Work Text:
Día 17: We weren't just friends anymore.
Prompt: Un mapa es descubierto con estrellas marcadas en ciertas zonas
“Yo digo que debe ser un mapa que indica la ubicación de todos los familiares de Giorno”
“Él no sería tan idiota de marcar donde viven sus familiares, creo que puede ser alguna cosa más banal, probablemente restaurantes que le gusten a alguien de acá” Mencionaba Fugo mientras veían el curioso mapa que tenían frente suyo.
“Eso sería muy aburrido,
Aquella mañana hacían la limpieza de la enorme casa que todos compartían, por lo que no había sido raro que encontraran todo tipo de basura que sus compañeros dejaban acumulada en la semana, sin embargo, lo más extraño había sido un mapa con distintas estrellas señaladas en diversos espacios de Nápoles. ¿Sería acaso la ubicación de algún tesoro? Sería aspirar a demasiado.
“Solo hay una forma de saberlo.” Dijo Narancia con una sonrisa posándose en sus labios, Fugo se imaginaba que esto acabaría en una de sus ya casi usuales apuestas para pasar el tiempo, y aunque recientemente el mayor había ganado varias de esas rondas (como quien podía cargar más cajas al mismo tiempo o quien acababa de limpiar una habitación antes) en materia de inteligencia y resolver acertijos, sabía que tenía ventaja, así que tenía todas las de ganar.
“Condiciones.”
“Bien, que cada uno diga qué puede ser, el que se acerque más ganará.”
“Me parece bien-”
“No he terminado.” Claro, porque Narancia siempre tenía una manera de elevar las apuestas que solían hacer. “Esta vez quien gana, invita una cita al otro.”
Las mejillas de Fugo se encendieron un poco, no hace mucho habían decidido oficializar lo de ellos, pero pese a que ahora compartían el status de “pareja”, él había sido demasiado lento a la hora de hacer lo que para una relación sería lo normal. Desde no tomarse las manos hasta nunca haber tenido una cita propiamente, a Fugo le acomplejaba un poco eso y no podía entender cómo era que a Narancia no le fastidiaba su lentitud para esas cosas.
Sin embargo, tal vez ya era momento de dar un paso. “Acepto.”
“Bien, siendo así yo digo que esas estrellas marcan la ubicación de una colección… y fácil es de alguno de los chicos.”
“Yo digo que es la ubicación de los ahorros de alguien.”
Fue así que ambos chicos decidieron darse a la búsqueda de ese mapa, solo para darse con que la primera estrella marcada, se ubicaba en ni más ni menos que el Libeccio, el sitio al que siempre solían frecuentar, solo era cuestión de ubicar el supuesto tesoro secreto que el mapa indicaba.
Luego de hablar con el encargado del restaurante, ambos chicos decidieron separarse para buscar el supuesto tesoro que estaba señalado, tardando en el proceso un par de horas más de las que le hubiera gustado invertir, eso al menos hasta que Narancia salió con una caja pesada entre brazos.
“Mira lo que encontré.” Sonreía triunfante, una enorme estrella se marcaba en una de las caras de la caja. Fugo no pudo evitar sentir que eso era sospechoso, y él no era estúpido, si esto estaba siendo una treta iba a saberlo de inmediato.
“Woah, que podrá contener.” Dijo el rubio con sarcasmo y acercándose a su novio.
Ambos se sentaron en una de las mesas del restaurante, la tensión podía sentirse en el ambiente, por un lado Pannacotta seguía sospechando que todo eso era armado, pero por otro, si realmente había algo importante dentro de la caja, esa investigación hubiera valido la pena.
Narancia rompió la cinta que mantenía cerrada y metió la mano para sacar lo que fuera el contenido.
Fue entonces que ambos chicos se quedaron sin palabras al ver lo que Narancia sacó.
Una enorme chica voluptuosa se veía en la portada, y a juzgar por su escasez de ropa, era claro de qué tipo de revista se trataba.
“Mista.” Gruñeron los dos al mismo tiempo mientras tiraban la revista de nuevo en su lugar. La expedición había sido un fracaso y para colmo de ambos, solo acabaron descubriendo la colección de porno de su amigo.
Pero al menos Narancia tenía la razón, y era momento de cobrar su premio. “¿No tienes algo que decirme?”
“¿Que todo esto fue arreglado? Pues sí, la próxima vez finge mejor.” El pelinegro estaba a nada de protestar luego de ser acusado, cuando Fugo continuó hablando. “Entonces, ¿quieres ir al cine y luego a comer?”
Sí, armado o no, Fugo era hombre de palabra, y tal vez era momento de comenzar a vivir su relación un poco más cómo le gustaría.
