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Language:
Español
Stats:
Published:
2015-02-10
Updated:
2015-02-14
Words:
2,088
Chapters:
2/?
Comments:
14
Kudos:
53
Bookmarks:
5
Hits:
479

Y esperar que mi canción llegue hasta ti

Summary:

La letra en sí no es lo que hace buena a la canción sino la manera en que el chico lidia con ella. Cómo pronuncia ciertas palabras, casi haciéndoles el amor, esa dejadez que utiliza con otras, impregnándolas de odio, provocando que el público comparta ese mismo sentimiento...

Derek se siente conmovido. Y no es algo que ocurra a menudo. Es más, "conmovido" no es la palabra. "Cautivado" se acerca bastante.

Notes:

Hola.
Hacía meses que no escribía nada, y eso me hizo sentir muy vacía. Es por eso que anoche me dispuse a terminar este pequeño prólogo. "Y esperar que mi canción llegue hasta ti" es producto de una idea que se me ocurrió en la Con de TW que se llevó a cabo en Madrid el año pasado y tendrá una duración de un par de capítulos como mucho, no quiero alargarlo de manera innecesaria.
Mañana hará un año de mi último Sterek, por lo que es probable que haya bajado en cuanto a calidad narrativa, etc. Sed compasivos xD
Por otro lado, intentaré tener el primer capítulo para el día 14; San Valentín, sí.

Disfrutad ^^

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

 photo Oneshot_SterekAU-Cover_zps3ac59801.jpg


Prólogo.

El sitio en cuestión parece uno de ésos bares de carretera alejados de la mano de Dios.
Y lo sabe principalmente porque ha tardado horas en llegar hasta allí.
En cuanto entra varios pares de cabezas se giran para mirarle, tal vez para comprobar que no ha ido en busca de problemas. Inmediatamente después éstas vuelven a estar inmersas en sus cervezas.
Derek decide entonces que no le pagan lo suficiente como para aguantar cosas como esa y se dirige a la barra para pedir. Una morena de ojos amables, sonrisa dulce y hoyuelos le atiende.

-Ha llegado justo a tiempo.

Levanta la mirada, confuso ante las palabras de la chica, hasta que las primeras notas de una guitarra exigen toda su atención. Quien la está tocando no es otro que un chaval de no más de veinte años, alto, delgado aunque fibrado, y una cara bastante bonita; ojos castaños claros, casi del color de la miel tostada, largas pestañas, nariz ligeramente respingona, labios llenos y algunos lunares repartidos por aquí y por allá.

La letra en sí no es lo que hace buena a la canción sino la manera en que el chico lidia con ella. Cómo pronuncia ciertas palabras, casi haciéndoles el amor, esa dejadez que utiliza con otras, impregnándolas de odio, provocando que el público comparta ese mismo sentimiento...

Derek se siente conmovido. Y no es algo que ocurra a menudo. Es más, "conmovido" no es la palabra. "Cautivado" se acerca bastante.
Ni siquiera se da cuenta de lo embobado que se ha quedado escuchándole hasta que nota una mirada quemándole; se trata del chico, que le observa con inusitada intensidad mientras paladea y puntea las últimas estrofas de su canción.
El duelo de miradas continúa por unos minutos más, incansable. Entonces el chico se levanta, sonriendo cálido a la gente que imita su gesto y arranca a aplaudir con fuerza, y se baja del escenario con la guitarra para dirigirse en dirección a la barra, donde se apoya exhausto.

-Has estado genial -le felicita la camarera morena, extendiéndole casi al mismo tiempo una Buckler 0'0.- Una lástima que Scott se lo haya perdido.

-No se puede evitar, hoy le toca de noche en la Clínica -se encoge de hombros él, tomando acto seguido un trago de su cerveza.- Ah, qué bien sienta una birra bien fresquita después de una buena actuación.

Derek que no ha perdido ni un detalle del intercambio no pude evitar soltar algo parecido a una risa ante eso último. Y es que debía haberlo sabido. Que el chico sería un chulito, de ésos que en cuanto se bajan del escenario son una persona completamente distinta y que nada más abrir la boca la cagan. A Lydia no le iba a gustar nada aquello.

-Disculpa, ¿acabas de reírte?

Tanto la chica como el chico le están mirando, aunque sólo él parece molesto. Derek alza una ceja y gira su cuerpo hacia este, arremangándose el polo sólo para que quede claro que está listo para pelear cuando él lo esté. Es más, lo está deseando después de un viaje de casi cuatro horas al volante para eso.

-¿Me hablas a mí?

Sus músculos no le amedrentan ni un poquito y eso divierte a Derek, que espera ansioso su respuesta.- Vaya, otro musculoso sin cerebro. Qué sorpresa.

-Stiles... -intenta pararle la camarera, en vano.

-No sé qué haces que no desapareces si tan horrible te ha parecido mi actuación -sus ojos color miel relampaguean mientras le taladran con la mirada.- Cuando canto trato de darlo todo de mí, de expresar a cada momento lo que siento, pero siempre habrá imbéciles como tú que no sepan apreciar eso. Pues ya sabes dónde está la puerta, musculitos. Acoquina y pírate -escupe antes de girarse hacia la morena que le mira con sorpresa.- Por hoy ya he tenido bastante, así que me voy a casa. ¿Podrás cerrar tú sola, Allison?

-Eh... Sí, claro. De todos modos, mi padre vendrá a buscarme. Ya sabes lo sobreprotector que es conmigo...

-Es normal, eres su única hija y te adora. Nos vemos mañana -le sonríe suavemente el chico, tras lo cual se levanta del taburete para irse. Pero antes de que pueda hacerlo, Derek le ha agarrado del brazo para retenerle.

-¿Qué, me sueltas un sermón y te vas? Me parece que no -sus ojos son duros y la sonrisa que baila en su boca casi cruel.- Tú y yo tenemos cosas de qué habl-

Eso sí que no se lo esperaba. Ni en un millón de años pensó que le ocurriría algo así.

El puñetazo resuena por todo el local, haciendo que casi todo el mundo se gire en su dirección. Algunos murmuran por lo bajo, otros simplemente observan la escena con asombro.

-No me toques, no te conozco de nada ni quiero hacerlo. ¿Te enteras?

Y con esto sale por la puerta del lugar, que poco a poco va volviendo al ambiente inicial
Derek se frota la zona dolorida, aún sin salir del shock.

-Discúlpale, por favor. Cantar es su vida y ser cantante su mayor sueño -la chica, Allison, le pasa una toalla mojada en hielo y él la acepta de buena gana, siseando en cuanto ésta roza su maltratada mejilla.

-Hay que reconocer que no sólo canta bien, también tiene una buena derecha.

Allison suelta una risa cantarina que hace que sus ojos se iluminen y se coloca un mechón castaño por detrás de la oreja. Parece una gran chica y no puede imaginar que alguien así elija mal a sus amistades.

-Estaba segura que esa risa no iba con mala intención... -Derek la mira con el entrecejo fruncido entonces, no entendiendo nada de lo que está queriendo decirle.- Sabes, la primera impresión de Stiles es siempre nefasta. La gente tiende a juzgarle muy deprisa por su manera de vestir tan juvenil o su forma de ser, hiperactivo y listillo. Pero bajo todo eso se esconde un chico muy sensible, con un pasado difícil y un sueño inalcanzable. O eso piensa él. Yo creo que llegará muy lejos.

Ha estado escuchando atentamente cada palabra de la chica, registrándolas en su memoria para poder analizarlas en la soledad de la habitación del motel donde se hospedará por esa noche. Su sinceridad consigue que su mano vaya directa hasta su cartera para sacar un billete de cinco dólares y una tarjeta con su nombre y sus datos.

-¿Stiles, has dicho? -ante el asentimiento de la camarera, Derek sonríe.- Dile que me llame sin falta, ¿de acuerdo? Y gracias por todo, me has sido de mucha ayuda. Buenas noches.

-B-buenas noches -se despide balbuceante la chica, mientras inspecciona la tarjeta que le ha dado.

Mientras va de camino a la puerta, y al escuchar el pequeño chillido proveniente de detrás de la barra, la sonrisa que aún adorna su cara se amplía. No es que se alegre de haber ido a aquel lugar pero por cosas como esa vale la pena trabajar donde trabaja. Sólo espera que el tal Stiles dé la cara. Necesita ese contrato o la ira de su Jefa caerá sobre él, y no es algo que quiera experimentar en esta vida.

 

+^+^+ CONTINUARÁ +^+^+