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Y esto es lo que siempre has querido

Summary:

Dos días en la vida de la muy feliz y ocupada familia Lan-Wei-Lan.

 

▪️Fanfic original escrito por exmanhater. Como todas mis traducciones, esta cuenta con el respectivo permiso de su autora para ser traducido por mí.
Nada es mío, todo de la autora y de MXTX.

Notes:

  • A translation of [Restricted Work] by (Log in to access.)

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Lan Xichen se despertó e inmediatamente se fijó en sus compañeros de cama. Xiuyin estaba acurrucada junto a él, su cabello esparcido por casi todo su pecho y su cabecita apoyada en su brazo. A-Ming estaba al otro lado, con A-Xiang detrás de ella. Recordó a A-Ming y A-Xiang venir a su habitación en medio de la noche, despiertos por la fuerte lluvia y necesitando comodidad, pero Xiuyin debió de haber llegado después que él se quedara dormido con los gemelos. Ella a veces se daba cuenta cuando sus hermanitos salían de la habitación que compartían y se salía a buscarlos, así que no se sorprendió de hallarla aquí ahorita. 

Como aún era temprano, dejó que los niños siguieran durmiendo. Lan Xichen, viendo que ya no se podía volver a dormir, se soltó con cuidado de sus agarres y salió de la habitación. Cuando llegó a la sala que usaban como comedor, se detuvo y sintió una familiar sonrisa formándose en su rostro.

Lan Wangji levantó la vista, sosteniendo a Wei Wuxian entre sus brazos, ambas sentadas en el sofá que Wei Wuxian usaba para amamantar. Wei Wuxian estaba dormida con A-Zhen en su regazo, su pequeña carita relajada por el sueño. Wei Wuxian se debió haber quedado dormida junto con A-Zhen después que esta terminara de comer.

Lan Wangji le sonrió cuando se fijó en su suave mirada dirigida a Wei Wuxian. 

—Ambas están bastante cansadas después de anoche —habló en voz baja.

Lan Xichen comenzó a preparar té para él y su hermana, sabiendo que esta no iba a moverse para no despertar a su esposa o a su hija. Ambas tuvieron una noche pesada ya que A-Zhen tenía un poco de fiebre y no podía dormir. Así que no era de sorprenderse que el resto de los niños se durmieran más tarde de lo usual, y él no iba a despertarlos. Todos habían aprendido a dormir cuando podían. Xiuyin había sido una bebé de ensueño, fácil de tranquilizar y dormir, quién había aprendido a dormir toda la noche de corrido desde muy temprana edad. Los gemelos eran parecidos, pero más difíciles de tratar ya que eran dos al mismo tiempo. Lan Xichen no entendía cómo había gente que se las arreglaba para criar a varios niños solos. Pero ninguno de sus primeros tres hijos pudo haberlos preparado para A-Zhen, quién a pesar de tener más de un año seguía sin poder dormirse toda la noche de corrido.

Lan Wangji aceptó el té con una mirada agradecida, sosteniendo la taza con cuidado para no molestar a Wei Wuxian.

—¿Ya se le pasó la fiebre? —preguntó Lan Xichen. Todos ya se habían acostumbrado a que los niños se enfermaran de vez en cuando, y si bien ya no entraban en pánico, les preocupaba de igual manera.

—Mn —respondió Lan Wangji—. Ambas han dormido bien en las últimas horas.

Lan Xichen frunció el ceño. —¿Y tú descansaste algo, Wangji?

Lan Wangji negó con la cabeza. 

—No lo necesito —dijo, y cuando Lan Xichen abrió la boca para protestar, continuó—. Ya descansaré esta noche. Hoy te toca cuidar a A-Zhen, puedo esperar hasta ese entonces.

—Si estás segura —dijo, aceptando su asentimiento en respuesta. Ambos bebieron su té en un cómodo silencio, solo siendo roto por las suaves respiraciones de A-Zhen y los ronquidos ocasionales de Wei Wuxian. Si bien esta era insistente en que ella NO roncaba, ambos Lan sabían la verdad. Algún día convencería a Wei Wuxian de alterar uno de sus talismanes para que guardaran los sonidos y los reprodujera después para probarle que sí.

Lan Xichen nunca esperó que la vida lo llevaría hasta acá, a este hogar donde estaba rodeado de amor y cariño, demostrado tanto en voz alta como con contacto físico de parte de su familia. Estaba más que agradecido.

A la hora de la cena, todos estaban muriéndose de sueño, especialmente Lan Wangji. Wei Wuxian estaba tomando una muy merecida siesta, y A-Ming estaba sobre el regazo de Lan Xichen, comiendo tranquila. Ella era la que más se parecía a Lan Wangji, y Lan Xichen admitía que era la que tenía un pedazo más grande de su corazón.

Lan Xichen observó a su hermana respondiendo con paciencia todas las preguntas de Xiuyin sobre bebés ("¿Por qué A-Zhen llora mucho? ¿Así lloraba yo cuando era bebé? A-Xiang y A-Ming no lloraban así tampoco, ¿verdad? ¿Cuándo habrá otro bebé en el vientre de xiao mama?") mientras se aseguraba que A-Xiang no se embarrara más la ropa con comida; así que tomó una decisión.

—Sizhui —le llamó, ya que Lan Sizhui era un excelente hermano mayor. Este comía con ellos la mayoría de las veces cuando podía—. ¿Puedo hablar contigo en privado?

Lan Sizhui levantó la vista mientras sostenía a A-Zhen, alimentándola con cuidado con el biberón de leche que Wei Wuxian había dejado y se la pasó a Lan Wangji. Si bien ella ya comía alimentos sólidos, Wei Wuxian se negaba a dejar de amamantarla hasta que sintiera que esta estuviera lista; lo que causara que A-Zhen se volviera una adicta a la leche.

—¿Sí? —preguntó Lan Sizhui, poniéndose de pie para seguir a Lan Xichen a la esquina de la habitación. Mantuvo a A-Ming en sus brazos mientras caminaba, estaba seguro que Lan Sizhui diría que sí.

—¿Puedes llevarte a los gemelos y Xiuyin contigo esta noche? —preguntó—. Wangji no lo quiere admitir, pero está demasiado agotada, y si te quedas con ellos yo podré cuidar de A-Zhen para dejar que Wangji y Wuxian descansen.

Los ojos de Lan Sizhui se iluminaron. —Me encantaría tenerlos. ¿Puedo decirles?

Lan Xichen asintió. A-Ming levantó la vista hacia ambos mientras sostenía su tazón de comida y parpadeó, más interesada en la plática de adultos que en su cena. 

—¿Nos quedaremos hoy con gege? —preguntó.

Lan Sizhui sonrió y asintió. 

—¡Haremos una pijamada! —exclamó, y A-Ming le respondió con una pequeña sonrisa.

Luego, Lan Sizhui regresó a la mesa y llamó a Xiuyin. —Meimei, ¿te gustaría tener una pijamada con gege hoy?

El rostro de Xiuyin se adornó con una sonrisa tan brillante que iluminó la habitación entera. Lan Xichen se maravilló al ver la forma en la que las expresiones de Xiuyin eran exactamente iguales a las de Wei Wuxian. 

—¡Una pijamada! —exclamó casi gritando, luego se cubrió la boca con algo de culpa— Una pijamada... —repitió con un volumen más apropiado—. ¿Con A-Ming y A-Xiang también?

—Sí —afirmó Lan Sizhui. A-Xiang levantó la vista de su tazón y celebró la noticia, alzando sus pequeños puños al aire. Todas amaban a Lan Sizhui.

Lan Wangji lucía aliviada, y Lan Xichen supo que había tomado la decisión correcta. 

—Eres un excelente hermano y un perfecto hijo —le dijo ella a Lan Sizhui—. Gracias.

—¡Vamos ahora! —exclamó Xiuyin, levantándose con emoción. Lan Xichen colocó una mano en su hombro, colocando a A-Ming en la silla para apartar su tazón de comida. Se había vuelto experto en manejar a más de un niño a la vez, por pura necesidad.

—A bañarse primero —dijo con firmeza, ignorando la mueca de traición en el rostro de Xiuyin lo mejor posible. No podía dejar que Lan Sizhui se encargara del baño de los tres niños él solo, sería demasiado para él. Wei Wuxian no estaba disponible para ser la madre estricta y Lan Wangji estaba demasiado agotada para asumir el rol, así que le tocaba a él, por muy difícil que fuese ser firme y resistirse a los pucheros y ojos suplicantes de su hija mayor.

—¡Pero baba-! —comenzó Xiuyin, deteniéndose cuando Lan Wangji le colocó una mano sobre el otro hombro.

—Los baños son divertidos —le dijo Lan Xichen—. Además, te gusta jugar en el agua, ¿no?

—Supongo que sí —respondió, luciendo resignada—. ¡Pero solo si A-Ming y A-Xiang se bañan conmigo!

Lan Xichen estaba agradecido que su hija mayor amara tanto a los gemelos. Al principio estuvieron preocupados cuando se enteraron que tendrían dos bebés a la vez, que Xiuyin se sintiera desplazada o ignorada. Pero fue todo lo contrario, estuvo tan emocionada de tener más hermanitos y aún seguía en la fase donde quería estar con ellos todo el tiempo. A veces esto era un problema cuando le tocaba irse para sus lecciones y no quería separarse de ellos, pero en estos momentos era una bendición.

—Pueden bañarse juntos si prometen no inundar el suelo —le dijo a Xiuyin, dirigiéndose hacia el baño, con A-Xiang y A-Ming en brazos.

Cuando regresaron, los niños estaban limpios y las ropas de Lan Xichen estaban empapadas, pero era un resultado común y aceptable.

Lan Wangji les tenía un pequeño bolso empacado listo, con sábanas limpias y sus juguetes favoritos. Lan Xichen sonrió enternecido, observándola despedirse de sus hijas. Wei Wuxian ya estaba despierta, sosteniendo a A-Zhen, con una radiante sonrisa a pesar de que el cansancio aún era claro en sus ojos.

—Deben ser buenos con su gege —le dijo Lan Wangji a Xiuyin—. Pon el ejemplo para tus hermanos.

—Lo haré, mamá —respondió Xiuyin. Tomó el bolso que le tendió Lan Wangji, sosteniéndolo con cuidado—. ¿Podemos quedarnos con gege hasta el desayuno también?

—Depende de lo que diga tu gege —dijo Lan Wangji. 

—Claro que sí, meimei —dijo Lan Sizhui—. No sería una pijamada sin un desayuno al día siguiente, ¿no?

Wei Wuxian le lanzó una sonrisa de agradecimiento. 

—Has criado a tan buen hijo, mi amor —le dijo a Lan Wangji, causando que Lan Sizhui se sonrojara.

Xiuyin estaba tan emocionada de irse que Lan Xichen tuvo que agarrarla del brazo para tener su propio abrazo de buenas noches. Wei Wuxian y Lan Wangji le besaron las mejillas mientras la sostenía antes de irse con Lan Sizhui, quién cargaba a A-Xiang y A-Ming. Una vez que todos estaban en la puerta, Xiuyin se giró para darles el último adios.

—¡Buenas noches baba! ¡Buenas noches mamá y xiao mama!

A-Xiang y A-Ming se despidieron también y Lan Sizhui batalló para mantener a ambos gemelos en sus brazos y se fueron.

Lan Xichen cerró la puerta y dejó que su postura cayera un poco. Si bien estaba más descansado que Lan Wangji y Wei Wuxian, aún se sentía agotado. Wei Wuxian le abrazó por detrás, y cuando se giró, vio a Lan Wangji cargando a A-Zhen, mirándolos con amor.

—Xichen-ge —habló Wei Wuxian, parándose de puntillas para besarlo. Estaba demasiado exhausto para sentir más que simple paz ante el gesto, incluso si Wei Wuxian se viera demasiado hermosa en sus túnicas interiores y el cabello alborotado por la siesta. Su rostro estaba más redondo que antes después de cuatro niños y tres embarazos, y sabía que Lan Wangji concordaba con él sobre lo hermosa que se veía.

—Gracias por pedirle a Sizhui este descanso —dijo Wei Wuxian—. ¿Pero estarás bien solo con A-Zhen? Ya está más tranquila, pero puedes despertarme si tiene más hambre y no haya más leche guardada.

—Estaremos bien —le dijo, moviéndose para tomar a A-Zhen de los brazos de Lan Wangji—. Ya no se levanta tanto para pedir leche como antes. Descansen bien, A-Ying. Ambas lo necesitan.

A-Zhen balbuceaba en voz baja; su frente ya no estaba tan caliente y su rostro no mostraba tanto dolor como anoche. Ella le observó por un momento para luego sonreírle, haciendo que su corazón se volcara. Nunca habría podido imaginar el amor tan profundo que le tendría a sus hijos, y aún le asombraba cuando ellos le demostraban el mismo amor también. 

—Tendremos una buena noche y las dejaremos descansar.

—Descansen —dijo Wei Wuxian con nostalgia, colgándose del brazo de Lan Wangji—. ¿Recuerdan cuando no teníamos cuatro hijos y podíamos hacer más cosas en la cama además de descansar? Qué tiempos aquellos.

—Tú los querías —le recordó Lan Wangji, la diversión clara en su voz mientras acariciaba el cabello de Wei Wuxian.

—¡Ya sé! —exclamó Wei Wuxian con un puchero—. ¡Y no me arrepiento de ninguno! Pero Xiuyin ya quiere otro hermanito y honestamente no creo que siquiera tengamos el tiempo ni la energía para hacerle uno nuevo.

—Cuatro son suficiente si así lo quieres —habló Lan Xichen—. Xiuyin lo entenderá.

Wei Wuxian bostezó y Lan Wangji la abrazó más fuerte. 

—Pregúntenme de nuevo dentro de una semana —dijo, y ambos Lan compartieron una mirada divertida.

Lan Wangji soltó a Wei Wuxian para que Lan Xichen pudiera darle su beso de buenas noches, y los tres observaron el rostro de A-Zhen por un momento, abrazándose. Su cabello estaba alborotado sobre su cabeza y sus ojitos estaban cerrándose, pero aún así seguía sonriéndoles con alegría, su mirada recorriéndolos a los tres. Extendió los brazos hacia Lan Wangji.

—¡Mamá, mamá! —dijo, sus manos agarrando el cabello de Lan Wangji para acercarla.

Lan Wangji cerró los ojos, luciendo a punto de llorar. A-Zhen hablaba todo el tiempo, y sus palabras cada día eran más claras, pero mamá y baba eran las que más decía. Y aunque estaban acostumbrados a oírlas, no cambiaba el sentimiento que les causaba.

Lan Xichen liberó el cabello de su hermana. —Llévate a Wuxian y descansen. A-Zhen y yo estaremos bien.

Lan Wangji asintió y se soltó de él, arrastrando a una casi dormida Wei Wuxian con ella.

Lan Xichen sostuvo a A-Zhen en sus brazos y le miró con seriedad fingida. —Bueno baobei. Solo somos tú y yo, ¿estás lista para ir a dormir?

A-Zhen sacudió la cabeza, pero sus ojitos se estaban cerrando. La sostuvo contra su pecho y se dirigió hacia su habitación. 

—No —soltó A-Zhen con firmeza, su voz amortiguada por sus ropas, pero se acomodó con rapidez.

Lan Xichen tenía una habitación aparte de la de Lan Wangji y Wei Wuxian, a pesar de que terminaba durmiendo con ellas con bastante frecuencia. Le daba un lugar para estar a solas si lo necesitaba, además que él aún tenía pesadillas y no le gustaba preocupar a Lan Wangji y Wei Wuxian con ellas. Todos aún tenían pesadillas, pero con el paso de los años han disminuido. Sus pesadillas... ya no eran tan malas, y la mayoría de las veces diría que han mejorado, pero aún las tenía.

Lan Xichen colocó a A-Zhen en la cama con cuidado después de limpiarla y cambiarla con ropa limpia. Ella seguía balbuceando, luchando para no quedarse dormida y jugar con las almohadas. Lan Xichen la mantuvo vigilada mientras se cambiaba a sus túnicas de dormir, se quitaba sus accesorios de pelo y su cinta de la frente. A-Zhen ya podía moverse sola con más estabilidad, así que no se preocupaba mucho que se cayera, pero si algo le habían enseñado sus cuatro hijos, era que nunca podría imaginarse todas las maneras posibles que podían encontrar para lastimarse.

Cuando se le unió a la cama, esta ya estaba quieta y apunto de dormirse, pero cuando sintió la cama hundirse, abrió los ojos y le quedó viendo con otra sonrisa cuando la acomodó entre sus brazos. 

—Baba —le susurró, y cerró los ojos, apoyando su cabecita en su pecho. El corazón de Lan Xichen dio un vuelco de nuevo, sabiendo que hoy las pesadillas no iban a atacarlo gracias a la hermosa sonrisa durmiente de su hija.

 

***

La mañana siguiente pasó demasiado rápido para el gusto de Lan Xichen, con solo una niña para despertar y alimentar en lugar de cuatro. A-Zhen solo se había despertado dos veces en la madrugada, así que estaba más descansado de lo que esperaba, al menos.

Antes de saberlo, estaba atrapado en una serie de reuniones acerca de asuntos de la secta con los Ancianos del clan. Su mente estaba demasiado lejos de los temas que su tío y los Ancianos querían que se enfocara; lo bueno era que no ocupaba hablar mucho, pero sí mantenía los oídos alertas por cualquier declaración alarmante que necesitara ser cuestionada. De no ser por eso, deseaba estar de vuelta en la Cabaña de las Gencianas con su familia.

Aunque ya no podía llamarse cabaña, y Lan Xichen ya no la asociaba con su madre y Lan Wangji. Al principio había estado preocupado que su hermana no fuese feliz viviendo ahí, pero al final fue sanador para ambos el destrozar la prisión de su madre y convertirlo en un hogar, un hogar que jamás encerrará a alguien en contra de su voluntad. Era más grande y espaciosa ahora, pero aún estaba alejada de la secta y rodeada de árboles y flores. También había más actividad gracias a cuatro niños que lo llamaban hogar. Xiuyin técnicamente ya tenía la edad suficiente para ir a los dormitorios de los discípulos, pero Lan Wangji se mantenía firme en no dejarla ir por unos años más. Y si bien Xiuyin estaba feliz de quedarse con ellos por el momento, Xichen sospechaba que ella iba a querer unírsele a los discípulos de su edad mucho antes que Lan Wangji estuviera lista para dejarla ir.

Además, no había garantía que toda su familia estuviera en casa, a pesar de su deseo que así fuera. Usualmente él iba a dejar a Xiuyin para sus clases matutinas antes de irse a alguna reunión, pero Lan Sizhui se había encargado de eso hoy. Los gemelos pasaban las mañanas en la guardería, aprendiendo cosas básicas y más que todo divirtiéndose, así Lan Wangji podía cumplir sus deberes como maestra y Wei Wuxian podía pasar tiempo en su taller. La guardería era el logro más difícil de cumplir de Wei Wuxian en Gusu Lan: había peleado por bastante tiempo con los Ancianos para que aprobaran en construir un lugar apropiado que fuese seguro y divertido para los niños que aún eran demasiado pequeños para tomar lecciones, así sus padres podían dejarlos ahí cuando lo necesitaran. Esto ocasionó que más mujeres se involucraran activamente en los asuntos de la secta ahora que se les proporcionaba el cuidado seguro de sus niños. Lan Xichen no tenía idea de cuántas esposas y parejas de los miembros de la secta eran retenidas por la falta de ayuda con la crianza de los niños, y se arrepentía que les hubiese tomado tanto tiempo en encontrar una solución tan fácil.

Lan Xichen era ciego a muchas cosas antes de Wei Wuxian. Y estaba agradecido de tener la oportunidad de corregir sus errores ahora.

Desafortunadamente, la reunión se extendió más de lo esperado, por lo que casi corrió de regreso a su hogar a almorzar cuando al fin terminó. A-Zhen aún era demasiado berrinchuda y mimada para la guardería, así que la encontró jugando en la habitación principal de la casa con una discípula junior, quién le echaba un ojo cuando Lan Wangji tenía clases en las mañanas. Cuando A-Zhen lo vio, se puso de pie y tambaleó hasta llegar a sus piernas, apretándolas con sus pequeñas manitas.

—Muchas gracias —le dijo Lan Xichen a la discípula, arrodillándose para recoger a A-Zhen—. Puedes irte a tu siguiente clase. Yo la cuido.

—¡Baba, baba! —balbuceó ella, jalándole del cabello.

—Ya volví, baobei —le dijo, dándole varios besos en la mejilla—. ¿Cómo estuvo tu día, cariño?

Ella se retorció de la alegría, y la pobre discípula lucía a punto de un colapso nervioso al ver al imponente Líder de Secta actuar con tanta desvergüenza. Lan Xichen observó a la muy sonrojada discípula irse y negó con la cabeza. A este punto, pensaba que ya debería ser costumbre que lo vieran actuar así con sus hijos, pero también recordaba cuando era joven y observaba con demasiado respeto a sus mayores, así que en parte no culpaba a la discípula.

—¡Almuerzo! —dijo A-Zhen, porque ya sabía lo que significaba cuando Lan Xichen regresaba a casa.

—Sí —le dijo—. ¿Qué comeremos hoy, ah?

No era como si tuvieran muchas opciones de todos modos, ambos eran lo bastante afortunados para que les trajeran el almuerzo hasta acá para comer en privado en lugar de comer con el resto de la secta en el comedor. Comían la misma comida que los demás, con alguna que otra cosa de más. A veces Lan Xichen se preocupaba de abusar mucho de sus privilegios como líder de secta, pero con cuatro niños y un firme deseo de pasar el mayor tiempo posible con ellos, no se sentía mal por esa pequeña indulgencia.

—¿Leche? —pidió A-Zhen, sus labios formando un pequeño puchero—. ¿Mama?

—Tu xiao mama vendrá a casa pronto —le dijo, esperando que no fuera mentira. Wei Wuxian podía sumergirse mucho en el trabajo, pero en estos días había estado volviendo a casa a tiempo para el almuerzo—. Puedes comer un poco de la comida de baba mientras ella vuelve —añadió.

—¡No! —exclamó A-Zhen, con el rostro serio—. ¡Quiero leche!

Lan Xichen le sonrió con impotencia. 

—Ya veremos —dijo, bajándola para poder servir la comida.

—¡Baba, baba, hice una chispa! ¡Yo c-cultivé! —Xiuyin irrumpió la habitación como un pequeño torbellino, saltando de arriba abajo. Lan Wangji venía detrás de ella, sosteniendo a los gemelos con ambas manos—. ¡Dile mamá! ¡Dile!

—Ella cultivó —confirmó Lan Wangji, con el orgullo pintado en todo el rostro. Si bien la maternidad la había hecho más expresiva, aún era un cambio bien sutil, uno que solo su familia sería capaz de leer fácilmente.

Lan Xichen cargo a Xiuyin en sus brazos. —¡Es asombroso! Sabía que podías hacerlo.

—¡Baba! —protestó Xiuyin—. Ya estoy muy grande para que me cargues, ya bájame.

—Eh, ¿qué pasa? —Wei Wuxian apareció de la nada y aprovechó para hacerle cosquillas a Xiuyin, aprovechando que estaba atrapada en los brazos de Lan Xichen—. ¿Qué mi hija está muy grande para que la carguen? ¿Quién te dijo semejante disparate, eh?

Xiuyin se movió en protesta, pero riéndose demasiado para decir algo. Cuando Lan Xichen la puso en el suelo, su rostro estaba rojo y contento. —¡Hoy cultivé, xiao mama!

—¡Pero qué familia tan talentosa tengo! —le dijo Wei Wuxian—. Pero no te vayas tan pronto de tu pobre xiao mama, ¿sí? Te necesito aquí conmigo un poco más.

—No me iré a ninguna parte —dijo Xiuyin con desdén, yéndose a su lugar en la mesa y sentándose—. Además, los dormitorios no tienen a A-Xiang y A-Ming.

—Qué buena niña —dijo Wei Wuxian, con la mirada suave y orgullosa—. Qué jiejie más excelente.

La regla de "no hablar durante las comidas" ya era cosa del pasado en su hogar, y a Lan Xichen le alegraba. Sus hijos aprenderían a seguir las reglas cuando estuvieran con los demás, pero los tres adultos estaban decididos a que ninguno de sus hijos fuesen reprendidos solo por actuar como niños de su edad. Todos los cambios que habían hecho en la secta, todas las cosas que lucharon para mejorar, era por y para sus hijos. Lan Xichen aguantaría muchas más reuniones interminables para que así fuera.

Después, vino el familiar caos en la mesa. Wei Wuxian complació a A-Zhen con un poco de leche, para luego convencerla de comer un poco de congee con fruta. Lan Xichen prevenía que A-Xiang no decorara la mesa con la comida, y Xiuyin ayudaba a A-Ming en apartarle la comida que sabía que no le gustaba del plato. Lan Wangji escuchaba con paciencia cómo fue el día de todos, con una pequeña sonrisa formada en la comisura de su boca mientras comía en silencio. Si bien ella y Lan Xichen eran los que menos hablaban durante la comida por mera costumbre, su familia era más que suficiente para compensar su silencio.

Lan Xichen pensó en el pasado, cuando aún estaba en reclusión y se asombró ante los cambios en su vida que nunca hubiera imaginado en ese entonces. Nunca pensó que fuese capaz de amar a una mujer a como amaba a Wei Wuxian, y si alguien se lo hubiese dicho en ese entonces no lo hubiese creído. Tampoco hubiese creído que su hermana, después de al fin estar con Wei Wuxian, estuviera dispuesta a compartirla con alguien más, aunque ahora era más cercano a su hermana que nunca. La crianza compartida les estaba dando a ambos una oportunidad muy necesaria de analizar su propia niñez y sacar a la luz las cosas que apreciaban de su madre mientras desechaban las partes dolorosas de su infancia.

Salió de sus pensamientos cuando se dio cuenta que todos ya habían terminado de comer y que era hora de prepararse para la tarde. Afortunadamente ya no tenía más reuniones pendientes hoy, así que planeaba quedarse en casa con los gemelos y A-Zhen mientras Lan Wangji daba unas clases más, y Xiuyin tenía que volver a sus lecciones. La mayoría del tiempo Wei Wuxian se quedaba en casa con ellos, a excepción de cuando tenía algún proyecto en progreso que no podía ser ignorado. Hoy se quedaba con ellos, después de darle a Lan Wangji un gran e inapropiado beso de despedida en la puerta. Xiuyin rodó los ojos y jaló a su mamá de la manga para sacarla de la casa.

—No olvides que tu pobre esposa estará esperándote en casa —habló Wei Wuxian, y Lan Wangji le lanzó una mirada acalorada sobre el hombro. 

—Asco —soltó Xiuyin, y jaló la manga de Lan Wangji con más fuerza.

Wei Wuxian cerró la puerta y se volteó, apuntando a Lan Xichen.

—¡Xichen-ge! Tu hija es muy mala conmigo cuando quiero mostrarle a mi esposa algo de amor —dijo, sonriendo con malicia—. ¿Cómo me lo compensarás?

—Te ayudaré a acostar a los otros tres para sus siestas —dijo, esquivando su débil bofetada—. De todos modos, hija ya lo trae en la sangre.

—¡Todos son tan malos conmigo! —le chilló Wei Wuxian a los gemelos, aunque ambos sabían que era mejor no tomarla en serio cuando se ponía así, y ambos parpadearon, sus ojos comenzando a cerrarse debido a la fatiga. A ambos les gustaba su rutina y muy pocas veces había que engatusarlos para que tomaran su siesta. A-Zhen, por otro lado...

—Siesta no —estableció A-Zhen, jalando las túnicas de Wei Wuxian—. Leche.

—Ven aquí, pequeña monstruita de leche —habló Wei Wuxian, meciéndola en sus brazos—. No más leche por ahora, baobei. Es la hora de la siesta. Ya bebiste suficiente.

—¡No! ¡Leche! —exclamó A-Zhen, su rostro arrugándose para iniciar un berrinche.

Lan Xichen se llevó a los gemelos para sus siestas y le dejó el asunto a Wei Wuxian, sabiendo que ella era la mejor para hacer que A-Zhen hiciera algo que no quería. Cuando se aseguró que los gemelos estuvieran dormidos en sus camas, se fue para la habitación de Lan Wangji y Wei Wuxian. Esta última tenía a una casi dormida A-Zhen en su cuna, quieta y tranquila.

—Haces magia —le dijo, aún impresionado incluso después de más de un año de verla manejar al bebé más difícil que han tenido.

—Se necesita a una mujer terca para manejar a otra —dijo, y luego se rió en silencio—. Una mujer terca y de corazón duro —se corrigió—, o sino Lan Zhan sería incluso mejor que yo en esto.

Lan Xichen se rió con ella. Su hermana era la persona más terca que conocía, pero su corazón era demasiado blando para ser la madre estricta que A-Zhen necesitaba. Cada uno de sus hijos tenían a Lan Wangji envuelta en sus pequeños meñiques, y solo su amor y asombro genuino por ella les restringía de ser los terribles demonios desastrosos que eran en su presencia.

Lan Xichen se alegraba que su hermana se permitiera ser esa clase de madre sin miedos.

—Ven y acurrúcate conmigo, Xichen-ge —habló Wei Wuxian, tirándose en la cama—. Ha sido una mañana agotadora y esta pequeña monstruita se despertará dentro de poco.

Lan Xichen la siguió con un poco más de gracia y la dejó que lo acomodara a como quisiera, terminando su cabeza apoyada en la curvatura de su cuello y sus brazos alrededor de él, sus cuerpos presionados juntos. Él aún seguía demasiado cansado para sentir más que felicidad ante su toque. Era así desde los gemelos: les tomó un buen tiempo desde el nacimiento de los gemelos para tener las ganas y la privacidad para hacer algo más que besarse. Pero no se preocupaba, el momento vendrá eventualmente; y mientras tanto, estaba demasiado feliz de tener a sus hijos, su hermana y a Wei Wuxian de esta manera: cerca, seguros y felices, viviendo sus vidas.

Frotó el hombro de Wei Wuxian y esta le susurró. —Ah Xichen-ge, tus manos se sienten tan bien.

Ambos se quedaron dormidos, a pesar que Lan Xichen no tenía intenciones de cerrar los ojos. Cuando se despertó, Lan Wangji se les había unido a la cama, acurrucada detrás de una aún dormida Wei Wuxian, mirándolos a ambos con amor.

—¿A-Zhen? —preguntó Lan Xichen, ya que había sido bastante irresponsable de su parte dormirse con Wei Wuxian así, sin ningún otro adulto alrededor por si A-Zhen o los gemelos se despertaban. Más los gemelos, que eran conocidos por hacer desastres cuando se les dejaban solos.

—Aún dormida, igual los gemelos —dijo Lan Wangji—. No ha pasado mucho tiempo, creo.

Lan Xichen se relajó. —¿Cómo estuvo tu clase?

—Bien —dijo Lan Wangji, acariciando el cabello de Wei Wuxian. Estaba sin su adorno del cabello; lucía tan feliz y relajada. Lan Xichen pensó en el pasado, en lo restringida y cautelosa que Lan Wangji siempre sintió que tenía que ser. Ahora, justo así, se parecía incluso más a su madre, la forma en la que recuerda haberla visto cuando la visitaban de niños. Mirando hacia atrás, podía ver la tensión debajo de su amor por ellos en sus recuerdos, pero en ese momento solo había visto lo que veía en Lan Wangji ahora: amor y deleite puro.

Ahora Lan Wangji se veía así casi siempre, y ese era el mayor logro de Lan Xichen en la vida.

Wei Wuxian se estremeció entre ellos y abrió los ojos, su rostro pasando de una expresión de sueño a su usual expresión juguetona. —Mi esposo y esposa están en la cama conmigo —exclamó—. Qué día más excelente.

—Mn —soltó Lan Wangji, besando el cuello de Wei Wuxian.

—Ah, eso se siente tan bien —dijo Wei Wuxian, y se volteó para ver a Lan Xichen—. ¿Y mi esposo no me hará sentir bien?

—A-Zhen —dijo Lan Xichen, moviendo su brazo libre para acariciarle la mejilla.

—La escucharemos —dijo Lan Wangji—. No hay tiempo para más que besos.

Lan Xichen se dejó llevar y besó a Wei Wuxian, lamiéndole la boca. Aún seguía demasiado cansado para excitarse a como lo haría usualmente cuando la besaba, pero era cálido y suave y bueno, una promesa de que pronto hallarían la manera de criar a cuatro niños y volver a su antigua vida sexual activa.

Lan Wangji apartó a Wei Wuxian de él después de varios minutos, volteándola a su lado para besarla también. Wei Wuxian soltó varios sonidos felices, esos pequeños gemiditos que Lan Xichen amaba escuchar. Se inclinó para besarle la nuca, encontrando el punto donde Lan Wangji le había dejado marca, añadiendo otra a la par, agarrando los brazos temblorosos de Wei Wuxian mientras se ponía a ello.

—Ah —soltó Wei Wuxian, con voz baja y entrecortada—. Lan Zhan, Xichen-ge, quiero-

Y A-Zhen escogió justo ese momento exacto para despertarse y comenzar a gritar.

Lan Xichen soltó un suspiro y se apartó del cuello de Wei Wuxian. Esta se rió y Lan Wangji le lanzó una mirada resignada.

—Iré yo, ya descansé mucho —dijo Wei Wuxian después de un minuto, levantándose de la cama para asistir a su malcriada hija.

—Pequeña monstruita —canturreó, tomando a A-Zhen en brazos y meciéndola en el aire—. Baobei, qué está mal con el mundo, ¿eh?

A-Zhen se movió cuando Wei Wuxian comenzó a hacerle cosquillas.

—¡Mamá! —dijo, tratando de soltarse del agarre de Wei Wuxian e irse a la cama, sus bracitos extendiéndose hacia Lan Wangji.

—Ah, con que con esas vamos, ¿eh? —dijo Wei Wuxian fingiendo dolor, y puso a A-Zhen en la cama entre Lan Wangji y Lan Xichen.

—A-Zhen —habló Lan Wangji—. ¿Puede mamá darte un beso?

A-Zhen sonrió y giró su mejilla hacia Lan Wangji. Este era un ritual ya conocido para ella, así que volteó la cabeza rápidamente para que la besaran en la otra mejilla. Luego se giró hacia Wei Wuxian.

—¿Mama? —llamó. Aún no se había acostumbrado de llamar a Wei Wuxian "xiao mama" como los demás, lo bueno era que ella miraba a quién quería dirigirse cuando hablaba, lo que facilitaba las cosas en saber a quién se refería.

—Sí monstruita, ¡yo también te besaré! —soltó Wei Wuxian, y arrugó la nariz, frotándola contra la de A-Zhen antes de besarle ambas mejillas.

Lan Xichen tomó su turno cuando A-Zhen le dirigió esos hermosos ojos grandes. Luego, Xiuyin llegó a casa y los gemelos se despertaron, y todos volvieron a su hermosamente caótica rutina.

Y Lan Xichen no lo querría de otra manera.

 

 

Fin.

Notes:

Nota de Autora: 

¡Aquí están los nombres y edades de los niños!

Xiuyin: 7 años, se niega a que la llamen A-Yin ya que ahora es una hermana mayor, no una bebé.

Xiang (niño) y Ming (niña): gemelos, 4 años. Aún les gusta que les llamen A-Xiang y A-Ming ya que así les dice su jiejie.

Zhenyi: 16 meses, aún la llaman A-Zhen y como no puede hablar mucho aún, todavía no le importa.

 

Nota de traductora:

¡Hey, cómo van! Esta vez no tengo mucha excusa para la tardanza, pero he aquí el capítulo. Este es el penúltimo cap de la serie, y estoy emocionada uwu amo demasiado esta serie y me alegra estar cerca de completarla. Si bien falta un cap más, el último cap es como una precuela después del nacimiento de Xiuyin, así que se podía decir que este es el "final", pero, de nuevo, queda un cap más xddd.

Espero mucho que les haya gustado el capítulo, mil gracias por leer💕💕

¡Que tengan buenos días/tardes/noches!

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