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Sacrificios

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Work Text:

Empezó con un cosquilleo en la garganta una tarde en la Galley Company, ese día estaba trabajando en un pedido con otros trabajadores, pero había sido distraído cuando escucho la estridente risa de Paulie, al voltear lo vio, riendo en compañía de Lulu, parecía realmente feliz, tenía unas tablas en su hombro, un martillo en su mano, la luz del atardecer lo golpeaba, resaltando su piel morena, cuando el rubio dirigió su vista a Lucci, le dedicó una gran sonrisa, el azabache estaba a punto de corresponder cuando el cosquilleo aumento y empezó a toser.

Cubrió su boca con su mano por higiene y tratando de controlar la comezón, sentía que algo estaba atorado en su garganta y cuando al fin pudo sacarlo noto pétalos de flores manchados con sangre.

“Escupir pétalos de flores” pensó, eso era algo que había escuchado alguna vez en una de sus antiguas misiones. Se limpió su mano con un trapo y decidió dejar ese tema para investigarlo más tarde, cuando no hubiera nadie a su alrededor.

El cosquilleo en su garganta no se fue hasta en la tarde, cuando Paulie se había recargado en su hombro, invitándole a que fueran juntos a tomar al bar de Blueno, el azabache accedió casi de inmediato, era mejor que Paulie tuviera vigilancia en las tardes, de lo contrarió el hombre solía meterse en muchos problemas… problemas llamados “deudas con quien no debía”.

Por ese día y porque el cosquilleo había desaparecido olvidó investigar más del tema, eso y que había terminado la noche regañando al rubio por meterse en problemas en su presencia. Realmente el rubio parecía un imán para meterse en cada situación hilarante, en ocasiones esas situaciones le daban cierta emoción a su vida tan tranquila y aburrida en Water 7.

La segunda vez que le sucedió fue una mañana que se habían reunido para hablar sobre la construcción de un barco pirata, Paulie siendo Paulie, estaba demasiado atento a las indicaciones de su amado Iceburg, cuando el rubio se acercó al director de la compañía el cosquilleo en su garganta empeoró, y empezó a toser antes de darse cuenta, de inmediato tuvo a Paulie a su lado, dando leve golpes en su espalda. La comezón se fue después de escupir algo en su mano, cerró su puño y se limpió con su otra mano, en caso de tener alguna mancha de sangre.

-¿Lucci estás bien?- preguntó algo preocupado el rubio.- ¿acaso ya no sabes cómo respirar?- dijo un poco en broma para que el ambiente pesado se aliviara un poco.

Lucci vio la mirada de sus demás compañeros y se percató que todos se hacían la misma pregunta internamente, pues lo miraban con preocupación, incluso Kaku lo estaba analizando.

-Estoy bien brohoooo, un dulce se me fue a la garganta- dijo Hattori en su lugar, aunque el ave también lo miró con preocupación en sus ojos.

De inmediato la tensión fue reemplazada con comentarios divertidos de parte de sus compañeros capataces, incluso Paulie se estaba burlando diciendo cosas como que Lucci no debería armar barcos si no sabía ni comer. Todos estaban riendo, todos menos Kaku, que no dejaba de ver su puño cerrado, sabía con certeza que Lucci escondía algo.

Cuando Lucci se retiró con dirección al baño fue seguido por Kaku, al lavarse las manos el castaño pudo notar pétalos de flores en la mano de su líder, flores manchadas con sangre.

-¿Fuiste envenenado?- fue el primer comentario de Kaku, no sin antes cerciorarse que no había nadie cerca para escuchar la plática.

-No lo creo- dijo Lucci, en otro momento ese hubiera sido su primer pensamiento, pero recordó que no era la primera vez que escupía pétalos, si fuera veneno, ya debería estar muerto.

-¿Entonces?- preguntó Kaku recargándose en la baldosa de los lavabos para mirar a Lucci.

-Pídele a Blueno que investigue, recuerdo que en alguna isla mencionaron una enfermedad donde escupías flores o algo así- dijo Lucci, recordando esa vaga historia que había escuchado cuando tenía 17 años, algo sobre un hombre que había muerto a causa de una enfermedad de las flores, recordaba que el hombre murió porque no había aceptado la cura, así que si Lucci tenía aquella enfermedad se solucionaría consumiendo el antídoto. En caso de no tenerlo en Water 7 iba a tener que solicitarlo o Blueno podría conseguirlo con ayuda de su fruta del diablo.

Una enfermedad no iba a impedir que cumpliera con su misión.

***

“Hanabaki o enfermedad de las flores.

El enfermo vomita y tose pétalos de flores por un amor unilateral o mejor dicho mal correspondido. Donde las dos únicas curas es ser correspondido o remover la “infección” mediante cirugía, sin embargo cualquier sentimiento también es extraído mediante la operación como daño colateral.”

Cuando Blueno dejó de dar su breve explicación empezó a reír, seguido de Kalifa, esa enfermedad les parecía demasiado irreal, sacado de los cuentos de hadas, Blueno estuvo a punto de matar al doctor que le había dicho aquello creyendo que le estaba jugando una broma, pero al ver que el hombre no mentía decidió dejarlo, pensando que el doctor estaba loco.

Ambos dejaron de reír cuando se percataron que ni Kaku ni Lucci se estaban riendo, de Lucci no se sorprendían, pero de Kaku era algo muy raro.

-¿Qué? ¿No me digan que creen en esas ridiculeces?- preguntó algo ofendida Kalifa al notar que sus compañeros seguían bastante serios.

-Lucci se puede transformar en un leopardo y Blueno abre puertas para trasladarse a cualquier lado, todo es posible Kalifa, no te cierres a la historia por muy irreal que suene- dijo Kaku bastante serio, Blueno empezó a analizar a Kaku, a Lucci y a su extraña petición de investigar sobre esa rara enfermedad.

-Alguien tiene esa enfermedad en Water 7, ¿verdad?- más que pregunta fue afirmación y al ver como Kaku se tensaba y miraba con discreción a Lucci se dio cuenta.

-¿Tú?... ¿En serio?... ¿Tú?- preguntó bastante asombrado el hombre, si aquella enfermedad era real, se la podía imaginar en cualquiera menos que en Lucci, incluso se la imaginaba más rápido a él que a Lucci.

-¿Que?, ¿el que?- dijo Kalifa aún sin percatarse de lo que ya todos sabían, y como si fuera una estrella fugaz, la idea le llegó en un instante. - ¿Es en serio?- 3 pares de ojos ahora estaban encima de Lucci.

“El que calla otorga” pensaron Blueno y Kalifa al mismo tiempo, ninguno necesitó preguntar por él quien, ambos ya podían darse una idea de quién era “el amor no correspondido” de Lucci, que de no correspondido no tenía nada, cualquiera que estuviera en la misma habitación podría darse cuenta de la extraña tensión que existía entre ambos.

-Bueno, al menos lo tienes fácil, ese hombre babea cada que te ve, aunque intente disimularlo- dijo con orgullo Kalifa, la solución a los problemas de Lucci estaban resueltos.

A millas cualquier persona podía notar el interés del rubio por Lucci y aunque según él intentaba disimularlo, la verdad, era bastante malo en ser discreto, la mitad de la Galley Company ya sabía de los sentimientos del rubio por el azabache, incluso había apuestas de si Paulie se echaría de cabeza en una de sus idas al bar, hasta el momento nadie había ganado su apuesta. Aunque las apuestas eran más sobre el amor de Paulie sobre Lucci, con Lucci tenían sus reservas, porque aunque este mostrará preocupación y se llevará bien con el rubio, era más difícil de leer y casi nadie podía adivinar sus pensamientos mucho menos sus sentimientos.

-Kalifa cállate- dijo Kaku después de analizar un poco a su amigo- creo que es más complicado que eso- concluyó al notar que Lucci no parecía feliz con la idea de ser correspondido.

-¿Crees que no eres correspondido?- preguntó Blueno confundido, ni él, ni Kalifa se habían dado cuenta de lo que Kaku si. - Hemos visto que el chico besa el suelo por donde pasa Iceburg, pero eso no es nada, es simple y llana admiración- comentó el hombre.

-Si, solo es el complejo de héroe que tiene ese rubio- “y vaya que ese complejo era enorme” pensó Kalifa, si no fuera porque el rubio era demasiado obvio con su enamoramiento por Lucci la chica también pensaría que estaba enamorado de Iceburg.

Paulie realmente besaba el suelo por donde pasaba Iceburg, lo defendía de cualquier cosa, incluso se ponía a discutir con cualquiera que hablara mal de él o no lo tratará de una buena manera.

Kalifa y Blueno estaban platicando sobre como dar solución a su problema cuando por fin lo notaron, el como Lucci estaba tenso y Kaku los miraba con un poco de resentimiento y un “cállense, por favor” escrito en toda su cara. Después de analizarlo un poco, ambos llegaron a la misma conclusión.

-Tú no quieres ser correspondido- murmuró la rubia bastante sorprendida, eso era para ella la revelación del siglo.

Que Lucci no quisiera ser correspondido solo podía significar 2 cosas, la primera: que Lucci quisiera seguir siendo la máquina de matar, la herramienta perfecta del gobierno, que en situaciones normales sería en lo único que pensaría; la segunda que era más improbable, aunque a estas alturas era muy probable: Lucci no quería dañar a Paulie, el azabache sabía que era correspondido, pero ser correspondido significaba pasar tiempo con el rubio, darle esperanzas y buenos momentos, para que al final lo destrozara al traicionarlo y abandonarlo. Porque una cosa era pasar por el dolor de ser rechazado por la persona que te gusta y otra muy distinta pasar por el dolor de ser traicionado por la persona que uno amaba.

Kalifa rió con ironía, ¿Quién iba a decir que Lucci si tenía sentimientos?

-Entonces… ¿Quieres ir a esa isla para el procedimiento?- tanteo terreno Blueno después de una hora en silencio, no sabiendo qué esperar a esas alturas.

-Mi prioridad aún es la misión- sentenció Lucci al ver que sus compañeros empezaban a dudar de sus decisiones, ya podía imaginarse la novela que Kalifa se estaba armando en su cabeza.

-Entiendo- dijo Blueno levantándose de su lugar, dispuesto a empezar a buscar un buen lugar donde podrían remover la infección de Lucci.

-Solo asegúrate de encontrar un lugar decente, no quiero terminar mal solo porque fue lo primero que encontraste brohoooo- dijo Hattori antes de salir de la habitación.

Blueno abrió los ojos aún más sorprendido, ¿acaso Lucci le estaba insinuando lo que creyó que insinuó?. Al ver a Kalifa y Kaku con la misma expresión de asombro lo confirmo. “Busca un buen lugar para la intervención, pero déjame disfrutar de esto un poco más”.

***

Escupir flores no era tan malo, sobre todo si ignoraba el ardor insoportable en su garganta y el hecho de que a veces no podía respirar. Quitando esas dos cosas era incluso soportable, sobre todo con la sensación de pasar tiempo con Paulie y como esto aliviaba su dolor, eso era de las mejores cosas para Lucci, planeaba disfrutarlo mientras durará, pues sabía que una vez le hicieran la cirugía todos esos sentimientos se irían y él volvería a ser el mismo ser que era antes de llegar a Water 7.

Tampoco es como si hubiera cambiado mucho, si la marina le pedía que fuera a matar a otras 500 personas él lo haría sin dudar, el único cambio era que no podría matar a Paulie si se lo solicitaban, podía agradecer que a la marina solo le importará Iceburg. A Iceburg si podría matarlo sin dudar… o eso creía.

Pasar tiempo con Paulie fue algo que valoro, a su manera, le gustaba pelearse con el rubio, pero le gustaba más someterlo en cada pelea y regañarlo cada vez que este se metía en problemas, disfrutaba viendo los sonrojos, tartamudeos y nerviosismo del chico cada que Lucci se acercaba a él con dobles intenciones, y se lamentaba el no poder avanzar más con el chico, al menos le quedaba el consuelo de ser el único que se lo lamentaba.

Al pasar de los días su enfermedad empezó a empeorar, cada vez escupía pétalos más grandes y en tiempos menos prolongados, el ardor iba aumentando al igual que la incomodidad, sabía que Blueno ya había conseguido el lugar donde le realizarían la cirugía y era consciente que si dejaba pasar más tiempo en algún momento lo iban a descubrir. Esta sería su última noche, decidió.

En eso estaba pensando cuando vio al rubio irse… “molestarlo una última vez no le hará daño a nadie” pensó, mientras seguía los pasos del rubio silenciosamente, lo vio entrar al baño casi corriendo, al entrar sigilosamente lo escuchó, el joven estaba tosiendo, algo en esa tos le sonaba bastante familiar. Al darse cuenta que el rubio iba a salir se escondió en un cubículo aledaño.

No salió hasta que estuvo seguro que el rubio se fue, lo primero que hizo fue entrar al cubículo de al lado, solo para comprobar lo que ya sospechaba, el chico había limpiando, pero en el suelo había quedado una pequeña evidencia, era un pétalo manchado con sangre, por el tamaño podría imaginarse que el rubio ya tenía un buen rato con esa enfermedad, probablemente el mismo tiempo que él llevaba.

Se recargo en la puerta del cubículo, maldiciendo a la vida, al destino o a cualquier ser o cosa que hubiera dejado que el rubio y el pasaran por eso. Si solo fuera él con aquella enfermedad no le importaría quitarse los sentimientos de un jalón, pero que el rubio también pasará por lo mismo lo cambiaba todo.

Con una nueva resolución salió del baño en busca del rubio, iba a cortar el problema de raíz.

***

-Lucci, creo que ya deberías ir a la cirugía- dijo Kaku al día siguiente, preocupado por su amigo, los pétalos que había escupido la mañana anterior ya eran demasiado grandes, a este paso Lucci podría llegar a morir en cualquier instante.

-No lo necesito- respondió bastante serio el hombre, mientras recogía unas tablas que necesitaba para el barco.

-Si no lo haces vas a morir- susurró en caso de que alguien los estuviera escuchando, sabía que no era lugar para hablar de ese problema, pero últimamente Lucci no parecía de humor para hablar de nada

-No voy a morir- y como si esa fuera su entrada, un rubio apareció frente a ellos con una brillante sonrisa, saludó primero a Kaku antes de saludar a Lucci.

Kaku lo iba a mirar con resentimiento cuando lo noto, la suave e imperceptible sonrisa del azabache, el demasiado buen humor del rubio y una marca en el cuello del rubio… ¿acaso Lucci..?. Kaku lo miró con incredulidad, Lucci alzó sus hombros y empezó a caminar con sus tablas, seguido al instante por Paulie, lo cual no era raro, esa parte del barco lo estaban construyendo juntos.

Lucci sabía que sus amigos le iban a pedir explicaciones, explicaciones que él no pensaba darles, había tomado esa decisión en último momento, por que podía vivir sin sentimientos por el rubio si eso significaba que Paulie estaría bien, pero no se podía permitir curarse y dejar morir al rubio, en Water 7 no existían doctores que pudieran intervenir a Paulie y aún si existieran estaba casi seguro que el rubio no dejaría que le quitaran sus sentimientos, después de todo, era esa clase de persona.

Había tomado el mejor/peor camino para los dos, ambos eran correspondidos, podrían vivir y pasar tiempo juntos, para que al final Lucci le rompiera el corazón y lo abandonará, si por el fuera evitaría que el rubio pasará por eso, pero ahora era inevitable, porque para él era más importante la vida de Paulie que sus propios sentimientos, podía llevar una vida tranquila sabiendo que Paulie lo odiaría, pero jamás se hubiera perdonado el saber que pudo salvarle la vida, pero no lo hizo.

Lo importante ahora era que el rubio viviría, lo odiaría por toda la vida, pero al menos viviría y eso era más que suficiente para Lucci.

***

Notes:

¿Qué rayos acabo de escribir? No tengo ni la menor idea. Pero se imaginan a Paulie bien feliz por ser correspondido, terminando con su enfermedad, para que años después Lucci le rompa su corazón… Me imagino al pobre sufriendo y lamentando el día que Lucci decidió corresponderle.

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