Work Text:
"Muchos en algún punto de sus vidas han llegado a pensar que la vida no es una sola, que existe la posibilidad de vivir varias vidas, distintas épocas y distintas culturas, todo sin poder conservar los recuerdos de la anterior.
Sin embargo, al igual que para las leyes humanas, hay excepciones. Wen Ning, Wen QiongLin, es una de esas excepciones.
Wen Ning ha vivido en total cinco vidas, cinco épocas diferentes, cinco culturas que rozan lo opuesto.
Su primera vida fue un sube y baja; de los primeros nómadas en Asia, la soledad fue su eterno castigo. O al menos fue así hasta que conoció a un sedentario en las costas orientales. No podía entender nada de lo que le hablaba, era como escuchar a un bebé balbucear, pero era tierno ver los gestos que hacía tratando de hacerse entender. El nómada decidió asentarse con el chico, que había entendido se llamaba Wei Ying, y formar una amistad extraña. Con el paso del tiempo ambos entendieron como comunicarse con el otro, prácticamente inventando un idioma al juntar ambas expresiones. Incluso se unieron a otra comunidad de sedentarios que encontraron en cuanto tuvieron que irse por culpa del riesgo que generaba estar tan lejos de zonas húmedas y fuentes de alimento. Todos eran bastante amables, pero las barreras del idioma eran muy difíciles de sortear; por ello, decidieron reunirse todos un día y organizarse en grupos y hallar maneras de comunicarse, como aprender un idioma nuevo solo con escuchar a otra persona. Por supuesto, este proceso duró demasiados días, poco a poco congeniaron ideas y lograron presentarse entre todos.
Y Wei Ying y Wen Ning, se acercaron tanto gracias a la convivencia y la búsqueda de formas de comunicarse aún más fácilmente entre los dos, que un día, simplemente siguiendo los más profundos instintos humanos, se besaron, rozaron y acariciaron como un par de enamorados sin remedio. Y eso eran, dos tórtolos que el destino decidió juntar como una cruel broma.
Era demasiado perfecto para ser cierto.
Era cerca del mediodía, pues el sol estaba en lo más alto del cielo, cuando un rugido se escuchó en medio de la espesa nieve, lo que alertó de inmediato a Wen Ning. Demasiado grande, demasiado cerca, demasiado peligroso. Demasiado tarde.
Lucharon, dejaron en alma en la batalla contra la bestia con tal de salvar a vida de su amante, pero ninguno de los dos pudo soportar las heridas, así que huyeron aún sabiendo su final. Corrieron por horas a pesar de la debilidad, hasta que llegaron a una planicie con un risco realmente peligroso. Se miraron a los ojos, expresaron sus sentires con los rezagos de la pasión de la noche anterior y saltaron tomados de la mano.
—Te amo.—
La oscuridad los envolvió, como una manta en invierno, y la luz se hizo de nuevo.
No entendía lo que estaba pasando, se suponía que había muerto en el acantilado junto con el chico al que le entregó su corazón. El mover sus extremidades era demasiado complicado, como si un par de toneladas se sujetaran a ellas. Lo mismo era el hablar, sentía la cara entumecida y...
¡Y no tenía dientes!
¡¿Qué es lo que está pasando?!
—Mi niño, no llores que mamá está aquí.—intentó decir la mujer que lo sostenía, aunque sus facciones eran muy extrañas. De las pocas personas nómadas que logró conocer, y de la reducida cantidad de mujeres, todos tenían facciones agresivas, ángulos extraños y pómulos prominentes, además de un tono de piel extremadamente claro y ojos realmente pequeños. Pero esta mujer era diferente, su piel era oscura y su cara redonda, sus labios gruesos y una mirada oscura y penetrante, realmente hermosa y de una belleza exótica.
Lo único que atinó a responder, luego de darse cuenta de su propio llanto, fueron intrincados balbuceos en un vago intento de decirle que no lograba entender nada de lo que la bella mujer le estaba diciendo. Sin embargo, al ver que la mujer lo acunaba en su pecho, dejó de intentar hablar y se concentró de la increíble calidez que sus brazos le brindaban.
Los años pasaron con una rapidez extraña, aprendió de nuevo a caminar, a hablar y a comer solo; y obviamente su madre estaba más que alegre de su niño inteligente.
Hizo amigos rápidamente en la tribu en la que vivían, ¡y tenía una hermana mayor! Aunque su nombre era increíblemente difícil de pronunciar para el niño, Wen Fik'iri [1]. La niña, tan solo un par de años mayor que el, ya era bastante importante dentro de su tribu, considerada como un regalo del cielo y los dioses, fue nombrada como la sacerdotisa principal, la que se encargaba de velar por la salud y el bienestar de todos y todas.
Pero, el destino es extremadamente cruel con Wen Ning [2].
A la corta edad de diez años, la tribu fue atacada por otro grupo; lucharon, dejaron su corazón y cuerpo en la batalla, y… todos murieron. Empezaron por los hombres y los adultos mayores, luego las mujeres -siendo tan crueles como fueron, empezaron por las embarazadas y las que tenían niños en brazos-, siguieron las niñas -Wen Fik'iri fue la primera- y por ultimo los niños, obligándolos a ver como sus familias eran masacradas, cómo la sangre corría por la tierra, cómo las lagrimas y el sudor hacían sus pieles brillar… los obligaron a ver una masacre.
El último, como coincidencia, fue Wen Ning, quien con sus inocentes diez años vio como toda una tribu era reducida a sí mismo, hasta llegar a la nada con su propia muerte. Vagó y viajó como un alma sin destino por al rededor de un año, recordando los buenos momentos que tuvo con el amor de todas sus vidas.
Un día, por pura casualidad, viajó al norte. No sentía frío o calor, así que la temporada o la ubicación no tenían mucha relevancia, volvió a disfrutar de la nieve y de los paisajes que le recordaban a los mejores recuerdos de sus dos vidas.
Y… ¡Había encontrado un grupo de nómadas! Aunque sus expresiones eran algo fuertes y estaban llenos de pelo, su belleza era llamativa, tenían caras firmes, claras y con ángulos que nunca había visto, además, ¡tenían los ojos y el cabello claro! Era la primera vez que observaba ese tipo de rasgos en personas, ni siquiera en su primer vida, viajando por todo el continente, logró encontrar ese tipo de personas. Y había un chico aún más llamativo, su cabello era casi blanco, sus ojos grises y su piel, oh, su piel era increíblemente clara, justo como mirar las nubes en el firmamento. Sonreía tanto que le recordaba a su amado Wei Ying, incluso algunos de sus rasgos eran similares: una nariz pequeña, una gran sonrisa, ojos grandes y almendrados, y una estatura alta junto con una cintura delgada y unas caderas anchas.
Sin embargo, quedó estático en cuanto escuchó a los hombres y mujeres hablar.
—¡Wei Ying [3], ven y ayuda a tus hermanos a llevar los peces para cocinarlos y comerlos cuando oscurezca!— Siendo sincero, solo entendió dos palabras de lo que la mujer, de actitud desafiante y seria, le había dicho al chico, ¿"Wei Ying"? ¿Era su chico? [4] ¿Su Wei Ying? ¡Por supuesto que lo era!
Sin miedo a ser visto, se acercó a Wei Ying y lo admiró aún más de cerca, era hermoso. Lo acompañó y conoció a dos personas más, un chico y una chica, ambos con características similares a las de la mujer, pero la chica -que tenía una gran sonrisa y hablaba suavemente- se sentía más como Wei Ying que como la mujer seria, por otro lado, el chico si que se parecía a la que supuso que era la madre del par.
Los tres hablaron un poco, luego tomaron unos pescados con las manos desnudas y se dirigieron a unas cuevas que estaban cerca. Los acompañó todo el camino, los acompañó cuando se reunieron con un par de hombres aún más altos que lo que fue en su primera vida -aunque uno de ellos era un alma sin destino, al igual que él- y una mujer igual de bella que su Wei Ying, los acompañó cuando Wei Ying se hizo lo suficientemente grande como para vivir su propia vida y se separó de esa familia, lo acompañó cuando hizo su primera pesca solo, lo acompañó cuando cazó su primer oso, lo acompañó cuando se hirió en una lucha contra otro nómada del norte -aunque este no era hermoso, sus rasgos eran extraños: cejas oscuras y gruesas pero sin forma, labios delgados, ojos pequeños y separados, cabello seco y su espalda estaba encorvada [5]- que era acompañado por una mujer que carecía de gracia y su pecho era tan voluminoso que temía que su espalda se partiese, lo acompañó cuando hizo grandes logros por sí mismo, lo acompañó cuando su cabello se estaba cayendo y su piel se estaba arrugando, lo acompañó cuando… cuando dio su último aliento.
Fue en ese momento en el que sintió que su destino estaba siendo escrito nuevamente, se sintió completo y dejó que la oscuridad lo envolviera como la primera vez.
Esta vez, en el momento en el que abrió sus ojos, todo era verde. Nunca había visto algo así, sentía calor y su piel se sentía extraña, giró los ojos por todos lados y se dio cuenta que estaba en una cuna hecha con hojas muy grandes y al rededor habían muchas personas aún más extrañas que las de su segunda vida; tenían la piel morena, pómulos prominentes, ojos negros y con una sensación de conocimiento milenario, tenían tinta en su piel y sus ropas eran blancas. Obviamente no estaba en la misma tierra en la que estuvo en sus dos primeras vidas, nunca había visto climas así, mucho menos personas con rasgos similares a estos.
Intentó levantarse, como lo hizo cuando era un bebé en la tribu, sin embargo, sintió que su anatomía era diferente: sus dedos no los podía mover tan libremente, sus tobillos se sentían extraños -casi ajenos-, sus orejas las sentía mucho más arriba de lo usual, ¿lo peor? Sentía su cara más alargada y su boca llegaba hasta los costados.
Obviamente no era un ser humano, se sentía muy diferente. Sabía que era un recién nacido, su vida pasada había sido así, así que se dio el tiempo para ganar fuerza y estabilidad; a los pocos días lo logró, pudo levantarse sin tambalear y caer -todo vigilado por esas personas-, dando por fin un buen vistazo a su cuerpo, descubrió que era un animal que solo había visto en las sabanas de su segunda vida, un leopardo -dicho de una manera más específica, era un leopardo melánico-. Primero aprendió a cazar bajo la tutela de su recién descubierta madre, aprendió a esconderse en la maleza y acechar sus presas, aprendió a entender a las personas que los habían rescatado de una inminente muerte cuando su madre, en trabajo de parto en medio de la selva [6], fue atacada por un jaguar aprovechándose de su momentánea debilidad. Su madre era muy inteligente, sabía que esas personas no les harían daño, de haberlo querido, los hubieran asesinado hace mucho tiempo.
Al poco tiempo, un pequeño grupo de leopardos fue visto rondando la tribu, así que el pequeño leopardo y su madre fueron a conoceros y pedir que no ataquen a los humanos que los cuidaron. Pero… ¡con lo que no contaban era que no solo iban a tratar con leopardos sino también con otros animales! Habían conejos, zorros, aves, ¡Incluso había un par de osos con unas manchas en su cabeza[7]!
Era demasiado extraño ver un grupo de este tipo, en donde herbívoros y carnívoros convivían tranquilamente, y no buscaban devorarse entre ellos.
—¿Quienes son ustedes?—Preguntó su madre [8].
—Somos un grupo que ha estado viajando por años en estas tierras, no buscamos atacar indiscriminadamente a menos que sea estrictamente necesario.—Dijo uno de los leopardos, quien parecía estar a la cabeza de todo el grupo.
—Oh, bien, nosotros estamos con un grupo de humanos [9] que está por la zona. Mi nombre es Macuna [10] y el de mi hijo es Wen Ning.—Sin necesidad de que su madre lo dijera, sabía que esa era una señal para salir y presentarse con los otros animales.
—Disculpen mi indiscreción, pero…¿Este bonito leopardo está soltero?—El zorro, sin esperar otras presentaciones se acercó, invadiendo su espacio personal y casi rozando sus hocicos.—Oh, cariño, no me presenté antes. Mi nombre es Wei Ying, y soy un zorro muy curioso.—Y, sin previo aviso, le lamió la boca y los bigotes. Wen Ning estaba sorprendido, sabía que iba a encontrarse con su amor, pero no pensó que iba a suceder tan rápido. Y, aún sabiendo cómo es, simplemente dejó que hiciese lo que quisiera.
—¡Wei Ying! ¡Desvergonzado!—Uno de los leopardos se acercó y agarró a Wei Ying por la parte de su pelaje de detrás del cuello, como una madre lleva a su cachorro.
—No es necesario armar tanto alboroto, tranquilo A-Cheng.—La leopardo bajó un momento su cabeza, en un saludo, y volvió a mirar a Wen Ning a los ojos.—Mi nombre es Jiang YanLi y el chico que se llevó a A-Ying es Jiang Cheng, mi hermano menor.—Ella se le hacía demasiado familiar, como una persona que conoció en el pasado.
Sin más, los restantes se presentaron. El conejo se llamaba Lan Zhan, los osos eran Nie MingJue y Nie HuaiSang, los dos pájaros eran Jin ZiXuan y Mo XuanYu, y un pequeño lobo que no había visto antes era Wen Yuan -sentía que lo había visto antes también, no era común que los animales tuvieran nombres tan complejos, incluso apellidos como Wei, Wen, Jiang, Nie o Jin-.
Los días pasaron bastante rápido, ambos grupos, humanos y animales, formaron una especie de relación simbiótica en donde todos colaboraban con todos: los animales cazaban y los humanos los protegían y cuidaban de peligros con los que no podían lidiar por sí mismos.
Un día, simplemente de improvisto, el caos inició; niños, mujeres, hombres, ancianos y animales corrían por doquier en busca de un refugio. Una catástrofe estaba ocurriendo, una avalancha estaba llevándose la vida de todos; lodo, lava, agua caliente, rocas y sedimentos destrozaban los cuerpos de quienes intentaban por cualquier medio escapar de la inminente muerte que acechaba la tribu.
—¡Wei Ying!—La voz, usualmente suave del leopardo melánico, tronaba por la selva y, en medio de su desespero, trepó a un árbol extremadamente viejo y débil. Giró la cabeza de lado a lado hasta que logró observar a lo lejos una cola negra y blanco, y un par de orejas inquietas. Era Wei Ying, su chico.
—¡A-Ning! ¡Ayúdame!—Sin embargo, la voz del zorro era demasiado inestable, demasiado suave, como si el pequeño animal estuviera a las puertas de la muerte. Sin pensarlo dos veces, Wen Ning se lazó a la masa de sedimento y trepó por rocas hasta lograr llegar con su amado, con el amor de sus vidas.
—Ya es tarde, cariño, siento como la vida se escapa de mi ser.—La voz era cada vez más suave, casi inaudible.—Te amo, antes, ahora y en todas las vidas que tengamos por delante.—Wen Ning lo rodeó con su cuerpo y permitió que ambos fueran arrastrados por la corriente, no había otra manera más que aceptar la muerte y volverse a encontrar en su próxima vida.
—Yo también te amo, A-Ying, desde la primera vez que nos conocimos.—Y, por tercera vez, la oscuridad los cubrió.
Es ta vez despertó y sintió que nuevamente era un ser humano.
Ya conocía como era el procedimiento de renacer, así que no se desesperó y observó lo que lo rodeaba. La habitación era bastante colorida, tenía muchas cosas brillantes que nunca había visto a lo largo de sus tres primeras vidas, eran como las salas sagradas de la tribu donde estuvo, llena de figuras doradas que brillaban como el sol.
—Mi niño, espero que vivas prósperamente. Aunque no pueda acompañarte, siempre estaré contigo.—Y…Y, ¡podía entender lo que la mujer estaba diciendo! Estaba confundido, se suponía que cada vez que reencarnaba [11], nacía en un lugar diferente, con idiomas diferentes, culturas diferentes, con rasgos y características diferentes, pero… ¿porqué esta persona estaba hablando con las mismas expresiones que usaba cuando vivió su primera vida en la comunidad de sedentarios? Era claro que no eran las mismas, era como si lo que crearon en el pasado fuera una base para el idioma que esta mujer habla hoy en día.
—Wen ZiYou [12], es hora de irnos.—Un hombre entró por la puerta y llamó a la mujer.—Tu hermana podrá cuidarlos bien, no te preocupes, ahora tenemos que concentrarnos en mantenernos con vida.—
Sin mediarlo, el hombre y la mujer salieron de la habitación, dejando a Wen Ning al cuidado de su ahora recién descubierta hermana mayor, Wen Qing, y de su tía, la hermana de su madre.
Con el paso de los días fue conociendo poco a poco a quienes lo rodeaban. Wen Qing, su hermana mayor, era una mujer firme y decidida a protegerlo; Wen FangDang era una mujer extraña, casada con un hombre cruel, ella no era sumisa o callada, en su lugar era bastante alegre y ruidosa, y con un aura aterradoramente imponente; Wen Xu, un niño realmente inteligente y de buena cara, inteligente y cauteloso, como un gato escurridizo y orgulloso; Wen Chao, ese niño merecía el infierno, es decir, no era por ser cruel, es que el niño era un demonio andante, travieso y maldadoso, no podía tener mascotas porque terminaban muertas de una manera muy extraña, los insectos los aplastaba intencionalmente, jugaba bromas muy pesadas a las personas que servían en el palacio, realmente su madre era la única que lo apreciaba.
Y luego estaba Wen RuoHan, su tío político, el esposo de la hermana de su madre, el gobernante de Ciudad sin noche y el líder de la secta Wen, fundada por Wen Mao. El era un hombre de temer, incluso para Wen Ning, que ha vivido tres vidas y ha luchado en grandes batallas; un hombre de mano dura y bastón de madera, que se cegó por poder y envidió a quien era más poderoso que sí mismo. Aunque… era un hombre extrañamente amable, no temía demostrar lo que sentía y educaba a quien se lo pedía, no era insensato sino que tenía mucha experiencia en ser traicionado, temía volver a sentir ese dolor de haber dado confianza y que lo apuñalaran por la espalda, así que cerró su corazón a todo aquel que no demostrara sus verdaderas intenciones.
Los años pasaron rápidamente, escuchó de un par de Jóvenes Maestros, que destacaba en la secta Jiang -que curiosamente le recordaba a esos leopardos de su tercera vida-, un par de Jades en la secta Lan - como ese tierno conejo que se la pasaba jugando con Wei Ying-, un heredero mimado en la secta Jin -como el pájaro Jin ZiXuan- y un intelectual en la secta Nie -como el par de osos Nie MingJue y Nie HuaiSang-. Cada uno destacaba por sus propios méritos, pero los que más destacaban, por supuesto, eran Wei WuXian y los Jades de Gusu, Lan XiChen y Lan WangJi.
Un día tranquilo trajo grandes noticias, su secta iba a organizar una conferencia en Ciudad sin noche y todas las otras sectas iban a ser invitadas, obviamente su amado iba a asistir. Pero, lo que no esperaba era que Lan WangJi y su chico fueran tan cercanos. Aquella fue la primera vez que sintió celos, esos celos inseguros, esos celos que le hacían dudar de si acercarse y conocer de nuevo a su amor o simplemente dejar que las cosas fluyeran por sí solas.
Dejó que el destino decidiera su camino. Y, aquel, fue uno de sus mas grandes errores.
Ahora estaba clavado al suelo por una lanza de la secta Jin, el asedio a Ciudad sin noche acabó con la secta Wen y los remanentes fueron llevados por la secta Jin al camino Qiongqi, en donde eran sometidos a horribles abusos, violaciones, trabajo forzado, asesinato y caza, ni siquiera los niños podían salvarse de las manos de los lunáticos del poder Jin.
Sabía que su muerte era inminente, así que se dedicó a mirar el cielo nocturno, las estrellas y la luna iluminando el firmamento; el dolor era cada vez menos, sus manos se volvían frías y su ojos se hundían en el negro de nuevo. Pero esta vez era diferente, escuchó una flauta que lo llamaba y le pedía contar su dolor.
—Wen Ning, Wen Ning, ¿dónde estás?—comandaban las notas de la flauta, y lentamente la energía demoníaca ingresó a su sistema, permitiendo que sus huesos y músculos fueran firmes de nuevo.
Se levantó y abrió los ojos, frente a él estaban sus dos personas más importantes en el mundo, Wen Qing, su hermana, y Wei Ying, el amor de todas sus vidas; pero él se veía tan demacrado, tan solitario, que se juró a sí mismo no volver a dejarlo y no cometer los mismo errores que en el pasado. Asesinó a todos los que le causaron dolor, y volvió a dormir.
En cuanto recuperó la conciencia escuchó algo que le dejó helado de pies a cabeza:—¿Será que el Maestro Wei está en una relación con el Segundo Joven Maestro Lan? Escuché que estaban juntos en el pueblo con A-Yuan.—De repente una ira lo encegueció y rompió los talismanes que lo envolvían y salió de la cueva en la que estaba, miró a todos lados y no lograba reconocer las caras, eran simples manchas negras, así que cogió una roca con las manos limpias y la lanzó en dirección del grupo, pero estos lo esquivaron.
Se detuvo un momento al escuchar una melodía que conocía, conocía esa flauta, pero ¿de dónde? También habían notas de un guqin, tocando una canción que lograba que su ánimo se calmara lentamente, su visión se aclaró y la primera persona que vio fue a su amado, a su amante de todas las vidas, al dueño eterno de su corazón.
—Yo…¿Joven Maestro Wei? ¿Qué ocurrió?—
Rápidamente Wei Ying le explicó lo que había sucedido, el porqué habían algunas funciones que no podría realizar correctamente y porque se sentía tan vació a pesar de sentir que su corazón, que realmente no latía, temblaba con tan solo escuchar la voz de Wei WuXian.
Los días pasaban sin novedad alguna, hasta que una invitación llegó a los Túmulos Funerarios, era una invitación para celebrar los cien días de nacido de Jin RuLan, el hijo de Jiang YanLi. Por supuesto, no pudo evitar pedirle a Wei Ying que le permitiera acompañarlo, daría su cuerpo con tal de protegerlo. Wei Ying accedió.
Fue el segundo peor error que había cometido en sus cuatro vidas. Jin ZiXuan murió, la reputación de Wei WuXian estaba mucho peor que antes, su vida estaba arruinada y todo era su culpa, se había dejado llevar por la energía demoníaca y el sonido de un dizi diferente al de su maestro.
Habló con su hermana, acordaron que se iban a sacrificar por el bien de su salvador. Y eso hicieron, Wen Qing paralizó a Wei Ying, le dijo unas palabras de despedida y salió de la cueva; Wen Ning, por el contrario, estaba luchando con las palabras, no sabía qué decir o cómo despedirse, así que hizo la segunda mejor cosa que sabía hacer desde su primera vida. Besó a Wei Ying, lo besó con fuerza, comiéndole la boca y rastrillando sus dientes hasta hacer sus labios sangrar. Al menos iba a tener un pequeño y corto recuerdo de sí mismo en él.
Wei WuXian había quedado sin palabras, solo abría y cerraba la boca, estático y con los ojos increíblemente abiertos. Cerró los ojos un momento, y e cuanto los abrió, fue el turno de Wen Ning de quedarse congelado.
—Bésame de nuevo, mi amor, mi corazón, que el destino solo nos deja estar por corto tiempo.—Y así lo hizo, lo besó mucho más tranquilo, mucho más pasional. Lo besó como nunca lo hizo antes. Y se fue sin mirar atrás por miedo a no poder separarse del hombre que se encargó de iluminar todas y cada una de sus vidas.
Se sacrificó por el amor, se sacrificó por proteger, se sacrificó por el dueño de su corazón.
La oscuridad volvió a rodearlo, la siguiente vida iba a ser una nueva aventura, pero ahora debía acompañar a su amado. O eso era lo que esperaba, pero los tres días de parálisis que Wen Qing había aplicado terminaban justo cuando la espada del líder de secta Jin iba a cortar sus cabezas, y Wen Ning no sabía esto.
Wen Ning no fue un alma sin destino esta vez, Wei WuXian se había suicidado en cuanto la movilidad regresó a su cuerpo y lo acompañó por los cortos segundos que tuvo antes que su amado muriera también. Fin."
—¿Qué te pareció, A-Ying?—Un chico muy alto y de unos hermosos ojos verdes estaba acostado en una cama, y sobre él se encontraba su novio, Wei Ying, quién era un mar de lágrimas.
—Es nuestra historia, ¿verdad? Han pasado demasiados años desde que nos conocimos.—Se dio la vuelta y se sentó sobre la cadera del más alto.—No puedo creer quede verdad lo recuerdes todo, mi memoria es demasiado mala.—Un puchero hizo aparición en los labios del mayor, el cual fue besado con mucho cariño por Wen Ning.
—Lo recuerdo todo, desde la primera vez que te vi, porque iluminaste mi vida como un rayo de sol, eres mi oxígeno y mi fuente de vida. Eres mi corazón.—
Sus corazones se sincronizaron de nuevo, y al unísono dijeron:—Aun con mil vidas mas lo volvería a hacer, mi amor.—
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(1). "Wen Fik'iri": Decidí tomar el carácter original del nombre de Wen Qing (情) y traducirlo directamente al Amárico, una de las lenguas habladas en África.
(2). "El destino es extremadamente cruel con Wen Ning": No traduje el nombre de Wen Ning porque sentí que se iba a perder demasiado la esencia de este OS, en donde el pollito de manera recuerda perfectamente cada una de sus vidas y mantiene su nombre en todas ellas.
(3). "¡Wei Ying, ven y ayuda a tus hermanos […]!":Al igual que con Wen Ning, prefiero mantener los nombres originales de ellos y simplemente cambiar el de los demás.
(4). "¿Era su chico?": No promuevo la toxicidad y la posesividad, pero me parece bonito que ambos digan que les pertenecen al otro, por eso Wen Ning llama suyo a Wei Ying.
(5). "Aunque este no era hermoso, sus rasgos eran extraños: cejas oscuras y gruesas pero sin forma, labios delgados, ojos pequeños y separados, cabello seco y su espalda estaba encorvada": No digo que eso rasgos sean de personas feas ni nada por el estilo, pero así es como realmente me imaginé a Wen Chao la primera vez que leí el libro.
(6). "[…] los habían rescatado de una inminente muerte cuando su madre, en trabajo de parto […]": No estoy muy segura de cómo los leopardos manejan el dar a luz, sin embargo, lo que escribí es lo que he entendido por ahora.
(7). "¡Incluso había un oso con unas manchas en su cabeza!": Un oso de anteojos, también conocido como oso andino, es una especie que se encuentra en vía de extinción en el territorio colombiano.
(8). "¿Quienes son ustedes?—Preguntó su madre.": Tengo la fantasía de que los animales en la ficción pueden comunicarse entre sí independiente mente de la raza o la especie, como un Libro de la selva (¿?) pero lleno de JOvenciTOS.
(9). "Oh, bien, nosotros estamos con un grupo de humanos […]": Obviamente, y dada la época en la que se encuentran no saben que son los humanos, son animales. Sin embargo, no encontré otro término para referirse a las personas.
(10). "Mi nombre es Macuna […]": Macuna, en realidad, es el nombre de una de las etnias indígenas que viven en la selva amazónica, sin embargo, me gusta bastante como suena siendo un nombre propio.
(11). "Estaba confundido, se suponía que cada vez que reencarnaba […]": Realmente Wen Ning no se está expresando de esa manera, obviamente aquí no conoce los conceptos de reencarnación y otros mas técnicos y pertenecientes a la filosofía, porque nunca la estudió; los uso para que se entienda un poco más la lectura y no usar palabras muy extrañas o complicadas, u oraciones demasiado largas que puedo reemplazar simplemente con una palabra.
(12). "Wen ZiYou": Desconozco completamente los nombres reales de los padres de Wen Qing y Wen Ning, así que decidí usar el piyin del apellido y de la palabra "libertad" en chino tradicional como el nombre de la madre.
