, la playa estaba infectada de slime cryo, y algún hilichurls.
"¿Una pequeña apuesta a ver quién derrota a más?" No esperó respuesta, se abalanzó a por los enemigos.
Solo tardó unos cinco minutos, Lumine ni se movió. En su estado no debía hacerlo, además le gustaba ver a Childe peleando.
"Ni lo has intentado"
"Tú ganas"
Ganar cuando no tienes rival no es divertido. Normalmente se hubiera quejado, pero no tenía tiempo para eso.
"Quiero mi recompensa"
Lumine se tensó un poco, no pudo evitar fijarse en los pequeños detalles. Su risa en forma de mueca mostrando su superioridad, su camiseta manchada de sangre y marcando el contorno de su cuerpo.
"Está bien ¿Qué quieres?" Dijo inocentemente, como si no estuviera pensando en que podrían hacerlo aquí mismo.
El joven se acercó a donde se encontraba, sentada en una estructura geo que acababa de crear, y se sentó a su lado.
"Quiero que me cuentes que te pasa"
Se produjo un momento de silencio era ahora o nunca.
"Estoy... Asustada"
"¿De qué? Si hay que matar a alguien ya sabes qué..."
"No, no es eso"
Ojalá fuera tan fácil. Luchar contra Baal ahora mismo le parecería hasta un juego de niños.
"Entonces ¿Qué te pasa?"
"¿Te acuerdas de la oficina?"
"Estoy empezando a pensar que quieres repetir"
"¡¿Qué?!"
"¿Es eso lo que te asusta? Pedírmelo. Compraré todos los sillones que quieras y..."
Lumine se estaba cansando que la interrumpieran, y de sus estúpidas conclusiones.
"Ajax estoy embarazada"
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Hace un año y medio aproximadamente
Lumine y Tartaglia estaban en su pelea semanal habitual. Esta vez fue el heraldo el que apuntó con su lanza al cuello de Lumine.
"¿Y bien?" dijo expectante sin bajar la guardia
Lumine bajo el arma, no podía quejarse hoy había luchado como nunca, se merecía ganar. Solo esperaba que no estuviera horas tirándose flores. "Tú ganas esta vez"
Tartaglia también bajo el arma. Estaba más nervioso de lo que esperaba, técnicamente lo difícil era ganar a Lumine, no se podía asustar ahora.
"Bueno vamos a comer. Habrá que celebrar tu victoria"
"Claro, pero antes..."
Tartaglia hizo lo que nunca esperó hacer, se hincó de rodillas ante la mirada atenta de Lumine. Sacó una pequeña cajita con un anillo dentro. Había tardado meses en preparar el anillo para que fuera perfecto.
"Lumine ¿Te gustaría casarte conmigo?"
La chica se quedó helada, siempre había oído la típica escena cliché que te piden matrimonio, pero nunca esperó que le sucediera a ella.
"Ajax yo... No puedo"
"¿Por qué no? Sabes que no me voy a rendir"
"Porque soy inmortal ¿Tal vez?"
"Me da igual"
"Dudo que podamos tener hijos, no somos de la misma especie"
"Podemos adoptar o comprar animales, no me importa"
Ajax se levantó "Sé que eres inmortal, y el tiempo que pases conmigo será un instante, pero estaría honrado que lo pasarás conmigo"
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La cabeza de Ajax intentaba procesar la nueva información. Embarazada... Lumine llevaba en su interior una pequeña criaturita de ambos.
Hace unos momentos estaba bromeando intentando relajar la tensión, y ahora no encontraba palabras para expresar sus sentimientos. Dudaba que existiera alguna palabra para reflejar el cúmulo de sentimientos.
"Ajax ¿Estas bien?" Lumine empezaba a pensar que lo mejor hubiera sido no decírselo. Se encontraba con los ojos abiertos de par en par, la boca entreabierta. Nunca le había visto tan en shock.
De repente la abrazó, y la besó lentamente enredando su pelo entre sus manos.
Empezó a hablar sin soltarla de su agarré.
"Vas a ser una gran madre"
Los brazos de Ajax le parecían el sitio más seguro del mundo ¿Cómo podía haber estado tan insegura en contarle la verdad?
"Seré un desastre"
"Lo dudo bastante"
"Es la verdad, no sé me da tan bien los niños como crees.
Lo más parecido a un niño que he cuidado ha sido Paimon"
"Bueno, eso es un logro"
El chico sintió como temblaba levemente entre sus brazos. Le pareció curioso, Lumine quién derrotó a los dioses, y al abismo se encontraba asustada porque no sabía cómo cuidar de su futuro bebé.
"No vas a estar sola, ya lo sabes"
Él siguió ahí ayudándola a tranquilizar sin soltarla.
"Creo que me encuentro más tranquila, lo siento"
Se sentía avergonzada, se había comportado como una cría, y en unos meses cuidaría a una criaturita de ambos. Tenía miedo de cómo sería ser madre, miedo de cómo sería su futuro hijo/a la mezcla de la sangre de ambos debía ser caótica.
"Iremos poco a poco. Todavía hay tiempo"
Lumine asintió "Tienes razón"
"Oye ¿Si es niña me dejas que sea yo quien elija su nombre?"
"¿Qué nombre le quieres poner? No pienso dejar que le pongas un nombre raro que no sepa pronunciar"
El heraldo había fantaseado imnumerables veces como serían los hijos de ambos. También tenía pensado multitud de nombres, aunque eso no lo iba a confesar, apuntados en su cabeza. Estaba demasiado acelarado por la noticia, ahora mismo quería ir a casa, dar la buena noticia a todos, y escribir los nombres en un papel antes de que se le olvidaran.
"Prometo que será un nombre fácil, aunque sería tierno ver intentar pronunciar correctamente el nombre de nuestra hija"
Una pequeña risa recorrió su rostro recordando cuando le contó a Lumine su verdadero nombre, y cada vez que lo pronunciaba sonaba diferente porque no se hacía con algunos sonidos.
"No te rías tanto. Será un niño elegiré yo el nombre, y lo llamaré Scaramouche"
Paró de reírse imaginando la escena, y le entró un pequeño escalofrío “Espero que no se te ocurra poner ese nombre a nuestro hijo"
Por supuesto que no le iba a poner ese nombre a su hijo, no podía ser cruel, y menos con la pequeña criatura que estaban esperando. No sabía si sería niño o niña, pero no iba a llamarlo de cualquier forma.
"No pienso poner un nombre estúpido a nuestro hijo, ni pienso dejar que hagas tú eso sí es niña"
"¿En serio crees que haría eso a nuestra hija?"
"Si no quieres morir antes de que nazca más te vale"
"Me alegro de verte más animada, pero creo que deberíamos dejar los combates por una temporada...
Quiero elegir el nombre porque será nuestra preciosa hija, que se parecerá a ti" Childe se empezó a imaginar cómo podría ser ¿tendría sus ojos o los de Lumine? Le daba absolutamente igual, sería preciosa, seguramente los chicos le pedirán salir y él matará a todos y cada uno de ellos que lo intente.
"Quiero ver tu lista de nombres al menos"
"Como desees"
"Quiero verla para reírme cuando sea un niño y todo tu esfuerzo sea en vano"
"Ya veremos quién se ríe"
La tensión se había disuelto, se estaba haciendo tarde. Llegar tarde a una comida de Anastasia podría ser bastante peligroso para ambos, así que decidieron ponerse en marcha.
"Todo el mundo se alegrará de la noticia" empezó a comentar Childe.
"Ah... en cuanto a eso"
