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Al principio, cuando Paulie conoció a Lucci, lo detesto, el hombre no hablaba, además tenía un aura de "aléjense de mi" o "soy muy superior a ustedes como para dirigirles la palabra", le parecía bastante engreído, pero todo eso cambió conforme pasaron los días, su trato no mejoró, empezaron a discutir, o al menos Paulie discutió, siendo más joven, a veces solía dejarse llevar, Lucci o bueno Hattori siempre respondía con tranquilidad los arrebatos del chico, conforme los días pasaron y gracias a Iceburg y Kalifa, Paulie tuvo una revelación.
-Me recuerdas a los niños de primaria, esos a los que le gusta molestar al niño que le gusta para llamar su atención- Obviamente el rubio negó esa afirmación, a pesar de que esa misma noche pensó en eso y se dio cuenta de que tenían toda la razón, no es como si fuera a admitirlo frente a ellos, pero tenían absolutamente toda la razón.
Aun con todo y su revelación la conducta de Paulie no cambió mucho, aún siguió discutiendo con Lucci hasta el punto de tratar de vengarse con sus cuerdas, pero Lucci siempre salía ileso, una parte porque Paulie no quería hacerle daño realmente y otra porque Lucci era un hombre bastante ágil. El único, pero perceptible cambio, es que Paulie buscaba hablar civilizadamente cada cierto tiempo con el azabache y que a veces se sonrojaba en sus discusiones y peleas, pero nada tenía que ver el esfuerzo físico
Su relación se basó en eso y Paulie era algo feliz con así, sabía que Lucci y él tenía algo especial, un poco retorcido, pero especial, el era una de las pocas personas con las que Lucci accedía a salir y a platicar, casi no se llevaba con ningún empleado, a pesar de que era amable y tranquilo. La mayoría de la Galley Company se asombraba como esos dos habían compaginado bien a pesar de sus caracteres tan diferentes, mientras uno era callado y tranquilo, el otro era bastante hablador y un torbellino andante.
-¿Sabes que invitarlo a salir también te funcionará?- preguntó un día Lulu después de que Paulie hubiera sido reprendido por meterse en problemas.
La mayoría había observado divertidos como Lucci había jalado la oreja del rubio y lo había "castigado" por meterse en problemas de dinero, cuando no tenía necesidad de hacerlo realmente. "Vas a pagarle a esos hombres y dejarás de apostar si no tienes como pagar" había dicho el azabache antes de soltar al rubio y retirarse de la escena.
-No se a que te refieres- dijo con un sonrojo que le llegaba hasta las orejas.
-Paulie todos sabemos que te gusta, es un secreto a voces de la compañía, incluso Lucci lo sabe- dijo Lulu, eso hizo que el sonrojo del rubio aumentará aún más, aún así se hizo el desentendido.
Que Lucci supiera de sus sentimientos no lo animaba para nada, porque eso significaba que a pesar de los sentimientos del rubio el azabache solo lo veía como el chico que siempre se metía en problemas o como su amigo. No creía que el azabache le fuera a corresponder, de ser así Lucci ya hubiera dicho algo, era un hombre demasiado directo.
Le quedaba el consuelo de que eran amigos y ser su amigo era mejor que no ser nada, ¿no?.
***
Ser su amigo era mejor que no ser nada, era algo que solía pensar Paulie cuando estaba sobrio, era una lástima que el Paulie borracho no pensará de igual manera, o no pensará en absoluto.
Paulie nunca se emborrachaba cuando estaba Lucci presente, es cierto que a veces iban juntos al bar a tomar, pero nunca al grado de estar borracho totalmente, pues sabía que su yo borracho no era muy sensato, eso y que usualmente Lucci lo detenía cuando sabía que podía terminar mal. "Debes ir a casa y será una pérdida para la compañía si te caes al canal y te mueres" era lo que solía decir, a Paulie le gustaba pensar que era la manera de mostrar preocupación de Lucci. Por eso jamás se emborrachaba en presencia de Lucci y ese día no fue la excepción.
Unos piratas habían llegado a la isla para conocer la isla y de paso realizar un pedido de un barco, algunos empleados congeniaron bien con dichas personas y decidieron ir a tomar, entre ellos Paulie, la noche había pasado muy rápido entre bromas y bebidas, antes de que se diera cuenta Paulie ya estaba bastante borracho, agradecía que al día siguiente era descanso, pues varios empleados iban a terminar con una resaca mortal, entre esos empleados estaba él.
Paulie se dio cuenta que había una chica que intentaba coquetear con él, siendo Paulie como era solo se sonrojaba y trataba de darle su lugar, pero esta solo seguía encima de él, siguiéndolo por todo el bar, no ayudaba a la moral del rubio que dicha chica estaba en igual estado o peor que él. Ambos habían terminado en la barra, la joven estaba intentando convencer al rubio para que se la llevará a la cama, pero ese no era su estilo y mucho menos con las mujeres, estaba a punto de inventar una excusa para irse cuando sintió un jalón y alguien tomándolo por la cintura.
-Lo siento está tomado brohooo- dijo Hattori desde el hombro de Lucci y la chica pudo ver el claro "el es mío" en los ojos del azabache.
La chica no lo pensó dos veces y huyó de ahí, la mirada de aquel hombre realmente le había dado miedo. En otra ocasión no le hubiera importado meterse con un hombre con novio, pero en la mirada de aquel sujeto la amenaza estaba clara "acuéstate con él y te corto la garganta".
-¿Estoy tomado?- preguntó Paulie y si hubiera estado en sus cinco sentidos se hubiera sonrojado hasta la médula, pero en vez de hacer eso, se recargo un poco más en el pecho del azabache.
-No te veías cómodo, parecía que ibas a huir en cualquier momento brohooo- respondió Lucci, quitando a Paulie de su pecho y sentándolo en el asiento de la barra
-Creí que no vendrías- dijo Paulie, tratando de tomar uno de los mechones negros, ignorando el hecho de que Lucci lo estaba rechazado.
Lucci tomó ambas manos y las apretó como una advertencia antes de decir -Deberías irte a casa, ya estas bastante mal-
Paulie lo ignoro, soltó sus manos del agarre del azabache y trató de coquetear con él, Lucci le respondía de mala manera o le daba manotazos cuando el rubio quería tocarlo, "eso es injusto" murmuraba de vez en cuando Paulie, cuando se dio cuenta que no llegaría a ningún lado con el azabache, irse a casa no le empezó a sonar tan mal.
Con ese pensamiento salió a la calle, pero el aire lejos de ponerlo en mejor estado hizo que todo lo que había tomado se le subiera aún más, empezó a caminar con pasos certeros según él, pero estaba tambaleándose por la calle, la pared ayudando a no caerse en varias ocasiones.
-¿Por qué me acompañas?- preguntó, se había percatado, aún con todo el alcohol de encima que Lucci lo estaba siguiendo, eso empezó hizo que empezará a frustrarse, no le había hecho caso en el bar, pero lo estaba siguiendo a casa.
Caminando un poco rápido con el fin de alejarse se tropezó y hubiera caído al canal si no fuera por Lucci, en un instante a otro había aparecido a su lado, sosteniéndolo, si no fuera por todos los grados de alcohol, se hubiera cuestionado cómo es que llego tan rápido a su lado. Está bien que Lucci fuera bastante atlético, pero esa velocidad había sido asombrosa.
-¿Y así te preguntas porque te acompaño?- dijo Hattori desde la cabeza del azabache, juzgándolo con la mirada.
Paulie ignoró el comentario burlesco del ave, concentrándose en el rostro de Lucci, sabía que su amigo era bastante guapo, pero de cerca lo era aún más, se perdió un momento en los ojos de Lucci, entre azul y grises, eran realmente magníficos.
-tu me gustas- murmuró aún embalsamado por la belleza de su compañero de trabajo
-lo siento brohooo, tu a mi no- respondió Hattori rompiendo el momento, a su vez Lucci afianzaba el agarre de Paulie para empezar a ayudar a caminar al rubio.
-¿pero puedo pretenderte?- preguntó con esperanza el rubio, esa convicción no parecía la de un borracho, si no la de un hombre que hablaba en serio.
-No estoy interesado en ti- dijo Lucci, cortando de jalón las pequeñas mariposas que empezaba a sentir el rubio.
A Paulie le dolió esa declaración, dentro de su ser lo sabía, pero eso no evitó que igual doliera, esta vez y solo por mero orgullo y capricho se soltó del agarre de Lucci y empezó a tambalearse con rumbo a casa, sosteniendo la pared, no quería que Lucci viera la desilusión en su rostro. Además su lado infantil le decía que si Lucci no iba a corresponderle debería dejar de actuar como si le preocupara. Su yo racional no hubiera cuestionado la preocupación del azabache pues eran amigos y entre amigos se cuidaban, pero su lado irracional estaba indignado.
Llegó al pórtico de su casa, subió casi a rastras y azoto la puerta al entrar, no queriendo ver el rostro de Lucci.
Paulie no sabía a que dios había ofendido tanto como para recordar su show al día siguiente, no solo había sido grosero con Lucci si no que también se había declarado y había sido rechazado. Eso había dolido por igual ya en sus cinco sentidos, no ayudó que Lucci siguiera actuando como si nada hubiera pasado. Cuando se había ido a disculpar por su actitud y charla de la noche anterior Lucci le dijo algo que no ayudó a su estado de ánimo:
"No te preocupes, no dijiste nada importante brohoooo"
***
Amor no correspondido, era algo que Paulie estaba odiando, por eso, había decidido esa noche que tomaría y le lamentaría a Lucci solo por esa noche, pasado eso lo superaría y empezaría a ver nuevos horizontes, él no era un hombre que se estancaba en un solo amor, lo supero antes y lo iba a superar ahora. Si el hombre no podía corresponder sus sentimientos estaba bien, no podía obligar a las personas a quererlo.
Salió del Bar de Blueno casi a las 11 de la noche, iba caminando algo mareado por el alcohol, pero no al grado de la noche en que se le declaró a Lucci, su rumbo era con dirección a su casa cuando lo vio, el inconfundible color de piel y reconocería esa cabellera donde quiera que estuviera, con el valor que el alcohol le había dado decidió acercarse a Lucci, que este lo hubiera rechazado no cambiaba el hecho de que aún eran amigos o algo así y podían hablar.
Avanzó con pasos apresurados, queriendo alcanzar a Lucci, cuando lo noto, el hombre iba acompañado por alguien con una inconfundible gorra. Kaku iba a su lado y por alguna razón, culpa total del alcohol, creyó ver que Lucci parecía relajado a su lado, incluso articulaba con la boca, Lucci, que jamás había hablado con alguno de ellos parecía llevar una agradable charla con su compañero de trabajo. Ahora que recordaba la interacción de ese par, siempre se veían algo unidos y en ocasiones había visto a Lucci solo con Kaku, bastante tranquilo, Kaku siendo amigable no era nada raro, pero Lucci aceptando la interacción de otras personas sí lo era, algunos astilleros se habían acercado a él, pero este siempre parecía repelerlos, pero con Kaku era diferente, había algo especial en su relación.
"No estoy interesado en ti" había dicho Lucci, pero eso no significaba que no estuviera interesado en alguien más o que incluso no estuviera con alguien, a lo mejor la noche pasada, en el bar, Lucci había accedido a ir por Kaku, el castaño si fue desde el inicio y había escuchado al joven tratar de convencer a Lucci de ir.
Si se ponía a pensar con profundidad, Kaku era una contraparte muy notoria de Lucci, mientras uno era reservado, callado e introvertido el otro era amigable, extrovertido y bastante hablador, era como si ambas partes se complementarán de una manera increíble... ¡Oh dios!, cómo no lo había visto antes. Una parte de él sintió celos de Kaku, la otra parte suspiro resignado y decidió que ir a apostar no sonaba una mala idea para borrar sus pensamientos y el extraño dolor que surgió en su pecho.
Solo por esta noche, se dijo.
***
Cuando Paulie abrió los ojos le dolía intensamente la cabeza, tal vez tomar hasta perder la conciencia no había sido una sabia decisión, pero por una vez en su vida quería olvidar un rato. Cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, se dio cuenta que ese no era su cuarto, inmediatamente se levantó de golpe y se mareó al instante, al parecer la embriaguez no se le había bajado del todo.
Se sentó en la cama, con todo y su dolor de cabeza intentó recordar los sucesos de la noche pasada, pequeños destellos de la noche pasada llegaron a su cabeza, había salido del bar de Blueno cuando Lucci había llegado con Kaku, solo por mero capricho, había caminado por las calles de Water 7 hasta llegar a otro bar, donde apostó con unos piratas y bebió hasta perder la conciencia, luego pequeños destellos de un hombre de tez morena clara y cabellera azabache lisa hasta los hombros llegó a su mente, Se había besado con un extraño, y si el hecho de que estaba solo en boxer en una cama que no era suya no era suficiente pista, un dolor en su espalda baja se lo confirmaba, se había acostada con un extraño.
Se levantó de la cama intentando buscar su ropa en el piso para huir de aquel lugar y no porque fuera un cobarde, sino, porque había visto en el reloj de al lado de la cama que era tarde, iba a llegar a la Galley 2 horas tarde y eso solo si se apuraba a vestirse, aunque al paso que iba empezaba a creer que tardaría más.
Se empezó a maldecir en voz alta, como si lo de Lucci no lo hiciera sentir lo bastante mal, ahora se sentía peor, iba a fallarle a Iceburg, el era un empleado modelo, nunca faltaba y siempre llegaba a tiempo, incluso había días en que llegaba antes, no quería ni ver la cara de Iceburg ese día, seguro estaría decepcionado porque el hombre llegaría tarde.
-Hola, veo que has despertado- dijo una voz a sus espaldas, Paulie volteó para confirmar lo que ya sabía, se había acostado con un extraño, con el tipo con el que se beso en el bar-de saber que tendría esta vista en mi cuarto me hubiera apurado en regresar- un fuerte sonrojo adorno el rostro de Paulie, este empezó a decir incoherencias para diversión del pirata-Anoche no estabas tan tímido- dijo como ocurrencia cuando el astillero se cubrió un poco con las sábanas.
-¿Dónde está mi ropa?-demando lo más serio que pudo.
-Oooooh, veo que así será- dijo con un suspiro el hombre, había planeado divertirse un poco con el rubio, pero ya no se veía tan dispuesto como la noche anterior- tu ropa estaba hecha un desastre después de anoche así que se está lavando, puedes usar la mía si gustas-
EL rubio sopesó sus opciones, podía tomar la amable propuesta del pirata, cambiarse e ir a trabajar así o podía portarse de nuevo como un terco orgulloso e ir a su casa en bóxer y cambiarse ahí, esa última opción no era siquiera una opción para Paulie, no haría cosas tan desvergonzadas, él no era Kalifa.
-Estas hecho un asco, debería tomar un baño, puedes ocupar el mío si gustas- dijo el sujeto, como si Paulie no estuviera pasando la suficiente vergüenza ya.
Para mayor vergüenza de Paulie tuvo que aceptar el baño, ya iba a llegar tarde a su trabajo, lo mínimo que podía hacer era llegar presentable, por lo que recogiendo su orgullo entró a darse un baño mientras escuchaba una divertida voz "¿no gustas que te acompañe?, azotó la puerta para dar respuesta a esa pregunta, seguido de eso se escuchó una divertida risa.
***
Llego a la compañía 2 horas y media tarde, con el cabello hecho un desastre, había tomado un baño en un barco pirata, pero al no ser su cuarto no encontró la crema que ocupaba para peinarse y su cabello estaba todo alborotado, no conforme con eso llevaba la ropa de dicho pirata, unos pantalones de mezclilla y una camisa azul cielo "resalta tus bonitos ojos" había dicho el pirata antes de que Paulie le arrebatará la prenda y huyera de aquel barco, escuchando la suave risa de fondo.
- ¿Decidiste cambiar de uniforme? - preguntó Kaku curioso cuando lo vio entrar al área donde trabajaban sin su característica chaqueta y con el cabello todo alborotado.
-Algo así- respondió incómodo, dándole la espalda al castaño, no queriendo dar explicaciones, pero tampoco queriendo sonar grosero. El chico no tenía la culpa de que se hubiera metido en aquel embrollo.
"Te queda bien" era lo que Kaku hubiera dicho, si no fuera porque noto las marcas en la nuca del rubio que la camisa no lograba cubrir. "Lucci va a matar a alguien" fue el primer pensamiento que le llegó a Kaku. Lucci en más de una ocasión y a espaldas de Paulie había intimidado a cualquier ser que se hubiera atrevido a siquiera mirar dos veces al rubio.
Lucci era celoso y bastante posesivo con lo que consideraba suyo, puede que no tuviera una relación con Paulie, porque no quería, pero eso no quitaba que había ahuyentado a toda persona que pudiera tener el mínimo de oportunidad con el rubio. ¿Cómo Paulie se había ido a meter con alguien cuando casi todos en esa isla sabían que no debían acercarse de más en el espacio personal del rubio?, seguro la pobre alma había sido un visitante pensó Kaku, tal vez un pirata o un marine.
La segunda persona que noto las marcas en su cuello fue Kalifa y solo podía rezar porque el alma de la pobre persona que se había metido con Paulie no fuera un habitante de Water 7, podría apostar a que a Lucci le valdría 3 hectáreas de madres la misión en cuanto viera el cuello del rubio... ¿Por qué Paulie no dejaba de causarles problemas?
-¿Noche larga?- preguntó Kalifa contrario a sus pensamientos y con una voz un tanto feliz y burlona, a pesar de que por dentro quería golpear al rubio por generar tantos problemas.
Esperaba que al menos la revolcada de Paulie hubiera valido la pena, porque en cuanto Lucci viera eso se iba a encabronar. Paulie por su lado se lamentaba no tener un pañuelo o una bufanda para amarrar a su cuello, si Kalifa y Kaku se burlaron no quería ver cómo se iban a poner Tilestone y Lulu.
***
Palie quería evitar a Iceburg para no morir de la vergüenza y a Lucci porque seguro el hombre lo regañaría por llegar tarde al trabajo y el no necesitaba un recordatorio de lo que sabía, ya suficiente tenía con su propio cargo de conciencia como para que Lucci lo molestara, pero para su no tan mala suerte se topó a Lucci en la primera vuelta. "Al menos no es Iceburg" fue su pensamiento. Kaku y Kalifa iban detrás de él solo por precaución y porque Kalifa tenía curiosidad de ver la reacción de Lucci.
-Llegas tarde brohoooo- las últimas "o" sonaron un poco más débiles.
A Lucci no le hubiera molestado ver un cambio en el rubio, el cabello desordenado lo hacía ver un tanto salvaje, la playera azul resaltaba sus bonitos ojos azules, el no tener chaqueta le iba bien al rubio, los pantalones le quedaban y marcaban los lugares correctos, pero en vez de poder apreciar eso se concentró en una única cosa, el cuello de Paulie, su mirada se endureció, prácticamente lo estaba matando con la mirada.
-Que me veas feo no hará que llegue más temprano- dijo Paulie, creyendo que ese era el verdadero problema.
Lucci endureció aún más la mirada, conforme pasaban los segundo ¿Quién demonios se había atrevido a no solo tocar, sino, marcar lo que era suyo? Había dejado claro a casi cualquier persona que volteaba a ver a Paulie, que el rubio le pertenecía, de una manera amigable, no podía verse como un sádico asesino en esa isla aunque lo fuera, por lo que la solución era que usualmente estaba a su lado y siempre atraía la atención del rubio. Todos los pretendientes de Paulie habían desaparecido al darse cuenta que el rubio ya tenía a alguien a quien amar, además Lucci les daba algo de miedo y los que no se alejaban con solo una mirada Lucci lograba ahuyentarlos de alguna u otra manera, siempre se manera pasiva/agresiva.
-¿Dónde estabas?- preguntó Lucci con una voz bastante molesta y autoritaria.
Kaku y Kalifa se congelaron al instante, Lucci estaba realmente molesto, pocas veces lo habían escuchado hablar con ese tono de voz, por su lado Paulie lo miró sorprendido, por mucho tiempo había creído que el azabache era demasiado tímido o tenía un trauma con su voz, pero eso debía ser poco probable, la voz de Lucci era muy hermosa.
-¿Acabas de hablar?- preguntó bastante anonadado el rubio, pero dicho evento pasó a segundo plano cuando escucho una voz a lo lejos, al instante quiso que la tierra se lo tragara.
¿Qué acaso su día no podía ponerse peor?, debió haberse puesto a pensar, la mayoría de personas que llegaba a Water 7 siempre iban al astillero, ya sea para realizar un pedido, reparaciones o solo admirar el lugar.
-Hola- gritó un pirata de cabellera azabache lacia- De saber que trabajabas en Galley Company te hubiera dicho que viniéramos juntos- dijo mientras se acercaba a Paulie para recargar su brazo en su hombro mientras le sonreía con coquetería
"Así que esa es la pobre alma" pensaron al unísono Kalifa y Kaku, ambos voltearon a ver a Lucci, la mirada de este se oscureció, no parecía nada feliz.
-Realmente el azul resalta mejor tus ojos- coqueteó el chico, aún sin darse cuenta de su situación, Paulie se sonrojo y Lucci hizo una mueca de molestia.
En el momento en que el pirata miró a Lucci se quedó congelado, parecía que el hombre quería arrancarle la mano y no estaba tan equivocado, retiró su mano con un poco de lentitud del hombro del rubio y dio unos pasos hacía atrás, noto como Lucci se instalaba al lado de Paulie y ponía su mano justo donde había estado la suya, como si eso borraba el rastro del pirata, "Vuelve a tocarlo o a tratarlo con esas confianzas y te mato" fue el mensaje que captó el recién llegado.
"Mierda no sabía que tenía novio" pensó el pirata y eso era algo que en otro momento no hubiera sido un problema, pero esta vez, el novio daba mucho miedo, parecía que en cualquier momento le saltaría encima para despellejarlo vivo.
El pirata estaba a punto de darse la vuelta para huir de ahí pero fue detenido por el director de la Galley Company, en todo el tiempo que estuvo hablando con el director sobre las especificaciones del barco y el pago trató de evitar mirar hacía donde estaba el rubio, pero al parecer eso no fue suficiente, aún sentía la mirada de muerte que le estaba dedicando aquel hombre.
Ni bien terminó de hablar con Iceburg el pirata huyó sin despedirse para consternación y un poco de alivio de Paulie.
***
El día en la Galley Company pasó un poco lento para el rubio, sus amigos y compañeros no dejaban de burlarse de él por su cabello desordenado y su ropa, no ayudaba tampoco a que su cuello y nuca tuvieran algunas marcas visibles, "necesitaba liberar tensión", "estas muy relajado", "con razón estás tan feliz", "yo también llegaría tarde si estuviera en tu lugar", fueron algunas de las burlas que recibió, hubo una que le llamó mucho la atención y lo sonrojo bastante: "felicidades, ya era hora que Lucci y tu arreglaran sus problemas, estaba cansado de la tensión sexual que emanan cuando están juntos".
"Ojala tuviera tanta suerte" pensó Paulie y tal vez su rostro se miró decepcionado porque enseguida su compañero preguntó "no fue Lucci, ¿cierto?" seguido de unas disculpas por intuir cosas que no eran, se despidió murmurando cosas como que juraba que si Paulie se acostaría con alguien sería con Lucci. Ahí noto que la mayoría de los trabajadores creía que se había acostado con Lucci, eso lo hizo sonrojar y empezó a negar los hechos.
El azabache no dejaba de ver con reproche y molestia al rubio, Paulie no lo podía culpar, él también se molestaría si estuvieran creando chismes sin fundamentos, especialmente si la persona no te interesaba.
-Así que te gusto, ¿eh?- escucho una voz a su espalda, cuando volteó se encontró de frente a Lucci, estaba demasiado cerca para su gusto, retrocedió unos tres paso antes de toparse con la pared. -¿Estás seguro?- volvió a preguntar Lucci, esta vez acorralando al rubio contra la pared.
-¿Qué?- preguntó bastante confundido, que Lucci le estuviera impidiendo el paso le parecía bastante irreal.
-Dices que te gusto, pero no pasó ni una semana para que se te pasará el gusto- cuando Paulie salió del asombro por escuchar de nuevo su voz empezó a analizar lo dicho por el azabache... ¿acaso le estaba reclamando por acostarse con otra persona?, eso lejos de hacerlo sentir bien, lo molestó.
-¿Y?, estoy en mi derecho de ir a acostarme con quien se me pegue la regalada gana- en otra ocasión hubiera contestado de mejor manera, pero no había tenido una buena noche, ni una buena mañana como para aguantar reproches de nadie, tal vez solo de Iceburg, pero sería justificado por llegar tarde al trabajo ese día.
Acorralo más al cuerpo del rubio en la pared, antes de besar los labios de Paulie, el rubio al principio se opuso y trató de empujar el azabache, pero Lucci se dio cuenta cómo poco a poco el rubio iba perdiendo resistencia y empezaba a corresponderle, no pasó mucho tiempo antes de que los empezaran a tratar de ganar dominio en el beso. Lucci empezó a tocar el abdomen de Paulie y en el momento en que el rubio soltó entre gemidos el nombre del azabache, este aprovechó para empezar a besar y morder el cuello de Paulie, ensañándose en las partes que Paulie tenía más marcas, queriendo reemplazar las que el rubio tenía.
-Oye Paulie...- la voz de Iceburg se fue perdiendo cuando analizó la imagen que tenía enfrente, se sonrojo un poco antes de darse la vuelta y murmurar un suave- Lo siento, sigan en lo suyo-
Paulie hubiera seguido a Iceburg para justificar el llegar tarde ese día, pero Lucci le impidió la salida, no iba a dejar salir al rubio en ese estado, ni mucho menos iba a dejar que alguien más disfrutará de su increíble vista, el cabello del rubio estaba aún más desordenado que en la mañana, sus mejillas estaban sonrojadas, sus labios levemente hinchados y su respiración era bastante irregular, pero lo mejor de todo era su cuello, sabía que cuando el momento se rompiera y Paulie viera su cuello se iba a molestar y empezaría a regañarlo, pero en ese instante no podía importarle menos.
Aprovechando que el rubio estaba todavía aturdido junto sus labios de nuevo, no pensaba acostarse con él en aquel cuarto, pero de qué iba a aprovechar la oportunidad para besar, morder y marcar a Paulie lo iba a aprovechar, no sabía cuando se iba a dar la oportunidad de nuevo, y no lo decía por Paulie.
***
-¿Crees que el ser celoso y posesivo sea consecuencia de su fruta del diablo?- preguntó curiosa Kalifa.
Ella y Kaku habían seguido a Lucci para evitar que el hombre cometiera alguna tontería como matar al pirata que se acostó con Paulie, no iban a meterse si lo golpeaba, pero si iban a tratar de tranquilizarlo si veían que se pasaba de la raya, aunque así como estaba el azabache ninguno de los dos parecía querer meterse.
-No, eso es más consecuencia del propio Lucci- respondió con seguridad Kaku, era cierto que las frutas del tipo Zoan afectan a algunas conductas del propio portador, pero algo en su interior le decía al castaño que su amigo iba a ser igual de posesivo con fruta del diablo o sin esta.
-¿Crees que el pirata huyó?- pregunto esta vez Blueno, él también había ido para reparar daños, en caso de que Lucci se excediera.
-Si yo fuera él ya me habría marchado de la isla- contestó con seguridad Kalifa, no quería estar en el lugar de aquel hombre.
Para su buena suerte de Kaku, Kalifa y Blueno no tuvieron que detener a Lucci, el pirata había huido a una isla que se conectaba por el tren, el azabache al inicio estuvo tentado a ir tras el pirata con ayuda de Blueno, pero al final declinó, no quería levantar sospechas. Si se topaba con ese hombre en un futuro, sea lejano o cercano lo iba a descuartizar, por el momento le quedó el consuelo de que no se iba a acercar a Paulie en un radio de una isla.
***
Lucci había visto a Paulie llegar con una bufanda alrededor de su cuello, los vientos fríos habían llegado a Water 7 y cada día se podía notar, a lo mejor en los próximos días empezaría a nevar. La bufanda de Paulie se justificaba perfectamente con el clima, pero Lucci sabía muy bien porque el rubio había llevado eso en el cuello y nada tenía que ver con el clima de la isla.
Para molestar al rubio y para que las personas vieran su obra se acercó al rubio sigilosamente y con una habilidad sorprendente le quitó la bufanda del cuello. El primer instinto de Paulie fue cubrir su cuello con su mano, las mordidas y chupetones de Lucci eran más notables que las del pirata, el rubio empezaba a sospechar por la mirada satisfactoria de Lucci que las había hecho adrede.
Intentó recuperar su bufando, pero el azabache fue más ágil y por mucho que luchó no pudo recuperarla, el resto del día empezó a recibir los mismos comentarios que el día anterior, solo que agregando que era un casanova, que dos noches seguidas debió ser un récord, cuando su mismo compañero le preguntó si algún día iban a conocer al afortunado Paulie se sonrojo, "¿fue Lucci cierto?" preguntó como buen chismoso, Paulie solo necesito sonrojarse para confirmar la pregunta, a lo que la mayoría empezó a felicitar/molestar por su aparente relación. El rubio a estas alturas no sabía cómo sentirse pues ni siquiera sabía si lo que había pasado el día anterior podía llegar a significar algo.
Lucci estaba pensando en qué acciones realizar, sabía que si rechazaba a Paulie este último en algún momento se conseguiría a alguien y eso era algo que el azabache no iba a soportar ni a permitir, pero estar en una relación con Paule complicaría las cosas, no quería estar en un futuro entre la espada y la pared, si la misión lo requería debía matar a Paulie y pasar tiempo con él ya había nublado lo suficiente su juicio, sabía que no podría matarlo aunque se lo ordenaran directamente, es por eso que no necesitaba nublarlo más como para querer abandonar la misión.
***
