Work Text:
Steve estaba frente a su caballete, lapiz en mano, intentaba capturar el paisaje de la ciudad desde ese ángulo único proporcionado por estar en el balcón de la torre.
El sol aún en su camino para ocultarse ofrecía una luz perfecta, sin embargo, Steve se sentía intranquilo, podría decirse que desanimado a pesar de ser un buen día, no era raro que se sintiera así, algunos días simplemente no conseguía disfrutar de lo que lo rodeaba.
Esperando alejar el comienzo de esos taciturnos pensamientos volvió a concentrarse en su boceto. Después de algunos minutos, Steve sintió un cosquilleo en su nuca, sintiéndose observado dejó de dibujar y miró hacía las puertas abiertas del balcón.
Natasha Stark lo observaba cruzada de brazos, su hombro apoyado en el marco de la puerta, cuando sus miradas se encontraron, la vio esbozar una coqueta sonrisa.
—Hola, Cap —dijo con una cadencia suave, alejándose de la puerta.
—Señorita Stark —reconoció, mientras dejaba el lápiz.
Al escuchar eso, por alguna razón, la sonrisa de ella se volvió divertida.
—Me encanta eso
Miró alrededor.
—¿Qué?
—La forma en que dices señorita Stark, tan formal, tan correcto.
Steve la miró curioso.
—… Me alegro.
—Sin embargo, creo… —La vio acercarse lentamente, Steve apartó rápidamente la vista de sus piernas descubiertas por unos shorts— Creo que es hora de que me llames Tasha, y yo te llame Steve, ¿puedo?
—Por supuesto… Tasha.
Ella sonrió ampliamente.
—Bien, entonces, ¿qué dibujas?
—El paisaje de la ciudad. —Por un momento tuvo la idea de ocultar su dibujo, dado su estado de ánimo no se había estado esforzando mucho, pero se dio cuenta que sería imposible y ridículo que lo hiciera, en su lugar se preparo para una mala crítica.
Tasha se posiciono a su lado, la vio ladear el rostro durante unos segundos.
—Tienes talento, Cap —reconoció con admiración—, me gusta lo que estoy viendo.
Tasha le sonrió, sus ojos fijos en él. Steve se relajó por sus amables palabras.
—Gracias.
—¿Puedo? —preguntó, señalando el caballete.
Steve asintió, la vio pasar las grandes hojas, viendo hacia arriba observó su atención en los dibujos, había verdadero interés en su rostro. Fue algo desconcertante y halagador.
—¿Has pensado en pintar alguno de estos?
—Si. Supongo… quiero.
—Tengo una idea —Sus ojos brillaron mientras regresaba al dibujo en el que Steve había estado trabajando cuando llego—, te comprare un dibujo.
—¿Comprarme un dibujo? —dijo con desconcierto.
—Si, actualmente todas las obras que tengo son sobre la armadura, pero esta vez quiero algo nuevo, después me dirás el precio. ¿Qué tal?
—Ni siquiera has visto todo mi trabajo, Tasha.
—¿Quizás puedas invitarme a tu habitación para que vea tu arte? —comentó, mirándolo de reojo.
Steve frunció el ceño.
—¿Por qué quieres un dibujo mío?
—¿Por qué no? Me encanto lo que vi aquí. —Señaló el caballete— Dibujas precioso, Cap. Y yo soy una amante del arte…
Steve sonrió alegre.
—Gracias, Tasha, yo… me gustaría dibujar algo para ti.
Tasha sonrió lentamente.
—... ¿Has visto titanic?
—No, aún no. Pero he leído un libro sobre como se construyo el barco.
Ella hizo una pequeña mueca y solo suspiró.
—¿El dibujo qué quieres esta relacionando con esa película?
Natasha entonces rió en voz baja.
—No importa.
—¿Segura?
—Si, dibuja lo que quieras… Solo que sea algo grande, me gusta lo grande. —Ella guardo silencio, mirándolo con atención y cejas alzadas, cuando Steve solo asintió, suspiró frustrada— Hombre si no entendiste eso último tengo mucho trabajo…
Natasha siguió estudiando su rostro. Steve la miró sin comprender.
—¿Tasha?
La morena suspiró.
—Bien, hay tiempo, así que… con calma. —Tasha pasó los dedos sobre su hombro mientras se alejaba. Brevemente, su corazón estuvo acelerado.
La vio partir, la curiosa intervención de Natasha resultaba extraña dado que no solían hablar mucho fuera de las misiones, es más, Steve creyó no ser de su total agrado. Al parecer solo era él pensando demasiado las cosas.
Volvió la vista a su dibujo, repentinamente su deseo por dibujar incremento debido a la solicitud de Tasha, sus dedos picaron con la necesidad de tomar ciertos colores para plasmar la imagen que surgía en su mente.
Una hermosa Natasha Stark bajo el sol del atardecer, mirándolo con una coqueta sonrisa.
