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El infinito entre los dos

Summary:

Satoru es considerado una mancha en la hechicería sólo por nacer como omega. La clase más baja que podría tener cualquier persona.
Pero Satoru hará que se coman sus palabras.
Siendo la debilidad de Sukuna

Notes:

Es mi primera vez escribiendo historias, así que espero que les guste. Actualizaciones de vez en cuando. A parte que también quiero aclarar que la historia esta ambientada en la unos años antes de la era dorada del Jujutsu. Cuando Sukuna se vuelve malo, etc, etc.

Chapter 1: PRÓLOGO

Chapter Text

Se suponía que Satoru era el más fuerte.
Poseía los 6 ojos, el don que se ha transmitido de generación en generación en su clan, el poder más temido en la sociedad del jujutsu que junto con su técnica maldita ilimitada, lo vuélvele la persona más temida del mundo.
Pero nada de eso importaba al ser un omega.
Los omegas eran débiles para la sociedad, eran usados y desechados por los alphas, ya que solo eran unas perras en celo buscando cualquier polla para satisfacerse.
No importaba el poder que tuvieras, el omega nunca haría nada importante en su vida, solo serviría para abrir las piernas y satisfacer al alpha. La mayoría de los omegas eran vendidos a burdeles o a alphas nobles como sus concubinas.
Sachiko (madre de Satoru) lloro el momento en que Satoru se presentó como omega, el padre de Satoru no podía soportar la desgracia que había caído en su familia al tener al heredero del poder de los 6 ojos como una perra. Por lo que había acordado con los demás principales clanes dar a Satoru a su mejor postor, ya que su descendencia podría traer un poseedor alfa de los 6 ojos junto con otra técnica fuerte.
Todos estuvieron de acuerdo, solo era de cuestión esperar hasta que Gojo tuviera su primer celo para después, sea utilizado por los otros clanes para ser proveedor de hechiceros.
El destino de Satoru ya estaba sellado, sería solo una perra más que traería buenos cachorros para los peces gordos.
Sachiko al enterarse del acuerdo al que se había llegado, no podía permitir que su único y apreciado hijo sufriera de la forma que ella lo ha hecho. Ella provenía de una familia hechicera a las afueras de Shikio, una aldea escondida en la cual protegían a los omegas.
Después de limpiarse las lágrimas, camino hasta la habitación de Satoru, el cual apenas tenía 8 años, cuando abrió la puerta, vio a su cachorro acostarse en unas matas, se acerco a él y le acaricio la cabeza.
-Te prometo que te alejare de ellos bebé, tienes que vivir mejor que yo. - dijo para posteriormente besar su frente.
Satoru sonrío entre sueños y se pego más a su madre, buscando su aroma tranquilizante. Su mamá sonrío y se acostó junto a él, para posteriormente abrazarlo y dormirse.

 

De repente fue despertada por unas manos acariciando su cara, al abrir sus ojos, se encontró con la maravillosa imagen de Satoru sonriendo tan inocentemente, con la felicidad reflejada en sus ojos.
Sachiko no podía creer que su esposo quisiera arrebatarle la luz de su mundo para que sea usado solo como un agujero. Tenía que encontrar la manera de escapar con Satoru hasta llegar a Okaiwa, donde sabía que su familia protegería a Satoru y podrían enseñarle a como utilizar sus poderes.
Pero primero tuve que robar los escritos en los cuales los antiguos portadores de los 6 ojos escribieron sus prácticas.
- ¿Mamá, podemos ir a comer? - dijo Satoru sacándola de sus pensamientos.
Sachiko sonrío.
-Claro mi vida, pero antes…. no me tienes que dar algo? - dijo para posteriormente hacerle cosquillas a Satoru, el cual soltó carcajadas que cubriendose su estomago para evitar más cosquillas.
- Detente mamá!! Jajaja…. por…. Favor.
Sachiko se detuvo y se quedó mirando a Satoru por unos minutos, volvió a sentir las ganas de llorar.
Voy a perderme todo esto, pero se que estarás bien mi cielo, en otro lado que no sea el mío. Tu mamá estará siempre para protegerte.
Pensó Sachiko para tallar sus ojos y que Satoru no pudiera ver las lagrimas no derramadas. Todavía era muy pequeño para oler las feromonas de los demás.
- ¿Estás bien mamá? - dijo Satoru para tomar con sus pequeñas manos las de su madre y mirarla a los ojos.
Sachiko tenia que ser fuerte por su hijo, el era lo mas importante que tenia en ese momento.
-Claro mi cielo, vamos a desayunar. - dijo para después pararse y levantar a Satoru con ella. Él envolvió sus manos alrededor de su cuello y caminaron hasta el comedor, donde los esperaba su esposo, el cual ya estaba comiendo su desayuno.
- ¿Dónde estabas anoche? Te estuve buscando, ¿estuviste con tu hijo? - dijo su esposo mirándola de manera repugnante. – Oh, es cierto, ya no tienen motivos para estar aquí en la mesa conmigo, antes lo hacia por que pensaban que Satoru sería un alfa, pero no puedo ver a ese omega comer conmigo, llévatelo a la mesa de los sirvientes y comen allá. 


Sachiko suspiro profundamente, tragándose toda su ira y tristeza, miro a Satoru, el cual la miraba expectante y ella solo le dio una sonrisa.
-Claro, no te preocupes, vente, Satoru, vamos con mamá a buscar comida. - Dijo para tomar la mano de Satoru.
Satoru miro extrañado a su mamá, ya que la mesa estaba completamente llena de comida, no entendía por qué tienen que ir a buscar más comida. Miro de reojo a su padre, el cual siguió en silencio comiendo de su plato.
-Pero aquí esta la comida mamá, no tenemos que ir a buscar más. - dijo para despues apuntar a la mesa.
Sachiko se agacho a la par con Satoru y lo tomo de los hombros, mirándolo a los ojos.
-Si mi vida, pero papá no se siente bien y quiere comer solo, así que vamos a darle su espacio, ¿sí? - djio sonriendo para posteriormente pararse y extender su mano para que Satoru la tomará.
Satoru siguió sin comprender, pero tomo la mano de su madre y la siguió.
Cuando abandonó el comedor Sachiko volvió a respirar, tenía miedo de que su esposo se volviera agresivo frente a Satoru y lo golpeara. Cuando llegaron a donde estaban los demás sirvientes, inclinaron la cabeza hacia el heredero del clan.
- ¿Qué la trae por aquí, Sra. ¿Gojo? - dijo una de las sirvientas.
Sachiko sonrío y solo tomo a Satoru entre sus brazos.
-Venimos a comer aquí, el Sr. No se siente bien y queríamos darle su espacio, y Satoru tiene hambre, podrías prepararle un arroz y sopa de miso, por favor. - dijo Sachiko para tomar un asiento en la mesa y colocar a Satoru a un costado.
-Claro Sra., en un momento se la preparo.
Cuando se retiro la sirvienta, Sachiko se volteo hacia Satoru, quien estaba jugando con sus dedos.
-La mesa de aquí no me gusta mamá. - Dijo Satoru casi en susurro. - ¿Mañana volveremos a comer en la de siempre?
Sachiko sonrió y acaricio la cabella de su hijo.
-No mi vida, vamos a empezar a comer aquí, papá no se siente bien últimamente.
Satoru hizo un puchero e iba a volver a hablar, pero se fue enfrente de el un plato de arroz y sopa de miso a un lado.
-Aquí esta joven amo, disfrute todo lo que guste. - dijo la sirvienta mayor para después regalarle una sonrisa a Satoru.
Satoru olvido de lo que iba a decir y se puso a comer, Sachiko continúo acariciando su cabello y se giro a mirar a la sirvienta mayor, articulando un gracias.
La sirvienta sonrió y los dejo comer para ella seguir haciendo sus deberes.
Después de que Satoru estuvo lleno, Sachiko lo llevo al patio trasero para que jugará. Mientras veía de lo lejos a su cachorro jugar, se puso a pensar en el plan para sacar a Satoru de la casa. Sabía que había hechiceros de 2do grado cuidando las entradas de la casa, así como las salidas. La única manera de escapar era por los establecimientos, escalando el muro que dividía la propiedad de los demás. Pero no podía hacer eso sola, tenia que encontrar algún sirviente fiel a ella.
Volvió a suspirar.
Era más difícil de lo que esperaba, necesitaba también ayuda exterior, alguien que tuviera listo los caballos para poder escapar más rápido………….
Sachiko se levantó de golpe.
-¡Mi técnica maldita! – dijo casi gritando, llamando la atención de Satoru. - lo siento mi vida, sigue jugando.
Cuando Satoru volvió a lo suyo, se puso a recordar lo que su padre le había enseñado en la teletransportación. Era una técnica antigua que no muchos hechiceros sabían, pero que ella había practicado de pequeñas gracias a su presentación omega. Causa también, por la que termino aquí.
Se paro y busco un pincel y lienzo para hacer los caracteres para llevar a cabo la teletransportacion. Cuando termino junto a las dos manos y deposito su energía maldita en el círculo, ocasionando que este quede hueco y el papel apareciera a un costado de ella.
Se paro alegrada que siguiera funcionando, solo faltara la ayuda exterior, necesitara tomar un caballo y teletransportarse con el para atarlo en un lugar seguro.
-Dios, en que momento se me ocurrió todo esto. - dijo mirando hacia el cielo. Colocando su mano frente a ella, bloqueando el sol, suspiro y volvió a acostarse en el suelo, cerrando los ojos, sin darse cuenta de que a lo lejos alguien observaba sus movimientos.

 

Los siguientes días fueron lo mismo, solo que ahora había alfas de los otros clanes que veían a Satoru jugar desde lejos. Sachiko se imaginó de que utilizó su platica, sabía que no había forma de que alguien se le acercara a Satoru con tan solo 8 años. Su esposo llego a comentar que, si era virgen, más apetitoso se volvía el omega. Por lo que se enojaba si veía a Satoru con alguien más que no fuera su madre.
Había logrado comunicarse con sus padres de nuevo, mediante un pájaro que habían educado ellos. Habían quedado en ayudaron a salir y en que punto se iban a reunir, solo quedaron esconder su aroma y el de Satoru para que no los rastrearan. Necesitaba bañarse ella y Satoru en lodo, eso ayudaba a esconder su olor, la pregunta era tela.
De repente sintió que alguien se colocaba detrás de ella y unas manos apretaban sus hombros. Al girarse encontre a su esposo.
- ¿Sucede algo? - pregunto Sachiko
Su esposo no la miro, simplemente siguió apretando sus hombros y mirando hacia Satoru, se agacho y susurro en su oreja.
- ¿Tu celo se acerca verdad?
Sachiko se sorprendió y se paro de golpe, girando para ver a su marido a la cara.


¿Qué? Esto no podía estar pasando, solo faltaban pocos días para irse, si entra en celo no podrá ocultar su olor.


-No se que te dio esa idea, pero mi celo no está cerca. - dijo tratando de alejarse del alfa.
Su esposo nomás sonrió y tomo su barbilla para acercarla a él.
-Te conozco de hace 8 años, se cuando esta cerca de tu celo, así que prepárate, por que vas a servir a los jefes de los otros clanes. - dijo para después girar la cabeza de Sachiko hacia los otros alphas que ahora le prestaban atención a la pareja. - Y como no pueden satisfacerse con Satoru, quieren probar suerte con quien lo pario.
Su esposo lamio su mejilla mientras Sachiko veía a los alfas pararse y acercarse a ellos.
-Acuesta a Satoru temprano, no queremos levantarlo por los ruidos. - termino por decir su esposo y la aventó hacia al frente.
Sachiko vio de reojo como los jefes de los clanes pasaban por detrás de ella siguiendo a su esposo. Cuando ya no estaban a la vista, Sachiko tembló.
Es preferible que me hagan esto a mi que a mi cachorro. Si puedo alejarlos de ellos, no me importa que me hagan.
Levanto la vista y observo como Satoru seguía jugando en su mundo. El se mira tan solo, necesita niños con los que convivir y divertirse, esto no es vida.
Tomo pasto entre sus manos, cerrando los puños, y suspiro.
-Todo va a salir bien Sachiko, solo unos cuantos días y todo termina.
- ¿Termina qué? Si se puede saber. – dijo una voz detrás de ella.
Dio un salto sorprendida y volteo para ver a una concubina fiel a su esposo, ella ha esperado el momento en que desaparezca para quedarse en su puesto.
-Nada que te importe. - Dijo Sachiko mientras se paraba para ir con Satoru.
La concubina la siguió de cerca hasta que se acercaron al pequeño.
-Claro que me importa, porque yo también ya quiero que el amo termine contigo perra.
Sachiko se giro de golpe y agarro del cuello a la mujer.
-Me importa un carajo con quien se acuesta el Amo o no, por mi quédatelo para ti sola, pero no vuelvas a decirme perra enfrente de mi hijo. - dijo para empujar a la mujer y se giró para tomar a Satoru entre sus brazos y llevar a la habitación.
Satoru bostezo en sus brazos y se puso cómodo para tomar una siesta. Al llegar a su habitación lo acostó y cerro su puerta con seguro, para que nadie entre en su ausencia.
Suspiro y se encamino a los aposentos de su esposo. Al abrir la puerta encontró a los 3 alfas tomando, que al escuchar el sonido de la puerta abrirse giraron para sonreír al ver a Sachiko entrar.
-Te habías tardado. - dijo su esposo para pararse y quitarse su ropa. Se empezó a acercar a ella y empezó a besar su cuello.
Sachiko solo susurro.
-Prométeme que se mantendrán alejados de Satoru.
Su esposo solo sonrío y la agarro del cabello tirándolo duro hasta que Sachiko soltó un grito de dolor.
-No le voy a prometer nada a una estúpida omega, solo sirves para follar y engendrar, así que has tu trabajo como yo hago el mío. - dijo para después aventarla al suelo enfrente de los otros alphas. - así que abre tus putas piernas y agradece que queremos follar tu vagina vieja.
Sachiko lloraba en silencio, odiaba la humillación que sentía al ser expuesta y llamada zorra frente a otras personas.
-Solo termina ya esto. – susurro en lágrimas.
Su esposo se agacho con ella y la jalo del cabello haciendo que su cabeza se levantará.
-Esto terminará hasta que yo diga. - dijo para después abofetear a su esposa.
Sachiko aguantaba los sollozos para no hacer más ruido. Se decía a ella misma “Solo 2 días más y se termina, solo aguanta 2 días más”

 

A la mañana siguiente, Sachiko se levantó adolorida, apenas podía ponerse de pie, su cuerpo estaba todo cubierto de moretones y semen seco. Al caminar hacia el baño sentí todo el semen saliendo de ella.
Tenía que llegar rápido al baño antes de ensuciar más la casa.
En el baño, se tayo el cuerpo hasta que lo dejo en rojo vivo, se puso aceite en los moretones y los envolvió en tela. Tenía que lucir como si nada, delante de su hijo.
Cuando termino de lucir presentable, se dirigió a la habitación de Satoru, el cual todavía seguía dormido. Sachiko se coloco a un costado de su hijo y sonrió.
-Solo un día más mi amor.
Se recostó un rato y termino dormida.
De repente un fuerte golpe en la puerta la hizo levantar de golpe y poner su cuerpo protegiendo a Satoru de lo que sea que haya ingresado. Al ver a su esposo, sabía lo que significaba.
-Ya le dije a las sirvientas que cuiden a Satoru, tu te vienes a mi cuarto ahorita. - dijo para voltearse e irse. A los pocos segundos ingreso una sirvienta mayor.
-Yo cuidaré a Satoru, no se preocupe. – dijo para después agacharse y con suaves movimientos despertar a Satoru.
Sachiko mira la escena triste.
-Gracias, por favor no permita que nadie se le acerque mientras no estoy.
La sirvienta asintió con la cabeza y se giro para ayudar a Satoru a arreglarse.
Sachiko se levanto con dolor, pero se encamino de nuevo a los aposentos de su esposo, volvió a abrir la puerta, teniendo la misma escena que ayer.
Por lo menos mi celo ya no llegará tan fuerte. Pensó para posteriormente cerrar la puerta.

 

El día había llegado, todo estaba preparado, sus padres la esperaban en el lugar acordado, solo necesitaban lucir como siempre y todo sería un éxito. Llego a la habitación de Satoru sonriendo, se acostó a un lado de él y lo despertó con besos en toda la cara.
-Buenos días corazón, hoy es un grandioso día. – dijo para después mover un cabello de la frente de Satoru.
Satoru adormilado se paro de golpe y grito.
- ¡¿Ya es mi cumpleaños?!
Sachiko soltó una carcajada y negó con la cabeza
-No, es un día mejor. Así que vamos a cambiarte ya desayunar, ¿sí? – dijo mientras ayudaba a Satoru a ponerse la ropa que le había preparado este día. Era una capa de color y capucha negra, ayudaría como camuflaje en la oscuridad de la noche, si llegan a perseguirnos. Combinaba con su atiendo habitual por lo que no levantaría sospechas.
Cuando termino de arreglar a Satoru caminaron hacia la cocina, donde últimamente han estado comiendo, para ser detenidos por una sirvienta.
-Sra. Sachiko, el Sr. Espera que usted y el joven amo los acompañe a desayunar en el comedor. – dijo la sirvienta para después guiarlos hacia el comedor.
Sachiko empezó a sentirse nerviosa. ¿Por qué justamente ahora quiere que comamos con él? ¿sabe algo del plan? ¿Piensa salir?
Estaba tan absorta en sus pensamientos que no se había dado cuenta que ya habían llegado al comedor. Al abrir la puerta, se vio a su esposo comiendo junto con los otros jefes del clan.
Sachiko se asustó mucho más. ¿Qué hacían los jefes del clan aquí? ¿Piensan violarme enfrente de Satoru?
-Siéntate Sachiko, estaba hablando con los jefes del clan de lo satisfecho que contigo. – dijo su esposo poniendo su plato de arroz de nuevo en la mesa. – Y me estaban preguntando que si tomabas algo para tu control de natalidad. A lo que, obviamente les respondí que sí.
No le gustó hacia donde iba esto.
-Así que me preguntaron que si podía prestar con ellos por un tiempo para que tuvieran crías con ellos. - continuo su esposo – Por lo que obviamente le dije que sí, tenemos que apoyarnos entre clanes. ¿Y hacer que estos funcionen o no? Así que propusieron llevarte hoy en la noche, no te preocupes de Satoru, yo lo cuidare y le enseñare como debe servir a un alpha.
Al escuchar lo último Sachiko tomo a Satoru y lo puso detrás de él. No podía creer que esto estuviera pasando justo cuando se van a marchar. Tenía que hacer tiempo para que pudieran escaparse cuando no estaban observando. Si se teletransportaba desde la habitación de Satoru tendrían que correr más hasta el punto de encuentro, a parte de que era más probable que los descubrieran. Tenía que actuar con calma, si no se daría cuenta.
-Esta bien, Sr. – dijo Sachiko para después hacer una reverencia, y se dispuso a servirle de comer a Satoru.
Los alfas estaban sorprendidos, conocían a Sachiko y nunca la habían comportado tan obediente.
-Veo que tener una orgia antes de tu celo, ayudo a tranquilizarte. - dijo el jefe del clan Zenin sonriendo.
Sachiko dejo el cubierto y miro al alpha.
-Le pido que se abstenga de las vulgaridades frente a m….. - no termino de decir cuando recibió una cachetada por parte de su esposo.
-Te he dicho que no tienes voz para decir que dice o no dice un alpha, aprende tu lugar, maldita perra.
Sachiko solo se quedo en silencio y siguió asistiendo a Satoru. Satoru la miraba asustado, sabía de lo que era capaz de hacerle daño a su padre a su madre. Sachiko solo le sonrió de todo corazón y le susurro.
-Todo está bien, no te preocupes mi amor. – su dedo por la comisura de la boca de Satoru para quitarle unas sobras.
Los alphas se habían ido cuando Satoru había terminado de comer.
-Mamá, ¿estás bien? – dijo su cachorro para pasar su mano por la mejilla de Sachiko. Ella soltó unas cuantas lágrimas, pero sonrió.
-Claro que si mi vida, no te preocupes, tu mamá es fuerte, por eso tu también debes de hacerte fuerte. - dijo para colocar ambas manos en los cachetes de Satoru y atraerlo para dejar un beso en su frente. – tienes que volverte más fuerte que tu mamá, para que no permitas que ningún alfa te trate así, ¿sí?
Satoru la observo por unos segundos y asintió sonriendo.
-Claro, seré tan fuerte que protegeré a mi mamá de los alfas malos. – dijo Satoru levantando su mano hacia arriba, Sachiko solo pudo reír y soltar unas lagrimas más.
-Claro mi vida, y lo serás. Posees una fuerza inigualable, por eso los alphas no quieren que aprendas como usarla. – Satoru la miro desconcertado, a lo que Sachiko volvió a atraerlo para darle un beso - lo entenderás cuando seas mayor mi amor.
Ambos se pararon y salieron al patio trasero, para que Satoru siguiera jugando. Solo faltaban horas para que se oscureciera y se llevara a cabo su plan.
Sachiko suspiro.
Tenía que hacer que Satoru jugara tanto para ensuciarse completamente, para perder su olor. Por lo que se sentó, tomo una parte de su vestido y lo desgarro, cuando la tira estaba lo suficientemente larga, se acerco a Satoru y le envolvió las glándulas aromáticas con su tela. El cachorro la miro extraño.
- ¿Para qué es eso mamá?
Sachiko sonrío. – Es para que no te ensucies tanto. - Satoru solo hizo una O con su boca. -Listo, ya quedo. – termino para después acomodarle la ropa para que no se notara tanto la tela alrededor de sus glándulas. Sachiko atrajo a Satoru para olfatearlo y como tenía pensado, su cachorro no olía a feromonas.
-Así esta mejor. - dijo para posteriormente escuchar el canto de un pájaro. Por lo que ella volteo y observa al mismo pájaro que por los últimos días ha sido su confidente.
Ya están aquí.
Sachiko estaba empezando a ponerse nerviosa, por lo que sacudió su cabeza y se dio unas palmaditas en las mejillas, tratando de pasar los nervios.
-Bueno, ya termino la hora de jugar, ya es de noche. Hay que irnos a costar. - dijo tomando a Satoru entre sus brazos y llevándolo a la habitación.
Mientras más se acercaban, Sachiko miró a los alrededores a ver si estaba despejado, al ver que no había ningún alma por el pasillo, se dirigió hacia los establos.
- ¿A dónde vamos mami? – pregunto Satoru aun agarrado de su cuello.
Sachiko levanto un dedo, presionándolo contra sus labios, queriendo darle a entender a Satoru que debería estar en silencio.
-Vamos a jugar mi vida, debes de estar en completo silencio hasta que mami te lo diga, ¿sí?, quién gane, recibirá un postre. – Satoru la miro con ojos brillosos, le encantaban los postres, eran la mejor parte de su comida. Por lo que asintió con la cabeza y puso sus dedo en la boca, copiando a su mamá.
Sachiko sonrío y volvió su mente al juego, miro a ambos lados del establo. Se supone que a estas horas los sirvientes terminan su trabajo.
Al no ver a nadie, se apresuró a correr hacia el punto que había marcado para realizar la teletransportación. Dejo a Satoru cerca de ella y empezó a moverse un poco la paja para encontrar la marca roja. Atrajo a Satoru de nuevo y lo coloco lo más cerca del punto. Empezó a escribir los caracteres en el piso, lo más rápido posible.
De arrepentirse se consiguió escuchar pasos apresurados, que vinieron hacia los establos, ya solo faltaban 2 caracteres y el circulo estaría completo. Justo cuando termino como a Satoru entre sus brazos, cuando la puerta del establo se abrió de golpe, mostrando a su esposo con la concubina.
-Te dije que estaba planeando algo. – grito la concubina.
Sachiko no quiso esperar más tiempo, juntando sus manos, teletransportando a Satoru con ella.
Al momento de llegar al bosque, tomo a Satoru y comenzó a correr. Satoru no entendió que estaba pasando.
- ¿Mamá? – pregunto Satoru.
Sachiko lo miro y sonrió. - Perdiste mi amor, habíamos dicho que en silencio.
Satoru la miro sorprendido y empezó a hacer pucheros, diciendo que eso no contaba.
De repente se conseguirá escuchar los árboles cayendo detrás de ellos. Sachiko volteo para observar una maldición persiguiéndolos, por lo que empezó a correr más rápido.
- ¡ATRAPENLA Y TRAIGANME A SATORU VIVO! – se escucho un grito por todo el bosque.
Estaban cerca.
No faltaba mucho para llegar al punto de encuentro. Solo unos pasos más y estaría segura con su familia, pero de repente algo tiro de su pierna tumbándola, al voltear encuentra a la maldición riendo y repitiendo “LA TENGO” “LA TENGO”, Satoru ya hizo unos pasos de ella.
-¡Sachiko! –alguien grito enfrente de ellos.
Se vio a un señor mayor junto a una señora. Se giro y golpeo a la maldición con su técnica, logrando soltarse, tomando de nuevo a Satoru entre sus brazos y corriendo hacia los señores. Al llegar, dejo a Satoru en brazos de su madre y la miro.
-Cuídalo mamá, es mi vida. – dijo Sachiko, para después correr hacia otro lado alejando a la maldición con ella. – Váyanse, él es más importante.
Sus padres la miraron con angustia, pero tomaron a Satoru entre sus brazos y subieron a los caballos para después alejarse.
-¡¡¡MAMÁ!!! ¡¡¡NO!!! ¡QUIERO A MI MAMÁ! - Comenzó a gritar en los brazos de la señora, extendiendo su mano hacía donde esta su madre peleando.
Sachiko voltea llorando. – Estoy bien mi amor, los alcanzo después, ¿No nos prometemos un postre? – dijo sonriendo. – Te amo mi cachorro, siempre lo hare.
Satoru sabia que su mamá nunca mentía, pero algo dentro de él le decía que sería la ultima vez que la vería. Su mamá estaba llorando, lo necesitaba con ella. Dijo que sería fuerte por ella, no podría dejarla atrás. Trato de soltarse de la señora que se hacía llamar su abuela, pero ella ejercía una gran fuerza para sostenerlo en su lugar, cuando estaba a punto de gritarle, sentía gotas de lluvia, se volteo para mirarla y ambos estaban llorando. En ese momento comprendió que ambos también sufrían por dejar a su hija atrás.
Cuando Sachiko los perdió de vista, expulso la mayor cantidad de feromonas que podía, para que se perdiera el rastro de Satoru. De arrepentirse sintió un dolor en el área del pecho, al bajar la mirada observo una flecha atravesándola.
Por lo menos les di tiempo.