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—¡Todos y cada uno de ustedes, avaros, van a escuchar lo que tengo que decir! Sin falta o sufrirán las consecuencias.—Un joven de túnicas negras se paró en medio del Salón de la Fragancia, había interrumpido una de las reuniones que estaban haciendo las sectas para asesinarlo.—¿Entendido?—Gritó con gran ira, pero sin hacer algo realmente, su hermana y el amor de su vida estaban presentes. Además, nunca fue alguien que se dejara llevar por la ira realmente -era impulsivo con las injusticias pero no se enojaba con facilidad, siempre se podía ver una sonrisa en su rostro-, la energía resentida influyó demasiado en su temperamento y en su corazón.
—¿Quién eres tú para venir a exigir cosas? ¡No mereces nada!—El lider de una de las sectas desconocidas, que solo querían las ganancias de la guerra, le gritó.
—¿Quién soy?—Una risa sarcástica se escuchó con un eco, Jiang Cheng estaba extrañado por el comportamiento del que alguna vez llegó a considerar como su hermano, luego de las masacres desconocía quién era Wei WuXian.—¡Para aquellos que me conocen! ¿Creen que mis acciones son a la ligera? ¿Que todo lo hago por simple gusto? Dejen de ser tan hipócritas.—Los hermosos ojos grises, antes llenos de vitalidad, ahora eran opacos y poco a poco se iban llenando de lágrimas.—¿Creen que elegí por gusto que me torturaran? ¿Que me nombraran el Patriarca de YiLing por que domé los Túmulos Funerarios? ¿Que me agrada recibir el odio de los que alguna vez fueron mis compañeros? Es obvio que no es así.—
Ahora la sala estaba en completo silencio, por mucho que no quisieran creer las palabras del hombre más despiadado del mundo de la cultivación, lo habían conocido en su juventud, y quienes crecieron con el podían dar fe de su forma de ser.
—Solo estoy tratando de proteger una de las ramas menores del clan Wen; lo acepto, los Wen de la rama principal cometieron actos imperdonables, pero no puedo permitir que ancianos y niños de una rama menor, casi desconocida, que se dedican a la medicina paguen el precio por otros, ¿O acaso ustedes permitirían una injusticia de este tipo? ¿Qué tan corruptos pueden llegar a ser?—Wei Ying ya estaba llorando, pero si voz se mantenía firme.
Mientras caminaba por la sala volvió a hablar luego de aclarar su garganta tratando de pasar el nudo que se estaba formando, —Voy a dejar el tema de lado, por el momento. Ahora quiero tocar otro tema importante, y que, aunque no les incumbe, quiero aclarar.—Se detuvo un momento a pensar en las palabras que diría a continuación.—Mano Fundidora no me quitó mi núcleo dorado, la razón por la que no llevo mi espada, yo sé lo di voluntariamente a alguien, y aunque juré nunca revelar el secreto, creo que ahora merece saberlo.—Jiang Cheng y Jiang YanLi miraron horrorizados a Wei WuXian, ¿Porqué haría algo así? ¿Quién era tan importante para el chico como para entregar su oportunidad de llegar a la cima de la cultivación?
Jiang YanLi con una voz temblorosa decidió preguntar, —A-Xian, ¿A-A quién se lo diste?—
—Es simple ShiJie, se lo di a tu hermano, aquel que ahora me desprecia y desconoce, aquel que alguna vez pude llamar Shidi; fueron tres días de dolor extendido, a punto de perder la conciencia sin poder hacerlo,—Jiang Cheng estaba apunto de hablar y exigirle la verdad, pues no le creía. Sin embargo, fue interrumpido por el mismo Wei WuXian,—y no me importa si me cree o no, Líder de secta Jiang, pero es la verdad y no busco reconocimiento alguno. Al menos Wen Qing hizo un trabajo excelente, tanto al momento de fingir ser BaoShan SanRen como en la cirugía.—Lan WanJi sintió como su corazón se quebraba, su Wei Ying había sufrido tanto y el no se había dado cuenta. Solo que no sabía que la peor parte se venía.
—Fue momentos después de haberle dado mi núcleo al Líder de secta Jiang, por lo que aún estaba débil y sin energía espiritual, que Wen Chao me llevó con él, no tenía cómo defenderme. Me llevaron a Ciudad sin Noche, me torturaron, maltrataron mi cuerpo tanto como quisieron.—
Había palabras entre líneas, pero solo unos pocos entendieron lo que el chico quería decir, y estaban aterrados que sus suposiciones fueran ciertas.—Y en venganza contra mi, me tiraron a Los Túmulos Funerarios.—Todos los líderes y sus subordinados estaban asombrados con la capacidad de supervivencia del muchacho que tenían ante sus ojos.—¿Saben cual es la peor parte de todo esto? Morí, morí en el momento en el que mi cuerpo tocó el suelo.—Ya nadie tenía cara para mirar al chico, su fortaleza y todas las horrorosas cosas por las que había pasado habían cambiado su mentalidad acerca de él.
—Obviamente no fue una muerte definitiva, mi alma aún esta entera y no salió de mi cuerpo, pero estaba demasiado herido y mi vida se balanceaba entre este mundo y el siguiente, así que logré lo imposible: creé un cultivo por mi mismo y sobreviví a la energía resentida de los túmulos, absorbiéndola y canalizándola como poder espiritual, escuchando y cumpliendo los deseos de los muertos por poder, aunque no era lo mismo, era una manera en la que podía proteger lo que quedaba de mi familia.—
Y aunque muchos estaban reflexionando y juzgando acciones y actitudes propias que tuvieron en contra de Wei WuXian, no era tan fácil para todos aceptar las palabras y acciones del chico. El mismo líder Yao, ese hombre que confabuló y organizó juntas para matarlo, se levantó de su lugar con una vena de la frente resaltando.
—¿Quieres que te creamos? ¡No seas tan hipócrita! De seguro todo eso lo inventaste y simplemente te uniste a los perros-Wen.—Cada palabra era una daga para el corazón tan dañado y roto de Wei Ying, más lágrimas se desbordaban de sus ojos.
Ahora nadie apoyaba al líder Yao, y este mismo lo vio. Pero, en medio de su furia y sin pensar en las consecuencias, tomó su espada y la clavó en el estómago de Wei Yin, girándola para que la herida se expandiera lo máximo posible. Lo que no esperaba era sentir cuatro espadas perforar su cuerpo.
Jiang YanLi, esa hermosa dama con modales impecables y un corazón de oro, había tomado una espada de un cultivador cercano a ella y la clavó entre las costillas del líder.
Jiang Cheng, ese nuevo líder que creía que Wei Ying realmente era un villano, había tomado su espada y la había clavado por la espalda baja del hombre.
Lan Zhan, el honorable Segundo Maestro de la secta Lan, conjuró a Bichen y ésta se clavó en el pecho, sospechosamente cerca del corazón.
La última persona, quien menos lo esperaban: Nie Huaisang, ese pequeño príncipe amante de los abanicos y el arte. Él había sacado una espada corta que escondía en sus mangas -principalmente para defensa personal- y la lanzó, clavándola en el cuello, increíblemente cerca de la vena aorta.
Estaba claro el mensaje, nadie podía herir al Patriarca de YiLing sin pasar antes por sus cuatro defensores.
Sin pensarlo, Wei Ying sonrió. Era una sonrisa cansada pero agradecida. Gracias por defenderme, decía. Y, sin poder sostenerse por mucho tiempo, cayó al suelo, la espada deslizándose fuera de su cuerpo, y su sangre esparciéndose por el suelo. Ante esto, Lan Zhan sacó su espada del intento de hombre que lideraba la secta Yao y se lanzó sobre su alma gemela, puso su mano sobre la herida tratando de detener el sangrado, pero no funcionaba, veía cómo la vida se esfumaba de los ojos de Wei WuXian de la misma manera cómo sus propios ojos se nublaban por las lágrimas.
Los Túmulos Funerarios, sintiendo la muerte cercana de su domador, estallaron en energía resentida. Sin embargo, esa energía no afectaba a los Wen que se protegían en ellos, era como si les diera su energía para protegerse; las plantas se revitalizaron, el cansancio en las personas desapareció.
Wen Ning -que estaba en la entrada de la Torre Koi- sintió como la vida de su maestro se desvanecía, y con su ya conocida rapidez entró a la sala, pasó una mirada por todos los presentes -que estaban muertos del miedo de ver al General Fantasma- y localizó a Wei WuXian.
Al ver que su maestro ya no tenía salvación, aún estando en los brazos del mejor cultivador de la generación, sintió su mundo caer. Rápidamente dirigió su mirada a Jiang YanLi, que para su sorpresa tenía un pie sobre la espalda de uno de los líderes de secta y a ZiDian atado al cuello del mismo, ahorcándolo lentamente.
La doncella, al darse cuenta de la mirada del general de su hermano menor, dio una rápida explicación de lo ocurrido.
Wen Ning miró al líder Yao,—Todo lo que merece es una muerte lenta, tan tortuosa que lo único que llegue a decir es «Mátenme, por favor», y ni siquiera rogando voy a dejar que se libre tan fácilmente.— el veneno era notable en su voz, pero nadie estaba en desacuerdo; cometieron un error muy grave al juzgar al chico con el corazón más grande, no iban a permitir que su asesino quedara impune -por muy falsas que parecieran sus acciones, ahora querían enmendar sus errores-.
Sonando hipócritas a los oídos de Nie HuaiSang, este se adelantó al líder de secta Jin y con voz autoritaria dijo,—Quien se atreva a defender al criminal aquí presente estará desfavorecido y será enemigo de dos sectas, un heredero -y su esposa- y un segundo maestro. De ahora en adelante Jiang WanYin, Zewu-Jun, HanGuang-Jun y yo velaremos por el castigo de este hombre.—Con su abanico en mano les ordenó a algunos discípulos que curaran la mitad de las heridas a la perfección y la otra mitad solo las vendaran para evitar una muerte rápida.
Sin embargo, todo movimientos se detuvo en cuanto Lan WangJi levantó su puño mientras miraba fijamente a Wei WuXian con una mirada de profunda preocupación con los ojos ya irritados del incesable llanto que se apoderaba de él. El joven seguía apenas con vida, todos sabían lo que iba a pasar por lo que se acercaron y contemplaron en silencio, ya nada podían hacer.
En el momento en el que su mano alcanzó la mejilla de Lan Zhan, Wei Ying susurró con las pocas fuerzas que le quedaban, la perdida de sangre lo tenía mareado y lentamente iba perdiendo los sentidos,—¿Lan Zhan, eres tú? Si es así, ¿Puedo descansar? Me siento cansado, cansado del odio, de los ataques, de la repulsión que siente Jiang Cheng por mi.—tomó un poco de aire, se sentía ahogado, pero solo logró toser algo de sangre.—Estoy harto de la indiferencia de muchos por la justicia, de la ignorancia de otros; me siento cansado de tener que defender a los inocentes de personas que se supone deben hacer lo mismo. También tengo miedo, miedo por lo que pasará con las personas en los túmulos, ¿Me extrañarán? ¿Llorarán mi partida?—
Una risa ahogada se escuchaba en la sala de la misma manera que los sollozos de Jiang YanLi, estaba destrozada y sabía a lo que se refería su hermano.
—No me arrepiento de nada, ¿Sabes? Aunque este camino me dio muchos dolores y cansancio, no me arrepiento porque hice lo que prometí, no me arrepiento porque aprendí a amarte y aprendí que no todo es como dicen, ¿Quien iba a pensar que el gran HanGuang-Jun y el Patriarca de YiLing se iban a enamorar?—Para el final de la pregunta Wei WuXian ya no tenía fuerzas, si mano yacía descolgada al lado de su cuerpo y el aire ya no podía entrar con la misma facilidad a sus pulmones.
Dando un último suspiro, cargado de un Te amo, y una sonrisa cansada, Wei WuXian murió.
Ahora todo lo que podía ver, con una extraña sensación de tener los ojos cerrados, era una abismal oscuridad.
Y despertó.
Era el mismo sueño todas las noches, una y otra vez desde hace dos semanas, desde su cumpleaños número veinte.
Una mano recorrió su cuerpo, desde la zona lumbar hasta el estómago, acariciando las porciones de piel que la camisa mal acomodaba dejaba ver. El dueño de la mano, ni corto ni perezoso, lo levantó y lo sentó sobre su cadera con tal suavidad que era imposible que no se durmiese sobre él. Con la oreja en el pecho, escuchando su corazón, se relajó y empezó a hablar con voz adormilada:—Gege, ¿En que momento te enamoraste de mí? ¿Cuando estaba estudiando en Cloud Recess o durante la Campaña Sunshot?—Su pecho vibró en una risa suave, tan solo levantó un poco la cara y logró ver las bonitas orejas de su novio de un rojizo espléndido.
—Descúbrelo tu mismo.—El mayor, acostumbrado a las bromas del adulto infantil que tenía sobre el, simplemente comentó tratando de distraerlo con pequeños besos por su cabello y rostro.—Ahora duerme, aún es muy temprano para ti.
Aún a través de los años su amor iba a florecer.
FIN
