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La sangre de genio

Summary:

— ¿Sabías que hay un rumor que dice que la sangre de los genios es deliciosa?

Yotasuke se aferra a su pincel que se encuentra a mitad de camino del lienzo en el que está trabajando actualmente. Tenía que terminar esa capa esta noche para tener tiempo de poner los últimos detalles mañana. Pero las palabras de Yatora resuenan en su cabeza, como un eco ensordecedor.

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O cuando Yotasuke se da cuenta que la alimentación de los vampiro no le es tan ajena como creía y no le molestaría ayudar a Yatora con eso.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

— ¿Sabías que hay un rumor que dice que la sangre de los genios es deliciosa?

Yotasuke se aferra a su pincel que se encuentra a mitad de camino del lienzo en el que está trabajando actualmente. Tenía que terminar esa capa esta noche para tener tiempo de poner los últimos detalles mañana. Pero las palabras de Yatora resuenan en su cabeza, como un eco ensordecedor.

— Si, es un rumor bastante conocido.

Obviamente lo había oído directamente de Hashida, que parece que también se lo dijo a Yatora. Se lo había insinuado en el primer año de secundaria. Como si fuera un comentario al aire, al vampiro de las trenzas siempre le gustó hacer comentarios escabrosos. Yatora lo miraba como si le hubiera afirmado que comía bebés envueltos en panceta. Entre sorprendido y angustiado.

Después de todo vivían en una sociedad donde los vampiros y los humanos vivían en comunidad, en una relativa armonía, ya que nunca faltaba algún incidente que involucra sangre y muerte. Aun así el gobierno proporcionaba trabajo a los humanos que estaban dispuestos a vender su sangre, obviamente existían requisitos básicos para vender su sangre a pesar de los tecnicismos del sistema, una persona común podría venderla al gobierno o a una empresa privada. Esto último era más difícil ya que dichas empresas eran dirigidas por vampiros quienes anteponen la calidad de la sangre por sobre la cantidad.

Pagaban mejor eso era seguro, aunque la gente viviera un estilo de vida sano en cuanto alimentación y ejercicio, que eran requisitos para vender su sangre, además de otras cuestiones como enfermedades que podrían ser transmisibles a los vampiros, puede que ni llevando un estilo de vida ejemplar la sangre tuviera buen sabor. Ningún estudio podía delimitar que determinaba esta "superioridad" de sabor, ya que algunas personas que parecían tener adicciones grotescas como fumar o beber podían tener una sangre más deliciosa que aquellos que se orillaban por una vida sana. No tenía nada que ver la descendencia o el estilo de vida. Era como azar mismo para los vampiros.

Por eso mismo el gobierno distribuía sangre sin algún tipo de indicador de sabor, lo vendía a un precio estándar por debajo de las empresas privadas ya que se consideraba un producto de primera necesidad para una parte de la población. Aunque los vampiros podían comer comida normal, el cuarenta por ciento de su alimentación provenía de la sangre. Había quienes veían la sangre como nada más que comida necesaria pero siempre había algunos que se alimentaban enteramente de sangre, esto cada vez era menos aceptado entre sus pares.

De cualquier manera los vampiros no son esas criaturas de la noche, adictos al vino con almas oscuras y llenas de melancolía. Normalmente era gente con una dieta diferente, un poco más sensible al sol, una vida estimada promedio al de la humana y tal vez un poco más veloces y fuertes. Al igual que un humano normal con acondicionamiento físico normal, o al menos eso informan los últimos estudios realizados.

Por eso mismo no se asustó cuando Yatora le sonrió por primera vez en el curso intensivo, dejando ver unos apenas largos y afilados colmillos. Era normal. Si hay cinco personas en una habitación lo más probable es que dos sean vampiros. Sólo lo ignoró porque trato de hablarle de la nada y ni siquiera se conocían. Pero ahora, después de meses de conocerse y ya casi un año en la misma universidad no podía decir que se encontraba en posición de ignorar a Yaguchi.

— Ya sabes que yo no puedo entender, la sangre solo sabe a hierro para mi.

Yaguchi parece ponerse en su estado de nerviosismo común luego de que Yotasuke le regalará más palabras de las que acostumbra en un día. Yatora no era idiota, era mas que habilidoso en leer el ambiente y a las personas, obviamente sabía que Yotasuke no era un vampiro como él, por ende sabía que Yotasuke no comprendía el quid de la cuestión al hablar de sabor de sangre. Pero saber todo eso no lo detuvo de hacer una insinuación de idiota y quedar con otra mala impresión para Yotasuke.

Aún así Takahashi logró dar las últimas pinceladas a su obra decidiendo que con eso era suficiente hasta mañana. Comenzó a guardar sus cosas de a poco mientras Yaguchi salía de su aturdimiento usual y también comenzaba a darle los últimos detalles a su pintura.

Encontrase a solas con un vampiro en el medio de la noche no es como en esas viejas novelas donde explicaba que así se debía sentir un ratón atrapado. O como sentir que la nuca es sede de todos los escalofríos de tu vida. No era más que compartir habitación con tu compañero de universidad al que soportas apenas. Sin embargo Yotasuke sintió como la curiosidad le acariciaba las muñecas. Algo que no le pregunto a ningún vampiro porque jamás se sintió lo suficientemente en confianza con ninguno como para ir dialogando de esas cosas.

— Yaguchi-san tu… ¿Has bebido sangre directa de un humano?

Yotasuke esperaba trastocar a Yaguchi con su pregunta, sorprenderlo o al menos asustarlo con su voz repentina. El vampiro en cambio cerró su mochila con todas sus cosas antes de voltear a responderle.

— No, no lo he hecho.

Oh.

Bueno es obvio, en retrospectiva no porque sea alimente de sangre debe beberlo directo de un humano, es decir la gente que bebé leche no tiene una vaca en su sala de estar.

— Pero eso es porque soy menor de edad, una vez que cumpla la mayoría de edad se determinará si soy o no confiable para ello.

— ¿Eh? — Takahashi lo mira con sus ojos entrecerrados sin comprender a qué se refería. Yaguchi lo comprendió con solo darle media mirada. Lo empujó por el hombro hacia la salida para que pudieran volver a casa.

— Bueno ya sabes que hay todo tipo de gente afuera y hay algunos que cuando beben sangre directamente de un humano enloquecen o comienzan a tener delirios. Pueden provocar diferentes síntomas hacerlo directamente de la fuente. — Yaguchi suspira mientras se rasca la cabeza como si estuviera confuso también. — No se sabe bien porqué, se recomienda que los menores no prueben antes de la mayoría de edad que es cuando se supone que son estables, después de un examen médico y psicológico están autorizados.

— ¿Qué significa autorizados?¿puedes salir de la calle y beber de una persona porque si? — El más bajo parecía entre consternado y temeroso, nunca había visto una escena así, aunque debe recordarse a sí mismo que hace relativamente poco tiempo comenzó a vivir más tiempo afuera de su casa.

— No, no. Los humanos también deben estar autorizados para que alguien beba de ellos. — Le gustaba como Yaguchi evitaba usar la palabra "vampiro" y sólo se refería a su raza como ellos y nosotros. Sin vergüenza, con naturalidad.

Aún así Yotasuke no pudo evitar hacer su cara de desagrado pensando justo la pregunta que Yatora dice en voz alta.

— "¿Pero quién querría que alguien bebiera su sangre directamente de su cuello?" Bueno hay todo tipo de personas en el mundo, algunos creen que es lo correcto proveer de manera natural, otros simplemente experimentan y creo que a la mayoría simplemente le gusta.

Se encoge de hombros mientras se queda parado al lado de Yotasuke en el andén donde no pasa el tren que lo llevará a casa. Como si Yotasuke no pudiera esperar solo en la noche, es un universitario no necesita una escolta, pero aún así no reniega de la compañía en voz alta. Simplemente esperan en silencio que el tren llegue a la estación.

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Cuando llega a casa, después de cenar y responder las preguntas de rutina de su madre con murmullos abre su computadora y verifica todo lo que Yaguchi le dijo. Tenía razón, al parecer los que pueden beber y los que pueden dejar beber se identifican con una especie de carnet que deben actualizar cada cierto tiempo. Aparentemente viene con un código que cuando escaneas te informa y después de un cuestionario donde se confirma que el intercambio es de mutuo acuerdo puede proceder al acto de alimentación. No le parecía muy lógico, un vampiro fácilmente podría arrinconarlo en un callejón y beber de su cuello hasta robarle la vida. Pero por alguna razón eso no sucedía tan a menudo como cuando era niño. La mayor a de los asesinos eran de edad avanzada, personas que no fueron sometidas a este régimen. Eso explicaría mucho.

Aunque para los vampiros parecía ser algo trascendental el beber de un humano, para estos no parecía tener ningún beneficio. Cuando hizo click en las cláusulas de los carnet humano se encontró con palabras como "recreación" , "alimentación natural" y otras palabras que sólo dejaban a entender que los humanos eran libres de hacerlo por su propia voluntad. Aún así había un ítem que decía "En caso de emergencias" detalla que los vampiros sufrían un estrés que los llevaba a una anemia y/o gripe. Que normalmente se curaba con reposo y nutrición pero que se aconsejaba beber de un humano para una recuperación más rápida.

En ese momento Yotasuke sólo pudo pensar en Yaguchi de cuclillas en las escaleras del segundo y el tercer piso, durante la segunda etapa del examen de admisión a Geidai. Recuerda cómo sus ojos desorbitados lo miraron apenas enfocándose y cómo llamó a alguien que no era él, confundiéndose obviamente, gracias a una alucinación. Aún sentía al fantasma de su mano tomándole por el hombro con apenas la fuerza necesaria para sujetarse. En ese momento sintió empatía, se consoló a sí mismo diciéndose que no había nada qué podía hacer por Yaguchi. Pero si había, ahora sabía que si.

Sin esperar llenó el formulario en línea para que se contactaran con él cuándo supere el proceso de verificación de datos.

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Estaba contento de que le tocará hacer los trámites durante sus vacaciones, no tenía que saltarse ninguna clase o poner excusas a su mamá al salir de su casa a un horario raro. Sólo debía avisar que iba a ir a algún museo o a comprar materiales y era completamente creíble. El primer paso fue un chequeo médico que no cambió mucho a los que le hacían cuando iba al hospital por rutina así que volvió a casa con una gasa en la parte interna del brazo, cubriendo el lugar donde le extrajeron sangre, y una paleta en su boca.

En la segunda parte le tocó una entrevista con una mujer de mediana edad, extranjera, cabello rubio y mirada apacible. Sin colmillos a la vista, como si todo el proceso debiese ser hecho por y para humanos. Le realizó preguntas normales como a que se dedicaba, con quien vivía, si los vampiros eran parte de su círculo cercano, si se sentía obligado de alguna manera a estar haciendo este procedimiento.

— Si. — Porque Yotasuke no era otra cosa que sincero.

— ¿Alguien te está obligando a pasar por esto? — Cuestionó sin perder la sonrisa.

— No, simplemente creo que debo hacerlo.

— ¿Por quién? — la mujer anota en su libreta sin apartar la mirada de su entrevistado.

— Sólo por alguien en particular, y sólo en caso de que lo necesite. — apretó la tela del pantalón recordando el sentimiento de no poder ser de ayuda, de ser ajeno a alguien que se esforzaba por llegar a él.

— ¿Y si llegara el caso, pero estuvieras en riesgo? — replicó como si fuera la conversación típica que tiene en su oficina.

— Si llegara ese caso yo sería más importante, y aún si no estuviera en riesgo puede que ni siquiera sea una opción para esa persona.

— Es importante para ti saber que puedes hacerlo. — No era una pregunta, sino más bien era una afirmación. Takahashi asintió y continuó la entrevista sin más contratiempos.

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Una semana antes de volver a clases tenía su carnet color verde lima que lo acredita a ser donador de sangre ambulante. Lo cual sonaba mal y no pudo evitar hacerle una mueca al pedazo de plástico con su nombre y foto que le devolvía la mirada. Tomó el informe que llegó junto con el carnet donde detalla su tipo de sangre, conteo de linfocitos y demás detalles médicos así como también un pequeño comentario de su entrevistadora debajo del "Individuo apto para la alimentación de subespecie vampiro"

Usted ha sido aprobado para gozar de sus libertades dentro de la comunidad. Por favor acérquese a un centro comunitario para ser parte de una charla informativa. Leve estos documentos para que puedan ser procesados y usted pueda comenzar esta nueva etapa en su vida. Esta charla es de carácter obligatorio y contiene toda la información que usted requerirá al ejercer su derecho.

Suspiro hastiado de la burocracia en este sistema, si tenía que asistir a una charla bien podrían haberlo dicho en la página web. Aún enfurruñado abrió nuevamente su computadora para verificar donde había un centro comunitario cerca de su casa, mientras más rápido terminará todo esto más rápido podría volver a su partida de pokemon.

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La charla no fue mala. El orador tenía demasiada energía y más de una vez habló con entusiasmo sobre el acto de "alimentar" hasta se puso poético hablando de cómo "compartía su vida". Podría haber estado mal de la cabeza. Pero aún así la información que compartió fue altamente útil, no pudo evitar tomar nota. Una rutina de estiramiento en las mañanas y noches ayuda a la circulación de sangre lo que mitigaria una posible fatiga en las extremidades en caso de que su compañero se alimente con desesperación. Una hidratación básica obligatoria, intentar alimentar a alguien estando deshidratado era un camino hacia el desmayo seguro. Siempre llevar al menos dos cajas de jugo de naranja y tres barras de cereal o granola para estimular una rápida producción de sangre.

Muchos consejos sobre cómo respirar, en qué posición es preferible estar, sobre cómo el cuello no es el único punto de conexión si no que también se puede alimentar por las muñecas o los brazos. Analizar la situación antes de brindar, es fácil para los vampiros caer en desesperación y aprovechar la primera insinuación de una posible alimentación en un caso extremo.

Posiblemente aprendió más sobre vampiros en esa charla de tres horas que en toda su vida. Cuando hacía la fila para que le dieran el sello a su documentación y así al fin irse a su casa pareció escuchar su nombre de algún lugar detrás de él. Obviamente lo ignoro, sin querer encontrarse a nadie aquí que lo avasalle con preguntas sobre porque estaría dispuesto a que le succionen la sangre directamente del cuello. Fingir demencia no sirvió cuando su compañera de universidad se acercó a él con una sonrisa que podría competir con el sol.

— Yotasuke-kun soy Kinemi, voy a la universidad contigo.

— Si, te recuerdo Kinemi-san — trató de evitar su mirada observando algo en los azulejos del piso, oh sí, muy anticuada la cerámica de principio de siglo.

— De toda la gente no espere encontrarte aquí ¿cómo han estado tus vacaciones?

El humano más bajo se encogió en su lugar incómodo, tal vez no pregunto porque estaba asistiendo a una charla sobre cómo darle de comer a un extraño con el líquido que corre por tus venas pero hablar de sus vacaciones no es lo más alentador. Es decir a parte se sus trámites para conseguir su carnet casi no había salido de casa más que para conseguir algún material o a hacer alguna compra insignificante.

— Normal.

Ella le sonríe alegre, seguramente es la primera vez que le responde alguna pregunta que no está relacionada directamente con la universidad. Debe ser que ella también es una mariposa social al igual que Yaguchi, ya que parece entender muy bien su incomodidad y se marcha escusándose sobre tener que hacer otra cosa en otro lugar. Yotasuke suspira y válida su documentación lo más rápido posible. Al salir del centro comunitario no se da cuenta que algunas personas parecen estar siguiendo. Sólo puede notarlo cuando está a solo unas calles de la estación cuando uno lo empuja hacia delante haciéndolo caer sobre unos vidrios rotos en la acera.

— Oye chico ¿estás bien? — ni siquiera se molestaba en ocultar la sonrisa mientras hablaba — ¿Necesitas ayuda?

Yotasuke se levanta y se inspecciona su mano derecha, saca un pañuelo del bolsillo y retira el rastro de tierra y cristal de su palma. Tan rápido como comienza a hacerlo esta sangra. Haciéndolo sisear de dolor. Casi se olvida de los tipos que lo empujaron, sólo son dos pero más altos que él y obviamente ambos vampiros. De caras flacas, cabello desordenado y poco llamativos pero vampiros al fin. Parece que así será abordado, a mitad de la tarde en una calle poco transitada.

Uno de los hombres lo toma de la muñeca y la acerca hasta su cara, la sangre apenas brota de su palma pero puede ver el momento en que el olor llega a su nariz al ver sus pupilas dilatándose. Con la poca fuerza que posee trata de liberarse sin éxito. Cree que los oye reír o hablar entre ellos pero el sonido de su corazón corriendo cual liebre salvaje no lo dejaba comprenderlo realmente. Podía ver como unos colmillos afilados se acercaban a su muñeca, casi los podía sentir clavándose en su carne si no fuera por su salvadora quien le hace fácilmente una llave a su agresor.

— ¡¿Saben que lo que están haciendo es ilegal y que podrían ir a prisión?! — Casi gritó Kinemi, totalmente furiosa.

El tipo que estaba con la cara en el suelo parecía quererdecir que Yotasuke estaba de acuerdo con todo lo sucedido.

— Jamás aceptaría que me toque alguien como tu — su respuesta fue seguida de un apretón más fuerte de parte de Kinemi, sacando una queja de asqueroso atacante.

— Lo siento Yotasuke-kun pero ¿podrías llamar a la policía? Mis manos están ocupadas.

El hombre que no estaba en el suelo atrapado tomó esa afirmación como pase para salir corriendo como si dijera "sálvese quien pueda". Yotasuke observó la escena antes de suspirar y marcar el número de la policía, esta sería una tarde larga.

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Quien dice tarde dice noche, cuando terminó de hacer una denuncia y dar su testimonio ya era pasada la hora de la cena, por suerte le escribió a su madre avisándole que no llegaría a casa a cenar. Su compañera salió al lado suyo estirando sus manos por sobre su cabeza.

— Muchas gracias por tu ayuda, realmente lo aprecio.

Ella parecía sonrojarse un poco antes de sonreír con aprecio.

— No es nada, hice lo que tenía que hacer ¿cómo está tu mano?

Se había quejado dentro de la comisaría sobre cómo había sangrado para el deleite del vampiro pero no eran más que algunas costras secas en ese momento, seguro desaparecerían en algunos días.

— Estoy bien.

Ella le volvió a sonreír antes de desearle un buen regreso a casa y marcharse. Realmente fue un día demasiado largo, tal vez pueda olvidarse de todo esto en un par de días. Pero algo en su mente quedó zumbando, el miedo que sintió al ver los colmillos demasiado cerca de su piel, aún está presente.

¿Tomó la decisión correcta?

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Trata de enterrar esa duda hasta volver a la universidad. Saluda a Okamoto y a Kinemi. Evita a Yaguchi porque siempre está rodeado de la gente más extravagante de su generación. Soporta otra presentación de profesores soberbios con falta de habilidades. Y por fin dan la primera tarea del año, lo cual no parece ser un reto más allá de las proporciones de tiempo que se le da para completar dicha tarea. Es decir quinientas pinturas y todas deben tener la más alta calidad con la que trabajan. No es un inconveniente para Yotasuke, todas sus obras son hechas con la más alta calidad posible.

Pero su confianza parece extenderse sólo a él ya que puede ver varias caras pálidas después de esa declaración, incluido Yatora, lo observa a la distancia, una parte quiere acercarse a él pero siente como una pared invisible los separa. De repente es muy consciente del peso extra en su billetera gracias a su carnet. El director sonríe con alguna instrucción saliendo de su boca, sus colmillos brillan como si estuvieran pulidos, tal vez lo estaban.

No le habla a Yatora ese día.

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Ni la semana siguiente, parece haber hecho otro grupo de personas de diferentes especialidades. Parece avanzar lento en la tarea, la velocidad no es crucial sólo la constancia. Y sabía que Yatora era un buen precursor del trabajo duro así que lo dejó ser. El tiempo límite era absurdo, casi debían hacer cinco pinturas por día, si se tardaban terminaban siendo más. Apenas había pasado una semana desde que dieron la tarea y ya había algunas personas que se estaban arrancando los pelos de su cabeza. El se sentía bastante mejor de lo que esperaba después de internarse en la universidad durante tantas horas toda esa semana. Tal vez el estiramiento durante la mañana y comer una comida rica en hierro cada tres días le estaba ayudando.

Sintió sed, frotó un poco su garganta notando lo gangosa que sonaba al tragar y casi toma el jugo de naranja reservado para beber post alimentación. Sin otra cosa más que hacer se levantó rumbo a la máquina expendedora para saciar la sequía que tenía en el esófago. Al llegar a la máquina notó como Yatora tenía apoyada la cabeza frente al vidrio como si estuviera arrepintiendo de todas las decisiones de su vida.

— ¿Yaguchi-san?

Este salto casi medio metro hacía atrás del susto, como si la máquina le hubiera dado una descarga eléctrica y eso le diera vergüenza.

— Ah, eh, Yotasuke-kun, estoy bien. — y sonríe como si de verdad creyera que puede engañar a alguien.

— No te pregunte nada, sólo quiero usar la máquina. — dice mientras se acerca y elige una botella de agua pese a que el refresco de cola le vendría muy bien, lo mejor es estar hidratado.

— Claro que sí, qué más podría ser… — dice como si se respondiera a sí mismo. Yotasuke se da vuelta con su botella de agua en la mano y lo observa, tal vez esto de hablar sobre lo que uno siente puede tener dos vías, aunque no hará un buen trabajo al conversar siempre puede oír lo que sea que le suceda al otro.

— ¿Qué sucede? — indaga mientras abre la tapa y bebé un gran sorbo de agua, estaba más sediento de lo que pensaba. Casi ignora como los ojos de Yatora se desvían a su garganta viendo como se mueve para hacer bajar el agua. Baja la botella y espera.

— Yo sólo… pase el proceso para la alimentación natural. — murmura como si no hubiera esperado ese resultado, Takahashi jamás dudo que Yaguchi iba a pasar el proceso al igual que él, por eso él mismo lo había aprobado.

— O sea que puedes alimentarte directo de un humano, si.

Aún así parece cohibido con las palabras que oye, como si no le estuvieran diciendo más que la verdad. Pero parece que ese no es el problema en cuestión.

— Es que ahora mi padre quiere que asista a citas para encontrar una pareja alimenticia.

— ¿Las llamas parejas alimenticias? — Yotasuke no puede evitar hacer una mueca de desagrado.

— Bueno si, antes se hacía así, de esa forma se conocieron mis padres, ya sabes pruebas salir con alguna chica…

— También pruebas su sangre. — Incrimina antes de acercarse a Yatora.

— Si también eso, es como ya sabes intentar conocer a tu futura esposa. — se toma la cabeza con las manos, desquiciado con la situación — No tengo tiempo para eso, tengo que terminar esta tarea que parece imposible.

— Y no vayas ¿cuál es el problema?

Yatora apoya la espalda contra la pared y se escurre como un trapo mojado hasta el suelo. Como alguien que tiene un enemigo adentro y no puede hacerle frente.

— Es que le ha inyectado jugo de cebolla a todas las bolsas de sangre de la casa, para que sepan repugnante y así deba conseguir una pareja.

 

Los métodos del padre de Yatora eran espartanos, no sabría qué hacer si la mitad de su comida tenía sabor a cebolla, seguro vomitaria una vez al día. Siente pena por su amigo en el piso, nuevamente siente como su billetera vuelve a pesar en el bolsillo de su pantalón. Tal vez debería. En ese momento Yaguchi se muerde los labios con desesperación y sus colmillos saludan a Takahashi como un vecino anciano y tenebroso. Duda. Miedo. No está acostumbrado a eso pero no le impide huir.

— Kinemi-san ella… Está autorizada a alimentar, no es una solución pero tal vez te puedas ahorrar la compra de algunas bolsas de sangre. — Yatora se ríe sin gracia mientras se levanta.

— Comprar sangre no es una opción, apenas me alcanza el dinero para los materiales. — Yatora duda un momento antes de mirar a los ojos de Yotasuke desde sus centímetros de ventaja — ¿Cómo sabes que Kinemi tiene permiso?

El más bajo se encoge de hombros y vuelve a trabajar. El otro se queda en el pasillo unos momentos antes de volver también.

Yotasuke ya devuelta en su lugar se permite ahondar en su sentimiento de miedo un minuto antes de despojarlo de toda validez.

Yaguchi nunca lo lastimaría.

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La siguiente semana Yaguchi se ve un poco más letárgico, parece que su urticaria había vuelto pero se desenvuelve de una manera frenética que apenas le da tiempo para saludarlo una vez al día. Yotasuke decide dejarlo, está seguro que pediria ayuda. Aunque la semana siguiente a esa parece empeorar y Yaguchi apenas come y lo que si se mete a la boca son mochis o barras energéticas, y eso es sólo lo que ve en la universidad, seguro en casa seguía pintando, la gran mayoría llevo trabajo a casa, el mismo se incluye. La fecha de entrega les respira en la nuca y el aire que los rodea no es más que denso.

De igual manera Yaguchi es de los primeros en llegar y de los últimos en irse. Yotasuke decide esperar, observar y extender los brazos para el lugar donde Yaguchi se tambalea con la esperanza de ahorrarle una caída. Lo que no esperaba es que cuando de verdad cayera fueran los únicos en el salón y ya sea hora de irse. Yatora simplemente no calcula bien el taburete que estaba usando todo el semestre, cayendo con el trasero en el piso. Sus quejas no se hacen esperar.

Aún así Yotasuke lo mira poco impresionado antes de verificar que si, el jugo y las barras de cereal siguen allí, estiró sus extremidades todos los días desde esa charla y comió una cena rica en hierro hace dos noches. Bien, es ahora porque duda mucho que Yaguchi llegue más lejos que esto.

— Yaguchi-san

— Ah, Yotasuke-kun no sabía que seguías aquí, estoy bien, no pasa nada. — se acerca hasta estar dentro del rango de visión de Yatora, para que pueda ver lo poco que está creyendo en esa mentira. — Si estoy comiendo, sólo que no tanta sangre, pero está bien.

— No, no lo está y lo sabes.

— Pero no tengo tiempo, apenas me alcanza para volver a casa y dormir algunas horas.

— Es verdad, no tienes tiempo de encontrar a alguien. — Confirma mientras se acerca algunos pasos.

— Lo ves, ahora si me disculpas debo..

Y se detiene a mitad de su oración, la causa es el mismo Yotasuke sentado ahora sobre su regazo, con las manos en los botones superiores de su camisa y la mirada fija en la boca de Yatora, tragando cuando la mueca de sorpresa deja ver la punta de su colmillo izquierdo, tan blanco y afilado. Esta vez no tiene miedo, esta vez está bien porque es lo que quiere hacer.

— ¿Qué? ¿ehhhhh? ¿Qué haces? — grita en susurros como si no quisiera que alguien los atrape, aunque son los últimos en ese piso. Yotasuke termina de desabrocharse 4 de los botones siguientes, lo suficiente para que su hombro quede al descubierto logrando que Yatora se pase la lengua por los labios secos. Algo llena el pecho del humano, y se niega a decir que es orgullo. Orgullo de provocar esta reacción en Yatora, el vampiro que podría tener a quien quisiese si se lo proponía.

— Si no hago a un lado la camisa no te podrás alimentar. — comenta como la verdad absoluta que es. Yatora elige ese momento para volver en sí y cubrirse la cara con un brazo, mientras el otro lo usaba para mantenerse erguido.

— No puedes Yotasuke-kun esto no es legal y además…

— Pero si lo es — vuelve a interrumpir mientras busca en su bolsillo sacando su billetera, y de ella el carnet verde lima que ha guardado como tesoro desde que se lo dieron. Lo extiende para que Yaguchi lo tome, y aunque lo hace no parece entender bien qué significa.

— Durante el examen de admisión me arrepentí de no haber podido ayudarte en nada, por eso quise hacer un cambio. Los amigos se ayudan entre sí. — Yaguchi hace una sonrisa penosa, no llega a sus ojos antes de bajar el pedazo de plástico y hablar.

— Es muy noble de tu parte, querer ayudar a la gente.

— Nunca dije gente, dije que quería ayudarte a ti y ahora estoy aquí contigo. — Se enoja Yotasuke, lo cual se refleja en su voz y en su rostro. Yaguchi parece aún más frustrado mientras se muerde los labios y se tira del cabello.

— No te entiendo Yotasuke-kun dices todo esto pero también me estás diciendo que soy tu amigo, no comprendo.

Y en ese momento se da cuenta que Yaguchi también tiene miedo, el teme morderlo, lastimarlo y usarlo. El tiene miedo porque lo quiere. No, lo desea. Quiere tenerlo y apreciarlo. Su límite es la amistad, mientras sean amigos Yotasuke estaría a salvo de sus colmillos, pero si Yotasuke quiere que lo usen y lo lastimen entonces no puede entender. Porque es él después de todo, un genio humano ¿Porque querría ese trato?

¿Y llamó noble a Yotasuke? Cuando es el mismo Yatora quien no se perdonaría ni pensaría en hacerle daño, quien no le confía a Yotasuke ni a sus propios colmillos. No sabe desde cuando estuvieron ahí, en el piso del salón o en baile interminable que es el estar enamorado. Ahora comprende, abraza a Yatora por los hombros antes de suspirar.

— Yo tampoco entiendo muy bien, pero estoy aquí ahora, déjame alimentarte y después podemos discutir cómo seguimos a partir de aquí.

Yatora lo abraza por la cintura y esconde la cara en el cuello del otro. Comienza a hacer círculos en la cintura de Takahashi antes de lamer una buena parte de la piel de su cuello. Yotasuke lucha por recordar los ejercicios de respiración mientras gira la cabeza para darle más acceso a Yatora.

— Sabes, debes estar muy enamorado para dejarme beber tu sangre directamente del cuello. — No sólo puede sentir el aliento de Yaguchi, las palabras chocan contra su piel y podría jurar que está sonriendo por la forma en que se sienten, lo hace sonreír también.

— Y tú debes estar muy enamorado para beber mi sangre directo de ahí.

No hay respuesta, solo otra lamida que se siente menos que la primera vez. Oh la tan cuestionada saliva vampirica que adormece la piel. Junto con su respiración constante el pinchazo duele apenas un poco al principio. Yatora lo sostiene firme por la cadera mientras Yotasuke se esfuerza por dominar su respiración y mantener la cabeza erguida. No debe cerrar los ojos y dormirse, puede ser peligroso. Aún así sus parpadeos son lentos para poder concentrarse en escuchar como la garganta de Yaguchi traga, como su lengua avanza para esparcir más saliva antes de volver a succionar, como un gemido lastimado escapa de él al llenarse la boca con la sangre de Takahashi.

Sonríe ante el sonido y vuelve a abrir los ojos, los focos amarillentos del salón lo deslumbran y la cabeza comienza a pasarle un poco más. Está sobre sus rodillas pero aún así siente que los pies se le adormecen. Parece que no podrá saciar todo el hambre de Yatora hoy. Abre la boca pero la siente seca, a pesar de que se hidrato hoy, parece que no podrá hablar, debe ser porque es su primera vez. Con una mano le da tres golpes en el hombro a Yatora, este hace un sonido de entendimiento antes de alejarse un poco, no sin antes lamer la herida para que comience a cicatrizar.

En este punto sus rodillas flaquean y se desploma hacia adelante. Yatora lo extiende en el suelo antes de levantarse a buscar el bolso de Yotasuke. Cuando vuelve apoya la cabeza de Takahashi sobre sus piernas y acerca un sorbete a los labios. Está tentado a girar la cabeza para que lo deje de molestar pero una voz dentro suyo sabe que lo necesita.

— Vamos bebé un poco.

Abre los ojos, sin saber cuando los cerró, para ver a Yatora con la luz de la bombilla sobre su cabeza, casi parecía un ángel, le sonríe con cariño mientras le da de beber y le alisa el cabello con una mano. Espera a que acabe una caja de jugo antes de acercarle la barra de cereal y permitir darle algunos bocados. Cuando va por su segunda barra y parece que ya no es una lucha por sobrevivir Yatora llora. Como un bebé, llora tanto que tiene que volver a cerrar los ojos para que no le salpique. Estira una mano hasta encontrar la de Yatora y suspira, satisfecho.

— Estoy bien, es sólo mi primera vez.

— No lloro por eso, estoy tan feliz que no lo puedo evitar y tengo tanto miedo a que me rechaces porque no creo poder aprender a vivir sin ti ahora que sé que me quieres.

— Entonces puedes llorar solo de felicidad, porque no te dejaré ir.

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Yatora lo acompaña a casa porque aún sigue mareado, tiene poca sangre y le cuesta caminar derecho. Cuando están en frente de la puerta Yotasuke siente que no lo puede dejar ir, no así. No pudieron hablar más porque su cabeza le daba vueltas, quiere que Yatora entienda lo que sucede.

— Duerme conmigo hoy. — Yaguchi balbucea con las mejillas rojas como si no pudiera aceptar esa oferta con el estado actual de Yotasuke. — Quiero que te quedes conmigo hoy.

Con eso dicho parece que comprende lo que quiere decir Yotasuke porque le sonríe y le acarició el pómulo con una mano, antes de acariciarle la oreja y el cabello para por fin atraerlo en un abrazo.

— No tenemos que hacerlo hoy.

— Quiero, sólo cállate y no hagas ruido.

Lo arrastra hasta la entrada de la casa, su madre ya estaba durmiendo hace tiempo. Trata de ser silencioso pero el pasillo tambalearse frente a sus ojos. Apenas puede sacarse un zapato antes de que Yatora lo ayude a mantener el equilibrio y le saque el otro. El movimiento repentino de entrar a la casa no lo ayudó. Yaguchi lo guía hasta su cuarto donde lo deja cerca de su armario. Yotasuke decide ponerse su pijama sin dudar que Yatora le brindará la privacidad que necesita, aunque no se voltea para comprobarlo. Le extiende un pijama igual pero de un talle más grande, de cuando su madre creyó que aún le faltaba dar un último estirón.

Le da la espalda para que se pueda cambiar mientras extiende el futon, o al menos lo intenta porque parece más pesado ahora que sus ojos están llenos del cansancio del día. Yaguchi se acerca a ayudarlo y termina haciendo todo el trabajo. Observa alrededor en busca del fotón extra que no está, nunca existió. Por lo que Yotaro se acuesta dejando un espacio para que Yaguhi se recueste. Parece tomar una eternidad pero ambos terminan cara a cara arropados hasta los hombros.

Yaguchi duda pero termina acercándose a Yotasuke, entierra su cara en el cuello del otro, apenas sintiendo la herida de la que se alimentó hace un momento atrás. Yotasuke enrolla sus piernas con las de Yatora y suspira al sentir el aliento del otro contra su cuello. Se supone que los vampiros no son cálidos pero esta noche parece que Yatora es perfecto. Se inclina para poder besarle la frente, puede sentir a Yaguchi perder el aliento antes de separarse y mirarlo en la oscuridad, tal vez los vampiros tienen mejor visión nocturna porque Yatora no se desvía ni un milímetro cuando se acercó a rozar sus labios, apenas sensibles, el deje de hierro podía percibirse. Se durmió con el susurro de su nombre esa noche.

Notes:

Bueno no escribía algo con tantas ganas desde hace AÑOS así que se si les gusta comenten, griten NO SE algo, es increíble como me sacan estos dos uwu