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¿Que harías por Knights?
Esa noche lluviosa, corriendo por las calles mojadas y pobremente iluminadas, Tsukasa se burla de esa pregunta. ¿Haría? ¿Que no haría? Incluso si algunos lo consideran dramático o extremista, haría lo que fuera por mantenerlos juntos, porque eran Knights, simplemente por ser ellos. No le importaba no saber sobre su pasado, que fueran misteriosos cuando Tsukasa preguntaba, o que ser parte de esa unidad a veces se sintiera como demasiado, no había algo que no hiciera por el bien de Knights. Solo quería que ellos fueran libres de las cadenas del pasado, que sonrieran sin parecer ocultar algo más, que brillarán en el escenario como las estrellas que eran, merecían todo lo bueno y Tsukasa iría al infierno y de regreso por lograr eso.
— ¡Leo-san!
Pero a quien tenía que alcanzar era al probablemente más problemático miembro, Leo Tsukinaga, alguien que Tsukasa consideraba imposible. Nunca terminaba de entenderlo, era incluso más misterioso que sus tres mayores juntos, posiblemente escondía más secretos que ellos. No lo entendía, quizás nunca lo entendería, pero que no pudiera tener la mínima idea de lo que pensaba no significaba que se rendía en entenderlo. Tsukasa era caprichoso, no le gustaba darse por vencido, ni ser dejado de lado, y está persona representaba todo lo que lo asustaba, pero aún así lo seguía sin duda alguna.
— ¡¿Suo?!
Leo se veía sorprendido, no podía culparlo, que Tsukasa se las arreglará para llegar con el mal clima y con su condición actual era sin duda inesperado. Se detuvo con jadeos, dolía, definitivamente dolía, pero no se permitió prestar atención a eso, extendió una mano expectante. Leo se mostró aún más confundido.
— ¡Sé lo que estás pensando! ¡Y no te dejare hacerlo, nunca!
¿Vino hasta aquí por mi? Cortes nuevos y viejos en su piel, su ropa húmeda, rasgada como si un gato lo hubiera atacado, probablemente por ramitas en su camino. Leo no lo entendía, corrió desde el hospital hasta Yumenosaki, era un viaje de tren mínimo, pero vino corriendo, por su prisa, por su prisa en detener a Leo.
No hubo respuesta, el mayor miro a su junior sin parecer dispuesto a aceptar la mano amiga que se extendía, solo lo frustro más. No le importaba el largo camino que recorrió en la lluvia, ni el dolor en sus costillas o en los cortes que se hizo al caer por el suelo resbaladizo, nada del dolor físico se comparaba con el emocional. Incluso si le traía las estrellas bajadas del cielo, si le compraba un castillo real, nada de eso le importaría, porque solo era Tsukasa.
— Leo-san, toma mi mano…
Suplico en un susurro roto, su mano tembló por el esfuerzo de mantenerla extendida, como si esperara que de verdad la tomara. Su vista se volvió borrosa, la figura insegura de Leo se unió con el alrededor, una vista desconcertante al ya intranquilo niño.
— Sé que no soy Sena-senpai, ni Ritsu-senpai… — su voz se quebró, la ira lo inundó en su lugar — ¡Ni Narukami-senpai! ¡Solo soy yo! ¡Y sé que no soy confiable, sé que preferirías a cualquiera de ellos antes que a mi, porque ellos te entienden y saben lo que sucedió!
Limpio las lágrimas con rudeza, deseando no llorar, lo odiaba, no soportaba verse tan lamentable ante alguien. Estar bajo la sombra de lo que sucedió sería una carga que no podría soltar nunca, no sabía nada y por eso Leo no quería apoyarse en él.
— Y te entiendo, tampoco confiaría en mi…
Esa siempre sería la realidad, solo era el joven caballero que no entendía nada, que no sabía sobre el pasado y por eso podía ir por la vida metiéndose en problemas con otras unidades, retando aquí y allá sin preocuparse.
Tal vez fue un error perseguirlo está vez, era muy diferente a lo normal, fuera de su límite.
Leo dió pasos hacía adelante, Tsukasa lo empujó levemente a la seguridad del techo, no quería que se enfermara por mojarse. El mayor sonrió tristemente por eso, el primer año pasaba por una crisis y aún así se preocupaba por su bienestar, Tsukasa miro hacía otro lado deseando no llorar ahora.
— ¿Todo lo que he hecho hasta ahora no significa nada? Escapé del hospital después de hablar con Tenshouin-oniisama, corrí bajo una lluvia horrible, casi me atropellan y estoy aquí tratando de detenerte ¿Aún no es suficiente? ¿Alguna vez será suficiente?
Lo miro esperando una respuesta honesta, desesperado, asustado por lo que diría, incluso esperando que el mayor ni siquiera le hablara y llamada al taxi que seguramente estaba pidiendo cuando él llegó. Pero Leo abrió los ojos con lo que parecía horror en lugar de responder.
— ¡¿Casi te atropellan?!
— Eso no es importante.
— ¿Ah? ¿Cómo no va a- espera, ¿Tenshi te dijo que vinieras?
Su tono era diferente, podría describirse como peligroso, pero Tsukasa sacudió ligeramente la cabeza.
— No, él no me dijo eso. Me hizo darme cuenta de que harías esto, escapar.
Las palabras de Eichi siempre serían difíciles de entender, pero tendrían un propósito detrás, le costó darse cuenta de ello. No lo dijo abiertamente, su pregunta simple hizo su mente vagar hasta Leo, hasta darse cuenta de lo que podría hacer Leo tras enterarse de lo que sucedió. Fue demasiado fácil escapar del hospital si era honesto, deberían tener mejor seguridad, si sus padres no lo castigaban por meses quizás lo diría.
Leo desvió la mirada, sonrió con aires de tensión, Eichi por supuesto que lo haría.
— ¿Esa es tu manera de disculparte? ¿Enviando a Suo en medio de la noche?
El susurro aún fue audible con la lluvia torrencial en el que aún estaba debajo Suou, Tsukasa se confundió mucho, aunque tenía preguntas las dejo pasar. Concentrándose en lo importante.
— No has respondido mi pregunta, ¿Por qué lo estás evitando?
Volviendo la mirada a Tsukasa Leo recordó de que estaban hablando, tomo aliento antes de decidirse por algo. Suou se confundió al momento en que Tsukinaga tomo la actitud que imaginaba cuando pensaba en su líder antes de conocerlo, pero era la seriedad que estaba buscando ¿Verdad?
— Tsukasa Suou… mi caballero más joven.
Dió un paso para estar más cerca, levantó sus manos hasta ahuecar el rostro húmedo del más joven, Tsukasa abrió los ojos por esto.
— Hiciste todo esto por tu amor y lealtad a mi, pero ¿Lo seguirías haciendo si supieras que soy el villano de la historia?
No tardó más que un segundo en tomar su decisión, sonrió contra las manos delicadas y las apretó entre sus propias manos.
— Es mi culpa que dudes, Leader. Déjame demostrarlo.
— ¿Hm? — inclino la cabeza con curiosidad — ¿E-Eh? ¡El suelo está húmedo!
Se arrodilló justo en un charco, aunque no le importaba el dolor por los raspones en sus rodillas, ni si con esto se pegaba una infección. Lo más importante ahora era el estudiante de tercer año que lo miraba con preocupación, tomo ambas manos y las apretó entre sus dedos, una seguridad más.
— Cuando te di mi lealtad fue para todo, incluso si hubiera llegado antes y hubiera presenciado todo lo que pasó, mi lealtad sería la misma porque tú te la ganaste. No me arrodilló ante cualquiera, ni juro lealtad a cualquiera, solo tú, por ser Leo Tsukinaga. Te seguiría incluso si fueras el malo en la historia.
Leo se desinfló hasta parecer derrotado, los ojos verdes nunca abandonaron la forma del caballero en el suelo, era casi demasiado para ver.
— Los chicos que te lastimaron lo hicieron por mi culpa, ¿Entiendes eso?
La confesión lo tomo por sorpresa, algunos habían mencionado a Leo cuando creían que estaba inconsciente, pero jamás creyó que de verdad lo conocieran.
— ¡Está bien! Soy desagradable la mayoría del tiempo, también tengo responsabilidad por lo sucedido ¿Sabes?
No, no la tienes.
Leo se dejó caer al suelo agotado, por suerte dónde se sentó estaba seco, lo que lo hizo mirar al chico y darse cuenta que aún no se cubría de la lluvia, había pasado por completo eso.
Tsukasa no había considerado un motivo real por el que Leo quisiera huir, la culpa era la respuesta más posible. Que Leo creyera tener la responsabilidad por lo sucedido era tonto pero probable, no era algo descabellado que decidiera echarse la culpa y creer que Tsukasa a su lado estaba en peligro. Leo siempre fue un genio para desaparecer, huyendo conscientemente de las situaciones, era así hasta no hace mucho.
— Debes volver al hospital, tus padres definitivamente saben que escapaste. Eso me hace parecer un delincuente que intenta robarse al heredero ♪
Sonrió, sentía que habían resuelto lo necesario por hoy. Era más importante que Tsukasa volviera a estar en reposo, con este riesgo su costilla lastimada no iba a curarse pronto y tardaría más en volver al escenario. Suou se sentó en el suelo también, estaba mojado, pero parecía que la humedad ya no era un problema para él. Suou ignoro lo último para responder lo más importante.
— Está bien, mentire.
Asintió fácilmente, no disfrutaba particularmente de mentir, mucho menos a sus padres, aún así lo haría para evitar problemas mayores. Leo sonrió burlón, paso un brazo por el cuello de Tsukasa y llevo su dedo a los labios agrietados del menor.
— ¿Mentirle a tus padres? Realmente he corrompido a nuestro inocente Suo~
Tsukasa hizo un puchero brevemente.
...
La lluvia había cesado cuando llegaron al hospital, tardaron un poco en persuadir al taxista de dejar entrar al niño vendado y mojado al taxi, Tsukasa no tenía la mejor apariencia en ese momento. Ambos bajaron del auto, Leo levantó una ceja cuando Tsukasa lo detuvo con una mano en el pecho, Suou lo miro tranquilamente.
— Si entras será peor, prefiero que mis padres no me prohíban verte tan pronto. Nos vemos después, ¿Verdad?
La pregunta velada fue fácil de detectar.
"No te irás mientras no estoy mirando ¿Cierto?"
— ¡Te visitaré mañana!, ¿Cómo suena eso?
"Aún tienes mucho por ver de Leo Tsukinaga, Suo."
Si la sonrisa de Tsukasa se hizo más brillante después de su confirmación no lo menciono, con un asentimiento de confirmación una vez más se dió vuelta e ingreso al hospital. Una enfermera en seguida lo reconoció, acercándose con lo que posiblemente eran preguntas desesperadas, Tsukasa se inclino levemente una vez, Leo se quedó ahí observando.
— No puedo irme ahora, algo me ata aquí. Bueno, alguien tiene que enseñarte a convertirte en rey, ¿Verdad?
No me escaparé, lo prometo.
