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Secret Santa, El Amigo Invisible

Summary:

Si hay una tradición navideña que Langa detesta es el Secret Santa o como lo llamaban en Okinawa, el amigo invisible. ¿ Aunque cómo negarse a participar cuando el mismo Reki aceptó cuando Adam lo sugirió en Crazy Rock dos semanas antes de Navidad?

Notes:

Estoy segura que en Okinawa no le llaman al Secret Santa, " el Amigo Invisible"

Acción tras los eventos del anime, tomando como referencia lo sucedido en " Los Skaters Cómplices" ( primer beso)

Reki y Langa llevan unas semanas saliendo, aunque ellos insisten que solo son buenos amigos.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Si hay una tradición navideña que Langa detesta es el Secret Santa o como lo llamaban en Okinawa, el amigo invisible. ¿ Aunque cómo negarse a participar cuando el mismo Reki aceptó cuando Adam lo sugirió en Crazy Rock dos semanas antes de Navidad?

Cherry desconfió. 

Miya se hizo el desinteresado. 

A Shadow pareció gustarle la idea pero hizo un comentario mordaz sobre ser imposible de acertar con un buen regalo para él.

Joe preguntó quienes más iban a participar además de ellos. A lo que Adam respondió complacido señalando a Tadashi quien desde la final del torneo de finales del último verano ya no ponía esa cara avinagrada y siempre estaba sonriente, y quién se había acercado al grupo de skaters reunido donde las rampas.

Entonces, para sorpresa de todos, Reki gritó entusiasmado: 

—¡ Me parece una idea buenísima !

Langa no daba crédito a que Reki estuviese de acuerdo con Adam e incluso el propio Adam no pudo ocultar su asombro pues se quedó rígido mirando a Reki.

—Suena divertido ¿ no ? — se justificó riéndose con cierto nerviosismo Reki.

Así pues quedó aceptada la propuesta.

Mientras Adam se ponía de acuerdo con Joe y Cherry sobre la cuantía del regalo y cómo elegir el amigo invisible de cada uno, Langa aprovechó para objetarle a Reki.

— No es para nada divertido.

— Yo creo que sí — le contradijo Reki sin perder la sonrisa—, pasó el brazo tras el cuello de  Langa y acercándole a él, le explicó su postura:

— El secretario de Adam era un ser gris y triste cuando le conocí tras atropellarme y mírale, está de verdad complacido y alegre de poder formar parte de una actividad de amistad.

—Él no es nuestro amigo —insistió terco Langa.

—¿Hablas de él o de Adam? —preguntó Reki soltando una carcajada.

—Esa es otra, ¿desde cuando te parecen bien las ideas de Adam?

Reki iba a responder algo, pero se detuvo, se mordió el labio como meditando y tras soltar otra carcajada, algo que Langa empezaba a identificar como muestra de su nerviosismo, aclaró:

—Admito que me sigo cayendo no muy bien, pero ya no le tengo el asco que antes le tenía. Además debo reconocer que desde que le ganaste en el torneo se le han bajado bastante los humos que tenía y, aunque sigue yendo de diva, a veces saca su lado más humano.

Ambos se quedaron observando como Adam estaba gesticulando con sus maneras exageradas como reacción a algo que le acababa de decir Cherry.

—Estaba muy solo —comentó con pesar Langa.

Alargó su mano y tomó los dedos de Reki entre los suyos.

—Yo también lo estaba —le susurró con ternura a Reki acercando su boca al oído del otro, quien se giró y con una sonrisa afectuosa murmuró con voz cálida:

—Ya no lo estás —buscó sus labios y los acarició en un beso quedo, casi casto, pero que sus corazones sintieron como un cacao dulce en un día lluvioso.

—Estas van a saber nuestras primeras navidades juntos —le recordó a ambos Langa con ojos brillantes por la alegría de esa verdad. No solo era porque hacía un año no se conocían, sino porque estaban saliendo.

—Sí —le dio la razón Reki con voz ronca emocionada y también porque le seguía dando vergüenza reconocer que los dos eran novios. Palabra esta última que se negaba a decir en voz alta. Oficialmente seguían siendo solo amigos, los mejores amigos.

—Y yo quería hacerte un regalo —reveló con expresión quejosa Langa poniendo morritos tristes.

—¡Eh! —le dio un pequeño golpe Reki a Langa en el hombro —, no tienes porqué hacerlo, aunque es cierto que yo también voy a regalarte algo.

—¿De verdad ? —se entusiasmó Langa desvaneciéndose su tristeza.

—Claro, tontito. Es lo que hacen las par…, quiero decir, los mejores amigos. Tú eres mi mejor amigo, así que por supuesto que deseo regalarte algo especial.

—¿Cómo de especial?

—Muy, muy, muy especial. Algo que no te esperas.

Langa puso cara de concentración pensando qué podía ser.

—No lo vas a adivinar, así que déjalo. Además un regalo deber ser una sorpresa, ¿verdad? Da más alegría el regalar que el se regalado. Así que no entiendo porqué has puesto antes esa cara tan quejumbrosa al decirme que quieres darme algo por Navidad.

—Por lo del Secret Santa, el amigo invisible, alguien te va a regalar antes que yo.

Las pupilas de Reki se dilataron completamente por la sorpresa y luego se rió para sí mientras acercaba aún más a Langa sosteniéndole por los hombros.

—¡Ah, Langa, cómo eres!

—¿Cómo soy? —quiso saber Langa sin comprender y con cierto recelo.

Reki cerró los ojos mientras seguía riendo y negaba con la cabeza.

—Así, tan tú.

—No entiendo qué quieres decir —insistió Langa. Reki abrió sus ojos y le miró con seriedad.

—Me gustaría demostrarte cuánto me gustas que seas tan auténtico, pero no estamos solos.

Las mejillas de Reki se sonrojaron y eso sí lo entendió Langa, quien, con rubor en su rostro declaró:

—Tú también eres tan auténtico y me gustaría poder demostrártelo cuanto aprecio eso de ti.

—¿Aprecio? —repitió juguetón Reki.

—Cuanto me gustas —precisó Langa con seguridad.

Reki humedeció con ligereza sus labios.

—¿Luego? —le preguntó Reki con voz ronca.

Langa asintió con una sonrisa feliz y los ojos luminosos.

—Luego.

—¡Eh, Link y Zelda! —les llamó Miya con cara de aprensión por habérselos encontrado babeando el uno por el otro, como denominaba Shadow a como ellos interactuaban cuando se quedaba solos —Venid para saber quién os ha tocado.

Reki le apretó más la mano para darle ánimos a Langa.

No quería participar, de verdad que no quería.

Iba a pasar como aquella vez en segundo curso de primaria cuando su madre le compró para su amigo invisible un dvd de la última película de Disney y el recibió solo un paquete de chicles, o cuando la otra ocasión tres cursos más tarde quien era su Secret Santa no pudo traer el regalo porque había enfermado y luego nunca más lo trajo. Todo eran malas experiencias. Seguro que le tocaba alguien complicadísimo de acertar sus gustos.

Shadow había hecho unos papelitos con sus nombres y los habían metido todos en la gorra de Tadashi.

Como Langa imaginaba Adam deseó con gran sentimiento ser su Secret Santa, lo que le valió un:

—Tío, nunca cambias, eres un cansino— por parte de Reki, quien vio con cierto desamparo como Langa le agradecía su buena disposición a Adam.
Cherry decidió que fueran tomando un papel de la gorra por orden alfabético.

Así que el primero fue Adam, quien por la cara de desilusión que puso todos supieron que no le había tocado Langa.

Joe le insistió en la regla de no poder cambiar de papel a no ser que tocase el propio nombre de uno.

Ya que habían elegido sus nombres en S, le fue tocando a Cherry, Joe, Miya, quienes pudieron poner cara de póker con su resultado en la suerte.

Al fin le tocó el turno a Reki y en el estómago de Langa se formó una sensación extraña por tener envidia de quién fuera el afortunado de tener a Reki como Secret Santa.

Al leer el nombre Reki sonrió abiertamente, pero se guardó el secreto.

Mientras aún estaba muerto de curiosidad, vio como Shadow tomaba su papeleta. Maldijo por lo bajo, pero guardó silencio como los otros.

Le tocaba a Snow, es decir, a Langa. Solo quedaban dos papelitos en la gorra de Tadashi, aún así dudó mucho en cual elegir. Le temblaron un poco los dedos al desplegarlo con miedo a quién le tocase. Si el tocaba el secretario de Adam, él no tendría ni idea qué regalarle. O peor aún, y si salía su propio nombre. Podría no haberle tocado a nadie previo.

Notó que todos le miraban, esperando que lo descubriese. Suspiró y se hizo el ánimo.

En el papelito ponía:

Reki.

Langa no podía creer que hubiera tenido tanta, tantísima suerte.

Sí, iba a ser el Secret Santa de Reki. Iba a ser el único en regalarle en Navidades.

Solo él.

Su alegría duró lo que tardó en recordar que Reki le iba a regalar a alguien.

¿Quién sería? ¿Quién sería?

Sabía que estaba contra las reglas del juego preguntárselo a Reki directamente y aunque lo hiciese no le iba a contestar.

Así que solo le quedaba tener paciencia y esperar.

Tenía más interés en saber a quién iba a regalar Reki, de quién iba a ser su Secret Santa. Además no debía olvidar que la suerte le había sonreído. Reki se alegraría al saber quién era su Amigo Invisible. ¡Con su madre elegiría el mejor regalo para Reki!

Se dio cuenta que Reki tenia razón: Secret Santa era divertido.

Notes:

Gracias por leer.

No voy a revelar qué pasó al dar los regalos porque en el misterio reside la magia del Amigo Invisible.

Espero que estas Navidades tengáis todos Secret Santa muy especiales.

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