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Una nueva etapa comenzaba en la vida de Shouto Todoroki; jamás hubiera pensado que a sus veintinueve años de edad sería uno de los abogados más reconocidos de todo Japón, lo consideraban exitoso debido a la cantidad de casos que ha aceptado como también su desenvoltura en estos, lo elogiaban como una persona muy astuta y perspicaz a la hora de los juicios ya que sus clientes siempre salían favorecidos, eso sí, siempre defendía a la parte que era afectada por algún hecho, no podría soportar tener que defender a alguien que hizo algún daño a otras personas.
Tal reconocimiento había hecho que el bufete de abogados más grande de Japón y a nivel internacional, lo contratara, así es, a partir de hoy, el bicolor formaría parte de Smash y a pesar de la experiencia que tenía, se sentía un poco nervioso y ansioso.
El lado positivo era que su actual pareja, Katsuki Bakugo estaría allí con él dado que era el hijo del dueño de Smash, el cual actualmente se encontraba jubilado luego de arduos años de trabajo y esfuerzo; su hijo iba por el mismo exitoso camino que su padre y a éste le enorgullecía que tanto él como Shouto eran dos de los mejores, aunque el cenizo jamás reconocería que Shouto tenía más prestigio que él y con justa razón, él aún era un novato de veintisiete años que todavía trataba de seguir los pasos de su padre para hacerlo sentir orgulloso.
Estaba terminando de colocarse el saco negro que hacia juego con sus pantalones de color negro y luego decidió peinar a un costado la parte de su cabello albino para dar un aspecto mas presentable y formal. Bakugo le había propuesto la noche anterior de que fueran juntos así la presión era menor, pero consideró que no sería adecuado porque el resto de sus colegas podrían asumir que trabajaría allí gracias a que era el novio del hijo del dueño y no por su experiencia y mérito.
Se dirigió al estacionamiento del edificio en donde vivía para subirse a su auto deportivo de color azul con tonos negros y emprender camino hasta alli. Al aproximarse al lugar, se sorprendió con semejante lugar a pesar que Katsuki le había comentado acerca de la magnitud del mismo, no podía negar que estaba entusiasmado por comenzar a trabajar lo más rápido que pudiera.
Sin más aparcó su auto en el estacionamiento frente al buffet, bajó de allí recogiendo su portafolio que se encontraba en el asiento del lado del acompañante y emprendió camino hacia el interior del edificio ; una nueva etapa en la vida del de ojos heterocromos estaba por comenzar, solo que jamás se imaginaría que cuando pusiera un pie en el nuevo lugar, alguien muy importante de su pasado reaparecería en su vida nuevamente.
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Izuku Midoriya estaba retrasado en su primer día de trabajo, los nervios habian causado que se durmiera muy entrada la madrugada, sabiendo muy bien que debía levantarse temprano, se había puesto cinco alarmas en su celular pero claro, como tenía un sueño tan profundo, no escuchó ninguna de ellas y ahora estaba lidiando con las consecuencias.
Trató de arreglarse lo más rápido que pudo, intentando que sus rizos verdosos no lucieran tan desalineados y se colocó uno de los trajes más formales que tenía ya que después de todo trabajaría en Smash, y debía vestirse acorde al lugar.
Rogaba poder llevarse bien con sus colegas abogados, para su fortuna él era muy sociable, sumado que su amigo de la infancia sería su jefe y no se sentiría tan solo,siempre le costaba dar el primer paso, antes no tenía problemas con eso, pero desde que su corazón fue lastimado hace varios años atrás, había decidido ser más cauteloso con las personas para evitar llevarse con desilusiones.
No es que le hayan roto el corazón o algo parecido, sino que fue él quien lo hizo para evitar que tanto ahora su ex pareja como él pudieran seguir adelante con sus vidas ya que Izuku había decidido finalizar esa relación por trabajo; un importante caso de los Estados Unidos le había sido asignado y no sabía por cuánto tiempo estaría fuera, por lo que había decidido terminar esa relación para no arrastrar a su pareja, y sintió demasiada culpa por ello dado que ambos se profesaban un amor eterno y vaya que lo sentían; había sido su primer y gran amor y hasta ahora el único, y para evitar ser culpable nuevamente de lastimar a alguien, decidió quedarse soltero para el resto de sus días, no importaba si solamente tenía veintiocho años, en el presente no quería estar en ninguna relacion y asi seria, en el futuro veria que le depararía ya que ahora conocería personas nuevas y quizás alguien de su interés, aunque primero estaba el trabajo.
Tomó un rápido desayuno y salió a las corridas de su casa para poder tomar el autobús que lo llevaba allí ya que el vivir en una zona céntrica, el tráfico era muy agitado a esas horas y prefería ir de ese modo. Al bajarse en la parada que le correspondía, que estaba a unas dos cuadras de Smash, emprendió camino hasta allí embelesado ya que era una zona de la ciudad que casi no conocía, se trataba del distrito financiero y el rara vez iba por esos lugares.
Cuando se topó con un gran edificio que tenía quince pisos, los orbes esmeraldas de Izuku se abrieron como platos al ver el tamaño del semejante establecimiento, la vista que tenía era privilegiada y era un lugar muy concurrido ya que entraba y salía gente todo el tiempo, rogaba no perderse allí dentro. Sin más, entró en el edificio siendo recibida por una joven de cabello azabache recogido en una alta coleta con una cálida pero formal sonrisa:
–Buenos días, mi nombre es Momo Yaoyorozu y soy la recepcionista de Smash,¿Qué se le ofrece?-- pregunto muy amablemente la joven.
–B-Buenos días Yaoyorozu- San, mi nombre es Izuku Midoriya y soy la reciente incorporación a Smash– dijo tratando de sonar lo menos nervioso posible.
La pelinegra buscó en su tableta las novedades del día puesto que allí se comunicaban cuando había visitas importantes o nuevas incorporaciones para evitar inconvenientes con la planificación de los horarios del lugar. Al encontrar el nombre del aludido, levantó la mirada y con una sonrisa agregó:
–Acompáñeme Midoriya- San a su oficina. Espero que no le moleste trabajar con otra persona más allí, tenemos la filosofía de que dos cabezas piensan mejor que una cuando a casos se refiere– agregó mientras estaba llamando al ascensor y así ir hacia la nueva oficina.
–Ohh no me molesta en absoluto, de hecho me sería mucho más fácil llevar a cabo mi trabajo– respondió brindándole una sonrisa cálida a la joven mujer.
Su teléfono celular vibró en el bolsillo del pantalón y, al ver que se trataba de su mejor amiga Ochaco Uraraka, no pudo evitar sonreír, ella era como su hermana, la que había estado en cada logro y decepción del peliverde, se sentía muy feliz de tenerla en su vida.
En esta ocasión le había enviado un mensaje de aliento y sobre todo rogándole que no estuviera nervioso ya que todo saldría a la perfección.
–¿Midoriya- san?-- llamó la mujer con sorpresa y confusión en su mirada y rostro.
Las mejillas del pecoso se habían teñido de un leve rubor, abochornado por haber estado respondiendo el mensaje de la castaña, pero no era por esa razón por la cual la azabache lo había llamado.
–Discúlpeme, Yaoyorozu- San no volverá a pasar– dijo el ojiesmeralda inclinándose levemente en señal de disculpas a lo que la joven rió.
–No se disculpe, joven. Solo le quería decir que al medio día Bakugo-San pasará a visitarlo en su oficina para darle la adecuada bienvenida–
–Gracias por comunicármelo. Estaré atento a esas horas– agregó con timidez.
Su madre era muy amiga de los dueños de Smash y tenía entendido que el lugar estaba en manos de su hijo. el cual era su mejor amigo de la infancia y rogaba que su presencia no le incomodase ya que era la primera vez que compartirían una relación laboral.
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Shouto estaba cómodamente instalado en su oficina, preparado para comenzar su primer día allí, le fue comunicado que Katsuki iría a darle la bienvenida oficial a eso del mediodía, aunque era un poco ridículo porque después de que sus jornadas terminasen, se verían en la casa del cenizo y poder celebrar como correspondía.
Antes de comenzar, debía esperar que su compañero de oficina arribara allí ya que Smash tenía la visión de que siempre el compañerismo ayuda a que se logren los objetivos deseados y ese ideal era algo que le agradaba al bicolor ya que había ocasiones en las que siempre deseaba poder tener ayuda de otro colega cuando se atascaba en la resolución de algún caso.
Un leve golpe en la puerta interrumpió sus pensamientos, al cual respondió con un leve “adelante” y en ese momento, cuando la puerta fue abierta revelando a la recepcionista con su nuevo compañero, deseaba no haber dicho esa palabra ni en un millón de años, jamás se imaginaría que su compañero y colega a partir de ese día sería nada más ni nada menos que Izuku Midoriya, su ex pareja, su primera de hecho, la persona que le resquebrajó el corazón en mil pedacitos hace varios años atrás, la persona a la cual había amado con cada fibra de su ser, la cual aprendió qué es amar en las miles de formas que existe.
El mundo alrededor se había detenido para ambos, provocando que Yaoyorozu se aclarara la garganta debido a la tensión que había en el ambiente y la mirada estupefacta de uno hacia el otro.
–Todoroki- San, él es Izuku Midoriya y será su compañero de oficina a partir del día de hoy. Espero que se lleven muy bien. Ante cualquier inquietud, no duden en consultarme– dijo con una leve sonrisa, haciendo una leve reverencia y finalmente retirarse del lugar dejando a los jóvenes solos.
-B-Buenos d-días T-todoroki - Kun. H-Ha pasado t-tiempo– saludó muy nervioso a un bicolor que aún tenía los ojos abiertos como platos, descreyendo lo que estaban observando.
–M-Midoriya, de todas las personas en el mundo, jamás imaginé que tú serías mi colega– respondió tratando de sonar lo más frío posible, evitando que sus heridas reabiertas salgan a la luz y que su actual pareja, a quien amaba mucho, no notara aquello cuando fuera el momento de darles la bienvenida a Smash.
Shouto nunca le había contado la historia completa a su novio sobre su pasado, solamente le comentó que había tenido solamente una pareja, que no terminaron de la mejor manera y que recordar dichos sucesos le hacían sentir remordimiento, por esa razón, Katsuki jamás hurgó sobre ello, enfocándose en lo que ellos tenían en el presente.
Ésta situación había cambiado totalmente el panorama, ya que en algún momento debería decirle la historia completa; el notaría su expresión de desconcierto, el cenizo era un chico muy observador y deducía hechos con gran facilidad, por eso se le daba muy bien el ejercicio de su profesión ya que estas dos cualidades son fundamentales en un buen abogado.
Antes de pensar en cómo le diría la verdad al de ojos carmesí, debía respirar profundo y actuar calmado frente al peliverde, quien estaba al igual de nervioso y estupefacto que el.
–L-lo s-siento. N-Nunca i-imaginé que nuestros caminos se cruzarían nuevamente luego de todos estos años– confesó el pecoso, sin atreverse a mirar sus ojos heterocromos producto de la vergüenza que estaba sintiendo.
–Está bien, no podemos hacer nada al respecto, lo hecho, hecho está así que solamente debemos trabajar como se nos asignó y fin del problema– añadió el mitad albino dando un suspiro de frustración y resignación.
Izuku se colocó en el escritorio que se encontraba, afortunadamente, a unos metros del de Todoroki y así poder comenzar la jornada. Ambos se mantuvieron en un absoluto silencio, en ciertas ocasiones era interrumpido por preguntas acerca de algunos documentos que les tocaba leer o dividirse las tareas de los casos que tenían por analizar. No sabían cómo dirigirse la palabra sin que los nervios y leves sonrojos por parte del peliverde no estuvieran presentes.
Midoriya no podía negar que su corazón estaba acelerado desde el momento que sus orbes esmeraldas se fijaron en esos ojos heterocromos que siempre le fascinaban. No podía evitar pensar en ellos a lo largo de todos los años que habían estado separados, ni tampoco podía negar que su corazón aún lo amaba como la primera vez que admitió sus sentimientos, sólo que ya era demasiado tarde y había perdido la mitad albino para siempre, todo por su culpa y jamás se lo perdonaría.
Por parte del heterocromático, sus emociones y sentimientos eran un manojo de nervios; estaba muy confundido acerca de todo lo que estaba pasando, cómo su presencia, luego de dos años, había causado que heridas pasadas afloraran de nuevo en su corazón, el cual si bien estaba enamorado de Bakugo, no podía negar que aún conservaba parte de sus sentimientos hacia el peliverde, no es que estaba con el cenizo por despecho ni nada por el estilo, pudo lentamente redescubrir qué es el amor con él y el lado bueno de éste; las muestra de afecto, la mutua compañía y sobre todo los mimos que este implicaba.
Izuku es y siempre será su primer amor, ese que es el más intenso que una persona puede experimentar en todos los sentidos posibles y aquel que jamás se olvida, el que se recuerda en los distintos estadíos de la vida tanto para bien como para mal, si bien Izuku le rompió el corazón en el momento que se separaron a causa del viaje por tiempo indeterminado que el pecoso debía hacer por trabajo, no le guardaba rencor, de hecho sentía cariño por el.
Él le había propuesto intentarlo a distancia pero la respuesta del peliverde fue que sería algo inútil ya que lo único que provocaría dicha relación a distancia era que el bicolor sufriera e Izuku no aguantaría el sentirse culpable de que Shouto esperara el día de su regreso. Recordaba cómo él se había quedado fuera de la puerta de su apartamento de rodillas llorando viendo cómo Izuku se alejaba del lugar en su deportivo negro, dejándolo allí hecho pedazos bajo la intensa lluvia de verano.
Ambos debían dar lo mejor de sí para evitar que sus recuerdos interfirieran en su relación meramente laboral y tratar que esta fluya como si se tratase de dos meros colegas de trabajo que acababan de conocerse.
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El reloj daba las doce y media del mediodía cuando un leve toque en la puerta de la oficina de Todoroki y Midoriya interrumpió el tenso silencio que predominaba en el ambiente. Al unísono respondieron “adelante” y el corazón de Shouto incrementó su velocidad al ver cierto rubio cenizo en la entrada. Ambos jóvenes se pusieron de pie en señal de respeto por su nuevo jefe:
–Buenas tardes Todoroki, Midoriya. Mi nombre es Bakugou Katsuki, hijo del dueño de Smash, espero que los dos se lleven bien porque si no lo hacen me veré en la maldita necesidad de despedirlos a ambos ¿De acuerdo?-- dijo esto sonando un poco irritado, cosa que el mitad albino no dejó pasar ya que cuando se trataba de trabajo, Katsuki trataba de mantener su típico malhumor a raya para que no interfiera en sus relaciones laborales.
El mitad albino trataba de ocultar todo tipo de vínculo con el cenizo frente al pecoso para no levantar sospechas y era algo que el bicolor agradecía: no deseaba que el pecoso se enterase que estaba en un relación, pensaba decirle en algún momento por si Bakugo y él eran descubiertos o a alguien de Smash se les escapaba cierto detalle ya que había causado un gran revuelo al enterarse de la pareja del ahora dueño del buffet y no quería que su ex novio se sintiese incómodo o presionado a que tuvieran una relación cordial entre colegas.
Algún día lo haría, era lo que merecía a pesar de que él haya sido quién lo haya lastimado, entendía que el pecoso lo amaba en ese momento y la decisión era por el bien del bicolor, sólo que en ese momento la tristeza había nublado su juicio.
– Buenas tardes, Bakugo, es un placer trabajar en uno de los estudios con más renombre en todo Japón, espero ser lo suficientemente capaz de llevar a cabo mi labor de manera apropiada– respondió el bicolor sonando lo más formal posible sin denotar alguna pizca de afecto hacia el rubio.
–Buenos días, Kacchan,digo Bakugo - Kun, es un placer trabajar para usted y su padre de alguna forma,daré lo mejor de mí. No se arrepentirá de mi contratación – dijo enérgicamente cerrando su puño dándose aliento a sí mismo.
Todoroki no pudo dejar pasar ese Kacchan que salió de los labios de Midoriya,¿Acaso se conocían de antes? ¿Katsuki le estaba ocultando algo acerca de su ex pareja? Debía preguntarle cuando tuvieran momentos a solas durante la jornada laboral; se sentía muy inquieto, tan así que hacía leves movimientos con su pie golpeando el suelo, lo cual no pasó desapercibido por el de ojos carmesí, sabía que cuando el de ojos heterocromos hacía dicha acción, era porque algo le incomodaba o estaba nervioso, debía preguntarle cuanto antes.
–Espero que así sea, tengo conocimiento de sus experiencias pasadas y sé que cuento con los dos mejores abogados que tiene este país estos días. No espero menos de ustedes– añadió en un tono firme pero tratando de sonar gentil de algún modo, lo cual el bicolor trataba de contener la pequeña risa que le estaba provocando el escuchar a su novio así, siempre añadía groserías a sus palabras y el escuchar cómo este se contenía, le parecía muy divertido.
Los jóvenes asintieron ante tal dicho y se despidieron del cenizo para que pudieran continuar con sus tareas, lo que no habían notado es que los tres tenían pensamientos que los hacían sentirse incómodos respecto del otro y debían ser aclarados antes de que fuese demasiado tarde.
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Luego de una ardua y exhaustiva jornada laboral, el mitad albino se encontraba en su departamento, deseaba con todo su ser darse un baño caliente y poder dispersar su mente después de que cierto pecoso se encontrara en ella durante todo el dia, siendo incapaz de concentrarse, sumado que el dueño de sus pensamientos solamente estaba a unos metros de distancia.
Se dirigió hacia el baño para llenar la tina con agua caliente y algunas sales para que relajaran sus músculos. Cuando ésta estuvo llena, procedió a desvestirse, primero desabrochandose la camisa blanca, dejándola caer desde sus ejercitados hombros, dejando a la luz su musculoso torso, y luego siguió con sus pantalones de color negro, llevándose con ellos sus boxers color azul marino, quedando como Dios lo trajo al mundo y así se metió al caliente agua sintiendo como sus músculos comenzaban a relajarse y sus pensamientos reprimidos durante el dia, salían a la luz.
Se maldecía para sus adentros por pensar en él; no era justo para Katsuki, él era su actual pareja y no merecía eso, si bien aún no le había hecho daño, era muy consciente que en algún punto lo haría, porque debía ser honesto consigo mismo, deseaba hablar con Izuku, no por temas de trabajo, sino preguntarle ¿Por qué? ¿Por qué rompió la promesa de que siempre estarían juntos? ¿Acaso el aceptar la propuesta de trabajo en los Estados Unidos fue la oportunidad perfecta para alejarse de él?¿Qué había hecho mal durante la relación?
Eran muchos interrogantes que invadían su mente: ambos siempre fueron muy demostrativos y transparentes el uno con el otro, profesando cuánto se amaban, siempre con sonrisas genuinas y miradas que expresaban todo el amor que había entre ellos, ni que hablar cuando lo demostraban físicamente entre las sábanas, allí era la prueba más evidente de que no podían vivir el uno sin el otro. Eran almas gemelas, sus respectivas medias naranjas e Izuku siempre se lo recalcaba cada vez que tenía oportunidad.
Al pensar esto, el de ojos heterocromos paso sus manos a lo largo de su rostro hasta enredar sus largos dedos en su húmedo cabello mitad albino mitad rojo carmesí mirando hacia el techo, estaba por volverse loco; pensar en todas esas cosas hacía que su corazón latiera frenéticamente pero tenía esa amarga sensación en su pecho; la persona que provocaba el aumento de su ritmo cardíaco era la misma que le provocaba esa opresión, no podía negar que aún amaba a Izuku con todo su ser y seguía enamorado de él , se dió cuenta de eso en el momento que lo vió parado en esa puerta después de dos largos años.
El haber perdido su rastro, hizo que poco a poco su amor por él disminuyera hasta poder ser capaz de volver al ruedo y conocer a alguien que le permitiera volver a amar, rompiendo su promesa de que su corazón le pertenecería a Izuku Midoriya.
Sus hermanos le habían insistido que si seguía de esa manera, tarde o temprano estar de ese modo le afectaría también en su vida laboral y eso era algo que no podía descuidar bajo ninguna circunstancia, así que gracias a ellos y la terapia pudo ser capaz de pasar parcialmente de página y así conocer a Katsuki Bakugou.
Luego de haber estado en la tina durante veinte minutos, consideró que ya era hora de salir de allí y comenzar a preparar su cena, eso le distraería bastante, se daría su gusto favorito; el soba frío, el cuál luego de tanto batallar, le salía a la perfección y a su justa cocción, y, a continuación de ello, se iría a dormir, eso lo relajaría parcialmente al menos hasta el día siguiente donde debía lidiar nuevamente con su pasado.
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Por el lado de Izuku Midoriya, la situación no distaba mucho de la de Shouto; aún seguía en shock luego de haber visto a su ex pareja, aquella que hasta el día de hoy seguía amando con todo su ser, en donde se arrepentía de haberlo dejado como lo hizo, era muy consciente que perdió a la mejor persona que la vida le pudo haber cruzado por la sencilla razón de que el bicolor tenía pareja y lo que más le dolía era que la persona que actualmente tenía su amor era nada más ni nada menos quien era su amigo de la infancia ,que a pesar que lo estimaba mucho y no quería nada más en el mundo que él fuera feliz, no pudo evitar sentir celos de él, no porque haya encontrado el amor, sino quién era el que se lo brindaba.
Al llegar a su apartamento, dejó sus cosas en la entrada y su celular en la mesa de la sala de estar y decidió comenzar a preparar la cena para luego poder llamar a Ochaco y contarle acerca de su primer día y el golpe de gracia que la vida le acababa de dar.
Luego de comer su Katsudon y de lavar los utensilios utilizados, recogió su teléfono celular y llamó a la castaña y al segundo tono fue recibido por la ansiedad de la misma tratando de saber cómo había sido su primer dia en Smash; sabía que necesitaba liberar lo que estaba sintiendo y ella era la mejor persona con la que podía hacerlo, siempre tenía la palabra justa en el momento adecuado que hacía que se sintiera muchísimo mejor.
En el momento en que nombró a Shouto, casi queda sordo de su oído derecho producto del “QUE?!” de su amiga, descreyendo lo que había oído. Ella sabía más que nadie cuánto amor era el que sentía el peliverde y cuánto le dolió dejarlo ir por su estadía en los Estados Unidos.
Le contó todo lo acontecido desde el momento que sus orbes esmeraldas se cruzaron con los heterocromos, produciendo esa chispa en su ser, la misma que ocurría cuando ambos se miraban fijamente a los ojos, hasta la parte de que actualmente estaba en pareja nada más ni nada menos con su mejor amigo.
¿Cómo se había enterado de tal cosa? Pues en el momento en que estaba en la sala común donde se tomaba el almuerzo, el cenizo había ido a su encuentro y durante su almuerzo juntos, éste le contó acerca de la relación que tenía con el bicolor y le pidió, en su tono malhumorado y amenazante característico que dicho vínculo no podía salir de su boca porque no deseaba ningún escándalo ni que desprestigiaran el renombre de Shouto, diciendo que estaba allí por favoritismo por parte del jefe.
–¿Y cómo te sientes con eso, Deku-Kun? Me imagino lo difícil que debe ser para ti lidiar con ello actualmente. Puedo pasar por ti mañana luego de que tu jornada termine e ir a tomar algo juntos– propuso la castaña en un tono preocupado por su amigo peliverde.
–La verdad que te lo agradecería muchísimo Ochaco-san. Creo que la culpa y la consecuente herida de mi corazón ha vuelto a abrirse y me hace sentir como que le debo una apropiada explicación a Shouto del porqué de mi decisión, ¿No crees?--interrogó dudoso ante su idea.
–Sería muy considerado de tu parte si haces eso, el se lo merece después de todo lo que han vivido como pareja, de seguro ambos han sufrido por tu decisión y estoy convencida que este reencuentro inesperado también le ha afectado a él, esa charla haría que ambos pasasen de página y continuar con sus vidas, aunque sé que tú tendrás esos sentimientos por Todoroki-Kun hasta el último día de tus días, ¿O me equivoco?--
–Me lees a la perfección, Ochaco-San. Si, siempre lo amaré, él fue y será el primer hombre de mi vida, al cual le entregué mi corazón y alma, lamentablemente Shouto siempre los tendrá – dijo esto un poco desanimado, sabiendo que por culpa de sus acciones, nada volvería a ser lo de antes.
Luego de media hora, decidieron cortar la llamada así Izuku podría ir a descansar, aunque lo veía imposible debido al manojo de nervios que era y por la invasión de recuerdos de su relación con el bicolor; lo cariñosos que eran, el amor que se demostraban en cada beso, caricia y en los “te amo”, las miradas llena de amor, cariño y afecto, las cuales de no se necesitaban palabras para expresar lo que sentían el uno por el otro, habían sido los mejores cinco años de su vida, la compañía que se hacían en los tiempos difíciles eran irreemplazables, sólo con un simple abrazo todas las inquietudes se desvanecían, sintiéndose a salvo en los brazos del otro.
En ese momento se colocó las manos en su boca en señal de asombro a la vez de que sus ojos se llenaban de lágrimas, producto de la opresión de su pecho mientras caía de rodillas al suelo de su habitación; la culpa se había adueñado de su mente y corazón, sintiéndose como la mismísima mierda de persona que era por haber alejado a la única persona por la cual valía la pena vivir, la que era su mundo, su todo.
Era consciente que no podría volver a tener esa mágica relación con el mitad albino, pero al menos deseaba que dicho sentimiento abandonara su ser porque lo carcomía cada vez más.
Luego de lavarse el rostro para que sus ojos no estuvieran hinchados al día siguiente, se dirigió hacia su cama y finalmente poder dormir, mañana sería un largo y agotador día.
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Finalmente su jornada laboral había terminado y podía tener esa charla con su pareja; durante el almuerzo, el bicolor le había enviado un mensaje al cenizo para reunirse con él en su casa y poder hablar de una cuestión de suma importancia; la respuesta de Katsuki era la que él esperaba: sonaba preocupado, algo inusual en él, lo cual incomodó más al contrario, ya que le preguntaría acerca de cierto peliverde; le había sido extraño el cómo se había dirigido hacia su actual pareja en el momento en que fueron presentados, ni a él se le había ocurrido llamarlo de esa forma cariñosa, esa forma denotaba que era más que una relación de conocidos.
Iría por partes: primero debía contarle sobre su pasado, lo más detallado que pudiese, el rubio merecía la verdad y él necesitaba sacarse ese peso que ya hacía que le doliera su corazón, pero sabía que el amor por Izuku jamás desaparecería, sería un amor, como ambos habían prometido, para toda la eternidad, sólo que no podrían estar juntos ya que era muy probable que volvieran a lastimarse mutuamente.
Arribó a su apartamento; primero se daría una rápida ducha para poder relajar su nerviosismo antes de que su novio llegase y luego prepararía unos aperitivos por si deseaba quedarse un rato más después de la charla.
Luego de haber finalizado de tomarse el baño, se dirigió a su habitación y se colocó sus ropas cómodas de entrecasa y cuando terminó, sintió el timbre de su puerta sonar; había llegado más temprano de lo que esperaba ya que al ser el jefe de Smash, siempre era el último que se iba del lugar.
Al abrirle la puerta, Bakugo entró como un tormento dirigiéndose rápidamente a la sala de estar y por consiguiente sentándose en el sofá, lo cual dejó a Shouto muy extrañado por la repentina acción del cenizo.
–Más vale que lo que me tengas que decir sea importante porque apenas vi oportunidad, me escapé del estudio y debo volver para asegurarme que esté todo en maldito orden para mañana– dijo el rubio tratando de sonar calmado pero al igual que el bicolor, también estaba nervioso.
El mitad albino cerró la puerta y se dirigió hacia donde estaba Katsuki y así sentarse a su lado, no sabía por dónde comenzar, así que decidió ser directo de entrada.
–Katsuki… debo hablarte sobre Izuku Midoriya y por favor necesito que no me interrumpas porque me va a ser muy complicado hablar de lo que quiero comentarte– comenzó el de ojos heterocromos, con la mirada fija en el piso, sin atreverse a mirar al de ojos carmesí.
El contrario se sorprendió al escuchar el nombre de Deku, como el siempre lo llamó, ya que no pensaba que el seria el tema de conversación, seguramente era algo relacionado él porque él lo llamó Kacchan en medio de la presentación, pero no quería sacar conjeturas dado que notó cómo las piernas del contrario temblaban visiblemente.
–Maldita sea, está bien te escucharé y no diré nada– suspiró con frustración.
El mitad albino tomó aire para ordenar un poco sus pensamientos y nervios y ser lo más claro posible con su pareja para que este no dedujera cosas apresuradas.
–Izuku Midoriya es mi ex pareja, hace dos años que nuestra relación terminó, en realidad él fue quién le puso fin ya que no podía rechazar una oferta tentadora de trabajo proveniente de Estados Unidos. Yo le había propuesto de tener una relación a distancia por el tiempo que él no estuviera en Japón, pero sin motivo alguno, se negó rotundamente a eso sin darme alguna explicación lógica, solamente diciéndome palabras demasiado hirientes como que no era lo suficientemente para mi y ,sin más, me dejó allí bajo la lluvia torrencial mientras él se marchaba en su auto, ahí había sido la última vez que lo había visto hasta hace una semana atrás. En ese lapso sufrí mucho; me sentía incompleto, vacío, como si una parte de mi hubiese sido arrancada de cuajo sin previo aviso, sin ganas de hacer nada; lloraba todas las noches extrañándolo demasiado, viendo nuestras fotos, no comía ni salía de mi casa, aunque, si no hubiese sido por mis hermanos y la terapia, yo no estaría aquí hoy en día, jamás me imaginé que tendría una depresión tan profunda por el fin de una relación amorosa. La cuestión es que él fue mi primer todo; no sé porqué pero tenía esa sensación que la vida y el destino había hecho a Izuku a mi medida para que rompiera todos los muros que habían dentro de mi corazón. Luego de la ayuda que recibí, pude ser capaz de que mis sentimientos por él desaparecieran poco a poco y así pude ser capaz de conocerte a ti– tomó aire nuevamente, preparándose para lo que diría a continuación porque sabía que estas palabras quizás lastimaran al rubio, quien estaba en un profundo silencio tratando de asimilar todo lo que su pareja le decía y era lo que menos deseaba– Pero desde que lo ví nuevamente, no he podido dejar de pensar en él y tengo miedo que mis sentimientos hayan vuelto o mejor dicho que nunca se hayan ido y yo me convencí de lo contrario, ya que fui capaz de amar a otra persona cómo lo hago contigo, pero sé que después de esta confesión, nada será igual entre nosotros, y prefiero ser honesto contigo acerca de mis sentimientos porque no deseo mentirte ni hacerte sufrir– al finalizar esto, su mirada volvió a fijarse en el piso y Katsuki notó como gotitas impactaron en dicho lugar proveniente de los ojos heterocromos del mitad albino.
Katsuki se quedó estupefacto acerca de todo lo que escuchó, qué pequeño era el mundo ¿No? Recordaba cuando el pecoso le comentaba acerca de su novio, sin nunca dar nombre ni descripciones y en cada ocasión que el de ojos esmeraldas deseaba que se conocieran, nunca coincidían en horarios ya que ambos vivían lejos del otro y sus horarios de trabajo eran totalmente diferentes.
Hizo memoria en el momento que se había ido a Estados Unidos y ahí entendió el porqué de su desaparición a nivel de comunicación; siempre que le enviaba algún mensaje o lo llamaba al levantarse o cuando estaba por dormirse, producto de la diferencia horaria entre ambos países, éste jamás respondía y cuando una vez había logrado dar con él, su voz sonaba muy apagada, carente de emoción alguna y eso lo habia preocupado, pero como no le hablaba respecto a eso, prefirió no preguntar cuál había sido la razón; ahora entendía absolutamente todo.
–Shouto, Izuku es mi mejor amigo desde la infancia, el siempre me había hablado de ti, y de hecho yo quería conocer quién era él que lo tenía tan feliz y lleno de vida, pero como ambos en ese entonces vivíamos en diferentes ciudades antes de que me hiciera el propietario de Smash, nuestros horarios laborales nunca coincidían y cuando se fue por dos años, pude notar que el alegre Deku que conocía desde la infancia, se había ido y deseaba saber la razón. Inko, su madre, fue la que me dijo que se habia separado de su novio y en ese momento odié a ese idiota por haberlo dejado ir, por la maravillosa persona que se estaba perdiendo de tener de por vida a su lado, pero ahora tu historia tiene sentido. Sabia que ese idiota lo arruinaría todo por sus inseguridades– maldijo el cenizo cerrando su mano en un puño de frustración; por un lado, por ser el novio del ex de su mejor amigo porque eso le hacía sentir como la mismísima mierda ya que habia ignorado completamente las expresiones del pecoso cuando le nombró quien era su actual pareja en el momento en que ambos estaban almorzando.
–¿Cuáles inseguridades, Katsuki? Por favor necesito que me las digas; estoy convencido que detrás de su decisión hay una razón que nunca se atrevió a decirme en el momento en que rompió conmigo– pidió casi en un tono suplicante al rubio cuando notó su expresión de frustración luego de que mencionara dicha palabra.
– De seguro que serás consciente de que Deku siempre ha tenido problemas de autoestima y de considerarse insuficiente para todos, incluso con su familia. Estoy convencido de que al saber que se iría al extranjero por tiempo indefinido, le hizo replantearse el qué hacer con su relación. Seguramente creyó que tú no lo esperarías porque quizás el amor que tenías por él se esfumaría al poco tiempo de su ausencia y encontrarías a otra persona que te hiciera feliz y te llenara ese vacío ocasionado por su ausencia. Sé que tomó esa decisión para evitar que tanto él como tu sufrieran pero lo que el estúpido no se dió cuenta es que ambos salieron lastimados. Y lo peor de todo es que les afectó más de lo que él pensaba— finalizó de decir el de ojos carmesí, notando que los hombros de su pareja, los cuales habían estado tensos durante todo momento, comenzaron a relajarse, como si la inquietud con la que cargo todo este tiempo comenzaba a liberarse de su cuerpo.
No podía evitar sentirse un poco enojado con Shouto por haberle ocultado esto durante todo el año que llevaban de relación, pero al mismo tiempo estaba haciendo su mayor esfuerzo por ser empático con él, algo que siempre trataba de ocultar con sus típicas actitudes de un joven malhumorado, después de todo, se trataba de su actual pareja y de su mejor amigo, aunque jamás demostraba afecto por este último, pero era de grandes magnitudes.
–Ya veo… necesito hablar con él para poder dar por finalizada dicha etapa de mi vida, aclarar las cosas y el porqué– dijo secándose las lágrimas que continuaban cayendo, impactando en el suelo y humedeciendo sus pantalones.
–Shouto, ¿Tú lo amas aún?-- dicha pregunta estaba en la mente del rubio desde que el mitad albino comenzó a contar su historia acerca de Izuku; el que siempre haya esquivado ese tema de conversación lo terminó de convencer que era porque todavía tenía sentimientos hacia su ex pareja, siempre lo ignoró porque el bicolor siempre fue cariñoso con él y podía ver en cada acción y gesto cuánto lo amaba, no dudaría nunca del amor que tenía por el contrario ya que este era demasiado genuino.
El mitad albino se quedó inmóvil en su lugar, volteando rápidamente hacia donde estaba el contrario mirándolo con mucho asombro por dicha pregunta inesperada, sin saber qué responder ya que se sentía demasiado confundido.
–Eso no sabría decírtelo; tengo una contradicción en mi mente; por un lado, sí, por lo especial que fue para mi, pero, por otro lado, no porque tengo una bella y comprensiva persona a mi lado en estos momentos a la cual no quiero perder, pero sé que después de esta charla, nada será lo mismo entre nosotros dos– sentenció tratando de desviar la mirada ante los imponentes ojos carmesí, sintiendo demasiada vergüenza con la respuesta que le dió.
–Ya veo, no te preocupes por nuestra relación, eso es lo de menos, tú sabes lo que te estimo y amo, y si no arreglan este maldito asunto les juro que los encierro hasta que lo solucionen de una puta vez–.
El mitad albino sonrió de lado ante tal graciosa amenaza, pero tenía razón en algo; debía hablar con el pecoso para poder aclarar todo y comprobar sí lo que dijo el cenizo era del todo cierto.
–Hablaré con él por teléfono para decirle que deje de ser un estúpido cobarde y te enfrente de una vez– dijo en un tono molesto.
–Kats, no lo presiones, si no quiere hablar, no me molestará en absoluto– dijo rogando que no hiciera nada que complicara aún más las cosas.
–Déjamelo a mi, Shouto– sentenció dando un largo suspiro.
Sin más, el rubio le dió un casto beso en los labios del bicolor, el cual se sorprendió ante tal acción luego de la confesión que le había hecho, lo correspondió tratando de transmitirle todo su agradecimiento por escucharlo y comprenderlo.
Finalmente el cenizo se marchó hacia su auto y así dirigirse a su hogar, pero antes haría la llamada.
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Había pasado una hora desde que el pecoso se había acostado en su cómoda cama, pero sin poder conciliar el sueño, sus pensamientos iban a mil por hora y los fugaces recuerdos de su relación con el mitad albino se hacían presentes, provocando un visible sonrojo en sus mejillas.
El sonido de llamada de su teléfono celular lo sacó de sus pensamientos y al ver de quien se trataba, se sorprendió bastante ya que en muy raras ocasiones lo llamaba, sus conversaciones se basan en vastos mensajes de texto. Atendió al tercer tono, muy nervioso porque se debía sumar que era la pareja de su ex.
–K-Kacchan? Me sorprende mucho que llamaras.¿Ocurrió algo?-- preguntó miedoso, sentándose repentinamente en su cama.
– Deku idiota, solo diré esto una vez y nunca más recibiras una llamada mia¿Entendido? -- amenazó el rubio.
El pecoso tragó sintiéndose más nervioso que antes.--D-De acuerdo K-Kacchan, soy todo oídos–
– Bien, el mitad mitad me ha contado todo lo que ha pasado entre ustedes antes que yo lo conociera, no trates de negarlo porque até cabos del porqué de tu desánimo cada vez que lograba de milagro contactarte, y luego de la charla con el bastardo, lo descubrí. Lo que te diré es que hables con el porque el idiota es tan lento que todavía piensa que hizo algo mal en la relación, cuando en realidad fueron por tus inseguridades por las cuales diste por terminada la relacion. He notado que el sigue amándote , pero que no sería capaz de volver contigo, por eso lo que te pido es que de una maldita vez seas honesto y le cuentes todo, así puede pasar de página. ¿Me has entendido? Te enviaré su número de celular para que acuerden cuando tener la charla –
–Está bien, Kacchan, lo haré. De antemano te pido disculpas por ocasionar problemas en tu actual relación por culpa de mis inseguridades. Aclararé todo con él y dejaré que ambos sean felices y se amen como de seguro lo hacen– dijo con lágrimas a punto de salir de las esquinas de sus orbes esmeraldas; su mejor amigo había acertado en cada palabra que le había dicho. Trató de disimular el inminente quiebre de su voz para evitar que lo escuchase en ese estado.
- Tsk, más te vale, nerd de mierda– al terminar de decir esto cortó la llamada y de manera inmediata el pecoso recibió el mensaje con el número del mitad albino ya que lo había borrado en el momento que lo dejó atrás en su vida.
Sus dedos temblaban de una manera considerable al escribir un simple mensaje;¿Shouto sabía lo que había hecho Katsuki? Tenía miedo de la respuesta que recibiera por parte del mitad albino ya que si el pedido de Kacchan había sido sin su consentimiento, se vería en problemas. Respiro profundo y le dio “Enviar” al corto mensaje que escribió:
“Hola Todoroki-Kun. Perdón por la hora, pero me preguntaba qué día de la semana tendrías libre para poder hablar”
Luego de enviar dicho mensaje, colocó su celular en la mesita de noche y se recostó nuevamente; era consciente que hasta el día siguiente no recibiría respuesta alguna, pero se sorprendió que de manera inmediata una notificación había llegado a su celular. Al ver que se trataba del bicolor, presionó el botón “Leer”:
“ Buenas noches, Midoriya. Mañana después de nuestra jornada estoy libre. Podemos ir al parque que se encuentra a unas cuadras de Smash¿Te parece bien?”
No pudo evitar que su corazón diera un salto al ver el mensaje de su ex pareja ni tampoco recordar cuando ambos antes de dormirse se intercambiaban mensajes dándose las buenas noches en donde siempre el bicolor era extremadamente cariñoso con él. lo cual provocaba que sus pecosas mejillas se tiñeran de un color rosado furioso.
“Me parece muy bien. Nos vemos mañana en Smash, Buenas noches, Todoroki-kun”
Dicho mensaje fue visto pero no recibió respuesta alguna y su pecho se oprimió con decepción. Sacudió su cabeza diciéndose a sí mismo que no podía esperar nada a cambio por parte de Shouto ya que por culpa de sus miedos, arruinó la bella relación que ambos tenían.
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El día transcurrió más rápido de lo que pensaban, pero no sin experimentar el ambiente sumamente incómodo para ambos jóvenes; a Izuku le costaba muchísimo concentrarse producto del torbellino de pensamientos que invadían su mente, tan así que cuando Shouto le hablaba para preguntarle cuestiones sobre el caso con el que estaban lidiando, éste apenas escuchaba y le tenía que pedir al bicolor que repitiera lo que había dicho; por parte del mitad albino, la situación no distaba mucho de la del pecoso: luego de haber recibido dicho mensaje, estaba muy nervioso ya que, si bien sabría de qué charlarían, tenía miedo que su corazón volviera a resquebrajarse, que las heridas que con ayuda terapéutica y de sus hermanos volvieran a abrirse y dolieran como lo hicieron en su momento, sabía que debía quedarse tranquilo ya que en esta ocasión, su pareja lo apoyaba, apreciaba muchísimo ese tierno gesto por parte del rubio cenizo; le estaría eternamente agradecido.
–Todoroki-kun, ya he terminado con mis tareas. Iré a recoger mis pertenencias y te esperaré en el parque– dijo con sumo nerviosismo; el momento estaba cada vez más cerca.
–En diez minutos ya habré terminado con el papeleo, Midoriya. Recojo mis cosas e irme para allá- respondió en un tono que el peliverde no supo descifrar porque el de ojos heterocromos tenía su mirada fija en su computadora.
La leve brisa de primavera daba de lleno en el rostro de Izuku, haciendo que este cerrara los ojos disfrutando la misma y tratando de relajarse mentalmente antes de hablar con el bicolor.
Rogaba que dicha conversación no hiciera el ambiente laboral aún más tenso de lo que ya estaba y que el bicolor fuera comprensivo con los motivos por los cuales rompió con él; siempre era una persona que escuchaba cada palabra que este tenía por decirle e imploraba hacia sus adentros que ésta vez no fuera la excepción.
Al abrir sus orbes esmeraldas, distinguió a unos metros de distancia al aludido yendo hacia su encuentro; sentía su corazón galopar dentro de su pecho, si, esa misma sensación que experimentaba cada vez que lo veía, diciéndose para sí mismo lo apuesto que lucía y que los años le habían sentado demasiado bien, sumado a verlo vestido de traje; era un deleite para sus ojos.
El mitad albino no podía negar que el ver a Izuku a unos metros de él no le causaba ninguna sensación en su ser; si bien amaba a Katsuki, se había dado cuenta que todavía amaba al peliverde, era demasiado raro amar a dos personas al mismo tiempo, pero no podía evitar sentirse así, le provocaba un gran malestar en su estómago tener que revivir cosas del pasado, las cuales lo lastimaron a niveles inimaginables, más porque se trataba de la persona que jamás hubiese imaginado; su alma gemela.
Quería olvidarse de todo y de todos y solamente correr hacia su dirección, envolverlo en un gran abrazo y colocar su boca sobre los labios del peliverde, pero eso jamás podría pasar.
–Hola, Todoroki-Kun. Te agradezco que hayas accedido a tener esta conversación conmigo. Espero que puedas disculparme por el tiempo que demoré en decirte todo lo que diré a continuación, tienes más que merecida dicha explicación porque tú fuiste y eres una persona que jamás olvidaré en mi vida y sí te amo lo suficiente, debo hacerlo para que puedas ser feliz al lado de Kacchan. Sé acerca de su relación y la verdad no tienes nada por que disculparte ya que nosotros perdimos contacto por un tiempo y él jamás me mencionó tu nombre– añadió esto último al ver la expresión de sorpresa en el de ojos heterocromos al nombrar a su mejor amigo, ya que su pareja no le comentó ese pequeño detalle.
Shouto había dejado de estar mentalmente presente en dicho parque, el escuchar que Izuku aún lo amaba lo descolocó en demasía sin ser capaz de articular palabra alguna luego de lo que había comenzado a decir.
Al ver que no obtuvo respuesta por parte del mayor, el peliverde decidió continuar.
– Verás, primero quiero decirte que dicho viaje fue solamente por la propuesta laboral. Seguro pensarás ¿Por qué no continuamos siendo pareja a pesar de ello? Porque tenía miedo Shouto, temor por el que te cansaras de esperarme y decidieras irte con otra persona, que dejaras de amarme, que sufrieras mi ausencia y que te volvieras loco pensando en qué estaría haciendo o si alguna persona intentaba propasarse conmigo. El motivo fueron esas malditas inseguridades que siempre invaden mi ser. Por culpa de ellas, perdí a lo más valioso que he tenido a lo largo de estos veintiocho años de vida y ahora soy consciente que no puedo solucionarlo porque te he perdido para siempre– dijo esto tratando de contener el mar de lágrimas que amenazaban de salir de sus apagados orbes esmeraldas.
Era más que difícil ya que desde que comenzó a hablar, no despegó su mirada de la atenta del bicolor, por lo que decidió colocar sus manos sobre sus rodillas, sosteniendo firmemente su ropa, a tal punto que sus nudillos estaban blancos.
–Podrías haberte quedado, nada de esto hubiese pasado y hoy nuestra situación hubiese sido diferente– agregó en un apenas audible tono de voz al cual al peliverde le costó escuchar y cuando lo pudo hacer, quedó boquiabierto ante tal confesión.
–¿A qué te refieres?-- pregunto muy confundido.
–Como has oído. Si no hubieses aceptado esa propuesta, te habrías quedado aquí conmigo. Sé que suena demasiado egoísta de mi parte pero si hubieses seguido trabajando aquí como venías haciendo, hoy en día estaríamos, perdón por mi atrevimiento, casados. Tal como escuchas, quería tenerte como mi esposo porque todo el amor que siento jamás desapareció, tan así que casi entro en depresión y si no fuese por la ayuda de mis hermanos y la terapia, hoy no estaría como me estás viendo. A pesar que amo a Katsuki, también te amo a ti, jamás dejé de hacerlo y él no lo merece ya que gracias a él podemos tener esta conversación. Me rompiste en dos, Izuku, pero no puedo culparte por tus inseguridades– dijo el mitad albino con lágrimas que corrían a lo largo de su cicatriz de su ojo izquierdo, haciendo que Izuku también rompiera en llanto.
–Shouto, no te atrevas a justificar la razón por la que rompí contigo. Soy un estúpido. dejé ir a la persona que me completaba, aquella que siempre estaba para mí, la que me demostraba incansablemente su amor en todas sus formas, la que hizo que mis miedos se hayan ido, mi alma gemela– dijo hipando cada vez más, siendo difícil poder decir las palabras en una forma clara y audible.
Cuando el bicolor escuchó la forma en que el contrario lloraba, entró en necesidad de limpiar sus lágrimas que se acumulaban en esos bellos orbes con su pulgar derecho como solía hacerlo; tuvo que contenerse en hacerlo para evitar confundir más las cosas.
–No lo hago Izuku, jamás podré olvidar cuando me dejaste alli bajo la lluvia; roto, sin saber qué hacer ni donde ir porque si volvía a nuestro apartamento, cometería algo que no debía hacer ni pensar, sentí cómo una parte de mi era arrancada cada vez que veía tu auto alejarse más de mí y yo sin poder hacer nada. ¿Creías que dejaría de amarte? Nunca se me pasaria eso por mi cabeza, mi estúpida conciencia pensaba que todo era un sueño y esperaba cada maldito día que regresaras a mis brazos diciéndome que habia sido muy tonto de tu parte pensar eso de mi. Al ver que eso no ocurría, tuve que pedir ayuda por la tristeza que estaba atravesando. Lo único que deseo ahora es que ambos podamos tener una cordial relación laboral y tratar de apartar los sentimientos que ambos tenemos. Lo único que podemos hacer es convivir con ellos y pensar qué hubiese pasado y dónde estaríamos si no te hubieses alejado de mi, Izuku.¿Crees que podrás hacerlo?--. Cada palabra que decía le quemaba por dentro porque la necesidad de besarlo para calmar la tristeza mutua que sentían era urgente, por lo que apretaba su mandíbula, tensionándola para evitar cometer algún acto que luego se arrepentiría y no deseaba lastimar a Katsuki, no después de lo que había hecho por el.
–Shou… lamento mucho lo que te hice, no mereces nada de lo que te ocurrió, fui un estúpido. Cuando estaba en los Estados Unidos, no hubo un día en que no te pensara y que no me sintiera arrepentido de la decisión unilateral que tomé. Al principio deseaba que vinieras conmigo, pero al haber recibido el itinerario de mi trabajo allí, no quedaría tiempo para que ambos pudiéramos estar juntos, por eso decidí tomar el camino fácil y romper contigo y te juro que fue una pésima decisión, pero ya no puedo volver el tiempo atrás. Así que si, estoy de acuerdo contigo, tratemos de tener la relación más cordial posible ya que amigos no podremos ser; ambos tenemos ese sentimiento llamado amor en nuestros corazones– dijo esto desviando la mirada hacia la del mitad albino.
Ambos se despidieron con un leve apretón de manos, pero no fue uno cualquiera; a pesar que no había sido con intención romántica, el bicolor no pudo evitar acariciar la base de su mano con su pulgar para grabarse por última vez en su mente cómo se sentía la piel de Izuku, mientras que este lo miró sorprendido ante tal gesto y casi se desmaya cuando oyó las siguientes palabras salir de su boca.
–Te amo Izuku, siempre lo hice y lo haré. Bakugo me ayudará a que atraviese este momento y así tratar de ser feliz con él ya que a él también lo amo, pero tú siempre serás mi primer todo– añadió sintiendo como su corazón se resquebrajaba aun más ante tal confesión.
Al decir dichas palabras, sin esperar respuesta del peliverde, se dió media vuelta para emprender camino a su apartamento, pero al oír la bella y tierna voz de Izuku se detuvo, sin mirarlo a los ojos, quedando a unos escasos metros del pecoso.
–Yo siempre te amaré mi amado Shou y espero que seas más que feliz con Kacchan, ambos lucen lindos juntos– dijo sintiendo cómo su pecho se oprimía al decir lo último.
Sin más, el bicolor se alejó de allí dejando al pecoso en ese lugar. Trataría de ser feliz aunque fuera sin su media naranja.
Izuku decidió abandonar el parque luego de que perdió visión del mitad albino, solamente rogaba poder encontrar una persona que lo amara con la intensidad con la que Todoroki lo había hecho, pero sabía que nunca nadie sería igual que él, su primer y único amor.
