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you're just a fool, a super fool

Summary:

Tal vez un encuentro casual en un atraco no sea el lugar adecuado para conocer al amor de tu vida.

 

O donde Louis es el hijo de Clark y Lois, estudiando y viviendo en la ciudad de New York mientras trata de manejar sus poderes y aprobar el semestre.

O donde Harry es el hijo de Diana y Bruce, con su padre sobreprotegiendolo al ser él su único hijo y único heredero de la compañía familiar, también heredero de los poderes de su madre.

Notes:

cuando menos se den cuenta me mudare aquí lol.
no sé exactamente que es esto pero me pareció divertido, idk.
será algo corto y tengo la intensión que sea más comedia que otra cosa.

Chapter 1: you're not very nice

Chapter Text

Los gritos resonaban por todo el banco, la gente estaba de rodillas, con las manos arriba como ellos habían dicho. Incluso los que trabajan ahí tenían miedo, era algo curioso, con todos los altercados que tenia el banco anualmente a deberían estar acostumbrados; tal vez el hecho que tu vida puede acabar de un minuto a otro, o el tener un arma apuntando tu cabeza sea una sensación a la que nunca nos acostumbramos, o no lo suficiente para ser indiferente ante ella.

Un grupo de ladrones enmascarados estaban asaltando el banco, los arrinconaron a todos, apuntando que son esas grandes armas que podrían hacer volar tu cabeza con solo un tiro, y con esas pocas agallas que tenían para disparar. Solo un cobarde escondido bajo una gran arma, un objeto de poder y autoridad ante los demás, como lo había sido desde tiempos inmemorables.

— ¡te he dicho que habrás la puta caja fuerte! — exclamó el que deberíamos creer que era el líder, su voz se escucho por toda la sala, junto los sollozos de algunas personas que simplemente venían a poner o sacar dinero, víctimas de la situación, con sus vidas dependiendo de personas estúpidas con un gatillo entre sus dedos. Solo estuvieron en el lugar incorrecto en el lugar incorrecto ¿no era este un precio muy alto? ¿quitar sus vidas solo por un error?

— ya le dije señor, yo no tengo la clave, eso solo lo saben los superiores. — en la voz del señor – de aproximadamente cuarenta y ocho años, algo mayor pero aún no lo suficiente para dejar este mundo– en su voz se podía percibir el miedo y desesperación que inundaba su cuerpo.

— ¡¿y donde están tus putos superiores?! — reafirmo su agarre en el arma.

— ¡no están! ¡no están aquí! — su voz se rompió, convirtiéndose en un desgarrador llanto.

— ¡jodida mierda! — se acercó con sus secuaces hacia la multitud con las armas arriba. —¡me tienen jodidamente harto con sus llantos!

— ¡no¡ ¡por favor¡ — exclamaban las personas, las palabras siendo atropelladas unas con otras, diferentes peticiones, diferentes voces, pero con algo en común, la desesperación y el miedo.

Su audición fue perturbada con todos esos gritos, alertando sus sentidos, se oían a lo lejos, pero no tanto.

Miro el reloj en su muñeca
9:00 A.M.

Su clase iniciaba a las diez, tenía tiempo para salvar a unas cuantas personas. Empezó a correr a donde provenían los gritos dejando su mochila en algún callejón vacío.

Se maldijo mentalmente por llevar esos jeans, eran tan incómodos, trató de aumentar el ritmo.

Aunque el ojiazul no quiera admitirlo, aún no podía controlar sus poderes a su antojo, no siempre los dominaba y eso lo frustraba bastante; pero no le impedía actuar, aunque tal vez termine teniendo un regaño de sus padres.

Al final llegó al banco, debió suponerlo. Fue por la puerta de servicio teniendo cuidado de no ser visto.

Al final llegó a las oficinas principales, habiendo noqueado a algunas personas en el camino, nada grave.

Louis no solía pensar mucho antes de actuar, era de esos tipos que no pensaban mucho antes de actuar, solo entrando sin hacer un plan, ese era tal vez su mayor defecto. No pensó mucho antes de ir hasta ellos y tratar de tener una triunfal entrada.

— hey, hey amigo, tranquilo.— alargó las palabras apoyando su brazo en el hombro del ladrón, dándole una media sonrisa. — ¿porqué tan agresivo? No hay necesidad de matar a estas personas ¿o si?

— ¿y tú quién mierda eres? — escupió con rudeza el ladrón. En un rápido movimiento empujó a Louis y ahora, al igual que los demás, el adolescente se convirtió en el nuevo blanco. — ¿de donde salirte niño?

— ¿niño? Tengo veinte imbécil. — torció su cuello haciéndolo sonar, estaba comenzando a enojarse. — pero no te culpo, a juzgar por la situación en la que estás no debes ser muy listo.

— tu tampoco lo eres niño. ¿por qué estás aquí? ¿acaso quieres morir? —

— aquí nadie va a morir. — ignorando completamente que unas quince armas lo apuntaban empezó a estirar sus piernas como si de un maratón de tratara, haciendo crujir sus nudillos listos para dar algunos golpes.

— ¿quién carajo te crees niño? ¿superman, acaso? ¿si quieres parecer un héroe podrías rogar de rodillas con los demás para que aparezca, a lo mejor y te hace caso. —

— no, él está en una convención en no sé qué parte de África. Y aún así no creo que vendría por tan poca cosa como tú — una sonrisa burlona adornaba su rostro, mientras el contrario parecía ponerse rojo de la furia.

— estúpido insolente.— bajo el arma dispuesto a propinarle un golpe.

— oh, no lo creó. — con algo de facilidad esquivó el primer golpe, devolviéndolo al instante con, lo que él creía bastante fuerza como para tirarlo al otro lado del banco, pero para sorpresa de Louis no lo logró, solo lo hizo perder el equilibrio por unos segundos, nada del otro mundo para un simple humano. Pero él no era un simple humano. — carajo.

Esto no era bueno se repitió Louis, no era nadad bueno. El estúpido gorila no espero mucho hasta darle otro golpe, uno que Louis no pudo esquivar. Se vio en una pelea bastante difícil sin la ayuda de sus poderes.

En un momento el gorila –apodo que Louis había pensado específicamente para el ladrón– le dio un golpe en el abdomen haciéndolo doblarse de dolor.

— me tienes jodidamente cansado, ¡todos ustedes! — exclamo viendo a la multitud, volviendo a tomar el arma. Los gritos volvieron a inundar el lugar.

Louis se maldijo mentalmente mientras escupía un poco de sangre.

La primera bala fue disparada, apuntando a una señora que tenia abrazada a su pecho una pequeña niña de no mas de cuatro años.

Jodida mierda.

Todos cerraron los ojos con miedo esperando el impacto, Louis no los cerró por miedo, es solo que no quería ver esa escena y saber que no pudo hacer nada. Luego de unos tortuosos instantes de silencio abrió los ojos lentamente. La señora y la niña están bien, tan estupefactas como él, como todos, incluso los ladrones.

— ¿pero qué mier.....? — el gorila examino el arma para ver que le pasaba. Pero antes de poder reaccionar el ruido de varios cuerpos cayendo lo interrumpió.

Al frente de la multitud había un muchacho, algo bajo, con una diadema adornando sus rizos. Su mirada estaba fija en el líder. Su rostro mostraba determinación, en sus verdes ojos no había ni una pisca de miedo, ni inseguridad, parecía listo para romperle la cara.

Ante la desesperación y miedo –el miedo a lo desconocido y lo que no podemos manejarlo– que lo invadió el gorila empezó a tirar balas al lazar, jugando con el destino poner a la suerte quién vive y quién muere, pero ni una bala impacto sobre los cuerpos, todas fueron esquivadas por el joven de rizos color chocolate.

— ¿quién mierda eres...? — su frase quedo en el aire al ser interrumpida por el rizado.

— oh, vamos, esa frase esta basta bastante quemada amigo. —

— insolente, los niños de hoy en día son tan insolentes. — escupió con rabia. Se dispuso a golpear al menor. Louis trato de pararse para evitarlo, pero no fue necesario. Antes de que pudiera dar un paso, el ladrón calló al piso retorciéndose de dolor.

Ni una sola palabra salió de sus labios mientras observaba al ojiverde. Este no se inmutó ante su mirada.

Sin perder tiempo se dirigió a los rehenes y empezó a desatarlos.

Cuando pudo salir de su trance camino torpemente a donde estaba él empezando a desatar a unos cuantos.

Ninguno dijo ni una sola palabra.

Cuando ya habían soltado a todas las personas se empezó a escuchar el sonido de las sirenas policiales a lo lejos.

Ambos estaban dispuestos a irse por la puerta de servicio al escuchar la sirena, pero el inconfundible sonido de un arma siendo recargada los detuvo.

— no se muevan. — se había quitado la mascara, mostrando a un hombre de unos treinta años, aún con el labio partido y un moretón formándose en su ojo, se paró firme en medio del banco, agarrando del cuello a una mujer algo mayor de cabello dorado mezclado con un color platinado por las canas, apuntándola con una pistola. — un paso más y la mató, créanme no tengo nada que perder ya. —

Louis volteo la mirada esperando encontrarse con el joven de rizos color chocolate, pero no lo encontró, tal vez ya se fue pensó.

No tenía mucho sentido, quiero decir, si no le importará esto ¿Por qué lo habría hecho en un principio?

El silencio inundaba el lugar, solo se podían escuchar las aceleradas respiraciones de los presentes, las sirenas a lo lejos y las manecillas del reloj.

las manecillas marcaban las 9:50 A.M

Soltó un largo suspiro.

— vamos amigos, no hagas eso, no vale la pena, no ganas nada matándola, con un poco de suerte saldrás en unos años pero si la matas permanecerás en una jodida celda el resto de tu vida ¿realmente quieres eso? — las facciones del hombre estaban contraídas, su mandíbula marcada por la presión que ejercía, sus ojos tenían un brillo extraño tal vez furia, impotencia, miedo...

Al escuchar las palabras del castaña, su cuerpo se fue relajando poco a poco, aflojo un poco su agarre en el cuello de la señora. Bueno, hasta ahora las cosas estaban saliendo bien para Louis.

Pero el hombre no pudo hacer más.

Una soga dorada se enredo en sus pies, fue tiro al suelo al perder el equilibrio soltando abruptamente a la mujer y al arma. Cuando estuvo finalmente en el suelo fue envuelto completamente con la cuerda dorada. Siguió la cuerda con la mirada hasta llegar al dueño de este.

Y ahí estaba otra vez ese lindo chico, con la tiara adornando sus formados rizos color chocolate que apenas llegaban a sus hombros, y unos brazaletes dorados, unas botas que hacían juego con el cinturón, aun así podría parecer indefenso por su complexión delgada y delicada pero por viva experiencia podría decir que eso no era remotamente cierto.

Observo otra vez a los criminales y estos estaban –aun inconscientes– amarrados de a dos con cuerdas.

Otra vez, su garganta estaba seca, no podía formular una sola frase. Parecía un completo idiota mientras lo observaba en silencio. las sirenas estaban a la vuelta de la esquina, no tardarían en llegar. Al parecer él también las había oído porque de un solo movimiento le quito el lazo al ladrón cambiándola por una cuerda normal.

Cuando louis menos se dio cuenta ya había salido del enorme edificio por la puerta de servicio.

— ¡espera! — fue lo primero que salió de sus labios, pero el chico no se detuvo, empezó a correr para alcanzarlo, al cabo de unos segundos estaba frente al chico un callejón bastante escuro, estaba obstruyendo su paso — oh, ¡genial! ahora funciona. —

— ¿qué quieres? me obstruyes el paso. —

— no me molestaría si fueras un poco mas amable. — murmuro por lo bajo. — pero bueno, aun así — bufo por lo bajo pateando una pequeña piedra que había por el callejón. — quería agradecerte por lo de ahí adentro, si no hubieras estado probablemente no habría acabado muy bien.

— ese es mi deber, pero deberías dejar de tener un complejo de héroe, podrías terminar realmente mal. —

— no tengo un complejo de héroe — exclamó más que nada como una queja. — tu no deberías de robarle su armadura a tu mama, ya sabes es parte de toda una cultura y seria lamentable que la pasara algo. —

— ¡no se la robe! me la dio cuando termine con mi entrenamiento — soltó un bufido, sus regordetes labios se abultaron más creando –a los ojos de louis– un adorable puchero. — no sé porque te estoy dando explicaciones, eso no es asunto tuyo.

— tranquilo ricitos, no soy uno de los malos, podrías ser un poco mas amable. —

— soy amable con la gente que me cae bien. — paso por su lado haciendo que sus hombros chocaran un poco.

— auch. — puso la mano en su pecho dramáticamente mientras seguía tras de él. — solo pedía un poco de cordialidad. —

— bien, si eso es lo que quieres por dejarme en paz. Fuiste una buena distracción cuando ese idiota tenia a la señora, gracias por eso. supongo. —

— debes trabajar un poco mas la cordialidad si quieres ser un héroe. —

— ya soy uno, el hecho de que no me guste que mi rostro salga en mil revistas por ello no me vuelve menos héroe. No podría decir lo mismo de ti sin embargo. —

— haré como que no dijiste eso ultimo. Fuertes palabras. Entonces eres como tu mamá ¿no? en lo de quedarte en el anonimato. —

— escucha, tengo una clase en unos quince minutos y voy a llegar tarde por tu culpa, asi que me debo ir. —

"clase"

Oh. Mierda. Louis había olvidado la suya.

10:20

Ya estaba tarde. Muy muy tarde

Al verse solo en el callejón no perdió más tiempo y salió corriendo por su mochila, rogando que alguien no se la haya robada.