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Truth, I am tender for you

Summary:

La fiesta de la duquesa siempre es el evento del año. Riu, protegido por el manto de la noche y huyendo de su controlador esposo, espera a los piratas para informarles de todas los secretos y mentiras que ha sacado a la luz la última semana. Sin embargo, necesita hablar antes con Mavvir, necesita sacarse algo del pecho.

Work Text:

El frío banco de mármol hace que Riu se estremezca cuando lo siente a través de su pantalón. Las noches en Áscay ya empiezan a ser frías y ahí no está amparado por el calor de la gente ni los fuegos mágicos que alumbran todo el jardín. El elfo se quita su anillo de alter self, no le apetece fingir ser otra persona ahora mismo.

Puede escuchar el jolgorio ensordecido por la distancia; la música, las risas producidas por bromas fáciles y piropos inapropiados, los cotilleos susurrados detrás de abanicos, el coqueteo incesante de los nobles. En otra ocasión eso lo animaría, se sentiría arropado por la indiferencia, las miradas recelosas, los comentarios fuera de lugar, pero esta noche no. Esta noche se siente solo, culpable y utilizado.

No sabe si Mavvir acudirá a su llamada, no lo culparía si no lo hiciese. Le pidió que no se fuera con Gillian, le dijo que prefería cualquier cosa a eso, y aún así Riu lo hizo. Se dice a sí mismo una y otra vez que era lo más inteligente, lo menos arriesgado para el resto, lo que debía hacer. Ha arrastrado a sus seres queridos al campo de guerra, los ha expuesto al fuego cruzado entre Gillian y él. Los piratas están envueltos en el baile de la muerte entre los condes y la idea de que resulten heridos lo aterroriza. Sabe que a Gillian no le costaría nada descubrir quien es realmente Bowie, no le costaría nada acabar con el padre de Kiln, traer a los clérigos de Umberlee, convertir a Araqiel en su siervo, su “avatar”, como Gillian lo llamó. Sabe que no le costaría nada convertir a Mavvir en otro de sus secuaces, solo necesita morderlo, entonces sí sería imparable. Mavvir podría facilitarle todo el conocimiento que Gillian quiera, todo el conocimiento del mundo en la palma de su mano, ajeno al precio que Mavvir paga por sus poderes.

Las pisadas del pequeño tiefling suenan cada vez más cerca. Riu se incorpora un poco, apartando de su mente todos los pensamientos intrusivos que lo mantienen en vela cada noche. Una pequeña sonrisa de alivio se dibuja en su rostro al ver a su amigo.

“Hola, Mav… Estás muy guapo.”

“Tú medio desnudo.” Mavvir se saca la chaqueta a medida que se acerca a Riu y la coloca sobre sus hombros. La suave tela de terciopelo y el calor que almacena entre sus fibras disparan el latir de su corazón. Agarrando suavemente las solapas, dobladas con delicadeza, Riu se encoge bajo esa chaqueta y se toma un segundo para disfrutar del olor a colonia. Mavvir no usa fragancias, sabe que el líquido que roció sobre su cuerpo antes de la fiesta es idea de Dazielle. Es un olor embriagador, la chica tiene muy buen gusto, eso tiene que concedérselo.

“¿Gillian te ha hecho algo?”

“No, me deja bastante en paz. Me obliga a ir con él a todos los eventos sociales y fingir estar enamorados. Me ha estado enseñando algunos hechizos y me ha contado algunas cosas de Aetus.”

“Pues muy bien.” Mavvir está muy serio, los últimos siete días han sido muy duros para él. La constante preocupación, el sentimiento de abandono y la soledad que se ha apoderado de él le han robado toda su vitalidad y paciencia.

“¿Cómo estás tú? Tienes muy mal aspecto.”

“Estoy bien.”

“Mavvir… No me mientas. Yo no te miento.”

“Estoy triste, Riu. ¿Cómo esperas que esté? Estoy triste, preocupado y solo. Me siento muy solo en tu enorme y vacía casa. Me mudé por ti y ahora no estás. No tiene ningún sentido que siga allí.”

“Podrías quedarte unos días con los chicos. Su compañía te animaría.”

“Dudo que deje de sentirme solo, seguiré notando tu ausencia. Bowie ha estado viniendo todos los días a tu casa, intentando hacerme compañía, pero no es lo mismo, aunque he de decir que sí me anima.”

“Es una buena compañía. Todos lo son. Me preocupa que te aísles, te conozco lo suficiente como para saber que ese es tu mecanismo de defensa.”

“No lo haré. Es raro, después de tantos meses, no tenerte a mi lado a todas horas. Eras como un grano en el culo.” Riu sonríe un poco con esas palabras, lo que daría por poder estar pegado a él a todas horas. Mueve los dedos con lentitud sobre la mano azul de Mavvir, encajando los dedos entre sus falanges, buscando el agarre de su amigo.

“Te echo de menos.”

“Riu… Déjalo.” Mavvir aparta la mano con suavidad, dejando escurrir los dedos de Riu entre los suyos. Cada segundo que está separado de él es un suplicio, pero tenerlo ahí sabiendo que en unos minutos Riu se irá con su marido y Mavvir volverá a estar solo es todavía peor. El constante recuerdo de que no pueden estar juntos le revuelve el estómago.

Buscando un poco de espacio y unos segundos para calmarse, Mavvir se pone en pie y se acerca a la fuente de piedra blanca que adorna ese escondite del laberinto. Las pequeñas gotas de agua caen de un nivel a otro, provocando un suave vaivén en los pétalos flotantes de rosas, consigue calmar a Mavvir lo suficiente para no alterarse cuando siente la mano de Riu en su cara.

“Mavvir, por favor, escúchame. Estoy intentando hablar contigo. Llevo toda la noche intentando hablar contigo, decirte como me siento y no dejas de rehuirme.”

“¿Qué, Riu?” Mavvir le aparta la mano de su cara, intentando ser lo menos brusco posible, pero fallando estrepitosamente debido a la tristeza y el enfado. “¿Qué quieres de mí? Yo también te echo de menos, quiero que vuelvas a casa, quiero acabar con todo esto. Estoy preocupado a todas horas por lo que te pueda pasar, por como puedas estar. No puedo dormir, no puedo dejar de pensar en ti, en si estarás todavía vivo, entero, en si seguirás siendo un elfo o no. En lo mucho que te echo de menos y en lo mucho que te necesito. ¿De qué sirve que te diga cómo me siento, si vas a volver a irte con el?”

“Tienes derecho a estar enfadado conmigo por haber ignorado tus deseos, pero no creas que para mí esto es fácil. Acepté volver con él para protegeros. Para protegerte a ti. No puedo arriesgarme a perderte de nuevo, Mavvir.” Riu siente como le tiembla la mano, pero en un acto de valentía vuelve a cogerle la cara a Mavvir, acercándose más a él. “Llevo toda la noche intentado tener un momento a solas contigo para decirte lo mucho que me importas.”

El contraste de temperatura entre sus cuerpos hace que Mavvir se estremezca. Echaba de menos esas manos gélidas sobre su piel. En un infructuoso intento de calmarse, Mavvir cierra los ojos suspirando y, dejándose llevar por el momento, rodea a Riu por la cintura con sus fuertes brazos para abrazarlo.  

“No me vas a perder. No voy a volver a alejarme de ti, no voy a cometer los errores que he cometido en el pasado. Estoy aquí para quedarme porque tú tampoco puedes ni imaginarte lo mucho que me importas.”

“Sí lo hago.”

Riu se acerca más a Mavvir, inclinándose y retirando la mano de su cara para rodearlo por la cintura y abrazarlo contra su cuerpo. Sus profundos ojos verdes se encuentran con los preciosos iris rosados de su querido Riu mirándolo con todo el cariño del mundo. Los dedos de Mavvir se hunden entre os suaves mechones blancos recogidos con un fino broche de esmeraldas, su cola rodea ambos cuerpos buscando un mayor contacto y sus labios se encuentran por fin con los de Riu. Mavvir siente como su corazón late con más fuerza que nunca, como trata de escapar de su caja torácica. Los brazos de Riu sostienen su cuerpo firmemente pegado, no quiere estar ni un segundo separado de él, quiere sentirlo sobre su cuerpo, sentir sus caricias, sus besos. Ambos están perdidos en ese momento, dejándose llevar por el amor y la pasión que llevan semanas reprimiendo. No han escuchado los pasos de sus amigos, pero sus voces sí los alertan de la inminente intrusión. Ambos se separan con recelo, tan solo unos centímetros. Cada segundo es importante para el elfo, que roza los labios de su tiefling una última vez, arrancándole un dulce suspiro que trata de aliviar la presión que siente en el pecho. Mavvir sabe, por el sonido de las pisadas, cuantos segundos les quedan antes de que lo interrumpan, por lo que aprovecha los últimos momentos a solas para posar un delicado beso en labios carnosos de Riu, separándose el segundo previo a que sus amigos los descubran a dos centímetros el uno del otro, ruborizados y con todos los sentimientos a flor de piel.

 

 

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