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Gran Bretaña, Circuito de Silverstone.
30 de junio, 2022.
Las cosas con él y el equipo no fueron lo que él esperaba, le prometieron el cielo, mar y estrellas, pero no le dieron más que frustraciones y solo unos cuantos momentos de felicidad que fueron opacados por los momentos amargos, aunque él siendo la persona amable que es siempre ha dicho que no se arrepiente porque ese había sido su sueño.
Entre todo esto el equipo ya había invertido mucho dinero en mí, en el futuro y llegó un momento en el que dejaron de verlo como parte de ello; sé que no se lo tomó contra mí, él sabía cómo era que un equipo invirtiera en tu carrera y quererte ver triunfar con ellos, así que nunca me hizo a un lado por esas decisiones, el problema no era yo, era el equipo.
Así que después de que él partiera del equipo nunca hubo malos sentimientos entre nosotros, incluso cuando seguíamos siendo compañeros de equipo y yo metía la pata por estar ansioso en querer demostrar que me merecía mi lugar, él nunca me lo reprochó, siempre entendió que yo era temerario y yo siempre pensé que me entendía porque se veía a él en mí.
Siempre sentí que tal vez, un poco en el fondo de su corazón yo le recordaba a sus años de juventud, poniéndose en frente de todo, como yo, tomando lo que nos merecíamos, lo que estaba destinado para nosotros, pero sin descuidar los más cercanos a si. Creí que podríamos crear una buena relación de todas nuestras similitudes, de las cosas que pasamos juntos, de lo que había a nuestro alrededor, quería todo de él, saber cómo era el mundo en sus ojos, pero también quería más, mi corazón pedía más.
Yo desde el inicio sabía que el equipo me pondría a mi primero, que no había forma que él fuera la cabeza del equipo viendo al futuro, pero él no lo sabía. Él creía que el equipo quería volver a duplicar la dupla Alemania/Italia pero no era así, porque ahora yo estaba dentro de la película con pesadas manos en mis hombros llevándome entre los pasillos del lugar.
Entré muy joven al equipo, en mi segundo año dentro del circo, me faltaba experiencia y entender el mundo en el que vivíamos, así que él de forma inocente creyó que yo no sería rival para su lugar en el equipo, pero no fue así. Lo peor era verlo siendo alegre, humilde, una persona simplemente extraordinaria y sin tener una idea de lo que realmente pasaba, el equipo le mentía a su cara y yo ayudé a eso, tal vez le pude dar unas pistas de lo que realmente pasaba para que él pudiera mover sus piezas, pero ¿por qué le debía yo a él eso, simplemente por ser una buena persona conmigo? al final del día seguía siendo mi oponente y lo que yo sintiera no era motivo para auto-sabotearme.
Pero fue todo lo que él no sabía y todo lo que yo sí lo que me hizo ser un poco distante de él y no escucharlo cuando me daba consejos, solamente algunas cosas he logrado comprender ahora que ya no lo tengo a mi lado en el equipo. En el tiempo que pasamos juntos él se esforzó en permanecer cercano a mí, aunque yo fuera frío, pero ahora que ya no está y ya no tenemos que escondernos secretos ni competir dentro del equipo por ser el número 1, pensé que tal vez, probablemente, podríamos ser más cercanos, empezar a forjar algo duradero.
Hoy no me vio, venía saliendo de la conferencia de prensa con el Golden Retriever a su lado. Venían hablando de forma animada y él con su sonrisa y sus rizos en su cara, a mí me solía hablar así, aunque yo intentara mantener mi distancia, él nunca me alejaba.
Cuando lo vi salir mi cara se iluminó, lo pude sentir, incluso aunque a mí no me sonriera, el verlo feliz me hizo copiar su sonrisa. Él ha iluminado cuartos, auditorios, pequeñas bóvedas desde que lo conozco, es como un rayo de sol. Claro que no puedo ser imparcial, me encanta su sonrisa y me encanta cuando sonríe; tal vez mi sonrisa era algo presuntuosa porque yo siempre había supuesto que él podía identificarme en un cuarto y sentir mi presencia sin necesidad de verme, pero me equivoqué, se acercaron cada vez más mientras él iba hablando y cuando llegaron a mi lado, nada.
He escalado en las montañas más heladas, pero ni eso se sentiría tan frío como el que él no volteara a verme, venía de frente a mí y no me vio. ¿Acaso no me vio porque el evita todo lo que sea de color rojo y yo estaba en todo mi uniforme? tal vez ha de haber pensado que yo era solo un ayudante de comunicaciones más, probablemente no me vio y el otro niño dorado lo distrajo y por eso no me vio. No me vio.
Fui yo quien puso la mano sobre su hombro para llamar su atención, obviamente él me devolvió el saludo y su cara amistosa, pero sentía que mi sonrisa no tocaba mis ojos, era el hecho de que no se había dado cuenta de mi existencia, cuando según yo él siempre sabía perfectamente donde estaba o si algo me molestaba, pero esta vez simplemente me pasó por alto.
Sé que no es su culpa, su plática se veía muy animada y estoy seguro que, si no hubiera estado siendo distraído por el otro, entonces me hubiera dado un saludo muy cálido. Pero no fue así, se volteó me saludó con un simple toque de su mano, se dio la vuelta para prestarme un poco más de atención, pero eso fue todo, el otro lo estaba esperando, lo pude ver por encima de su hombro.
No creí que él pudiera romperme un día el corazón, siempre creí que sería yo con mi indiferencia lo que terminaría lo que no existía.
Al final mi teoría podía ser errónea, todas esas veces que yo sentía que él me ubicaba primero, era yo quien lo notaba a él, pero era él quien daba el paso para llenar el espacio entre nosotros, yo era la polilla y él era la luz, pero ahora él ya brillaba sobre otros horizontes, alguien más ya ocupaba su tiempo, su cariño y daba sus consejos a alguien que lo escuchara, ese ya no era yo, porque nunca lo fui.
