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Los Centinelas de Hogwarts y los Herederos Secretos

Summary:

Las aventuras de los chicos continúan en Hogwarts. Después de sobrevivir a Voldemort en su primer año los Centinelas cursarán su segundo año, pero esta vez el problema yacerá en la aparición de estudiantes petrificados y la desaparición de otros. La cámara de los secretos ha sido abierta, pero no solo los sangre sucia están en peligro; otro enemigo acecha en las sombras, uno muy antiguo que busca liberarse de las cadenas de los fundadores.

Chapter 1: Las primeras semanas de agosto.

Chapter Text

Harry está en su habitación, ha sido el peor cumpleaños. Hizo la limpieza por asustar a Dudley y lo único que comió fue dos panes con queso. Harry mira a Hedwig, la cual está dormida, luego voltea y ve por la ventana, preguntándose por qué sus amigos no le han enviado cartas, más temprano esa fue la causa de su pelea con su primo. Extraña Hogwarts, en el mundo muggle él tiene nada. Triste y desanimado se da media vuelta, dispuesto para dormirse, cuando se encuentra con un extraño ser muy pequeño. 

Tras charlar durante un rato, saber que Dobby, un elfo doméstico sirve a una familia de magos y después de ser advertido de un terrible peligro en Hogwarts el pequeño ser le muestra unas cartas: Son de sus amigos, la esmerada caligrafía de Hermione, los trazos irregulares de Ron, las letras con trazos demasiado rectos de Saúl y la bonita letra de Lizzie y Hope.

Harry le pide que le de las cartas, pero Dobby se niega y le pide que prometa que no volverá a Hogwarts, el niño se niega, no quiere pasar todo su tiempo con los Dursley. 

—Entonces Dobby no tiene otra opción. —El pequeño elfo sale de la habitación a toda prisa, Harry asustado lo persigue por las escaleras, cruza el vestíbulo hasta la cocina; en el comedor oye la voz de su tío.

Cuando llega ve el pudin en el aire y a Dobby en la esquina contraria. No quiere pensar lo que harán los Dursley si lo tira. 

—Por favor, Dobby, te lo ruego, me matarán...

—Harry Potter debe prometer que no irá al colegio.

—Por favor, Dobby, no lo hagas.

—Tiene que prometerlo.

—Lo siento ¡No puedo!

—Es por el bien de Harry Potter, lo haré.

Pero las suplicas no hacen efecto y el elfo tira el pudin. Los Dursley y los invitados van a ver lo que sucedió en la cocina, los Mason están impresionados por el niño, pero no se compara con la reacción de Harry al oír una voz muy conocida. Cuando voltea ve a su amiga Hope, al lado de ella una mujer muy bonita de cabello rubio hasta los hombros. Las dos van con vestidos muy bonitos. 

—¡Harry! —exclama Hope alegre, le ha enviado cartas a su amigo, pero no se las ha respondido. La tía Petunia se lleva a los Mason a otra habitación—. Creí que habías dado mal tu dirección, ¿por qué no has respondido nuestras cartas? —La niña es inquisitiva, aunque se mantiene firme con su amigo. El tío Vernon parece que ha visto un fantasma, voltea hacia la mujer, que se mantiene impasible. Mandan a cambiarse de ropa a Harry, mientras lo hace una lechuza entra por la ventana de su habitación, es una carta advirtiéndole que si hace magia por segunda vez lo expulsarán de Hogwarts, agradece que su tío no vio la carta. 

Él regresa abajo, su ropa no se compara con la de los demás, pero es lo mejor que tiene. Se sienta a un lado de su amiga. El niño descubre que la mujer es la tía de Hope, Freya; también que la familia Mikaelson ha acumulado mucha riqueza a lo largo de los siglos y están allí para escuchar la propuesta de Vernon. Harry prueba un poco del cerdo, es mucho mejor que la comida que le dieron más temprano, al principio es algo tímido, conforme avanza la reunión él habla más con su amiga.

—Así que Harry y su sobrina se conocen, vaya sorpresa ¿no?

—Sí, ella va a la misma escuela especial. Me ha hablado de sus amigos. Quería que fuese con mi sobrina a un evento, pero no pudimos comunicarnos con él —El tono de la tía Freya es severo y autoritario, si estuviera utilizando un hechizo de mal de ojo seguro no resistirían más de un segundo.

—Harry, no te enseñamos eso, ¿por qué no le respondiste las cartas a tu amiga? —responde nervioso el tío Vernon.

El niño piensa en cómo puede explicarles que un extraño elfo las estuvo interceptando para que no vuelva a Hogwarts.

—No llegaron, seguro se perdieron en el correo. —Harry mira a los Mason, ambos muestran gran respeto a la tía de su amiga, deduce que los Mikaelson verdaderamente deben tener mucho dinero y poder. Hope comprende que hay algo más y finge aceptar la respuesta. 

Los Mason son los primeros en retirarse, Freya se queda un rato más y los dos niños charlan, Dudley se mantiene alejado de ambos.

—Así que, Vernon, mis amigos y yo lo consideraremos. 

—¿En serio?

—Sí, pero también tengo una petición. 

—¿Cuál, señora Mikaelson?

—Como le comenté antes, hay cierto evento al que quiero que Harry nos acompañé a Hope y a mí. Pero las cartas no le llegaron y este es en un par de días, me gustaría que le diera permiso, además, también podría hacerme cargo de él hasta que empiecen las clases. —Su tono es diferente al de antes, más amable y dulce—. ¿Qué le parece señor Dursley? —Los ojos de Freya adquieren una extraña sombra y también Harry cree ver un aura alrededor de la mujer.

El tío Vernon se pone nervioso, mira a su esposa, a su hijo y luego a Harry. En su cabeza el niño ruega que acepte, tras un tiempo que se le hizo eterno lo hace. Los Dursley lo tratan bien frente a Hope y su tía. Prepara sus cosas y su lechuza, luego entran a la camioneta de la tía Freya, es una muy moderna. Dejan las cosas dentro y parten.

—Así que Harry Potter, el-niño-que-sobrevivió. Hope me ha hablado mucho de ti.

—¿En serio?

—Está exagerando un poco. —dice Hope mientras ve por la ventana. Las casas parecen moverse, Freya gira en una esquina y entra a una de las grandes avenidas—. Harry, ya que estamos solo nosotros ¿por qué no respondiste nuestras cartas? ¿Tus tíos no te lo permitieron? No parecen muy buenas personas contigo.

—No, fue diferente. Un elfo doméstico se apareció en mi cuarto y me contó que estuvo interceptando las cartas que me mandaban.

—¿Un elfo doméstico? ¿Qué es eso tía Freya?

—Son seres muy serviciales para las familias a quienes obedecen. Uno de los Mikaelson creía que su magia es más poderosa y superior a la nuestra. Aunque su actuar es muy raro —Freya ha conocido muchos a lo largo de su vida, su comportamiento no encaja—, probablemente interceptó tus cartas por orden de alguien más o es la primera vez en décadas que uno de ellos hace algo fuera de las reglas.

Freya gira en un camino solitario y para sorpresa de Harry la camioneta se eleva en el aire, luego presiona un botón y el vehículo se vuelve invisible. Harry aprovecha para sacar a Hedwig de su jaula y que los siga en el aire. Mira hacia abajo, las personas y cosas humanas se hacen muy pequeñas, tan minúsculas, le recuerda a cuando vuela en su escoba. Hope le entrega un bocadillo a su amigo y este se lo agradece.

—Aparte de ello ¿a dónde vamos? ¿Cuál es este evento importante?

—Saúl cumple años, todos estábamos tratando de contactarte. Lo celebraremos en casa de los Weasley, al parecer él ha pasado buena parte del verano con ellos —contesta la niña a su amigo. 

—¿En serio?

—Sí, el plan original era celebrarlo en casa de los Saltzman, pero —Hope mira a su tía y le habla en murmullos a Harry—, el padre de Lizzie juró que ni un Mikaelson pisaría su casa. Además, al parecer cumple el mismo día que la hermana menor de Ron.

—¿Ginny? ¿no? No sabía aquello, debería hablar más con ellos.

—No te preocupes, tendrás mucho tiempo. El año anterior tuvo muchas cosas que nos lo impidieron. Pasando a otro tema, ¿has hecho algo en estas semanas o bueno...? —Hope no sabe cómo decir lo último, por lo que ha visto de sus tutores parecen personas poco agradables.

—No hay problema, solo molesté un poco a Dudley y lo normal con mis tíos. —El chico no esperaba un mejor trato con los Dursley, está algo acostumbrado, no se comportaron peor en el verano—. Ahora vamos con nuestros amigos. ¿Y tú Hope? ¿Hiciste algo interesante?

—Estuvimos un par de semanas en Londres, mi tía tiene unos conocidos que le deben varios favores y fue a cobrarlos —Hope no parece tan entusiasmada, para Harry sigue siendo sorprendente que su amiga provenga de una familia con dinero, a veces Harry también se sorprende que él también tiene una gran herencia en una cámara en Gringgots. Aunque la reputación no es como la pintan todos, ¿Cuántos personas le deben favores a los Mikaelson?

—¿En serio? ¿Qué hicieron?

—Asuntos aburridos, también la acompañé en la caza de gnomos, invadieron una casa muggle. Esos pequeños son demasiado escurridizos.

—Debió ser emocionante.

—Mejor eso a enfrentar a Voldemort y a cazadores de triada.

—Supongo que en eso tienes razón, espero que este año que se viene sea más tranquilo. —Harry aprecia la hermosa vista nocturna desde lo alto. Hope le da otra rana de chocolate, él encuentra un cromo de Ptolomeo, cuando llegue a la casa de Ron se lo regalará si aún lo quiere. 

—Harry. tengo otra pregunta, ¿cuándo cumples años? Lizzie ha estado preguntando todo el rato. Además, eres el único que falta quien le haga un regalo. Ya sabes cómo se puso cuando fue mi cumpleaños y el de Ron —Harry recuerda la pequeña celebración en la sala secreta, aún le divierte lo que hizo el regalo de su amigo cuando este lo abrió¹.

El chico tarda en responder, ¿cómo le decía que ese mismo día cumplió 12 años? Fue cuando vio a Freya por el retrovisor, sus ojos parecían vacíos de color, en un par de segundos volvieron a la normalidad.

—Fue hoy.

—¿Hoy? ¿Es en serio? —Hope pregunta confundida. Él asiente y aunque es un poco incómodo y raro Hope le da un abrazo

—Lamento no poder regalarte nada... 

—Está bien, Hope. Eres la primera que me felicita en mi cumpleaños, con eso es suficiente.

La charla termina sin más, los dos niños se duermen. Harry sueña con el tío Vernon inflándose tanto hasta explotar y expulsar papelitos y fuegos artificiales, se le hace muy gracioso. Luego sueña con Dobby, el elfo doméstico trata de evitar que él llegué a Hogwarts y lo encierra en una jaula. Se despierta confundido, cuando voltea ve a Hope mirando el cielo, Freya está concentrada en la ruta hacia la casa de los Weasley. 

Ella comienza a descender hasta aterrizar, el auto se hace visible cuando tocan el camino. Alrededor solo hay campos y las casas se encuentran separadas por gran distancia, está ansioso por ver de nuevo a sus amigos: Ron y su familia, Saúl y sus referencias a películas, libros y series; Lizzie y sus comentarios demasiado honestos, espera también ver a Hermione. 

—¿Dónde estamos?

—En Ottery Saint Catchpole. 

Harry no entiende nada porque nunca había oído de ese lugar, de hecho, no conoce más allá de Privet Drive, Hogwarts y un poco de Londres.

Detienen el carro ante una casa extraña, hay muchas tiendas de campaña en el exterior y a lo lejos hay un garaje en ruinas. El diseño de la casa asombra al niño, tiene varios pisos de altura, era claro que muchas habitaciones habían sido agregadas en tiempos recientes. Harry se pregunta si la magia es lo que la mantiene en pie. Camina hasta la entrada, cerca está un corral donde muchas gallinas picotean lo que hay en el suelo. A unos metros de la entrada ve un letrero muy desgastado que dice "La madriguera".

—Wow —exclama el chico asombrado.

Hope se pone a su lado y le entrega una bebida, él la bebe y siente como recupera sus energías.

—Chicos, tengo que irme, hay un asunto importante que debo atender.

—¿En serio tía Freya? ¿Tan pronto?

—Sí, lo lamento, Hope. —Freya se gira hacia el niño—. Hasta luego Harry, fue un gusto conocerte.

—Hasta luego señora Mikaelson, gracias por sacarme de la casa de mis tíos.

—No es nada, espero que lo pases bien. —La mujer le entrega un sobre a su sobrina—. Hope, entregale está carta a Arthur, tengo que agradecerle lo que hizo con la camioneta, es más útil así.

Su amiga asiente, luego Freya sube al auto y parte, no pasan ni un par de minutos cuando pierden de vista el carro en el cielo aun oscuro. Hope llama a la puerta sin más, no esperaron ni cinco minutos cuando una mujer algo gorda pelirroja y apenas más grande que los niños les abre. Los recibe de gran ánimo y los invita a pasar. Harry contempla la casa, nunca ha estado en el hogar de un mago, ve varias notas y libros de cocina como La elaboración de queso mediante magia o El encantamiento en la repostería; cuando pone atención a la radio escucha algo sobre un grupo musical de brujos.

La señora Weasley les comenta que todos se estaban preocupando porque no recibieron respuesta y el niño les cuenta que las cartas fueron interceptadas, tras eso Molly comienza a prepararles algo para desayunar, unta mantequilla en el pan y se los entrega. Los primeros rayos de Sol cruzan por varias de las ventanas, los dos chicos están apretujados, aunque Hope ya se acostumbró un poco al estrecho espacio. Fue cuando un chico entró a la cocina, va en pijamas, su cabello está desarreglado y se talla los ojos. 

—Buenos días, señora Weasley —dice en voz baja y con lentitud. Harry tarda en reconocer a su amigo—. ¿En qué puedo ayudarla?

—¡Saúl!

—¿Harry?

Los dos niños se abrazan, Hope continúa comiendo el pan con mantequilla. Saúl se sienta para desayunar, emocionado por ver a su amigo de nuevo, Harry le explica a él que no pudo responderles las cartas porque un elfo doméstico las interceptó. Después de desayunar los niños se ofrecen para limpiar el patio de gnomos, aunque la señora Weasley está reticente al principio termina cediendo cuando estos les dicen que no tienen sueño y que quieren ayudarla. Les da un libro con las instrucciones, en la portada hay un guapo mago de cabello rubio sonriendo. «Gilderoy Lockhart: Guía de las plagas en el hogar». 

Luego Hope y Saúl le enseñan lo que deben, tras varios minutos de aprender que no se debe tener compasión con los gnomos (los cuales no se parecen en nada a los de los humanos) y que deben lanzarlos lo más lejos posible. Al terminar vuelven a la casa. Allí se encuentran en la cocina con una niña pelirroja. Saúl se sonroja de inmediato y al ver a Harry la pequeña da un grito y termina huyendo por las escaleras. Harry mira a sus amigos, en su rostro es clara la confusión del chico por la reacción de la pequeña.

—Es la hermana menor de Ron —dice Hope a Harry—. Creo que es tu fan número uno, sus hermanos se burlan de ella por eso mismo... 

—¿Qué le sucede a Saúl? —Su amigo está embelesado mirando las escaleras, Harry trata de llamar su atención.

—No lo sé, debe estar relacionado con que cumple el mismo día que Ginevra. 

La voz de alguien proveniente de arriba interrumpe en su charla, Ron baja las escaleras corriendo y casi se tropieza. Los dos se saludan emocionados. Harry empieza a explicarle porque no respondía las cartas cuando una voz estruendosa detrás de él lo hace saltar del susto, de inmediato la reconoce.

—¡Harry James Potter! —Su amiga está molesta, coloca sus manos en su cadera e incluso aunque son casi de la misma estatura nota que ella está completamente erguida, lo que la hace ver digna y autoritaria. Ron agacha la mirada. Su amiga está a punto de golpearle en la cabeza.

—¡Espera, Lizzie! Puedo explicarlo...

—¡¿Por qué no has respondido a nuestras cartas?! Eso es descortés.

—¡No es lo que parece! —Su amiga le da un par de golpes en la cabeza. 

Lizzie deja de golpear a su amigo. Harry les explica lo que sucedió, después de eso su amiga asiente y charlan sobre lo hecho en vacaciones. Fue más fácil de lo que pensó. El tiempo en la madriguera pasa volando, come cuatro veces al día, charla con el señor Weasley sobre los muggles, se la pasa jugando con sus amigos, entrenando con las escobas de los Weasley, los objetos de la madriguera son especiales: los espejos le hablan, otros parecen tomar vida, además de que el fantasma del ático le provoca curiosidad. 

Y cuando Harry se da cuenta el 11 de agosto ha llegado, el cumpleaños de su amigo Saúl y el de Ginny Weasley, la hermana menor de Ron. En el centro de la mesa hay un pastel de dos pisos, si Harry tuviera que describirlo diría que es la madriguera en miniatura con un lobo gigante dibujado. Un hombre llega al lugar, su cabello es castaño oscuro, es tan alto como el señor Weasley, alguien amenazante y a la vez que podría ser agradable.

—Lamento llegar tarde. Un mago creyó que sería buena idea lanzarle una maldición imperius a mi compañero y bueno, ahora está en Azkaban por lo que resta de su vida.

—¡Ric! 

—Oh, claro, los niños, lo siento. Hay algo importante que necesitan saber. —Los tres adultos se van a charlar al interior de la casa.

—¿Qué es la maldición imperius? —murmulla Harry a sus amigos y Hope le aclara su duda.

—Una de las seis maldiciones imperdonables junto a la maldición asesina, la maldición cruciatus, la maldición del sufrimiento interminable, la de la corrupción del espíritu y la otra que creo es el desgarre del alma —susurra la niña, los otros centinelas están sorprendidos por la respuesta de su amiga—. Cualquiera que realice una de las seis maldiciones imperdonables recibirá una condena de por vida en la prisión de Azkaban.

—Hope, ¿cómo sabes todo eso? —dice Ron asustado. El ánimo de la niña decae de inmediato ante la pregunta, sobre todo al recordar dos de las maldiciones imperdonable que presenció cuando no tenía siquiera los 7 años.

—¿Qué es Azkaban? —Es la mejor manera que encuentra Harry de cambiar de tema. Esta vez es Ron quien le responde.

—La prisión mágica de máxima seguridad. Los magos tenebrosos más peligrosos se encuentran allí custodiados por dementores. —«¿Qué son los dementores?», piensa Harry.

—Su semejante muggle sería la prisión de Alcatraz —añade Saúl a la conversación—. Claro, esa es mi conclusión según lo que he oído del señor Alaric sobre Azkaban.

—¿Qué es Alcatraz? —dicen a la vez Ron y Lizzie.

—No importa —contesta Saúl y por el rabillo ve a Ginny. Sus amigos notan su cambio de actitud.

—Sabes, esos dos son parecidos, nuestro amigo se pone tímido y tonto cuando mi hermana pequeña le habla, creo que es su único fan; es similar a cuando Ginny se vuelve torpe cuando tú te acercas, Harry.

Harry se acomoda sus gafas sin comprender muy bien lo que quiso decir Ron; Hope y Lizzie tampoco entienden a lo que se refiere. Los tres se preguntan por qué importa y cuál es la relación entre ambas situaciones. Ya quieren probar el pastel hecho por la señora Weasley. 

Fred y George comienzan a molestar a los chicos, pero se ven interrumpidos por Molly que los regaña por ello, incluso reprende a Ron por no hacer nada para evitarlo. Luego se inicia la fiesta de cumpleaños. Harry nunca había presenciado algo tan extravagante y raro, claro, tampoco es que haya tenido una fiesta de cumpleaños previamente. Fuegos artificiales con formas de animales se desplazan por la mesa, luego un par de animales en miniatura corren por la mesa. Harry logra atrapar a uno, el pequeño lobo le muerde el dedo, sin querer lo suelta. Al final parten el pastel, el resto del día la pasan jugando. 

Al día siguiente reciben cartas de Hogwarts y sus nuevos materiales, tras leer la carta se da cuenta que piden muchos libros de un tal Gilderoy Lockhart, por la conversación Harry se entera de que están muy caros. El día después van al callejón Diagon, sin embargo, al nunca haber usado los polvos flu el niño arriba a un establecimiento en el callejón Knockturn, donde escondido en un armario ve a los Malfoy. Se asegura de que se hayan ido y sale, allí se encuentra con Hagrid, su amigo lo lleva al callejón Diagon, va al banco de Gringgots antes de continuar con sus compras.