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Cuando se casó, Lily ciertamente vivió uno de los días más felices de su vida. Ni en sus más locos sueños pensó (ciertamente ella no) que terminaría siendo esposa de James Potter. Si alguien lo hubiera dicho en Hogwarts seguramente se habría reído, y muy posiblemente hubiera hechizado a esa persona.
No fue amor a primera vista, y tampoco fue algo que creció con los años, o quizás lo fue cuando ella realmente presto atención. Cuando vio a James más allá del simple hecho de ser Potter y lo miró de cerca, más cerca al convertirse ambos en Head Boys. Después de eso, es muy probable que ella haya caído en el amor.
Se enamoró de James Potter, así que también lo hizo con los merodeadores.
Ni en un millón de años pensó que se llevaría bien con todos, Remus era una excepción viable, pero ¿Black?, Peter eran muy improbables.
De manera irónica comenzó con una broma. Estando ella junto con James frente a la chimenea y los chicos alrededor, fue verdaderamente única la manera en la que ella se dio cuenta que tenía su confianza, sabía ciertamente que nadie escuchaba tan de cerca los planes para una broma.
—No podemos hacer eso— fue lo que escucho sisear a Remus.
—Por supuesto que podemos— Lily casi quería poner los ojos en blanco ante el tono pretencioso de James.
—Lo hemos hecho peor— claro, eso no la sorprendía.
—Necesitamos una cuartada. Una buena cuartada.
Ella sintió un escalofrío cuando cuatro pares de ojos se fijaron en ella.
Una verdadera locura.
—¿Qué dices Lily Flower, te sumas?
*
Y, sin embargo, ahí estaban, en cada momento.
—Venimos en Paquete. — fue lo que una vez un Remus Lupin muy sonrojado le dijo, ella no pudo hacer otra cosa más que reírse.
*
—Entonces que quieren contarme— venir a Potter Manor siempre era un placer, si no fuera porque todos los demás en el patio se veían particularmente nerviosos, pálidos incluso.
Remus tose.
—Bueno, mmm, ya sabes de mi pequeño problema peludo, ¿no es así? — cualquier pensamiento divertido que hubiera tenido se esfumo. Y en su lugar Lily se puso sería.
Esto era importante.
—Si— respondió cautelosa.
Su amigo asintió.
—Entonces—sigue James—nosotros hicimos diferentes cosas para tratar de ayudar a Remus— ella escucha bufar a Remus— cosas muy particulares.
—¿Particulares?
—Ilegales—termina diciendo Sirius como si estuvieran hablando del clima, mientras mira hacia el bosque.
¿¡Qué!?
—¡Sirius!
—¿Qué? No creo que debamos darle más vueltas al asunto.
—¿¡Ilegales!? — ella repite.
—Cuestionables—nombra Peter.
—Sería mejor si te lo mostramos, solo no te asustes. — Remus sostiene su mano, y ella lo mira confundida.
¿Qué estaba pasando?
Lily no pudo evitar gritar, en verdad, no cuando tenía a un enorme ciervo, un jodido Grim, y una rata frente a ella.
—Ustedes están locos, locos— repite mientras intenta recobrar sus nervios.
Animagos, animagos, malditos animagos.
¿Por qué no le sorprende?
*
Se reforzó en la boda.
—Solo quiero recordarte, Evans— un Evans muy marcado— que no solo te estás casando con Prongs aquí— porque claro incluso si ya no estaban en Hogwarts ellos seguían llamándose con apodos. — sino con todos nosotros— fue lo que le dijo Sirius mientras le entregaba el ramo.
James sonrió, una sonrisa que ella había comenzado asociar con los merodeadores, una sonrisa que en definitiva no prometía nada bueno.
—Cuatro merodeadores por el precio de uno.
*
En su primer aniversario.
—Sabes, — ella suspira mientras ve su cocina, solo hizo un viaje rápido a Diagon, no tardo ni una hora— cuando me case contigo, no sabía que adoptaría cuatro niños. —dijo con el mejor tono de madre decepcionada.
Porque en verdad, ¿Cómo se convirtió esto en su vida?
Fue recompensada con el color rojo subiendo por el rostro de los cuatro perpetradores.
Uno cubierto de harina, el otro lamiendo el tazón vacío, el siguiente tratando de esconder las cascaras de huevo del suelo, y el ultimo comiendo todo el chocolate como si no hubiera mañana.
James al menos tiene la decencia de verse avergonzado.
—Pensamos que llegarías más tarde a casa, amor.
—¿Qué es todo esto?
Sirius se encoge de hombros y evita mirarla a los ojos.
—¿Tú regalo de aniversario?
Ella parpadea sorprendida.
—¿M-mi qué?
Peter chilla.
—Remus dijo que la cocina muggle era sencilla.
Remus por su parte se ahoga con el chocolate.
Ella suspira.
—Ustedes pequeñas mierdas, se encargarán de que toda Mi cocina este impecable, o dormirán afuera.
*
Los cinco estaban reunidos en su sala cuando James y ella dieron la noticia, nunca había visto a los otros tan callados antes. Después, como ella había previsto el primero en regresar a la normalidad fue Sirius, es decir, se volvió loco.
—¡VAMOS A TENER UN HIJO! —grita, mientras agarra de los hombros a Remus quien es el más cercano a su lado, y comienza a sacudirlo—¡Vas a tener un bebé! —hace lo mismo con James, de ser posible sacude más a su esposo—¡VAS A SER PAPÁ! —Peter al menos parece estar un poco más preparado—¡La responsabilidad, le cambiarás los pañales, te despertará en la noche, no volverás a dormir!
Los ojos grises se detienen en ella.
—¡UN BEBÉ!
Pasan las siguientes dos horas intentando calmar a un perro que corre alrededor. Tratando de hacer que James deje de llorar, que Remus deje de comenzar a buscar cualquier libro de maternidad y que Peter por fin diga una palabra.
*
—No vamos a poner una cama de dosel en la guardería, Sirius— el nombrado tiene el atrevimiento de indignarse.
—No James, no va a ser completamente Rojo.
—Pero…
—Nuestro hijo no crecerá pensando en Gryffindor, James. — su esposo se desinfla, pero lo ve cambiar del rojo al gris. Ella pone los ojos en blanco, dramático.
—Necesitamos más almohadas.
—Remus hay doce almohadas en la cuna.
Su amigo solo murmura algo como: “No son suficientes”.
Peter es el más normal, hasta que llega el momento de poner los hechizos para bebés.
—Cuarenta y dos hechizos es algo exagerado.
*
—Son niños— murmura mientras ve a los merodeadores involucrando a Harry en cualquier desastre en potencia que se les haya ocurrido esta vez para la fiesta de cumpleaños, — Solo un día.
Marlene la ve con ligera pena y Alice le da una mirada de entera comprensión, aunque lo duda, Alice solo tiene que cuidar a un hijo.
—Al menos nada a explotado Lily.
Frank a su lado se atraganta con el ponche. Su mirada regresa con Marlene.
—Decías.
Marlene solo mira sorprendida la escena frente a ellos.
—Neville se está divirtiendo— agrega Alice.
Claro que el pequeño Neville se divertiría, él y Harry son como polillas yendo hacia la luz cuando se trata de los merodeadores.
Ella le sonríe a su amiga.
—Lo siento tanto Alice, — dice, y le da palmaditas en la espalda. —Ya fue corrompido.
—¡Mami! —toda su atención está puesta en Harry cuando él la llama.
—Si mi vida. — Harry por su parte señala al fuego.
Y es ahí cuando el fuego se transforma y ahora hay globos de animales, globos de animales del tamaño de su hijo que se mueven, ¡Se mueven! A su lado sus amigas ahogan su asombro.
—Es muy lindo amor. — dice para ver las sonrisas de su hijo, su ahijado y en el resto de los merodeadores que se alejan mientras tienen un zoológico andante siguiéndolos.
Ella suspira, y finalmente suelta una risita.
Ella los ama a todos.
Ama a toda su pequeña familia.
