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El sonido del timbre indicó el final de las clases, el tan anhelado fin de semana por fin había llegado y todo el mundo se apresuró a recoger sus cosas para largarse del aula, yo incluido.
—La próxima clase deberán entregar un ensayo sobre los dos últimos temas que vimos, será en parejas —explicó el profesor Ryze en voz alta, tratando de que todos escuchásemos por encima de todo el alboroto que causaba la hora de la salida—. Se tomará en cuenta para la nota final del semestre, así que más les vale a todos cumplir con la entrega.
Algunos compañeros respondieron al profesor mientras el resto seguimos en lo nuestro. Se oyó el sonido de la puerta al abrirse y al alboroto del salón se sumó el del pasillo con todos los estudiantes caminando por este.
Era un viernes como cualquier otro.
Revisaba mi celular mientras caminaba hacia el casillero, habían empezado a llegar mensajes al chat grupal en el que estaba con los idiotas que llamaba amigos, decían algo sobre ir por pizza y luego al salón arcade.
Otros mensajes llegaron y resultaron ser de una de mis hermanas:
Cassipeia
—Kat se fue con Garen y se llevó el auto 🙄
—Vas directo a casa o saldrás con tus amigos?
Un suspiro se escapó de mi boca. No me sorprendía aquello viniendo de Katarina pero en realidad era un fastidio, porque significaba que estaría fuera de casa al menos hasta mañana por la tarde.
Talon
—Iré al centro con ellos.
Cassiopeia
—Pueden darme el aventón hacia allá?
—Tengo algunas cosas qué hacer
Talon
—Creo que sí, dudo que Sett tenga algún problema con eso.
—Termino de guardar mis cosas y nos vemos en la salida.
Cassiopeia
—Okay y gracias 😋
Bloqueé la pantalla y lo guardé en mi bolsillo.
Estaba apenas desbloqueando el candado de mi casillero cuando ella apareció.
—Talon —su voz firme tenía un tono suave que la hacía más dulce de lo habitual—. ¿Qué tal?
Tragué saliva antes de voltear mi vista para verla, aunque eso fue peor para mí debido a la sonrisa que tenía en el rostro.
—Quinn… Todo bien —aparté la mirada de ella, tratando de distraerme mientras abría el casillero—. No te vi en la clase del profesor Ryze —colgué mi mochila hacia el frente para abrirla y meter mis cosas dentro.
—Oh sí, estuve un poco… ocupada —le di un vistazo luego de aquella última palabra, reparando pocos segundos después en una marca roja sobre la piel de su cuello—. Hablando de eso ¿El profesor dejó algún deber?
Y aquí vamos, por supuesto que sus acercamientos no eran sin segundas intenciones.
—Sí, debemos entregar un ensayo en parejas sobre los dos últimos temas —volví mi atención a la mochila, la cual cerré y luego descolgué para ponerme la sudadera que había traído.
—Vale, gracias —ella sacó su celular para revisarlo, aunque sabía que solo estaba fingiendo antes de hacer lo que ya sabía que haría—. ¿Puedo estar contigo en el ensayo? —la miré una vez me colgué la mochila de nuevo y con ello fue suficiente para que mis defensas se derrumbaran, ella tenía una expresión de cachorrito demasiado tierna.
Era una bruja, sabía bien lo que hacía.
Y yo era patético al caer ante su capricho, patético y estúpido Talon.
Tuve que contener un suspiro.
—Está bien, te pondré en el ensayo —al instante su sonrisa se ensanchó y ella echó sus brazos a mi cuello para abrazarme unos segundos antes de separarse.
—Gracias Talon, eres muy lindo —remató con un beso en mi mejilla, haciendo que las mariposas en mi estómago revolotearan inquietas ¿o quizás fue el chili de las papas fritas que comí en el almuerzo?—. Nos vemos el lunes —me guiñó el ojo antes de irse.
Ya había perdido la cuenta de las veces que había caído por sus encantos.
...
—Eres… un simp —exclamó Kayn, con la boca llena de pizza—. Vas a quitarle el trono a Viego si sigues así y créeme que no quieres ser como él.
No, realmente yo no quería ser como Viego, pero ya estaba camino a ello.
—Lo sé, pero es que…
—“No puedo decirle que no y no sé por qué” —imitó Sett el tono de mi voz—. Sí sí, lo has dicho muchas veces —le dio un trago a su bebida—. Pero, mierda, parece que ni siquiera lo intentaras.
—Talon —llamó Akali, quien estaba sentada en la cabecera de la mesa—. Si sigues haciéndolo voy a darte un puñetazo en la cara, a ver si de esa manera se te quita lo idiota.
Rodé los ojos, todo era violencia con ella.
Aphelios hizo un gesto con sus manos para tratar de calmar los humos.
—Basta, ustedes tampoco ayudan —indicó en lengua de señas. Fijó su mirada en mí, se notaba preocupado—. No puedes dejar que se siga aprovechando de ti, ni siquiera obtienes algo a cambio o es tu amiga, solo te está usando.
Era impresionante que la persona más sensata de los cinco fuera el que no podía hablar normalmente.
Más impresionante aún era que un montón de inadaptados como nosotros hayamos aprendido lengua de señas solo por él.
—Yo… le pondré fin a esto el lunes ¿Bien? —todos me miraron, atentos—. Después de entregar el ensayo le diré “Se acabó, busca a alguien más para usar, perra” —Akali, Sett y Kayn rieron ante lo último, Aphelios solo negó con la cabeza.
—El “perra” está de más, pero por favor sí dile el resto —mordió un trozo de pizza, lo que hizo que aquella particular marca que pasaba sobre sus labios se manchara. Dejó por un momento el trozo en su sitio—. Sabes que nos preocupas… Cada uno a nuestra manera —volvió a comer del trozo y Sett pasó un brazo por sus hombros.
Por supuesto, no era sano dejarse usar de esa manera.
Había sido así desde mediados del pasado año escolar, no estaba seguro si Quinn se había enterado que había estado flechado por ella desde el séptimo grado, pero un día solo comenzó a pedirme favores tontos que en verdad no era gran cosa.
Hacía un tiempo que nuestra amistad había mermado por… razones, y yo estaba emocionado porque volviera a hablarme. Pero pasó de favores tontos y pequeños a pedirme que pusiera su nombre en los trabajos y que le prestara dinero que nunca devolvía.
Y yo hacía todo sin chistar, así me quedara a altas horas de la noche haciendo trabajos extensos solo o me quedara sin mesada durante la semana.
Ella sería mi perdición.
...
A las 9:30 estaba de vuelta en casa, saludé a mis padres quienes estaban en la sala de estar viendo una película. Mamá indicó que guardaron mi porción de la cena, por lo que luego de tomar un baño bajé a la cocina para calentarle en el microondas y luego subir con el plato a mi habitación.
Me senté en el escritorio para comer y encender mi laptop, revisaría mis pocas redes sociales y las páginas que visitaba frecuentemente.
Llevaba alrededor de media hora navegando en internet cuando un mensaje llegó a mi celular, supuse que sería el chat grupal de mis amigos, pero me vi sorprendido al ver la pantalla.
Quinn
1 mensaje nuevo
¿Ahora que querría?
Quinn
—estas libre mañana?
—pensaba que podíamos encontrarnos en la biblioteca y hacer el ensayo
Alcé una ceja, en verdad que no me esperaba esto de ella, ya me había resignado a hacer el ensayo solo una vez más.
Talon
—Claro, no hay problema…
No iba a quedarme con la duda esta vez.
Talon
—¿Por qué el cambio de planes tan de repente?
Ella no era tonta, debía saber bien a lo que me refería.
La respuesta tardó en llegar más de lo que esperaba, quizás estuvo debatiendo con ella misma si responder o no a eso. No es como que me importase tampoco, estaba acostumbrado a su hermetismo.
Quinn
—llamaron de la escuela a mi mamá… le dijeron que mis calificasiones recientes eran bajas y que estaba en peligro de reprobar el semestre, asi que me prohibió ver a Jarvan hasta terminar todo lo que tengo pendiente esta semana.
Por sus palabras, podía imaginar que nadie en su casa la veía estudiar o hacer deberes.
Talon
—Vaya… Qué mal.
Dudé varios segundos ente escribir y borrar varios mensajes, aunque al final terminé enviándolo
Talon
—¿Necesitas ayuda? Yo podría ayudarte mañana en la biblioteca con el resto de deberes.
Oficialmente era el Rey Simp, el lunes le daría las buenas noticias a Viego.
Quinn
—en serio me ayudarías?! graciaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
—podrías pasar a buscarme? Es para que mi madre no piense que me estoy escapando para ver a Jarvan jeje
Solté una carcajada por ese último mensaje.
Talon
—Está bien, pasaré por ti a las 10:00 am.
Quinn
—genial, te enviare la direcion ahora, me mude cuando volvi
—hasta mañana, y gracias de nuevo
Talon
—De nada, hasta mañana.
Algunos minutos más tarde llegó el mensaje con la nueva dirección anexada.
No podía verme la cara, pero estaba seguro que tenía una sonrisa de idiota enamorado pintada en esta. ¿Podía eso considerarse una cita? Probablemente no, pero para mi satisfacción personal lo llamaría de esa manera.
