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Las luces de esta ciudad

Summary:

Aston High es una escuela pequeña de un pueblo pequeño, la mayoría de los estudiantes se conocen desde niños. Katsuki Bakugo es el presidente del consejo estudiantil y el chico más popular del colegio, todos quieren tener algo que ver con él.

Izuku Midoriya es, en contra parte, parte del grupo apodado como “freaks”, “raros”, los outcasters oficiales de Aston. Él está bien con eso, no necesita nada más que a sus amigos para sobrevivir ese último insufrible año de preparatoria.

Son los dos lados de una misma moneda.

Así que, cuando una de las mejores amigas de Katsuki lo reta a convertir al raro de Deku en el rey del baile, sabe que las cosas podrían salir muy mal.

Sin embargo, Katsuki jamás se acobarda.

No, no me digas que hacer, pues sabes
Probablemente lo haga al revés
No soy tan joven, menos tan viejo
Hoy sé cuándo debo ceder
Y no es hoy
Y no es hoy
▼•▲〘 ♡ 〙▲•▼
Bakudeku, Togachako, Shinkami, Kirimina, Seroroki.
Historia situada entre el 2008 y 2015.

Chapter 1: 1. De apuestas y sinsabores.

Chapter Text

1. De apuestas y sinsabores.

Well, you treat me just like another stranger
Well, it's nice to meet you, sir
I guess I'll go
I'd best be on my way out

Me tratas como si fuera cualquier extraño
Pues, gusto en conocerte, señor
Supongo que me iré
Es mejor que me vaya ahora

—  Paramore (Ignorance)

▼•▲〘 ♡ 〙▲•▼

Los pasillos en Aston High siempre eran ruidosos, una escuela relativamente pequeña con muchísimos alumnos yendo de aquí para allá. Party Rock Anthem de LMFO sonaba tenuemente, alguien debía estar usando un maldito celular, esas mierdas estaban prohibidas en la escuela y todos estos extras lo sabían. Sin embargo, suspiró y lo dejó pasar al ver que el casillero del que provenía la música era el del mariscal de campo y mejor amigo, Eijiro Kirishima.

— ¡Hermano! — saluda él.

— Te he dicho muchas veces que no traigas esta porquería aquí, que yo sea el maldito presidente del comité estudiantil no te va a ayudar de nada si Tenya te atrapa.

Muy a su pesar, el pelirrojo suspiró pesado y apagó la música antes de cerrar su casillero con un sonido metálico. Eijiro aún estaba usando su uniforme del equipo, seguramente estaba por ir a una de las practicas, el equipo tenía la mala manía de estar usando siempre el uniforme, aunque estuviesen fuera de la cancha.

— Perdón hermano, no puedo parar de escuchar a LMFO.

— Escúchalo fuera de la escuela, idiota, ya de por si tengo al idiota cuatro ojos respirándome en la nuca para ver toda esa mierda del baile de graduación.

— ¿Qué pasa con el baile de graduación? — pregunta una voz femenina.

Mina Ashido llegó, también en su tonto uniforme de porristas porque parecía que esta gente no tenía nada más en sus armarios. Ella y Eijiro se saludaron con un beso. El mariscal de campo y la capitana del equipo de porristas siendo novios, era tan cliché que a Katsuki le daba náuseas, eran el tipo de parejas que seguramente se comprometerían después de la graduación.

Eran tan clichés y perfectos que Katsuki estaba seguro de que podrían protagonizar sin ningún problema algún reality show de MTv sin problemas, aunque esperaba que, si fuese el caso, no fuese 16 and Pregnant.

— Si, hermano ¿Qué pasa con el baile? Aún faltan meses ¿No?

— Si, pero como presidente del comité estudiantil, es mi responsabilidad organizarlo... lo cual me hace el presidente del estúpido comité para el baile — suspira, más cansado que enojado —. Los idiotas del anuario están jodiendo todo el día, los del periódico escolar no saben qué demonios hacer para cubrirlo, Tenya es un insufrible, pero como es el vicepresidente, también está envuelto en esta mierda... además no he recibido ninguna respuesta de las universidades.

— ¡Guau, guau! Hermano, con calma.

— Si, Katsuki, te preocupas mucho — secunda Mina —. Esas cartas llegarán en cualquier momento.

Katsuki suspiró.

— Es fácil para ustedes decirlo, tienen una beca deportiva para la universidad de Owruby.

Eijiro y Mina se miraron el uno al otro con culpa, Katsuki relajó su semblante porque sus amigos no tenían la culpa de su mala suerte. Eijiro había sido reclutado por un cazatalentos de una de las universidades más prestigiosas de Owruby mientras que Mina hizo todo lo posible por ser reclutada también para la misma universidad.

Katsuki tenía un enorme cerebro y era muy popular, en un pueblucho tan pequeño como lo es Aston, todo eso importaba, él era prácticamente el rey de la escuela y reinaba al lado de sus mejores amigos. Todos lo conocían prácticamente desde el jardín de niños, así que no había dudas de lo genial que era. Pero, cuando se trata de las grandes ligas como las universidades en las ciudades, no tenía nada.

— Oye, amigo, no te pongas así, sabes que eres increíble y esas cartas están por llegar — dice Eijiro, tratando de reconfortarlo —. ¿Sabes qué? Vendrás con nosotros esta noche.

— ¡Si! — chilla Mina — Eiji, esa es una increíble idea.

El rubio suspiró, sabía sobre la fiesta de esa noche, pero tampoco tenía muchas intenciones de ir.

— No, no, lo siento... — suspira de nuevo, frustrado de estar rechazando una fiesta un viernes por la noche — tengo muchas cosas que hacer y de verdad odio tener a Tenya detrás de mí.

— ¿No lo sabes? — dice Mina con cierta intención — la fiesta va a ser en casa de Hatsume, sus padres están fuera de Aston y tienen una enorme finca estilo europeo.

— ¿Y eso qué?

— Dios, Katsubabe, Iida ha estado enamorado de esa chica desde que entramos a secundaria... es patético si me lo preguntas.

— Los frikis siempre terminan con los frikis — comenta Eijiro bajito —. Te apuesto lo que quieras a que Iida estará ahí.

No dijo nada, estaba pensando en qué decir, era mucha información en poco tiempo. Tenía que admitir que ya hacía falta relajarse, su vida se había vuelto un caos al principio de ese año cuando fue nombrado el presidente del comité estudiantil y tuvo que hacerse cargo de todo lo que el superior Mirio hacía con una sonrisa en los labios.

Katsuki quería golpear a Mirio por hacer parecer ese trabajo como algo sencillo.

— ¿Y bien? — insiste Mina.

— Ok... iré a la tonta fiesta.

▼•▲〘 ♡ 〙▲•▼

Sorry for party rocking

Eijiro tuvo razón con eso de que el álbum de LMFO estaba en todas partes, aunque no era precisamente algo que a él le guste escuchar. Estaba bien, la fiesta se sentía cómoda después de todo.

Sus amigos tuvieron razón, Iida había llegado puntual a la fiesta, quizá fue el primero y ahora estaba muy cómodo platicando con Hatsume. Ya tenía tiempo sin ir a una fiesta, este último año estaba siendo muy ocupado, así que apagar su mente un rato, sin pensar en que esas cartas no llegaron todavía, le era muy cómodo.

Katsuki toma un sorbo de su cerveza, está sentado en una de esas sillas de jardín junto a la piscina en el patio trasero de la casa Hatsume. El panorama es algo familiar y de lo que casi se olvida, gente que apenas alcanza la mayoría de edad bebiendo de latas de cerveza barata, música estridente y faldas cortas.

People always say that my music's loud, sorry for party rocking!
Neighbors complain, sayin' turn it down, sorry for party rocking!

— ¡Katsuki! — escucha a Denki antes de verlo y aunque frunce el ceño, se siente feliz de encontrarlo — te hemos estado buscando — dice, sentándose en el pasto frente a él —. Hanta y yo no podíamos encontrarlos.

Como dice Denki, Hanta viene caminando tras él, con un par de latas de cerveza y un cigarrillo entre los dientes. Cualquiera que viera a Denki y Hanta, no se imaginarían que ese par fuesen parte del escuadrón de porristas y del equipo de futbol respectivamente.

— ¿Acaban de llegar?

— Si, hombre — se queja Denki al tiempo que Hanta se sienta con él —. Hanta se cambió como ocho veces cuando supo que Todoroki estaría en la fiesta.

— ¡Oye! — se queja el aludido, sonrojado hasta las orejas.

La conversación se hace amena, Katsuki siente que ya le hacía falta una charla sin sentido, sus amigos siempre le brindaban esa oportunidad de enajenación. Pronto, Eijiro y Mina también reaparecen en la fiesta, con el cabello desordenado, ropa arrugada y un conocimiento sospechoso sobre la distribución del cuarto de lavado de la casa.

— Mierda... — musitó Mina, mirando hacia la entrada del patio — ¿Quién invitó a los raritos?

No necesita voltear para saber de quién está hablando. Aston es un pueblo pequeño y casi todos se conocen desde el jardín de niños, hay familias que estaban asentadas en este lugar desde hace muchas generaciones.

Cabe mencionar, que Aston High no es muy diferente a cualquier escuela, con todo y los grupos de personas. Es hasta cierto punto normal, las personas siempre buscan convivir con gente cuyos intereses sean comunes y como ejemplo estaba la cafetería. Estaba la mesa de los deportistas, en donde Katsuki tenía un lugar, sus mejores amigos pertenecían a este grupo; estaba la mesa del club de ajedrez, la mesa del club de jardinería, la del periódico escolar, el club de tecnologías y un larguísimo etcétera. A pesar de esto, no era precisamente una segregación, no era raro ver a algún deportista conviviendo con el club de jardinería o a los del club de arte comiendo junto con los de ajedrez, a final de cuenta las divisiones eran meramente por practicidad.

Los grupos no eran cerrados, todos podían ser amigos de todos.

Todos, excepto un solo grupo.

Era una tontería, Katsuki los conocía a todos, pero en algún momento de la escuela secundaria se marginaron a sí mismos. Siempre miraban mal a todos, escuchaban música diferente y vestían de negro.

¿Goths? ¿Emos? Katsuki no estaba seguro de si tenían un nombre en concreto. Y normalmente no le importaría, un montón de raros marginándose a sí mismo debería ser el menor de sus problemas, si no fuera porque uno de estos llamados "raritos" había sido su mejor amigo por años.

Izuku Midoriya, o cómo él lo había apodado: Deku.

Katsuki sabe sus pecados, está consciente de que Deku se alejó por una buena razón, la secundaria no fue su mejor momento y también fue cuando su ex mejor amigo se vio orillado a buscar un nuevo grupo de amigos.

Hitoshi Shinso era el culpable, debía serlo, fue el que invitó a Deku a formar parte de su gremio de locos ocultistas y antes de notarlo, Deku ya solo le hablaba a él, a Himiko Toga y a Fumikage Tokoyami.

Era raro verlos interactuar con alguien fuera de su círculo, incluso tenían la osadía de no comer en la cafetería sino en la parte trasera de la escuela.

— Y-yo lo hice... — confiesa Denki, poniéndose de pie muy despacito — prometo que puedo explicarlo, pero lo haré después ¿Sí?

Antes de que pudieran preguntar qué demonios, Denki fue hacia el grupo, liderado por Hitoshi Shinso y, cuando vio al susodicho sonreír ante la presencia del rubio y después verlos saludarse animadamente, siente que ya no sabe qué pensar, como si el estatus quo se estuviera desmoronando.

— Oh, Dios... — dice Mina, Katsuki encuentra cierto repudio en su tono — tengo que hablar seriamente con Denki, los frikis están fuera de los límites.

— ¿Tú crees? — pregunta Hanta sonriente, exhala humo y apaga el cigarrillo con la suela de su zapato — Denki siempre ha tenido gustos exóticos.

— Mina, eso no es muy amable — se queja Eijiro, aunque muy en el fondo sabe que es verdad.

— Son los frikis, cariño, nadie se relaciona con ellos, nadie sale con ellos, nadie nada con ellos, no se pueden arreglar.

— ¿Qué? — se burla Katsuki, intentando disimular su interés por Deku — ¿Tienes miedo de que te quiten tu puesto de reina del baile?

— No podría, ninguno de ellos... bueno, Hitoshi es salvable, igual que Tokoyami, ellos tienen algo, se ven casi decentes.

— ¿Y la chica?

— ¿Himiko? Nah, es muy fácil, tiene un bonito rostro.

— ¿Y Deku? — pregunta con cuidado.

— ¿Midoriya? Creo que ni siquiera tú lo podrías convertir en el rey del baile.

— ¿Es un desafío?

Silencio.

Silencio y Mina se ríe.

Katsuki toma un trago de su lata de cerveza, sabe exactamente qué es lo que quiere decir esa sonrisa.

— Eso depende — dice ella — ¿Qué quieres perder?

— Mina, no creo que apostar así sea buena idea — interviene Eijiro, pero es ignorado por los presentes.

— ¿Y bien, Katsubabe?

Era una tontería, Eijiro tenía razón al advertirles sobre no apostar con algo así, son personas, Deku fue su amigo. Quizá lo que alguna vez fue una fuerte amistad, ya no sea más que recuerdos congelados en fotografías refundidas en algún cajón.

Y, sin embargo, Katsuki dice:

— Lo que quieras.

— Bien — dice Mina, con una sonrisa de oreja a oreja —. Si yo gano, tú tienes que correr desnudo en el estacionamiento después de la coronación.

— ¿Y si yo gano?

— Eijiro corre desnudo en el estacionamiento después de la coronación.

— ¡Oye! — se quejó el aludido.

— Hecho — dice, ofreciéndole la mano y Mina la estrecha enseguida.

— Tenemos un trato, Bakubabe, espero que estés listo para correr desnudo.

— Me subestimas, tonta, yo jamás pierdo.

Cuando la conversación volvió a ser de otra cosa, Katsuki buscó con la mirada al mal llamado grupo de los frikis. Toga, Tokoyami y Deku permanecían unos pasos detrás de su líder que seguía ligando con Denki. Quizá sería más difícil de lo que pensaba.

▼•▲〘 ♡ 〙▲•▼

Don't stop, make it pop
DJ, blow my speakers up
Tonight, I'ma fight

Izuku hace una mueca de asco tanto por la música como por ver a Hitoshi intercambiando saliva con el idiota de Denki Kaminari, no entiende qué es lo que alguien tan genial como su mejor amigo ve en una persona como Kaminari... ¡Es un maldito porrista! Siempre vestido de amarillo y rosa, yendo por la vida pensando que su estúpida superficialidad es genial.

— Qué asco... — comenta Himiko junto a él.

— Lo sé, no puedo creer que termináramos en este sitio — secunda Fumikage.

Izuku solamente suspira porque está de acuerdo, las fiestas como estas le parecían una gran perdida de tiempo cuando podrían estar pasando un viernes viendo películas o yendo al El Café Nocturno. Pero no, en lugar de disfrutar su viernes, estaban sentados en el pasto del patio de Mei Hatsume, viendo a Hitoshi relacionarse con los que se supone eran sus enemigos natos.

— Quizá, si lo interrumpimos, lleguemos a tiempo para la noche de poesía en El Café Nocturno — dice Himiko, arremangando su calienta-brazos rosas con negro para ver su reloj —. Pero debemos irnos ya.

— No creo que vayamos a ir a El Café Nocturno esta noche — suspira Izuku, arrancando pedacitos de pasto —. Esto apesta.

— Y que lo digas — dice Fumikage —, aquí está lleno de pretensiosos superficiales — Himiko asintió de acuerdo con él.

— Quizá debamos irnos sin Toshi... —sugiere Himiko — de verdad no me siento cómoda.

Los otros dos la miran y se encojen de hombros, las fiestas de la preparatoria son un asco y más cuando saben que todos ahí los miran como si tuviesen alguna enfermedad contagiosa. Izuku recorre la fiesta con los ojos, obviando la escena entre Hitoshi y el estúpido porrista, solo para encontrarse con los mismos idiotas con los que debe lidiar siempre.

'Til we see the sunlight
Tick-tock on the clock
But the party don't stop, no

El peliverde suspiró pesado, poniéndose de pie en un solo salto, se irían de esa fiesta con o sin Hitoshi. Estaban en esa casa solo para apoyar a su amigo, después de todo siempre lo hacían todo juntos, nadie más que ellos se entendían, ni siquiera le dijeron nada por pretender empezar a salir con un pretensioso como Kaminari.

— Oye, Toshi — lo llama, interrumpiendo el beso. Siente asco, no termina de entender por qué Hitoshi, de toda la gente genial que se reúne en El Café Nocturno, tiene que salir con este pretencioso — Himiko se siente incómoda, vámonos.

No fue una pregunta ni una petición, tampoco le importa la mueca de inconformidad en la cara de Kaminari.

— Aún hay tiempo para llegar a la noche de poesía — le recuerda, sabiendo que es de las cosas preferidas de su amigo.

De alguna forma lo veía venir muy a pesar de que lo ignoraran, porque a final de cuentas, todos en Yuuei se conocían casi desde niños e Izuku sabía del crush frustrado que Hitoshi tenía con Kaminari desde antes de formar su pequeño grupo de amigos. Aun así, también parecía olvidarse como era que este mismo chico junto con sus amigos pretenciosos se burlaban de ellos por la música que les gustaba escuchar, por la ropa que usaban y hasta por existir.

Hitoshi lo mira de una forma extraña, casi suplicante e Izuku toma ventaja, porque está consciente de que todos ellos son un grupo y si los demás se van, Hitoshi quedaría a merced de los otros invitados de la fiesta, esos que no son tan amables.

Aunque Kaminari era un idiota pretencioso, Izuku debía admitir que no era tan malo como los otros, pero a final de cuentas pertenecía al escuadrón de porristas y, peor aún, al círculo cercano de Kacchan... oh, no, ya no debía llamarlo así, tenía que recordar que ahora le decía por su apellido.

— Izu...

— ¿Cuál es tu maldito problema, rarito? — interrumpe Kaminari y a Izuku casi le da lástima el rostro de preocupación de Hitoshi.

— No te estoy hablando a ti, idiota teñido.

Alguien se tomó la molestia de quitar la música, porque esto parecía ser muchísimo más interesante que la estúpida de Kesha.

— ¿Cómo me llamaste, maldito Friki?

— Me escuchaste, idiota pretencioso. Dije que te tiñes. Que. Te. Tiñes.

Era una total hipocresía, él, Himiko, Fumikage y hasta Hitoshi se teñían el cabello de vez en cuando, las puntas rosas de Himiko eran la viva prueba.

Solo los brazos de Hitoshi servían para contener a Kaminari que estaba listo para saltar sobre Izuku. Los demás se acercaron en espera de un espectáculo gratuito, no todos los días se veía a los frikis de la escuela meterse en problemas, mucho menos meterse en una pelea. Izuku los odiaba a todos, eran tan molestos, tan falsos, tan...

— ¿Qué demonios está pasando aquí? — escucha hablar a Katsuki, llegando en grandes zancadas. Izuku lo mira de pies a cabeza, esos tiempos en donde eran mejores amigos parecen tan irreales ahora.

— Este maldito friki dice que mi cabello está teñido.

— ¿Eso es todo? — pregunta Katsuki con una ceja levantada y cruzando los brazos sobre su pecho — ¿De verdad te vas a pelear por esa tontería?

— Pero Kat...

— déjalo, ya, Pikachu, no vale la pena — dice y lo mira. Izuku siente que le volvieron a levantar el dedo del medio. Está bien, está acostumbrado.

Odia sentir la hostilidad de Katsuki.

Pero jamás lo admitirá en voz alta.

— No estás en la maldita escuela, aquí no eres el presidente de nada. — dice Izuku apenas en un hilo de voz, pero es suficiente para que Katsuki lo voltee a ver con desprecio.

Izuku traga gordo.

— No soy el presidente de nada, pero pretendo parar una pelea que empezó por una estupidez — dice el rubio sin perder su temple, Izuku odia eso. Izuku quiere que le grite, que pierda los estribos, cualquier cosa que le haga ver que no le es indiferente —. Váyanse, no sé por qué vinieron en primer lugar.

La sensación de la mano de Himiko apretando su brazo lo toma por sorpresa, por poco olvida que no está solo. Así debía ser siempre, eran ellos contra el mundo.

— Tu quédate, Toshi — ruega Kaminari en voz baja, abrazado de Hitoshi.

Por un momento, Izuku piensa que Hitoshi les dirá que se quedará con su nuevo novio, así, los tres restantes tendrían que irse con la cola entre las patas. Pero pronto Izuku se sentiría mal por pensar mal de su mejor amigo, que se quitó a Denki de encima en un gesto brusco.

— Con gusto nos vamos — dice Hitoshi e Izuku se siente muy orgulloso.

— Toshi... — dice Kaminari, como último recurso — vamos, tú no eres como ellos...

Oh, grabe error.

Izuku se sonríe al ver como Hitoshi vuelve a quitarse de encima a Kaminari para ir donde ellos.

— Claro que soy como ellos, son mis amigos... somos los frikis ¿No? — dice, Izuku casi se siente mal al escuchar la tristeza en la voz de su amigo — vámonos ya o nos perderemos la noche de poesía.

Todos siguen mirándolos en silencio, pero en cuanto ellos toman sus cosas para irse, la música regresa tal y como estaba antes, como si ellos no fuesen nada.

Don't stop, make it pop
DJ, blow my speakers up
Tonight, I'ma fight
'Til we see the sunlight
Tick-tock on the clock
But the party don't stop, no

En el camino se despiden de Mei, le dan las gracias porque a final de cuentas ella tuvo la amabilidad de extenderles una invitación, aunque Denki Kaminari jurara que estaban ahí por él. Pero está bien, ellos están acostumbrados a que los rechacen.

Casi no duele.

Casi.

Izuku echa un último vistazo sobre su hombro, quizá en busca de algo además de Denki Kaminari que se quedó ahí, llorando como el patético pretensioso que es. Mina Ashido los mira con desprecio mientras conforta a su amigo, Izuku también la detesta, es otra maldita pretenciosa que se cree mejor que ellos.

A final de cuentas, todos son iguales.

Siempre iguales.

Y, antes de irse, ve de nuevo a Katsuki, ese chico con el que solía ser inseparable antes de que se volviera un pretensioso más y decidiera que Izuku ya no era digno de su compañía. Bufa, Himiko lo sigue teniendo del brazo por mera seguridad, es un viejo hábito de todos, incluso Fumikage está más cerca, pegando el hombro con el suyo.

— Lo lamento — se disculpa Hitoshi, buscando las llaves del auto —. No debí traerlos, no debimos venir... pensé que Denki...

— Está bien, Toshi — interrumpe Himiko —. No es tu culpa, todos ellos son iguales ¿Verdad, Izu?

— Si — contesta sin titubear —. Todos son iguales.

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┏━━━•❃°•°✝°•°❃•━━━┓
˖—》Soundtrack《—˖

☆ Ignorance°•°Paramore

☆Party Rock Anthem °•°LMFO

☆Sorry For Party Rocking°•°LMFO

☆Tiktok°•°Kesha

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