Actions

Work Header

Hyūga Week - Marzo

Summary:

Una semana completa de One - shot dedicado a nuestro amado Clan!!!

DÍA 1: Muerte de Hizashi | | Despedida padre e hijo o hermanos.

DÍA 2: Kurenai la adopta como alumna a Hinata | Hanabi asume como heredera.

DÍA 3: Lemon | Orgullo Hyūga

DÍA 4: Ataque de Pan, Hinata herida. | Lazos familiares

DÍA 5: Sello del pájaro enjaulado | Hijos.

DÍA 6: Propuesta de matrimonio | Deberes y normas.

DÍA 7: Examen Chunnin Neji vs Naruto | La verdadera fuerza, el ascenso de la princesa byakugan.

Chapter 1: La muerte del príncipe

Chapter Text

 

NUEVA ACTIVIDAD!!!

Muerte de Hizashi || Despedida padre e hijo o hermanos.

 


 

 

"Hizashi está muerto"

 

 

"¡El príncipe está muerto!"

 

 

“Murió por la aldea. 

Murió con honor,

murió

 

...

...

...

 

La muerte del príncipe.

 

 

–No. –Se negó a creerlo. –¡No, dattabane! –grito. 

 

Pero Minato la miro y sus ojos fueron tan azules como aquella noche en la que el Clan Hyuga perdió a su matriarca.

 

–Lo siento, Kushina. –No pudo decir nada más ¡Sabia que ella no escucharía nada más! Así que se mantuvo aun lado del escritorio con la capa de Hokage sobre sus hombros viendo como su mujer se derrumbaba. 

 

~•~•~•~•~ 

 

Sentía la quemadura fría de la nieve en sus rodillas y manos, pero no se movió. Con la vista empañada y la voz entrecortada, Kushina gritaba histérica frente al complejo Hyūga. 

 

–¡Sal, dattabane! ¡Sal Hyūga Hiashi! 

 

Exigía su presencia. Exigía ver al que fue su rival y ahora enemigo. Quería ver al gemelo que vivió. 

 

–¡No te escondas! ¡Maldito cobarde! 

 

Desde el otro lado y vistiendo de luto, Hiashi escuchaba cada palabra. Sabía que ella iba a venir ni bien supiera la noticia. 

 

–Esto es inaceptable. –se quejó Takahiro. –Está causando todo un alboroto, Hiashi. –se dirigió a su hijo. –Ya mismo da la orden a tus hombres, para que la saquen de aquí. No seremos la habladuría del pueblo, porque esa mujer no pudo controlarse. 

 

–No. –por primera vez en años, se opuso a las ideas de su padre y con la mirada opacada dijo. –Nadie se mueve. –ordeno con firmeza a sus hombres. –Nadie la tocara, yo mismo me encargare de ella. 

 

Takahiro hizo una mueca desaprobando su acción, pero nada más. –Está bien. –acepto. –Pero que sea rápido. –advirtió. –Sino yo mismo lo hare. 

 

Hiashi asintió y salió. 

 

~•~•~•~•~ 

 

Escuchó el chirrido de las puertas y cuando levanto los ojos, lo vio. Hiashi Hyuga estaba parado enfrente suyo con el rostro inmutable y una postura erguida. 

 

–Kushina. 

 

–Hyuga. –respondió ella. Sin apodo, sin nombre.  Escupió el apellido de él con enojo, mientras se levantaba. 

 

–Aquí no. –le respondió él bajando lentamente la mirada. Kushina siguió su vista y vio escondida en la falda de su padre a la pequeña Hinata. 

 

Hinata-chan” 

 

¿Hacia cuento que no la veía? “Desde aquel día” se recordó sonriendo con amargura, así que asintió. –Está bien. –dijo y se secó rudamente las lágrimas con la manga del kimono. –Sabes dónde estaré, dattabane. 

 

Hiashi asintió y ella finalmente se marchó. 

 

~•~•~•~•~ 

 

La nieve había empezado a caer como una ligera lluvia blanca. Kushina miraba su kimono negro con la vista pérdida, mientras reposaba contra un enorme árbol. 

¿Cuánto tiempo paso allí? No lo sabía. 

 

Cansada, cerró los ojos. 

 

Quería recordar el príncipe, verlo ahí parado y sonriendo, mientras intentaba que el Ogro y ella no se mataran entre sí. Pero fallo estrepitosamente y el dolor se encargó de nublarle hasta los recuerdos más hermosos. 

 

Agotada los abrió justo para presenciar su llegada. 

 

–Aquí estoy. –dijo él y Kushina se levantó. 

Su mano fue hasta la manga de su kimono y extrajo una kunai. El acero estaba tan frio como su piel. Con las lágrimas en vilo y los sentimientos expuestos, Kushina miro a Hiashi y dijo. –El príncipe está muerto. –entonces se abalanzo contra él. 

 

… 

… 

… 

 

¡Defiéndete

 

Le grito. 

Pero él no lo hizo, ni siquiera esquivo sus ataques. Hiashi permaneció quieto como blanco contra su furia. 

 

Un golpe y otro más.

 

¡Defiéndete dattabane! 

 

Volvió a exigirle con la voz ahogada. El kunai rompió parte de la ropa ceremonial, pero él ni siquiera se quejó. 

 

¡Hiashi

 

Grito y entonces el acero lastimo el rostro del Hyuga, una espesa  gota de sangre bajo lentamente de su mejilla, pero él… él no se movió. 

 

¡Maldito! ¡Te odio, dattabane!

 

Grito de frustración y enojo entonces arrojo el arma y empezó a usar los puños.  Le golpeo el rostro una y otra vez. Le rompió la nariz y parte del labio, la sangre de él mancho la nieve y sus manos. 

 

–¡Eres un cobarde dattabane! –le recrimino. –¡Un maldito cobarde! ¡Dejaste que muriera! 

 

Sus palabras se volvían inentendibles, su angustia hacia que la voz le saliera entrecortada. 

 

– Dejaste que se sacrificara ¡El príncipe está muerto, dattabane! –sus puños fueron sobre el pecho de él pegándolo una y otra vez. –¡¿Por qué no te defiendes?!  ¡¿Por qué te quedas quieto, maldito Hyuga?! ¡¿Acaso no te importa?! 

 

Pero con cada segundo que pasaban estos perdían fuerza y ella se desarmaba. 

 

–¡¿Tan poco significaba Hizashi para ti, dattabane?! –lo tomo con rudeza del cuello y lo obligo a mirarla. –¡Respondé Hiashi! 

 

–Como, como... –èl hablo por primera vez, tartamudeando como hacía años no hacía. –¿Cómo puedes decir eso? –y le devolvió la vista con los ojos perdidos. –Era mi hermano, Kushina. –y entonces una solitaria lágrima bajo por su rostro lacerado. –Era mi hermano –repitio. 

 

Y finalmente Kushina se quebró. Ella grito  desde lo más profundo de su alma y  rompiendose las cuerdas vocales. –¡Ogro! –Y desesperada abrazo a su amigo. 

 

Pero él no se lo devolvió, Hiashi estaba completamente rígido y desorientado. El líder miraba hacia los campos de entrenamiento como si esperara que su hermano apareciera. 

 

Pero no fue así y detenido en el tiempo, comenzó a repetir  como un mantra una y otra vez. 

 

–Era mi hermano. 

 

–Lo sé, dattabane. 

 

–Era mi hermano. 

 

–Lo sé. –intento aguantarse sus propias lagrimas pero era imposible. –Tranquilo. 

 

–¡Era mi hermano! –grito finalmente y el corazón de Kushina se rompió, mientras se mordía al labio para no gritar también ella. 

 

Abrazándolo con fuerza, la mujer intento consolarlo como solo una madre haría con su hijo. 

 

Tomo el rostro entre  sus manos y seco cada lágrimas mientras le besaba la frente y el cabello. 

 

–Estaremos bien, dattabane. –dijo y volvió a envolverlo contra sí. Lo sujeto con fuerza, mucha fuerza, mientras susurraba. –Todo estará bien, Ogro. Todo estará bien.  –aunque ni ella creía sus propias palabras. 

 

Permanecieron así mucho tiempo, ninguno sabia con exactitud cuánto. Pero Kushina podía sentir el dolor en sus manos congeladas, cuando él volvió a hablar. 

 

–Falle. –le susurro. 

 

Y ella negó con la cabeza, aun cuando él no podía verla. –Eso no es cierto, fue su decisión. –intento sonar entera. –Él lo hizo, porque… –se sonrió y con los ojos llorosos dijo con voz más aguda. –Porque es lo que los príncipes hacen, dattabane. Protegen a su aldea. 

 

–No. 

 

La voz de él le dio justo en el hueco de su cuello, Hiashi se separó lentamente y la miro a los ojos. Kushina no encontró nada en esa mirada y eso la asusto más que otra cosa. 

 

–Ogro. 

 

–Los príncipes están destinados a heredar los tronos de sus reyes Kushina, no vivir sujetos a una maldición. Yo falle. –dijo más para sí mismo que para ella. –Volví a fallar. –susurro. 

 

Kushina se apresuró y envolvió sus manos con las suyas. –No. –dijo. –No digas eso dattabane. –Lo veía en sus ojos, otra vez lo estaba perdiendo. ¡Otra vez el Ogro escapaba dejando en su lugar al líder corrompido! –No cargues con esta culpa tú solo. 

 

Pero él no parecía escucharla, ni siquiera estar ahí. Con cuidado Hiashi se soltó de su agarre y se levantó. 

 

–Debo irme. –dijo empezando a caminar. 

 

–¡Hiashi, espera, dattabane! 

 

Él se detuvo pero no volvió a verla. 

 

–Escuchame, dattabane. –dijo desesperada. –Déjame ayudarte ¡Déjame hacerlo! –le pidió y sin pensarlo, por la presión del momento,  soltó. –Hizashi me contó todo. –y noto al instante como la postura él se tornó tensa. –Lo que intentaron hacer esa noche, ustedes dos y Hana-chan.

 

–¿Lo sabes? –dijo con la voz ronca.

 

–Sí, dattabane. –respondío firme. –Por ello, déjame hacer algo, lo que sea, pero no me apartes. –Comenzó a caminar lentamente hacia él. –Somos un equipo, Ogro. Compañeros y rivales.

 

–Kushina, ya no somos niños.

 

–Eso no importa dattabane. –negó con la cabeza. –Ya te lo dije antes, con un amigo uno nunca se siente solo. Con un rival uno nunca se rinda. –coloco la mano en su hombro. –Ya perdí a mi amigo, dattabane. –sintio como las lágrimas volvían pero las contuvo. –No puedo perder a mi rival también. Por favor, Ogro, saca a las niñas de ahí y a Neji-kun, pueden quedarse con nosotros. Minato es el Hokage, estoy segura que juntos podemos encontrar una solución. 

 

Él volteo a verla y su mirada mostraba tal cansancio y agotamiento, como incredulidad. –¿Irme? Neji y Hinata no son sólo niños, Habanero ambos tienen un deber por nacimiento y ademas... Un líder no puede dejar a su clan Kushina. 

 

–Lo puede si el Clan es una amenaza para él.  –respondió. 

 

–Estaré bien. –dijo. 

 

–No. –negó ella.

 

–Estaré bien. –repitió. –Él me necesita.

 

–¡No! ¡Estarás solo! –grito. – Estarás solo, Ogro y tendrás tres niños bajo tu cuidado ¿Cómo harás para que Takahiro no se acerque a ellos? ¡¿Cómo harás para protegerlos?! 

 

–Los entrenare. –respondió

 

–¿Qué dattabane? 

 

–Los hare fuerte. –dijo decidido. –Los hare tan fuertes que mi padre vera potencial en ellos y eso los mantendrá a salvo. 

 

–No, dattabane. –negó con la cabeza. 

 

–Serán el futuro del clan y… 

 

–¡No, dattabane! –intento hacerlo entrar en razón. –¡Los vas a romper, Ogro! Te odiaran y te odiaras a ti mismo por esto. 

 

Hiashi no respondió solo la miro y con el fantasma de una pequeña sonrisa dijo.

 

–Adiós, Kushina. 

 

Y antes de que ella pudiera hacer algo, la mano de él impacto en su estómago, dejándola inconsciente.

 

...

...

...

 

Al día siguiente un guardia le impidió el ingreso al complejo Hyuga. 

 

Fin


Y así abrimos el Hyūga Week. Un one shot intenso para un momento que personalmente considero clave en la historia de nuestro amado Clan.

 

Pero bueno díganme ustedes 

 

¿Les gustó? ¿No? ¿Qué les pareció? Déjenme saber su opinión en comentarios... Saludos!!!