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Día de los tontos

Summary:

"—¡Ah! ¡Gen! ¿Sales con alguien? —cuestionó emocionada la presentadora, casi brincando de su asiento.
—Yo no soy a quién deben hacerle las preguntas —se excusó sabiendo que si se negaba, más insistirían
—¡No puedes dejarnos así! —Chilló emocionada—. Es tu primera vez en cadena nacional, creo que sería especial para esa persona si admitieras tus sentimientos en vivo.
—No estamos saliendo, solamente tengo sentimientos por una persona que está viendo esto.
Tenía sentimientos por Nanami Sai, le gustaba ponerlo en palabras dentro de su mente.
Y estaba listo para enfrentarlo, aunque terminase con el corazón roto en el proceso."

Una pequeña historia sobre el beso de despedida que Sai dio a Gen en su cumpleaños.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Uno de los primeros recuerdos de Gen Asagiri fue un espectáculo de magia al que llevaron a los niños de su clase en el jardín de niños, registró para siempre en su memoria los distintos trucos hechos por el mago de caracterización tradicionalmente japonesa, el juego con los abanicos, su maestría con los pañuelos, el gesto de asombro de los niños cuando separó el nudo de una cuerda y lo volvió a unir. Toda esa puesta en escena hizo palpitar su corazón de tal manera que la maestra señaló enternecida sus mejillas rojas, en respuesta Gen no paró de hablar el resto del día sobre el espectáculo.

La magia fue su primer amor.

Empezó con los trucos más simples del manual, tales como doblar cucharas o el lápiz de goma, sus compañeros solían reírse divertidos sin más hasta que logró desaparecer una moneda a la perfección; la expresión de asombro de Ukyo fue tan linda que Gen la memorizó. Así el rubio se volvió su individuo de control al momento de crear nuevos trucos y casi por consecuencia natural también se volvió su mejor amigo.

Puso tanto empeño en leer a Ukyo que durante la primaria le bastaba verlo de reojo para adivinar su estado de ánimo. Como cuando le dijo la fecha de su cumpleaños y él la aceptó, sin embargo, sus labios torcidos revelaron su renuencia a creerle. O aquella tarde, mientras regresaban a casa le notó incómodo, estaba escuchando con su súper oído a unos chicos de secundaria insultando y jaloneando a uno de los compañeros de su clase.

Gen convenció a su mejor amigo de combinar su súper oído con sus habilidades en ilusionismo para ayudar al pobre chiquillo. Sobra decir que el primer intento acabó con una paliza a los tres miserables, sin embargo, el futuro mentalista aprendió un par de lecciones importantes ese día, como los gestos anticipando la agresividad o la predisposición de seguir a un líder amenazante sin importar si el grupo estaba de acuerdo o no.

Y lo más importante, ese día aprendió la importancia de las pequeñas acciones en la percepción individual, al ser ayudado, su pequeño compañero se armó del valor necesario para hablar con sus padres quienes decidieron que lo mejor sería cambiarlo de escuela. Gen y Ukyo se las vieron difíciles un par de meses con los chicos de secundaria hasta finalmente idear el plan perfecto y entre ellos dos se deshicieron de los abusadores.

Durante los años de preparatoria, se ganaron la reputación de tener una relación como sólo se veía en los animes o comedias de situación, eran tan dispares que las personas se preguntaban por qué eran amigos exactamente. Ukyo siendo el chico bueno, de buenas calificaciones y capitán del equipo de tiro con arco, mientras que Gen era famoso por saltarse las clases, siempre conseguir una invitación a almorzar y por andar probando trucos de magia en personas al azar. Pese a las percepciones ajenas, fueron la dupla perfecta hasta que debieron separarse a seguir sus propios caminos, Saionji a la marina y Asagiri a los Estados Unidos para perfeccionar su acto.

Le tomó un año para regresar a Japón con su personaje perfectamente caracterizado y el plan de hacerlo famoso, comenzó con shows en bares de mala muerte y fue escalando rápido a sus apariciones en televisión local, el truco estaba en saber con quienes relacionarse.

Ryusui Nanami fue un objetivo claro desde el principio, el mocoso hijo de una familia asquerosamente rica con conexiones en cada ámbito imaginable, desde los medios de comunicación hasta la minería. Conforme fue haciéndose más cercano a él conoció a su grupo de amigos de la preparatoria quienes uno podría pensar estaban ahí para que su líder y genio científico, Senku, pudiera exprimirle hasta el último centavo, pero no era así. Sorpresivamente los deseos exagerados de Ryusui provenían de una ambición justa, jamás se aprovechaba de nadie y no usaba sus privilegios para imponer su voluntad por encima de los demás.

De alguna manera logró encariñarse genuinamente con Ryusui, haciéndolo uno de sus amigos más cercanos. Tanto así que a veces cedía a cooperar en sus extravagantes planes, como el que más problemas le acarrearía en un futuro: fingir tener algo con él para hacerlo ver más atractivo a ojos de Tsukasa.

Era un plan por demás ridículo, el luchador profesional no caería jamás en una trampa tan boba como esa e incluso si lo hiciera, eso no quitaría del camino el elefante que representaba su odio por los capitalistas privilegiados como Ryusui; a Gen tampoco le gustaba el contacto físico o las muestras de amor que le profesaba cuando su pobre objeto de interés estaba cerca. Pero el pequeño dragón no aceptaba negativas a su plan y si eso lo hacía tener la ilusión de avances con Tsukasa, entonces estaba bien; además, siempre le retribuyó llevando peces gordos o a los hijos de estos a sus espectáculos, desde la perspectiva de ambas partes se volvía un ganar-ganar.

Ryusui era un espíritu libre, nadie podía controlarlo y eso era algo que Gen apreciaba en una persona, porque nada lo detenía de construir una pista de carreras real o de colarse en la fiesta de cumpleaños de Ukyo en un bar pese a ser menor de edad. En realidad, a nadie le importaba mientras no bebiese alcohol, por supuesto, al ser Ryusui no dejó de intentarlo, pero Gen hábilmente cambiaba sus bebidas o encontraba forma de tomárselas él mismo, así que la celebración pronto escaló a ver quién bebía más a expensas del niño rico, si el mentalista o el marino.

Predeciblemente, Ukyo resultó vencedor, o al menos él si fue capaz de indicarle al chofer de Ryusui su dirección, igual se quedó dormido en el patio, pero eso ya era lo de menos. En cambio, nadie pudo entender las palabras de Gen y terminó pasando la noche en la mansión Nanami entre risas tontas, balbuceos de ebrios, renegando de la necesidad de su amigo por dormir desnudo y en la misma cama.

Así fue como, a la mañana siguiente en medio de un escape avergonzado de ese lugar, Gen conoció a quien sería su segundo amor.

A primera vista Sai Nanami tenía todo cuanto le gustaba de un hombre, era un poco más alto que él, de profundos ojos dorados y cierta belleza misteriosa otorgada por su sangre mestiza. Tardó un poco en recomponerse de esa primera impresión para pedirle indicaciones de como salir de ahí con una sonrisa nerviosa.

“Este lugar es tementerrible enorme, menos mal apareciste para rescatarme” Agradeció tan pronto dieron la vuelta por un pasillo.

“En realidad es normal, he vivido aquí desde que era un niño y a todavía a veces descubro habitaciones nuevas de la casa” trató de ser cordial, pero para Gen no pasó desapercibida la incomodidad escondida en sus palabras.

Luego de una breve charla, le dio la impresión de ser una persona solitaria, el mentalista se atrevería incluso a usar la palabra triste. Durante su corta vida Gen aprendió que el cliché de las familias ricas siendo ausentes y frías era en su mayoría cierto, así que Sai le provocó un poco de curiosidad; si no encontraba felicidad en todas las cosas materiales de esa mansión, entonces debía tener un alma sensible y sencilla, podría disfrutar de las cosas pequeñas de la vida o ser intensamente apasionado por alguna en específico. Queriendo saber más de él el mentalista se las arregló para regresar a la mansión en repetidas ocasiones, desprenderse de Ryusui y colarse al ático a hacerle compañía al futuro programador.

Lentamente fue enamorándose de él.

Su corazonada sobre el carácter de Sai, así como de la naturaleza de los Nanami, fueron acertadas y Gen se descubrió a sí mismo queriendo ayudarlo a superar el dolor que esta le causaba, empezando por su aversión hacia su hermano menor, después de todo Ryusui era el único en esa familia verdaderamente interesado en tener una relación fraternal, no sólo de aprovecharse de las habilidades de Sai como sí sucedía con el resto de los integrantes.

Después de tan silenciosa cómo conmovedora reconciliación entre hermanos, el estado anímico de Sai pareció mejorar… por muy poco tiempo. Sí, pasaba más tiempo con Ryusui, empezó a llevarse mejor con sus amigos, incluso teniendo iniciativa propia de encontrarse con los más afines a sus gustos como Senku o Chrome, sonreía y hablaba más, pero eso era con todos menos con él.

Le resultaba tan irritante, el hermano mayor de los Nanami era la persona más fácil de leer del mundo, el mentalista había visto destellos de interés romántico genuino en él, definitivamente no imaginó esa atención a su persona, los sonrojos, las sonrisas, incluso alguna que otra mirada con las pupilas dilatadas a sus manos, labios o piernas, ese claro indicio de deseo sexual. Por el rostro de culpa que ponía después de dejarse llevar en esas muestras de afecto, Gen comenzó a preguntarse si Sai tendría algún prejuicio interiorizado contra su sexualidad o si era algo contra él.

Espantó los pensamientos negativos para componer su mejor sonrisa al escabullirse por la puerta trasera de la mansión Nanami a la cocina, donde François y el cocinero empezaban con los preparativos de la comida, les saludó con la familiaridad de quien pasaba por ahí al menos una vez a la semana, poniendo una excusa que ya ni siquiera escuchaban para subir a buscar a su amigo al ático.

Al asomar su cabeza por la puerta abriéndola lentamente, pudo ver a Sai concentrado en su laptop, los ojos fijos en algún punto de la pantalla, sus cejas rectas y los dedos sobre sus labios, presionándolos sin darse cuenta. Gen contuvo un suspiro, era injusto que fuese tan guapo siendo tan listo.

—Buenas tardes, Sai-chan —saludó agitando una bolsa de plástico en su mano derecha—. He traído el almuerzo.

—¡Gen! —Se asustó cerrando su laptop de inmediato—. Buenas tardes.

—¿Estabas haciendo algo privado? Puedo regresar después —comentó con naturalidad, a fin de cuentas, se presentó sin ningún tipo de aviso.

—No, no, no, estaba revisando… mis calificaciones finales —hasta Suika habría descubierto su mentira, tan visible en como tocaba su cuello y miraba a otro lado.

—Así que ya estamos en esas fechas, ¿haremos una gran fiesta una vez ya tengas tu título de actuario?

—No estoy muy seguro de querer celebrar algo así.

—¿Qué dices? Hay muchas cosas que celebrar una vez termines, no tendrás que volver a escuchar a los maestros hablar maravillas de las decisiones de mercado de la familia Nanami, también sobreviviste las horas de prácticas profesionales con Yuna-chan y por lo que sé de ella, debió ser toda una proeza —explicó sentándose con las piernas juntas sobre la viga de madera que crujió silenciosa bajo ellos, extendiéndole un sándwich de ensalada de huevo del combini.

—Sí, fue bastante difícil —rememoró en voz baja recibiendo la comida.

—Además —Gen le dio también una lata de refresco de melón, manteniendo su mano por unos segundos más de los necesarios bajo la de su amigo—. Como la última voluntad de tu padre para ti fue que estudiaras para actuario y no que la ejercieras, finalmente podrás ser libre de dedicarte a la programación, Sai-chan.

—Ah, sí —apartó las manos con su bebida favorita, visiblemente sonrojado.

A Gen le gustaba eso, la sinceridad de Sai, verlo sonrojado por su causa y hacerlo sonreír, justo como lo estaba haciendo en ese momento.

—Yo también estaba pensando en eso, en mi siguiente paso.

—Es que alguien tan bueno en el Smash Bros. debería ser programador —se burló abriendo su lata de cola.

—Creo que la próxima vez podrás ganarme; ya empiezas a cogerle el truco a MewTwo.

—Eso es porque tienes consideración de mí y no usas a Peach, dejamos de creer que Ryusui-chan era invencible cuando la usaste para barrer el suelo contra él, esos tacones rosas son peligrosos.

Algo en la sonrisa de Sai tembló con la mención de su hermano menor, últimamente eso pasaba con mayor frecuencia, Gen no podía evitar preguntarse si el rubio le había hecho algo. Desvió la mirada a su sándwich de tonkatsu, no sabía por qué, pero siempre le sabía mejor cuando lo comía con Sai.

—Lo he visto preparándose para la revancha con Ganondorf, tal vez me derrote la próxima vez. ¿Hoy no está en casa?

Gen no tenía ni idea, siempre iba a visitarlo con la excusa de tener algo que hacer con Ryusui pero desviándose por el camino a ver cómo estaba su programador favorito.

—Hoy vine a verte a ti —se aventuró, sin embargo esta vez Sai no reaccionó—. Quería saber si tenías algo en mente para celebrar tu titulación.

—Tal vez debamos organizar algo nosotros antes que Ryusui lo haga —razonó Sai masticando su sándwich—. No quisiera que se repitiera lo de la enorme fiesta de cumpleaños.

—En defensa de Ryusui-chan, estabas cumpliendo veinte, por eso quiso darte la oportunidad de beber cuanto alcohol pudieras. Admito que la noria fue excesiva, pero al menos fue lindo subirse a ella.

Juntos. Murió la palabra faltante en los labios de Gen.

A pesar de su prohibición sobre Ryusui de no hacerla de celestina con él y Sai respaldada con una amenaza, a veces el hermano menor hacía ese tipo de cosas, como alquilar una cabrona noria con tal de hacerlos subirse juntos para que tuviesen un momento romántico.

Hubiera sido romántico si no fuese porque Sai estuvo rígido todo el viaje, con la vista fija en la ventana y los puños apretados sobre sus rodillas. La experiencia debió incomodarlo tanto que no lo volvió a ver el resto de la noche. Bien hecho, Ryusui.

—No bebí nada ese día, por eso no quiero darle una segunda oportunidad de armar algo tan exagerado —suspiró. Giró los ojos como si tratase de encontrar la forma más apropiada de decir algo, para ello carraspeó cubriendo su boca con un puño—. Eso me recuerda, ¿Cuándo es tu cumpleaños? Jamás lo hemos celebrado.

Oh, eso. Gen ya se sabía de memoria la conversación sobre su cumpleaños. Él diría “es el primero de abril” y la reacción de la persona iría entre la desconfianza hasta la burla “¿el día de tontos?”, mientras no fuera como Kohaku quien pareció ofendida, todo estaría bien.

—Es el primero de abril.

—Eso es en diez días. Deberíamos estar planeando una fiesta para ti —se apuró a decir tan pronto terminó su refresco.

—Sai-chan —llamó con las cejas en alto—. ¿Sabes qué se celebra el primero de abril?

—¿En día de los inocentes? Va muy bien contigo, has nacido para tu profesión —dijo con una sonrisa tan grande y sincera que el corazón de Gen dio un vuelco en su pecho y comenzó a latir como loco.

«Tranquilo, tranquilo, tranquilo» se repitió a sí mismo en vano, pues sentía el rostro caliente.

—Ukyo-chan tendrá unos días libres la próxima semana y prometió venir a mi cumpleaños —su voz fue lo suficientemente fluida para evitar revelar su alborotado corazón—. Dado que somos los mayores del grupo podríamos salir los tres a un bar.

—Suena bien —comentó Sai, su tren de pensamientos era visible a través de sus expresiones faciales, en como poco a poco se iluminaban al pensar en una salida sencilla, de adultos, beber con amigos y poco más.

Lo mejor de todo, sin Ryusui. No es que Sai no hubiese aprendido a amarlo, sino que su hermano jamás dejaba de ser… él mismo; y podía llegar a ser agotador.

—Entonces, combinaremos tu graduación con mi cumpleaños y lo mantendremos simple. Es una cita, Sai-chan.

—¡¿Cita?! —Repuso de inmediato, sonrojado—. Ah, sí, una cita, lo agendaré.

El mentalista sonrió.

—Entonces creo que debo marcharme, a pesar de cuanto disfruto nuestros encuentros aquí, debo ir a una sesión fotográfica.

—Muchas gracias por el almuerzo, Gen. Yo me encargaré de esto —dijo metiendo las latas a la misma bolsa de plástico donde venía todo.

—Esta bien, yo puedo sacarlo cuando me marche —se ofreció apoyando una mano sobre la viga de madera para apoyar su peso y alcanzar las envolturas de los sándwiches.

La viga crujió, esa vez de verdad y cedió ante el peso de Gen quien a penas alcanzó a sujetarse del hombro de Sai. Los reflejos del programador no eran los mejores, así que al sentir el apoyo de ambos a punto de desplomarse tiró de Gen en un intento de evitarle una caída, al no ver el ángulo correctamente, fue el mentalista quien se resbaló primero, pegando un quejido al sentir su espalda golpearse contra el suelo en una caída de casi medio metro con Sai rodando encima de él por el punto de apoyo inclinado.

—Auch.

—Ay.

—¿Estás bien? —preguntó Sai sosteniendo el peso en ambas manos a los costados del rostro de Gen.

—Sí, no me golpeé la cabeza. ¿Y tú?

—No me golpee nada, perdón, no vi el ángulo de caída por la posición.

—Tampoco hay forma matemáticamente correcta de caer —dijo en medio de una risilla.

—Si hubiera tirado de ti con más fuerza habríamos caído sobre mí.

—Si fueras tuvieras más fuerza no serías capaz de calcular esas cosas en un segundo, ¿has visto alguna vez a Senku-chan y Chrome-chan tratando de subir sus juguetes científicos a un automóvil? Kohaku-chan podría llevarlos a ambos en brazos con esas cajas sin jadear tanto como ellos —trato de restar importancia al asunto, claramente cómodo en la posición donde estaban.

Sai también pareció estarlo por instante, luego se dio cuenta de la situación al sentir la pierna derecha pierna de Gen entre las suyas y enrojeció hasta los oídos. Su reacción inmediata fue apartarse de ahí de un salto, pero el mentalista le detuvo.

—¡No! Si te mueves bruscamente tal vez me duela, no sé si la presión evita que me de cuenta si me golpee de gravedad.

—E-e-entonces lo haré lento.

Gen se quiso reír del doble sentido de la conversación, esa era una situación digna de un anime de romance escolar. A penas se abstuvo porque sabía eso arruinaría el momento, donde Sai finalmente estaba físicamente cerca de él, en una posición donde podía controlar lo que sucediera. No podía pedir una situación más favorable para darle pauta a dar el primer paso.

Los ojos grises centraron su atención en los labios entreabiertos de Sai, subiendo lentamente hasta sus ojos ámbares donde centró su atención, deseando con todas sus fuerzas que escuchase su súplica interna.

«Bésame. Sólo bésame».

Gen no estaba imaginando cosas, Sai definitivamente se inclinó un poco, tan concentrado en sus labios como él. Cerró los ojos por instinto, la anticipación incluso le cortó la respiración dejándolo sentir la del otro sobre su piel.

Entonces, sin más, el sonrojo de Sai desapareció siendo reemplazado por la misma expresión de culpa que últimamente lo asediaba. Miró detrás de Gen cómo sujetarse de un pilar para ponerse de pie sin moverlo en absoluto en un intento de no lastimarlo.

Daba igual, pudo incluso darle una patada y a Gen no le habría dolido tanto como el rechazo.

—Déjame ayudarte —se ofreció Sai tendiéndole una mano para que se levantase.

—No, déjalo, estoy bien.

Se hizo un silencio terriblemente incómodo entre ambos, tanto que se escuchó el roce de las manos de Gen contra su ropa cuando se sacudió el polvo. Se reprochó a sí mismo por su negativa casi abrasiva, Sai no estaba obligado de ninguna manera a corresponder sus sentimientos.

Porque Gen tenía miedo a ser rechazado definitivamente, a perder lo que ya tenían.

Miró al pequeño desastre que se hizo como si fuese una metáfora de su relación, el polvo levantado y la basura de su almuerzo en el suelo, no podían seguir así para siempre, de alguna manera ver destruida la viga de madera donde siempre se sentaban a conversar o a estar juntos a pesar de que cada uno fuera a lo suyo pareció una señal del fin de esos momentos entre ellos y eso le dolía en sobremanera.

—Te enviaré los datos de algunos sitios interesantes a los que podemos ir, queda entre nosotros porque Ukyo-chan irá a donde yo lo arrastre.

—Sí…

—Nos vemos, Sai-chan.

Se despidió tomando la bolsa de plástico en su salida, sintiéndose vacío.


Blue Idol
@BlueIdolTV
¡¡¡El invitado especial de esta semana en Blue Idol es nada más ni nada menos que Winner!!! Adicionalmente tendremos el debut en tv nacional del mentalista Asagiri Gen, recuerden sintonizarnos

Inner Circle Japan
@Inseojp
¡Que emoción me hace ver a Winner en Japón!

Entusiasta de la magia
@9999Purple
No puedo creer que Asagiri Gen vaya a salir en cadena nacional
Yay~

Jinu lover
@Jinu1313
¿Eh? ¿Quién es Asagiri Gen?

Yoonie #1 fan
@mijinkoidol
¡Espero que canten “Empty”!

Sunny
@maruchansing
Para los que tienen dudas de quién es Asagiri Gen
Video: [8 trucos de magia solamente con las manos]

Jinu lover
@Jinu1313
¿Es un mago?

Bom
@dorararara_68426
¡Es un estafador! ¡Un tramposo y un oportunista!

I dont know if Im horny or sad anymore
@St0n3Fr33
¡Yo lo recuerdo! En el programa “Batalla mental” contra Shishio Tsukasa, es de lo peor

The Big Me
@teatoast_
Se hizo famoso en “Batalla mental”, pero creo que sus apariciones en shows de variedades son más interesantes, tiene habilidad para la magia

Magic enthusiast
@9999Purple
A mí me encanta su acto de mentalismo.

Jinu lover
@Jinu1313
También es un poco lindo, ¿no les parece?
[Foto adjunta]

Bom
@dorararara_68426
Anda, SUPER lindo
[Foto adjunta]

I dont know if Im horny or sad anymore
@St0n3Fr33
Jajajajajajajajaja
¿Por qué puso esa cara?

Daily Mino
@DailyMino6
¡No!
No quiero que alguien como él actúe con mis chicos
¡Se va a aprovechar de ellos!

Yoonie #1 fan
@mijinkoidol
Ellos son tan inocentes, ¿en qué está pensando la televisora?      

Con un suspiro fastidiado Sai Nanami dejó su teléfono celular sobre el montón de pantalones en la alfombra de su habitación. El mentalista solía decir “no hay seguidor más fiel que un hater” y los presumía como si fuera un gran logro tenerlos.

En parte tenía razón, a fin de cuentas, ellos inflaban la cantidad de visitas y comentarios en esas publicaciones y eso era lo que buscaban los productores, alguien quien diera a la gente un tema para discutir mientras veían su publicidad; pero no podía estar en más desacuerdo con la percepción del público sobre el Gen. Bajo todas esas capas de egoísmo y superficialidad puestas ahí para crear un personaje se encontraba la persona más gentil y empática que ha conocido.

No por nada su hermano menor, la persona más ambiciosa del mundo, tenía una relación con él.

Hizo una mueca al darse cuenta de lo aburrido que lucía la corbata negra sobre con los pantalones y el saco negros, buscó en sus cajones preguntándose de dónde salieron tantas corbatas si él no salía activamente a comprar esa ropa.

«¿Qué se supone que se debe usar en un bar como ese?» Se preguntó regresando a su laptop abierta para volver a ver las fotografías del lugar acordado, tal vez podría encontrar cómo vestían quienes iban ahí. Antes abrió su correo, a ver si por fin había llegado aquel que tenía semanas esperando.

—¡Sai!

—¡Gah! —pegó un grito cerrando la laptop de inmediato.

Algún día Ryusui aprendería a tocar antes de entrar a su habitación, ese no era el día.

—¡Al fin llegó el Ki no Kuni II! ¡Juguemos! —Pregonó el rubio agitando en lo alto la cajita del juego, entonces reparó en el montón de ropa tirada por la cama, escritorio y muebles— ¿Te mudas?

—¡No! —Replicó sonrojado—. Voy… voy a salir.

—¿Con Gen? —Preguntó de inmediato, genuinamente sorprendido.

Miró a su alrededor, esa situación debía ser bastante extraña, él estaba actuando extraño. Nadie se demoraba cinco horas en vestirse para salir con el novio de su hermano.

Por supuesto, nadie debería estar enamorado del novio de su hermano menor.

—Sí, ¿te desagrada la idea? —preguntó bastante incómodo.

—No, ¿por qué debería?

Tenía razón, Ryusui no sabía de sus sentimientos por Gen, no podría saberlo, lo lastimaría.

—No estoy tan seguro del atuendo, con esa corbata parece que vas a una entrevista de trabajo ¿a dónde van?

—Al “Memento Mori” en Minato-ku.

—Entonces no podrías estar más equivocado, empieza por quitarte la corbata y el saco —reflexionó mirándolo de arriba abajo—. Mejor desnúdate.

—¿¡Eh!?

—¿A qué hora quedaron de verse? —preguntó rebuscando en la ropa.

—A las ocho —respondió sin la menor intención de hacerle caso al desquiciado de su hermano menor.

—No hay tiempo —renegó quitándole el saco—. François, necesitamos los mejores jeans posibles.

—El estilo clásico de piernas rectas y medio tiro son los más apropiados para el cuerpo del amo Sai —respondió pasando una plancha vaporizadora por dicha prenda.

—¿¡En que momento llegaste!? —Lloriqueó tratando en vano de apartar las manos inquietas de Ryusui sacándole los zapatos.

Que bien se le daba desnudar a las personas, ese pensamiento revolvió el estómago del hermano mayor.

—¿Escogerá una chaqueta de cuero amo Ryusui?

—No, busco una imagen cándida —indicó arrojando a su hermano mayor sobre la cama para ponerle los jeans, mientras echó un vistazo a lo que François llevaba planchado—. Excelente decisión, ese Issey Miyake de pana negra sobre la camisa negra da la imagen de sincero genio informático perfecta.

—Espera, ¡espera! ¡Puedo vestirme solo! —continuó quejándose.

—Bien, ponte la parte de arriba mientras te busco un buen reloj. ¿Tienes un Seiko?

—¿Eh?

—Los Casio son clásicos y van con tu personalidad, pero necesitas tener variedad y algo que diga, “esta noche no soy el mismo de siempre”.

—¿¡Eh!?

Sai estaba tan mareado que las palabras de Ryusui comenzaron a perder sentido.

—Te prestaré uno.

—¿¡Por qué!? —preguntó todavía más nervioso al ver a su hermano menor salir de la habitación.

—Amo Sai, permítame —François apartó las manos del programador con cuidado, enderezándole el cuello de la camisa y quitando las arrugas causadas por fajarse mal.

—Aquí tienes —regresó Ryusui poniéndole un reloj con pinta de ser bastante costoso en la muñeca—. Viéndolo bien, creo que va más contigo que conmigo, deberías quedártelo.

Su primer impulso fue ser educado y agradecerle, pero pronto la culpa lo invadió.

—No puedo aceptar esto —murmuró.

—Considéralo tu regalo de graduación.

—No, yo…

—Maestro Sai, el auto lo está esperando.

—¡¿Eh?!

—Me tomé la libertad de pedirle a uno de los choferes de la mansión que lo llevase a su cita.

—Ya vete, yo voy a empezar el juego sin ti —le dio un empujoncito fuera de su propia habitación.

—Eh, sí, gracias Ryusui, François —atinó a decir.

—No quiero que vuelvas sino hasta mañana, diviértete, lo necesitas.

Todavía confundido bajó las escaleras con cautela, ahí la sensación de culpa pronto se disipó en incomodad al ver a su hermana mayor llegando a la mansión seguida por su grupo de trabajadores.

Yuna Nanami tenía toda la pinta de villana de dorama, una hermosa mujer de belleza tradicional japonesa, más parecida a Sai que a Ryusui con la excepción de estar siempre alineada, dando una imagen de control perfectamente planeada por su mentalidad fría.

—Buenas noches, hermana —saludó con una leve inclinación, un gesto que se tendría más con una jefa y menos con un familiar.

—Buenas noches Sai —le miró de arriba abajo y sonrió—. ¿Tienes una cita?

—Voy al cumpleaños de un amigo —respondió inseguro.

—Luces muy bien, todavía te falta, pero cada vez luces más como el futuro actuario de la corporación.

Él se sintió incómodo con cada palabra, desde siempre, cada vez que su hermana le hablaba se sentía mucho menos una persona y más un objeto, una herramienta de la corporación.

—Deberías pedirle a Ryusui que vuelva a organizar tu conjunto para la junta bimestral del corporativo en quince días, te incorporarás oficialmente una vez tengas tu título.

—Con permiso, me está esperando un auto —volvió a inclinarse levemente frente a la mujer al de partir.

El impoluto automóvil negro le puso todavía los pelos más de punta a Sai, sabía que el color era por practicidad y solamente se estaba dejando invadir por la desazón de haber interactuado con Yuna, pero al igual con ella, le inquietaba la rectitud de cada aspecto de la empresa, su intención por borrar la individualidad de cada trabajador; incluso la forma de controlarlo a él. Su hermana mayor pareció adivinar su intención de fugarse algún día y por eso asignó un chofer para llevarlo y traerlo de la universidad, como si algún día fuese a tomar un vuelo a alguna parte del mundo en lugar de asistir a sus clases.

No podría decir que no lo había pensado.

—Buenas noches, señor Sorata —saludó ingresando al automóvil.

—Buenas noches, amo Sai —respondió el hombre—. ¿A dónde he de dirigirme?

—Voy a un bar en Minato-ku, el “Memento Mori”.

—Entendido.

Sai suspiró y bajó las ventanas para respirar algo de aire fresco. Conforme fueron adentrándose en las calles de la ciudad Minato siempre iluminadas a pesar de la noche y la torre de Tokio se vislumbró a lo lejos, él no pudo evitar sentir algo de nostalgia.

Se quedó en Japón por respeto a los deseos de su padre fallecido y siempre agradeció el tomar esa decisión, porque amaba a Ryusui, quería a sus amigos y le gustaba la cultura sobre videojuegos que poseía el país.

Pero, desde hace un tiempo comenzaba a creer que era incapaz de quedarse en Japón.

Porque mientras estuviera ahí, no sería capaz de escapar del yugo de la corporación Nanami y no podía imaginar vivir una vida donde otros decidieran por él. Jamás iba a ser completamente feliz siendo una herramienta sin más.

Y, por otro lado, estaba Gen.

Sus sentimientos eran un tren imparable en su mente y no podía estar en paz con su hermano menor mientras los tuviera. Desde el accidente en el ático no podía estar en paz al pensar en el mentalista y como estuvo a punto de dejarse llevar. Lo perseguía el recuerdo de su olor a flores y sus ojos brillando por una expectativa que no estaba seguro de si fue producto de su imaginación o si Gen de verdad quería ser besado por él.

Debieron ser imaginaciones suyas, si no, ¿por qué otra razón Gen se habría incomodado tanto como para rechazarlo su ayuda a levantarse? Debía pensar que era una persona horrible por tocarlo de esa manera a pesar de estar con su hermano menor. Aún así, ¿por qué mantuvo su invitación?

—Hemos llegado —anunció el chofer, Sai prestó atención a la entrada del bar donde Asagiri hablaba por teléfono y sintió un poco de miedo.

¿Estaba bien eso?

—Muchas gracias señor Sorata —respondió saliendo del auto no del todo convencido.

—¿Quiere que regrese a cierta hora o he de esperar su llamada?

—Yo regresaré por mi cuenta, debería marcharse a casa.

—Me parece bien, diviértase amo Sai.

Se acercó al bar por la calle de la derecha, Gen estando tan concentrado en una llamada telefónica no fue capaz de escucharlo acercarse.

—Creo que has confundido las cosas. (…) De verdad, Ukyo-chan, están confundiendo las cosas —repuso más serio.

Así que hablaba con Ukyo, su mejor amigo supuesto a encontrarse con ellos ahí. Tratando de darles tanta privacidad como se podía en medio de esa calle tan transitada, Sai se recargó contra la pared del edificio contiguo y extrajo su celular para entretenerse en twitter mientras Gen terminaba su llamada.

—Yo siempre hago feliz a mi querido Ryusui-chan, no tienes idea de la clase de cosas que me pide hacer por él. (…) Veo que le agarraste gusto a burlarte de mí, ¿qué tienen tramado ustedes?

Esa parecía ser una conversación bastante privada, del tipo de cosas que Sai no quería enterarse jamás en su vida. Incómodo, dio un par de pasos a su izquierda tratando de alejarse lo más posible para evitar escuchar otra palabra.

—Déjame adivinar, ¿Ryusui-chan cree que nos vamos a escapar a las Vegas a casarnos?

Sai se congeló en su lugar, el conocía bien a Ryusui, era de los que si se enamoraba por completo iba a querer absolutamente todo de esa persona, incluso su mano en matrimonio. Pero escuchar que ese tipo de planes ya cruzaban por su cabeza era insólito.

Y doloroso.

—Bueno, como mentalista voy a hacer lo que más me convenga, voy a darle gusto a Ryusui-chan y no sólo nos fugaremos para casarnos, regresaremos en tres años con dos bebés y un gato gordo. (…) Lo he hecho desde que somos niños, ¿no? (…) Sí. Gracias Ukyo-chan —dijo con un agradable tono tranquilo de voz.

Sintiendo el corazón hecho trizas, Sai miró a la calle planteándose seriamente el irse topándose con los mismos dos contras que lo hicieron presentarse: primero, jamás lograría engañar a Gen con una excusa y segundo, se trataba de su festejo de cumpleaños, no era capaz de dejarlo plantado.

—¡Sai-chan! —Llamó acercándose a él, reparando de inmediato en su gesto comprimido—. ¿Estás bien?

—Sí, hum… —se giró a la calle, deseando que Gen no viese su rostro o adivinaría la tristeza en él— ¿vamos a esperar aquí?

—No —suspiró siguiendo su vista por la calle, a los edificios cercanos—. Ukyo-chan nos ha dejado plantados, ni siquiera me avisó con tiempo que no iba a poder salir del trabajo, de lo contrario hubiera escogido un lugar menos romántico. Si sólo somos nosotros dos, parecerá una cita.

Era el peor escenario posible, aceptó a ir ahí porque a Gen le gustaba la idea de probar los cocteles de la casa y como serían tres personas Sai no correría ningún riesgo de hacerse ilusiones sobre cómo sería tener una cita ahí con el mentalista, sobre todo por el ambiente bastante romántico del lugar, según las fotografías, las mesas tenían separaciones de madera y papel, decoraciones con plantas naturales y muchas luces pequeñas para lograr lo justo de oscuridad y crear la ilusión de intimidad.

Si le fue casi imposible resistirse a besarlo al tenerlo cerca en un polvoriento ático, no imaginaba cómo sobrevivir estar con él en un lugar así bebiendo. Ni siquiera sabía cuanta resistencia tendría él al alcohol, jamás lo había probado, por no mencionar cuan incómodo sería estar a solas después del dicho incidente.

—Podríamos buscar lugar en la barra —sugirió tratando desesperadamente de encontrar una salida.

—O podríamos hacer otra cosa —repuso Gen—. La noche es joven y esta ciudad nunca duerme, seguro podemos encontrar un montón de cosas que hacer.

—¿Estás seguro?

—Esta es nuestra noche, Sai-chan. Estamos celebrando que llegué a cumplir veintiún años sin morir de hambre pese a haberme aferrado a mi sueño de ser mentalista y que una vez te titules serás libre de la promesa a tu padre, podrás hacer cuanto quieras con tu vida.

La sola idea de poder librarse de esa promesa e irse a hacer realidad sus sueños le provocó una sonrisa.

Además, podría ser la última vez que estuviese con Gen de esa manera.

—Tienes razón.

—Vamos —respondió Gen esbozando una preciosa sonrisa de alegría—. ¿Qué te apetece hacer primero?

—Hum… ¿vamos a comer algo?

—Vamos a comer chatarra porque somos adultos y nosotros decidimos si nos alimentamos sanamente o no —se burló el mentalista indicándole en qué dirección empezaría su aventura.

No fue precisamente chatarra, pero encontraron un puesto callejero de ramen que casualmente también tenía cocteles y Gen no pudo estar más contento con ello. El cocinero tenía una personalidad alegre, charlaba animadamente con cuanta gente se acercó a comer contagiando de buen ánimo al mentalista quien terminó haciendo trucos con una baraja de cartas que sacó de quién-sabe-dónde para los presentes, ganándose algunos tragos gratis y el pago de su cuenta tanto como la de su acompañante.

El sake era delicioso sólo o en cóctel y Sai se alegró de descubrirlo ahí.

Buscar qué hacer en las calles llenas fue la experiencia más liberadora que había vivido hasta ese momento, disfrutando de caminar sin rumbo, poner atención a cada local para descubrir negocios inimaginables para el Nanami hasta ese momento, uno atrapó por completo su atención.

—¿Sai-chan? —Preguntó Gen al verlo detenerse en una calle.

—Me acabo de dar cuenta de que jamás he venido a una arcadia.

—¡Imposible!

—Bueno, siempre he jugado a escondidas de mi familia y controlan todos mis movimientos, es normal.

—Vamos —se apuró a entrar Asagiri al local—. Déjame impresionarte con mi buena puntería en los juegos de francotiradores.

Vaya que fue impresionante, Gen destrozó un juego con arma de francotirador y otros de zombis con armas cortas, luego fue el turno de Sai de presumir en distintos juegos en las máquinas individuales quedando en el top 10 de algunos tableros de puntuaciones con el nombre “S41”. Sin tener intenciones de, pasaron poco más de tres horas en el lugar entre juegos de carreras, de combate (donde a pesar de la petición de Gen de no dejarle ganar, tampoco fue tan rudo contra él), musicales e incluso de garras.

Al fin pudo disfrutar de la cultura de los videojuegos de Japón de la que tanto sabía sin experimentar realmente y la amo por completo, las personas divirtiéndose, el espectáculo audiovisual, todo el trabajo detrás de cada juego era asombroso.

—Estoy seguro de que mi control tiene retraso, es imposible que derrotaras a todo mi equipo de fortachones con esa chica —renegó Gen mirándolo de soslayo mientras trataba de asestar un golpe con Chris a Kula Diamond.

—Podemos cambiar lugares —respondió con amabilidad cubriéndose.

—¡Ja! —Aprovechó a distracción de Sai para girar el joystick en u hacia la izquierda dos veces, presionar A, C y volver a su personaje de color rojo con llamas en las manos—. Creo que lo hice mal, ¿no debía volverse Orochi?

—Estás cerca, solo debes presionar D, C, abajo, C y D, pero si golpea después de la zona del tiempo solo dará ocho golpes y causará un daño del 55% aproximadamente, en cambio, si se cruza esa zona dará quince golpes y causará daño del 65% aproximadamente —explicó cubriéndose.

—¿Así? —preguntó haciendo a su personaje dar un giro en el aire.

—Ah, no, mira —extendió un brazo rodeando a Gen para tomar ambas manos debajo de las suyas—. La secuencia debe tener el timing correcto para funcionar.

Con sus manos presionó los dedos del mentalista sobre los botones, ejecutando el combo correctamente, D, C, abajo, C y D. El muchacho se volvió un hombre musculoso con tatuajes, se elevó en el cielo y al levantar un dedo creó un rayo que acabó con Kula.

—¿Ah?

¿Se acababa de derrotar él solo?

Ante su propio desconcierto Gen comenzó a reírse en una sacudida vibrante, sin molestarse en cubrir su boca para ocultar sus dientes en medio de las carcajadas, completamente divertido con su logro.

—Hice que te derrotaras tu solo —anotó y sin más Sai empezó a reír también—. Mi mentalismo es invencible.

—¿De verdad podías hacer ese combo por tu cuenta? —Su voz a penas fue entendible entre el rimo de sus propias risas.

—¡Claro que no! Igual le voy a decir a todo mundo que te derroté.

—No sorprendería nadie, tú conoces mis debilidades mejor que nadie —admitió en un suspiro, dejando salir el aire que le quedaba en los pulmones.

Volvió a inspirar en un intento de recomponerse, estando así de cerca pudo distinguir maderas aromáticas bajo el olor a flores ya natural en Gen.

—Sai-chan, no es que me queje —dijo en un tono de voz bajo—. Pero estamos en un lugar público.

En un lugar público y el tenía todo su cuerpo presionado contra el de Gen, casi aplastándolo contra la arcadia.

—¿Sai-chan? ¿Sai-chan?

Salieron de las arcadias a buscar un bar donde tuvieran mesas de billar porque Gen tenía curiosidad sobre la aplicación práctica de sus conocimientos en geometría. Al principio le tomó un poco de tiempo aprender a usar el taco de billar pero eventualmente pudo usarlo para explicar en su mejor tono de profesor cómo con un golpe en el ángulo específico se podía maximizar la cantidad de puntos, incluso tomando en cuenta la variable al azar del comienzo. En menos de media hora fueron echados de ahí con la excusa de estar “haciendo trampa”, tal vez para bien, no reconocía la mirada tan concentrada del mentalista en sus movimientos y le preocupó que fuera a empezar a apostar con las personas alrededor.

Pasaron por una calle bastante concurrida donde se exhibían algunos espectáculos callejeros, estaban unas personas que hacían de estatuas humanas, una contorsionista y un dueto de cantantes frente al cual se detuvieron.

—Es bastante triste que solamente seamos tres personas escuchándolos —habló Gen en voz baja mientras sostenía un takoyaki contra sus labios.

—Sí, tienen unas voces encantadoras —coincidió mordiendo su taiyaki.

—Por supuesto que tienen voces encantadoras, son idols.

—¿¡Y están-!? —su grito fue interrumpido por Gen, quien le metió un takoyaki en la boca.

—¿A que están muy buenos?

—Sí… —murmuró sintiendo un agradable cosquilleo por el gesto tan íntimo.

—Son idols, si miras detrás de nosotros a la izquierda hay un camarógrafo y ellos están muy nerviosos, ¿crees que con esa técnica tan pulida al cantar no estarían acostumbrados a hacerlo en público? Pueden cantar en un escenario, pero atraer la atención de un público como este es aterrador.

Sai miró con cautela por encima de su hombro, sí, había un camarógrafo ahí.

—Además, el viernes estaré en un programa con ellos, he visto videos de su grupo sin parar estos días para analizar sus reacciones —volvió a susurrar.

Así que eran idols, con razón eran tan bien parecidos. Una vez les puso atención notó que efectivamente parecían nerviosos, no miraban a ningún punto en específico y constantemente se relamían los labios, reconocía muy bien ese sentimiento.

—“En lugar de un anillo en el dedo elijo un amor escondido de la vista de la gente. Aunque intente mostrarme como una mujer fuerte, siempre he temblado de dolor en mi corazón.”

—“Oh no, los dos somos pecadores. Pero no, no nos separaremos. Oh sí, quiero que me ames así.

—“Oh no, amarte no es correcto. Pero no, no me lleves a casa esta noche. Oh sí, así que abrázame fuerte, cariño.”

Temiendo el camino erótico y el mensaje que seguía la canción, Sai carraspeó ligeramente. Esas ideas estaban prohibidas en su tren de pensamiento.

—Deberíamos seguir.

—Cierto, vamos.

—¿A dónde iremos ahora?

Gen lanzó la basura a un contenedor y se llevó un dedo a la boca, pensativo.

—Disculpen, chicos, ¿están solos?

Ambos se giraron a la mujer joven que les preguntó, una adolescente rubia vestida con ropa muy reveladora se acercaba a ellos llevando a otra chica del brazo.

—Eso depende, ¿ustedes quieren hacernos compañía? —contestó Gen con voz cantarina y la rubia soltó una risa.

—También depende de si ustedes pueden hacernos un favor.

Su voz sugerente hizo sentir incómodo a Sai, ¿qué clase de situación era esa?

—Soy todo oídos.

—Mi nombre es Emma y esta es mi amiga Hina, íbamos camino a una fiesta donde nuestros amigos nos esperan con el alcohol, pero por las prisas nos olvidamos de los carnés de conducir, ¿creen que puedan ayudarnos a comprar en esa tienda? —señaló un local al final de la calle, lejos de los espectáculos.

—Pero no estarán tratando de estafarnos, ¿verdad? —preguntó Gen fingiendo inocencia.

—Claro que no, aquí tenemos el dinero —la otra chica castaña abrió su cartera para presumir un buen montón de billetes de baja denominación.

—Y podrán venir con nosotras a la fiesta —continuó Emma con el coqueteo.

Hasta para Sai fue bastante claro que sus amigos debían ser un grupo de chavales en la preparatoria que cooperaron con cuanto pudieron sacar de sus mesadas a final de mes y se estaban muriendo por probar el alcohol.

Pues habían escogido mal a sus víctimas, ni siquiera él era tan ingenuo y Gen estaba muy por encima de esos engaños tan baratos.

—Bien, vamos, compremos el alcohol.

—¿Eh? —El programador miró a su acompañante como si le hubiese salido una segunda cabeza.

—¡Sabía que los chicos guapos son los más amables! —celebró la rubia colgándose del brazo de Sai haciéndolo sonrojar de inmediato.

No podía estarle pasando eso. No a él, el introvertido, el tímido sin remedio con problemas ante el contacto físico.

—¿Les encargaron algún tipo de alcohol en específico? —Preguntó Gen, haciéndole creer al Nanami que quizá bebió demasiado en cada una de sus paradas.

—No, tú pareces saber mucho de eso, lo que escojas estará bien.

—Si es una fiesta, entonces lo mejor es la cerveza, ¿no creen?

—¡Sí!

—Entonces, Sai-chan, por favor, compra unas cuantas Sapporo Premium, algún six de Asahi Super Dry y si encuentras, algunas Orion Premium Draft —explicó Gen mientras Hina le extendía el fajo de billetes arrugados y un puñado de monedas.

—Pero… —trató de replicar Sai sin saber por dónde empezar.

—¿Por qué tiene que ir él? —hizo un puchero la rubia.

—Porque mi querido amigo Sai-chan es extremadamente bueno con las matemáticas, le sacará el mayor provecho a su dinero.

—Pero Gen-

—Te esperamos, Sai-chan —le interrumpió mirándolo directamente a los ojos de alguna manera que le hizo entender era mejor hacerle caso.

Tenía un plan, Sólo esperaba que no fuera a meterlos en más problemas.

Al ingresar a la tienda el programador se sintió observado por el ojo atento de la dependienta quien alternaba la vista entre mirarlo a él y a las chicas conversando a risa suelta con Gen afuera muy cerca de la puerta, como si supiera lo que se tenían entre manos. Obedeciendo a la instrucción del mentalista llenó una canastilla con cuanto alcohol pudo, las cuentas saliéndole casi naturales para no dejar ni un centavo y fue a la caja donde le revisaron con demasiada cautela la identificación.

Al salir del lugar las chicas no parecían animadas, todo lo contrario a Gen, mucho más divertido.

—Sai-chan, les estaba hablando a nuestras nuevas amigas sobre tu trabajo en la aplicación de exámenes estandarizados a las preparatorias del área.

—¿Ah? —Por supuesto no entendió nada, pero si el mentalista estaba tramando algo lo mejor era seguirle el ritmo—. Ah, sí, exámenes estandarizados.

—Hablando de eso, ¿no crees que deberíamos llamar tus colegas del colegio Tendo para invitarlos a la fiesta? —Preguntó Gen sacando su teléfono, Hina hipó del miedo y Emma dio un paso atrás.

—No imaginé que fueran de los tipos que llevan a más gente de a gratis a una fiesta a la que apenas han sido invitados —repuso la rubia con molestia.

—No irán gratis, ellos tienen suficiente dinero para duplicar la cantidad de bebida, tengo entendido que a Onizuka-chan lo han ascendido a director, ¿verdad, Sai?

—Sí, hace poco —trató de seguirle el juego, nada convencido. Por suerte las chicas estaban tan nerviosas que no lo notaron.

—¿Sera posible que tengan miedo de ser reconocidas por su director? No debe hacerle mucha gracia encontrarse a dos de sus alumnas próximas a graduarse tratando de engañar a hombres adultos para conseguir alcohol.

—Ahora tú estás tratando de engañarnos para quedarte con el alcohol, ¿cómo sabemos que todas esas patrañas de conocer al director de nuestra escuela son ciertas?

Gen sonrió con una malicia que le provocó escalofríos a los tres presentes, sacó su celular y se giró para mostrarle a las chicas la calculadora mientras tecleaba.

—¿Creen que si Sai-chan no fuera un matemático podría hacer esta operación? Sai-chan, ¿cuánto es 13,848,299 por 25,896?

—358,615,550,904 —respondió en un segundo, por supuesto, la calculadora de seguro le habría ganado haciendo la operación en al instante.

—¡Ah! —jadearon sorprendidas ambas chicas al ver que el resultado en la pantalla del celular era el mismo.

—¿Necesitan ayuda con algo en sus tareas actuales y quieren preguntar? ¿Algo de aritmética? ¿Funciones trigonomealgo? Es casi tan bueno como una calculadora pero mucho más atractivo.

«Gen debería tener un filtro con esa clase de cosas.»

—¡Esta bien! Ustedes ganan —se defendió Emma con las manos en alto—. Denos el alcohol y terminemos este asunto.

—¿Perdón? —Gen parecía confundido.

—El alcohol, lo compraron con nuestro dinero —repuso esta vez Hina.

—El alcohol es para comprar nuestro silencio.

La rubia frunció el ceño y la castaña apretó los puños, como si estuvieran midiendo sus posibilidades.

—Mi novio se enterará de esto y créeme, no quieren problemas con él.

—Estoy seguro de que no —respondió Gen acercándose a ellas con una sonrisa todavía más torcida—. Pero ustedes parecen ser unas chicas inteligentes, creo que entienden la diferencia entre cuanto daño pueden hacer un par de golpes y cuanto una persona como yo puede lograr con sus datos personales, conversamos cinco minutos y ya sé donde estudian, en qué año van y en qué clase de cosas andan metidas, ¿quieren darme más tiempo? ¿Quieren que investigue a qué división policiaca pertenece el padre de Hina-chan?

—¿¡Cómo sabes que mi padre es policía!? —gritó asustada.

—Está mintiendo, vámonos Hina —gruñó jalando a su amiga del brazo.

Las vieron perderse entre la multitud antes de reaccionar, Sai exhaló aliviado y Gen soltó una pequeña risilla antes de mirar a la bolsa con las bebidas.

—¡Compraste un montón! Sabía que aprovecharías el dinero al máximo, ¿nos la repartimos?

—Quisiera no volver a la mansión con tanto alcohol —admitió apenado.

—¡Mejor para mí! Pero, por favor, bebe conmigo una Sapporo Premium, tienes que probarla.

—Por supuesto —le sonrió.

—Vamos marchando entonces y que sea pronto, las chicas podrán estar aterrorizadas, pero no estoy tan seguro de cual sea la reacción de los chicos en su grupo cuando las vean llegar sin dinero y sin alcohol —explicó visiblemente nervioso.

El programador palideció, a veces se le olvidaba que con el mentalismo de Gen se podía ganar y perder a la vez.

Tomaron un taxi que los llevó al primer parque lo suficientemente grande y alejado para poder pasar el fin de su noche juntos. Se sentaron en una grada de la caja de arena, ahí Gen le extendió una botella, el programador no sabía nada de cerveza, pero esa estaba muy buena.

—¿No es ilegal beber esto en espacios públicos? —preguntó Sai tras su tercer trago.

—No hay nadie aquí y es para limpiarme de la buena acción que acabamos de hacer al evitarle a esos menores de edad el seguir este tan terrible camino de alcoholismo.

—Les robaste —Sai rio ligeramente.

—La culpa es de ellas por no mirar más televisión, si supieran a quién estaban tratando de estafar no habrían terminado así.

—Por cierto, ¿cómo supiste que una de ellas era hija de un policía? ¿Ella te lo dijo?

—No, fue una apuesta arriesgada. Cuando un policía cerca de nosotros ella se asustó bastante y le miró el rostro detenidamente, sin duda conoce algunos policías, también llevaba un silbato colgando —hizo una pausa para dar un trago.

Jamás dejaría de asombrarle las cosas que Gen podía deducir con la simple observación, lo hacía ver como si las personas fueran libros abiertos ante él. Sai a veces se preguntaba cuanto podía ver dentro de su alma. ¿Sabría ya de su amor por él? ¿De sus planes a futuro?

—Además, Ukyo-chan y yo estudiamos en ese colegio, solamente entran los hijos de las personas con puestos en la política, el gobierno e incluso algunos hijos de científicos. Por eso conozco el nombre de su nuevo director, era nuestro renegado profesor de literatura. Es muy disciplinado y joven, pero no tan listo, jamás me encontró un solo acordeón —bebió un trago corto y repuso—. Para ser justos, los profesores solo me encontraron uno de cada diez acordeones, soy muy bueno para esconderme cosas.

—¿Te graduaste de un colegio así? —preguntó genuinamente sorprendido, solamente Gen podría lograr hacerlo en una escuela tan estricta siendo un tramposo de primera.

—No lo sé —se rio—. Debí hacer unos exámenes extraordinarios y no estoy tan seguro de si mi acordeón de física estaba correcto, hasta para hacer trampa debes tener la información correcta, ¿sabes?

Su risa era contagiosa, tanto como lo divertido de la anécdota, Sai se dejó llevar y soltó algunas risas altas, sintiéndose más ligero.

—Solamente hice esos exámenes porque todavía era menor de edad, cuando vives con tus padres debes hacer lo que ellos te digan. Pero cumplí dieciocho antes de la graduación, por eso nunca supe si me gradué yo también pues el primero de abril a las seis de la mañana ya estaba en un avión a Estados Unidos.

—¿Cómo…? —Sai carraspeó— ¿Cómo hiciste eso? ¿Tenías familiares o amigos allá?

—No, para nada. Ni siquiera podía hablar bien el inglés.

—¿Entonces cómo lo lograste?

—Quería aprender magia más que hacer cualquier otra cosa en el mundo, estaba decidido a hacer un mentalista y empecé a ahorrar desde los quince años, usaba el dinero de mis mesadas, de algunos shows en fiestas infantiles, también aprendí el sutil arte de hacer que las personas me invitaran a comer o me hicieran la tarea. Pude mantenerme unos meses con ese dinero en Estados Unidos, ahí trabajé en cafeterías y restaurantes de comida rápida antes de empezar a conseguir ser asistente de algunos magos famosos.

—Estabas completamente decidido a hacer tu sueño realidad —entendió conmovido, era una historia asombrosa.

Detrás de ese disfraz de mentiroso y estafador se escondía una persona asombrosa, Sai sentía su corazón latir de la emoción, cómo si el saber que Gen logró hacer realidad cuanto quería le hiciera capaz a él mismo de hacerlo también.

—Todavía tengo mucho por lo que trabajar. Para empezar, debo en encontrar un mejor manager; el libro se vendió bien, pero me sigue pareciendo un fiasco y deberías ver el cuarto donde vivo ahora, la cama toca las cuatro paredes.

Los dos se rieron a todo pulmón, Gen incluso se atragantó un poco y comenzó a toser, ganándose unas palmaditas en la espalda por parte de su acompañante.

—A pesar de ello, debe valer la pena.

—Lo hace, soy muy feliz ahora.

Aquello de alguna manera también hacía inmensamente feliz a Sai.

Dio un buen sorbo a su cerveza sintiéndose satisfecho, a veces él estaba bien con estar así, solamente ellos dos, charlando como buenos amigos que podían confiar el uno en el otro.

—Yo siempre estaré agradecido porque me ayudaras a entender a Ryusui —explicó con sinceridad—. Así que durante un tiempo me pregunté si también podría estar malinterpretando a otros miembros de mi familia y traté de darles una oportunidad a los demás, algunos como mi tío solamente son muy estrictos porque fueron criados así y otros como Yuna, pues…

—¿Es tu hermana mayor?

—Sí, ella sí es hija de la matriarca de la familia. Pensé que si me acercaba a ella podríamos llegar a tener al menos una relación cordial —recordó con amargura meneando la botella casi vacía—. Pero es absolutamente imposible, no solamente me ve como una herramienta, sino alguien inferior. Debí entenderlo pues hasta Ryusui ha tratado de mantenerla lejos y François limita su contacto con ella.

Gen se mantuvo en respetuoso silencio, escuchando con atención.

—Los videojuegos siempre han sido mi vía de escape, desde que era un niño solamente podía esconderme de las clases privadas de matemáticas para jugar, me ayudaron mucho en los malos momentos, por eso todo cuanto quiero hacer es programar.

—¿Ese es el siguiente paso del que me estuviste hablando hace unos días? —preguntó abriendo otra botella.

—Sí, quiero estudiar programación y he pensado que tal vez debería hacerlo en otra parte para distanciarme del resto de mi familia mientras hago la carrera. Al principio tenía miedo, todavía lo tengo, pero creo que puedo seguir tu ejemplo y probar mi suerte, abrirme camino por mí mismo.

Gen esbozó una sonrisa triste, no recordaba jamás vislumbrar un gesto así en él, prontamente borrado por una más animada.

—Tú podrías ser un buen profesor de matemáticas, haz realidad la fachada que te inventé y así no quedaré mal con las chicas si me las vuelvo a encontrar algún día.

—Eso podría pagar las facturas.

—Me hace muy feliz verte tan motivado —concedió Gen antes de recargar la cabeza contra el hombro de Sai, haciéndole enderezarse un poco—. Es una lástima que te vaya a extrañar tanto.

Así, sin más, con un gesto tan sencillo Gen lanzó por la borda la tranquila resignación de quedarse como amigos nada más para volver darle esperanzas, para hacerlo desear con todas sus fuerzas el poder llegar a tener algo más con él. Tal vez fuera el alcohol o quizá la larga lucha contra sus sentimientos durante esos años, pero en ese momento Sai estaba cansado de contenerse, dejó su mente en blanco y correspondió el gesto reposando el rostro sobre la cabeza del mentalista, adorando su aroma a flores.

—Yo también te voy a extrañar —susurró.

—Entonces llévame contigo —pidió.

«¿De verdad podía hacer eso?»

Sorprendido, Sai se apartó para poder apreciar mejor su rostro. Gen tenía una sonrisa tranquila, casi tímida.

«Bésalo.»

Pasó el pensamiento en la cabeza y antes de poder entenderlo del todo Sai ya tenía la mano izquierda cerca del rostro de Gen, hizo una pausa para rebuscar en su nublada mente y esta solamente le pidió sentir la suave piel de esas mejillas con sus dígitos, sí, era una sensación tan cálida y agradable. En ningún momento Gen apartó la mirada de la suya, expectante a su siguiente movimiento.

«Bésalo».

Volvió a pasar por su mente, ya sin ningún control tomó el rostro de Gen con ambas manos aplicando quizá más fuerza de la necesaria, para por fin, después de tantos años…

—No… —susurró Sai con los ojos fijos en el reloj de muñeca que le obsequió Ryusui apenas unas horas atrás.

—¿Sai? —preguntó Gen mirándole con una mezcla de confusión y súplica tan transparente, como si le gritase por una respuesta.

Al decir su nombre sin el honorifico fue como si lo hiciera.

—No.

Simplemente no.

No iba a robarle su amado a la única persona en su familia que le quería. No podía traicionar a Ryusui de esa manera. Tampoco iba a aprovecharse de Gen en ese estado, estuvieron bebiendo toda la noche y seguramente no estaba del todo lúcido.

—Tienes unos ojos muy bonitos, nunca los había visto de cerca —fue lo primero que se le pasó por la mente para justificar el haberlo tomado así. Normalmente Gen vería a través de esa mentira, pero en ese estado, tal vez podría engañarlo.

—Tus ojos son mucho más bonitos —se burló con la voz quebrada, se la aclaró y volteó a tomar su botella y bebió hasta el fondo.

Eso era lo mejor, aunque no lo pareciese, aunque no se sintiese así.

—Regresemos —pidió Sai, repentinamente agotado por la montaña rusa de sucesos y emociones de ese día.

—Sí. Regresemos.


Parte de lo que significaba ser un adulto que trabajaba duro por cumplir su sueño era continuar a pesar de su estado anímico y si Gen podía presumir de algo, era de ser un profesional sin importar si el día anterior le habían roto el corazón o no.

Vaya que resultaba difícil.

En lugar de estar en el estudio listo para una emisión en vivo, el mentalista solamente quería estar en su departamento, ponerse al punto de un coma etílico con el resto de su botín de alcohol y llorar mientras veía un dorama sintiendo cierta empatía por la inocente protagonista de turno que por obra del universo/guion se veía envuelta en romance de ir y venir con un atractivo ricachón.

Sólo era un pelín de empatía, Gen Asagiri era todo menos una chiquilla inocente. Quizá por eso su galán de dorama se negaba con tanta terquedad a dar el primer paso.

“¿Por qué? ¿Por qué no puedes?” estuvo a punto de preguntar esa noche ante un Sai que se resistía con todas sus fuerzas a besarlo. Ante una negativa así jamás podría preguntar nada, pues temía la respuesta de la siguiente pregunta lógica: “¿Qué está mal conmigo?”

Gen era un cobarde, se conocía a sí mismo bien, así que estaba seguro de ello. Por eso no tenía el valor de enfrentar a Sai y escuchar con sus palabras por qué no podía ser amado por él.

Ya tenía suficiente con haber sido rechazado dos veces, muchas gracias.

—Cinco minutos para salir al aire —anunció el director.

Respondiendo al llamado se acercaron a la entrada al set la agrupación de cinco muchachos que estaban dispuestos a ser víctimas de su mentalismo durante el programa de ese día, Gen reconocía a cualquier idol sin importar su país de origen a un kilómetro de distancia porque genuinamente le gustaba lo que eran, una combinación de apasionado trabajo duro con la más perfecta manipulación mental.

—Buenas tardes, eres Gen Asagiri, ¿cierto? —habló el líder del grupo Yoon, él y sus acompañantes saludaron con una leve inclinación,

«Se ven inexpertos, pero al menos parecen confiados, es totalmente diferente a los chicos nerviosos que cantaban antier en la calle. No es lo mismo estar en un programa de televisión controlado a una calle donde deben atraer la atención de personas quienes no le conocen y seguramente les juzgarán,” analizó Gen centrando su atención en los dos vocalistas principales.

—¡Buenas tardes! —Saludó de la misma manera, metiéndose en su papel—. Así me llaman. Como un gran fan suyo estoy feliz de ver que me reconocen.

—Yo te vi en “Batalla Mental”, en la televisión cuando llegamos a Japón hace una semana —comentó uno de los raperos, Hoony, quien siempre solía tener una sonrisa en el rostro—, ¿cómo pudiste adivinar las cartas de ese patinador? Jamás me pareció que estuviera mintiendo.

Gen lo recordaba y ciertamente, el muchacho hizo lo mejor posible por enmascarar sus mentiras, pero un pequeño temblor en sus ojos siempre lo delató. También seguía haciendo trampa de vez en cuando, no podía invertir demasiado tiempo en investigar a cada invitado de los programas donde salía.

—No las adiviné, hice trampa.

A veces ese trabajo era tan fácil, puso total atención a los rostros sorprendidos de los chicos memorizando sus expresiones.

—¿De verdad? —dio un paso atrás Jinu, el rostro bonito del grupo y por mucho el más sincero de los cinco.

—Sí, yo puedo leer mentes, eso debería ser considerado trampa.

—¡Eso es mentira! —Repuso el líder del grupo.

—¡Ah! Nos estabas probando, ¿verdad? —Entendió Hoony quien al parecer puso suficiente atención al programa.

—No, de verdad puedo leer mentes —insistió Gen en un tono más bromista.

—Será divertido trabajar contigo —admitió asombrado el otro rapero, Mino.

—Lo mismo digo.

—¡Listos! Estaremos al aire en cinco, cuatro, tres, dos.

El esquema del programa era simple, dos presentadores entrevistaban a los invitados de turno, luego pasarían a un juego que era donde él haría su debut en ese programa y finalmente el grupo interpretaría un número musical. Mientras la entrevista ocurría Gen se tomó un momento para revisar su teléfono celular, Ryusui le había enviado una fotografía donde su grupo de amigos yacían por todas partes en su habitación mientras, entre ellos Sai conversaba animadamente con Yuzuriha quien tenía el libro de “Psicología mágica” entre las manos.

 

Ryusui-chan

A petición de Sai, todos vamos a ver el programa en que vas a salir antes de la junta de planeación de nuestro próximo proyecto científico Es la primera vez que sales en televisión nacional, ¿verdad? Pues TODOS estamos aquí Es el momento perfecto para una petición de matrimonio, ¿quién podría negarse? Ryusui-chan, ¿sigues tratando de emparejarnos?
Porque recuerdo haber dejado muy en claro lo que le pasaría al primer insensato quien tratara de jugar a la celestina con Sai-chan
En realidad, asesorar su imagen para hacerlo ver más deseable ya parece un intento de emparejar, ¿no crees?

El hermano menor de los Nanami jamás jugaba para perder y ciertamente jugó sucio al vestir a Sai así. Cuando Gen lo vio sobre la mesa de billar, explicando algo sobre ángulos que en realidad no estaba escuchando, luciendo tan atractivo y concentrado, casi, casi le hizo lanzar por la borda su convicción de no intervenir en el proceso de aceptación sobre sus sentimientos.

Se concentró de nuevo en su teléfono celular, ese no era el momento de mezclar sus recuerdos con el deseo de estar debajo de Sai en una mesa de billar.

 

Ryusui-chan

No soy la clase de persona que dejaría ir a mi hermano mayor a una cita vestido como si fuera a una entrevista de trabajo Todavía estoy muy orgulloso, creo que lucía lo suficientemente deseable para ameritar una propuesta de matrimonio Pareces muy interesado en que Sai-chan y yo nos casemos
¿Podría ser que TODOS tuvieran dinero involucrado en una apuesta sobre nosotros?
Tienen hasta el primero de abril Entonces, el segundo de abril me escaparé con Sai-chan para casarnos y solamente verás el dinero perderse frente a tus narices.

Vagamente alcanzó a ver la respuesta de Ryusui comentando algo sobre cómo se podía ganar y perder a la vez, toda su atención se desvió a un mensaje de Sai.

 

Sai-chan 🖤

Mucha suerte en tu primera aparición en televisión nacional Todos te estamos apoyando

Gen suspiró, a veces odiaba a Sai, odiaba como un día lo hacía sentir rechazado sin esperanzas de tener una relación con él y al siguiente era la persona más dulce del mundo, se interesaba en él y era tan atento.

Por sobre todo, a veces miraba a Gen como si fuese la única persona en el mundo.

 

Sai-chan 🖤

¡Gracias por verlo!
Te dije que esos chicos estarían mucho más relajados en televisión nacional en comparación a cantar en las calles
Están dominando la entrevista y ayer no podían ni ver a su público a los ojos
¿Vas a decirle que los viste en la calle? Probablemente, mi objetivo es ponerlos tan nerviosos como sea posible
Ya verás

Prestó atención a las interacciones del grupo en la entrevista para identificar qué se cocinaba entre ellos justo en ese momento. Los había estudiado lo suficiente como para reconocer la preocupación de su joven líder por ser aceptado como tal, la actitud diva del vocal y la preocupación de uno de sus raperos por ser tomado en serio.

—El rostro de Jinu es tan hermoso que ha sido considerado el segundo mejor visual de su enorme agencia de talentos, ¿crees poder a llegar a ser el mejor visual?

—Bueno, quisiera poder ser todavía más atractivo —explicó sin sentirse ni un poco apenado por la atención a su apariencia física.

Jinu era precisamente el integrante del grupo de quien Gen quería guardar más distancia. Porque él guardaba un secreto que solamente podía afectarlo si era descubierto.

—Entonces, si pudieras tener un rasgo facial de uno de tus compañeros, ¿cuál sería?

—Me gustaría tener los labios de Mino —respondió el idol demasiado rápido.

Incorrecto, Gen se lamentó por no poder buscarlo antes del programa y decirle cómo no debía contestar cuando las preguntas se volvían muy íntimas.

—¿No preferirías tener los labios de Yoon?

Declaró la presentadora una de las respuestas correctas a ojos del mentalista, pues el mencionado tenía unos labios gruesos perfectamente definidos muy atractivos a la vista. Pero, por supuesto, Jinu no les prestaba atención porque estaba enamorado de uno de sus compañeros y por cómo eran sus interacciones, probablemente era correspondido.

Era común para los grupos de hombres hacer fanservice con el fin de ganarse al público femenino, jugar a coquetearse entre ellos y ese tipo de cosas, pero lo de ellos parecía natural, durante su investigación del grupo Gen pudo adivinar ciertos gestos típicos de las personas enamoradas en ellos, cómo prestar mucha más atención de la normal a cuando el otro hablaba, abrazos sin razón, deseo de hacer ciertas cosas juntos.

Si fuera otra persona sin duda mermaría sus guardias insinuando cosas al respecto, si eso no funcionaba iría más allá, si estuvieran jugando una batalla mental y no hubiera cámaras, seguro lo usaría para romper la concentración de los chicos y hacerlos vulnerables. Pero aquello sería un simple juego en un programa de variedades, era mejor para los chicos de una nación todavía bastante cerrada a la homosexualidad no obligarlos a salir del clóset, mucho menos entre ellos pues conociendo las agencias de idols, seguro tenían una cláusula sobre no tener relaciones con gente de la compañía.

Una vez fue su turno de entrar a escena, Gen saludó animado a los presentadores, agradeció a la televisora por darle la oportunidad a ese “humilde mentalista” y pidió a los televidentes no cambiar el canal ganándose un par de risas. Explicó cuáles serían las reglas del juego en el siguiente segmento, harían un juego de preguntas durante las cuales los idols estarían conectados a polígrafos a los que nadie en el set tenía acceso, sino que aparecían como un círculo en la pantalla de los televidentes, verde si decían la verdad o rojo si mentían. Con cada pregunta, el mentalista tendría que adivinar si las respuestas a las preguntas eran verdaderas o falsas, si él acertaba le darían un punto, si ellos decían la verdad desde un inicio también les darían un punto, sin embargo, si su mentira pasaba desapercibida les darían dos puntos y si eran descubiertos, entonces perderían un punto. Al final quien tuviese más puntos podría ordenar el castigo del perdedor y siendo ese un programa japonés, con su respectiva dosis de malicia, Gen no estaba dispuesto a aceptar un castigo por nadie.

Desde la pausa comercial conectaron a los chicos a los polígrafos y Asagiri no pudo evitar sentirse un poco mal por Jinu, quien a momentos le dedicaba una que otra mirada asustada a su compañero Mino, pero este jamás le devolvió ninguna, como si algo no estuviese bien entre ellos. Era predecible después de todo, de tour en Japón, compartiendo habitaciones de hotel, felices de cumplir un sueño realidad y al mismo tiempo exhaustos por el trabajo, algo entre ellos iba a reventar mientras estaban conectados a un polígrafo y él sentía cierta responsabilidad por detenerlo.

Quizá debía ser porque sus ojos tristes le recordaban a Sai.

Las cosas que uno hacía por amor.

La primera ronda fue pan comido, preguntas de control más que nada como “¿Cuál es tu nombre real?”, “¿Cuántos años tienes” o “¿Cuánto mides?”, ante la cual saltó la primera mentira dicha por uno de los raperos, más que nada porque no estaba tan seguro, así Gen ganó su primer punto.

Cuando tocaron las preguntas vergonzosas como “¿cada cuanto te cambias de ropa interior?” o “¿Posas frente al espejo?” Gen llegó a sumar unos nada despreciables trece puntos entre risas y algunos gritos o regaños más cómicos que cualquier otra cosa. Entonces saltó la primera pregunta incómoda hacia Jinu “Si fueras mujer, ¿con quién de los chicos del grupo saldrías?”.

—Con Hoony, me gustaría que me hicieran reír.

Era una mentira obvia, siempre que mentía se relamía nervioso los labios.

—Es mentira —dijo Gen previniendo que, si iba a salvarlo, fuera con algo peor.

—¿Por qué no contestas esa pregunta con la verdad? ¿Te da vergüenza admitir con quién saldrías? —Preguntó el conductor, fallando en su intento de ser gracioso.

—Creo que nadie piensa en salir con sus compañeros de banda, sabemos los malos hábitos del otro —repuso Yoon.

«Él sabe su secreto». Entendió Gen, agradeciendo no estar solo con eso de cubrirle la espalda a ese tonto.

Las preguntas de los presentadores fueron todavía más difíciles y rudas con los pobres muchachos. “¿Crees que tu deberías ser el líder?” “¿Crees que Mino es un tonto?” y otras especialmente peores con Jinu, tal como Gen, el presentador parecía haber hecho su tarea o escuchado el rumor de su relación con su compañero de agrupación y poco a poco fue insistiendo con preguntas relacionadas a novias y su cercanía con otros chicos, haciéndolo sentirse mucho más nervioso.

—¡Esto es injusto Shoya-chan! —Dijo Gen al presentador, harto de perder puntos por fallar a propósito contra del interrogado—. Si pone tan nervioso a Jinu-chan me será difícil saber si dice mentiras.

—Pero las fanáticas se están muriendo por saber si su idol favorito está enamorado de alguna mujer afortunada.

«Así que por eso tanto interés, porque una mujer en su vida quiere saber y quiere hacerlo quedar en evidencia.»

—Más bien parece que Shoya-chan está interesado en Jinu-chan —se burló obteniendo unas risas casi incómodas por parte de sus compañeros—. Jinu-chan no puede admitir en televisión nacional y en vivo que le gusta una chica porque le va a romper el corazón a sus fanáticas, aunque, si esa mujer está escuchando cómo le preguntan más y más por sus sentimientos estando tan cerca de ella, hasta yo me pondría nervioso.

Al hacer el comentario sobre una mujer, inevitablemente los ojos del idol se fueron sobre la única presente. Ella pegó un jadeo de sorpresa, llevándose las manos sobre la boca.

—¡Con razón estabas tan emocionado por venir a este programa! Y has escuchando las canciones de la señorita Mariya durante semanas —apoyó el líder dándole un codazo a Jinu.

Al menos él estaba recibiendo las señales correctas, con eso debía ser suficiente para el público. Por un momento el mentalista casi cantó victoria.

—Mariya es realmente hermosa, su piel luce tan brillante y tersa, también tiene ojos muy profundos —trató de apoyarlo en su mentira el pobre muchacho, mas Gen quiso tener la oportunidad de regañarlo por ser tan vago al respecto.

De nada servía elaborar una mentira si sus componentes no funcionaban.

—Pero también Mino tiene ojos profundos —comentó el presentador, insistente en descubrir el romance entre los compañeros de agrupación.

El chico no tenía remedio, lo iban a dejar expuesto en televisión nacional. Gen decidió que, si una verdad debía ser revelada en ese momento, sería la de menor daño.

—¡Yo también tengo ojos profundos! —Bromeó el mentalista. Luego de recibir unas risas del público, se puso de pie para recibir toda la atención posible tanto de las cámaras como de los participantes del programa— Sin embargo, ustedes tienen razones con sus sospechas respecto a Jinu-chan, ha estado ocultando algo.

Se acercó a él guiñándole con el ojo fuera del alcance de las cámaras, a ver si así entendía que debía seguirle el juego.

—Jinu-chan —llamó deslizando una mano suavemente por su mejilla, bajándola a levantar su mentón para obligarlo a mirarle fijamente a los ojos.

Era el mismo gesto que siempre tenía con él su otro compañero de banda al hacer fanservice, eso debía alterarlo lo suficiente para volver al polígrafo loco.

—¿Yo te gusto? —preguntó con una amplia sonrisa.

—S-sí —apoyó la mentira, seguramente confiado en que su corazón ya se le estaba saliendo del cuerpo y no movería más el polígrafo.

Pasó tanto en escena que producción ni siquiera recordó poner si Jinu mentía o no en las luces del fondo, más enfocados en las reacciones de los presentes.

—Lo siento mucho. Jinu-chan es exageradamente atractivo, pero mi corazón ya pertenece a otra persona.

Lo dijo para alejar lo más posible la atención del pobre Idol, entonces cayó en cuenta que jamás lo había admitido en voz alta, simplemente fue tan natural.

Porque era verdad.

—¡Ah! ¡Gen! ¿Sales con alguien? —cuestionó emocionada la presentadora, casi brincando de su asiento.

—Yo no soy a quién deben hacerle las preguntas —se excusó sabiendo que si se negaba, más insistirían

—¡No puedes dejarnos así! —Chilló emocionada—. Es tu primera vez en cadena nacional, creo que sería especial para esa persona si admitieras tus sentimientos en vivo.

“Es el momento perfecto para una petición de matrimonio, ¿quién podría negarse?”

Las grandes muestras de afecto podían llegar a abrumar a las personas tímidas como Sai. Pero, tal vez…

—No estamos saliendo, solamente tengo sentimientos por una persona que está viendo esto —declaró sin esforzarse en controlar su corazón enloquecido, a fin de cuentas quería ser tan sincero como pudiese.

Tenía sentimientos por Nanami Sai, le gustaba ponerlo en palabras dentro de su mente. A pesar de no poder decir su nombre en voz alta, porque no quería exponerlo a ser reconocido.

Le gustaba, le gustaba todo de él, sus ojos con ese brillo dorado, su hermosa piel, su sonrisa sincera, sus facciones masculinas, su ingenuidad, su pasión por las cosas que le gustaban, sus manos y esas pequeñas particularidades suyas que ya conocía de memoria como su ambidextra, su forma de sostener las cosas contra sus labios o incluso el curvar de su sonrisa como un corazón cuando estaba demasiado avergonzado.

Y estaba listo para enfrentarlo, aunque terminase con el corazón roto en el proceso.

—¿Con tu mentalismo no podrías arreglar el tener dos novios al mismo tiempo? —insistió en tono casual el presentador.

«¿Qué clase de cosas piensa este que hacen los homosexuales?» pensó Gen sintiéndose incómodo.

—No estoy seguro de que seas mi tipo, Shoya-chan —respondió recibiendo a cambio más risas nerviosas.

Una señal del director les dio la instrucción de volver a retomar el juego para hacer el conteo de puntos. A pesar del haber un ganador y un perdedor los participantes al fin pudieron respirar tranquilos.


A Sai le agradaba el grupo de amigos de Ryusui que le terminó acoplando por la proximidad con su hermano menor, disfrutaba sus travesías de proyectos científicos, los torneos de videojuegos y apoyar las transmisiones de los programas de televisión donde salía Gen.

En realidad, él deseaba el éxito del mentalista con tanta fuerza que ponía sus programas en tantas televisiones de la casa fuese disponible e incluso en las transmisiones en línea de todos los dispositivos posibles. No sólo lo hacía porque estuviese enamorado de él, sino porque realmente disfrutaba sus apariciones en televisión, había algo maravilloso en su magia hecha para ver a través de ella dentro de las mentes de sus espectadores, así como algo hermoso en su acto de descubrir los más profundos secretos de las personas y las razones detrás de su forma de ser, como si fuese verdadera magia a pesar de llevar detrás de sí mucha preparación, observación y años de estudio.

Quizá por eso hasta los mayores detractores de su acto como Senku o Kohaku se quedaban a verlo sin decir una palabra, expectantes a pesar de cuan extraño estaba marchando ese show en específico. Gran parte de la culpa de los tropezones de Gen eran debido a ese molesto presentador quien no dejaba de meter el pie en sus entrometidas preguntas a uno de los idol, como si por ser una figura pública no mereciera mantener en privado sus relaciones personales.

También, parecía como si el mentalista estuviera conteniendo algo, cómo si quisiera evitar que algo en específico sucediera.

Mariya es realmente hermosa, su piel luce tan brillante y tersa, también tiene ojos muy profundos.

La excusa del idol fue tan mala que hasta Chrome chasqueó la lengua susurrando un “está mintiendo” a pesar de todas las alertas del polígrafo en la pantalla.

Pero también Mino tiene ojos profundos.

Entonces todo pareció hacer clic en los presentes, a Ruri hasta se le escapó un pequeño “¡Oh!”. Todos en la habitación tenían tanto tiempo conviviendo con Gen que entendieron de inmediato cuanto estaba pasando en la pantalla: el idol estaba enamorado de su compañero.

—Ese mentalista está teniendo un mal momento en tratar de contener a ese tipo, ¿eh? —comentó Senku.

—¿No puede simplemente decirle que deje el tema de una buena vez? —Preguntó Kohaku, irritada.

—Eso solamente le daría la razón —reconoció François.

¡Yo también tengo ojos profundos! —Se quejó dramáticamente, ganando unas risas del público—. Sin embargo, ustedes tienen razones con sus sospechas respecto a Jinu-chan, ha estado ocultando algo.

—Entonces sólo tiene que desviar la atención a otra cosa, ¿no? —Preguntó Nikki.

—¿Algo mejor que una escandalosa confesión en cadena nacional? —Continuó Ryusui chasqueando los dedos—. Deseo ver qué será.

Jinu-chan.

La forma como Gen tomó el rostro de Jinu fue casi escandalosa, levantándolo de tal manera que sus rostros quedaron muy cerca el uno del otro, no fue sorpresa para nadie ver el polígrafo del idol volverse loco con picos de actividad cardiaca cada vez más altos. Nikki y Yuzuriha contuvieron la respiración, demasiado quietas en su lugar, como si el beso que esperaban fuese un ave asustadiza al primer movimiento en falso.

La imagen mental de Gen besando a alguien más le hizo un nudo en el estómago a Sai, por lo cual se reprendió a sí mismo de inmediato. Él no era quién para ponerse celoso por el novio de su hermano.

Ryusui en cambio parecía sorprendido, en cuanto sintió la mirada de su hermano mayor sobre él se giró a sonreírle, confiando en que los sentimientos por él eran fuertes y ni siquiera la presión social de una confesión en público o la belleza de ese muchacho le harían cambiar.

¿Yo te gusto? —preguntó con una amplia sonrisa.

Así que iba a desviar la atención hacia él, Sai no sabía si era la decisión correcta, pero apreció su valor al hacerlo.

S-sí.

Lo siento mucho. Jinu-chan es exageradamente atractivo, pero mi corazón ya pertenece a otra persona.

Fue como traer una de sus pesadillas más recurrentes al mundo real, esa en la que Sai, convencido de haber imaginado la relación entre Gen y Ryusui todos esos años, finalmente le declaraba sus sentimientos para ser rechazado inmediatamente.

Mi corazón ya pertenece a otra persona.”

Se repitió en su cabeza, la voz del Gen, del verdadero Gen en sus cinco sentidos, diciéndole a través de una pantalla frente a toda la nación que ya estaba enamorado de otra persona.

¡Ah! ¡Gen! ¿Sales con alguien?

Yo no soy a quién deben hacerle las preguntas.

¡No puedes dejarnos así! —Chilló emocionada—. Es tu primera vez en cadena nacional, creo que sería especial para esa persona si admitieras tus sentimientos por televisión.

Asagiri pareció pensárselo por un momento.

No estamos saliendo, solamente tengo sentimientos por una persona que está viendo esto —declaró sin esforzarse en controlar su corazón enloquecido, a fin de cuentas quería ser tan sincero como pudiese.

La pantalla enfocó esa sonrisa que Sai reconocía a la perfección, porque tenía grabadas en su mente cada una de ellas, los preciosos tesoros en su mente tanto como su conocimiento sobre videojuegos. Una pequeña curvatura en sus labios, así como un encogimiento en sí mismo casi imperceptible.

Hasta ese momento creyó ser la única persona en ver ese precioso gesto tímido en Gen Asagiri, el famoso mentalista de naturaleza maquiavélica. Pero lo había revelado ante todo el mundo para alguien más.

Ni siquiera se atrevía a levantar el rostro para ver la expresión de Ryusui, no podía, Por suerte, recibió una notificación de su teléfono y eso le dio pauta para irse de la habitación.

Tan pronto cerró la puerta de la enorme habitación de su hermano menor los chicos se miraron entre ellos, escuchando lejanamente al juego en la televisión volviendo a comenzar, con uno de los idols metido con los ojos vendados a una piscina de pelotas, hasta que finalmente Tajú se atrevió a decir algo.

—Yo aposté todo a qué se confesaban, ¿significa que yo gané?

—No, el tiempo límite se cumple el día de los inocentes —repuso Senku—. Y eso no cuenta como una confesión porque no fue directo al respecto, bien lo pudo decir para desviar la atención.

—Además, todavía no sabemos qué ocurra de aquí al primero, podrían darnos una sorpresa —insinuó Ryusui—. Aunque ahora que estamos en esto, si se fugan a las Vegas en lugar de a Nueva Delhi, yo gano porque soy el que más se acercó.

—No estarás haciendo trampa —Tsukasa miró receloso al rubio.

—No podría aunque quisiera —admitió chasqueando los dedos—. Aunque podrías vigilarme si no confías en mí.

La expresión de desagrado de Tsukasa habló por todos en el lugar.

—Que hermanos tan diferentes entre sí —comentó Kohaku buscando el mando de la televisión con la vista.

Al estar en la privacidad de su habitación, Sai pudo revisar su correo electrónico. Era de la universidad Nanami en Bombay, dándole un respiro a su comprimido corazón.

 

Estimado Sai Nanami.

Nos es muy grato informarle en este momento de la aceptación de su aplicación al programa de software y sistemas computacionales en la universidad Nanami para la clase 2020. Es necesario que se ponga de inmediato en contacto con…

No quiso terminar de leer, ya se sabía el resto. Era la noticia que estaba esperando, su puerta a la libertad tan ansiada, lejos de la familia Nanami, de las presiones de ser un actuario… de su amor no correspondido por Gen.

¿Entonces por qué se sentía tan vacío?

El primer impulso de Sai al despertar el primero de abril fue enviar un mensaje a Gen por su cumpleaños. Eso era lo que quería, al menos actuar como un buen amigo, pero después de esa semana ya le había quedado claro cuan imposible era eso, jamás podría ver al mentalista como un amigo nada más, no mientras sus sentimientos por él fueran tan fuertes.

Y ese día estaba decidido a cortar todos sus lazos con ese amor prohibido.

Revisó una vez más sus pertenencias, la ropa necesaria, un traje sastre solamente, todos sus gadgets, computadora, el dinero de sus prácticas profesionales y nada más.

Estaba listo, una vez pusiera un pie fuera de esa casa no habría vuelta atrás.

Fue a la habitación de Ryusui y tocó dos veces. La sorpresa en el rostro del rubio cuando abrió fue un poco graciosa, desvió la atención a su maleta y sonrió.

—¿Vas de viaje? ¿Podría ser que a la India?

—¿Cómo lo sabes? —Se asustó dando un paso atrás.

—Intuición —se encogió de hombros—. ¡Estoy muy orgulloso de ti! Por un momento creí que nunca te atreverías a dar el paso.

Así que se refería a su decisión de irse a la India para estudiar software, al parecer no había sido suficientemente discreto con el tema.

—Van a pasar un par de años antes de que pueda volver a Japón, por eso quería dejarte mis consolas de sobremesa como obsequio, sé que ya las tienes, pero la Xbox tiene algunos juegos en los que estuve trabajando estos años.

El gesto de su hermano menor por un momento tembló, cambiando a algo más melancólico.

—Sé que te irá muy bien.

—También tú.

Ryusui se acercó a darle un abrazo reconfortante que hizo valer la pena todo cuando estaba dejando atrás. Estaba haciendo lo correcto.


A Gen no le gustaban los escándalos, los consideraba de mal gusto y mas perjudiciales que otra cosa, pero siempre supo que su carrera despegaría con el primero en el que se involucrase.

Desde el incidente con los idols las ofertas de trabajos no paraban de llegar, algunas de shows en vivo, apariciones en otros programas en mejor horario e incluso un tiraje para reimprimir su libro con contenido adicional del que no estaba tan seguro. Su manager no podía con tanto trabajo y él estaba genuinamente feliz si no fuese por el pequeño detalle que desde ese día Sai no le había contestado ni un solo mensaje ni llamada.

Tan pronto terminó la transmisión el manager de la boyband y su líder fueron hechos una furia a incordiar a la producción del programa por permitirle al presentador principal pasarse en tantos niveles con ellos, Jinu le agradeció de corazón por haberle salvado el pellejo de un problema que pudo escalar mucho más y las redes sociales se habían vuelto locas.

Le hacían gracia los hashtags #JiGen o #Gennu porque era muy divertido ver como las fujoshis discutían quién de los dos tenía más características para ejercer el rol de pasivo, algunas fotos editadas eran lindas, sobre todo porque respetaban el hecho que ambos tenía prácticamente la misma altura. El otro lado de la moneda era, por supuesto una muy bien recibida cantidad de haters, los de siempre que lo acusaban de ser un tramposo estafador y los nuevos señalando cuan horrible persona era por sacar a relucir la preferencia sexual de una figura pública en cadena nacional, arriesgando su carrera y rechazándolo sus sentimientos en el proceso. Como si él tuviera la culpa y no el desgraciado presentador.

Estaba acostumbrado a recibir ese tipo de odio, era bueno y más que necesario para una celebridad mediana como él. Pero no podía evitar preocuparse de si Sai pensaba lo mismo de él, que era un oportunista solamente interesado en la fama y el dinero. Justo como la familia que tanto le despreciaba.

Algo así podría terminar por lapidar una relación que todavía no comenzaba.

Gen estaba orgulloso de su profesión, él era un mentalista por encima de cualquier otra cosa y el amor por una persona jamás podía anteponerse a quién era él o de lo contrario terminaría desgastándolo hasta dejar una sombra de sí mismo. Ya había visto a otras personas pasar por eso.

Tal vez sólo se trataba de un malentendido, una parte de él estaba deseoso de encontrar un espacio en su apretada agenda para poder escaparse a la mansión Nanami y hablar con Sai, otra quería darle tiempo de entender sus sentimientos por cuenta propia y estar en paz con ellos.

—¿Gen? —la voz confundida de uno de sus amigos lo trajo a la realidad.

—Ryusui-chan, que sorpresa, ¿qué haces en el teatro? ¿Vienes a ayudarnos con el show? —el rubio jamás iba con intenciones de ayudar, pero de todas formas Gen siempre se las arreglaba para engatusarlo a hacer algo.

—¡Control de daños! ¡Creí que debía explicarle a tu staff por qué te habías fugado con mi hermano mayor!

—Lo aplazamos para mañana, no podemos permitirnos ayudarte a ganar una apuesta a nuestras expensas y el ministro desnudista no estaba libre para hoy —bromeó abriendo y cerrando un par de candados para comprobar que funcionaban.

—Gen…

—Tal vez deberíamos dejar el tema, como le dije a Ukyo-chan, ustedes están confundiendo las cosas. Sai-chan y yo no tenemos esa clase de relación, además-…

—¡Gen! —Ryusui le tomó de los hombros interrumpiéndolo—. ¡Sai se fue! ¡Hace un par de horas que despidió de mí! ¡Se va a la India!

El mentalista siempre supo que esa era una posibilidad, incluso desde antes que Sai se lo dijera, era el mayor acto de rebeldía que podía poner una persona tan dócil contra su familia, quizá la única forma de hacerles entender quién era él en realidad.

Pero irse sin despedirse era… tan cruel.

Jamás imaginó que una persona tan dulce como Sai pudiera romperle el corazón tantas veces.

El pensar en no volver a verlo en años abrumó a Gen cual temor desconocido, una posibilidad lejana de golpe fue una realidad que le hizo sentirse sólo en un mundo enorme. ¿Por qué? Si Gen siempre pudo valerse por su cuenta, ¿por qué dolía tanto entonces?

Necesitaba verlo una vez más, antes de separarse por años y que cuando le volviese a ver ambos ya fueran personas diferentes o el amor entre ellos se marchite sin más por el pasar del tiempo.

—Debo irme.

—Yo te llevo, no encontrarás un mejor conductor que yo —replicó Ryusui adelantándose al paso de Gen para guiarlo a su automóvil—. ¿Tienes una idea de en qué aeropuerto podrá estar?

—Espera.

Alguna vez Hyoga, mordaz como siempre, comparó la postura de Senku para concentrarse totalmente con un jutsu, incluso Homura murmuró algo como “jutsu de pensar”. Lo cierto era que resultaba muy útil, no sabían quien de los dos fue el primero en hacerlo, pero cuando Gen levantaba dos dedos frente a él se sentía capaz de resolver cualquier rompecabezas sobre la mente de alguna persona.


Después de todos esos años metido en un ático, de esconderse de sus tutores y lamentarse por las responsabilidades que acarreó nacer con un cerebro capaz de resolver problemas matemáticos más rápido de lo normal; finalmente Sai hacía realidad su sueño. A pesar del miedo lógico a tener que valerse por su cuenta por primera vez en su vida, debía estar excitado, debía ser el nuevo comienzo en su vida.

¿Por qué no se sentía bien con su decisión?

En la pantalla de salidas del aeropuerto comprobó que el suyo era el siguiente, inhaló profundamente, tratando desesperado de encontrar la fuerza necesaria en alguna parte de su interior, decepcionándose por no hallar nada.

El primer paso en dirección a su puerta de salida fue detenido por un firme apretón en su muñeca.

—¿Gen? —Llamó confundido de verlo ahí.

No debía estar tan sorprendido por ser encontrado, el mentalista siempre comprendía sus pensamientos sin esforzarse siquiera.

A Gen le tomó un momento recobrar la respiración luego de lo que pareció una larga carrera, sin apartarse Sai reparó en el traje sastre hecho específicamente para tener escondidos un centenar de bolsillos, Gen debía estar ensayando para su show esa noche y cuando se enteró de su escapé lo dejó todo con tal de alcanzarlo.

No entendía por qué seguía haciendo todas esas cosas por él, al principio era fácil confundir su consideración con la lógica hacia el hermano mayor de su enamorado, pero legar a al punto donde estaban no hacía más que ilusionarlo en vano.

—¿De verdad ibas a irte sin despedirte?

Una pregunta retórica que escondía muy en el fondo la verdadera: “¿Por qué te vas sin despedirte?”

Sai no podía contestar a esa pregunta sin confesarle sus sentimientos, se mordió el labio sintiéndose pequeño.

—Lo siento.

El gesto de dolor de Gen fue transparente, el programador pudo ver a través de sus ojos temblorosos y labios apretados, haciéndolo sentir como la peor basura del mundo. Quería hacerle saber que no había nada de malo en él, si habían de buscar un culpable debía ser Sai por enamorarse a sabiendas de cuan incorrecto era. Si había un culpable debía ser Sai mismo por estar tentado a pedirle que se vaya con él.

—Entonces, al menos… —la voz del mentalista salió baja desde su garganta seca— ahora que te descubrí, termina las cosas de una vez.

«¿Terminar las cosas?» pensó Sai entendiendo por qué todo eso se sentía tan mal.

Porque a pesar del dolor y la culpa devenidos al estar enamorado de Gen, durante todos esos años pudo permitirse estar a su lado como un amigo, preguntándose si habría alguna forma de estar a su lado y reconfortándose con su presencia cual analgésico del cual estaba a punto de suspender la dosis de golpe.

Entonces, por una vez se permitiría ser indulgente consigo mismo.

Aprovechando la cercanía de Gen tomó su rostro con ambas manos para finalmente hacer caso a ese deseo insistente durante años por besarlo.

Los labios del mentalista estaban calientes y resecos por respirar con la boca en su carrera; aun así, y pese a la amargura de la próxima despedida, Sai pensó que su primer beso fue perfecto. Una descarga eléctrica atravesó su corazón, llenándolo de una energía desconocida para él hasta ese momento, como si gracias a ese contacto tan efímero él repentinamente fuera capaz de hacer frente a su futuro incierto.

Tan sólo con sentir la suave piel de las mejillas del rostro de Gen contra sus dedos temblorosos, de tener sus labios unidos, Sai pudo recordar que hacía eso precisamente porque le amaba. Amaba todo de Gen Asagiri, amaba su curiosidad por la mente humana, amaba su afinidad por la magia, el azul escondido en sus ojos grises.

Por sobre todo, amaba sus sonrisas y si ellas eran para Ryusui, entonces no interferiría. Se quedaría con el recuerdo de ese beso y se marcharía, pondría países de por medio para no intervenir en su felicidad.

Convencido dio un paso atrás, pero Gen sujetó las manos contra su rostro y movió el rostro hacia adelante para darle un segundo beso, pidiéndole en silencio que no se fuera. No así.

Entregó cada uno de sus sentidos al beso, así el calor de su cuerpo, el olor de su cabello y el sabor de su boca harían una herida tan profunda en su alma que jamás cicatrizaría.

—Déjame quedarme con esto —pidió Sai sobre sus labios.

Gen exhaló una risa apagada en respuesta.

—Debiste pedírmelo mucho antes.

—No, esto no debió pasar. Pero no me arrepiento.

—Eres un tonto —reprochó el mentalista soltando sus manos, dejándolas caer a sus costados, agotado.

Dio un paso atrás y le sonrió con tristeza.

—Sé que lo harás bien. Estoy feliz de verte dar este paso.

Sai se demoró unos segundos para acariciar el rostro de su amor imposible una vez mas antes de soltarle, lentamente, deseando poder quedarse así.

—Gracias… por todo. Estos años fueron mejores gracias a ti.

No hubo más despedida, tampoco promesas de volverse a ver pues ninguno de los dos tenía ni una sola cosa segura sobre su futuro. Tendrían el recuerdo de ese beso para consolar a sus maltratados corazones durante los siguientes años y nada más.


Ryusui jamás esperó ver a su hermano mayor volver, porque irse fue la primera decisión que tomó él mismo por su futuro y si lo pensaba bien, era su mejor opción; sus talentos e intereses se estaban desperdiciando en su educación como actuario, le iría mejor de programador. Jamás fue su intención llevar a Gen al aeropuerto para tratar de convencerlo de regresar y seguramente tampoco lo fue la de él en ningún momento.

Debían despedirse, tal vez confesar sus sentimientos, pero a esas alturas, después de tantas oportunidades para decirlos, no esperaba nada en concreto.

Suspiró recargándose en su asiento, haciendo memoria Sai siempre fue malo tratando con mujeres y hombres lindos, por eso al principio pensó que era simple atracción, pero algo en su interés por Gen, en cuanto le hacía feliz y cómo se volvía una mejor persona por él que volvía su enamoramiento algo real. Entonces, simplemente no concebía cómo dos personas que se amaban tanto podían darle tantas vueltas a confesarlo siquiera, era vergonzoso ver las sonrisas mutuas casi tanto como estar con ellos cuando se encontraban sumergidos en el aura de intimidad que solamente los amantes entregados podían compartir, siempre atentos el uno del otro.

Cuando vislumbró por el espejo retrovisor a Gen acercándose, en un andar lento, se giró hacia el lado opuesto a la puerta del copiloto, dándole la intimidad que necesitara para ocultar sus emociones.

—¿Quieres que te lleve a algún lado antes de tu presentación?

—No, volvamos, debo terminar con la puesta en escena —habló con un tono de voz calmado, capaz de engañar a cualquiera menos a Ryusui.

Condujo un par de calles sin mirar en dirección al mentalista, no fue sino hasta entrar a un túnel que pudo ver por el reflejo de los vidrios oscurecidos sus ojos acuosos.

—Lo siento.

Sin responder todavía, Asagiri se recargó contra la ventana,

—Yo lamento que no ganaras la apuesta —murmuró.

Y sabía que lo decía en serio, Gen lo lamentaba pues de alguna manera esperaba haber hecho realidad esa apuesta.


Ese día el teatro donde se presentaba el show de Psicología Mágica estaba más lleno que de costumbre, el subidón de popularidad venido después de polémica con el idol fue suficiente para llenar el lugar y Gen usualmente lo agradecería, pero en ese momento lo último que quería hacer era dar un espectáculo.

—Con ustedes, el hombre que hizo su popularidad crecer por descubrir los secretos de alguna celebridad en televisión abierta, ¡El mentalista Gen Asagiri!

La desfachatez de la presentación tenía el propósito de llamar la atención del público y ser graciosa, por las risas de algunas personas pareció lograr su cometido, sin embargo, escuchar como era capaz de engañar le causaba un trago amargo en ese momento. A pesar de ello compuso su mejor sonrisa y salió al escenario para encontrarse con Ryusui y Ukyo en primera fila.

Al menos no mintió cuando le dijo que iría a verlo en su cumpleaños.

Centró su atención en su amigo de la infancia, mirándole con los mismos ojos gentiles que le dedicaba cuando se metían en problemas durante la escuela primaria, diciéndole como entonces que sin importar cuanto ocurriese, él iba a estar a su lado.

Entonces, la sonrisa de Gen se volvió sincera.

Fin

Notes:

—¿Ukyo-chan? —contestó dubitativo Gen, debió sorprenderle mucho el recibir una llamada desde el submarino.
—¡Feliz cumpleaños! —saludó vivaz.
—¿Eh?
Ukyo se recargó en la pared donde se encontraba el teléfono, divertido con imaginar a su mejor amigo desconcertado, por la falta de agitación en su voz y el movimiento tranquilo en el fondo, ya debía estarlo esperando afuera del bar.
—Mi regalo de cumpleaños es haberte orquestado una cita con Sai.
—Espera, Ukyo-chan, creo que has confundido las cosas.
Se apuró a intentar explicar y el marino rodó los ojos, no quería volver a escuchar “no me atrae de esa manera, aunque tenga esos ojos preciosos”, “es sólo un amigo, puedo tener amigos guapos sin interesarme en ellos” o “¿estás celoso porque ya no eres mi único amigo así de lindo?”. Ya conocía sus pretextos para fingir no estar enamorado de hermano mayor de Ryusui, a pesar de que su corazón hiciera un escándalo cuando estaba cerca de él.
Y era Gen de quien estaban hablando. Por eso no podía dejarlo pasar.
—¿Por qué sigues intentando negarlo? Es obvio que ustedes están absolutamente interesados el uno en el otro.
—De verdad, Ukyo-chan, están confundiendo las cosas —repuso más serio.
—Haz esto por mí y por tu futuro cuñado, ¿no lo quieres ver feliz?
—Yo siempre hago a mi querido Ryusui-chan feliz, no tienes idea de la clase de cosas que me pide hacer por él.
—Iugh, ¿no es menor de edad? —se burló, sus risas alcanzando un nivel poco decente.
—Veo que le agarraste gusto a burlarte de mí, ¿qué tienen tramado ustedes?
—No solo nosotros, todo el grupo tiene una apuesta sobre hasta donde serán capaces de llegar Sai y tú esta noche, incluso el viejo Kaseki se anotó, cree que eres un muchacho responsable y se quedará en una confesión. Yo pienso que, al ser Sai una persona tan inocente, lo dejarán en un beso.
—Déjame adivinar, ¿Ryusui-chan cree que nos vamos a escapar a las Vegas a casarnos?
—A la India.
—Por supuesto.
—Como siempre, Ryusui fue quien más exageró; la mayoría apostó en pequeños gestos, aunque Hyoga puso demasiado dinero en dormir juntos, no sé qué clase de impresión tenga de ti.
—Bueno, como mentalista voy a hacer lo que más me convenga, voy a darle gusto a Ryusui-chan y no sólo nos fugaremos para casarnos, regresaremos en tres años con dos bebés y un gato gordo.
—Sorpréndeme.
—Lo he hecho desde que somos niños, ¿no?
Esta vez Ukyo no reprimió su risa, alta, desde la garganta.
—Ten un feliz cumpleaños Gen
—Sí. Gracias Ukyo-chan —dijo con un agradable tono tranquilo de voz.
Al colgar Ukyo suspiró mientras estiraba las extremidades antes de regresar al trabajo. Deseando de corazón ganar la apuesta.

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