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El Ayudante de Santa y Jo Jo Jo

Summary:

En Nochebuena Reki acompañó a sus hermanitas a entregar las cartas a Papa Noel y acabó junto a Adam en la foto sobre el reportaje de las compras previas a Navidad del periódico local por una serie seguida de circunstancias incontrolables.

Work Text:

El motivo de que Reki y Adam acabaran juntos en la foto sobre el reportaje de las compras previas a Navidad del periódico local fue una serie seguida de circunstancias incontrolables. Así es como se justificaba a sí mismo Reki Kyan el haberse dejado fotografiar ante el asombro de Joe y Cherry tras ver el reportaje. ¿Se sentía mal consigo mismo? Por supuesto. ¿Se moría de vergüenza al ver como su madre recortaba toda la página del artículo y lo pegaba en el álbum familiar? Sí, pero lo peor vino en clase cuando los pocos compañeros que no lo sabían, se enteraron cuando el chismoso de Juro trajo el periódico.

Su único consuelo era que Langa le aseguraba que él había salido realmente guapo en la foto.

Todo empezó la mañana de Nochebuena cuando las gemelas vieron en la televisión a la presentadora de un programa infantil recordándoles a los niños que era su último día para mandarle la carta a Santa Claus.

Su madre le contó a Reki tras regresar de clase, que las pequeñas habían hecho un pequeño drama, una rabieta en toda regla, porque no habían escrito aún la carta y no iban a recibir ningún regalo. Ella le aseguraba que había sido tal el escándalo que a punto estuvo de contarles que Papa Noel no existía solo para que se callasen, pero era demasiado cruel quitarles esa ilusión siendo aún tan pequeñas. Así que había cedido y les había dado papel y lápiz para que se callasen asegurándoles que su hermano mayor las acompañaría al centro comercial para entregarle la carta en mano al propio Santa.

Reki aceptó acompañarlas con agrado. Iba a ser muy divertido verlas toda emocionadas hablando con Papá Noel.

Su madre se lo agradeció de corazón pues ella estaba muy resfriada y podía empeorar si salía por el frío que hacía ese día. Por ese motivo su abuela también debía quedarse en casa y Koyomi estaba en clases de repaso. Era una suerte que Reki no tuviese que trabajar en Dope Sketch ese día pues el manager Oka había abierto solo hasta el mediodía.

El año anterior también había pasado lo mismo, así que no le sorprendió a Reki. Eran asuntos de faldas, fijo. Al fin y al cabo era Nochebuena. Oka argumentaba, con una risita pícara, que era la tarde que menos clientes iban a la tienda.

Sin tener que trabajar y con Langa ocupado con su madre preparando la cena familiar, Reki tenía planeado quedarse en su cuarto viendo videos random sobre skateboarding, con pena de no estar con Langa en un día como ese, aunque le diese vergüenza el admitirlo.

Ese fueron el cúmulo de circunstancias que llevaron a la situación de Reki, entrando en el centro comercial con las super excitadas Nanaka y Chihiro, quienes andaban todo lo deprisa que podían sus cortitas piernas mientras tiraban del chaquetón a su hermano por si llegaban tarde y se había ido Papa Noel con su trineo.

Reki las reñía con cariño para que se controlasen, pero era el que más se divertía viéndolas así y servía para mitigar un poquito su tristeza al ver a las parejitas paseando cogidas de la mano.

Si él pudiera estar haciendo lo mismo con Langa en ese momento…

Aunque Langa estaba allí, pues todo el rato los dos intercambiaban mensajes; fotos de cualquier cosita del centro comercial que se cruzaba por los ojos de Reki. Desde un cartel publicitario, una decoración exagerada de un escaparate, una oferta de 3x2, o un objetivo perdido sobre un banco. Langa, por su lado, casi le estaba haciendo un reportaje paso a paso de cómo preparar el famoso asado de su madre.

Así que, de alguna forma, Reki no estaba sin él en esa noche tan especial.

—¡Onichan, onichan, Papa Noel, Papa Noel! —le sacaron de su concentración en el chat los gritos inquietos de sus hermanitas.

Habían llegado a la zona central del centro comercial y allí, en la conjunción de las escaleras mecánicas, al lado del gran abeto de más de tres metros de alto, se encontraba una plataforma con un trineo lleno de juguetes, tirado por ciervos de cartón y madera. En un trono al lado del trineo estaba Papa Noel atendiendo a cada niño, que tras hacer una cola que ya llegaba a las veinte personas, tenía la dicha de entregarle la carta y charlar con él un rato.

Reki apenas percibió casi ningún detalle de todo esto pues su atención quedó fijada ipso facto en el duende ayudante de Papa Noel.

No era un enanito, desde luego que no. Sino alguien de estatura elevada, cuyos cabellos azules no quedaba totalmente ocultos por el gorro de duende y que se movía como bailando con mucha soltura por la plataforma.

Reki estaba tan bajo los efectos del shock que hizo algo totalmente estúpido como levantar su móvil, hacerle una foto y mandársela a Langa.

Tardó en responder, sin duda debería estar tan sorprendido como él, pues había quedado como mensaje leído en el chat la foto de inmediato.

Langa: ¿Adam?

Sí, allí estaba, la legendaria leyenda de S, disfrazado de duende, recogiendo las cartas de los niños, dándoles caramelos y dando rienda suelta a todas sus dotes innatas de Showman.

Reki ahondó más su error y le grabó un pequeño video a Langa.

Langa: Parece que se lo está pasando realmente bien.

Reki sabía que Langa se sentía de forma sincera feliz porque fuera así y quizá Reki no le hubiese importado que Adam estuviese haciendo el payaso en el centro comercial sino fuera porque sus dos hermanitas pequeñas tiraban de él en la cola y cada vez estaban más y más cerca de él.

De pronto surgió una idea estúpida de su a veces irracional cerebro. Sin ninguna justificación, encontró apremiante la necesidad de que Adam no supiese que era él quien estaba con las gemelas.

Así que se tapó la cabeza con la capucha del chaquetón de invierno, pues su cabello rojo y la bandana le hacían imposible pasar desapercibido. Se sintió superagradecido consigo mismo por no haber cogido el monopatín y por haberse quitado el uniforme y llevar unos vaqueros.

Por si acaso, guardó el móvil en su bolsillo, no fuera caso que Adam reconociese su carcasa.

Siguió avanzando con la cabeza gacha y si no hubiera sido porque las gemelas se hubieran llevado la gran desilusión, las hubiera agarrado de la mano y se hubiesen ido los tres corriendo de allí.

Ya solo quedaban dos niños con sus padres antes que ellos y al estar tan cerca pudo escuchar la voz de Papa Noel y notó que le era conocida.

Se atrevió a fijarse más y se quedó sin aliento al conocerlo: era el secretario, de Adam, Tadashi.

¿Pero qué hacía vestido de Santa? ¿No debía ser un actor? Aunque por el mismo razonamiento, ¿qué pintaba Adam de duende?

A punto estuvo de mandarle otra foto a Langa, arriesgándose a ser descubierto, pero es que aquello era todo muy fuerte.

En eso que les llegó su turno.

—¡Santa, Santa! —gritaron a corro las gemelas subiendo a la plataforma y plantándose delante de Papá Tadashi.

—¡Jo, Jo, jo. ! ¿Cómo os llamáis? —Reki no daba crédito a que Tadashi interpretase tan bien su papel, incluso con la carcajada „ jo, jo, jo“

—¡Nanaka!

—¡Chihiro!

—¡Qué nombres tan bonitos! ¿Habéis sido unas niñas buenas este año?

Mientras sus hermanitas aseguraban que había sido las niñas más buenas del mundo, Reki notaba como un calor frío se le instalaba en la nuca porque estaba siendo observado con total fijeza. Sabía por quién y deseó hacerse pequeñito, tan pequeñito hasta desaparecer.

Rogó a todos los dioses que Adam permaneciese alejado de ellos, pero no era su día de suerte.

Escuchó claramente una risita maliciosa proveniente de donde el otro estaba.

—¡Qué niñas tan guapas! —escuchó Reki la voz meliflua de Adam acercándose a ellos —¿Habéis traído vuestras cartas?

—¡Sí, sí, sí, sí! —aseguraron con vehemencia las dos alargando sus manitas con los sobres arrugados. A pesar del obstáculo para la vista de la capucha, Reki entrevió como el duende Adam tomaba los sobres de las niñas y los metía en un saco con un gran lazo rojo y les entregaba caramelos a las dos.

¡Listo! ¡Ya estaba! ¡Ya podían irse a casa!

Con resolución agarró de los bracitos a sus hermanitas, pero el duende Adam se interpuso en su camino.

—Tú no me has dado tu carta —le dijo con un tono retador.

Reki quiso chillar. ¡No, no, no! ¡No podía haberle reconocido!

Chihiro lo acabó de arreglar al acusarle con reproche.

—¡Reki no le ha escrito la carta a Santa! Dice que es muy mayor para eso.

Chihiro esa noche se quedaría sin cuento de buenas noches por traidora.

—Reki —saboreó su nombre Adam disfrutándolo letra a letra —. Quizá es porque ha sido un niño muy, pero que muy malo. Tal vez habría que castigarlo mandándole al Polo Norte a embalar regalos. O quizá es por eso que el amor no le sonríe y esta noche esta solo.

Aquello soliviantó a Reki. Ya que Adam sabía demasiado que era él, sin duda le había reconocido nada más verle, se bajó la capucha y se adelantó hasta tener el careto burlón de Adam en sus narices.

—¡Está con su madre cenando, costumbre occidental, por si no lo sabes! —le soltó con muy mala leche. Adam sabía muy bien de quién estaban hablando y sus ojos brillaron de una forma peligrosa. Notó que iba a replicarle algo, sin duda algo hiriente, así que Reki se le adelantó—: Tú tampoco es que tengas compañía.

—Sí que la tengo —respondió en un tono muy grave Adam. Reki no lo comprendió en ese momento , pero le daba igual, debía seguir atacando porque ya se sabe que una buena defensa en un buen ataque

—¿Y qué haces disfrazado con esas pintas? ¡Estás ridículo!
Para asombro de Nanaka y Chihiro, Papa Noel se levantó de su trono, se acercó a su duende y a Reki y les habló en un susurro. Ellas lamentaron no poder entender lo que decía:

—Ainosuke, no estamos solos, los periodistas del diario local acaban de llegar.

Adam comprendió y desvaneciéndose por completo su actitud amenazadora hacia Reki, volvió a sonreír juguetón mientras daba unas vueltas sobre sí mismo.

Reki aún le costaba asimilar que Adam era un político de importancia en su vida real porque para él era Adam, el legendario skater con comportamiento sádico, aunque debía reconocer que intentaba en los últimos tiempos contenerse y casi ser una persona normal. Lo mismo que para Adam, Reki no era un estudiante de secundaria, sino su rival, en más de un sentido. Tal vez Reki nunca le podría ganar en un Beef, pero había conseguido el corazón de Langa.

—Será mejor que os marchéis ya—le aconsejo Papá Tadashi y desde luego que Reki no se iba a dejar repetir la petición, pero la curiosidad le pudo.

—¿Por qué vas vestido de Santa Claus?

—El actor quiso un aumento de sueldo —respondió directo Papa Tadashi.

Tadashi realmente era un hombre todo terreno.

Reki ignoró todo lo que que pudo al duende danzarín Adam mientas enfilaba los dos escalones para descender de la plataforma, cuando una joven con un micrófono y su acompañante con una cámara de fotos, le detuvieron y le preguntaron:

—¿Nos permitirías haceros unas fotos a ti con tus hermanitas?

Esa fue la serie seguida de circunstancias incontrolables que provocaron que los dos que habían enfrenado peligrosamente hacía tan solo unos meses durante un Beef mortal en una noche de lluvia, acabasen juntos en la foto junto Papa Noel en el reportaje que se titulaba, „ el miembro de la Liga Shindo lleva la ilusión de la Navidad a los niños de nuestra ciudad“.

El fotógrafo eligió la foto de cuando Reki sonrió ante un comentario de Papa Noel Tadashi que le susurró con diversión:

—Muchas gracias, Reki. Realmente se siente feliz.

—Y tú también —le replicó también con una sonrisa bajito —, ¿tú eres su acompañante esta Nochebuena?

Tadashi no respondió, pero rió con gozo al soltar:

—¡Jo, jo, jo!

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