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Un maldito beso en el cual pensar

Summary:

—¿Puedo besarte? —preguntó.

Escuchar las palabras en voz alta hacía que todo se sintiera mucho más real y a Mike le encantaba. Pensó que también podría amar a Will, y el pensamiento no se sentía nuevo. Era como una piedra medio enterrada en la tierra recién suelta por una patada. Era algo que había estado en lo más profundo del corazón de Mike durante un tiempo, quizás años, pero acababa de ser descubierto.

Will lo empujó y Mike no tenía idea de que había hecho mal. Solo estaba diciendo la verdad. Los amigos no mienten.

—¿Qué? —preguntó Will, su voz sonaba un poco ahogada. Estaba haciendo una mueca y Mike quería dejar de decir o hacer cualquier cosa mala que haya hecho para que Will le sonriera de nuevo.

—Yo... yo pregunté si podía besarte. —dijo Mike, y Will lo hace callarse mientras miraba a su alrededor frenéticamente.

—Mike... —respondió Will, sonaba cansado. —No puedes simplemente preguntar eso.

—¿Por qué no? Quiero besarte, así que te lo pedí.

—Pero tú no... Mike... no quieres besarme. Solo estás borracho.

*****

O donde Mike suspira por Will mientras está borracho, y luego suspira por Will mientras está sobrio.

Work Text:

Mike estaba tan borracho ahora mismo. Como, más borracho de lo que creía haber estado alguna vez, lo cual no era decir mucho, pero crean en su palabra porque en este momento, realmente estaba borracho. Estaba en una fiesta organizada por un chico de su clase de inglés, Paul no sé qué, con la fiesta, Max, Eleven y Will. Bueno, Will era parte de la fiesta, y Mike lo sabía, pero en el estado mental de ebriedad en el que se encontraba ahora, se sentía importante mencionar a Will individualmente. Will era diferente. En el buen sentido. Él era... él era Will.

—Will... —dijo Mike, saboreando la forma en que el nombre se curvaba alrededor de sus labios. Se sentía agradable. —Will, Will, Will... —Es un buen nombre. A Mike le gustaba.

—¿Sí? —preguntó Will. Mike parpadeo con fuerza, dándose cuenta de que Will realmente podía escuchar cuando decía su nombre. Recordó que las palabras tenían un volumen propio. Era el tipo de comprensión que Mike no creía que necesitaría tener si estuviera sobrio.

Mike miró a Will, quien no parecía estar tan borracho como Mike, pero tenía una sonrisa perezosa en su rostro, así que tenía que estar cerca.

—Tienes un bonito nombre. —respondió Mike.

Will no respondió y Mike lo miró con más atención. Como realmente se veía. Will estaba sentado en el sofá con Mike, tal vez a un pie de distancia, y las luces tenues de la habitación lo envolvían en un suave resplandor. Se veía como de otro mundo de la mejor manera posible, y Mike no podía evitar querer acercarse más a él. Will llevaba una camisa que probablemente era de segunda mano, pero le quedaba muy bien. Todavía tenía el mismo corte de tazón que siempre había tenido, y todavía se veía un poco estúpido, pero también era agradable, captaba la luz muy bien. Le quedaba de alguna manera, lo hacía parecer aún más angelical. Distraídamente, Mike se preguntaba si se sentía tan suave como parecía.

—Hey, Will...

—¿Sí, Mike?

—¿Puedo tocar tu cabello? —Will parecía confundido y Mike sintió la necesidad de aclararlo. —Tu cabello se ve suave, así que quería sentirlo. Ya sabes, para comprobar.

Will no parecía particularmente tranquilizado por esto, pero asintió, luego se lamió los labios, lo que probablemente no era un movimiento destinado a Mike, pero de todos modos se sintió atraído por él. Y en ese momento se le ocurrió que realmente quería besar a Will. Los labios de Will probablemente eran suaves. Suaves, como se veía su cabello. Más suaves, incluso.

Mike se movió lentamente, su mano alcanzando la coronilla de la cabeza de Will, pero antes de que se diera cuenta, él también se estaba inclinando y estaban cerca. Demasiado cerca. Mike podía sentir el aliento de Will sobre él. Olía levemente a alcohol. Will lo miró a los ojos, y esto se sintió significativo. Eléctrico. Mike probablemente podría cerrar la distancia entre ellos en medio segundo. Sin embargo, no lo hizo. A pesar de que estaba completamente borracho, sabía que no podía besar a la gente sin su permiso. Eso estaba mal, así que en su lugar, se conformó con rodear a Will con sus brazos.

—Lo es. —murmuró en el cuello de Will. Will era cálido. Irradiaba bondad. Mike realmente quería besarlo.

—¿Qué? —Will respondió. Finalmente se dió cuenta de que Mike lo estaba abrazando y le correspondió de una manera distanciada. Sus brazos colgaban libremente alrededor de Mike.

—Tu cabello. Es suave... es tan suave.

—Gracias, Mike... —dijo Will, y Mike pensaba que podría haber encontrado su nueva obsesión al escuchar a Will decir su nombre.

—¿Puedes decir eso de nuevo?

—¿Gracias, Mike?

—No, solo la segunda parte.

—¿Qué segunda parte? ¿Solo tu nombre?

—Sí. —respondió Mike y luego pasó un momento preguntándose si estaba siendo raro. Pero luego pasó ese momento y Mike solo veía a Will con seriedad.

—Está bien, Mike. —dijo Will lentamente, y Mike tarareo, contento. Ninguno de los dos dijo nada por un momento, pero el silencio no era incómodo. En todo caso, estaba cargado, eléctrico, como algo flotando entre ellos.

—Estás más callado cuando estás borracho. —dijo Mike.

—Tal vez solo es que tu hablas más de lo habitual. —respondió Will. —Además, no estoy callado, estoy siendo observador.

Mile se rió de eso. Una risa sincera. Se sentía como una chica de secundaria en ese momento.

—Sabes, eso suena un poco espeluznante. —dijo entre risas. Las cejas de Will se fruncieron.

—No es espeluznante... mira hacia allá. —Hizo un gesto a través de la habitación, y Mike lo siguió con la mirada, fijándose en dos chicas desapareciendo por las escaleras hacia el sótano. —¿Ves eso?

—¿Las chicas que van al sótano?

—Sí. Apuesto a que van a buscar más alcohol.

—¿Y eso que?

—Escuché a Paul decir que puso a su perro en el sótano por esta noche. Y una de esas chicas, la del pelo rubio, es Carrie Klein, está totalmente aterrorizada por los perros.

—¿Cómo sabes eso? —preguntó Mike.

—Siendo observador. —respondió Will con una sonrisa irónica. —Me taparía los oídos por cierto, si fuera tú. 

Mientras lo dijo, un grito sonó desde el sótano. Mike saltó ante el sonido.

—¿Qué fue eso?

—Lo que acabo de decirte. Carrie Klein le tiene un miedo mortal a los perros. Hay un perro en el sótano. Carrie está en el sótano.

—Oh, Dios mío, Will, eres como un genio o algo así. Eso tiene que ser un superpoder. Eres... eres increíble —dice Mike con entusiasmo. Will y él habían cambiado su manera de abrazarse, lo cual era un poco incómodo en el sofá, especialmente dadas las extremidades largas de Mike, pero estaban igualmente entrelazados.

—¿Están abrazados? —preguntó una voz. Mike y Will vieron hacia arriba al mismo tiempo.

—Hola, Max. —dijo Will. —¿Cómo estás?

—Estoy bien. —respondió ella. —Pero no creo que haya una explicación sobria en el planeta de por qué tú y Wheeler se están abrazando.

Mike observó cómo Will miró hacia abajo a sus piernas superpuestas, a su brazo colgado sobre el hombro de Mike, y observó cómo Will se alejó lentamente. De repente, Mike sintió frío.

—¿Cuál es tu problema? —preguntó Mike, y oh, sonaba un poco enojado. Podía escucharlo en su propia voz.

—Cálmate, hombre, no tengo ningún problema con eso. Era solo una pregunta.

—Pregúntale a alguien más, entonces. —respondió Mike con petulancia. Apenas pudo escuchar a Max murmurar en voz baja:

—No estoy lo suficientemente borracha para esto. —mientras se despedía de Will y se alejaba.

—¿Qué fue eso? —preguntó Will. Parecía que todo su enfoque estaba en Mike, lo que significaba que no estaba mirando a otras personas en ese momento. A Mike le gustaba la idea de ser objeto de toda la atención de Will de esa forma, pero no disfrutaba particularmente de la mirada a medias de Will.

—Yo no... yo no lo sé. —Mike se pasó una mano por el pelo. No tenía la intención de parecer grosero ni nada, solo se sentía como si Max estuviera... Mike no estaba realmente seguro de qué hizo ella que lo molestó tanto, pero definitivamente había hecho algo. Tal vez fue que ella se había entrometido en su momento con Will. Y esa era la razón por la que Will ya no lo abrazaba. Tenía más sentido si Mike lo pensaba así.

Will lo miró como si estuviera preocupado, pero no dijo nada. Dios, Mike quería besarlo. ¿Mike quería besarlo tanto cuando ambos estaban sobrios? No podía recordarlo.

—¿Puedo besarte? —preguntó.

Escuchar las palabras en voz alta hacía que todo se sintiera mucho más real y a Mike le encantaba. Pensó que también podría amar a Will, y el pensamiento no se sentía nuevo. Era como una piedra medio enterrada en la tierra recién suelta por una patada. Era algo que había estado en lo más profundo del corazón de Mike durante un tiempo, quizás años, pero acababa de ser descubierto.

Will lo empujó y Mike no tenía idea de que había hecho mal. Solo estaba diciendo la verdad. Los amigos no mienten.

—¿Qué? —preguntó Will, su voz sonaba un poco ahogada. Estaba haciendo una mueca y Mike quería dejar de decir o hacer cualquier cosa mala que haya hecho para que Will le sonriera de nuevo.

—Yo... yo pregunté si podía besarte. —dijo Mike, y Will lo hace callarse mientras miraba a su alrededor frenéticamente.

—Mike... —respondió Will, sonaba cansado. —No puedes simplemente preguntar eso.

—¿Por qué no? Quiero besarte, así que te lo pedí.

—Pero tú no... Mike... no quieres besarme. Solo estás borracho.

—Más sin embargo quiero hacerlo. ¿Puedo demostrártelo? ¿Puedo besarte para probarlo?

Will se levantó del sofá y se alejó. Mike quería levantarse detrás de él, pero se sentía congelado en el lugar. Dios, realmente la había cagado.

Comenzó a planear cómo se disculparía con Will por ello, pero en realidad no podía pensar con claridad. Todo lo que se le ocurría era un desesperado lo siento, y eso no era suficiente, no para Will.

Will de pronto estaba de vuelta, con su chaqueta, la de mezclilla negra que solía ser de Jonathan. Extendió su mano para que Mike la tomará.

—Mike. —dijo Will. —Te llevaré a casa. No me di cuenta de que estabas tan borracho.

—¿Por qué dices tanto mi nombre? —Mike preguntó miserablemente. Will no quería besarlo, pero seguía diciendo el nombre de Mike. Seguía diciéndolo y diciéndolo y ¿no sabía cómo se sentía Mike?

—¿Que se supone que significa eso? No digo mucho tu nombre, Mi... —Will se interrumpió, y Mike deseaba no haber dicho nunca nada porque ahora Will haría un esfuerzo por no decir su nombre. Mike se lamentó de la pérdida. —Volvamos a casa.

—Sí, está bien. —dijo y tomó la mano de Will. Tropezó un poco al levantarse, pero Will lo sostuvo con un brazo sobre su hombro. Debe haber sido incómodo porque Mike era más alto, pero Will era más ancho, así que funcionaba.

Afuera, hacía un poco de frío y el frío tomó a Mike por sorpresa. Se inclinó hacia el lado de Will mientras comenzaban a caminar de regreso a la casa de Mike. Mike condujo hasta la fiesta, pero él y Will bebieron, por lo que la caminata de media hora a casa era su única opción. Mike era honestamente bastante imprudente, pero nunca conduciría borracho. Eso más que imprudente, sería estúpido.

Podría haber sido romántico, los dos caminando por las calles tranquilas y oscuras de los suburbios, con el mundo suave en los bordes por el alcohol. Pero Will acababa de dejar en claro que no quería besar a Mike. Así que no era romántico. En cambio, eran solo ellos dos, acurrucados entre sí muy platónicamente.

—¿Había chicas lindas en la fiesta? —preguntó Will y Mike debe haberle lanzado una mirada confundida porque Will explicó: —Quiero decir más temprano en la noche, ya sabes, antes de que estuviéramos juntos en el sofá.

—Um, no realmente.

Honestamente, Mike había pasado la mayor parte de su noche pensando en Will. Condujo a la fiesta solo, deseando que Will estuviera en el asiento del pasajero. Tomando tragos con Lucas e imaginando que era Will pasándole la botella para más. Honestamente, Mike no cree que haya gastado mucha de su energía cerebral en chicas desde que él y Eleven rompieron hace unos meses.

—¿De verdad? Había tanta gente allí. —Mike hizo una mueca. 

—¿Conociste a alguna chica linda, Will? —Mike preguntó. Tal vez por eso Will no quería besarlo. Mike no debía compararse con ninguna chica que Will hubiese conocido. Probablemente a Will ni siquiera le gustaban los chicos. Dios, a Mike se le había olvidado que no a todo el mundo le gustaban los chicos de esa manera. Will era normal. Will no está tan mal como Mike.

—¿En la fiesta?

—Sí, en la fiesta. —Mike tragó. Se sentía como si su lengua fuera demasiado grande en su boca, y estaba cansado, de la nada, fue golpeado por una ola de agotamiento que literalmente quería tirarlo al suelo.

—Oh, si, entonces no.

—Espera, ¿entonces  lo hiciste o no? —Mike entrecerró los ojos hacia Will, como si eso lo ayudará a comprender mejor.

Caminaban bajo una farola y, de la nada, Will estaba bañado en luz. Mike lo deseaba tanto que le dolía. Eso se sentía más profundo que estar borracho. Como si se hubiera despertado por la mañana, sobrio pero con resaca, y deseara a Will tanto como en ese momento. Si estuviera en un estado de ánimo diferente, Mike probablemente se alejaría un paso de Will, cerraría sus manos en puños a los costados y miraría a cualquier parte menos al chico que estaba a su lado. Pero no lo estaba, así que se acurrucó más cerca y envolvió un brazo alrededor de Will.

—No lo hice. —dijo Will, y salieron del halo de la farola. Mike estaba seguro de que había más que decir, pero estaba lo suficientemente contento como para no responder.

De alguna manera, el resto de la caminata transcurrió sin que ninguno de los dos dijera nada más, porque antes de que Mike se diera cuenta, estaban frente a su casa. Se colaron por la parte de atrás, porque Mike estaba bastante seguro de que su toque de queda había sido al menos hace una hora, y subieron de puntillas a la habitación de Mike.

El reloj digital de la mesita de noche de Mike marcaba la 1:45 a.m., lo que confirmaba que definitivamente había pasado su toque de queda. Mike bostezo.

—Entonces, ¿estás bien? —preguntó Will, de pie en la puerta de Mike. Todavía llevaba su chaqueta puesta.

—Sí. —respondió Mike, quitándose la camisa. Will deliberadamente miró hacia otro lado. —¿Tu, eh, volverás a casa ahora?

—Ese era el plan.

—Pero Will... —Mike medio gimoteo. —Es demasiado tarde para eso. Sólo quédate. Puedes llamar a tu madre por la mañana.

—No estoy seguro de que eso sea una buena idea.

—Vives al otro lado de la ciudad y es medianoche. Yo no... no creo que quiera que hagas esa caminata solo.

—No tienes que protegerme, Mike. —respondió Will, y ahí estaba, diciendo el nombre de Mike de nuevo. Sinceramente, era estúpido lo feliz que lo hacía sentir.

—Lo sé. —Mike trago. —Supongo que solo quiero hacerlo. Pero Will, quédate... por favor...

Will seguía mirando hacia otro lado, pero Mike lo observaba atentamente y se dió cuenta cuando Will cedió, sus hombros se aflojaron y se quitó la chaqueta. Will suspiró. 

—Bien. —Mike podía sentir como estallaba en una sonrisa. 

—Excelente. —Volvió a caer en su cama y se empujó contra el costado para que hubiera espacio para Will.

—Uh, ¿puedes prestarme una almohada? —preguntó Will.

—¿Qué quieres decir? —Will señaló hacía sus pies, no, hacía el suelo.

—Preferiría no usar mi chaqueta como almohada de preferencia, pero-

—Puedes compartir conmigo. —dijo Mike. Palmeó la cama para mostrar cuánto espacio había. —Lo hemos hecho muchas veces antes. Si te sientes incómodo, me empujare tanto contra la pared que ni siquiera te darás cuenta de que estoy aquí.

—No sé si eso es una buena idea.

—Vamos, Will, mi piso esta asqueroso.

—Bien. —murmuró Will.

Cerró los ojos por un minuto como si se estuviera preparando para algo antes de quitarse el cinturón y meterse en la cama con Mike. La cama se hundió junto con él, y Mike se quedó allí por un minuto, con los ojos bien abiertos, asimilando el silencio de la noche y el hecho de que estaba tan cerca de Will. Era agradable, más cálido que estar solo en la cama. Sin embargo, no podía evitar sentirse un poco asqueroso, como si hubiera obligado a Will a quedarse.

—Lo siento. —susurró, pero no hubo respuesta. Will ya debía estar dormido. Mike se sentó un poco para mirar el reloj de nuevo. Eran casi las 2 AM. Will se removió en la cama junto a él, y Mike se volvió a recostar lo más suavemente que pudo y cerró los ojos. El sueño llegó pronto.

*****

El dolor de cabeza con el que Mike se despertó era legendario. Le dolían las extremidades y le palpitaba la cabeza, por lo que no abrió los ojos de inmediato cuando recuperó el conocimiento. En cambio, simplemente se acostó allí y se preguntó por qué bebió tanto anoche. Ni siquiera creía poder recordar la mitad de lo que pasó. Sabía que había conducido hasta allí, y mierda, probablemente necesitaría recoger su auto en algún momento de hoy, y sabía con quién había estado allí, pero la mayoría de los eventos de la noche eran confusos.

Algo se movió justo a su lado y Mike se sobresaltó. Se sentó rápido y abrió los ojos de inmediato y ouch, eso era mucha luz. Pero ni siquiera podía concentrarse en su resaca porque Will estaba en la cama junto a él.

¿Qué diablos pasó anoche?

—¿Will? —Mike murmuró. Su garganta estaba ronca pero no le importaba. Will estaba ahí. Will estaba en la cama de Mike.

Will se movió, estirándose lo mejor que podía en la cama de Mike, que en realidad no era lo suficientemente grande para dos adolescentes. Murmuró algo en respuesta, un murmullo incoherente de alguien que claramente aún no estaba del todo despierto. Mike quería levantarse, pero estaba en el lado equivocado de la cama. Tendría que pasar por encima de Will para salir, y sabía que eso sería incómodo, así que se dejó caer en la cama y miró al techo tratando de juntar los fragmentos que tenía de la noche anterior.

Estaba casi perfectamente tranquilo, y Mike se sentía casi doméstico, acostado en la cama junto a Will. Era un perezoso sábado por la mañana, y si se concentraba lo suficiente, la escena podía cambiar a los dos en un bonito departamento, con una cama más grande que en la que se encontraban acostados. En un lugar fuera del tiempo, donde los chicos no se avergonzaban de ser homosexuales. Habría un perro, tal vez, acurrucado a los pies de la cama, y el brazo de Will estaría sobre Mike.

O esperen, eso último era más que solo la estúpida y extraña fantasía de Mike. En algún lugar de Will moviéndose alrededor de la cama, su brazo encontró su camino sobre el pecho de Mike. Su pecho desnudo. Mike no podía decidir si ese era el mejor o el peor momento de su vida, pero seguro que era uno de esos. Estaba haciendo todo lo que podía para respirar superficialmente, pero algo pasó con el aire y estornudó.

Se sentía como en cámara lenta. Su burbuja de silencio estalló y Mike se congeló. Will se despertó sobresaltado y Mike, no pudo obligarse a cerrar los ojos. Era como si estuviera maldito al ver cómo se desarrollaba todo ese lío. Observó cómo Will abría los ojos y se daba cuenta de dónde estaba y con quien, saltó de la cama mientras Mike seguía tirado allí inútilmente.

—Eh, hola, Mike... —dijo Will. Su voz era más profunda por la mañana de lo que solía ser haciendo que el estomago de Mike se agitara.

—Buenos días, Will. —respondió Mike con rigidez.

El tramo de silencio que siguió fue quizás lo peor que Mike hubiese experimentado. Y al más puro estilo Mike Wheeler, fue y lo empeoró.

—Entonces, Will... —dijo. —¿Tú, eh, recuerdas lo que pasó anoche?

Los ojos de Will se abrieron y dio un paso atrás.

—¿Tú no?

—Asi que tu si.

—Quiero decir, sí, no me emborraché del todo... —respondió Will. La luz del sol se filtraba a través de las cortinas y Mike se estremeció ante la luz brillante. —Supongo que no puedo decir lo mismo de ti.

—Ni siquiera sé qué pasó... —dijo Mike. —Realmente no estaba planeando beber tanto.

—Está bien. —Will jugueteó con los puños de sus mangas como lo hacía cuando estaba nervioso.

—¿Está todo bien? —preguntó Mike. —No hice nada estúpido anoche, ¿cierto?

—Estuviste bien. —dijo Will, repitiéndose a medias. Su voz se quebró y Mike quería acercarse a él. Deseaba poder recordar lo que había hecho porque claramente, era malo. Era malo porque al parecer había lastimado a Will, y era malo porque Will estaba mintiendo al respecto.

Mike se levantó de la cama y se puso una camisa. Estaba parado cara a cara con Will ahora. Ambos estaban se veían cansados por el desgaste de la noche, Will se veía exhausto a pesar de que acaba de despertarse, y teniendo en cuenta su propia resaca, Mike está seguro de que se veía mucho peor.

—Will, lo siento... —dijo Mike, pero era como si estuviera agarrando un clavo ardiendo. No estaba completamente seguro de por qué se estaba disculpando, por lo que las palabras se sentían débiles, pero eran ciertas. Él lo sentía.

—Está bien. Honestamente. Tal vez solo estabas nervioso por Eleven. —Mike levantó las cejas.

—¿Qué quieres decir con "nervioso por Eleven"? Rompimos hace meses.

—No nervioso por estar cerca de ella... —dijo Will, llevándose una mano a la nuca. —No sé, tal vez nervioso no era la palabra adecuada. Solo pensé que tal vez bebiste tanto porque Eleven estuvo con Max anoche.

—Estar con Max, como...

—Enganchadas. Saliendo. Besándose. ¿Cuántas otras formas hay de decirlo?

—¿Qué?

Entre los eventos de anoche que Mike no recordaba, la relación de Eleven y Max ocupaba un lugar bastante alto en la lista. Ahora que lo pensaba, habían estado bailando juntas por un tiempo, pero era Hawkins. Los chicos no besaban a los chicos, y las chicas no besaban a las chicas. Especialmente no en fiestas con la asistencia de casi la mitad de la clase junior de Hawkins High.

Si era honesto consigo mismo, Mike había pensado a medias que era la única persona gay en todo Hawkins. Claro, lógicamente sabía que, estadísticamente, seguramente tendría que haber otros, pero en realidad nunca hizo clic en el hecho de que otras personas que conocía podrían ser homosexuales.

—Sí, sucedió bastante temprano en la noche. No estoy seguro de si alguna de ellas estaba borracha.

—Huh... —respondió Mike. Sabía que debería decir algo más, pero su cerebro estaba empañado por una niebla sólida.

—Estoy bastante seguro de que la mayoría de la gente pensó que era solo una cosa de engancharse con otras chicas, pero hablé con Max y de verdad están saliendo. —dijo Will, pero en este punto, solo estaba divagando.

—No sabía que Eleven era lesbiana. —La cara de Will se congeló.

—¿Tienes algún problema con eso?

La forma en que veía a Mike era positivamente escrutadora, y Mike no sabía qué decir. No era como si pudiera decirle a Will que no, que no tenía ningún problema con eso, solo pensaba que era divertido que un chico gay y una lesbiana hubiesen estado saliendo durante casi dos años. Pasaron suficientes segundos como para que se notara la falta de respuesta de Mike. Enderezó la espalda y se aclaró la garganta.

—¡No, en absoluto! Al contrario, en realidad, no es un problema. Eleven y yo estamos muy lejos. Estoy feliz por ella y Max. ¿Quieres quedarte a desayunar? —Añadió la última parte porque necesitaba que la conversación cambiara antes de decir algo de lo que se arrepentiría.

Will entrecerró los ojos, pero no empujó el tema, para alivio de Mike.

—Probablemente debería irme a casa, en realidad. —dijo.

—No hay problema con que te quedes... —respondió Mike con entusiasmo. —Es sábado por la mañana; realmente no hay prisa. Puedo hacer panqueques o algo.

—Eso suena como demasiado esfuerzo.

—Iba a hacerlo de todos modos. —dijo Mike, y era una completa mentira, pero quería que Will se quedara. Había pasado gran parte de su adolescencia alejando a Will, y sabía que había arruinado algo anoche, pero Will estaba ahí, y Mike no podía darlo por sentado.

—Oh, quiero decir, supongo que podría quedarme. Solo déjame llamar a mi mamá primero. —respondió Will. Mike podía sentir como las comisuras de su boca se levantaban y rezó en silencio por que no se hubiera quedado sin mezcla para panqueques porque realmente no había podido cocinar otra cosa en su vida.

—Puedes usar el teléfono en la cocina si quieres.

De esa manera, Mike podría hacer el desayuno, y Will podría llamar a su madre, y tal vez Mike podría volver a perderse en su fantasía del sábado por la mañana, aunque solo fuese por una fracción de segundo.

Hizo todo lo posible por no sentirse avergonzado por ello.

*****

Lo intentó, pero falló, porque en algún momento entre Will colgando el teléfono y Mike apilando panqueques mal hechos en dos platos, recordó.

Era solo un fragmento al principio, pero Mike tiró de él, enfocándose en la astilla de un recuerdo y desenredándolo como un hilo hasta que comenzó a oler a quemado. Debería estar molesto por estropear el desayuno, pero Mike ya no se sentía especialmente hambriento.

Le preguntó a Will si podía besarlo.

Y Will dijo que no.

Por supuesto que Will dijo que no. Will no era raro como Mike. Will era increíble. Él era perfecto.

Mike apagó la estufa y tiró de su cabello porque no podía recordar haber sido tan estúpido en algún otro momento de toda su vida. Estaba aquella pelea que tuvo con Will en el primer año, y la forma en que lo trató cuando Will todavía vivía en California y Mike todavía estaba saliendo con Eleven. Había hecho trampa en un examen de precálculo en segundo año y había pasado toda la noche culpandose sin razón, pero nada tan malo. Mike estaba tan jodido.

Will ni siquiera lo había mencionado todavía.

Will había dormido en la cama de Mike anoche.

Distantemente, Mike se dió cuenta de que había comenzado a temblar. Todo se sentía demasiado lento y demasiado rápido a la vez, su cabeza estaba palpitando. Intentó calmar sus manos, pero entre su resaca y el ataque de pánico, sus esfuerzos no sirvieron de mucho.

Esto es malo. Esto es tan, tan malo.

—Los panqueques están listos. —soltó, y sonó terrible. Como si Mike saboreara lo culpable que se sentía e infundiera todo ese sentimiento en la frase más mundana del planeta.

Will lo miró con extrañeza, pero se acercó a donde estaba Mike para tomar un plato. Mike logró esbozar una sonrisa y lo que esperaba fuese un gesto juguetón en dirección a la comida.

—Mike, ¿te sientes bien? —preguntó Will.

—¿Qué? —respondió. —¿Cómo... oh, porque los panqueques se ven bastante horribles, ¿verdad? —Mike dejó escapar una especie de risa ahogada. —No te preocupes, ese es solo mi encanto Wheeler.

—No, yo... Mike, estás temblando. —Will se estaba acercando ahora, y Mike no pudo evitar sentirse como una presa acorralada.

—Lo siento... —susurró.

—Ya te dije que está bien.

—Lo siento... —volvió a decir Mike, esta vez con más fuerza. —Lo recuerdo y lo siento.

Will no respondió, se detuvo donde estaba parado.

—Oh... —Estaba haciendo una expresión extraña.

—Sí... —respondió Mike con voz hueca.

—Supongo que es bueno que no nos besáramos entonces. —dijo Will con una risa nerviosa.

Mike sabía que, siendo adolescente, estaba obligado a dramatizar demasiado las cosas, pero, sinceramente, podía sentir que su corazón se estaba rompiendo en ese momento. Astillandose en pequeños pedazos que lo apuñalaban por dentro, y dolía.

—Sí. —repitió, pero no estaba seguro de si Will podía oírlo, porque su voz era apenas un susurro.

—Eso hubiera sido muy incómodo... —continuó Will, y Mike no pudo soportarlo más.

—Entiendo si estás enojado conmigo. —dijo desesperadamente. —De verdad, lo entiendo. Probablemente sea extraño tener un mejor amigo que es... ya sabes.

—¿Qué? —Will parecía confundido. ¿Por qué Will se veía confundido? Debería verse enojado o disgustado o, al menos, un poco desilusionado.

—Ya sabes... —repitió Mike, con la esperanza de que Will hiciera clic, pero Will lo veía como si no supiera. Dios, Mike tendría que decirlo. —Un mejor amigo que es gay. —dijo Mike, y Will retrocedió muchos pasos a la vez. Eso era todo. Aquí era donde Will se enfadaría.

—Mike, ¿qué...? —preguntó Will. Parecía un poco perdido. Eso no era ira... ¿Qué diablos estaba esperando Will? Mike lo había admitido. Era un marica. ¿Por qué Will no se había ido todavía?

—Por favor, no me hagas decirlo de nuevo.

—No eres... no eres gay... —dijo Will lentamente, como si estuviera tratando de convencerse a sí mismo. —Saliste con Eleven. Te... te gustan las chicas.

—Claro, me gustan las chicas, pero no de la forma en que dices que me gustan. Eleven era... amo a Eleven pero no de la manera correcta. No de la forma en que los chicos deberían amar a las chicas.

—Pero... —Will se calló como si tuviera dificultades para procesar lo que decía Mike.

—Está bien si quieres irte. Lo entiendo.

—¿Eso significa que realmente lo dijiste en serio? —Will preguntó. —¿Cuando tú, eh... preguntaste si podías besarme?

Mike lo miró con incredulidad.

—Pensé que tú... pensé que esa parte ya estaba clara. —respondió. —Puedo tratar de superarlo.

Claro, Mike podría intentarlo, pero ya sabía que no lograría superar a Will. Estaba bastante seguro de que le gustaba Will desde antes de que saliera con Eleven, aunque no se había dado cuenta hasta principios de este año. Que le gustara Will era una de esas verdades innegables del mundo. No era algo que simplemente pudiera detener.

—Mike... —Will estaba un paso más cerca ahora, y Mike no lo entendía. —Solo dije que no podías besarme porque pensé que no querrías hacerlo si estuvieras sobrio. Yo... —Will se detuvo y tomó una respiración profunda. —quería hacerlo.

—¿De verdad? —Mike vio a Will con los ojos muy abiertos y casi se permitió creerlo. —Puedes decirme la verdad, Will. No tienes que decirlo simplemente porque crees que me haría sentir mejor.

—No lo hago por eso... —dijo Will. —¿Qué diablos, Mike? Estoy tratando de confesarte mis sentimientos aquí, lo cual es difícil, porque me gustas desde la secundaria y, sinceramente, nunca pensé que te lo diría. No te estoy mintiendo. Solo estoy... procesando.

—Oh... —respondió Mike. —Oh... —Miró a Will y sonrió. —Te gusto...

Will se sonrojó, Mike hizo que Will se sonrojara, y se cubrió la cara con las manos. Mike se acercó y cubrió las manos de Will con las suyas antes de apartarlas. Estaban tomados de la mano ahora. ¡Estaban tomados de la mano!

—Oh, Dios mío... —susurró Mike.

—¿Qué?

—Estamos tomados de la mano.

Will miró sus dedos entrelazados. —¿Sí?

—Will, estamos tomados de la mano, y yo soy gay, y tú eres gay, espera, eres gay, ¿verdad?

—Sí. —respondió Will en voz baja. Su tono era cariñoso, y Mike estaba a punto de derretirse por eso.

—Está bien, entonces yo soy gay, y tú eres gay, y nos gustamos, y estoy bastante seguro de que he soñado con esto. ¿Es raro que esté diciendo eso?

—Esta bien, Mike... —dijo Will entre risas.

—Sé que estoy divagando, pero esto es solo...

—¿Hey, Mike? —preguntó Will, interrumpiendolo pero no de una manera que se sintiera desagradable. Se sentía un poco descarado, y Mike inmediatamente decidió que le gustaba ese lado de Will.

—¿Sí?

—¿Puedo besarte?

Mike no respondió, solo se inclinó y sonrió en el beso. No estaba seguro de dónde se encontraban Will y él en ese momento, si iban a llamarse novios o no, pero no le importaba. Tenía a Will, que besa muy bien, y eso era más que suficiente.

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