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Eclipse de amor

Summary:

Del amor nace el odio. Del odio nace el amor. En un mundo donde las almas se entretejen, sean de un bando u otro, la edad para que la marca se teja en el brazo derecho es a los doce años. Si tu alma gemela muere, sentirás un ardor en todo tu ser y...tu marca se esfumará. Si tu o tu alma gemela están en grave peligro, sentirás un frío incontrolable. Si ambos se encuentran...bajo su muñeca derecha aparecerá una frase, usualmente un apodo que se llegaron a decir o que se dirán.

Sería tan sencillo que la marca sea la primera frase o palabra que le diriges a tu alma gemela, pero, de ser así, ¿donde estaría la magia? La marca, en efecto, si es una frase que se dicen, pero no es la primera, sino la que realmente necesitas escuchar en un determinado momento. Hay varios que prefieren ocultar su marca, cada quien tendrá sus respectivos motivos, pero nunca puedes escapar de tu alma gemela. Solo la muerte podrá separarlos.

Notes:

Chapter 1: ¿Realmente somos polos opuestos?

Notes:

Ok, sé que tengo una historia inconclusa, pero la terminaré. Tarde o temprano. Pero tengo está en la cabeza y, pues, la verdad no pude resistirme. Además, me inspire en un fanart que vi en Tumblr y, ¿lo mejor de todo? ¡Tiene cuenta acá! Así que este es un regalo para ella.

Chapter Text

7 septiembre , 2004

Otro día más en el paraíso. Pensó con ironía al tratar, inútilmente, de ignorar las burlas. Siempre es lo mismo. Nada mejora. Y es estupido pensar lo contrario. ”Perdedor” ”Burro” “Estupido” “Jamás serás como tu primo” “Seguro eres adoptado” No es cierto. Trato de ignorar las burlas de sus compañeros. Detesta la escuela. Nada cambia. Los maestros hacen oídos sordos. Bajo la mirada a su dibujo. Lágrimas de frustración y enojo brotaron de sus ojos. No es justo. ¡¿Que tiene de malo querer ser como su primo?! Fue cuando sintió un empujón y cayó de bruces al suelo. Risas se escucharon a su alrededor.

Se levantó limpiándose el polvo. Masculló una grosería al ver su pantalón. Lo que faltaba. No tenía ni un mes y ya está roto. Trato de tomar su dibujo cuando ese molesto rubio lo agarro y lo rompió. “Sabes algo Tontetto. No solo eres un fracaso. Jamás. Jamás tendrás una marca. Jamás habrá alguien ahí para ti” Es el colmo. Sin importarle nada más se gira y suelta el primer puñetazo. Derecha. Izquierda. Bloquear. Repetir. Si, se alegra que su familia tuviera la costumbre de enseñar defensa personal desde los cuatro años. Debido al hecho que la mayor parte de la familia se dedicaba a negocios delictivos que, en su mayoría, incluía conducir a grandes velocidades. Aún se pregunta cómo alguien puede conducir a la edad de setenta años, ojalá él pueda hacer eso. Ojalá pueda ser como su primo. ¡Sin duda es el más genial de toda la familia!

Perdió la noción del tiempo. Ignoro los llantos del chico que siempre lo molesta. Las risas se volvieron gritos. Que cobardes, pensó mientras rodaba los ojos. Claro, como el “pobre e indefenso Tony” está defendiéndose ya no es divertido. Un golpe en su mejilla le hizo golpear más duro. Golpe. Golpe. Vio sangre salir de la nariz de ese chico. Pudo escuchar pasos de algún maestro o cualquier otro adulto. No le importo. Solo quería desquitarse con todos. Demostrar que no es débil ni un bebé. Es fuerte. Apenas y se resistió al ser apartado con brusquedad. Ya había demostrado su fuerza. Pobre de aquel que se le ocurra volver a meterse con él y su familia. 

El chico espero a que vinieran por él. No se arrepiente de pelear. Ya era hora que demostrara que podía defenderse. Se froto los nudillos. Rojos. Si, es fuerte. Ya lo demostró. Ya no se meterán con él. Le saco la lengua al rubio al verlo salir llorando de la enfermería. Le valió madres los insultos de la mujer que se lo llevó. Apretó los dientes cuando escuchó su castigo. No es justo. Nada justo. ¡Solo se estaba defendiendo! Espero otros quince minutos hasta que su madre apareció. Cinco más en lo que ella hablaba con el director y la maestra. El trayecto al carro fue incomodo.

-¿Tony? ¿Qué pasó?-al no obtener respuesta arranca el auto. Su corazón se retuerce. Detesta verlo así. 

No hablaron en todo el camino. Tampoco cuando comieron. Tony apenas y dijo algo antes que su madre volviera al trabajo. Por su culpa ahora debía hacer horas extra. Y así quedó solo. Hasta que su padre llegara de trabajar en el taller. Bien. Tendría tiempo para sí mismo. Garabateó en su libreta de apuntes. La escuela es una pérdida de tiempo. “Hizo” los deberes de matemáticas y fue a jugar con su carro de control remoto. Hasta que su padre llegó. Casi las seis de la tarde. No dijeron nada. Solo se quedaron viendo el fútbol hasta la hora de la cena.

La noche ha llegado y pareciera que la gente sigue con batería. El ruido de los motores de escucha en cada esquina. Si, las carreras callejeras son el corazón de Los Ángeles. Desde la ventana del  pequeño apartamento, casi en el corazón de la ciudad, el niño de diez años no dejaba de ver el brazo de su padre. No entiende. ¿No se supone que los tatuajes son para las pandillas? Aunque eso significaría que su maestra es pandillera... Dio un sorbo a su refresco. Apenas y había tocado la cena. Hamburguesa con queso doble. Y eso que es su preferida. Claro, después de las nuggtes de pollo. Pero eso es su secreto.

-¿Que pasa campeón?-

-¿Por que mamá y tu tienen esos tatuajes?-preguntó tras morderse el labio por unos minutos.

-No es un tatuaje, es nuestra marca del alma-al ver su cara de confusión deja escapar una risa-cuando llegue el momento lo entenderás-revolvió con cuidado sus cabellos.

-Pero...¿por que?-

-No lo sé hijo. Ha sido así por generaciones-acarició con cariño su muñeca. “Nerd”. Jamás olvidará la primera vez que le llamo así. Fue cuando le dijo “Duquesa”. Y así se dieron cuenta que eran el uno para el otro-cuando cumplas 12 recibirás la marca. Y cuando se conozcan, y sea el momento, se mostrarán sus apodos-

-Pero, en la escuela dicen que eso no siempre es bueno. Que...qué no todos la tienen. Algunos dicen que el apodo significa que son enemigos y que son fracasados. Y los que no la tienen son unos...-

-Que algo así suceda es...prácticamente nulo-

-¿Y si yo no consigo un tatuaje? ¿Y si nadie me quiere nunca?-el pelinegro empezó a hiperventilar. La mayoría de sus compañeros lo molestaban con eso una y otra vez. Que el jamas tendrá a alguien su lado. Solo. Y si tenía marca solo significaría que esa persona sería su mayor enemigo-¡¿Soy un fracasado?!-

-Tony...-rodeó a su hijo en un abrazo-Eres un chico especial. Y en algún lugar hay una chica tan especial como tu. Se verán. Quizás se a pronto o podría ser años. Pero llegarán a cononocerse-

-¿Lo prometes?-

-Te lo prometo campeón-

Si tan solo fuera así de sencillo. Pensó con pesar. No podía decirle toda la verdad a su hijo. Menos como se siente. Quizás le confiese en un par de años, poco después que reciba la marca. Después de todo aún tiene tiempo. Y explicar la naturaleza e importancia del apodo no es fácil. Poco adecuado a su edad. Si supiera lo que pasaría…quizás debió habérselo dicho cuando tuvo la oportunidad. 

 

**********

 

Cisco se había ido hace dos horas. Su tío acaba de llegar a la ciudad y estaría hasta el fin de semana. Lo entiende. La familia siempre va primero. Ojalá Dom viniera mas seguido. Pero, está bien. Ahora es padre. Quien diría que el gran Tony Toretto sería Tio. Es grandioso. En verdad lo es. Se limpió el sudor de la frente. Ya faltaba poco. Miro de reojo a su mejor amiga. Echo. La chica que lo defendió de ese cobarde maton que le atacó por la espalda. ¡Fue tan asombroso! Sacudió la cabeza. Necesita concentrarse.

El sol estaba por ocultarse. Los días en el taller no siempre eran divertidos, sobre todo cuando su mejor amiga solía molestarlo. A veces deseaba que ambos fueran almas gemelas. Pensó con fastidio el pelinegro, después de todo, ambos tenían buenos apodos. O eso creyó. Bueno, no todo era malo. Frostee acababa de encontrar a su alma gemela. Y está feliz por el. En serio. Solo, solo quiere encontrar a la suya. Y así demostrar que no está destinado a la soledad.

-¿Necesitas ayuda holgazán?-preguntó la joven golpeando su hombro con picardía. 

-No, estoy bien jefa-le respondió con su típica sonrisa.

-Si, claro-la chica solo se recargó en la pared-sabes, quizás ya la conociste y puede que la vuelvas a ver-

-No creo-Murmuro al ver su marca. “Toretto, tienes que aceptar que algunas cosas cambian. Pero yo siempre te ganaré” No tiene sentido. ¿Ya la conoció? ¡¿Y no se dio cuenta?!

-Sabes, yo también suelo preguntarme sobre mi alma gemela-le dijo viendo su marca-pero, si seguimos enfrascados con nuestros pensamientos, ¿como sabremos distinguir la realidad?-al ver que su amigo no la está comprendiendo añadió con suavidad-en refiero a que, ya los hemos conocido, pero no era el momento adecuado. Los volveremos a ver y nos diremos nuestras frases. Todo a su tiempo Tony-

-Si-sonrió con tristeza. Ojalá sea pronto.

En cuanto el sol termino de ocultarse empezaron a cerrar el taller. Cada uno se subió a sus coches. El pelinegro estaba por arrancar, y quizás conducir por el centro, cuando Echó le preguntó si quería ir a una carrera. Obviamente acepto. ¿Que puede ser mejor que sentir el viento en una fresca noche otoñal? Nada. Y con una sonrisa traviesa ambos se encaminaron a las zonas bajas de la ciudad. Hogar de los mejores conductores callejeros. Claro, necesita un aperitivo. Ni bien había comprado sus tacos cuando una chica lo empujó. Frunció el ceño. ¡Eran los últimos con doble guacamole sin picante! 

Se giró para reclamar cuando, al verla, se queda sin palabras. Rubia. Ojos azules. Pecas. Si, es tan hermosa. Trato de hablar pero apenas y soltó un par de palabras sin sentido. Si, al parecer no fue nada cool. Nada cool. La chica soltó un bufido molesta y se marchó. Dejando al pelinegro con la boca abierta y ojos viendo a la distancia. No se movió de ahí hasta que Echó, quien había visto toda la escena, incapaz de controlar la risa, le dio un codazo para hacerlo reaccionar. 

-Hermosa…-murmuró a la nada.

 

 

**********


1/Dic/2005

 

”La familia no se trata así. Lamento haberte decepcionado”. ¡¿Que coño?!

Esta vida es una completa pérdida de tiempo. Odia su vida. Se quejó la rubia pateando el contenedor de basura por décima vez. El sonido de unos pasos la hizo detenerse. Al ver que era un chico con ropa de marca volvió a patear, necesita descargar su furia y nada ni nadie puede detenerla. 

-Hey, sigue haciendo eso y te lastimarás el tobillo-dijo el chico poniendo una mano sobre su hombro-¡Auch!-se quejó al recibir un puñetazo en la mandíbula. 

La rubia todo los ojos antes de sacarle la lengua. No es más que un debilucho. Creído. Como si le importara. Nadie se preocupó por ella. Pateo el contenedor de nuevo. El dolor le daba igual. Que importa. Este mundo es un dolor en el…sus pensamientos quedaron en el aire al ser empujada al suelo. Apretó los dientes mientras se levantaba. 

-Te dije que te puedes lastimar-la regañó el pelinegro cruzado de brazos.

-Me importa un bledo-

-Si, se nota-

-¡¿Que quieres pendejo?!-

-¡Ay, con esa boquita besas a tu madre!-le dice bromeando. Al ver como se pone triste se maldice por su poco tacto-hey, yo, lo siento-

-Como si me importara-mascullo tratando de aparentar fortaleza.

-Ven-le dice ofreciéndole la mano.

-Ni hablar-se gira con brusquedad. Cuando siente que le agarra la muñeca, estaba por darle un golpe cuando…

-Confía en mi-y al verla dudar añade con dulzura-te invito a almorzar-

-Como sea-dice con duda.

 

**********

 

No había podido dormir. No desde anoche. Ni siquiera sacar su furia contra ese borracho del callejón la dejó tranquila. Así que decidió irse a dar un “pequeño” paseo por las afueras de la ciudad. El tiempo se le fue volando. Y aún así no fue suficiente. Sabía que su “querido hermano”, menos mal que jamás la escuchada decirle así, está preocupado. Ojalá fuera fácil mostrar sus sentimientos. No es su culpa que su infancia fuera pelea o muere. Pero no fue del todo malo. Ahora nadie puede herirla, ni decepcionarla. Mira con fastidio su marca. Si, claro. El amor no existe. Al menos no el de “alma gemela”. 

-Supongo que mejor regreso antes que mande a ese par de mulas por mi-murmuro con una mezcla de molestia y alegría.

Si, en el fondo, muy en el fondo, está agradecida que un chico “rico” le haya invitado a ser parte de la pandilla. No, aún no está lista para llamarlo familia. Bueno, si, lo ve como su familia pero es…es difícil. No es sencillo olvidar el pasado. Se mete las manos en sus bolsillos. Ya empieza a anochecer. El frío suele aliviarla. Lastima que no está funcionando en este momento. Levanta la vista para ver el sol ocultarse antes de dirigirse al departamento de Shifter. El único hogar que ha conocido. 

Las calles frías de Los Ángeles nunca fueron algo del otro mundo. Si, era diferente a su ciudad natal. Apenas y se podía ver con la neblina. Las peleas entre las pandillas eran el pan de cada día. Sangre, gritos y muerte. Música que todos estaban acostumbrados a escuchar a lo largo del día. Ni hablar de la noche. Ahí era peor. Mucho peor. ¿Importa? No del todo. Ahora tiene una nueva vida. ¿Y que si roban? Como si los políticos no hicieran lo mismo.

En cuanto llegó al “pequeño y modesto” departamento, claro, porque esto era nada comparado con la casa que tienen en las afueras; no le sorprendió ver a Shashi esperándola en la sala. Se sentó junto a él y empezaron a cenar. Silencio. Bendito silencio. Ojalá sigan así y no la interrogue. Sabe que muere por hacerlo. Desde anoche pero logró escabullirse. Para evitar una “tranquila charla” decidió prender la tele. Si, no funciono. Shashi le quito el control remoto casi al instante.

-¿Y bien?-

La chica rodó los ojos. Él la obligó a verla. Estuvieron así por varios minutos hasta que se levantó despotricando al aire. Dando vueltas. Odiaba que el no pudiera dejar el tema por La Paz. Se odiaba a si misma por ser débil. Ya no es una niña. Ahora es alguien mayor. Alguien capaz de ver por si misma.

-Layla, ¿puedes dejar de dar vueltas? Terminaré por devolver mi cena-se quejó el mayor sentado en el sofá.

-¡Callate Shashi!-le reclamó al borde de un ataque de nervios.

-¡¿Es en serio?! ¡Cielos, me siento herido!-le dijo con burla. Dejó escapar un suspiro antes de añadir en voz baja-me preocupo por ti. ¿Lo sabes, no?-

-Si…-

-¿Me dirás que te tiene tan alterada desde anoche?-

Layla se mordió los labios. No quería decirle. Es…es tan vergonzoso. Se llevó las manos a la cabeza mientras se dejaba caer al suelo. ¡No es justo! ¡¿Por que tiene que pasarle a ella?! Ya se había rendido…ya se hacía resignado a estar en soledad. Hace algunos años quizás, quizás hubiera sido diferente. Pero ahora…no, ahora no necesita su “supuesta alma gemela”. Preferiría aventarse de un risco que conocerla en persona. ¡Estupido Nacho! ¡Estupido reto! Pero, no, ella tenía que aceptar comprar un boleto con la “grandiosa” gitana de la feria. Será divertido, si claro.   

-¿El reto de Nacho tiene algo que ver?-al escucharla maldecir en voz baja obtuvo su respuesta.

Se sentó junto a ella. Ahora tiene más sentido su manera de actuar. Anoche llegó molesta. Más de lo usual. Parecía que había entrado a una pelea. Tenía un moretón en el brazo. Si no fuera porque sabe que ella pelea como bestia, ya habría mandado a matar a quien me diera ese moretón. La respeta. Quizás no se lo dice muy seguido, pero es su hermanita. Si fuera y de mal genio hermanita. La rodeó en un abrazo, aún recuerda el dolor cuando ella lo golpeó por abrazarla. Y ahí fue cuando supo un poco sobre ella. Creció sin afecto. Más razón para “adoptarla” como su familia. Aún si no comparten los apellidos.

-Las almas gemelas están sobrevaloradas-trato de sonar convincente. Si, incluso él soñaba, de vez en cuando, con encontrar la suya-nos tenemos el uno al otro. No hay nada mejor que eso-

-Si, supongo que tienes razón-