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Luke, Álvaro y Anakin estaban en el puente de la malograda Segunda Estrella de la Muerte, la cual estaba a punto de estallar.
Los Skywalker se movieron rápido, llegando hasta la bahía de atraque, donde la lanzadera del fallecido Emperador estaba en buen estado, la usarían para poder escapar de ahí.
El Imperio había caído, pero, de alguna forma, tanto Luke como Álvaro sentían que aún habría que librar otra batalla aparte de Yavin, Hoth y Endor, pero no sería contra un posible remanente del Imperio, de alguna forma estaban seguros de eso.
Bajaron a Endor y aterrizaron lejos de la Aldea del Árbol Brillante, donde las celebraciones seguían en pie.
Como Anakin no había recibido un impacto tan directo y nocivo de los Rayos de la Fuerza usados por el Emperador en sus últimos segundos de vida, su respirador no se destruyó y por ende seguía respirando.
Álvaro se acercó a Luke.
Álvaro: En la Orden Kendai podemos conseguirle un traje mejor y más permisivo y sano, eventualmente es muy posible que incluso logremos revertir sus quemaduras lo suficiente como para que no necesite más el traje.
Luke: Me alegra oír eso, te lo agradezco Álvaro.
Anakin miró a sus dos hijos a través de sus lentes rojos y, por primera vez en mucho tiempo, se permitió sonreír.
No estaba seguro de merecer su misericordia, pero si Álvaro mejoraba su traje y lo hacía vivir mejor, definitivamente no se negaría.
Anakin: Yo también lo agradezco, Álvaro.
Álvaro: No tienes que agradecer, eres mi padre biológico, y aunque no estuviste para mi o para Luke, quiero poder conocerte como es debido, sin sables de luz de por medio.
Anakin asintió, él también quería esa oportunidad.
Desafortunadamente para la familia Skywalker, la única integrante femenina de la misma y, al parecer, la misma Fuerza tenían otros planes.
Un montón de soldados rebeldes aparecieron en frente de los tres Skywalker, con Leia liderando a las tropas.
Luke y Álvaro se pusieron en guardia, Anakin no podría luchar en su estado actual, y si mataba gente en estos momentos podría tener una recaída en el Lado Oscuro.
Luke: Leia, ¿que es esto?
Leia: Estoy asegurándome de que Vader pague por lo que hizo.
Luke: El ya no es Vader, es Anakin.
Leia frunció el ceño.
Leia: No hay ninguna diferencia para mi, que vuelva a la luz, como tu dices que ha hecho, no lo salva de todos los pecados que cometió, Alderaan no volverá, ni tampoco los otros planetas cuyas ciudades fueron arrasadas, ni las vidas que el monstruo al que llamas padre ha destruido.
Leia levantó su mano y los rebeldes les apuntaron.
Luke salió al frente y se preparó para encarar a Leia, la determinación brillando en sus ojos, pero tenía que admitir que se sentía un poco cansado y, no podía decir porque, pero estaba seguro de que no era por el reciente combate del que había formado parte.
Miró a Leia, que ahora no lo miraba con el ceño fruncido, sino con una pequeña sonrisa de lástima en su rostro.
Luke se sintió repentinamente más cansado, lo cual preocupó a Álvaro.
Álvaro: Luke, ¿que te pasa?
Luke en ese momento se desplomó en el suelo, aunque Álvaro alcanzó a frenar su caída con la Fuerza para que no sufriera daño alguno por si caía mal.
Álvaro, también sorprendido, pasó a mirar a Leia, con el ceño fruncido y llevando su mano a su sable de luz.
Álvaro: ¿Que le hiciste?
Leia: Puse un sedante de efecto tardío en la sopa que se tomó antes de irse a la Estrella de la Muerte, el efecto de eso ya lo estás viendo.
Álvaro: ¿Y porque lo hiciste?
Leia: Para asegurarme de que, si volvíais con nuestro padre biológico aquí, no interfirieraís cuando se tratara de llevar a Anakin a los tribunales.
Álvaro iba a saltar para tratar de detener a Leia y los rebeldes, pero, tan centrado como estaba en Leia, no se dió cuenta de que Yoda y Obi-Wan aparecieron y lo bloquearon por medio de la Fuerza aprovechando su distracción e imposibilitando su reacción.
Leia sacó un bláster y, aún manteniendo su sonrisa triste en su rostro, le apuntó a Álvaro y antes de disparar el gatillo le dirigió unas últimas palabras a su hermano.
Leia: Lo siento Álvaro, pero ni siquiera la familia está por encima de la justicia.
Álvaro aumentó su ira al oír eso, y también sintió algo que no debería sentir, rechazo hacia Leia por lo que estaba haciendo, y rechazo a su figura paterna Yoda, que lo había detenido y le había impedido salvar a su padre.
Pero no pudo hacer nada para no caer rendido.
Álvaro (a través de la Fuerza): Lo siento, padre.
Anakin (a través de la Fuerza): No te preocupes, gracias por todo.
Y luego de eso, todo fue oscuridad.
A la mañana siguiente
Luke y Álvaro despertaron, amarrados a una camilla cada uno.
Álvaro quería maldecir, mientras que Luke estaba triste por su padre, que probablemente estaba siendo torturado, o quizás incluso lo hayan matado.
Álvaro: Te debo una disculpa Luke, me paralizaron antes de que pudiera evitarlo.
Luke: Yo también me disculpo, fui engañado por una simple sopa, y ahora nuestro padre pagará estos descuidos con su vida.
Álvaro se quedó pensativo, antes de mirar a Luke con una mirada de desconcierto, muy poco habitual en él.
Álvaro: Creo que, si hay alguna posibilidad de que no muera, es convenciéndole de que revele todo lo que sabe sobre el Imperio.
Luke: Le convenceremos de que hable.
La puerta se abrió y Luke y Álvaro miraron hacia la misma, donde apareció Leia con una jarra de agua y también con un vestido que ahora tenía la insignia de la Nueva República.
Álvaro empezó a mirar su entorno, como si estuviera recordando una de las tantas imágenes que la Orden Kendai obtuvo durante su espionaje del Imperio, aparentemente este lugar le resultaba similar.
Cuando los cabos se ataron en su mente, Álvaro dirigió la vista hacia Leia, que todavía los miraba con la misma sonrisa triste que tenía cuando los había inmovilizado.
Álvaro: Esto es el Centro Imperial, ¿verdad?
Leia lo miró cuando habló, su sonrisa se quitó de su rostro.
Leia: Ahora ya no, ahora vuelve a ser Coruscant.
Álvaro: Que “alivio”.
Leia les sonrió y fue a desabrochar las cuerdas que los mantenían atados a ambos, permitiendo que ambos se levantaran por completo, ya que no estaban cansados, no realmente.
Leia: ¿Cómo os sentís?
Los ceños de Luke y Álvaro se fruncieron ante esa pregunta, era evidente que no estaban precisamente contentos.
Álvaro: Decepcionado.
Luke: Traicionado.
Leia resopló ante eso, esperaba reacciones similares pero necesitaba que entendieran que no había otra opción, simplemente no podía perdonar a Anakin o Vader, para ella no había diferencia entre ambos.
Leia frunció el ceño y, hablando muy en serio, puso en aviso a sus hermanos.
Leia: El juicio es dentro de 6 meses, convencerle para que hable sobre el Imperio y quizás, solo quizás, podáis evitar que lo sentencien a muerte.
Álvaro y Luke asintieron.
La tarde de ese mismo día, ambos entraron en la celda donde estaba su padre, sintiéndose terriblemente mal al ver que le habían despojado de sus trajes, manteniéndolo vivo con un respirador precario y sistemas de soporte vital separados del cuerpo.
La única razón por la que no había muerto ya, era porque la habitación en la que estaba recluido en esta bahía médica estaba con oxígeno puro, el único entorno donde Vader podía respirar sin la necesidad de su máscara y su traje.
Álvaro aprovechó ese momento y desconectó las cámaras de seguridad, acercándose entonces a su padre.
Luke también lo hizo, con disculpa en su mirada.
Luke: Padre, es muy poco probable que logremos que te mantengan con vida, pero lo intentaremos.
Álvaro: Para eso, debes contarnos lo que sabes sobre el Imperio, no te podremos salir de aquí pero igual ganamos el juicio.
Luke: Pero la Orden Kendai también sabrá la información que la Nueva República quiere saber, hemos desactivado durante un momento las cámaras para informarte de ello.
Álvaro se acercó a la misma cama en la que estaba acostado su padre y puso un micrófono extraño debajo de su almohada, y otro debajo de la misma cama.
El Kendai le asistió a Anakin, que le correspondió el asentimiento.
Álvaro se acercó a una grabadora en la mesa y apretó el botón de la misma, denotando que la grabación había comenzado.
Las cámaras volvieron a encenderse en ese momento.
Luke: Bueno padre, es el momento, comienza a hablar y dinos todo lo que sabes del caído Imperio Galáctico.
Anakin, con su propia vida en juego, comenzó a relatar todo lo que sabía o, mejor dicho, todo lo que Vader sabía.
Se había guardado secretos muy importantes que solo les confiaría a sus hijos, cuando ya estuviera cerca de su final, ya que, en el fondo, se negaba a tener esperanzas de que el nuevo régimen le perdonara.
Y había una información muy peligrosa y confidencial que solo sus hijos tenían derecho a saber.
No confiaría en la Nueva República para revelar los secretos más oscuros ocultados por el Imperio Galáctico.
6 meses después
El Tribunal Militar ya había decidido su veredicto.
Álvaro y Luke, durante este tiempo, habían dejado en claro que si la sentencia que recibía su padre era la muerte, no querían que fuera pública y no aceptarían ni por asomo que se le negara una muerte secreta.
La Canciller de la Nueva República, que era Mon Mothma, no tuvo más remedio que concederles esta petición, no cabrearía más a dos seres tan poderosos.rtfg
Pero lo que los hijos Skywalker se preguntaban era si, después de todas las conversaciones mantenidas con él, la información recabada sería suficiente para que Anakin se salvara de la muerte.
No hubo tiempo para más cavilaciones, cuando los miembros del tribunal comenzaron a hablar.
El momento de la verdad había llegado.
Luke rezaba para que no se aplicara la sentencia de muerte, había recuperado a su padre hace menos de un año y, aún así, corría la posibilidad de perderlo.
Álvaro en cambio estaba serio.
Tribunal: Nos consta que el acusado ha brindado información sobre su régimen pasado y que la misma información ha contribuido seriamente a la caída de varios remanentes imperiales.
Álvaro sonrió brevemente al escuchar eso, en realidad la Orden Kendai había sido responsable de gran parte de esas caídas, pero la Nueva República, bastante prepotente a su modo de ver, no tenía porque saber eso.
Sin embargo, su sonrisa desapareció cuando oyó el veredicto, por mucho que fuera esperable.
Tribunal: Pero, este tribunal considera que unas buenas acciones en los últimos meses no van a borrar dos décadas de maldades y diversos delitos de gran gravedad, por lo que le declaramos culpable de todos los cargos.
Luke se hundió al escuchar eso, sabiendo lo que significaba.
El juez asintió y pasó a dictar el veredicto.
Juez: Dictado el veredicto del tribunal, me temo, Anakin Skywalker, que la lista de crímenes es demasiado larga para evitar dictar la sentencia máxima, por lo que Anakin Skywalker de Tatooine, te condeno a muerte.
Anakin ni siquiera reaccionó, ya había esperado esto.
Álvaro salió de ahí sin decir nada, mientras que Luke lo siguió luego de soltar un jadeo apenas audible.
Claramente, ambos hermanos no podían simplemente ver como su padre era ejecutado, a ojos de Álvaro, solo se había aplicado una justicia parcial, y Luke simplemente estaba demasiado triste como para seguir observando, pero no solo estaba triste, sino también enfadado.
El Alto Mando Rebelde permitió que los hijos de Skywalker pudieran hablar con él una última vez a modo de despedida, aunque Leia se negó rotundamente a hacerlo.
La última princesa de Alderaan había dejado en claro que su vínculo de sangre no tenía ningún significado para ella y que Bail Organa siempre sería su verdadero padre, aunque no la hubiera engendrado.
Luke suspiró furiosamente ante eso, pero no insistió.
En lugar de eso, fue a despedirse de su padre junto con Álvaro, que también estaba enojado.
Álvaro: No veo esto como algo completamente justo, soy de la opinión de que o pagan todos o no paga ninguno, hay numerosos rebeldes que también han cometido atrocidades.
Anakin: Justo o no, no se puede hacer nada ya Álvaro, solo agradeceros vuestra compañía durante estos últimos 6 meses.
Álvaro asintió silenciosamente ante eso.
Anakin: Pero hay dos cosas que solo os confiaría a vosotros.
Álvaro comprendió, apagando las cámaras de seguridad de la celda.
Luke: ¿De que se trata?
Anakin: En Malachor había muchos holocrones Sith, pero también había uno que no le pertenecía ni a los Sith ni a los Jedi.
Luke se confundió por eso, pero Álvaro asintió, comprendiendo a lo que se refería.
Álvaro: Un holocrón de la Fuerza.
Anakin le asintió.
Anakin: Tenéis que encontrarlo y quedaroslo, no confío en la Nueva República para esto, pero sí en vosotros.
Luke y Álvaro le asintieron, prometiendo buscar ese holocrón.
Luke: Padre, realmente no podemos ver tu ejecución, presionamos para que fuera totalmente secreta y así será.
Álvaro: Desconectarán las máquinas de respiración asistida, al menos será rápido.
Anakin le asintió, demasiado emocionado para hablar, después de todo, esta sería la última vez que vería a sus hijos en vida, y probablemente en la eternidad, ya que no creía que la Fuerza lo convirtiera en un fantasma.
Pero había una última cosa que compartir antes de partir.
Anakin: Aparte del holocrón de la Fuerza, hay algo más que deben saber.
Luke y Álvaro se pusieron serios, esperando la información que su padre les iba a dar.
Anakin: Los Yuuzhan Vong, conocidos como los Forasteros Lejanos por los Chiss y otros pueblos de las Regiones Desconocidas, están activos, su actividad aumentó mucho en la última década, y creemos que regresarán pronto.
Álvaro: Interesante, así que vosotros también lo sabíais.
Anakin y Luke pasaron a mirar a Álvaro con sorpresa.
Luke: ¿Lo sabíais?, ¿los Kendai?
Álvaro: Y las 4 Confederaciones en general, aunque aún pasarán algunos años antes de su regreso, estaremos listos cuando eso pase.
Luke le sonrió a Álvaro y Anakin se sintió satisfecho de su hijo.
Ciertamente, él ya no tendría más tiempo con ellos, pero al menos se iba sabiendo que sus hijos, incluyendo la hija que lo odiaba con toda su alma, tenían una vida ya hecha y un futuro por delante.
No podía pedir nada más, excepto un último deseo ya más personal.
Anakin: Hay una última cosa que os quiero pedir.
Luke: ¿De que se trata?
Anakin: Encontrar a mi antiguo aprendiz Ahsoka Tano, y hacerle saber que yo volví a la luz, se que es algo que ella querría escuchar.
Luke y Álvaro le asintieron y, tras un último adiós, se despidieron de su padre y salieron de la bahía médica en la que lo retenían, dejando a Anakin solo con su destino y unas máquinas de respiración asistida que pronto estarían apagadas.
R2 y 3PO también entraron a despedirse del que había sido su mejor amigo y creador respectivamente, y Anakin no pudo evitar llorar cuando R2 dió pitidos de tristeza al saber que esta sería la última vez que lo vería con vida.
Anakin: Ya esperaba esto R2, cuida de Luke, Leia y Álvaro, por favor.
R2 dió pitidos en seguida, afirmando que lo haría, que su lealtad a la familia Skywalker nunca cesaría, ni siquiera en tiempos oscuros.
3PO: Espero haber cumplido bien con mi trabajo, creador.
Anakin sonrió cuando oyó las palabras del droide que había diseñado y creado cuando era un crío de apenas 9 años.
Anakin: Has cumplido bien con tu labor, sirvéle bien a mis hijos ahora.
3PO asintió ante eso y luego los droides se retiraron.
Cuando los médicos encargados de ejecutar la sentencia aparecieron en la bahía médica, Anakin se encontraba sonriendo, no moriría como alguien derrotado ni como un esclavo, no, moriría como un hombre libre y como alguien que se iba con la satisfacción del trabajo bien hecho.
Y cuando sucedió, en contra de lo que esperaba Anakin, la Fuerza lo recompensó con una vida después de la muerte, debido a su vuelta a la luz.
Viviría como Fantasma de la Fuerza para ver a sus hijos de nuevo.
Lástima que lo que vería lo haría sentir impotente como nunca antes.
Al día siguiente
Leia, Mon Mothma, Ackbar, Rieekan y Dodonna se encontraban conversando entre ellos sobre la re-organización de las fuerzas armadas y la estructura política que tendrá la Nueva República.
Ackbar: Por ahora, creo que es mejor no adentrarse en masa al Borde Exterior, el Imperio era más fuerte que nosotros en su apogeo y aún así no pudo dominarlo.
Mon Mothma: Aún así podemos mandar patrullas, pero solo reconocimiento.
Madine y Dodonna estuvieron de acuerdo, coincidiendo con la estrategia a corto plazo para el Borde Exterior.
Mon Mothma miró a Leia.
Mon Mothma: ¿Tú qué opinas, Leia?
Leia lo pensó por un momento.
Leia: Igual podríamos capturar Tatooine, igual nos va bien para asegurar la lealtad de Luke.
Mon Mothma, Ackbar, Rieekan y Dodonna asintieron ante eso, es cierto que habían notado que Luke se estaba distanciando del nuevo orden luego de que él mismo ejecutara a su padre, algo completamente lógico, pero necesitaban al último Jedi de su parte, y tomar su planeta podría ser una buena estrategia para ello.
Lástima que nunca tuvieran la oportunidad de ello.
Un oficial entraría rápidamente a la sala de reuniones y se le notaba bastante apresurado, llamando esto la atención de los líderes.
Leia: ¿Qué sucede, oficial?
Oficial: Encontraron una grabación de voz que es de ayer noche, después de la ejecución de Anakin Skywalker.
Los líderes de la Nueva República se miraron a los ojos, genuinamente sorprendidos.
Mon Mothma: Reproduce la grabación.
El oficial pulsó el botón de inicio y la grabación comenzó a escucharse, y la voz de Luke fue la primera en oirse.
Luke: ¡No me lo puedo creer, estoy tan impotente!
Se oían pasos apresurados, lo que indicaba que Luke estaba enfadado.
Luke: ¡Por fin recuperé a mi padre y ahora me lo van a quitar de nuevo, la puta que los parió!
Leia se estremeció cuando escuchó eso, claramente Luke estaba enfadado, y eso era precisamente lo que Leia temía, había aprendido que un Skywalker enojado podía poner patas arriba la Galaxia.
El sonido de una puerta abriéndose se escuchó.
Luke: ¿Álvaro?
Álvaro: Estás enfadado, lo sé, y ya somos dos.
Luke: Vaya, no esperaba que tú también estuvieras enfadado.
Álvaro: Veía con buenos ojos la oportunidad de conocer a mi padre como es debido, pero ahora nunca podré hacerlo, eso me enerva.
La grabación se quedó en un silencio incómodo por momentos, hasta que la voz de Álvaro se escuchó de nuevo.
Álvaro: En fin, realmente no puedo quedarme en Coruscant después de mi pérdida, voy a regresar a la Orden Kendai, tarde o temprano lo habría hecho de todos modos.
Luke: En tal caso Álvaro, déjame ir contigo.
Álvaro: ¿Estás seguro?, no tengo intención de volver a Coruscant, ni siquiera por la familia.
Luke respondió y se notaba la determinación en su voz.
Luke: Si, estoy muy seguro, no le deberé lealtad al régimen que mató a mi padre.
Álvaro: Pues disfruta de tu última noche en Coruscant.
La grabación terminó en ese mismo momento.
Leia se sorprendió, igual que el resto de líderes rebeldes, pero no hubo tiempo para decir nada antes de que se oyeran disparos en el cielo.
Al mirar por la ventana, Leia vió que el Ala-X de Luke estaba en vuelo, con toda la intención de irse del planeta y R2 a bordo.
Leia se alarmó e inmediatamente fue donde Han.
Ackbar se comunicó con Wedge que estaba realizando maniobras en ese momento, y le indicó que no debía dejar pasar al comandante Luke Skywalker bajo ninguna circunstancia.
En medio de toda la confusión, nadie notó como 3PO era transportado a un lugar desconocido, que más tarde se revelaría como Kanus, capital de la Orden Kendai.
Han fue puesto al corriente de la situación y de inmediato alzó el vuelo en el Halcón Milenario junto a Leia y Chewbacca.
Han: Leia, puedo entender que quieras detener a Luke, pero él no es un piloto cualquiera, probablemente sea el mejor piloto de la Galaxia.
Leia: No me importa, no renunciaré a él, tenemos que hablar, le guste o no.
Chewie dió un gruñido.
Han: Vaya, parece que Wedge va a poder impedir que se marche.
Luke vió como le cerraban el paso, como su propio escuadrón le cerraba el paso, esto era ya el colmo.
Luke se comunicó con Wedge.
Luke: Wedge, tengo que irme, déjame pasar.
Wedge: Lo siento Luke, pero tengo órdenes de no dejarte pasar.
Luke sintió una vena en su cabeza al oír eso, pero no dijo nada más antes de cortar la comunicación, él se iba a ir de este planeta, no importa cuanto intenten evitarlo Leia, Han y los demás.
Han le envió una comunicación a Luke y él respondió a la misma, claramente irritado, pero aún así comenzó a hablar.
Luke: Me voy de este planeta, Han.
Leia: Por favor Luke, no hagas esto.
Luke: Lo siento Leia, pero no puedo quedarme en este régimen luego del daño que me ha hecho, ni siquiera por ti.
Leia: No dejaremos que te marches.
Luke: No puedes impedirlo, además, deberías cuidar mejor tus espaldas Han.
Han y Leia no sabían a lo que se refería, pero antes de poder cuestionar a Luke sobre eso, vieron como una luz plateada tomaba vuelo desde la superficie y se acercaba a una velocidad vertiginosa hacia ellos.
Luke cortó la comunicación al mismo tiempo que el Halcón recibía un impacto en un área no letal, un impacto de advertencia.
Álvaro se comunicó con ellos.
Álvaro: Han, si no quieres que tu preciado Halcón Milenario sea reducido a cenizas, te retirarás ahora mismo.
Han: No tendrás el valor para hacer volar esta nave.
Leia lo miró alarmada, Chewie gruñó y Han se arrepintió en ese mismo momento de haber dicho esas palabras.
La respuesta de Álvaro fue unos Rayos de la Fuerza dirigidos al reactor izquierdo, y otro en uno de los reactores traseros.
Han se alarmó cuando notó que su nave perdía estabilidad.
Álvaro: Un reactor menos y tu nave se estrellará contra la superficie, ¡nos vamos de aquí y punto!
Han, para disgusto de Leia y él mismo, tuvo que ceder y hacer un retiro de prudencia, pero todavía seguiría en vuelo cerca de ellos, no se iba a rendir así como así.
Leia maldijo cuando vió que Luke disparó contra una de las naves del Escuadrón Rojo, una clara muestra de que se iba a ir de este planeta el día de hoy, estaba decidido a ello.
Luke notó al piloto menos experimentado y se fue tras él, no se sentía orgulloso de lo que estaba por hacer, pero romper la formación del Escuadrón Rojo era la única forma que tenía para escapar de ahí.
Luke fijó al piloto en la mira y comenzó a disparar, con toda la intención de destruir su caza.
Piloto: Detente.
Luke: Si quieres vivir, entonces dejarás que me vaya y te harás a un lado.
Piloto: No puedo hacer eso, nos han dado órd-
El piloto no pudo acabar, porque Luke descargó una nueva batería sobre su nave y, entonces, todos vieron con asombro como el caza del joven piloto estalló en mil pedazos, acabando con la vida del piloto en el proceso.
Luke cerró los ojos, lamentando profundamente el asesinato que acababa de cometer, pero solo hubo tiempo para derramar una única lágrima antes de dar el salto a la velocidad de la luz.
Una estela plateada siguió a Luke no mucho después, lo que dejaba en claro que Álvaro también había abandonado Coruscant para no volver, y R2 también se había ido.
Leia maldijo y se tiró a llorar sin poder evitarlo.
Anakin vió impotente, desde la otra vida, como su familia se separaba de nuevo y que, nuevamente, él no podía hacer nada para evitarlo.
Han la consoló, maldiciendo en voz baja, ahora Luke y Álvaro se habían ido y lo peor no era eso, lo peor era que, por la forma en la que se habían ido y la razón que habían tenido para ello, Han estaba convencido de que nunca volvería a verlos.
Han: Lo siento Leia.
Leia: Son mis hermanos Han, no se como va a acabar esto, pero no puedo dejarles ir simplemente, no después de haberles recuperado.
Han no respondió ante eso, pero muy en el fondo sabía que Leia debía dejar ir a sus hermanos, cuanto antes lo hiciera, antes dejaría de sufrir.
Era doloroso y terriblemente injusto a ojos de Han, pero también era real.
Estas eran las consecuencias de la muerte de un padre.
