Actions

Work Header

Prohibited

Summary:

Donde Minato y Obito comienzan a tener un acercamiento más allá de estudiante-profesor.

130 days challenge.

Notes:

Pequeñas aclaraciones antes de leer:

→ Este se supone que es el reto de los 130 días, pero no prometo traer capítulo a diario porque me queda muy difícil. Eso sí, intentaré cumplir con todas las propuestas.

→ Caps cortos, porque vamos, serán 130.

→ Viva el MinaObi, los amo.

→ Por favor, absténganse de comentar cosas negativas acerca de la trama o de los temas que trato aquí; para eso están las etiquetas.

→ Disfruten.

Chapter 1: lock

Chapter Text

 

Estaban encerrados en el armario del conserje.

El cómo habían llegado a esa situación, para Minato era un misterio. No, mentía, sabía perfectamente qué había pasado pero se rehusaba a admitir que había sido por su propio descuido. Ahora se sentía al borde del pánico, notando su respiración volviéndose cada vez más irregular y su corazón golpeando fuertemente su cavidad torácica le hacía temblar.

La había cagado.

La habían cagado.

Pero el pelinegro con quien estaba encerrado lo observaba con diversión y podía jurar que también fascinación.

—No es para tanto —se alza de hombros, riendo suavemente. La voz varonil que tiene le ocasiona varios escalofríos al rubio y le hace suspirar. Es increíble el efecto que tenía en él—. No hay nadie en el instituto, de todas formas.

Se acerca a él un poco más, acorralándolo en la pared del lugar, invirtiendo la posición que tenían al entrar al estrecho lugar y provocando en el adulto un fuerte revoloteo en su estómago.

Uchiha Obito lo ponía mal.

Muy mal.

Por diferentes cosas, debía agregar.

—Obito, no deberíamos estar haciendo esto —el nombrado se alza de hombros, restándole importancia y alcanzando los labios del Namikaze. Se besan unos segundos, segundos donde el rubio perdió el control nuevamente—. Eres mi estudiante... esto no está bien.

Lo aparta rápidamente, casi como si sus pieles quemaran al tocarse. El menor lo observa con obvia decepción y fastidio, y el profesor no puede evitar revolucionarse el cabello.

¡Era su estudiante, por el amor a Kami!

Quien, por cierto, era diez años menor que él. ¡Diez! Quizás uno más, uno menos, él no estaba muy seguro de cuántos años tenía el Uchiha, pero sin duda era menor.

Obviamente lo era.

—Bien, como quieras, sensei —el joven se acerca a la puerta y, sacando algo de sus bolsillos, logra abrirla en menos de quince segundos, sorprendiéndolo. Obito se da la vuelta y lo observa por un momento, con su rostro levemente decaído—. No me mires así, aprendí a abrir puertas cuando era pequeño. Me reservo los detalles —el rubio no responde, demasiado ha tenido por hoy y no puede darse el lujo de caer ante su muy atractivo estudiante, no otra vez—. Sal primero, yo me quedo aquí unos minutos más.

Y, sin replicar nada, Minato lo hace.

Porque aquello era lo mejor.

Ellos no podían estar juntos.

Para nada.