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Las pecas que conté.

Summary:

Drabble.
Bakugou Katsuki es una persona difícil de derrotar, pero sí tiene una debilidad. Una que nunca admitiría en voz alta. Una que le tumba las defensas y le pone la vida patas para arriba. Una debilidad, tonta y que nadie creería.

 

Portada de: NupuNupu

Súper fluff.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Disclaimer: My Hero Academia [僕のヒーローアカデミア] — créditos a Kohei Horikoshi por los personajes usados dentro de esta obra. La historia es totalmente de mi creación.

 

 

Katsuki es una persona altanera, grosera, orgullosa como nadie, arrogante e increíblemente fuerte. La gente cree que nadie podría sobrepasar sus defensas. Que tiene una armadura de acero impenetrable. También que en el vocabulario de Katsuki no existe la palabra miedo, mucho menos la de rendirse y echarse para atrás. 

Pero las cosas no son tan así. 

Él sí tiene un punto de fuga, una grieta en sus barreras. Existe una lanza que perforé la armadura de caballero El miedo más que una palabra es sentimiento patente en su cuerpo. Él se rinde todos los días ante una imagen brillante y se echa para atrás ante ese ser deslumbrante. 

Sí tiene una debilidad, latente, una con nombre y apellido. Una que camina por la escuela regalando sonrisas preciosas, palabras de aliento que te vuelan la cabeza con sinceridad y te confortan hasta el infierno. Una de ojos verdes soñadores, risa melodiosa y voz cantarina. Una que tiene de labios carnosos labios de algodón de azúcar, mejillas regordetas que se tornan rosas cuando le miran y que a él le apetece probar. Unas mejillas llenas de pecas.

Pecas, muchas pecas.

Pecas que le roban el sueño, que le quitan la tranquilidad, que le provocan los suspiros. Unas que a veces están adornadas de sudor. Algunas otras, de lágrimas y que Katsuki siente la necesidad de secar a besos. Pecas que no puede sacar de su cabeza.

Bakugou, ve pecas al dormir, al despertar, cuando cierra los ojos y también en el cielo. Bakugou ve las pecas de Izuku en las estrellas, en los granitos de arena, en las bolitas del cereal Nesquick. Cree que son dulces como las chispas de chocolate en las galletas, que son molestas como en las semillas de las fresas. 

Joder, una mierda. 

Esto era un puto secreto con el que viviría toda la vida. Que guardaría bajo llave y se regocijaría en él entre las sombras. A las oscuras, en dónde las las pecas le iluminan. Sí, a solas, donde solo él pueda contemplarlas, dónde solo él pueda poseerlas. Porque le pertenecen, porque él descubrió la maravilla en ellas primero

 Él es el fiel guardián. Uno que se dedica a custodiarlas, a cuidarlas, y contarlas todas las noches. Que lleva una lista de las nuevas y las más antiguas. Nombra las constelaciones de formas que no se atrevería a decir en voz alta. Se encarga de llenarlas de besos y provocar sonrisas. 

Porque Bakugou podría pasar noches enteras abrazado del dueño de sus pecas. Porque el es solo un sirviente del astro rey. Uno que muestra devoción hasta el olvido, uno que está terriblemente enamorado. 

A decir verdad, Katsuki no solo cuenta las pecas de Izuku Midoriya. También le cuentas las pestañas, y las risas. Sabe con exacitud la cantidad de líneas que hay en las palmas de sus manos, también sus cicatrices. Porque para él es una carta de amor en braille y él era un puto ciego que está encandilado de amor.

Lo encierra entre sus brazos y entierra su nariz en sus cabellos; aspira su aroma y se embriaga de él. Están acostados, Izuku dándole la espalda a Katsuki, pero este no deja espacio, se aferra, lo encierra entre sus garras. Lo aprieta fuerte, no porque tema que se vaya, sino porque sentirlo es su perdición. 

La risa suave de Midoriya llega a a sus oídos, y se le calienta el corazón. Se le infla el pecho, y ya está preparando su testamento, porque siente que podría morir ahí mismo de un paro al corazón. 

 

—Kacchaaaan... No me deja respirar — dice entre risas ligeras, girando su cuerpo para verlo de frente.

 

—Estúpido, Deku, así quédate, mierda.

 

Izuku pone su mano callosa sobre la cara de Katsuki, en un intento poco genuino de alejarlo de él. Bakugou afianza su agarre, comienza a dejar pequeños besos en su hombro, sabe que esa es la debilidad de Midoriya. Y este, suelta una carcajada que llena hasta los rincones de la habitación. 

Katsuki frunce el ceño, pero sonrie poquito, porque es dichoso. Más dichoso que cualquiera. No deja que Izuku voltée porque es vulnerable y no tiene escapatoria. Una lucha de poder empieza, una donde las sábanas sobran y las intenciones rojas no cuentan. Un juego de niños, uno que privaron durante mucho tiempo, uno en el que Midoriya gobierna y Katsuki se arrodilla.

Un juego de enamorados.

Esta vez se miran a los ojos, sin decir palabra, en un silencio cómodo. Sus pupilas de dilantan, el corazón se acelera y la respiración se para. Las neuronas se atrofian y los ojos danzan, recorriendo cada detalle de su cara. Tomando una instantanea mental para colgarla en su pared de los recuerdos favoritos.

Sonríen, y eso les abruma. Porqué se saben que son su mundo entero. El golpe de emociones que los tira y los humilla, los revuelca en el lodo y ellos están gustosos. Porque no necesitan palabras, porque los insultos quedan fuera de la jugada, y los desacuerdos ya no existen. Porque ambos se veneran y veneran lo que sienten. Porque se tienen y se quieren.

Porque las palabras no hacen falta, ellos lo entienden. Porque no hay certezas del mañana, porque la guerra está afuera, y tal vez los coma. Porque quizá ese solo sea un momento efímero, pero duradero.

Pero Katsuki está seguro de algo. 

Él podría contar esas pecas toda la vida. 

 

Notes:

Si, bueno, ola. Jajaja Ya se que ni Otp es Tododeku y eso NUNCA va a cambiar, pero hace unas semanas me leí un fanfic que me rompió el corazón y que hasta deseé que Bakugou e Izuku se quedarán juntos. Solo porque en serio, lo tenían todo y nada a la vez. 

 

Además me puse súper soft con ese spin-off de las pecas. Y Kari me convenció de escribir de ellos. Es súper cortito sí, pero los que ya me han leído saben que escribo mi fluff es corto. Jajajaja..

 

¡Gracias por leer! Espero que les guste tanto como a mí