Actions

Work Header

Milagros en primavera

Summary:

Si solo has visto el anime, pues esto es spoiler :v

Todos hablan del milagro que obró Lena sobre la Parca que vagaba en el campo de batalla buscando una cabeza.
Pero Annette piensa que muy pocos se daban cuenta del milagro que Shin había obrado en la Reina que guardaba luto manchada de sangre.

Notes:

Holis~ Estamos en el segundo sábado de ocho sin 86 ¿Cómo lo llevan? Yo mal XD Pero acabo de leer el último capítulo del fic de Uzofire, Tales from Giad y me recordó a este shot que tenía guardado. Bueno, no exactamente recordar, sino que hizo que me dieran ganas de publicarlo XD La verdad es que pensaba hacerlo mucho más adelante, ya que... bueno... si solo has visto el anime aquí hay spoilers (de nuevo XDu Creo que solo uno de los fics que he publicado no tiene XDU)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Annette se tomó un momento para descansar de su trabajo, sabiendo que por mucho que se obsesionara, no encontraría la solución al problema si no despejaba su cerebro primero.

Por lo tanto, dirigió su vista hacia la ventana con la idea de observar las nubes o algo, pero lo que vio fue a su actual mejor amiga conversando animadamente con su viejo amigo de la infancia. Ella solo quería relajarse observando el paisaje, no atragantarse de azúcar mirando a esos dos. Y aunque frunció los labios al sentir aun una pizca de envidia, al reparar en las expresiones de ambos, sus pensamientos tomaron otro rumbo.

Dustin y ella a menudo escuchaban a las personas comentar el milagro que suponía ver esa gentil sonrisa en ese dios de la muerte taciturno e imprudente. Y estaba de acuerdo en que era algo bueno, es decir, también le agradaba verlo feliz, pero… ninguno, ni siquiera el mismísimo Shin, era consciente de la magnitud del milagro que la sonrisa de Lena también era.

Quizá Shiden y su escuadrón podían intuirlo, dado que la diferencia era innegable, pero en la actualidad era fácil decir que Annette era la única persona viva que había conocido de cerca a Vladilena Milize antes de que se convirtiera en la Reina Sangrienta.

Si bien Shin y su escuadrón había resonado con ella cada noche durante algunos meses —lo cual, si lo pensaba bien, hacía bastante sorprendente lo marcados que quedaron cada uno a raíz de esa corta interacción—, era Annette quien realmente había convivido con ella: saltándose grados juntas, yendo de compras, iniciando pequeños y tontos rituales de amistad, quejándose de la estupidez de otros albas, hablando sobre sus pasados, e incluso discutiendo, hiriéndose y reconciliándose después.

Solo ella había visto en vivo y a todo color a esa chica ingenua e inocente que había decidido pisar el único campo de batalla que se le permitía para proteger unos ideales que casi nadie recordaba. La había visto sufrir y madurar a medida que conocía la realidad de la República gracias a ese escuadrón condenado a muerte con su Parca que buscaba incansablemente una cabeza, hasta que obtuvo la determinación —e incluso, la crueldad— necesaria para ir en contra de las absurdas cadenas que le imponía su propio país con tal de que esos chicos vivieran al menos un día más.

Finalmente, fue testigo de cómo se marchitó como una flor arrasada por la llegada del invierno cuando fue dejada atrás.

En el fondo, Annette siempre le agradecería a Shin el haberle dejado a Lena. No solo le había dado la información y la resolución necesarias para sobrevivir —salvándola en el proceso— pese a tenerlo todo en contra, sino que gracias a que su amiga no podía seguirlo, no se quedó sola en ese insípido mundo blanco. Incluso su idealismo había bajado a un nivel que le resultaba más soportable a su atormentada conciencia.

Pero, al mismo tiempo, se sintió como si al marcharse el dios de la muerte en verdad se hubiera llevado a Lena, dejando atrás algo que se le parecía pero que exudaba una insondable frialdad.

Ese algo que terminaría siendo llamado "la reina sangrienta".

A Annette aun se le ponía la piel de gallina al recordar como había sido su mejor amiga durante ese tiempo que estuvo de luto por ellos: La manera obsesiva con la que estudiaba los movimientos de la Legión, la extraña distancia que había puesto con los procesadores bajo su mando, las despiadadas habilidades de chantaje y soborno que perfeccionó para ganar tantos medios como pudo dentro del limitado sistema de la República, y sobre todo, la lúgubre, tensa y enfermiza expresión que mostraba la mayor parte del tiempo.

Una expresión que apenas se suavizaba cuando hablaba con aquellos albas que aun tenían algo de conciencia, con aquellos que habían intentado rebelarse contra ese estúpido y cruel sistema, con aquellos que —como Annette— finalmente decidían hacer lo correcto… o, cuando observaba las pocas e invaluables cosas que los muertos le habían dejado.

No obstante, durante su lucha desesperada después de la gran ofensiva, Annette descubrió que esta expresión también se debía a que la reina sangrienta era atormentada cada noche por su incapacidad de salvar de sus subordinados.

Por supuesto, nunca la escuchó emitir la menor queja al respecto, pero al verse obligadas pisar el verdadero campo de batalla junto a los procesadores, a convivir en el mismo infierno al que habían arrojado alegremente a los Ochenta y seis, a compartir esas tensas noches donde eventualmente el cansancio físico y mental las derrotaba, fue imposible no darse cuenta de que para ella no había descanso. Su sueño siempre era agitado, la empapaba un sudor frío, extendía las manos tratando de alcanzar algo y más de una vez, un grito de terror o una súplica parecían quedarse atascados en su garganta.

Por favor, no me dejen atrás.

Nadie que por casualidad la hubiese escuchado preguntó nada. Probablemente todos tenían sus propias teorías, pero también acababan de perder seres queridos, así que tuvieron el suficiente tacto para hacer como que no habían obtenido un vistazo de lo vulnerable que estaba la reina sangrienta durante el sueño. O quizá, simplemente todos habían estado demasiado ocupados sobreviviendo para mantenerlo en mente.

Solo Annette sabía con certeza a quienes iba dirigida esa súplica y saber que ellos nunca podrían escucharla le rompía el corazón. Porque eso significaba que su tristeza y culpa nunca se irían, que las pesadillas no cesarían, que seguiría forzándose a ser esa reina que guardaba luto manchada de sangre.

Significaba que ella… Lena, nunca volvería.

No obstante, la suerte las acompañó no solo durante esos dos meses de incertidumbre, sino incluso después, en más de una forma.

El dios de la muerte probó ser aún más fuerte y terco de lo que cualquiera habría esperado. Fue como si de verdad hubiese salido de su tumba para salvar a la que eventualmente también se convertiría en su reina. Salvó su vida cuando derrotó al Morpho y guio al ejército de la Federación hacia lo que quedaba de la República, pero también salvó su corazón al sacarla de la armadura tras la que se había escondido durante casi dos años.

Annette observó a sus amigos a través de la ventana una vez más y terminó sonriendo en sincronía con ellos.

Sin duda, Shin también había obrado un milagro similar a la llegada de la primavera tras un largo y duro invierno. Y aunque probablemente nunca le transmitiría su agradecimiento a la cara, ya que sabía que eventualmente le terminaría de robar a su mejor amiga en otro sentido, esos eran parte de sus sentimientos hacia él.

— Muchas gracias, Shin… Bienvenida a casa, Lena. – murmuró para si antes de volver al trabajo con una pequeña sonrisa, se le había ocurrido una solución a su problema de antes.

Notes:

Pues nada, soy de esas personas que quiere saber en detalle como la pasó Lena durante el ataque a gran escala :v

Espero que este pequeño aporte ayude a alguien a soportar la espera por los episodios 22, 23, el tomo 9 y, si como yo, la sinopsis del tomo 11 los tienen comiéndose las uñas esperando por spoilers XD

Nos leemos el otro sábado :v