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Hysteria when you're near (Español)

Summary:

Eran las 2:50am cuando todos los relojes se pararon en esa tenebrosa cabaña y lo único que Narancia podía pensar era en dos cosas: no morir... y no sin declararse a Fugo.

Fruity lovers 🍊 🍓 Día 13: Todos los relojes se detuvieron a las 2:50

Notes:

Weeeenas, no crean que me olvidé de publicar, es que ayer quedé muertísima así que me pasé ese día pero para no perder un episodio, fácil el sábado publicaré doble en compensación ♥

Espero les guste uwu

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Día 13: Hysteria when you're near

Prompt: Todos los relojes se detuvieron a las 2:50


Bien, la misión era sencilla. 

Solo debían ir a recoger un paquete y volver a casa antes de la cena, o al menos esa era la indicación que Bucciarati les había dejado estipulada esa mañana. No era nada complicado y aunque a Fugo le molestara estar horas en el mismo carro que Narancia, no le desagradaba su compañía, todo lo contrario, cuando solo se sentaba a escuchar música y contemplar el camino, las cosas fluían demasiado bien. 

Pero esa no había sido una de esas ocasiones. 

Narancia tenía solo un trabajo, uno solo : dar las indicaciones del mapa para ver qué rutas tomar de ida y regreso. Lamentablemente, aquello acabó mal. Eso sí, más tarde de lo que Fugo hubiera esperado. 

Eso los llevaba a ese momento; con un auto descompuesto en medio de la carretera junto al bosque, y con ambos caminando en vueltas por lo que consideraron horas. Fue un milagro, especialmente considerando la hora, que pudieran encontrar una casa no muy lejos de donde dejaron el auto.

Así que los dos chicos se dirigieron sin dudarlo a invadir ese pequeño hogar, esperando poder recibir ayuda de los dueños.

Grande fue su sorpresa al llegar. 

Sí, la casa se encontraba bien amoblada, incluso se atreverían a decir que alguien estuvo ahí hace no mucho, pero era la hogareña vibra de ese lugar lo que los hacía sentirse incómodos, aunque no estaban muy seguros de por qué. 

"¿Y si volvemos al carro? No me molestaría dormir en los asientos…" dijo un preocupado Narancia, mientras confirmaba con el radar de Aerosmith que no hubiese nadie en la casa. "Por la mañana vemos lo de arreglar el auto o, no sé, hacer parada en la carretera." 

"Mira, primero podríamos revisar si hay algún teléfono, seguro el dueño ha salido y no le molestará," mencionó Fugo, observando los distintos cuadros que adornaban la pared de esa cabaña. Al parecer ahí vivía una pareja con un niño.

"No sé Fugo… ¿y si solo le robamos la comida? Realmente es lo único que me preocupa ahorita" Pannacotta tan solo pudo contestar a esa protesta con un gesto de fastidio, lo suficientemente severo como para que su amigo detuviera el tema ahí. "Solo decía…"

El rubio decidió ignorar los pedidos de su compañero. Invadiendo la cocina del lugar, encontró el tan necesitado teléfono, pero para mala suerte suya, no había señal. "Mierda…"

"¿Sabías que eso suele pasar en las películas de terror?" Narancia apareció detrás de él susurrando sobre su oído con un sigilo que lo hizo saltar. Tenía suerte de que no invocó a Purple Haze. 

"¡No vas a volver a ver esas películas con Mista!" respondió gritando. "Argh, vamos a ver si en todo caso tienen herramientas en su sótano y nos vamos."

"Deberíamos ver su refrigerador…"

Tras darle otra mirada amenazadora, los dos chicos siguieron su inspección hasta llegar a una tétrica puerta que parecía conectar con el piso inferior. 

"Para ser un hogar familiar, que interesante decisión de puerta." 

"¿Ahora puedes entender mi punto?" 

Narancia tenía una sonrisa algo maliciosa, pero que a su vez, demostraba superioridad ante su inteligente amigo. Fugo detestaba cuando hacía esas cosas. 

"Cállate, solo decía." 

"Admítelo, te da miedo." 

Gruñendo, el rubio bajó por esas escaleras desgastadas y buscó el interruptor de las luces para así poder rápido encontrar las herramientas que necesitaba. Para mala suerte suya, tras encender la luz, se dio con una araña bajando directo frente a su rostro, cosa que lo hubiera sobresaltado de no ser porque vio otra vez esa sonrisa burlesca viniendo de Narancia escalones arriba. 

Agarrando al insecto frente suyo, Fugo decidió acabar con esos constantes fastidios hacia su persona y apachurró a la araña con la palma de su mano, asustando al otro en el proceso. 

“¿Qué? No es venenosa.” 

Continuando con su expedición, los chicos comenzaron a revisar entre diversas cajas viejas y estantes llenos de polvo. Pero todo parecía ser en vano, no había algo que les fuera de utilidad y comenzaban a frustrarse. 

“Te dije que debíamos volver, ahora me volvió la alergia.” Estornudando, Narancia intentaba aguantar la picazón que su nariz le proporcionaba, cuando de pronto la tenue luz del sótano desapareció repentinamente, sobresaltado a ambos adolescentes. 

 “¿Se malogró el foco?” 

“No… mira arriba, creo que también se ha ido la luz en el piso superior,” dijo Fugo mientras señalaba el primer piso. Este estaba igual o peor en cuanto a iluminación, y eso no podía significar algo bueno. 

“Deberíamos irnos.” La voz del pelinegro sonaba algo temerosa, pero firme, parecía estar harto de que siguieran ahí y con sentido, cada vez la situación se volvía más extraña y no deseaba estar cuando los dueños volvieran, por más que tuvieran stands no quitaba que había algo que le incomodaba en ese sitio. 

“Narancia cálmate…” 

Los dos chicos a oscuras comenzaron a buscar la ruta hacia el primer piso, y aunque se les complicó, poco a poco pudieron subir hasta estar de vuelta en la sala de ese sombrío lugar. 

“¿Que me calme? Tú nos has metido en esto, ¿cómo pudiste pensar que era buena idea invadir un hogar en medio del bosque? ¿Mo has visto que esas son las primeras causas de muerte en una película?”

“No me vengas con esas estupideces ahora, ¿te estás escuchando? ¿cómo carajo puedes pensar en películas en estos momentos?” 

“Oh no lo sé, tal vez porque es lo único que me distrae de morir en una cabaña embrujada junto a una rubia gritona? Solo te faltan las tetas para ser el primero cuando el momento llegue.”

“¡Cierra el hocico de una jodida vez! ¡En primer lugar, tú fuiste quien dio las indicaciones mal!” gritó Fugo tal vez más furioso de lo que quiso escucharse, pero esa situación lo estaba estresando, y Narancia no hacía nada para ayudar más que quejarse

“Pues no lo hubiera hecho si…” 

El chico iba a continuar con la discusión, cuando las ventanas de la cabaña se abrieron de par en par y los vidrios comenzaron a temblar como si de un terremoto se tratara. Las sillas tan ordenadas y bien decoradas que vieron al llegar, comenzaron a arrastrarse como si alguien estuviera moviéndolas. Los gabinetes de toda la casa, por lo que podían escuchar, se abrían y cerraban violentamente. 

Y lo que acabó por sobresaltarlos fue como todos los relojes que tenían a la vista se detuvieron a las 2:50am, hora en la que ellos se encontraban.  

Ambos se juntaron el uno contra el otro por inercia, cualquiera que los hubiera visto podría afirmar que había miedo viniendo de los dos y a juzgar por cómo se tomaban de las manos, era porque solo podían confiar en que nada les pasaría estando juntos. 

“Vamos a morir.” 

“Narancia, activa a Aerosmith.”

“Vamos a morir, vamos a morir por un puto fantasma o asesino.”

“¡Narancia!” Fugo intentó razonar con el pelinegro que parecía estar aterrorizado, cosa que le sorprendió considerando que mil veces habían estado en peores misiones donde estuvieron cercanos a la muerte. Pero como una vez había dicho Mista (y debía darle la razón), no había mayor terror que morir a manos de algo que no podías ver. “Escúchame, necesito que te concentres, estoy acá contigo y necesito que actives a tu stand.”

“¡No puedo! Fugo, no quiero morir así..." 

Fugo pudo sentir como esas manos que sostenía parecían temblar y estar heladas, pero no podía darse el lujo de sentirse igual que su amigo, era momento de pensar las cosas y centrarse en soluciones.

“Narancia, no vamos a morir, no voy a irme de tu lado, pero necesito que me ayudes.”

Aquellos ruidos no se detenían, cada vez eran peor y no ayudaba en nada a los intentos de Ghirga por concentrarse en algo que no fuera lo que vivían. 

Entrelazando los dedos, Fugo intentó mirar a su amigo a los ojos, tratar de distraerlo de aquellos objetos que comenzaban a elevarse contra cualquier lógica posible, ¿un usuario stand, un espectro, un asesino? Nada de eso le importaba a Pannacotta en esos instantes, solo tenía una misión y era sacarlos en una pieza de ese sitio. Al fin y al cabo Narancia tenía razón, él los había metido en ese problema. 

“Cuando salgamos de acá puedes decirme “te lo dije” todas las veces que quieras, pero hay que irnos y necesito que me digas si hay alguien cerca que esté provocando esto.” Fugo vio que las puertas no parecían trabadas, solo necesitaba la señal y saldrían huyendo de ese lugar, pero no podían arriesgarse más. 

“Fugo, hay algo que quiero decirte.”

“Puede esperar. Necesitamos irnos, tendremos tiempo para conversar de eso en el auto.”

“Fugo, escúchame.”

“Te puedo llevar a donde quieras comer, pero ayúdame.”

“¡Fugo tú me gustas y no quiero morir así!” 

Ok eso había salido de la nada, y Fugo debía admitir que no tenía palabras para lo surreal de la situación, no solo estaban viviendo hechos paranormales, sino que ahora también tenía que lidiar con la confesión de su mejor amigo, que de hecho no se le hacía algo malo, pero de nuevo… estaban en plena situación de emergencia. 

“A-Aerosmith” gritó el pelinegro aprovechando que el otro parecía estar anonadado ante su declaración. Al menos había logrado sacar eso de su interior antes de que cualquier cosa que fuera a suceder. 

Una presencia. El radar del stand había detectado una persona a las afueras de la casa, ahí estaba el culpable de esto, y aún si era un asesino o un oso con poderes, iban a averiguarlo. 

“Bien, las entradas están abiertas, solo vamos y con Aerosmith le disparo al objetivo,” propuso Narancia mientras caminaba de la mano con su amigo acercándose a la puerta que los separaba de quien había provocado eso. 

“¿Como amigos? ¿O te gusto como… románticamente?” soltó Pannacotta mientras se dejaba guiar, ahora era él el que no podía dejar de pensar en un tema, ¿pero como no hacerlo cuando nunca nadie en su vida se le había declarado?

“Romanticamente, te quiero besar.” Narancia vio como la respiración de la persona tras la puerta comenzaba a acelerarse, unos disparos y podría eliminarlo. 

“¿Desde cuándo sientes eso…?” 

“No sé, desde el hospital, cuando me visitabas.” 

Aquello se estaba extendiendo más de lo que el pelinegro quería. Tras patear la puerta que los dividía, atacó abruptamente, era lo más seguro en esos instantes. 

Fugo solo se quedó observando con una expresión neutra en su mirada, parecía estar muy ocupado asimilando toda la información recibida y pues Narancia podía encargarse de la situación, más cuando vio quien era el causante de los últimos minutos de terror. 

No podía ser cierto. 

“¿Estás bien?” preguntó un preocupado Narancia mientras levantaba del piso el cuerpo de un niño de no más de 10 años quien estaba en pijama.  

Recapitulando los hechos de ese día, y una vez más calmados, resultaba que el pequeño niño que estaba ahí se había quedado solo esa noche debido a una salida de sus padres (irresponsables a ojos de Fugo) y siendo usuario stand, solo pudo canalizar sus poderes en asustar a los intrusos. Al parecer, Narancia no lo había detectado cuando entraron, puesto que había ido al baño fuera de la cabaña, y al volver, al verlos, solo pudo hacer lo que su miedo le ordenó. 

“Siento mucho lo de esta noche.” Comentó Narancia mientras abría una bolsa de patatas, su estómago rugía luego de tanto drama nocturno y estaban agradecidos con que el niño les diera comida para el camino. 

“Tú también me gustas.” Declaró Fugo mientras encendía el carro que para suerte de ambos había vuelto a funcionar. “Salgamos, pero no a una cabaña en el bosque.”

“¿A qué te refieres?”

“A lo de hoy, dijiste que te gusto.”

“Oh eso… pues íbamos a morir, me vi en la necesidad de-”

“No, dijiste y cito: “Tú me gustas y no quiero morir así” y “Te quiero besar”, estas cosas no se dicen porque sí.” 

“No me odies por favor.” Pidió Narancia con una mirada que podía compararse con la de un perrito bajo la lluvia, al parecer se sentía avergonzado por su forma de declarar sentimientos en una situación tan ridícula como esa. 

Fugo solo pudo reír levemente mientras seguía conduciendo. 

Tendrían mucho que hablar de vuelta a casa. 

Y sí, iba a cumplirle ese sueño del beso que estaba esperando, y quien sabe, tal vez un poco más. 

Notes:

Nos vemos mañana :3

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