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Language:
Español
Collections:
MiniBang Danmei Hispano 2021
Stats:
Published:
2021-08-01
Words:
1,610
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
6
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1
Hits:
52

La noche en la que se olvidó el dolor

Summary:

Song Lan tiene el corazón roto. Song Lan ha perdido a su alma gemela. Al único al que amaría en toda su vida. O eso pensaba, hasta que un hombre enorme y con voz profunda se mantuvo frente a él... toda una noche.

 

Este fanfic hace parte del MiniBang Danmei Hispano 2021 en twitter.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El desamor es natural. El desamor siempre llega a una relación. a veces lentamente, a veces de tirón, pero llega. Llega a los más enamorados, a las relaciones perfectas, a las almas gemelas. Llega a los dos, o sólo a uno. El desamor llegó a Xiao XingChen. Llegó furtivamente y se lo arrebató de las manos. Al menos, eso pensaba Song Lan, mientras tomaba la última gota de su séptimo trago.

—De mi parte —Dice una voz profunda detrás de él, y Song Lan se obliga a darse la vuelta. —¿me rechazas? — El hombre tiene el brazo extendido, ofreciéndole una copa. Es un tipo enorme, proporcional a su tono de voz. Un momento después, Song Lan débilmente aceptó el ofrecimiento.
-Nie MingJue. Es un placer. — Dice, y aunque Song Lan no lo supo, los vellos de sus brazos se estremecieron brevemente mientras el apretón de manos.
—Song Lan— Ambos sabían lo que querían, y Song Lan no se negó porque estaba solo y cansado, muy cansado...

 

***

 

El golpe de la puerta chocando con la pared irrumpió el silencio de la habitación. Al igual que fue feroz al abrir la puerta, así mismo besaba Nie MingJue a Song Lan.

Los labios de ambos batallaban en un fiero encuentro mientras cerraban de un portazo, de nuevo, la habitación.
Hubo una pausa; se miraron a los ojos. No eran la persona que el otro esperaba que fuera. La idea les enfureció a ambos, y como si quisieran olvidar; como si con ello en verdad el hombre que cada uno deseaba fuese a aparecer allí; se lanzaron de nuevo al torbellino de besos profundos.
Quizá fue ese hombre enorme sobre él quién le rompió las ropas, o quizá fue él mismo quien se deshizo de ellas, Song Lan no estaba seguro. Sólo sabía que esas grandes manos le recorrían todo el cuerpo en caricias fuertes que no llegaban a lastimarlo, pero que seguramente dejarían una marca en su piel.
Hace tiempo estaban tumbados sobre la cama, sin embargo él era el único desnudo. Al darse cuenta de ello, rápidamente intentó desabrochar los botones de la camisa negra. Quería tocarlo, quería arrastrar sus manos en su cuerpo al igual que lo hacía él. Quería sentir el calor de otro ser humano; algo que hace tiempo no experimentaba.

Pero no pudo.

Por más que lo intentó, le fue imposible deshacerse de la tela. —Quítate esto. Rápido— dijo, con el aliento del desespero en su voz.
—¿Por qué tanta prisa? — escuchó en su oído, y esta vez Song Lan notó el efecto electrizante que tenía la voz gruesa de Nie MingJue en él.

A pesar de sus palabras, era Nie MingJue quien tenía prisa. siempre la tenía en el sexo. No le gustaba detenerse mucho. Le gustaba duro, fuerte, ruidoso. Sólo hubo una persona en su vida con la que realmente disfrutó ser... menos salvaje. Pero era debido a la propia naturaleza etérea de Lan Huan. Nie MingJue sentía que si fuese demasiado brusco con él, se rompería. No hubiese soportado ver roto a aquel pulcro y hermoso hombre. Aun así, no podía negar que disfrutaba la expresión del éxtasis de Lan Huan cuando perdía toda la compostura posible. Cuando los jadeos eran tan ruidosos que probablemente todo el hotel habría escuchado, y todo con la elegancia propia de ese hombre tan hermoso como el jade... pero eso era tiempo pasado.

Pasado también era la otra persona a la que Nie MingJue sí disfrutó destruir. Y estaba seguro de que esa persona disfrutó el ser destruido. Así era Meng Yao. Tenía el rostro más dulce que Nie MingJue hubiera visto en su vida. Pero en la cama... en la cama, Meng Yao era más fiera que él mismo. Gritaba, arañaba, le seducía con palabras sucias, le provocaba hasta el punto en que Nie MingJue perdía cualquier tipo de pudor. Lo mejor de estar con Meng Yao, era su rostro al final, cuando quedaba completamente destruido. Cuando no le quedaba más que rendirse ante el placer y suplicar piedad. Su rostro en ese momento era de las mejores cosas que Nie MingJue había visto en su vida. Sin poder evitarlo, solamente recordarlo en ese momento le hizo excitarse aún más.
Pero ahora ninguno de ellos dos estaban a su lado. Sí juntos, pero no a su lado. Qué ridículo sonaría desde fuera, pensó Nie MingJue, que dos de tus ex ahora estén juntos. Ahora es Meng Yao quien disfruta del rostro enrojecido de Lan Huan cuando termina; y ahora es Lan Huan quien disfruta de la desbordante pasión de Meng Yao. Él no es quien se casará con alguno de ellos dos, y el joven ahora entre sus brazos no es ninguno de ellos dos. Eso era todo. Se había acabado.

MingJue lo había aceptado ya. Pero si lo había superado, ¿por qué su ira incrementó de un momento a otro? ¿por qué ya no tiene ningún deseo de disfrutar el momento con el chico debajo de él, si no que quiere destrozarlo, romperlo, fingir que es otra persona? ¿por qué sus embestidas, que hasta ese momento estaban siendo con un ritmo constante, se habían transformado en un frenesí de fuertes ataques?

***

A Song Lan no le importó la repentina fuerza de aquel hombre. De hecho era lo que esperaba; era lo que quería. Quería que fuese tan fuerte que sólo lograra pensar en el placer, en este momento, y que le doliera... así no pensaría en lo otro, no pensaría en Xiao Xicheng. No tendría tiempo de sentir el dolor del alma.

Pero no funcionó. incluso con sus garganta ahogada en gemidos; incluso con sus brazos fuertemente aferrados a este hombre, casi queriendo fundirse en él; incluso así, Song Lan no podía dejar de pensar en Xiao Xingchen...

Esa sonrisa amable ya no era de él, ya no le pertenecía, Xiao Xingchen ya no era suyo.

Song Lan rompió en llanto. Después de meses de contenerse, de tratar de convencerse de que todo estaría bien, Song Lan lloró por primera vez por su alma gemela.

—Hey... ¡hey! ¿qué pasa? – Nie MingJue se detuvo inmediatamente. Pensó que había lastimado a alguien que no tenía nada de culpa en su situación. Se sintió avergonzado y estúpido.
Ven aquí... ven aquí— le decía mientras salía de él y lo rodeaba con sus brazos.
—No. Continua.
—¿Qué? no. No voy a seguir.
—Continua. Fuerte, por favor. —esto último lo dijo en un sollozo
—Mira tú estado antes de querer tener sexo rudo... —a pesar de que quería ser amable, su tono natural de voz hizo que las palabras de Nie MingJue sonaran a regaños. —¿te hice daño? — intentó arreglarlo.
—No. No pasa nada. —La voz de Song Lan era tan suave que si Nie MingJue no lo tuviera envuelto en sus brazos, le hubiese sido imposible escuchar.
—No parece que no fuese nada...
—...
—Está bien. No preguntaré más

De nuevo, la habitación se inundó de silencio. Ninguno de los dos se movía. Aunque seguían en un extraño abrazo, no fue incómodo. Habían alcanzado un punto de intimidad tácita que no necesitaba palabras de explicación. Eran dos extraños que, sin saber nada del otro, apaciguaban mutuamente sus dolores.
No había intención de continuar lo que habían empezado esa noche. Sin embargo, seguían desnudos. Eran dos hombres con un especial impulso libido; desnudos; abrazados; juntos. Song Lan hizo pequeños movimientos para acomodarse pero, inevitablemente, rozaba la entrepierna de MingJue.
Una electricidad instantánea los paralizó. Ninguno de los dos se movió, como si moverse, aunque fuese un milímetro, significaría un peligro inminente. Song Lan pensó que era su culpa la incomodidad repentina, así que intentó salir del abrazó. Como era de esperarse, de nuevo sus muslos se empujaron contra ese lugar.

—No te muevas— gruñó MingJue, sosteniendo fuertemente las caderas de Song Lan, no permitiéndole moverse más. Sabía lo que pasaría si se seguía moviendo. Era un hombre sensible. En especial en esa parte.

Las lágrimas hace rato se habían secado en el rostro de Song Lan rostro. De repente, una idea le pasó por la mente. Una idea que lo invitaba salir de su zona de confort, de su tristeza... Que lo alejaba del dolor. Decidió seguirla. Por supuesto, esto no habría pasado si no fuera porque su parte baja ya había respondido y tomado una decisión.

Song Lan se lanzó lentamente hacia delante, rozando aún más la pelvis de Nie MingJue, esta vez completamente intencional.
MingJue aceptó el juego. Su pelvis comenzó con lentos movimientos circulares dirigidos hacia Song Lan, mientras la mano que posaba en la cintura del otro se apretó aún más.

A este punto, ya no había vuelta atrás. Ambos lo sabían.

Poco a poco, cada oscilación los acercaba más, hasta el punto de que sus narices casi que se tocaban. Se miraban a los ojos. Era una mirada seductora. Una mirada que invitaba. Song Lan sonrió mientras su lengua salía brevemente hacia la punta de la nariz de MingJue. Un gesto que sólo podía significas deseo, y Nie MingJue lo entendió.

No pasó mucho para que los roces dejaran de ser suaves y se convirtiesen en bruscos movimientos de ambas partes. No llegaban al punto de lastimar, pero sí alimentaba sus ansias. Song Lan intentaba agarrarse al pecho desnudo de MingJue. Se dio cuenta de los prominentes pectorales del hombre. Quién diría— pensaba— que de repente estaría extasiado solamente por el pecho de un hombre.
Segundos después, no pudo aguantar más, y se lanzó a sus labios.

***

En la habitación 705 de un hotel en el centro de Beijing, dos hombres, hasta hace horas atrás desconocidos, se besaban apasionadamente mientras llegaban a su segundo orgasmo de la noche.

Notes:

Gracias por leer. <3
Vayan a ver el hermoso fan art que hizo @sourcandyYC en twitter de esto. ES PRECIOSO