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Mi pequeño reloj marcaba las nueve en punto de la mañana. ¡Diablos! Se me estaba haciendo tarde para mi primer turno en el Hospital de Hosu y todavía estaba a unas cuadras de allí y el tráfico era terrible. Si deseaba obtener mi tan ansiado título, debería dormirme más temprano y no quedarme despierto pensando en cosas que no deberían estar rondando en mi mente, no quería que me distrajeran en mi último mes de mi residencia y, por ende, mi carrera ya que este septiembre sería uno de esos meses en donde te quieres quedar en la cama acostado sin hacer nada mirando solamente el techo, pero no señor, sí quiero ese título en mis manos, debo hacer mi último esfuerzo y ya todo saldría como tanto deseé hace años atrás.
Al bajar en la parada del autobús, que afortunadamente se encontraba en la puerta del gran establecimiento, el dueño de esas cosas que no debería haber estado pensado anoche , estaba esperándome allí en una postura casual, mirando la gran arboleda que rodeaba el hospital.
Mi corazón no pudo evitar comenzar a latir más fuerte al verlo, es que no podía con semejante vista e imponencia y lo comprendía a la perfección, se veía majestuoso y malditamente apuesto, y eso que estaba con su bata de médico y la pequeña placa que lo identificaba entre sus colegas. Cuando se volteó para verme, no pude evitar que mis pecosas mejillas enrojecieran al hacer contacto con esos preciosos ojos heterocromos; ese celeste como el mismísimo cielo y ese gris con leves tintes de marrón como si de una gran tormenta que se avecinaba se tratase, sin olvidar por supuesto la intensidad que estos tenían cuando me veían directamente a mis orbes esmeraldas.
–Buenos días, Izuku– me saludó gentilmente el de ojos dispares esbozando una leve sonrisa. Esa sonrisa que provocaba que tuviera mini infartos en todo mi ser. Si no me moría por causas naturales, claramente iba a ser causada por la belleza de Shouto Todoroki.
–B- buenos d-días, Shouto– saludé casual, luchando internamente por mantener mi compostura. Tenía, no, estaba obligado a que dichos pensamientos se fueran de mi mente lo más rápido posible. Se trataba de mi mejor amigo, no podía tener estos sentimientos hacia él, sentimientos que aún no podía descifrar de qué índole trataban. Además, no podía sentir nada de ese tipo ya que él jamás me vería de otra forma que no sea como el tierno niño que conoció en la escuela primaria hace muchísimos años atrás y al cual consideraba un hermano de distinta familia. Ya de entrada entendía que era un amor no correspondido y mi temor era que ese amor que sentía aumentara y me hiciera entrar en esa famosa fase que no quería atravesar bajo ninguna circunstancia.
–¿Te encuentras bien? Te noto un poco distraído– me preguntó con una mirada inocente y preocupada.
–¡Estoy de maravilla! Vayamos entrando antes que nos penalicen por entrar tarde– cambié de tema antes que su alma de curioso le ganase a mi yo hablador y comenzara a decirle lo que realmente me tenía así.
Ambos caminábamos a un ritmo tranquilo en los pasillos del hospital donde varios de nuestros compañeros de clases, que también estaban haciendo la residencia allí, nos saludaban con un leve movimiento de cabeza. Cuando llegamos a destino, ambos nos despedimos con un breve abrazo y cada uno se dirigió a su área para comenzar a realizar las tareas del día.
Tuve suerte en que me hayan asignado el mismo hospital que a Shouto para hacer mi residencia. Como ambos nos dedicariamos a diferentes especialidades, yo cirujano y el cardiología, muchos de nuestros horarios de clase no coincidían salvo que se tratase de asignaturas comunes de ambas carreras.
En ese día, hace dos años atrás, estábamos en mi casa viendo unas películas luego de una larga y ardua sesión de estudios, al mismo tiempo nos llegó la notificación de un nuevo mensaje a nuestro correos electrónicos acerca de qué hospital nos había sido asignado y ,en el momento que dijimos al unísono que era el de Hosu, nos pusimos muy felices, íbamos a pasar los dos mejores años de nuestras carreras juntos, como siempre, no había nada que no hiciéramos juntos, eramos inseparables; por dicha razón no podía tirar todo por la borda por unos simples sentimientos .
Fue durante esos dos años en que mis sentimientos por Todoroki comenzaron a aflorar; si bien siempre fuimos de pasar tiempo juntos, nunca había sido por tanto tiempo, a veces nos tocaba hacer guardias juntos, turnos de 24 hs y muchas veces íbamos a la casa del otro para poder estudiar, ya que además de estar allí, debíamos rendir exámenes para ser capaces de continuar la residencia, nos exigían que nuestras notas debían ser adecuadas para no descuidar la parte teórica de la residencia.
No recuerdo muy bien en qué momento de la residencia comencé a considerar mi bicolor favorito de esa manera, pero tengo una leve sensación de que fue cuando en una noche de estudios, en la cual nos quedamos hasta altas horas de la madrugada, fue la desencadenante.
Recuerdo que me había quedado dormido con mi cabeza reposada en mis gordos libros de estudio y un gentil toque me había despertado; al abrir mis ojos fue muy tierna la imagen de mi amigo preocupado del porqué tardaba en despertar. Me había dicho que me fuera a dormir, pero como testarudo que soy, había decidido quedarme estudiando un poco más, solo que Todoroki no me lo permitió; “ Ya no es tiempo de seguir estudiando, si no quieres dormirte aún, podemos hablar ”.
Me había sorprendido mucho el oír eso pero decidí seguirle la corriente, significaba que deseaba hablarme de algo ya que él no era alguien de muchas palabras, solo las justas y necesarias.
Al principio había sido muy extraña la conversación porque esa tierna expresión en su rostro se había transformado en una sombría y podía decir que lucía triste; finalmente pude descubrir el porqué de aquello; me había comenzado a hablar de su familia, lo que rara vez hacía puesto que siempre se excusaba con que debía estudiar o se debía ir a dormir.
Había intentado de muchas formas conseguir que me hablara de ellos, siempre que preguntaba sobre ellos, un semblante triste invadía su rostro, lo que me daba como señal que no debía tocar dicho tema; lo único que tenía conocimiento era que tenía tres hermanos, en donde uno estaba en prisión, su madre estaba internada en un hospital psiquiátrico y su padre estaba la mayoría del tiempo fuera del país ya que era un cardiólogo con un gran prestigio internacional.
Había sentido cómo Shouto deseaba abrirse con alguien acerca de su familia, siempre me decía que era un tema que no quería tratar con nadie, ni siquiera conmigo que era su mejor amigo desde los nueve años de edad y conocía absolutamente todo sobre él.
Lo escuché atentamente por varias horas hasta casi el amanecer, con café de por medio para poder aguantar despiertos, y por fin pude conocer al verdadero Shouto Todoroki que ocultaba detrás de esa coraza seria y fría con los demás, yo siempre fui la excepción porque sólo conmigo sonreía en raras ocasiones. Pude verlo llorar por primera vez, había sido cuando habló de su madre y la razón por la cual estaba internada, todo el maltrato que tanto ella, él y sus hermanos sufrieron a nivel físico, psicológico y abusos por parte de su estricto padre.
Recuerdo cuando a medida que me iba contando sobre eso seguido del porqué de su gran cicatriz que cubría su lado izquierdo, que se extendía desde el comienzo de su cabello rojizo rodeando su ojo color aqua hasta finalizar en el comienzo de su mejilla, mis lágrimas habían comenzado a aflorar; no podía explicar la angustia que estaba sintiendo, de escuchar en carne propia lo que mi mejor amigo tuvo que atravesar y sobre todo verlo llorar, eso me rompió mi corazón.
Luego de varias horas escuchándolo, mezclado con el llanto de ambos, decidí darle un gran y acogedor abrazo, no pude evitar hacerme la promesa interna que jamás permitiría que alguien lastimase a Shouto, a mi Shouto, porque si, cada vez que mi corazón se revolvía en mi pecho producto de los pequeños nervios que atravesaba cuando lo veía, me hacía darme cuenta que ya no era amor de mejores amigos lo que sentía, sino algo más que eso, y aún no me atrevía a decir esas dos palabras que de vez en cuando invadían mi mente porque significaba perderlo todo, y no podía imaginarme mi vida sin él a mi lado, al menos tenerlo como mi amigo más cercano no estaba mal, aunque yo quisiera ser mas que eso.
Bien, debo sacarme estos pensamientos de mi mente, mi jornada estaba a punto de comenzar y debía estar concentrado para hacer lo que me ha sido asignado de manera adecuada así sumaba puntos en mi calificación final. Ya tendré mi rato en la noche para poder seguir debatiendo mentalmente qué era lo que debería hacer con todo éste embrollo.
Luego de haber terminado media jornada, decidí que era tiempo de irme a tomar un pequeño descanso a la cafetería ya que hasta la tarde no tenía nuevas tareas que hacer, pero en el trayecto, sentí que me tiraban levemente del antebrazo y cuando me di vuelta para ver quien era, me sorprendió ver a mi mejor amigo con una mirada dulce:
–¿Quieres que almorcemos juntos, Izuku? Tengo un breve descanso hasta la tarde así que se me había ocurrido que pasáramos un rato juntos– me propuso con esa sonrisa de perrito mojado a la cual yo siempre accedía porque debo confesar que se veía muy tierno cuando hacía eso.
–¡Por supuesto, Shouto!-- respondí de manera enérgica, a mi parecer, demasiado enérgico, creo que el haber estado pensando en él, jugó una mala pasada.
Ambos nos dirigimos hacia la gran cafetería que tenía el hospital; amaba la comida de allí ya que tenia mucha variedad, además tenian mi platillo favorito así que ya se había ganado todo mi amor desde el primer día que entré aquí y el de Todoroki también ya que preparaban la soba al punto de cocción justo como a él le gustaba.
Tomé asiento mientras él fue a pedir nuestros platillos; en el mientras tanto, luché para que mi sonrojo disminuyera conjuntamente con mis nervios, en el trayecto hacia la cafetería me había quedado en un absoluto silencio y no debía hacer eso ya que debido a mi naturaleza habladora, cuando no lo hacía era porque algo andaba mal y no deseaba que Shouto me preguntara que me ocurría porque mis nervios me iban a hacer hablar de más.
Reposé mi cabeza en mi mano izquierda tratando de entender qué era lo que me estaba ocurriendo con él, no podía decir que estaba enamorado ya que eso pasa cuando ha pasado tiempo en que dos personas son pareja ¿No es cierto? Sería algo estúpido de mi parte pensar eso si lo único que compartia con Todoroki es amistad, nada de noviazgo ni las cosas que los novios hacen. El ruido de la bandeja siendo colocada en nuestra mesa hizo que saliera de mi nube de ensoñación, debía dejar de hacer este tipo de cosas o sino me volvería loco.
–Estás muy distraído hoy, Izuku. Sabes que puedes confiar en mí en lo que sea que te esté inquietando, ¿Lo sabes?--el escuchar su voz de preocupación provocó una punzada en mi pecho, era la culpa por no poder decirle cual era el verdadero motivo de mi distracción. Obviamente que le mentí.
–Ohh, tranquilo, sé que puedo confiar en ti,Shouto. Solo que este mes es especial,¿Sabes? Tanto para ti como para mí, estaremos poniendo fin a una gran etapa de nuestras vidas y un poco me inquieta, debido a que mi vida cambiará bastante; ya no podré ver a mis padres con frecuencia, ni a Ochaco ni a ti. Nuestros horarios no coincidirán debido al tipo de especialidad en la que ambos nos estaremos terminando de perfeccionar; tú eres la persona más importante para mi y quiero seguir en contacto contigo— dije esto último ya no pidiendo ocultar mi sonrojo por lo que bajé mi mirada a mi humeante plato de Katsudon
–Hey Izu, no te olvides que existe algo llamado videollamada. Cuando se nos imposibilite quedar debido a nuestros horarios, siempre podremos hacerlas y pasar tiempo juntos, sé que no es lo mismo que compartir este tiempo frente a frente, pero al menos es una opción viable. Yo siempre estaré junto a ti, eres alguien que tiene demasiada valía para mi y a mi también me apena el que no nos veamos con frecuencia– dijo tratando de animarme, colocando suavemente su mano por encima de mi hombro para reconfortarme.
El escuchar todas esas palabras de Shouto, sumado a su gentil toque, me dejaron en seco, el era alguien que no manifestaba sus emociones tan fácilmente , se explayaba así cuando decía algo desde lo más profundo de su corazón y el haberme dado cuenta de ello, hizo que una gran sonrisa invadiera mi rostro, la cual enterneció al de ojos heterocromos.
Me sorprendí cuando su cálida y suave mano fue colocada encima de la mía, seguida de un leve apretón y de una tierna sonrisa; inmediatamente mis mejillas se tornaron de un color rojizo intenso que se extendió hasta la punta de mis orejas. Era la primera vez que Todoroki tenía un gesto de este tipo conmigo, más cuando se trataba de levantarme los ánimos, muy rara vez me abrazaba y con esta acción me fue imposible no confundir la naturaleza de este gesto, no quería asumir que era algo romántico, pero el haber sentido su suave piel sobre la mía había provocado que mi corazón latiera frenéticamente. Creo que a partir de esto que acaba de suceder, me di cuenta que estoy perdidamente enamorado de Shouto Todoroki y este sentimiento lo llevaré conmigo hasta el final de mis días.
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Por fin el día había terminado en el hospital; para mi fortuna me habian liberado de mis tareas asignadas en el turno de la tarde: me insistieron en que tomara un descanso; me habían notado muy distraído, no me regañaron sino que se preocuparon por mi salud mental y prefirieron que fuese a mi casa para que reposara, no deseaban que estuviera atravesando por mucho estrés producto de la residencia y por ser el último mes de mi carrera.
Apenas había salido del hospital, escuché la voz de Shouto pidiéndome que lo esperara, me había olvidado que los martes era el día que tocaba visitar a su mamá en el hospital y pasar el mayor tiempo posible con ella antes de que tuviera que estar sumergido en el mundo del trabajo y me había comentado que estaba haciendo todo lo posible para que el hospital le diera permiso para que ella pudiera asistir a la ceremonia de graduación ya que tenía arduos deseos de verla allí.
Por supuesto que el bicolor me acompaño hasta mi casa, puesto que quedaba de paso hacia el hospital y juro que jamás me sentí tan nervioso como me estaba sintiendo esta tarde, mis manos sudaban, no podía ni siquiera mirarlo a sus bellos ojos dispares y cada vez que escuchaba su ronca y grave voz, me quedaba embelesado oyéndola, debía ocultar lo más que pudiera este sentimiento y evitar a toda costa que él lo descubriera, no podía soportar la idea de perderlo debido a mi estupidez de tener sentimientos románticos hacia él.
Tomé una larga ducha debatiéndome mentalmente qué podía hacer para reprimir esto lo más que pudiese; no podía simplemente dejar de hablarle porque, primero, sería de muy mal amigo hacerlo sin razón alguna y, segundo, el no merecía sufrir a costa mía, aunque en algún momento debía decírselo ya que estaría mintiéndole de una manera descarada y soy alguien que se caracteriza por ser una persona demasiado transparente, se notaría a kilómetros de distancia que algo me está pasando, más bien dicho, que algo estoy ocultando, sumado a que Shouto se trataba de alguien muy curioso y observador; lo percibiría al instante.
Al salir del baño, fui a mi habitación, abrí el cajón del pequeño armario que tenía al lado de mi cama y me coloqué mis cómodos pijamas que consistían en un pantalón azul de chándal y una remera con la figura de mi héroe de cómics favorito.
Aún era muy temprano para comenzar a prepararme la cena así que decidí, como me habían recomendado en el hospital, descansar mirando alguna serie o leyendo algún cómic o manga, mi lado aplicado con la universidad me pedía a gritos que me sentara a estudiar pero mi ánimo no estaba para realizar eso ahora mismo, debía despejar mi mente si quiero rendir lo máximo posible en lo que me queda de vida como estudiante universitario.
Me senté en mi cómodo sofá de la sala y me dispuse a buscar en mi catálogo de mis películas románticas con un poco de drama favoritas, esas que había visto mas de una vez y que siempre me sacaban alguna que otra lágrima porque sí, era un chico demasiado sensible, más cuando se trata de amor, siempre fui un romántico empedernido, aunque siempre oculté esta faceta de mi, incluso a mi mejor amigo y gracias a dios nunca se tocaba el tema de parejas, ninguno de los dos teníamos tiempo para eso, aunque ahora esto cambió ya que yo deseaba que fuera él y solo él quien estuviese a mi lado.
Cuando esto último invadió mis pensamientos, dejé caer el control remoto a la alfombra y con mis dos manos me cubrí la boca como si lo que acababa de pasar por mi mente lo hubiese dicho en voz alta.¿Qué rayos estaba pensando? No Izuku, jamás se te ocurra pensar de nuevo en algo como eso. Al carajo con las películas, debía sacar esto de mi mente y nada que una dosis de alcohol no pudiera solucionar. Me dirigí hacia mi cocina, recogí unas latas de cerveza del refrigerador ,regresé nuevamente al sillón y abrí mi primera lata. Sé que debería comer algo antes de tomar alcohol para suavizar los efectos de este pero me daba pereza irme a preparar algo y si pedía comida seguramente tardaría bastante en llegar.
Tomé el primer sorbo y sentí cómo el líquido pasaba a través de mi garganta seguido de ese ardor que provoca el beber alcohol, más si era alguien que con poca frecuencia lo hacía, pero siempre tenia de repuesto por si Shouto se quedaba a cenar en nuestras sesiones de estudios y decidíamos distendernos un poco.
Ahh Shouto…él era el motivo por el cual estaba bebiendo. No sé en qué momento había tomado una segunda dado que estaba abriendo mi tercera lata de cerveza y la bebí como si fuese un gran vaso de agua, cuestión que me arrepentí luego, ya que comenzaba a sentirme un poco mareado, pero no importaba, deseaba sacarme la bella imagen de mi dulce y gentil bicolor; esos ojos hermosos que hacían que mis piernas flaquearan cuando me miraban fijamente con curiosidad, preocupación, felicidad y asombro, esa bella cicatriz que siempre deseaba rozar con las yemas de mis dedos para poder descubrir su textura y finalmente el cómo deseaba estar envuelto en sus brazos en un cálido y profundo abrazo, sintiendo los latidos de su corazón, ambos sumidos en un profundo silencio, disfrutando del otro, transmitiéndole cuanto lo amaba.
Tomé mi celular para buscar entre mis contactos hasta dar con Todoroki y así poder admirar su foto de perfil en la que estaba vestido con ropas tradicionales por motivo de Año Nuevo esbozando una leve sonrisa. La agrandé para observarla más de cerca y perderme en esos bellos ojos que tanto me fascinaban pero, por culpa de mi vista borrosa causada por el alcohol y los mareos, presioné el botón “llamar” y cuando me di cuenta de eso, ya el estaba al otro lado de la línea:
–Hola Izuku, que agradable sorpresa que llamaras, justo estaba pensando en ti– me saludó con esa dulce voz que siempre ocasionaba que mi corazón se acelerara.
–H-Holaa Shoouuu– dije tratando de articular las palabras de mi boca, ignorando ese “justo estaba pensando en ti” pero mi lindo y oportuno inconsciente me jugó una mala pasada y no pude evitar decirle lo que le comenté a continuación.
–Ohhhhh que lindo eres, mi bello Shouuuu. Te adoro,¿Lo sabías? Mucho, mucho, muchoooo– haciendo bastante énfasis en ese muchoooo.
–Izuku,¿Estás borracho? -- dijo con un poco de preocupación en su voz.
–Noo!! ¿Cómo crees?-- respondí riéndome de manera exagerada.
–Si, estás borracho y demasiado. No te muevas de donde estás. Enseguida voy para tu casa– . Y luego de decir aquello me colgó.
Pasaron unos minutos y mi timbre sonó en repetidas ocasiones, haciéndome saber que la persona que había sido la razón por la cual me emborraché había llegado.
–Izuku abre la puerta– me ordenó mientras intercambiaba timbrazos con golpes en la puerta, como si estuviera desesperado por verme.
–Está abierta para ti, bombón de mi corazón– respondí. No podía ponerme de pie producto de lo mareado que estaba y no podía borrar esa sonrisa estúpida que tenía en mi rostro.
No pasaron ni cinco segundos desde que le respondí que ya lo tenía a mi lado ayudándome a que me levantase del sofá para llevarme al baño y así poder darme una ducha caliente y mi estado de ebriedad comenzara a irse.
Mientras me llevaba sosteniéndome de la cintura y mi brazo alrededor de su hombro, llevándome a cuestas, no pude evitar sentir un cosquilleo en mi cuerpo a causa de su tacto, se sentía tan malditamente bien, no deseaba que sus manos se apartaran de mí ni tampoco quitar mi mirada de su suave y deliciosa boca que anhelaba que estuviera contra la mía fundiéndose en un voraz y apasionado beso, devorándome con su lengua, saboreando cada rincón de mi cavidad bucal. Diablos, debía dejar de tener pensamientos lujuriosos con él antes que se notara en mi entrepierna lo animado que me encontraba.
Al llegar al baño, Todoroki me colocó delicadamente en el suelo y fue hacia mi habitación a recoger toallas secas y me las dejó a un lado mientras abría el agua caliente para llenarla. Luego de haber regulado la temperatura ideal, se dirigió hacia la entrada y se volteó dirigiendo su mirada hacia mis ojos:
–Izu, ya tienes el agua a una temperatura ideal, por favor, toma un baño caliente que eso hará que tu estado de ebriedad disminuya. Iré a la cocina a prepararte un poco de café y la medicina para que no tengas resaca mañana ya que en unas horas tenemos turno–
Asentí levemente y la puerta se cerró dejándome solo en mi bañera y en mis pensamientos. Estoy seguro que mañana cuando me despertara me arrepentiría demasiado de mi borrachera y me diera vergüenza hablar con mi mejor amigo.
Genial, además de mi vergüenza de dirigirle la mirada por mis sentimientos hacia él, ahora se sumaba el miedo y timidez de tratar con él luego que me haya visto en estado de ebriedad y que haya oído todos los calificativos cariñosos que le dije en este modo. Bravo Izuku, eres un genio.
Luego de haber estado por más de diez minutos en la tina, decidí que era hora de salir de ella, vestirme y dirigirme a la cocina donde mi amigo me estaba esperando. Se merecía un lugar en el cielo por todo lo que hacía por mi y yo aquí desnudándolo con la mirada y teniendo pensamientos impuros con su cuerpo, más bien con su boca.
Me envolví con mi toallón, sintiéndome un poco mejor ya que no estaba tan mareado y había vuelto un poco en si, fui a mi habitación para encontrarme una muda de ropa diferente a la que estaba usando, seguramente Todoroki la había puesto en la cesta de lavar debido al aroma a alcohol que esa tenía, una lástima porque era mi pijama favorito. Mientras terminaba de colocarme la camiseta pude sentir el dulce aroma al café recién molido y eso me hizo recordar que no había cenado, estaba seguro que Shouto me reprendiría por no haber ingerido ningún alimento.
Al entrar a la cocina, pude verlo vertiendo mi café en mi taza favorita de All Might con una porción de pastel que me había quedado de dos noches atrás cuando mi amigo me había visitado en la hora del té para que pudiéramos estudiar un poco. Me quedé observándolo mientras terminaba de servir y colocar en la pequeña mesa ambas cosas y cuando levantó su mirada dispar posándose en la mía, me esbozó una leve sonrisa:
–¿Cómo te sientes?-- preguntó dirigiéndose hacia donde yo estaba parado en el caso que no me pudiera mantener en pie, perdiera el equilibrio y debía llevarme a cuestas como lo había hecho hacía unos momentos atrás.
–¡Mucho mejor! Y más con ese aroma a café que hizo que se me abriera el apetito– dije aspirando el dulce aroma y cerraba mis ojos disfrutando del dulce olor.--Oye, Shouto. Siento mucho si dije alguna cosa fuera de lugar. Espero que no te hayas sentido incómodo, si fue así, aceptaré que te vayas y me dejes, yo puedo arreglármelas, me siento mejor y no quiero ser un peso para ti, porque si así lo fuera yo…–.
–Hey, Izu–me interrumpió en el momento en que había comenzado a balbucear– Para eso estoy aquí ¿No crees? Soy tu amigo y entiendo más que nadie que dichas palabras fueron producto del estado de ebriedad en que te encontrabas. No tienes porqué disculparte. De hecho, me pareció muy tierno oír esas palabras, y las atesoraré para hacértelas recordar antes que decidas tomar alcohol nuevamente– me confesó riendo de manera alegre y burlona.
–Maldita sea Shouto. Sabía que harías eso– mi estúpido corazón se había ilusionado cuando me había dicho que atesoraría dichas palabras pero todo se fue de la borda cuando el motivo era para darme ese pequeño recordatorio de antes de beber, come algo si no quieres pasar verguenza nuevamente.-- Espero no haberte interrumpido en nada importante.–
–Oh no te preocupes, solo estaba terminando de lavar los utensilios que utilicé para cenar para luego así…— un breve pitido proveniente del celular de Shouto retumbó en toda la sala, seguramente era del hospital o algo relacionado a la universidad ya que yo era su único amigo y eso me dolía dado que él era una persona muy buena y amable, todos merecían tener a un ser de luz como lo era el. Mi pecho se oprimió cuando vi que sonrió ampliamente cuando prendió la pantalla para saber de quién se trataba. Era la primera vez que lo veía en ese estado y no pude evitar preguntarle de quién se trataba, no quería entrometerme en su vida personal pero soy su mejor amigo, mi deber es saberlo.
–¿Todo bien, Shouto?-- pregunté en un fino hilo de voz, aún con ese miedo de entrometerme en asuntos que no me corcenían en absoluto.
–S-si, Izuku. Todo está en orden– me respondió sin despegar su mirada de la pantalla de su celular, parecía embobado con lo que fuera que le habían enviado no pudiendo dejar pasar el momento en que noté cómo sus mejillas se tiñeron de un leve rosado.
Para no hacerme más la cabeza, decidí ignorar dicho hecho, quizás el alcohol seguía jugando una mala pasada y no eran más que mis propias conjeturas las que estaba sacando. Seguramente fue un mensaje de su madre, ya que en ciertas ocasiones le permitían utilizar su teléfono celular para mensajear con su hijo, y la ternura que sentía hizo que estuviera en ese estado.
Luego de haber tomado mi taza de café, el cual estaba demasiado sabroso, comido la porción de pastel y haber conversado un poco con Shouto, ambos decidimos que era hora de despedirnos ya que mañana debíamos ir al hospital temprano dado que solamente teníamos turno por la mañana. En ningún momento toqué el tema del mensaje, no quería hacerlo sentir incómodo, por lo que sí era algo que quería compartir conmigo, gustoso lo escucharía y me alegraría por él.
Nos despedimos con un cálido abrazo y un “vete a dormir” por parte del mitad albino y procedí hacia mi habitación y poder dormir un poco, sólo que me costó demasiado conciliar el sueño. Me inquietaba mucho el hecho de que le estaba ocultando mis sentimientos hacia él, cada vez que mis ojos esmeraldas se cruzaban con los suyos, no podía evitar que mi corazón diera un salto y sentir esas mariposas en el estómago, su mera presencia me relajaba y saber que lo tenía a mi lado, me daba muchísima felicidad.
Debía ser valiente y pedirle que nos viéramos después del turno de mañana asi por fin le diría lo que siento hacia él y soportar las consecuencias que esto trajera, solo esperaba tener el valor suficiente de poder continuar a su lado y que él también pudiera y no me odiara por tener estos sentimientos por el.
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Dejé el celular sobre la pequeña mesita de la sala de descanso que contaba con una cafetera para quienes eran amantes de esta bebida e infinidad de variedades de té para aquellos que quisieran beber algo ligero y relajante. Había tenido una pésima noche ya que mi cabeza no paraba de crear los distintos escenarios posibles para poder confesarme, pero no debía resultar sospechoso para él debido a su alma curiosa, así que había decidido que fuera en el almuerzo en la cafetería que siempre íbamos en nuestros descansos, no sospecharia de nada y rogaba no perder a mi mejor amigo hoy.
Estaba que me moría de los nervios; mis manos sudaban, mis piernas atravesaban unos cosquilleos que hacían que temblaran y mi corazón palpitaba a un ritmo descomunal desde que había comenzado el día. Debía relajarme porque me conocía a la perfección en momentos de muchos nerviosismo y tensión; mis mejillas pecosas enrojecerían de forma muy evidente, comenzaría a balbucear y me vería como un estúpido frente a el, a pesar que lo consideraba adorable, en esta ocasion si me decía eso, me pondría más nervioso.
El breve pitido de mi celular indicaba que una nueva notificación me había llegado y tenía miedo de leer su respuesta, apostaba que leería su preocupación pero era un riesgo que debía tomar si anhelaba librarrme de este peso de encima. Al ver su nombre seguido de un mensaje no leído, presioné la pantalla para ver lo que decía y en ese momento no pude describir con palabras lo que sentí al leer su respuesta:
“Hola, Izu. Me alegro que me hayas propuesto para que quedarámos para almorzar ya que yo también debo decirte algo importante que no puedo ocultarte más”
Primero que nada, sentí sorpresa al ver esto ya que él no solía responder de manera tan extensa y detallada, generalmente era un “De acuerdo, Izu, nos vemos alla” o un “Está bien, paso por tu oficina y vamos”, así que no pude interpretar la razón de la extensión de su mensaje. Quizás era algo de su familia o algo relacionado con la universidad. Debía respirar profundamente y no apresurarme a sacar conjeturas porque mi corazón no llegaría vivo al almuerzo.
Para poder afrontar la hora y media que quedaba para el almuerzo, decidí tomarme un té de hierbas para poder relajar mi estómago, ya que tenía un nudo desde hacía horas. Fui a continuar con lo que quedaba en mi lista de pendiente dado que después de ingerir mis alimentos me iria a mi casa y tendría tiempo libre que aprovecharía para poder preparar mi examen final de residencia y así finalmente graduarme en dos semanas.
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Como había finalizado veinte minutos antes de la hora que acordé para reunirme con Shouto, decidí ir a la cafeteria asi no tendria que lidiar con los nervios más adelante, pero para mi sorpresa cuando me dirigía hacia la mesa que siempre nos sentábamos, él ya estaba allí, con la mirada puesta en el pequeño jardín lleno de flores que había del otro lado del gran ventanal del lugar;ver solamente su lado izquierdo donde esa bella cicatriz cubría su rostro, hizo que un leve cosquilleo invadiera mi estómago al igual que un sonrojo en mis pecosas mejillas; aún no podía creer que estaba enamorado de él, de cada detalle de su ser, en forma física pero sobre todo de su personalidad. Tragué profundo y me dirigí hacia nuestra mesa; cuando notó que alguien se acercaba, volteó su cabeza y mis ojos entraron en contacto con esos preciosos orbes heterocromos, dándome esa mirada que me hacía perder en ella sin poder articular palabras.
–Ohh Izu, no pensé que llegarías más temprano, todavía no es nuestra hora de almuerzo– dijo inclinando levemente su cabeza en señal de confusión.
–H-hola Shouto, s-si es que terminé antes mis tareas y pensé que era apropiado venir a esperarte aquí antes de que llegaras– dije sonando demasiado nervioso. Debía relajarme ahora mismo.
–Hey, ¿Estás bien? Te noto algo raro y actúas muy extraño. ¿Por qué no tomas asiento, almorzarmos y luego me cuentas que te está pasando? He notado que has estado muy raro estos días y me preocupas– me pregunto inclinando levemente su cabeza hacia un costado, mostrando confusión.
–E.estoy bien, solo un poco nervioso, pero creo que antes de almorzar te diré lo que deseo decirte porque sino lo que coma me provocará malestar estomacal– dije tratando de ocultar el haber sido descubierto.
Me senté enfrente suyo, todo este tiempo había estado de pie y no lo había notado. Rayos debía en serio calmarme. Nos quedamos en silencio por unos momentos hasta que decidí que era momento de comenzar con mi confesión:
–Tengo algo que de…— ambos dijimos al unísono provocando una carcajada en ambos sin despegar nuestras miradas en la otra.
–Tu primero Shou, lo mío puede esperar– dije dándole mi sonrisa más genuina, realmente estaba muy interesado en lo que él tendría que decirme.
–Mira Izuku, no sé cómo decirte esto; me da muchísima vergüenza hacerlo. Pero eres mi mejor amigo desde que tengo memoria y tú eres el primero que se merece en saber esto– dijo esto en un tono poco usual en él, estaba tan nervioso como yo y esto me asustaba un poco.
–Me alegra saber que soy importante para ti hasta el punto de que quieres que sea el primero en saber. Será un gusto escucharte, Shou–
–Verás, estoy comenzando a salir con una chica, su nombre es Momo Yaoyorozu. Es una compañera de la residencia de cardiología y la verdad es que me gusta mucho hasta el punto que quiero pedirle que sea mi novia después de la graduación, pero no sé cómo hacerlo. Me da miedo que me rechace– dijo bajando su mirada, luciendo bastante avergonzado con un leve rubor en sus blancas mejillas.
En ese momento pude experimentar cómo mi corazón comenzó a romperse en mil pedazos, provocando un fuerte dolor en mi pecho, lo que más temí esa noche en que le había sonreído a su celular, se estaba haciendo realidad y empecé a notar cómo mis lágrimas amenazaban en asomarse.
Tragué profundo para poder quitar el nudo de mi garganta que había comenzado a formarse y poder darle una respuesta adecuada a Shouto, sólo que no sabía como y debía reunir las fuerzas de donde no tenía para poder hacerlo. Mi mundo entero se vino abajo, como si de una baldazo de agua helada se tratara, haciéndome dudar si podría seguir al lado de Todoroki como su mejor amigo o debía hacerme a un lado. Era mucho por procesar y debía darle una respuesta de inmediato.
–Ohh vaya, Todoroki-Kun eso es una muy buena noticia, esa chica es muy afortunada de tener a alguien como tu a su lado. Espero que ambos puedan ser felices– dije con la mirada cabizbaja, fija en mis rodillas para evitar que viera mis lágrimas que habían asomado en la esquina de mis ojos.
–Gracias Izu, el problema que tengo es que no sé como pedirle que sea mi pareja y por eso acudi a ti ya que a ti se te da más fácil que a mi el tema de expresar los sentimientos–
Y aquí es donde sentí la mayor presión de toda mi vida, ¿Cómo le aconsejaría cuando mis sentimientos por él eran muy fuertes y habían sido aplastados en una milésima de segundo? Izuku, debes ser fuerte, ya cuando llegues a tu departamento podrás llorar todo lo que deseas y tomar una decisión, ahora no es el momento.
–B- bueno la verdad es que seria dificil para mi decirle a la persona que me gusta lo que siento hacia ella y por ende pedirle que sea tu pareja. Creo que en mi opinión deberías abrir tu corazón y decirle lo que te gusta de ella y cómo te hace sentir cuando estas a su lado, qué es lo que provoca en ti cuando la ves. Yo arrancaría por ahí y luego le propondría que fuera tu pareja– la verdad que no se cómo pude decir todo esto mirándolo a los orbes bicolores que tanto me fascinaban, solo que ese brillo en su mirada no era por mi, sino por alguien más y eso provocaba que mi estómago se estrujara hasta el punto de querer vomitar. Debía continuar disimulando, ya faltaba menos.
–Sabía que podía contar contigo, Izuku. Siempre tienes la palabra correcta en el momento exacto. Seguiré tu consejo y quizás, si ella acepta, te la presentaré en la ceremonia de graduación– me confesó dándome una cálida sonrisa. No te rompas Izuku, solo un poco más.
-Para eso estamos los amigos ¿No?-- dije fingiendo una sonrisa genuina, sólo que él no sabía que detrás de esta máscara, estaba sufriendo por dentro.
– Ahora si, dime que es lo super importante que debías decirme– preguntó de manera impaciente.
Ahora si me encontraba en una encrucijada, no sabía qué mentira le diría, es decir, no podía decirle Shouto, me gustas muchísimo hasta el punto de que me he enamorado perdida y profundamente de ti, porque, conociéndolo, era consciente que se sentiria culpable por contarme acerca de esta chica llamada Momo. No podía hacerle eso, creo que lo mejor era decirle algo relacionado con la universidad y mi dilema estaría resuelto por ahora.
–Ohh bueno, en realidad creo que no es super importante como parece. Más bien, es algo relacionado con la universidad, me han comunicado que si obtengo una nota alta en mi examen, quizás me gradúe con honores– dije tratando de fingir emoción por la noticia. Lo que le dije sí era verdad, sólo que no me entusiasmaba tanto como lo intenté transmitir, me hacía sentir feliz, no lo podía negar, sólo que no tanto como pretendía.
—¡Eso es más que maravilloso Izuku! Estoy super orgulloso de ti, estoy muy seguro que obtendrás una calificación perfecta, tú eres muy capaz y no cabe olvidar que eres muy inteligente. Sé que lo lograrás, estoy aquí para apoyarte.-- terminó de decirme al mismo tiempo que colocó su mano por encima de la mía para darme ánimos.
Aguanta Izuku, no es con tintes románticos, solo un rato más.
–Gracias, Shouto. Aprecio mucho tus palabras. Creo que almorzaré en casa, mamá me dijo que pasaría por allí y quiero estar con ella un tiempo– dije esto porque no podría soportar estar frente a frente sumidos en un silencio incómodo para mí durante el almuerzo, por lo que deseaba irme lo más rápido que pudiera a mi casa y poder estar tiempo a solas.--Con permiso. Nos vemos mañana– terminé de decir mientras me levantaba de mi asiento antes que me preguntase qué me ocurría. Solamente pude ver por el rabillo de mi ojo izquierdo su expresión de confusión, pero no podía quedarme aquí ni un minuto más, sentía que me faltaba el aire.
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Para ser honesto, jamás me hubiese imaginado cuán roto podía sentirme en esta vida; mis lágrimas caían sin cesar seguido de un llanto desconsolado, que se incrementaba cada vez más cuando imagenes de Shouto venían a mi cabeza, sea el solo o con esa tal Momo Yaoyorozu, a quien nunca había visto en mi vida, solo la imaginé en mi mente, a la vez que me enroscaba más a mi mismo quedando como una pequeña bola en el colchón de mi cama matrimonial.
Deseaba sentir unos brazos calidos que me rodearan, pero no tenia a nadie con quien hacerlo en estos momentos y la única persona que deseaba a mi lado, jamás podria estarlo porque amaba a otra y no era de su mismo sexo, asi que las posibilidades eran más que nulas. No pude evitar sentirme culpable porque al final sigo con el mismo secreto que carcome mi corazón, pero si me lo tengo que llevar a la tumba, lo haré.
No se si pueda seguir siendo el mejor amigo de Shouto, pero sé que si me alejo de él, lo rompería y no tiene la culpa que le guste una chica, el culpable soy yo porque,¡Vamos! ¿Quién desarrolla sentimientos hacia su mejor amigo? Nadie en su sano juicio.
Luego de un largo rato llorando y abrazando mi almohada con todas mis fuerzas, decidí lavarme mi rostro puesto que mis ojos estaban muy hinchados por tanto llorar y mis orbes esmeraldas lucían muy demacrados, debía mantener su brillo porque era algo que a él le gustaba pero ahora comprendí que no era con tintes románticos ese halago, sino como amigo, nada más que eso.
Había llegado a la conclusión de que resistiría dos semanas más hasta obtener mi título, disimularía mi tristeza para evitar preocupar a Todoroki y debía tratar de esquivarlo para impedir que me presentara a esa chica porque no sabía cuánto iba a poder contenerme sin derramar lágrimas frente a ellos.
Le diría a mamá que me acompañara y apenas me entregaran el diploma, nos iríamos de allí, antes que ello, debía contarle todos mis sentimientos por Shouto y lo del tema de su futura novia, era consciente que ella me entendería a la perfección. Siempre lo hacía.
Tomé mi celular y marqué su número, necesitaba oír su dulce y reconfortante voz para que me calmara y consolorara. Cuando atendió y escuchó mi tono de voz, se preocupó al instante, me costó mucho decirle que se calmara ya que nada malo, a nivel físico, me había ocurrido. Se quedó muda cuando le conté todo y lo que me dijo es que respetaría mi decisión tanto del día de la graduación como para el resto de mi vida.
Sabía que le era súper difícil porque ella estimaba muchísimo a Shouto, lo conocía hace más de quince años y amaba nuestra amistad, así que era lógica su reacción y me odié por eso, por ser quien rompiera esa preciosa y preciada amistad, ella siempre recalcaba lo feliz que yo lucía a su lado.
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El dia de la graduación había llegado: por fin era cirujano y mi mente aún no lo asimilaba, como era de esperar, pasé el examen y me graduaría con honores por lo que sería al primero a quien le entregarían el título, muy oportuno para que me fuera de allí lo más rápido posible. Deseaba desaparecer del lugar.
Él también logró graduarse y estaba muy contento porque habíamos dado un gran paso en nuestras vidas y que ansiaba por poder trabajar en el mismo hospital que yo asi no seria tan dificil el poder coincidir, por obvias razones le mentía diciendo que estaba muy feliz por compartir mi trabajo con el, no quería arruinar su momento de felicidad con una estupidez como la que había decidido, no se merecia eso, pero por una vez en mi vida, era hora que me pusiera como prioridad y poder entender qué era lo mejor para mi y mi salud emocional, aunque me doliera en lo más profundo de mi corazón, debía decirle adiós a la persona que cautivó mi ser, aunque sería un adiós simbólico porque por lo cobarde que era, no podía decírselo frente a frente.
Luego de arribar al campus, pude divisar a Shouto desde la lejanía ya que estábamos ordenados de manera alfabética, gracias a Dios, y no estábamos muy cercanos uno del otro. Cuando nuestras miradas se cruzaron, me brindó una cálida sonrisa, esas que hacían que cayera más por él, pero además de producir eso, también causó una opresión en mi pecho, como si mi corazón se rompiera por milésima vez en estas dos semanas que habían transcurrido.
Cuando mi apellido fue anunciado, todos los que estaban presentes en el campus me aplaudieron mucho, me habían reconocido como uno de los mejores estudiantes que había aprobado el examen de residencia con la calificación perfecta y mi mirada se desvió hacia donde se encontraba el mitad albino y pude notar lo contento que estaba por mi.
“Te amo muchisimo Shouto y perdóname por lo que haré después de la ceremonia”dije para mis adentros sin despegar mis ojos de los de él, aguantando lo mas que podia y el cuerpo me daba para continuar haciéndolo .
Me sentía horrible por hacerle esto pero era un mal necesario en mi vida.
Luego de que bajé del escenario con mi titulo en mano, mi mamá me envolvió en un cálido y reconfortante abrazo con doble intención; primero expresándome lo orgullosa que se sentía de mi y segundo apoyándome con la difícil decisión que comenzaba a llevarse a cabo el día de hoy.
Ambos abandonamos el campus y mientras iba caminando, volteé mi cabeza en dirección a Todoroki fijando mi mirada en sus cabellos bicolores ya que él estaba de espaldas hacia mi y, con los ojos llenos de lágrimas susurre un adiós al mejor hombre y persona que la vida me pudo dar.
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Había transcurrido un mes desde mi graduación y para mi fortuna, había conseguido empleo en un hospital fuera de la ciudad, gracias a contactos de mi mamá, que pese a estar jubilada, sus días de médica cirujana le habían otorgado mucho prestigio y saber que había obtenido mi título con honores, no les hizo dudar ni un segundo de mis capacidades ya que era hijo de una de las mejores cirujanas que había tenido ese hospital y deseaban lo mismo conmigo.
En lo que respecta a Shouto, sus constantes llamadas y mensajes no habían cesado desde el día que me gradué. Mi mamá se había encargado de decirle que estaba enfermo y no quería que nadie viniese para evitar que se contagiaran o que en ese momento no me encontraba en mi casa debido a que estaba en la búsqueda de un hospital que aceptara a un flamante cirujano. El problema era que las excusas se estaban acabando y no quería que pensara que lo estaba esquivando, aunque había una gran probabilidad que ya se hubiese dado cuenta de eso.
Mamá me había comentado en una de sus visitas que Shouto había terminado su relación con Momo Yaoyorozu explicándole que no pensaba que ella era lo que quería en una relación ya que no buscaba nada serio, muy contrario a lo que el bicolor pretendía.
No puedo negar que me puso un poco contento, pero no tardaría en conseguir otra relación porque vamos, él era el chico más apuesto que existía en la faz del universo, y además de eso, era una excelente persona, el chico ideal que toda mujer desearía a su lado. El que esté soltero no era una luz verde para mi, él es y siempre sera mi amor no correspondido, mi amor imposible por la sencilla razón que es el heterosexual y yo todo lo contrario, jamás podria estar con el.
Un pequeño golpe en la puerta de mi apartamento me devolvió a la realidad y antes de que preguntara quien era, me sorprendí demasiado cuando escuche esa voz , la que hacía que mi corazón latiera como si estuviera por salir de mi pecho, que mis manos sudaran en demasía y que mis mejillas se tiñeran de un rojo carmesí furioso.
–Izu, soy yo, Shouto. Ábreme por favor– dijo a modo de súplica.--Sé que te encuentras en tu casa, siempre dejas la luz de la sala de estar encendida y recuerdo cuando me has dicho que si esta estaba encendida, significaba que estabas en casa–.
Diablos, jamás pensé que ese código entre nosotros me jugaría una mala pasada en estos momentos, no me animaba verlo a esos bellísimos ojos porque era muy consciente que me partiría en dos y comenzara a llorar en sus brazos confesándole todo y poniéndome en ridículo, así que solo me atiné a dirigirme hacia la puerta y reposar mi frente en la madera, escuchando sus palabras.
–Izu, no tengo idea qué es lo que te esté ocurriendo pero me alegraría muchísimo saber si solo me dejas pasar. No respondes mis llamadas ni mensajes, tu madre siempre me dice que no estás o que estás enfermo y eso me preocupa demasiado. Por favor, si hice algo malo, perdóname– confesó mientras comenzaba a sollozar– Sabes que hay veces que hago cosas o tomo decisiones que afectan a los demás y no me doy cuenta. Por favor, Izu. No quiero perder a la persona mas especial en mi vida que eres tu, mi mejor amigo– finalizó dando un hipido audible producto de su llanto que amenazaba con hacerse más notorio
El haber escuchando cómo comenzaba a desmoronarse seguido de que era su mejor amigo hizo que yo también comenzara a dar breves hipidos, tratando de contener mi llanto para que no detectara que me encontraba detrás de la puerta, pero mis lágrimas ya habían comenzado a caer, mojando el cuello de mi camisa. Debía mantenerme en silencio, no podía ceder a lo que mi corazón me requería a gritos, tenía obedecer a lo que mi mente me imploraba que hiciera, era por mi bien y también el de Todoroki.
–Izuku, entiendo si no quieres verme de ahora en más, aunque me encantaría saber el motivo de ello, respeto tu decisión, solamente que antes de marcharme te diré unas palabras y luego de eso no sabrás más nada de mi, aunque eso quiebre mi corazón por perder a la persona que me conoce como la palma de mi mano. Yo te quiero mucho, tú salvaste mi vida a la tierna edad de nueve años, sabes lo dura que fue mi infancia con mis padres y hermanos, tú fuiste la luz de ese oscuro y turbulento camino, me sacaste de allí y me hiciste vivir experiencias que un niño normal a mi edad debe atravesar y experimentar. Estaré muy agradecido contigo, de por vida– finalizó diciendo gimoteando audiblemente.
Se quedó esperando por mi respuesta y al observar la sombra debajo de la puerta voltearse, asumí que ya se estaba yendo por no obtener respuesta alguna pero no avanzó, sino que lo que dijo a continuación me hizo sentirme como la peor persona del mundo.
–Adiós Izuku, gracias por todo y ser la luz de mi vida–
Sin más vi como la sombra de sus pies comenzaba a alejarse y no pude evitar arrodillarme en el piso y dejar que mi llanto fluyera, sintiendo mi corazón encogerse aún más, lleno de dolor y agonía.
Había perdido para siempre al sostén de mi vida, pero quizás mi yo del futuro agradecería por esta decisión que tomé. Hay veces en la vida que hay que tomar decisiones que nos duelen mucho, salir de la zona de confort para poder pasar de página para nuestro propio bien, incluso si creemos que nos hace bien seguir como estamos ahora.
Sé que amaré a Shouto Todoroki para el resto de mi vida, solo que lo amaré en silencio como ya venía haciendo hace un mes y medio atrás. Solo deseo que el sea muy feliz en su vida y un excelente cardiólogo porque sé con mucha certeza que será uno de los mejores y quizás si la vida nos vuelve a cruzar, podré darle una adecuada explicación del porqué de mi brusca decisión.
