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El silencio siempre había sido su amigo. Noches en vela siendo callado por el murmullo de sus ruidosos vecinos, días intranquilos en los que podía opacarlo con la música de sus auriculares, tardes de charlas informales que escuchaba. Todo eso era ruido, sonidos vacíos que no solían ir a él, muchas veces ni le importaba el ritmo acelerado de la ciudad en la que vivía, ni las conversaciones que su hermana trataba de sonsacarle.
Ahora sólo escuchaba el silencio, el ruido de los pájaros y otros habitantes del desolador bosque en el que se encontraba la derruida casa que había pertenecido a su familia. El vaho salía de su boca demostrando el indudable frío que había, al fin y al cabo faltaba un fragmento del techo y un par de paredes del piso superior. El suelo gritaba a cada paso que daba, resistiendo a pesar de estar hinchado por los años de lluvias y los esquejes del fuego.
Todo había cambiado demasiado en los pocos años que habían pasado desde su vuelta a Beacon Hills. De alguna forma había conseguido tener una manada, gente que se preocupaba por él a pesar de ser todo gruñidos y movimientos de cejas. La tranquilidad que en algún momento había podido obtener dentro de aquellas paredes con su familia y manada, sentimiento que a su vez había perdido por un error suyo, el mismo sentimiento que había podido recuperar por una decisión suya.
-¡Derek!-La voz del castaño sonó a espaldas suyas. Él con los brazos girados se giró, ceño fruncido y la cara de pocos amigos que siempre tenía para todo el mundo, fría e inexpresiva-. ¿Qué haces aquí?
Preguntó, alcanzando a su altura y cruzándose de brazos.
-Nada.
-Ah-Soltó Stiles, Derek amaba los ojos del chico eran de un color claro que le transmitían paz, no tenían nada que los hiciera resaltar-. Fui a buscarte al loft y Peter me dijo que seguramente estarías aquí. ¿Por qué Peter siempre está en el loft? Por lo que sé tiene su propia casa.
-Tiene su propia casa-Confirmó el moreno-. ¿Para qué me buscabas?
-Quería saber qué tal estabas-Contestó, el lobo sólo alzó una ceja-. Está bien, no me sometas a un tercer grado. ¿Quiéres venir a cenar esta noche? Scott y Allison quieren usar mi casa para tener una especie de cita y no quiero estar de sujetavelas sólo y Lydia está ocupada.
-Me lo pensaré-El humano le sonrió.
-Gracias-Habló-. ¿Y tú qué haces aquí?
-Quería venir-El adolescente se encogió de hombros-. ¿Tienes frío?
-Un poco-El hombre lobo no dudo en quitarse la chaqueta y ofrecérsela al castaño.
-Gracias-Murmuró.
Derek era incapaz de no hacer algo que pudiese hacer feliz al humano así que allí estaba frente a la casa del Sheriff Stilinski con un henley gris oscuro. Aparcó el motor del camaro, la puerta de la entrada abriéndose al momento de ella salió el castaño y se quedó apoyado en el marco de la puerta.
-Hola-Saludó el menor cuando el hombre lobo empezó a subir las escaleras del porche-. Scott me ha dicho que estabas aparcando ¿Qué tal?
-Bien-Fue simple, pero Stiles no perdió la sonrisa boba por la frialdad.
-Me alegro, pasa-Ordenó y se separó del marco de la puerta entrando a la casa y dándole una rápida mirada a la sala (dónde estaba Allison con el teléfono) antes de ir a la cocina para encontrarse con su amigo. Derek se limitó a imitarlo.
-Hey Derek-Saludó Scott, llevaba un delantal cutre con la frase "Kiss the Cheff" impresa. El alfa se quedó mirándolo y el latino al darse cuenta se lo quitó de forma torpe-. Esto, es… Es del padre de Allison. Stiles no tenía delantal y no quería mancharme.
El mencionado a su lado contuvo la risa, se acercó a la nevera y sacó una botella de agua.
-¿Cómo vais?-Se decidió a intervenir.
-Bien, nos hemos decidido por hacer tacos, Allison está haciendo pollo y yo cerdo-Respondió.
-¿Entonces no se unen a mi plan de pizza y algún programa de mierda que estén dando en la tele-Scott negó-. Okay, no me quemen la casa.
Dicho eso se giró de nuevo, recorriendo con la mirada los diferentes imanes de la nevera que contenían el menú y el número de diferentes locales hasta que encontró uno que pareció satisfacerle, levantó el imán cogiendo el panfleto antes de buscar su móvil torpemente entre sus bolsillos.
-¿Mixta de pollo?-Preguntó al lobo mayor, él asintió-. Hola buenas tardes, ¿Podría traerme una Mixta de pollo y una Hawaiiana?
Al poco la llamada se acabó y pegó el imán a la nevera de nuevo.
-Se te va a chamuscar el cerdo-Comentó el castaño antes de llevarse a Derek de la cocina, Allison aún hablaba por teléfono así que el castaño soltó:-. Tengo tu chaqueta arriba ¿Me acompañas?
Él asintió siendo nuevamente guiado, esta vez al cuarto que bien conocía por las incontables veces que se había colado por su ventana. Llegaron a la puerta y Stiles hizo entrar primero al lobo, luego le siguió cerrando la puerta antes de abrazar al lobo, sus brazos se cernieron alrededor del cuello contrario, Derek le devolvió el gesto, apoyando sus manos en la espalda baja del chico.
-Ha sido una tortura estar yo sólo viendo a esos dos besándose y con risitas cada cinco segundos. Han estado a casi nada de quemar mi casa dos veces-Se quejó-. Ni siquiera saben encender una vitro.
El castaño escondió su rostro en el pecho del hombre lobo moviendo sus manos debajo de aquellos calientes brazos pero continuando con aquel abrazo.
-Tranquilo-Murmuró, el humano farfulló antes de romper el abrazo, entonces agarró la mano del lobo y lo llevó a la cama, obligándolo a acostarse antes de ponerse a su lado.
-Me voy a dormir, tu despiertame cuando huelas la pizza-Pidió antes de esconderse de nuevo, esta vez en uno de los sobacos del mayor, su frente apoyada sobre su hombro y una de sus manos tocando el pecho del moreno.
A Derek le gustaba estar así con Stiles, era complicado encontrar momentos de calma con el adolescente, pero cuando se dormía sobre él, oliendo su colonia cara y él el olor dulce del desodorante del castaño, sabía que su relación funcionaba. Era cuando más consciente era de que no necesitaba estar de forma constante demostrándole que lo quería, que disfrutaba estando con él y es que sabía que su novio era capaz de leer su inexpresividad y traducirla al lenguaje de los sentimientos y la expresividad que tanto dominaba.
-Algún día me mudaré contigo al loft-Murmuró-. ¿Podremos dormir todas las siestas que quiera?
Interrogó, su latido tranquilo para lo acelerado que siempre era. El lobo podía respirar la paz que emanaba.
-Claro-Contestó-. Pero si alguna vez te mudas conmigo al loft lo primero que haremos será dejar tu olor por todo el apartamento.
-¿Cómo?-Stiles se movió levemente para ver los hermosos ojos verdes de su lobo.
-Primero te daré besos, muchos besos por todos lados, luego lo que surja-Al humano se le escapó una sonrisa.
-¿Dónde?
-Pues la primera superficie que pillemos.
-El suelo del loft es muy frío-Se burló.
-No creo que dure mucho frío-El castaño se sonrojó de forma leve y se escondió de nuevo en el sobado del hombre lobo quien se incorporó de forma mínima para besarle la cabeza a Stiles.
-¿Hueles a pizza?-Preguntó el chico sin dejar de esconderse.
-Yo te aviso-Repitió. Ante eso el adolescente volvió a moverse, subiéndose sobre el hombre lobo y le besó. Derek no dudó en llevar sus manos al culo del chico, amasándolo a su gusto mientras el beso se intensificó-.Stiles. Huele a pizza.
El castaño se rió, permitiendo que el lobo viese su perfecta dentadura.
-Me cago en el universo y sus estúpidas coincidencias.
-Más bien es un patrón-Se burló el lobo.
-Por supuesto, el universo tiene un patrón para que siga siendo virgen hasta los cuarenta-Se quejó levantándose-. Voy a pagar la pizza, tu, tu no te vayas muy lejos.
