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No eres un error

Summary:

Después de una conversación con Eleven, Mike se da cuenta de que Will no estaba diciendo la verdad sobre la pintura.

*****

O donde Mike se da cuenta de que Will se siente como un error y bueno, eso simplemente no podía suceder.

Notes:

  • A translation of a deleted work

Work Text:

Había pasado un mes entero desde que se separaron. Un mes desde que todo se había ido a la mierda una vez más solo para que ellos tuvieran que arreglarlo, otra vez. "Ellos" podía decirse libremente ya que en su mayoría Eleven y Will habían derrotado todo de una vez por todas.

Pero en medio de todo, Mike se había dado cuenta de algunas cosas diferentes sobre sí mismo. Como, ¿por qué no sabía que Will sabía cómo usar un arma y por qué diablos encontraba ese hecho tan caliente?

Darse cuenta sonaba bien, pero si era honesto, siempre lo había sabido, en el fondo, simplemente no podía aceptarlo por sí mismo.

Pero ahora lo hacía.

Estuvo un mes entero, siguiendo con la conversación de amor platónico y la promesa de ser siempre amigos, mejores amigos. Para que Eleven aprendiera a ser independiente y creciera sin la influencia de un novio o la amenaza del Upside Down cerniéndose sobre ella. Para llegar a saber quién era ella para sí misma y por sí misma.

Y Mike estaba feliz por ella y ella estaba feliz por él de la misma manera.

Habían pasado el día revisando la habitación de Mike y dividiendo las cosas que en realidad le pertenecían a Eleven, ambos adolescentes finalmente estaban avanzando por completo. Una ruptura permanente con alivio mutuo, el mejor resultado que Mike podría haber pedido.

Cuando miró hacia arriba, vio a Eleven desenrollando una tela sacada de un tubo, su corazón se apretó dolorosamente. El discurso completo de Will se reprodujo en su cabeza como un disco rayado. La idea era realmente dulce y amaba casi cualquier cosa que hiciera Will, incluso si técnicamente no era de él.

—Oh, eh, no estaba seguro de si querrías recuperar eso. —Mike frunció el ceño, sabía que sería una mierda quedarse con algo que técnicamente era de Eleven. Ella encargó la pintura, así que básicamente era suya, ¿verdad?

¿Cierto?

—¿Qué? —Eleven levantó la vista de la pintura, su rostro torcido por la confusión.

—La pintura que le pediste a Will que pintara, técnicamente es tuya. Quiero decir... —Mike arrastró un poco los pies, con sus brazos cruzados sobre el pecho mientras fruncía el ceño. No era de los que se deshacían nunca del arte de Will, diablos, todavía tenía páginas y páginas de garabatos ilegibles del jardín de infantes enterrados profundamente en una de sus carpetas. Odiaba tener que separarse del cuadro, pero tenía que hacerlo. Le pertenecía a Eleven.

—No, no lo hice. —Eleven estudió la pintura una vez más. —Esta es la pintura de la que te hablé en mi carta. Pensé... —Sus cejas se fruncieron en confusión una vez más. —Pensé que la estaba pintando para una chica que le gustaba.

Oh.

Oh.

—Dijo que tú se la encargaste. —Mike miró la pintura con el ceño fruncido. —Él dijo que tú... El, es tuya.

—¿Encargar? —Eleven repitió, la palabra sonaba tan extraña para él como para ella. —¿Qué es encargar?

Mike la miró, los engranajes girando rápidamente en su cabeza mientras sus ojos se movían de nuevo a la pintura. El no entendía, él no lo entendía.

—Significa que le pediste que pintara esto para mí. —Mike tomó la pintura en sus manos, mirándola como si el propio Will fuese a salir de ella con una explicación completamente clara.

—¿Cómo podría pedirle que pintara un cuadro del que no sabía? —Su pregunta era genuina y Mike se sintió aún más confundido. —¿Will te mintió?

—¿Qué? ¡No! Will nunca me mentiría! —Mike espetó, su rostro cayendo tan pronto como Eleven frunció el ceño. —Los amigos no mienten, El. Will es mi mejor amigo, ¿por qué me mentiría?

—Mike, yo no le pedí a Will que pintara esto. No me quiso mostrar lo que estaba pintando. He visto todo lo demás que ha hecho. Me muestra todo lo demás. —Eleven inclinó la cabeza. —Will hizo esto para ti, no para mi, no para una chica que le gustara. —Ella señaló su pecho, dándole una mirada mordaz. —Lo hizo para ti, Mike.

Mike apartó su mano de un manotazo y volvió a bajar la mirada a la pintura. —Él...Él mintió.

—Estoy segura de que tenía un motivo, Mike. —Eleven miró la pintura, inclinando la cabeza. —Es bonito. Aunque no sé qué significa.

—Es, eh, es del juego que siempre jugamos juntos. D&D, ¿recuerdas? —Ella asintió, un ligero reconocimiento en su rostro. —Es uno de los monstruos, es... es una muy buena pintura. ¿De verdad no sabías nada de esto?

—Cuando traté de mirar, Will se enojó conmigo y me echó de su habitación. Yo no lo sabía. —Eleven frunció el ceño. —Por favor, no te enojes con él por mentir, Mike. Ha sido un año duro para él.

Mike reflexionó sobre sus palabras, con un fuerte nudo en el estómago. Will había tenido unos años difíciles, tres años difíciles con su desaparición, posesión, la reaparición del Mindflayer y luego todo lo que acababa de pasar con Vecna. ¿Cómo podía Mike molestarse con él cuando ya había pasado por el infierno y había regresado un millón de veces?

—No estoy enojado, solo estoy... solo estoy confundido, eso es todo. —Mike bajó la mirada hacia la pintura y pasó un dedo sobre la pintura seca, sumido en sus pensamientos.

Eleven inclinó la cabeza, mirando la pintura antes de que una mirada de comprensión destellara en su rostro, siendo reemplazada rápidamente por una sonrisa de complicidad.

—Deberías hablar con él al respecto.

—Simplemente me mentirá de nuevo. —Mike suspiró. —Will odia las confrontaciones. ¿Debería, no sé, ignorarlo? Esperar a que él lo mencione.

—Él no lo mencionara, Mike. Cree que le creíste. —Eleven se puso de pie, agarrando la caja con sus cosas. —Sé que lo conoces desde hace mucho tiempo, pero yo conozco a mi hermano. Deberías hablar con él. Piénsalo. —Dijo, palmeando su hombro antes de dirigirse hacia la puerta. —Necesito irme a casa, papá y Joyce dijeron que es noche de cine. —Ella sonrió antes de salir de la habitación.

Mike se sentó en la cama, con los ojos pegados a la pintura en su regazo con un pensamiento haciendo eco en su mente.

¿Por qué mintió?

*****

Pasaron las horas, el sol se había hundido desde hace mucho tiempo por el horizonte, pero la pintura aún estaba en sus manos. Una mirada al reloj le dijo que eran más de las dos de la mañana. ¿Realmente había estado sentado en la misma posición durante siete horas?

Mike suspiró, enrollo la pintura una vez más, apagó la lámpara y se metió en la cama. Puso la pintura enrollada a su lado, acurrucándose de costado mientras la miraba, su mente aún continuaba dando vueltas.

Después de otra hora de mirarla, sus ojos finalmente se sintieron lo suficientemente pesados como para dejarlos cerrarse, el sueño lo atrapó pacíficamente por solo un momento.

"Estos últimos meses, ha estado tan perdida sin ti".

Cerró los ojos con más fuerza cuando la voz de Will resonó en su cabeza.

"Es solo que ella es tan diferente de otras personas, y... cuando eres... cuando eres diferente, a veces... te sientes como un error".

Su voz era más fuerte, más clara, como si Will estuviera justo a su lado repitiendo esas palabras de hace más de un mes.

"Pero tu la haces sentir que no es un error en absoluto. Como si fuera mejor por ser diferente. Y eso le da el coraje para seguir luchando".

Eso no tenía sentido. Antes de que Will le dijera eso, Eleven le había dicho unos días antes que pensaba en ella como un monstruo. Que ella pensaba que él le tenía miedo. Incluso si no era cierto, todavía era como se había sentido.

"Si ella fue mala contigo o parecía que te estaba alejando, fue porque tenía miedo de perderte, como tú tienes miedo de perderla a ella. Y si iba a perderte, yo... creo que preferiría acabar con esto rápido. Como arrancar una tirita".

Pero ella no lo había alejado. Ella no había sido mala con él. Ella no había hecho nada más que confrontarlo sobre sus sentimientos. Él era el que se alejaba, sabía en el fondo que no la amaba. Incluso mientras lo decía en esa pizzería. Él no la amaba como ella quería, pero ella tampoco lo amaba así.

Mike pensó mucho, tratando de averiguar qué quería decir Will exactamente con todo lo que dijo.

"Entonces, sí, El te necesita, Mike. Y siempre lo hará".

Entonces lo golpeó.

No estaba hablando de Eleven. No estaba diciendo cómo se sentía Eleven o lo que estaba pensando.

Will estaba hablando de sí mismo.

Los ojos de Mike se abrieron de golpe, la realización lo golpeó como un camión. Saltó de la cama, tirando todo de su mesita de noche mientras estaba de pie en su habitación con los ojos muy abiertos y llenos de pánico.

¿Will se sentía como un error?

Sin una pizca de vacilación, se puso las pantuflas y salió por la ventana, bajándose con cuidado al suelo antes de saltar en busca de su bicicleta.

Pedaleó fuerte y rápido, apenas capaz de controlar su respiración mientras se dirigía hacia la maldita cabaña de Hopper. Tenía que ver a Will, tenía que verlo en ese mismo segundo.

"Cuando eres diferente, a veces... te sientes como un error".

Las palabras resonaron de nuevo, desgarrando el corazón de Mike de adentro hacia afuera.

¿Cuánto tiempo se había sentido así? ¿Cuánto tiempo había pasado sintiéndose como un error? ¿Como era lo que menos era?

No podía soportarlo.

Pensó en el momento en la camioneta, miró hacia arriba para verlo tapándose la boca y se dio cuenta de otra cosa.

—Estaba llorando... estaba llorando justo a mi lado... —dijo Mike, su voz temblaba mientras pedaleaba aún más rápido. —¡Él estaba llorando y yo no hice nada!

La culpa se apoderó de él como una ola, las lágrimas ardían en sus ojos. ¿Cómo podía haberlo hecho? ¿Cómo podía dejar que Will se sintiera así? Hacerlo sollozar en una camioneta, desconsolado y asustado. ¿Cómo podía haberle hecho eso a alguien que amaba?

—¡Mierda! —Mike detuvo su bicicleta, presionando sus manos en puños. —¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

¡¿Alguien que ama?! ¡¿Ama?! ¡¿Él lo amaba?!

Mike tiró de su cabello, tratando de estabilizar su respiración. Sabía que sentía más que amistad, se había dado cuenta de eso. Él lo había aceptado y había empujado esos sentimientos muy en el fondo de sí mismo. ¿Pero amor? ¿Amarlo? ¿Cómo podía ocultar eso?

Se siente como un error. ¡¡Se siente como un error!!

Mike se mordió el labio, tembloroso, pateando el suelo y pedaleando una vez más. No importaba si estaba enamorado de él. Él lidiaría con eso después. Pero no podía lidiar con Will sintiéndose así.

Después de unos minutos, dejó su bicicleta frente a la ventana de Will y Jonathan, agradeciendo a Dios que Jonathan se hubiese colado en su casa para pasar la noche con Nancy.

Se recompuso, estabilizando su respiración mientras recogía una piedra y la arrojaba suavemente a la ventana. Después de dos más, una tenue luz parpadeó seguida de un pequeño estrépito y luego Will, presa del pánico, apareció a la vista.

Demasiado pronto para recuperarse, porque en ese momento su corazón estaba tanto en su garganta como saliendo de su trasero simultáneamente mientras lo miraba casi hiperventilando.

—¿Mike? —Will habló, asomándose a la ventana con una mirada confundida. —Espera.

Desapareció por un momento, y regresó diez segundos después con el cabello aún más despeinado y una sudadera tan grande que definitivamente le pertenecía a Jonathan, antes de sacar las piernas por la ventana y saltar.

Sin decir palabra, le entregó una sudadera extra con una sonrisa preocupada. —Apenas es mayo, te vas a enfermar.

Mike lo miró fijamente, metiendo la sudadera por encima de su cabeza antes de que su mirada volviera a caer sobre Will, mirándolo como si fuese a desaparecer, otra vez.

Will frunció el ceño un poco, guiándolos hacia un árbol caído para sentarse antes de enfrentar lo que sea que fuera.

—¿Hey, qué pasa? Son casi las cuatro de la mañana, Mike. ¿Estás bien? ¿Tuviste una pesadilla? —Lo miraba con tanta preocupación, sus ojos llenos de más cuidado del que sus padres se molestaban en mostrarle la mitad del tiempo.

Sintió que sus ojos ardían de nuevo, su nariz tenía esa sensación de congestión que le hacía saber que su voz no iba a ser firme.

—¿Mike? —Will estaba asustado, sus ojos se abrieron tan pronto como notó las lágrimas en sus ojos. —Mike, por favor háblame...

—No eres un error. —Mike se atragantó, sus manos agarrando a Will con tanta fuerza como si con el hecho de soltarlo aunque sea un poco, fuese a desaparecer. —No eres un error, Will.

—¿Qué...? —La cara de Will cayó, sus ojos recorrieron a Mike salvajemente mientras trataba de apartar sus manos. —Mike...

—No, no, por favor. Por favor, solo escúchame... —Mike apretó sus manos con más fuerza. —Por favor, no te vayas.

Will tragó saliva y asintió en silencio mientras su respiración se aceleraba. Sus manos temblaban en las de Mike, sus dientes mordían su labio inferior cuando finalmente encontró sus ojos con los de Mike.

—Yo también te necesito, Will. Te necesito más de lo que necesito nada en este mundo, ¿de acuerdo? —Mike se tragó el nudo que tenía en la garganta, sus lágrimas se congelaron en sus mejillas mientras sostenía las manos del otro como si fueran su salvavidas. —Lo... lo siento mucho, siento mucho que sintieras que tú... que tú eras un error, como si no lo fueras todo. Porque lo eres, eres todo. Eres lo mejor de mi vida, Will, eres lo mejor que he hecho. Eso era cierto y todavía lo es.

Sollozó, mirando hacia otro lado por un segundo para tratar de controlar su respiración frenética.

—¿Lo que le dije a Eleven, sobre cómo comenzó mi vida cuando la encontré? Eso fue una mierda. Fue una mentira. Mi vida comenzó cuando te conocí en los columpios. En el momento en que dijiste que sí, eso fue todo para mí. No eres un error, Will, eres todo lo contrario. Eres perfecto.

Miró de nuevo para encontrarse con los ojos de Will, sorprendido de ver los familiares ojos color avellana brillando con lágrimas no derramadas. Sintió que le apretaba la mano suavemente.

—Tú... —Will comenzó ásperamente, tragando antes de continuar. —¿De verdad quieres decir eso?

—Cada palabra. —dijo Mike, mientras deslizaba una de sus manos del agarre de Will para tomar su mejilla y limpiar una lágrima perdida en la cara del otro, dejándola caer para apretar sus manos nuevamente. —Y lamento mucho si alguna vez te hice pensar algo menos. —Su voz era más suave ahora, sus manos temblaban. —No quiero que te sientas menos que perfecto, Will, nunca. Pasaré el resto de mi vida tratando de hacerte ver lo increíble que eres.

—No soy... Mike, no soy perfecto. —Will negó con la cabeza y sus ojos se posaron en su regazo. —Por favor, no digas que soy perfecto. Te despertarás un día y te darás cuenta de que no lo soy y luego será solo otra decepción. No puedo ser eso para ti, Mike. No para ti.

—Will, no hay nada que puedas hacer para decepcionarme. —Mike enganchó un dedo debajo de la barbilla de Will, levantando su rostro para que lo mirara a los ojos. —Para mí eres perfecto. Para mí, lo eres todo. No hay ningún inconveniente en ti, Will. Sin contras, ni defectos, ni imperfecciones. A mis ojos, eres perfecto.

Will lo miró fijamente a los ojos, con los labios entreabiertos y las cejas levantadas al darse cuenta de lo honesto que estaba siendo Mike.

—Mike...

—Te amo. Te amo más que a nada, Will. —Mike tragó, mordiéndose el labio inferior. —Estoy tan enamorado de ti y creo que lo he estado desde siempre. Y sé que lo estaré para siempre.

Los ojos de Will se abrieron, su respiración se volvió entrecortada mientras procesaba sus palabras, su mandíbula se abrió cuando lo golpeó por completo. Mike soltó sus manos, llevándolas inmediatamente a su propia cara y tomando aire.

—¡Dios, lo siento si eso fue raro! ¡No tienes que decir nada!

—Mike...

—¡De verdad, está bien si no sientes lo mismo! ¡Está bien, no espero nada de ti! —Mike se estaba poniendo frenético ahora, la seguridad constante de su voz se había ido con el pánico. —¡Solo necesitaba que supieras lo importante que eres! ¡Cuánto significas para mí, para todos nosotros, porque tu eres el corazón, no yo! ¡Soy ruidoso, molesto y un imbécil, tu eres tranquilo y agradable y tan jodidamente inteligente! ¡Tú nos unes, nos mantienes juntos! ¡No yo, tú! ¡Tu eres el corazón, Will!

—Mike, hey...

¡Y por eso te amo, porque eres solo tú! ¡Eres el mejor de todos nosotros! ¡Realmente no hay competencia! Como Dustin es súper inteligente y divertido y Lucas es genial, lógico y mierda, ¿pero tú? ¡Tu eres todo eso! Eres valiente, eres inteligente y eres tan divertido y nadie se da cuenta, como si fueras una mierda a veces y...

—¡Mike! —gritó Will, agarrando las manos de Mike frenéticamente y tirando de ellas hacia abajo para que descansaran entre ellos. —Respira. ¿Puedo decir algo?

Mike asintió tembloroso. —Por favor.

Will negó con la cabeza, una risa húmeda salió de sus labios. —Gracias. —Apretó sus manos antes de continuar. —No eres molesto. Bueno, no todo el tiempo.

—Oye!

—Cállate, tú lo dijiste. —Will sonrió, sollozando un poco. —Pero es una cosa que me encanta de ti. No eres ruidoso, Mike, eres apasionado. Eres valiente y eres inteligente. Me salvaste, ¿recuerdas? Nunca te rendiste conmigo, incluso cuando todos los demás, excepto mi madre, lo hicieron. Tampoco eres un imbécil, eres humano. Sí, no fuiste el mejor amigo en los últimos meses, pero yo tampoco. Te perdoné por eso y espero que tú también me perdones.

—No hay nada que perdonar, tú no...

—Estoy de acuerdo en estar en desacuerdo entonces. —Will sonrió. —¿De acuerdo?

Mike sonrió y asintió. —De acuerdo.

Se sentaron en silencio por un momento, Will se removió en su asiento antes de mirarlo a los ojos nuevamente.

—¿Mike? —Mike tarareó, girándose para mirarlo de frente. —¿Lo decias en serio? Dijiste muchas cosas hace un momento, pero yo... solo... necesito saber si lo decías en serio. —Parecía inseguro mientras jugueteaba con sus manos. —¿Tú... estás realmente enamorado de mí?

Mike miró las manos de Will sacudiéndose, tomándolas entre las suyas una vez más.

—Lo estoy. —dijo Mike mientras se mordía el labio. —Estoy enamorado de ti.

Will dejó escapar un suspiro de alivio, su rostro se transformó en la sonrisa más grande que jamás había visto. Las lágrimas volvieron a acumularse en sus ojos antes de sentir que el chico más pequeño lo abrazaba.

—Will...

—Te amo, Mike. —dijo suavemente en su oído antes de alejarse y mirarlo a los ojos. —Lo he hecho siempre. Desde el momento en que me pediste que fuera tu amigo y lo haré siempre.

—Tú... ¿lo haces? —Mike preguntó, su rostro rompiendo en una sonrisa. —¿Me amas?

—Te amo. —Will se rió, asintiendo cuando Mike lo jaló para darle otro abrazo. —¿Tu me amas?

—¡Te amo! —Mike se rió contra su cabello. —¡Dios te amo!

Will se alejó, sus ojos brillaban mientras lo miraba. Mike maldijo por lo bajo ante la vista.

—Realmente eres hermoso.

Will le sonrió, inclinando la cabeza con una mirada inquisitiva en su rostro.

—¿Gracias?

—¡¿He dicho eso en voz alta?! —Mike se sonrojó, sacudiendo la cabeza. —No quise decir eso en voz alta.

—Si ayuda, también creo que eres bastante bonito. —Will se deslizó más cerca, su sonrisa sin vacilar.

—¿Bastante bonito? ¿bonito? Wow, Byers, estoy herido. —Mike sonrió, dejando caer su frente sobre la de Will.

—Callate. —Will se rió, agarrando la parte delantera de su sudadera y tirando de él hacia abajo, conectando sus labios.

Se alejaron después de un momento, con sonrisas tontas en sus rostros.

—Que manera de llamar mi atención, ¿eh? —Mike se rió entre dientes, provocando una risa entrecortada de Will.

—Siéntete libre de hacerlo en cualquier momento. —Will sonrió, luciendo más feliz de lo que Mike podía recordar haberlo visto.

—Creo que tendré que aceptar eso, Byers. —Mike sonrió, tirando de él para darle otro beso.

Y se quedaron así hasta que los primeros rayos del sol comenzaron a derramarse sobre los árboles, bueno, tenían mucho tiempo que compensar.

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