Chapter Text
Darth Vader
Respirar le dolía, después del último grito ya no podía hablar sin que la garganta le castigara con
más dolor. La última media hora se repetía en su cabeza, ¿Qué había hecho mal? ¿En qué había fallado?
Sin embargo, aunque sea unos segundos Anakin Skywalker surgió, no se dejaba de repetir una y otra vez, "Anakin Skywalker es una debilidad de la cual no me puedo librar"
Vader llevaba ya una hora entre dolor, respiración agitada y remordimiento lamentando no haber acabado con Obi-Wan, los ojos de su antiguo maestro estaban marcados en su memoria, esos ojos son los mismos que entre todas sus barreras mentales hacían que se le escurriera Anakin Skywalker.
Si tanto era el odio que le tenía ¿por qué estaba tirado aún en aquel planeta desolado sintiendo remordimiento? "Necesito… debo…", apenas y podía hablar, "regresar…", su conciencia poco a poco lo abandonaba hasta que todo se volvió negro.
—Anakin ¿aún sigues en la cama? Pensé que serías el primero en esta de pie hoy, anoche parecía que apenas y podías dormir —sentía que le estaban tocando suavemente el brazo, tratando de sacarlo de su sueño, la voz tan familiar, ese acento. Obi-Wan.
Abrió de lleno los ojos y con un movimiento brusco salto de la cama, Vader no recordaba la última vez que había tenido semejante habilidad.
—Hey tranquilo, soy yo. Y tú deberías ya estar listo, llegaremos tarde para encontrarnos con la senadora —una pequeña sonrisa se escapó del rostro de Obi-Wan, Vader no daba crédito a lo que veía. Su antiguo maestro joven, cabello largo y sin rastros de canas y con pocas arrugas.
Fue cuando pudo caer de inmediato en cuenta, miró con rapidez sus brazos, examinó aún más rápido sus piernas. —Anakin ¿estas bien? —la voz de su antiguo maestro sonada con un tono de preocupación, la sonrisa ya se había esfumado.
—Obi-Wan —al fin hablo con timidez Vader, de inmediato jadeo. Su voz sin el respirador, sus pulmones no dolían —yo… ¿Qué es esto? ¿Estas jugando con mi mente? —exigió de inmediato.
— ¿Qué estás diciendo padawan? —Obi-Wan se levantó del borde de la cama —no sé qué estabas soñando, pero ya debes prepararte, no queremos llegar tarde para ver a la senadora Amidala.
El nombre lo hizo salir de pánico que estaba viviendo, Obi-Wan abandonó la habitación mientras le daba sermones sobre la puntualidad. Vader simplemente con movimientos muy lentos se levantó de la cama y tambaleándose sin aún acostumbrarse a sus piernas, las reales, nada mecánico en su cuerpo, llegó hasta el baño y al fin se miró en el espejo.
Nuevamente el rostro de un chico de diecinueve años, una trenza larga a un lado, cabello corto, pero real. Sus ojos aún azules. Anakin Skywalker.
Anakin Skywalker
Su cabeza estaba de todas las formas posibles tratando de entender qué estaba pasando. Recordaba todo lo vivido, Darth Vader estaba consciente de todo. Pero de alguna forma quedó inconsciente en el cuerpo destrozado de Vader y despertó como Anakin unos qué ¿doce o trece años antes?
Por lo que entendía este era el día en el que al fin vería a su ángel nuevamente después de años de entrenamiento Jedi. Padmé.
Después de todo su sufrimiento, después de Mustafar, al fin la podría ver, viva, sana. Lo último que Sidious le dijo, es que ella había muerto en su ataque de irá, escena que repasaba una y otra vez en su cabeza. Mustafar. Esta era una oportunidad que no podía dejar pasar, no había forma de desaprovechar. No estaba claro si era un sueño o simplemente de alguna forma había conseguido regresar en el tiempo.
De camino al apartamento de Padmé junto a su antiguo maestro, bueno ahora maestro nuevamente miró al Senado. Palpatine. Sin duda la Fuerza se sentía nublada. Pero no sabía si se debía al evento milagroso que estaba viviendo o ya Sidious tenía sus maquinaciones empañando la Fuerza.
Pero todos a su alrededor parecían ignorantes de los eventos, claro solo veían la fachada de un amable anciano, la estupidez de los Jedi de no querer ver más allá, y el senado corrupto. Tan fácil podía ser tomarlo por sorpresa y de una vez por todas acabar con el Sith.
—¿Me estas escuchando Anakin? —la voz de Obi-Wan lo sacó de su espiral de pensamientos—desde la mañana has estado distraído, te ves cansado.
—Yo… —no sabía cómo actuar, ver la cara de su antiguo maestro, sin las lágrimas, sin el peso de los años, pidiendo perdón —no he podido dormir bien… —fue lo único que pudo responder.
—¿Necesitas hablar de algo? ¿Puedo ayudar? —fue entonces cuando Vader lo sintió, fue como agua en mitad de un desierto, un oasis entre sequía. El vínculo.
No recordaba lo reconfortante que se sentía tener a Obi-Wan del otro lado del vínculo. No sabía la falta que le había hecho, pequeños roces en sus paredes mentales, tanteando con delicadeza, buscando respuestas, pero sin ser invasivo, cuidadoso, así era Obi-Wan.
Las ultimas veces que Vader había tratado de conectar con Obi-Wan, el dolor era evidente, las paredes mentales eran débiles y sabía que Obi-Wan estuvo mucho tiempo desconectado de la fuerza, una debilidad en su encuentro en Mapuzo le permitió ganar parcialmente. Mapuzo “¿qué hice?”
Obi-Wan estacionó el deslizador y tocó suavemente el hombro de Vader, lo que lo hizo sobresaltar.
—Anakin es enserio, puedes contarme. Estás totalmente perdido en tus pensamientos. Pensé que hoy estarías nervioso, o no pararías de hablar de Padmé, como anoche cuando nos informaron de la misión, pero hoy desde que despertaste es como si estuvieras en otro lado.
—Solo es cansancio de nuestra anterior… ¿misión? —Vader no recordaba con claridad que habían estado haciendo antes de volver a ver a Padmé —me dejó exhausto y como te dije Obi-Wan no pude dormir bien.
Obi-Wan miró con extrañeza a Vader y volvió a intentar —sé que muchas veces prefieres confiar en tus otros amigos —dijo con cuidado —pero eres mi padawan Anakin, mi preocupación no se va a ir a ningún lado. Pero lo dejaremos para después. Ya hemos hecho esperar suficiente a la senadora, no quiero políticos enojados.
Su corazón estaba por salirse de su pecho, Padmé, su ángel, su gran amor, su todo, su esposa. A medida que se acercaban al elevador, más nervioso se ponía ¿Cómo era posible sentirse igual que aquella vez? ¿Qué haría cuando la viera?, su maestro lo miraba de reojo.
—Anakin —empezó —ella estará feliz de verte, estoy seguro de eso, pero... —dudo unos segundos Vader podía ver que Obi-Wan calculaba mentalmente sus próximas palabras —no vayas a decir ninguna estupidez —dijo al fin soltando una carcajada.
Vader quedó en shock, recordaba poco esta conversación en el elevador, recordaba apenas y las palabras de aliento, el “ella estará feliz de vernos, pero que no te traicionen tus pensamientos”, pero esto era totalmente distinto. Y antes de que Vader pudiera responder el sonido de las puertas del elevador lo interrumpió.
El personaje que menos esperaba ver corrió a saludarlos, Jar Jar. No sabía que había sido del Gungan después de que Sidious sacara poco a poco distintos senadores del senado Imperial, era casi seguro que Jar Jar fuese de los primeros.
—¿Obi? —corrió abrazar fuertemente a Obi-Wan, era gracioso ver lo incomodo que se veía su maestro. Obi-Wan era de poco tacto, pero sin embargo siempre pequeños toques eran reconfortantes de su parte.
Poco tardo el Gungan en abrazar fuertemente a Vader –¡Ani! —lo soltó de inmediato y entró al apartamento anunciándolos. Los nervios volvieron de inmediato. Obi-Wan iba al frente saludando al grupo, y fue cuando al fin la vio.
Padmé Amidala
