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La Vie En Rose

Summary:

Los años repetitivos y sin emociones, habían hecho que Alastor, mejor conocido en el infierno como "El demonio de la radio". Tomará la sorpresiva y nada esperada decisión de apoyar a Charlotte Morningstar. La princesa del infierno y heredera al trono infernal.

Quien, después de hacer el ridículo en frente de todo el infierno, debido a su idea de la redención y su pelea en el noticiero, no dudó en aceptar la ayuda del pelirrojo. Pero ninguno de los dos esperaría, que desarrollarían una relación más estrecha y cercana.

Pero, por más que el pelirrojo quisiera proyectar a los demás, incluida a Charlie, una imagen diferente de su persona de la que es en realidad.

Nadie puede escapar de su pasado. Ya que tarde o temprano este te alcanza, aun cuando este llega en un momento inoportuno y que creíste imposible que te encontrara.
Pero Alastor, no era la excepción.

Teniendo que lidiar con su pasado y su presente, en un momento que creyó poner punto y aparte en su vida personal.

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

El clima ese día en el infierno era uno de los peores que se podían imaginar.

La lluvia intensa caía como si del diluvio se tratase, aun así, esto no era suficiente como para detener a los pecadores, diablillos y criaturas que habitaban este inhóspito lugar para hacer de las suyas en este paraje hostil.

Siendo un demonio alado de rasgos felinos y un demonio arácnido peliblanco, siendo un par, en millares, que estaban en las calles de la ciudad Pentagrama.

Pero a diferencia de los millones más, estos dos no estaban para hacer fechorías o hacer porquerías en medio de la vía pública, como era el caso de los demás. Estaban en busca, a petición, para no decir, exigencia de Niftty, de la busca de Alastor, quien llevaba dos semanas perdidas del hotel.

Se había ausentado tanto tiempo, que incluso la pelirroja estaba preocupada.

La princesa también lo estaba, estaba nerviosa e insegura del bienestar de mitad ciervo, pero su enorme orgullo, y las emociones que le invadían, le impedían hacer algo para saciar su curiosidad y borrar rastros de preocupación por ese maldito mentiroso.

Incluso cuando estaba enojada, en serio enfadada, de ese desgraciado mentiroso embustero. Este no se le podia salir de la cabeza.

Así que discretamente, muy discretamente, convenció a la pelirroja para que insistiera al par de miembros del staff del hotel, para que salieran en busca de ese desgraciado, que había salido del hotel en circunstancias, que ni el mismísimo Angel Dust, quien se sabía de todas o todas lo esperaban.

Vaya secretito se tenía guardado el ciervo, que, a todos en el hotel, huéspedes y miembros del staff por igual, había dejado con la boca abierta.

La causantes de este embrollo, se hospedaba en el hotel y, aunque no fue la intención de hacer este escándalo, no podría negar que eran la envidia de todas las mujeres del hotel. A excepción de Charlie, quien no podía negar que saber quien era en realidad y el tipo de relación que mantenía con Al, le hacían hervir la sangre en tan solo pensarlo. Más que eso, le daban celos ya que siempre pensó que era la única en la mente del pelirrojo y en la vida de este.

Sinceramente no esperaba que hubiera más de una, Alastor se había forjado una fama de evitar cualquier relación amorosa o sentimental, a excepción de la Overlord Rosie y Niftty, pero al parecer era mejor mentiroso que el mismísimo Lucifer. Y eso era mucho decir.

[...]

—Vamos Husky, llevamos horas buscando una sonrisa, y no hay desfile de ese creepy. — comentario el peliblanco. Quien sintió que sus pies iban a estar en cualquier momento por estar caminando por horas. En serio se preguntó porque no compro un auto con todo el dinero que había generado con Valentino, pero recordó que se lo había gastado en drogas.

—Lo sé maldito afeminado!, no estoy feliz de buscar a ese mal nacido, pero ya ves el maldito problema que género en el hotel. — blasfemo, a la par que el amargado Husk sacaba una botella de alcohol barato de entre sus alas, para beber del contenido.

—Entonces, ¿dónde falta por buscar?

—En Rosie's Emporium y en...— trato de recordar el otro local que no habían revisado en villa Caníbal.

—Recuérdalo rápido cariño, detesto estar en este lugar, todo el mundo me mira de una forma que a mí no me gusta. — dijo el afeminado, bastante incómodo, en cómo le miraban los habitantes de aquel poblado. Pues parecía que le querían comer, y no de la manera que a Angel Dust le gustaría.

—El cabaret de Mimzy, si en el cabaret de esa regordeta. — chasqueo los dedos al recordar, pero con el alcohol tomando el control de su lengua, hablando impropios sin siquiera pensarlo.

Ambos pecadores, fueron al primer lugar mencionado por el felino alado, pero este se encontró cerrado y una nota que estaba en la entrada, dio a entender que había salido a una reunión importante.

Dejando al cabaret de Mimzy como el único lugar por inspeccionar, ya que la mansión de Alastor, ya había sido visitada y no había rastro que el pelirrojo hubiera estado ahí en mucho, mucho tiempo.

Cuando llegaron, el lugar era un establecimiento con estética de los años 20's y 30's.

Con ese estilo arquitectónico que tenían esos establecimientos tras la era de la prohibición.

Cuando ingresaron, las bailarinas / prostitutas, que trabajaron para Mimzy, posaron los ojos en el felino y en el arácnido peliblanco.

—Hola Husky, ya había pasado un tiempo desde que nos vimos por última vez, cariño. — dijo una de las bailarinas que no estaban bailando y estaban ejerciendo la segunda profesión del lugar.

Cuando fue increpado por aquella chica, este, aun con su pelaje cubriendo la piel, no pudo ocultar que se ruborizo notoriamente. Generando una risa traviesa por parte de la chica y los celos e incomodidad de su compañero de trabajo.

—El maldito de Alastor me ha traído trabajando como esclavo estos meses. – dijo incómodo. — Pero tratare de venir cuando me deje unos días libres el muy infeliz, Scarlett.

—Cariño, sabes que tú eres mi favorito, pero no te preocupes, tu dime donde nos podemos encontrar y te dejaré tan feliz como siempre. — le susurro muy cerca al oído, mientras depositaba en beso en la base de su oreja y le acariciaba la entrepierna con una de sus manos, haciendo que el felino meneara como loco su cola.

Angel, celoso e indignado que estaban bajándole a su Crush en su cara intervino. No podía concebir que su minino fuera complacido por mujeres de cuarta.

—Bien, bien, ya tienes suficiente Husky, ahora pregúntale a tu amiga sobre sonrisas. — intervino mientras apartaba a la chica del pecador alado mientras le dedicaba una mirada amenazante a la mujer, quien le devolvió la mirada, pero esta vez, desafiante.

— Bueno...Ejem...Scarlett, ¿sabes dónde está el infeliz de Alastor?

La chica aun no despegaba su vista del arácnido, pero finalmente, por pedido del gatuno accedió.

—Síganme.

Los tres caminaron a una parte retirada del local, llevándolos a una esquina oscura y solitaria de la barra, donde encontraron a todo lo contrario del Alastor que conocían.

El Overlord que vestía inmaculado, con su perfecto traje encima, que no tenía ninguna mota encima de polvo sobrante, solamente un pobre diablo, que tenía solamente la camisa carmesí mal puesta y arremangada hasta arriba de los codos, sin el moño puesto en su cuello , con el cabello totalmente despeinado y una mirada de alguien de pocos amigos.

En donde se encontraba sentado, había muchas, pero muchas botellas de alcohol, sin mencionar que había una vieja radio a su lado, sintonizando música que el Overlord resultó adecuada para su situación.

La bailaría les dejo ahí, ya que ningún cliente, empleado o la mismísima Mimzy, se había atrevido a acercarse.

Los dos miembros del staff, dudaron en acercarse, pero sabían que habían venido por el a petición de la pelirroja.

Siendo Husk, el primero en aventurarse.

El olor a Alcohol era muy penetrante, incluso para un alcohólico como el, eso era demasiado alcohol.

Cuando llego en donde se encontraba el pelirrojo, este parecía estar balbuceando la canción que se emitía por la radio, en un intento de cantarla al son de la melodía.

—Oye cabrón, ¿estás bien?, ¿me escuchas claramente? — pregunto precavidamente.

Si Alastor se ponía violento o algo por el estilo, no dudaría huir del lugar con sus alas, prefería estabilizarse a salvo, que a jugarse su pellejo con ese estúpido sonriente.

Al escuchar una voz familiar, las orejas de Alastor, las cuales estaban bajas, se levantaron de golpe, tensándose y girando en dirección al origen de aquella voz, siendo Husk, la fuente de aquella voz tan familiar.

—Husk!, mi buen...hip...amigo, ¿Cómo estás? — salto de su estado deplorable a uno alegre, aunque su aspecto no le ayudó tanto.

El felino trato de zafarse del abrazo sorpresivo del pelirrojo, sorprendiéndole a él ya su acompañante.

—Mi buen amigo... hip... que gusto que vinieras, déjame invitarte una ronda. — invitó el pelirrojo mientras se tambaleaba tratando de llevar al felino malhumorado a un banco cercano. Fue entonces que el pelirrojo se dio cuenta de la presencia de Angel Dust.

—Anthony, amigo, ¿por qué no nos acompaña a Oskar ya mí? — propulsó su invitación.

—Infeliz, te venimos a traer, en el maldito hotel hay un montón de problemas por tu culpa y tu maldito ego de mierda. – dijo frustrado el felino alado mientras se atrevía a poner un dedo en el pecho de su "jefe/amo".

Pero al darse cuenta de lo que había hecho, tanto el, como Angel, gritaron en su interior de miedo. Había tocado a Alastor, peor, se había atrevido a ponerle un dedo intencionalmente a ese sujeto. Ese estúpido infeliz no le gustó que le tocaran por error, si no eran Rosie, Niftty, Charlie y seguramente las otra pecadora, los demás corrían el riesgo de que su fin llegaría por tal atrevimiento.

Ambos estaban estáticos, con el miedo que por un descubierto del infeliz de Husk, ambos terminarían de existir de este plano existencial.

Pero no ocurrió nada de nada.

El pelirrojo, bajó su vista a donde el felino alcohólico hacia presión, y este le devolvió la mirada alzando la ceja.

—Bueno, quien le gusta una ronda, yo invito. — cambio de tema.

Dejando a los dos pecadores, atónitos y mudos.

—Pero debemos regresar al hotel. — dijo el afeminado, en un intento de regresar al hotel, lo antes posible. Lo que quería era que a su amiga se le aclararan varias cosas, por parte de su pareja actual.

La había visto sufrir desde que se había enterado sobre el "secretito" de ese infeliz sonriente, pero el felino alado, le hizo una mueca que aceptara la propuesta, seguirle la corriente si querían sacarle de ese lugar que tanto le incomodaba a Husk, porque él también tenía cola que le pisaran en ese lugar.

Cuando los tres miembros del staff se sentaron en sus respectivos asientos uno a lado del otro, siendo Alastor el que se situaba en medio de ambos, este les deriva un trago de apariencia inofensiva, bebiéndolo sin más, pero esto era el principio de algo que los tres, y en especial, Alastor que no olvidarán.

[...]

Varias horas después...

Los tres varones caminaban en un estado etílico lamentable. Siendo Alastor el que más estaba "cuerdo" y en sus cinco sentidos de los tres.

Habían caminado desde villa caníbal, hasta el hotel totalmente ebrios sin dejar de tomar de las botellas que habían sustraído del local de la conocida de Alastor.

Cuando llegaron a la entrada, los tres, trataron de arreglarse la ropa y sus apariencias para evitar algún regaño de los presentes en el lobby. En especial de Charlie, quien ni el mismo Alastor quería toparse, no porque no le gustaría ver, algo que, si deseaba con todo su ser, pero no quería que le viera así, en ese estado.

Cuando ingresaron al lobby, los tres notaron que no había nadie presente, dando a entender que todos estaba durmiendo a esas horas, cosa que no les extraería, pues eran las 3 de la madrugada.

Mientras caminaban, se trataban de cuidar las espaldas los tres, evitando hacer ruido.

Pero no pudieron hacer esto bien, pues el demonio alado termino tirando un gran florero, haciendo un sonido estruendoso que se pudo escuchar por todo el hotel, seguramente.

—Cállense idiotas. — regaño Alastor, quien estaba tratando de saber si alguien les vigilaba.

Pero para la desgracia del grupo de borrachos, alguien efectivamente les estaba esperando.

—Ustedes son unos malditos borrachos. — reclamo la cíclope. — Se supone que les encarguen que buscaran y trajeran a el señor Alastor, no que se resulte de jerga los tres. — reclamo desde su asiento. Aunque por más que tratar de aparentar ser intimidante ante los ojos de los tres varones, estos no pueden evitar reírse de a carcajadas ya que el atuendo infantil que tenía puesto Niftty hizo que ninguno de los tres se tomara en serio aquel reclamo.

En cuestión, la chica se veía demasiado adorable como para infringir niñas algún tipo de intimidación.

Al ver que ella no pudo reprimirlos, pensó en alguien que Alastor en verdad le tenía cierto nivel de miedo, o eso creía.

Aunque tuviera que soportar de nuevo después de décadas sin verle.