Work Text:
Día 14: I'm gonna make your life so sweet
Prompt: Un policía, un bote y un ave peligrosa
Una tarde, solo querían una tarde ellos.
No trabajo, no interrupciones, y mucho menos stands. En especial estos últimos.
Era una típica tarde de sábado cuando Fugo y Narancia habían decidido tener una cita propiamente dicha. No solían tener esos respiros entre semana y realmente habían esperado mucho a que llegara ese día tras lo que ambos habían considerado una de las peores semanas en términos laborales. Desde un ataque de traidores a mitad de la noche, hasta la visita de los amigos del primo japonés de Giorno.
Como los dos sabían que probablemente en cualquier momento podrían ser llamados para alguna misión, decidieron ir a un restaurante no tan lejano, pero sí lo suficiente como para poder tener un ambiente libre de distracciones o estrés. Por lo que al llegar, ambos jóvenes pidieron una mesa y se sentaron en una zona algo apartada de la gente como para poder charlar sin ser interrumpidos.
Un par de minutos después el camarero llegó y les pregunto que ordenarían, y como siempre Fugo respondió con lo que acostumbraban comer cada que estaban a solas. Cuando se retiró el muchacho, ambos siguieron en su plática sobre lo que habían hecho en esa semana, para ponerse al día. Sin embargo tras unos minutos Narancia comenzó a inquietarse.
"Oye, ¿No crees que ya están tardando un poco con la comida?" preguntó Narancia mientras dirigía la mirada a los platos de otras personas que habían en el lugar.
"Tal vez tienen otros pedidos y por eso se demoran" respondió el menor.
El pelinegro asintió y suspiró aun sin dejar de apartar la mirada a los platos de las otras personas, hasta que de repente en un abrir y cerrar de ojos ya no había ningún plato y solo estaban los fideos a la bolognesa encima de la mesa. Aquello captó su atención y estuvo confundido por unos segundos, pero después no le importó demasiado, seguro era producto de su imaginación.
Aunque lo que sí llamó su atención, fue cuando se escuchó un grito de alguien que provenía de la mesa adyacente.
"¡Mi collar!" Exclamó la mujer mientras revisaba su cartera por si tal vez la había dejado ahí "¡¿Donde demonios está mi collar de oro puro que me regaló mi madre?!"
"Quién demonios viene con algo así de caro" susurró Pannacotta mientras veía la escena.
"Pobre señora…" dijo Narancia "Tal vez alguien lo robó, ¿No deberíamos ayudarla?" preguntó moviendo ligeramente el hombro del rubio.
"Podríamos pero…" Hizo una pausa. "No podríamos tener la cita que estuvimos esperando" Dijo algo apenado, sí, sonaba egoísta, pero luego de esa semana lo último que quería era involucrarse en algún tipo de incidente.
"Lo se, pero-"
Nuevamente se oyó otro grito pero esta vez del otro lado, ahora venía de una joven que parecía acaudalada.
"¡Mi anillo!" Dijo la chica con los ojos casi saliéndose de sus órbitas.
"Okey, creo que dos robos seguidos no es normal" dijo Fugo atónito.
"¿Entonces ayudaremos?" preguntó nuevamente Narancia.
Y justo cuando iba a responder, otra vez más personas exclamaron que habían perdidos sus pertenencias, lo que hizo que si ya Fugo sospechara de que no se trataba de algo normal, ahora podía estar seguro que estaban bajo algún ataque dado que ni el ladrón más rápido del mundo podría asaltar a tantas personas en un lapso de tiempo tan corto. Sin embargo, saber qué clase de poder o el tipo de stand que enfrentaban podría tomar un rato, rato que ellos no tenían obviamente.
Al momento en que Fugo iba a levantarse para avisarle a Narancia que estaban lidiando con un stand enemigo, notó algo peculiar pasar corriendo debajo de las mesas. Era un pequeño patito de color amarillo con moño rojo, aunque lo más raro fue ver que tenia una antena o algo parecido en su pico.
"¿Narancia ves lo mismo que yo veo?" dijo el rubio.
Narancia lo miró confuso.
"¿Que cosa?" contestó, Fugo señaló por debajo de las mesas al pato que estaba corriendo como si no hubiera un mañana "Ehhh…de donde rayos salió ese pato"
"Creo que él es el culpable de los robos" mencionó Fugo. "Mira, tiene una antena en su pico"
"¿Y porque en primeras insinuas que fue el pato? Es decir, no tienes pruebas de eso y no creo que un animal inocent-”
Narancia se quedó con las palabras en la boca, puesto que en ese preciso instante, apenas el animal pasó bajo su mesa, el brazalete que tenía puesto desapareció en un abrir y cerrar de ojos.
“Te lo dije.” comentó Fugo con la menor de las intenciones de burlarse. Narancia solo pudo aceptar su error y se agachó a tomar el animal entre manos, para su suerte no lucía reacio al contacto humano.
“Ven acá amiguito, deja en paz a estas personas.” Narancia intentaba calmar al animal acariciando un poco su pequeña cabeza, sin embargo, ese gesto al parecer causó un impacto demasiado positivo en el pato, porque sobre la mesa que ocupaban, varios de esos objetos de valor que las personas reclamaron aparecieron abruptamente.
“Oiga, ¿ qué hace usted con el collar de mi mujer?” gritó el esposo de una de las afectadas, no dándole tiempo a Narancia para siquiera explicar la situación (aunque de todas formas hubiera sido imposible de creer).
“¡Son unos ladrones!” Contestó la chica acaudalada. “¡Policía!”
“Maldita sea, vámonos de acá.” Dijo Fugo tomando de la mano a su novio y corriendo lo más lejos posible de ese restaurante, su tranquilo día de sábado debería esperar.
“Deja ese pato, ya nos trajo muchos problemas.” Jadeaba Pannacotta mientras tomaba aire, al parecer ya estaban lo suficientemente lejos de la multitud que deseaban ver sus cabezas rodando, pero no lo suficiente de ese insistente policía que hace tan solo tres calles atrás, les quiso disparar con un arma, ¿que no tenía algo más que hacer que perseguir a dos supuestos ladrones de joyas?
“No creo que lo esté haciendo con intención, ¿podemos quedarnos con él?” Pidió el pelinegro con una mirada que podría compararse a la de un cachorro bajo la lluvia, y ya imaginaba Fugo que solo había una respuesta para eso.
“Supongo que puede quedarse hasta que sepamos qué hacer con su stand.”
“Eres el mejor.” Sonriendo, Narancia se acercó con rapidez para darle un beso antes de escuchar de nuevo los gritos del policía que los había estado siguiendo. “Dios, déjame dispararle con Smith.”
“No, hay que pasar desapercibido.”
“Pides mucho considerando que el pato desaparece todo lo que brilla.”
“No me hagas recordar que desapareció la moto…” gruñendo, Fugo intentaba pensar en un plan de escape, eventualmente tendría que ver como controlar a ese animal, pero hasta entonces debían volver a la casa cuanto antes.
Los gritos se oyeron de nuevo, ahora más de cerca. Tenían que escapar, ¿que tan complicado podía ser?
Entonces Pannacotta observó un pequeño barco de madera flotando a orillas de donde estaban.
“ Tal vez… ”
“¿Sabes? esto no es tan malo, solo somos tú, yo, y Little Snoop.” Sonreía Narancia viendo el atardecer, las pequeñas olas del barco los mecían y aquella brisa veraniega era más que romántica.
“Si te lo vas a quedar, hay que hacerle un ambiente lejos de cualquier cosa que brille, y no lo quiero ver paseando fuera de su habitación.” Fugo intentaba mantenerse amargo, pero le era imposible, en efecto ese día no había salido como lo planeó, de hecho, nunca pensó tener mascota, pero ver a Narancia así de feliz lo alegraba.
“Él también te quiere.” dijo el pelinegro mientras acariciaba el lomo de su nueva mascota, esa había sido una de sus mejores citas definitivamente.
