Actions

Work Header

Why'd you have to go and make me like you? (Español)

Summary:

Fugo y Narancia saben que hay un sonido raro que viene de la cocina por las noches y solo hay una forma de averiguarlo. ¿Pero la respuesta será algo que quieran saber?

Fruity lovers 🍊 🍓 Día 11: Un sonido tenebroso viene de la cocina.

Notes:

Wenas noches ♥ acá les traigo el día 11 de Fruity lovers, espero les guste porque es uno de mis favoritos a la hora de trabajar, hace tiempo llevaba queriendo incluir otra ship y se dio con este prompt.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Día 11: Why'd you have to go and make me like you?

Prompt: Un sonido tenebroso viene de la cocina.


Habían pasado dos años viviendo junto a Bucciarati y si de algo podían estar seguros Fugo y Narancia, era el cómo funcionaban las cosas en ese “hogar” que los tres habían formado. Cada cosa estaba milimétricamente ordenada, incluso lo que aparentemente era desorden, por lo que les fue una gran sorpresa cuando una mañana, Fugo (el mayor obsesivo del orden que Narancia conocía) preguntó sobre el estado de la cocina a su amigo. 

“¿Tú limpiaste la encimera?”

“Fugo, aunque me gustaría cumplir tu fantasía de limpieza, es más que obvio que yo no toco nada de ahí, eso es tu territorio.” Decía Narancia continuando comiendo del cereal con leche que se había servido.   

“Cuando vine estaba completamente vacía, y Bucciarati aún no despierta, así que debo de suponer que no ha sido él.”

“¿Y has pensado si acaso fue el nuevo?”

“¿Quien, Abbacchio?” 

“Ese tipo no sale nunca de ese sitio… menos se pondrá a limpiar la cocina de noche.” 

Leonne Abbacchio había sido la nueva adquisición del equipo. Según lo que tenían entendido, Bucciarati había rescatado al hombre de las calles tras lo que podrían llamar “un momento de tocar fondo”. Desde entonces se había quedado en la habitación de invitados y solo salía para ocasionalmente conversar con su jefe. Era un sujeto extraño, vestía llamativamente y parecía estar enojado todo el tiempo. 

Eso les daba malas vibras, pero si Bucciarati lo quería en casa, ellos no iban a negarse. 

“Pues alguien tuvo que ser, ¿estás seguro de que no fuiste tú?” Insistió el peliblanco mientras se cruzaba de brazos esperando sacarle una respuesta al otro chico. 

“¿Y se supone que el inteligente eres tú?” Aquella broma solo se ganó una de las clásicas respuestas físicas de Fugo con un objeto punzocortante . Sobándose la mano lastimada, Narancia solo rodó los ojos y siguió con lo que para él, era la respuesta a ese misterio. “Ahora que lo dices, la otra vez fui al baño y escuché ruidos extraños viniendo de la cocina, y no ha sido la primera vez, han sido algo común en las últimas semanas.”

“¿Y por qué no has dicho nada, pedazos de idiota?” 

“Porque no me preguntaste… doble idiota… además la cocina está más cerca a tu habitación.”

“No entiendo como puedo intentar hablar contigo, eres…”

“Mira, si tanto te preocupa saber quién podría ser, vamos en la noche, lo emboscamos y listo. No puedo creer que hagas tanto problema por un limpiador…”

“No lo entiendes, no es que alguien limpie, es que… ¿sabes que? No importa, hagamos lo que dijiste, vienes a mi cuarto apenas sea hora de dormir y lo averiguaremos.”

Narancia no hizo más que gruñir mientras seguía intentando bajar el dolor de la herida. No aguantaba a Fugo en ocasiones.


  Aquella noche, los dos adolescentes se reunieron en el lugar de encuentro que habían acordado, la habitación de Pannacotta, con solo un objetivo en mente: averiguar quién era el limpiador nocturno o el dueño de esos tenebrosos sonidos. 

“Entonces, ¿entendiste bien el plan?” Preguntó el albino mientras terminaba de peinar su cabello, parte claro de la rutina que siempre hacía para antes dormir y que al parecer llamaba la atención de Narancia.

“Sí, vamos, registro el lugar con Aerosmith, disparamos en caso sean ladrones y volvemos a dormir.” El pelinegro se encontraba absorto viendo como Fugo continuaba observándose al espejo, ¿qué necesidad había de arreglarse tanto si de todas formas iba a despeinarse en caso tuvieran que pelear?

“En efecto.” Pannacotta volteó y le dio una pequeña sonrisa, ahora Narancia recordaba que cuando era capaz de memorizar algo, de alguna forma eso le generaba una especie de felicidad a su amigo. Era raro, pero no intentaba cuestionarlo, se veía agraciado al hacer eso. “¿Vamos? Seguro Bucciarati ya está dormido.”

“Dale, pero en silencio, no vayamos a alertar al sujeto.”

“Narancia, si hay alguien acá que hace ruido eres…” El mayor solo vio una vía para callar al otro y era poniéndole el índice en los labios, y extrañamente, le sorprendió que aquella reacción no acabara un ataque contra su mano. 

“Yo lo escuché, yo soy el mayor, yo nos guiaré.” Asintiendo, Fugo decidió darle la libertad y por ende la responsabilidad de dirigir esa pequeña misión. 

Saliendo en puntillas, ambos chicos fueron cuidadosamente por el pasillo de la casa y se colocaron detrás de la puerta de la cocina. No era muy tarde, pero al parecer el sujeto invasor estaba haciendo sus fechorías dado que escucharon como comenzaron a sonar lo que podrían comparar a quejidos.

“¿Qué estará haciendo? Parece que llora…”´Dijo Pannacotta acercando su rostro al cuello de Narancia, tal vez más de lo que él hubiera deseado. ¿Qué era esa sensación? ¿Por qué lo avergonzaba si tan solo era su amigo?

“N-no se, Fugo aléjate un poco.” Susurró Narancia y vio cómo de inmediato un rubor se encendía en las pálidas mejillas del chico. 

“Lo siento.” 

B-Bucciarati. ” 

Ambos adolescentes se sobresaltaron ante aquella mención del nombre de su querido jefe, eso no hizo más que encender las alarmas. Activando a Aerosmith con rapidez, Narancia registró el interior de la cocina con su radar, solo para darse cuenta que habían dos presencias y si no se equivocaba, una de ellas era Bucciarati. 

“Debe tenerlo capturado.” Dijo el mayor alertado. “Hay que hacer algo o podría hacerle daño.”

“No, tenemos que ser más inteligentes que ese tipo.” Fugo se puso a hacer ademanes de pensar, y Narancia no pudo dejar de pensar en qué necesidad había de hacer algo así en esos instantes.

“¿Entonces qué? ¿Dejamos que lo mate?”

“Narancia eres tan estúpido…” Y ahí volvían de nuevo con eso, con sus típicos insultos a su inteligencia que si bien, eran parte de sus típicas peleas, no hacían más que enervar su enojo. 

“¡Deja de decirme así, detesto que hagas eso!” Levantando un poco la voz, el pelinegro se posicionó frente a la puerta y decidió tomar las riendas del asunto por su cuenta, solo así iba a demostrarle a Fugo que él no era ninguna especie de imbécil. 

Su pequeño avión hizo acto de presencia, estuvo a nada de disparar cuando una masa de pelos se lanzó contra su pierna tacleándolo al piso. 

“¡Espera!” Dijo Fugo encima suyo. 

Lo que le faltaba, tener a ese cerebrito diciéndole qué hacer; y para empeorar, subido a horcajadas de él. ¿Por qué tenía que hacer las cosas tan raras? Los dos eran chicos, la situación lo ponía nervioso. 

“Bajate…”

“Shh, escucha.” Susurró Fugo tapando la boca de Narancia con una de sus manos y con la otra, abriendo la puerta de vaivén ligeramente, lo suficiente para que ambos pudieran ver un pequeño espacio en el interior. 

Describir la escena no era tan difícil, lo que sí era difícil era asimilarla. Ahí subido a la encimera de la cocina, se encontraba Bucciarati envolviendo con sus piernas al nuevo, Leone Abbacchio. ¿Pero qué veían sus oídos? ¿O eran sus ojos? Narancia no podía estar seguro, solo de que eso era algo que no quería haber visto y mucho menos con Fugo que no bajaba de encima suyo. 

“Mierda.” Susurró Pannacotta soltando la puerta con una expresión de completa vergüenza, su rostro casi era equiparable con el de un tomate y aunque hubiera sido gracioso en otras circunstancias, eso solo había servido para que Narancia confirmara que habían visto lo mismo. 

“S-se estaban… ellos estaban.”

“Cállate, no lo digas.” El peliblanco estaba tapando su rostro con ambas manos, no podía creer que habían presenciado algo así, peor aún que fuera su querido jefe el que era partícipe de esos actos. 

“Creí que eso solo podía hacerlo un hombre y una mu-” La mente de Narancia era un caos, ¿por qué tenía que pasar eso justo ahora? ¿por qué cuando tenía a su amigo trepado?¿por qué cuando en los últimos días no había hecho más que pensar en Fugo? No, esto estaba mal.

“Argh… dos hombres claro que pueden ser una pareja, ¿que no te han enseñado eso?” No, ¡¿por qué tenía que decirle eso?!, no debía encender una posibilidad que se negaba a pensar en real.

“N-No” 

“...ahora lo sabes.” Levantándose de encima suyo, Fugo intentó peinar en vano su cabello desordenado y le tendió la mano a Narancia, solo quería dormir al parecer. 

El mayor en cambio sentía que había recibido demasiada información por una noche, no quería seguir viendo al otro, menos luego de confundir todos sus pensamientos de esa forma. Quería morirse, no puede ser que empezara a pensar en las palabras de Fugo. 

“Buenas noches.”  Dijo Pannacotta antes de partir carrera a su habitación, dejándolo solo, solo y sobrecargado de ideas. 

Como lo odiaba. 

Los sonidos de la cocina sacaron a Narancia de su crisis interna. Tragando en seco, el chico tan solo se dirigió a su dormitorio, no quería saber más de Bucciarati, Abbacchio y ahora mucho menos de Fugo.

El estúpido y precioso Fugo. 

Notes:

Y Narancia descubrió que él podía ser gay.

Fin.

Series this work belongs to: