Actions

Work Header

Sentimientos

Summary:

Si le preguntan a Verr Goldet qué es lo que más le gusta a Xiao, ella responderá que el Tofu de almendras, pero Aether está empecinado en buscarle algo más dulce para comer, aunque las sugerencias de Paimon no lo ayudan en nada.

Work Text:

Aether pensó, mientras veía aquellas flores de loto, que si las caramelizada con azúcar y un poco de canela, podría conseguir un bonito tentempié para darle a Xiao. Tomando las precauciones necesarias y alejando a Paimon no una, sino cuatro veces de la olla que estaba utilizando, logró lo que quería, una perfecta costra caramelizada que tenía buen sabor y olor.

Y probó, para ver si aquel adeptus malhumorado podría gustarle pero solo pensó que estaba muy dulce.

—Paimon piensa que en realidad, Xiao es casi como un niño mimado. Siempre he sentido que Zhongli lo mimó mucho.

—No pienso así… y tampoco deberías hablar así. —le respondió Aether metiendo un trozo de flor de loto caramelizada en la boca de su compañera. — Xiao es un respetable adeptus.

—¡Esto está muy rico!

—Y aún así, sé que no le gustará. —suspiró el rubio pensando en qué podía hacer.

Su próxima parada fue ir a Liyue, específicamente al restaurant Wanmin, porque si alguien sabía qué hacer de “bueno”, era Xiangling, la cuál se mostró muy emocionada ante la idea de hacerle algo que le podría gustar a un adeptus.

—Entonces, ¿me podrías pasar la receta que él utiliza cuando hace platillos especiales?

Aether no perdió el tiempo hablando y le entregó la receta del Yaksha.

—Ya veo, le gustan las cosas suaves, ¿sabes? El tofu tiende a ser una cuajada de leche de soja, pero él utiliza almendras para… —el rubio en realidad, no escuchaba del todo a Xiangling parloteando cosas porque no entendía el proceso que hablaba la muchacha. —¿Cómo se llama este platillo?

—Dulces sueños.

—Ay, qué bonito suena. Podrías probar con un poco de la intensidad de los pétalos de cerezo, utilizas leche de soja, creo que mi padre tiene un poco que le sobra, también utilizar almendras. Sería suave, blando y además con un poco de pétalos de cerezo, haz una reducción y que quede un intenso sabor, combinado con la suavidad del tofu. ¿Me entendiste?

—Hasta la mitad, no recuerdo los ingredientes.

—Te los anotaré, ¿sí? ¡Pásate a dar una vuelta acá para probar lo que le harás al adeptus!

—¡Gracias Xiangling!

La muchacha se despidió con la mano, y Aether junto a Paimon emprendieron su viaje nuevamente, salvo que ahora tendrían que ir a Inazuma a conseguir una generosa porción de pétalos de cerezo. Ayaka fue la primera en darles la bienvenida, debido a que ella utilizaba pétalos de cerezo, quizás tuviera guardado algunos que ya no necesitaba. Lo cual terminó por ser cierto, la muchacha les dió una bolsa repleta de pétalos y le deseó mucha suerte.

Por fin ya tenía todo.

Volver a la posada Wangshu no fue un problema y cuando por fin estuvo listo, admiró su creación. Debía ser honesto, era hasta ahora, lo mejor que había cocinado.

—Paimon está un poco celosa, ¡también quiero un poco de eso!

—Y por eso te hice uno, no seas tan celosa. —el rubio le entregó en las manos aquel platillo tan ansiado para Paimon. —Bien, ahora iré a subir, necesito que te vayas un rato a la tetera, ¿sí?

—Solo si después me haces más de esto.

—Sí, sí, está bien.

—Pero antes que nada, sabes, para llamar su atención quizás sea mejor darle un dulce, dulce beso en los labios. Quizás así le guste lo dulce.

—¡Paimon!

La pequeña persona a su lado desapareció al ingresar a la tetera y Aether tomó aire. Subió las escaleras para encontrarse, mirando al horizonte, al bajito chico que andaba buscando. Se acercó con paso firme, aunque en algún momento flaqueó y fue cuando el adeptus volteó para mirarlo.

—Ah, eres tú.

—¿Decepcionado?

—¿Por qué lo estaría?

Ambos se quedaron sin qué hablar y Aether para aligerar el ambiente soltó una corta risa, que era casi como una melodía para los oídos del Yaksha.

—Ten, te traje un presente.

—¿Esto qué es? —preguntó intrigado en cuanto recibió el platillo.

—Algo que te hice especial para ti, vamos, pruébalo.

Tras darle un bocado y ver que el rostro del Yaksha cambiaba de expresión, Aether soltó un suspiro de tranquilidad, mientras miraba al adeptus frente a él. Con una mano apoyada en su mejilla, y la mirada perdidamente enamorada, estaba mirándole con dulzura.
—Mamá, si llego a estar con alguien, deseo que alguien me mire como están mirando a aquel chico.

Aether se enderezó de inmediato con el rostro rojo y Xiao le miró con curiosidad.

—¿Por qué estás tan rojo?

—¡Es porque le gustas! —escuchó desde el vestíbulo la chillona vocecita de Paimon. ¡Maldita fuera aquella comida de emergencia! Aether se puso aún más rojo, intentando, sin éxito, cambiar de tema.

—¿Gustar? ¿Cómo? Los humanos son tan extraños.

—Ya sabes… gustar. De eeeh… ¿Cómo puedo explicar esto?

—¿Podrías ser gráfico?

El rubio tomó aire, intentando relajar su intranquila mente, una vocecita molesta le decía “que cobarde eres, Aether” acompañado de una risa, y sólo pensó que Lumine estaría riéndose de él. A si que hizo lo que, en su mente, le parecía lo más cómodo. Se acercó a él, lo tomó del collar de perlas que tenía por el cuello y lo acercó a él, besándolo.

Era curioso pero los labios del Yaksha eran increíblemente suaves. Sus propios labios estaban algo curtidos y dolían a la hora de besar los labios ajenos, pero llevaba tanto tiempo guardando eso, que no le importaba el dolor.

Fue extraño para Xiao, al comienzo lo tomó desprevenido aquel contacto pero su cuerpo actuó solo, ladeando la cabeza y tocando el rostro de Aether con suavidad para corresponder aquel beso. Actuó por instinto, de un instinto que realmente no sabía de dónde había aparecido. En cuánto se separaron, Xiao sólo comentó algo que no esperaba:

—Sabes… dulce.

—¿Eso te molesta?

—No, es sólo que es extraño. No como otras cosas…

—Solo… acompáñame, Xiao, por favor.

Aether había extendido su mano hacia él, y Xiao vacilante, alcanzó a tomar su mano.

 

[.............]

 

Dentro de la tetera estaba Jean cuidando de Qiqi y Klee, y en cuánto apareció el viajero, Jean comentó que saldría de la tetera para llevarse a ambas niñas a capturar peces a Teyvat. Aether le agradeció con la mirada y sólo recibió una mirada graciosa de parte de Jean, la que había alzado una ceja.

Cuando por fin quedaron solos, Aether le enseñó la tetera, el adeptus nunca había querido ir a descansar a la misma, siempre prefiriendo estar en la posada, observando el horizonte.

—¿Y la pequeña Paimon?

—Se fue con Jean, le dije que se comiera todo lo que había en mi mochila. —comentó Aether soltando una risa.

De alguna manera estaba avergonzado, y Xiao no entendía porqué se sentía así, era una sensación incómoda en su estómago. Se sentía algo… nervioso. Tomó aire mirando al viajero y se acercó a él por fin.

—¿Ahora sí me vas a explicar qué es lo que te pasa?

—Llevas un tiempo gustándome. Bastante. Quería hacerte ese regalo porque ya sabes, eres importante para mi.

—Para mi también eres importante, viajero.

Sacando fuerzas y ánimos de quién sabe dónde, Aether lo volvió a besar, ahora esta vez llevando sus manos a la cintura ajena. Aether pensó que tal vez, Xiao se mostraría reacio ante las muestras de afecto pero, increíblemente, fue al revés. Aceptó con gusto el beso y lo correspondió con tranquilidad, llevando sus brazos al cuello ajeno para acercarlo cada vez más a él.

Aether maldijo la falta de aire para separarse de aquel muchacho.

—Lamento no entender bien qué siento. —mencionó con la mirada directa hacia el suelo.

—¿Cómo te sientes si hago esto? —Los labios de Aether fueron al cuello del Yaksha, depositando un suave beso ahí, haciendo que todo el cuerpo del adeptus se erizara por completo y soltara un leve gemido.

—Se siente… Bien. Pero no hagas eso, por favor.

Aether soltó una risa mientras ambos terminaron cayendo en la gran cama que tenía una de las habitaciones de su tetera. Si bien ambos no hicieron mucho, Xiao comprendió que le gustaba la compañía del otro, le gustaba sentirse cómodo y también querido por alguien que lo conocía, quizás a medias, pero aún así lo amaba.

Amor… era algo que nunca había experimentado en su vida. Sentía admiración y máximo respeto por Morax, sentía gratitud por Barbatos, pero el amor era algo que jamás había experimentado hasta que conoció al viajero. Pero por esa razón le parecía una criatura extraña, porque él estaba ahí sonriendo, pero tenía un propósito, uno que, le aterraba pensar que en algún momento, eso lo alejara completamente de Aether.

—¿En qué estás pensando?

—En que has conocido mucha gente a lo largo de tu viaje, por que, entre todos, específicamente me escogiste a mí para… ¿esto? ¿Por qué se supone que me quieres?

—Eres como un gato, ¿sabes? —comentó Aether en medio de una risa, tapando su boca. —eres huraño y frío pero no lo eres conmigo.

—Ya deja de intentar avergonzarme.

—¡Juro que no lo hago por eso!

El adeptus soltó una risa y Aether, maravillado, se le quedó mirando. Xiao pronto se dió cuenta de esto y le empujó el rostro hacia atrás.

—Estás babeando.

—Qué mentira más grande, sólo te estaba mirando.

—No respondiste a mi pregunta antes.

—¿De qué hablábamos?

—Viajero…

—Oh, está bien, no te enojes, se te arruga la frente. —dijo, mientras intentaba mover el entrecejo de su frente.

—Es solo que, ¿Cómo puedes quererme? Hay algo ahí… algo dentro de mí que puede lastimarte. Tengo una deuda kármica, una deuda que pagar, una deuda de la cuál tú no tienes porqué lidiar. Además que no quiero hacerte pasar por eso, de que me veas cuando tengo mis problemas con la deuda.

—Sí, bueno, me pude haber enamorado de mucha gente dentro de mi viaje. Ayaka me coquetea, Amber es muy amable, Kaeya es guapo. Hay un montón de gente, incluso más, pero sabes, tú eres especial. —Aether soltó una risa floja mientras le miraba. — eres… no lo sé, sólo sé que jamás me he sentido ni remotamente cerca de nadie, excepto de ti. Me gustaría que te miraras desde mi punto de vista, no quiero que te alejes de mí, y te amo por eso. Eres amable, aunque te empeñes en parecer frío, has intentado ayudar a todos a tu alrededor y eres una de las personas más fieles que conozco. ¿Por qué no puedes verte como yo te veo?

Xiao soltó un pequeño suspiro mientras terminaba acomodándose en el hueco del hombro de Aether en un abrazo que duró mucho tiempo. El rubio ni siquiera se quejó, mientras acariciaba el cabello del adeptus.

—Entonces, ¿somos algo, se supone? No entiendo cómo los humanos hacen esta distinción.

—Ah, ¿si quieres ser algo?

—¡Viajero!

—¡Era broma, era broma! Sí, puedes ser… mi novio, amante… mi pareja… Ay dios, si estuviera Lumine acá se estaría burlando de mi. —susurró Aether totalmente nervioso.

—¿Y tengo que responder aunque te besé?

—Sí…

—Ah… Sí, está bien. Seamos… eso.

—Te estoy jurando que haré esto de nuevo, en algún otro momento.

Xiao se le quedó mirando con curiosidad, aunque fue interrumpido porque Aether se le lanzó encima, haciéndole cosquillas.

Lo único que se podía escuchar en aquella tetera, eran las risas de dos personas, entremezclando y perdiéndose en la eternidad.

Series this work belongs to: