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Besos de Miel (Alex Karev x George O'malley)

Summary:

Capítulos cortos de Alex x George.
Mi objetivo es bañarlos en miel. Pero se verá.

Notes:

¡Buenas! ¿Cómo les va?

¡Por primera vez aparezco por estos lados!
Esta obra es una especie de fragmentos que pueden o no estar relacionados entre sí, la verdad es que en lo único que me voy a centrar es en derramar miel en ellos, ojalá salga bien. ¡Beso!

Chapter 1: Abrumado

Chapter Text

Se sentía sofocado, abrumado por la cantidad de información que estaba tratando de procesar sus sentidos. La miel escurría de sus labios, el vaho caliente de entre sus dientes, no podía apretarlo más de lo que estaban. Sus manos serpenteaban la carne libre, su mano izquierda robó un poco de aquél pan en la zona baja y los sonidos escaparon de aquella boca. Oh, se sentía abrumado, por primera vez en mucho tiempo se sentía ansioso.

Besó su cuello, escuchando como aquellas manos se perdían en su espalda cubierta, apretando su carne por sobre la tela. Trazó un camino de besos por la piel hasta llegar nuevamente a su boca, sus labios brillosos, llenos de miel que entregar. Se besaron, compartiendo besos cargados de necesidad, lenguas mezcladas repletas de curiosidad. Alex se fundió en aquél pecho, sus brazos apretaron la cintura ajena mientras sentía dedos entrever su cabello, su cuello y espalda. Podía permitirse ronronear a gusto.


 

"Alex..."

Sus ojos buscaron lentamente la mirada azulada, ahora recostados en aquella cama de poca extensión, prácticamente Alex estaba envolviendo toda la parte inferior del cuerpo de O'malley.

Una habitación de descanso vacía y una cama de dudosa higiene fue su lugar. Pero no podían quejarse mucho. Recostado en su suave pecho y con sus manos perdidas en algún rincón de su espalda, se dignó a levantar el mentón y encontrarse con el rostro de su pequeño Bambi. No se iba a moverse más de lo excesivamente necesario. George no paró de acariciar su cabello por eso.

"¿Qué pasa?"

"Estaba pensando que podríamos llevar algo hoy... tal vez pasar a comprar algo dulce para la hora del postre... un poco de té o café, a Cristina le gusta el pan danés"

George hablaba por lo bajo y él sabía que estaría lidiando con una indecisión, lo conocía lo suficiente. Suspiró con resignación al escucharlo, haciendo que lo mirara con confusión.

"¿Qué tiene de malo? ¿Es malo? No deberíamos llevar nada entonces..."

Alex sólo se dedicó al silencio mientras sacaba sus manos de la calidez de la espalda ajena, tomó entre sus dedos el mentón del castaño sacándolo de sus pensamientos, George tenía ahora las manos heladas, ojos de ciervo mirándolo.

"Tienes que tranquilizarte... todo saldrá bien" No supo cuando se incorporó, pero ya estaba acunando sus mejillas "y si no sale bien, me encargaré de sacarte de allí, aunque lo dudo mucho, Meredith y Cristina ya sabían de lo nuestro desde antes de que nosotros lo supiéramos, George"

Bambi simplemente lo miró asintiendo algo indeciso, ojos grandes y redondos, se acercó a él para depositar otro beso en esos labios tan dulces, terminando aquella charla. Alex no podía parar de besarlo, depositó pequeños besos que hicieron sonreír a George. Intentó dispersar sus preocupaciones, no tenían nada que temer y si tenían que enfrentar a alguien, él se encargaría de alejarlo o destruirlo en su defecto. Estaba demasiado colado hasta el fondo por George como para echarlo a perder.

"Ya... ya entendí, Alex... dios, detente..."

George lo empujó lentamente colocando sus palmas en su pecho, estaba seguro de que podía sentir como su cuerpo irradiaba calor, sus ojos opacos por la necesidad de comerlo. En algún punto volvió a empujarlo debajo suyo, a punto de comer su cuello una vez más.

"Tenemos que irnos, podemos... podemos seguir en casa, pero por ahora..."

"¡O'MALLEY, KAREV! ¡Salgan AHORA!"

Mierda, Bailey.

"¡Te dije que teníamos que irnos!" susurró el castaño tratando de alejarse de los brazos de oso de Alex de forma rápida, este lo dejó ir refunfuñando mientras se empezaba a levantar de la cama. Cabellos desordenados, ropa algo arrugada.

"Ahora vamos" respondió a Bailey de forma amarga mientras se colocaba su chaqueta azul, mirando de reojo como George se trataba de arreglar su maraña de cabello. Era gracioso.

"¡Alex!" chilló George en reprenda inmediata, su rostro lleno de pánico ante lo dicho. Bailey se iba a enfurecer. 

Sip, Alex sabía que su chistecito le iba a salir caro en cuanto no recibió ningún comentario al respecto.