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—Chico, quiero tus ojos y mente en esa mezcla —la voz de Howard Stark detuvó sus cavilaciones. Sus ojos castaños se alzaron con rapidez buscando la cara de su mentor y jefe, el color granate leve bañó suavemente sus pómulos.
Peter agradeció que su sorpresa no lo hubiera hecho soltar la mezcla, ni verterla. En cambio, el pequeño tubo de ensayo seguía en su mano sin moverse ni un centímetro y luego, cayó.
Pero oye, el hecho de que cayera no fue su culpa. Más bien, fue debido a un andar furioso con tacones resonando en todo el lugar e incluso el señor Stark dejó pasar lo de la mezcla porque ¡ey! era un maldito laboratorio y no debía haber violencia ahí. Claramente, la furia no era buena idea en un lugar que era tan pequeño pero eso jamás se aplicó para la señorita Carter.
—Pe ... —comenzó Stark pero una mirada de la mujer lo hizo detenerse -. Señorita Carter —intentó de nuevo pero en ese momento el capitán Rogers se unió al dúo. Tenía una mirada rara y Peter estaba haciendo lo posible por ignorar el color que había en los labios del rubio, sus intentos para aplacar esa molestia en su estómago eran enormes pero nadie jamás sería capaz de decir que Peter Benjamín Parker no sabía comportarse -. Y capitán Rogers —saludó Howark, desde donde estaba Parker pudo ver la mirada divertida de su jefe intercambiando del rubio a la castaña.
No lo puede culpar. Todos saben que al joven pupilo del señor Stark le gusta el capitán Rogers así como saben que Peggy protege a Peter como si fuera su hijo, o su hermano menor así que, si sumamos una cosa más la otra además del hecho de que Steve tuvo una sesión de besuqueos con alguien, bueno, el agente Carter podría estar irritada en nombre del menor.
Y nadie va a decirle a Margaret Carter que hacer.
Claro, hasta que esa misma mujer dispara seis veces al cuerpo del rubio. El silencio después es casi tan aterrador como el ruido que ha hecho las explosiones pero al menos, los resultados han sido contra vibranium así que, cero daños en el soldado.
Peter incluso soltó una risita cuando salió de su estupefacción.
—Si la señorita Carter hiciera lo mismo contigo algo me dice que no estarías riendo —señaló la voz de sus pesadillas. Bueno, no pesadillas exactamente pero se entiende el punto.
Y el castaño agradeció que el tubo de ensayo ya estuviera vació porque tal vez, en esta ocasión si pudo haberse tirado la mezcla encima y Dios sabía que él no quería experimentar los efectos secundarios en su persona. No había firmado para eso, gracias.
—Pero la señorita Carter jamás me haría eso a mí —respondió, cuando pudo recordar que debía hacerlo. Howard asintió levemente pero no se acerco más, cosa que Steve si hizo.
Eso era lo que confundía a Peter. Steve Rogers era un soldado, historia de conocimiento público y todo eso; era un rubio con preciosos ojos azules al que Peter se había topado alguna veces por la ciudad. Y lo hizo antes de que naciera el héroe que hoy era.
Parker había evitado ser reclutado gracias a Howard, una relación extraña porque Stark a veces parecía su mejor amigo de la infancia dejándolo a solas con la persona que le gustaba pero en otras situaciones, parecía su padre. Fuera como fuera, Peter estaba agradecido de no tener que participar activamente en la guerra.
Aunque seguía preocupado por Steve. Maldito sea su estúpido enamoramiento, era joven tenía una vida por delante e iba directo a hipnotizarse en la mirada de un hombre heterosexual, militar, aparentemente conservador, que se besa con muchas chicas y cuyo mejor amigo era una molestia diaria para su persona. Aunque James llegaba a ser agradable después de un tiempo.
—Dudo mucho que ella quisiera dañar un rostro tan lindo —dijo —, aunque también dudo que pueda fallar —agregó con una mirada nerviosa a su regazo. Mirada que Peter no notó porque estaba ocupado intentando no sonrojarse ni reír debido a los gestos burlones que su amigo hacían detrás del capitán.
—Me alegra que Peggy no haya escuchado eso —intervinó James, su sonrisa juvenil directa para Howard y una rápida palmada en la espalda de su mejor amigo —. Tenemos una misión, señor capitán —informó burlón.
Sin embargo, debido al tiempo que habían pasado conviviendo, Peter sabía que el ojiclaro estaba emocionado por ello. Y el rubio también, era un dúo único. Dinámico y eficaz, se complementaban muy bien pero eso jamás le quitaba a Parker su ridícula preocupación de que Steve no volviera.
Era ridícula porque Peter no era más que un conocido, incluso Peggy pasaba más tiempo con Steve de lo que él había hecho alguna vez.
El joven se mordió el interior de su mejilla, dió la vuelta y volvió a buscar los materiales que necesitaba para la mezcla. Tarareó un poco, escuchando aún a los soldados hablar entre ellos, detalles de la misión que salían en comentarios exaltados y rápidos, prueba de su alegría ante el hecho de volver a trabajar juntos.
Howard se unió a la plática, su aprendiz tomó un nuevo tubo de ensayo limpió para proceder a garabatear notas en su bitácora. Dos pares de pasos se alejaron pero aún no quiso darse la vuelta, no sabía quien se había quedado y tampoco quería delatar su estado de ánimo si era la persona equivocada quien estaba detrás suyo.
—Lo traeré de vuelta en una sola pieza —se delató Barnes, su voz sonaba tranquila como si no fuera la gran cosa.
—Probablemente el presidente se dé cuenta de que siento algo por Rogers pero el mismo jamás lo notará —comentó, una broma por su desgracia no hería daño a nadie. Además, James lo sabía desde meses antes así que no tenía sentido negar nada, lo había aprendido en la última misión que tuvieron.
—Y por eso mismo no entiendo tu atracción por él —comentó audazmente, ahora que el menor había regresado a su posición original ambos castaños podían ver las espaldas del capitán y del inventor —, sobre todo cuando yo también estoy aquí —guiñó en dirección al chico y luego ambos rieron escandalosamente.
Atrajeron miradas a ellos pero a ninguno le importó —: Gracias Buck, pero me gustaría mantener mi empleo.
Otra vez soltaron algunas risitas, sus bromas privadas e inofensivas eran el motivo por el que era fácil considerar a James como un amigo.
—Buck —llamó Steve, su gesto estaba serio así que Peter asumió que Howard había estado molestándolo con alguna tontería otra vez —, deberíamos irnos.
Y eso fue todo. El sargento James Buchanan Barnes salió caminando detrás del Capitán Steve Grant Rogers, con la promesa de volver a casa.
Pero un mes más tarde, la tropa regreso y la emoción que siempre bullía de forma nerviosa en Peter se volvió exponencialmente mala cuando no pudo ver ninguna cabellera rubia. El batallón lucía cansado, manchado con tizne y tierra, algo desanimados o al menos eso fue lo que Sharon dijo, asegurando que Steve estaría pronto con Stark para hablar de la efectividad del bendito escudo.
No paso, una semana después nadie tenía noticias de Rogers y Barnes estaba retenido por lo mismo así que Peter no sabía nada. Porque no debía, porque no era importante y jamás lo sería.
James apareció en el laboratorio de Howard casi tres semanas después de la llegada. El joven castaño dejó de lado lo que hacía, se saco los guantes y se acercó con paso firme al soldado, él ni siquiera sabía que iba a hacer.
Quería golpear algo, pelear, llorar, gritar. Eran tantas cosas, y las hizo solo que el orden no fue le mismo. Incluso antes de llegar a James ya algunas lágrimas lo habían traicionado, su mano derecha -suficientemente cerca del mayor- se aferró al hombro del contrario buscando apoyo; la izquierda se cerró en un puño y dió un golpe leve en el otro hombro que quedaba libre.
Tal vez fueron media docena de golpes vacilantes, tal vez fue la docena completa. No lo sabía, ni lo recordaba porque finalmente se rompió con un grito que a duras penas fue amortiguado cuando James jaló al chico para darle un abrazo. Las lágrimas fluyeron con más rápidez.
—Él... —intentó hablar en medio del llanto, la pareja recibía algunas miradas curiosas pero daba igual.
—Está bien, lo sé. Regresará —aseguró moviendo la mano en la espalda de Parker buscando calmarlo —. Tú lo sabes.
La siguiente semana fue brumosa para Peter. Beber no era algo que hiciera pero resultaba que ir a algún bar siendo amigo de un soldado era divertido, tan divertido como para repetirlo cada noche hasta que Bucky estaba harto y Parker estaba casi inconsciente debido a las cantidades de alcohol que había ingerido.
James no sabía que hacer, se sentía culpable por esa actitud. Había fallado a su promesa y...
—Él es tan bonito —empezó Peter como todas las noches, para ese punto estaban solos ellos dos en su mesa, sin oídos indiscretos —. Sus ojos son muy lindos, azules tan azules como... —el chico dudó, debatiendo consigo mismo que decir a continuación pero James solo mantenía la mirada fija en la figura detrás —. Diría que tan azules como el cielo, o el mar pero ni siquiera eso... Son azules Rogers —se rió, Buck seguía en conflicto sin saber qué hacer, incluso respirar parecía incorrecto —, ¿te imaginas que en unos años haya un color que llevé ese nombre de forma oficial?
Su mejor amigo, su capitán esta allí, detenido en el tiempo mirando a Peter de una forma en que Buck jamás recuerda haber visto que lo hiciera. En serio chico, se siente como si estuviera interrumpiendo algo importante pero no quiere romper lo que sea que fuera ello.
Llamálo estúpido pero la escena promete, y todos saben que James es un poco romántico.
—También extraño su sonrisa. Era bonita, pero no creo que fuera especial —el de ojos chocolate fija su mirada en la mesa —. Ya sabes, no es que alguien como yo merecía una sonrisa propia...
—Tienes una sonrisa exclusivamente para ti —finalmente, finalmente, habla Rogers. —Siempre fue una sonrisa únicamente para ti, una mirada solo para ti... pero yo, yo no lo sabía y...
Peter finalmente está mirando hacía arriba, sorprendido y parece a nada de llorar, si es que Barnes había aprendido algo.
Pero, el chico esta borracho y su mejor amigo esta sucio. Ellos no se ven bien en este momento pero... James sabe que estarán bien, muy bien. Y muy juntos.
