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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-04-05
Words:
880
Chapters:
1/1
Comments:
8
Kudos:
40
Bookmarks:
3
Hits:
328

Cuando nadie ve

Summary:

Es nuestro castigo fingir que somos amigos.

Inspirado en Cuando nadie ve de Morat.

Notes:

Más one-shots que se me ocurren en la madrugada. Espero les guste <3

Puse Hurt/Comfort pero no estoy segura de que esto cuente como comfort, lo siento.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El verano del 2006 fue, posiblemente, el mejor verano de sus vidas, así como el invierno del mismo año fue, definitivamente, el peor invierno de sus vidas.

Lo que empezó como una típica noche de chicas, de una forma u otra, se transformó en recuerdos borrosos de ambas besándose sobre la cama de Miriam con música pop de fondo.

Hubiera sido tan fácil separarse y olvidar ese momento, fingir que todo había sido simplemente producto de las hormonas adolescentes y que no había sentimientos derramándose en medio de los besos.

Pero entonces Mei le acarició el cuello con la mano y la tocó con tanta gentileza, como si cualquier movimiento brusco pudiera romperla, y Miriam se sintió tan amada que inevitablemente quiso devolver hasta el último de esos sentimientos.

Entonces, retrocediendo en el tiempo, eso había sido producto de un amor que fue creciendo lento pero seguro dentro de ambas. Reprimiendo todo bajo una fachada de amistad que, una vez rota, no había manera de volver a construirla, aunque a la larga intentaran hacerlo una y otra vez.

El verano se sintió mágico, no había nada ni nadie que detuviera las noches en las que comenzaron a acostumbrarse al cariño, el cuerpo y el tiempo de la otra. Pero nada dura para siempre, y volver a clases las hizo volver a la realidad.

Sus padres no estaban listos para su relación, no sabían si alguna vez lo estarían.

Sus amigas podrían estar listas, pero decírselo lo haría sentir real… demasiado real, demasiado peligroso.

Tal vez el mundo no estaba listo para su relación.

Fue así como las primeras malas decisiones comenzaron:

—Escuché que saliste con ese chico de nuestra clase de cálculo —Miriam fue la primera en sacar el tema, intentando sonar casual, solo dos amigas hablando de chicos.

Mei asintió, sin levantar la cabeza de su tarea ni mirar a Miriam que, sabía, estaría recostada sobre su cama, sosteniendo a alguno de sus peluches, seguramente Wilfred.

—¿Estuvo bien? —insistió Miriam.

—Supongo, comimos helado.

—¿Vas a volver a verlo?

—No lo sé Mir, ¿vas a volver a besarte con el chico del parque? —preguntó, mucho más molesta de lo que pretendía.

Miriam se quedó en silencio.

—Abby me lo dijo, obviamente pensó que ya lo sabía —continuó.

—Lo siento —dijo, con tanto dolor en su voz, que hizo a Mei arrepentirse de todo.

—No te disculpes—pidió, empezando a sentir que su voz se quebraba. Soltó su lápiz y se cubrió la cara con las manos, tenía tantas ganas de llorar y tan pocas de hablar—. Dijimos que estaba bien, puedes besarte con el chico que quieras.

—El chico que quiera —repitió Mir, haciendo énfasis en “el chico”.

El silencio llenó la habitación, ninguna estaba segura de como seguir la conversación, por lo que decidieron no hacerlo.

Cuando la noche comenzó a caer y Mei había terminado su tarea, se acercó a Miriam, quien, luego de mucho rogar a sus padres, se quedaría a dormir.

Se recostó contra ella, dejando un beso de disculpa sobre su mejilla. La castaña la rodeo con los brazos, apretando demasiado fuerte, pero no tenía voz ni ganas de alejarse, simplemente se quedó ahí, sintiendo a Mir.

No hablaron por el resto de la noche.

.-.-.

Claro que ninguna cita, ningún beso, ninguna persona podía compararse con lo que sentían al estar solar, juntas.

Los sueños de Miriam seguían estando llenos de su “mejor amiga” y Mei pensaba en ella todo el tiempo, pero decirlo en voz alta estaba fuera de los límites que habían creado.

—¿Mei y tú pelearon? —la voz de Priya trajo a Miriam de vuelta a la realidad,

—No, no, claro que no ¿por qué? —respondió lo que, esperaba, fuera la verdad ¿su conversación había contado como una pelea?

—Bueno, están distantes —permanecieron en silencio por unos segundos, hasta que Priya pareció comprender algo—. ¿Es por el novio de Mei?

Miriam se tensó.

—No es su novio, Priya. Solo están teniendo citas.

—Entonces si es eso.

La castaña negaría sus sentimientos hasta la muerte. Se lo había prometido a Mei. Mejor dicho, se habían prometido mutuamente negar cualquier acusación, si Mei era la persona con la que soñaba por las noches, eso era problema suyo.

—Eres su mejor amiga, no va a remplazarte —Priya le dio una pequeña sonrisa al notar su silencio.

Miriam se relajó visiblemente, claro que Priya se refería a eso, no a los celos de alguien que ve a la persona de la que está enamorada alejarse con alguien más.

¿Tenía siquiera derecho a estar celosa? Habían acordado algo, habían puesto reglas y límites entre ellas, era necesario. Mei podía hacer lo que quisiera con el chico que quisiera mientras estuvieran en público, mientras mantuviera su fachada, y ella podía hacer lo mismo.

Porque si sus padres tenían razón, si la sociedad tenía razón y lo que hacían estaba mal, fingir ser mejores amigas era su mejor apuesta y el castigo que merecían.

Pero podían soportarlo, podían aprender a hacerse felices a escondidas, al tiempo que hacían felices a las personas que las rodeaban, adoptando el papel que les correspondía.

Si podían tenerse, aunque sea a escondidas, valía la pena.

Tal vez fingir se haría más fácil con el tiempo o, tal vez, terminaría por consumirlas a ambas.

Notes:

Me gusta mucho Morat y empecé escribiendo algo super dulce basado en "Aprender a quererte", pero terminé aquí.