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I don't blame you for being you, but you can't blame me for hating it

Summary:

Ese era uno de esos días donde Narancia sabía que la había cagado y en grande.
Porque claro, presumir experiencia que obviamente no tenía, sonaba como un buen plan en su cabeza, pero no esperaba que Fugo se fuera a enojar.

Fruity lovers 🍊 🍓 Día 18: Un momento de presumir acaba mal.

Notes:

Y volvemos a los capítulos cortitos ♥
Espero les guste uwu

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Día 18: I don't blame you for being you, but you can't blame me for hating it

Prompt: Un momento de presumir acaba mal


Ese era uno de esos días donde Narancia sabía que la había cagado y en grande. 

Llevaba días sin oírlo, sin verlo, sin siquiera recibir un regaño; y eso lo estaba matando a gran escala. ¿Cómo podía siquiera atreverse a dormir luego de saber que Fugo lo odiaba? Pero lo tenía merecido, se había portado como un total idiota y sus amigos se lo habían hecho saber de las peores formas posibles. 

Criticando cruelmente las palabras que dijo. 

¿Qué pasó por su cabeza cuando pensó que presumir mentiras frente a Fugo le daría más oportunidades con él? 

Más cuando eran “ese” tipo de mentiras. 

Honestamente no pensó que eso podría afectar la relación que tenían, y es que desde hacía ya buen tiempo (dos años para ser exactos), él era consciente de que tenían una especie de exclusividad pero sinceramente, no estaba seguro de si Fugo quería algo serio o solo pasaban el rato. Ellos no tenían citas, lo llamaban sesiones de estudio o simplemente eran juntas para ver películas y algo más. Ellos se besaban claro, pero sin “ te amos ” de por medio y por más que Narancia muriera por decirlo, no quería presionar su suerte. 

Por eso, en el momento en que vio la oportunidad, no vio nada de malo el presumir en la mesa  mientras conversaban, sobre lo activa que era su vida íntima desde hace años. Chicos y chicas que si bien no existían, esperaba que sirvieran como forma de demostrarle a Fugo que no le hacía falta experiencia en ese terreno. 

Grave error. 

En el preciso instante en que terminó de presumir su falsa realidad, Pannacotta se levantó de la mesa y se retiró furioso hacia su habitación. 

Los gritos no se hicieron faltar, no había que ser un experto para escuchar eso desde el primer piso donde todos cenaban. Cuando Narancia había notado su error había sido demasiado tarde, 5 miradas estaban encima suyo juzgándolo con la suficiente dureza como para desear que la tierra se lo tragara. 

Claro, no había nada malo que el chico estuviera saliendo con todas las personas que le dieran la gana, el tema que parecía fastidiar a todos (e incluso Narancia cuando pudo reflexionar en la soledad de su habitación) era que tenía una una casi implícita relación de exclusividad con Fugo. 

Implícito llamemos a que no había nadie en esa casa que dudara que ellos dos eran novios. 

¿Cómo pudo ser tan cobarde y nunca aclarar los términos de su relación? No era tan complicado. Ahora seguro a ojos de quien era su no oficial novio, debía ser solo un idiota que presumía de ser otro más de su lista de inexistentes ligues. No podía creer que había caído tan bajo solo por una idea estúpida. 

Aunque tal vez también era culpa de Fugo por no dar el primer paso… 

No, definitivamente era culpa propia, tenía que remediarlo cuanto antes o iba a acabar enloqueciendo ante la cantidad abrumadora de pensamientos que su mente decidía escupirle. 

Decidido a solucionar este problema, cruzó el pasadizo que los separaba entre cuartos y tocó con suavidad la puerta del rubio al que le había roto el corazón, pensando cautelosamente las palabras que iba a decir cuando este saliera, y es que Fugo se estaba tomando su tiempo. 

“Soy yo,” mencionó Narancia avergonzado, esperaba que eso no fuera a predisponer al otro de no contestarle. “Mira, me porté como un idiota y entiendo si no quieres perdonarme…”

El silencio tras la puerta siguió igual que antes. 

Narancia tragó en seco pero continuó. “Debí decirte en su momento, que seamos nov-”

“Voy a salir con alguien.” Escuchó venir del otro lado de la puerta. “No te preocupes.” 

“¿Qué?” El pelinegro levantó la voz exasperado, con el corazón amenazando en salirse de su pecho ante semejante noticia, y es que no podía ser posible, no porque creyera a Fugo incapaz de encontrar a alguien mucho mejor que él (y ese pensamiento lo estaba destruyendo) sino porque esto estaba pasando a causa de una estúpida mentira. “Fugo, abre la puerta.”

“Vete.”

“¡Fue una maldita mentira! Y-yo solo quería parecer… no sé, genial frente a ti.” 

“Gracias por avisar, ahora vete.”

“Fugo escúchame, yo no he estado con nadie nunca en toda mi vida, eres mi primer novio, o lo eras.” Esas palabras lo estaban lastimando, ahora con mucha más razón quería echarse la culpa, todo se le escapaba de las manos. “No sé, tal vez sí debí decirlo con anterioridad pero debes admitir que tú tampoco dijiste nada.” 

“A ver escúchame bien, yo lo dejé en claro desde-” Y Fugo había abierto la puerta, Narancia no pensó que sería tan sencillo provocarlo. 

“Lo siento mucho.” Repitió Narancia volviendo a poner una mirada de desconsuelo, podría sonar un poco manipulador pero necesitaba que Fugo escuchara lo que tenía que decir. “Pensé que no te iba a interesar demasiado por ser un virgen que no sabe conducir.”

“En primer lugar, no cites frases de Clueless, y en segundo, ¿cómo puedes creer que a mi me interesa tu experiencia?”

“Es que no quiero que pienses que soy un aburrido y-”

“Esto no es un puesto de trabajo, Narancia.” Suspiró Pannacotta pasando sus manos a través de las hebras de su cabello. “Yo tampoco sé nada de relaciones, por si te hace sentir mejor.”

“¿Entonces por qué te molestaste?”

“Llevamos dos años saliendo o al menos eso tenía entendido. Imagínate mi molestia cuando dices frente a todos que estuviste cogiendo con todo lo que encontrabas.”

“En realidad dije que había intentado-”

“Lo que sea, sigue jodiendome.” Cruzado de brazos, Fugo intentó relajar el ceño fruncido que estaba marcado en su rostro pero le era difícil y Narancia lo sabía perfectamente, así que decidió solucionar las cosas de la manera más sencilla para él. 

Acercándose, tuvo que forzar un poco su altura para jalar del cuello a Fugo y besarlo, suponía que eso podría relajar el ambiente, y en efecto tras separarse, el rostro rojo del otro dejó eso en evidencia. 

“Lo siento, de verdad lo siento.”

“¿Quieres salir a algún lado?”

“¿Y tu cita?”

“Solo lo dije para fastidiarte, nadie me aguantaría, la verdad.” 

“Yo sí, ten eso por seguro,” rió Narancia, para luego tomar la mano de su novio, ahora no le cabían dudas sobre el título. “¿Quieres ver “ Volver al futuro” ? Llevo semanas esperando verla contigo.”

Notes:

Nos vemos mañana en otra publicación ♥

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