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Heathers One-shots :]

Summary:

Pequeñas historias con ships que me gustan, mucho fluff, algo de angst, y muchos borradores que me daba pena borrar <3. ¡Se aceptan pedidos!

Notes:

Este capítulo es un borrador, y la verdad he dejado el final bastante abierto... Jaja... (No me matéis por favor). Pero si os gusta la idea podría hacer la parte 2, aunque eso ya no sería un One-shot (?) Pero en fin, no importa.

Chapter 1: Dra. Duke (McDuke)

Summary:

TW: Menciones de autolesión al final del capítulo.

Chapter Text

Verónica acarició el pelo de su compañera de cuarto, la cual estaba acostada, hecha un ovillo. Sabía que decirle la misma cosa otra vez no funcionaría, pero estaba empezando a preocuparse por ella. Aunque no era profesional en medicina, estaba bastante segura de que un mareo corriente no debía durar tanto tiempo.

–Mac, tienes que ir al médico.

La rubia negó con la cabeza, con mirada asustada.

–No...

Verónica suspiró.

–Sé que te da miedo, pero no estás bien. Mac, por favor, sabes que tienes que ir.

No era una sorpresa para nadie que a Heather le aterraban los hospitales, es más, todo lo que tuviera relación con la medicina le causaba un miedo irracional.

Por fin, después de una de esas charlas de "no soy tu madre, pero te hablaré como si lo fuera porque quiero lo mejor para tí", terminó accediendo a ir al hospital.

El proceso de pedir cita llevaría demasiado tiempo, así que decidieron ir por urgencias. Obviamente también tardaron un tiempo en atenderlas, pero era preferible a esperar días. Ya en el coche, de camino, Verónica recibió una llamada de Chandler. Esta les preguntó si pasaba algo, pues le había mandado mensajes a Mac previamente, y ella no había respondido.

La castaña le explicó todo lo que había sucedido, y después de que Chandler mantuviera una conversación con Mac, le pidió un favor a su amiga.

"Ronnie, hazme un favor y cuida bien de ella. A Mac siempre le han aterrado los médicos, así que probablemente lo pase bastante mal en la sala de espera. Si ves que tiembla mucho dale la mano, eso suele ayudarla".

La voz de la rubia sonaba más tierna y tranquila que de costumbre, cosa que sorprendió (en el buen sentido) a Verónica.

–Vale, gracias Heater. Cuídate tú también, ¿Vale?

Se escuchó una risa al otro lado del teléfono.

"Sé cuidarme solita, Sawyer"

–Sabes que odio que me llamos por mi apellido.

Heather habló con sarcasmo.

"Por eso lo hago, querida. En fin, hablamos después, chao".

Se despidieron y Verónica colgó. De reojo podía ver perfectamente que Mac no se encontraba nada bien. Jugueteaba con sus manos, nerviosa, y parecía tener dificultades para respirar bien. Verónica siguió las instrucciones y dejó que tomara su mano, y ella la apretó un poco.

Por fin, tras lo que pareció una espera interminable, llegó su turno. Ambas se dirigieron a la sala que les fue asignada. Mac iba cabizbaja todo el tiempo, pero al entrar a la sala levantó la cabeza únicamente para ver quién la iba a atender.

Su corazón se detuvo por un segundo al verla. Era una mujer realmente atractiva, de cabello marrón, recogido en una coleta de lado, y unos ojos verdes muy profundos. Era de una estatura mediana, pero no necesitaba altura para ser intimidante.

Dejó pasar a ambas, indicándoles que se sentaran.

–Y bien, ¿Qué es exactamente lo que te pasa?

Viendo que a Mac le costaba un poco hablar, Verónica respondió en su lugar, explicando los síntomas. La chica la miró con una mueca algo desagradable.

–¿Eres su madre?

Verónica rió y negó con la cabeza.

–No, solo soy su amiga.

La doctora asintió.

–¿Cómo te llamas?

La castaña se señaló con un dedo, para asegurarse de que le hablaba a ella y no a su amiga.

–Em, Verónica- Verónica Sawyer.

La mujer se quitó sus gafas, y se aclaró la garganta.

–Bien, señorita Sawyer. Comprendo que quiere hablar en su lugar, pero personalmente preferiría que ella misma me describiera sus síntomas. Es más fácil si la persona que los siente los describa.

Ella asintió como respuesta. La doctora después giró su cabeza para mirar ahora a la rubia.

–¿Cómo te llamas tú?

Mac tragó saliva antes de responder.

–Heather McNamara.

La doctora tomó un par de notas en una pequeña libreta.

–¿Podrías describir lo que te pasa?

Mac por primera vez alzó la cabeza, para poder mirarla a los ojos mientras le hablaba. (Obviamente esto no estaba relacionado con el hecho de que era extremadamente hermosa, sólo la miraba por educación).

–Noto un dolor de cabeza punzante, más o menos en la zona de la frente. Y también llevo un par de horas sintiendo un mareo, y a veces me cuesta orientarme por culpa de esto.

La doctora la observaba con atención, asintiendo mientras ella hablaba, haciéndole entender que estaba escuchando. Cuando Mac terminó de hablar, la mujer le hizo otra pregunta.

–¿Has dormido bien últimamente?

Mac asintió. No estaba muy segura, pero seamos sinceros, ¿Quién no miente en el médico? Finalmente le indicó que se sentara en una silla más grande, y procedió a revisarle los oídos y los ojos.

Tras un pequeño chequeo de esas zonas que, gracias a Dios, no duró demasiado, la doctora anunció que había terminado de revisarla. Volvió a sentarse al lado de Verónica, mientras la doctora tomaba notas. Ambas se preguntaron en más de una ocasión por qué no tomaba las notas en el ordenador, pues eso sería mucho más cómodo.

Pero no les llevó mucho tiempo ver los múltiples libros que habían en la mesa. Algunos de ellos eran Moby Dick, The Catcher in the Rye, y algunos de Jules Verne. Eran todas ediciones de bolsillo, obviamente para ser más fácilmente transportables en su bolso.

"Le gusta hacer las cosas de la forma clásica, al parecer... Seguro que es muy lista" Pensó Mac.

–Bueno, después de la revisión estoy bastante segura de que no hay nada de qué preocuparse. Lo que tiene es simplemente migraña, y debería detenerse si hace algunas cosas bastante simples. Asegúrese de beber agua regularmente para no deshidratarse, trate de dormir en un lugar oscuro y tranquilo, y en caso de necesidad tómese estas pastillas. De todas formas dudo mucho que llegue a necesitar utilizarlas.

Tras despedirse, salieron de la sala y caminaron por el pasillo. Mac parecía ensimismada, como en su propio mundo. Sus pensamientos fueron cortados repentinamente por la voz de su amiga.

–Mac, ¿Estás bien?

Tocó su brazo para sacarla de su mente.

–¿Eh? ¡Ah, sí!

Su cara estaba totalmente roja, y parecía nerviosa. A Verónica le pareció gracioso.

–Uy, ¿En qué piensas ahora?

–No, nada, nada...

Lo dijo muy nerviosa, y su tartamudeo no ayudó a cambiar a Verónica de opinión. Después volvió a hablar.

–Es que la doctora era muy guapa, solo eso.

Era un comentario como otro cualquiera, pero se notaba que ahí estaba pasando algo.

–A ver, supongo que sí. Pero la verdad, era bastante borde.

La rubia la miró, confundida.

–¿Qué? ¿Por qué?

Ella se encogió de hombros.

–No sé, respondía muy seca, y casi no hablaba nada. Además, tenía cara de no interesarle.

–¡Pues a mí me pareció maja!

La castaña rió.

–Bueno, ¿Cómo se llamaba, de todas formas?

Sacaron el papel que les había dado la doctora, en el cual venía la receta de las pastillas que le había mandado tomar a Mac, junto a su firma.

–Heater Duke... ¡Se llama como yo!

Verónica soltó un quejido de broma.

–¡Otra Heather, madre mía! ¡A mí ya me llegaba con una y ahora tenemos tres!

*Timeskip*

Tras llegar de nuevo a su apartamento, Mac se encerró en su cuarto, cerró las cortinas, y se quedó dormida. Al día siguiente se despertó con un ligero dolor de cabeza, pero no era nada comparado con el día anterior.

Tenía más energía, y decidió quedar con Chandler en una cafetería con Verónica. Llevaban unos días sin estar juntas, y ambas la echaban de menos. Al llegar hablaron un rato de cosas rutinarias, como de sus estudios y de anécdotas. Finalmente, salió el tema. Chandler fue la primera en mencionarlo.

–¿Al final como os fue en el hospital? ¿Tardaron mucho?

Verónica negó con la cabeza.

–Fue más rápido de lo que pensábamos, pero nos tocó una doctora antipática.

Mac le dió un pequeño golpe en el hombro.

–No seas exagerada, tampoco era tan mala.

La castaña sonrió sin levantar la mirada de su café.

–Lo que te pasa es que a tí te gusta la doctora.

Mac se sonrojó intensamente y Chandler abrió mucho los ojos.

–Uyyy ya veo... Hoy me considero buena persona, así que no te haré demasiadas preguntas. Pero, ¿Quién era, de todas formas?

Verónica le pasó la ficha con su nombre a Heather, y esta la miró pensativa.

–Heather Duke... ¡No me jodas!

Ambas se sorprendieron por su reacción.

–¿Qué pasa? ¿La conoces?

Heather asintió.

–Pero, ¿No te acuerdas? ¡Iba con nosotras a literatura!

En ese momento algo hizo "click" en la mente de Mac y su mandíbula se abrió de par en par.

–¿¡Ella!? ¿¡La de Moby Dick!?

Chandler asintió, y Mac se tapó la cara, moviendo frenéticamente las piernas. Verónica, en cambio, la miró confundida. Chandler le explicó de lo que se trataba.

–En clase de literatura había una empollona que leía Moby Dick todo el rato, y a Mac le gustaba.

Mac negó con la cabeza rápidamente.

–¡No me gustaba!

Chandler suspiró.

–Heather, tuviste una crisis existencial en San Valentín porque no sabías si darle un regalo, porque como no hablabáis nunca no te considerabas lo suficientemente cercana a ella, y querías ser su amiga antes de pedirle salir. Nunca llegaste a hablarle.

La rubia la miró ofendida.

–¡Claro que le hablé!

–Le pediste una goma de borrar, Heather. Una goma. De borrar. Le hablaste una vez en tu vida.

La castaña no pudo evitar reírse mientras las rubias discutían. Mac la miró, tratando de estar enfadada con ella.

–Tú no te rías, Verónica. Sé cosas. Cosas que no quieres que cuente.

La miró a los ojos y Verónica se puso tensa, callando al instante.

–Como sea, ¿Cómo no te has dado cuenta de que era ella?

Preguntó Chandler.

–No sé... Estaba muy cambiada. Quiero decir, antes era muy guapa pero... ¿Ahora más? ¡Ay, no se!

Se tapó la cara, y quedó en silencio, sonrojada, mientras las otras dos chicas se aguantaban la risa. Tras unos segundos, Mac abrió los ojos como platos y palideció.

–Oh mierda...

Comenzó a morderse las uñas nerviosa, y Verónica le puso la mano en el hombro.

–¿Qué pasa?

Heather la miró, y parecía que hubiera visto un fantasma.

–Acabo de pensarlo y...

Indicó a ambas que se acercaran a ella para poder decirlo susurrando.

–¿Y si ella me ha reconocido?

Las dos entendieron el mensaje.

–Uffff... Bueno, ¿A lo mejor puedes hablar con ella?

Sugirió Verónica, encogiéndose de hombros. Mac dudó un segundo, y luego confesó.

–Bueno, sí que que me dio su número, pero-

Chandler se sorprendió que estuvo a punto de escupir su bebida.

–¿¡QUE TE DIÓ SU QUÉ!? ¿¡CÓMO!?

Mac miró al suelo y negó con la cabeza.

–Prefiero no contarlo...

La rubia estuvo a punto de insistir, pero Verónica la detuvo. No quería incomodar a su amiga. Mac se quedó pensativa, recordándo cómo había conseguido su contacto.

_–F L A S H B A C K–_

Mac se mantuvo rígida en la silla, mientras Duke revisaba sus oídos y ojos. Estaba algo tensa, pero la doctora posó su mano en su hombro, indicándole que se relajara, y así lo hizo. No estaba segura de cuando, ni cómo, pero una de sus mangas se levantó ligeramente, revelando un corte más o menos reciente en su muñeca.

La doctora lo vio con una pequeña mueca de duda y preocupación, pero Mac se volvió a colocar la manga rápidamente. Sentía su corazón a mil por hora.

"Mierda. Como diga algo, Ronnie lo escuchará y estaré jodida de verdad."

La doctora pareció notar lo nerviosa que estaba respecto a esto, e hizo un gesto indicando que se mantendría en silencio. Finalmente, cuando la consulta termino, la doctora le entregó disimuladamente una pequeña nota debajo de la receta de las pastillas. En el papel venía escrito su número de teléfono, junto a las palabras 'Por si necesitas hablar de ello. Cuídate."

A Mac le pareció un acto muy bonito, y en verdad agradecía mucho su ayuda. Pero con lo nerviosa que le ponía su presencia no se veía capaz de hablar con ella. Dobló el papel y se lo guardó en un bolsillo.

_–P R E S E N T E-_

Mac sonrió un poco mientras recordaba el gesto de bondad de una persona que era, supuestamente, una completa desconocida.

–¿Sabes Ronnie? Puede que sí me haya reconocido después de todo.