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Lovin' it up when I'm going down

Summary:

Si había algo que Fugo odiaba más que repetir varias veces una indicación a sus compañeros de trabajo, era el sonido, principalmente el que resonaba a todo volumen sin piedad contra sus sensibles oídos.
Al menos eso era hasta que conoció a su vecino.

Fruity lovers 🍊 🍓 Día 19: Un vecino ruidoso

Notes:

Weeenas, lamento la subida tarde pero realmente ha sido otro de esos días medio feos y la verdad recién me di tiempo de poder terminar este one shot cortito ♥
Realmente espero les guste ;v;

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Día 19:  Livin' it up when I hit the ground

Prompt: Un vecino ruidoso 


Si había algo que Fugo odiaba más que repetir varias veces una indicación a sus compañeros de trabajo, era el sonido, principalmente el que resonaba a todo volumen sin piedad contra sus sensibles oídos. 

La pandemia había sido un infierno ese último año.  Llevar mascarilla para poder comprar lo exasperaba y estar encerrado en ese departamento en teoría debería haberlo relajado considerando de que odiaba interactuar con las demás personas en la oficina. Sin embargo, estaba al borde de colapsar si no tenía contacto humano. Solo por eso no quería quejarse de su ruidoso vecino que escuchaba rock a todo volumen por las noches. 

Pero esa situación estaba llegando a niveles insoportables y esa noche no había sido la excepción. Tras un concierto de Aerosmith, Bon Jovi y Guns N’ Roses; Fugo pensó que por fin podría conciliar el sueño que tanto llevaba anhelando desde una insoportable llamada que tuvo con su jefe esa tarde. 

Fue imposible. 

Bohemian Raphsody comenzó a sonar a todo volumen y la masculina voz de un muchacho joven gritando “ Scaramouch” lo sacaron de la primera capa de su sueño. 

Siendo las 2:45am, esto era inconcebible, no solo era una falta de respeto a él como su vecino, sino que estar despierto a esas horas era menos que saludable. ¿En qué rayos pensaba al andar a esas horas dando un concierto? 

Agarró sus llaves y tras un respiro para contener su ira y falta de sueño, Pannacotta salió de su departamento para tocar con fuerza la puerta de su vecino quien para colmo del descaro, se tomó su tiempo, pues seguía cantando a todo volumen en el interior. 

En ese tiempo que tardó en responder, Fugo estuvo pensando en mil maneras distintas de como mandar a la mierda su apariencia de buen vecino y estampar al muchacho contra la primera pared que encontrara solo para poder callarlo. 

Inesperadamente, en el momento en que se abrió la puerta, sintió que deseaba realizar lo segundo, pero no de la manera agresiva que pensó. Fugo nunca se había dado a la tarea de conocer a sus vecinos y debido al encierro no fue como que hubiera tenido la oportunidad. 

Al menos hasta ese instante, en donde ese encantador joven de ojos morados y cabello despeinado apareció en su campo de visión, cambiando por completo su opinión de lo insoportable que era. 

Se sentía tan patético. 

“¡Hola! ¿qué pasa?” Preguntó el despreocupado chico mientras se apoyaba en el marco de la puerta, tenía un tazón de cereal en sus manos. 

“Yo…” el rubio se quedó completamente absorto observando al detalle cada facción del desconocido, era más atractivo de lo que esperaba, ¿o acaso era su desesperado ser ansioso de contacto humano el que pensaba? Lo que fuera, no podía perder el tiempo, debía recordar a que había ido. “Soy tu vecino, el del 501, me puedes llamar Fugo.”

“Narancia.” Sonrió con una sonrisa perfecta que solo sirvió para causar estragos en él. “¿Sabes que es tarde?” 

Pannacotta gruñó ante el descaro de ese precioso pero idiota que tenía por vecino. 

“Eso debería decir yo, ¿se puede saber por qué pones tu maldita música a estas horas? Hay gente queriendo dormir.” 

El chico se quedó en blanco mirándolo por unos segundos y luego contestó. “Duh, ¿no es obvio? trabajo a estas horas.”

“Lo dudo realmente. Escucha, no quiero tener problemas contigo, ¿puedes bajarle a tu música? Tengo trabajo mañana al amanecer.”

“Que aburrida tu vida.” 

“En primer lugar, eso es lo que hace una persona responsable, no ese supuesto trabajo que tienes. ¿Cómo puedes concentrarte con tremendo ruido?” 

El chico se encogió de hombros

“No sé, solo lo hago.” entonces señaló a Fugo “Y para tu información, el arte también es un trabajo.”

Las mejillas de Fugo se tiñeron de rojo, no sabía si era por la molestia que sentía o porque la idea de que fuera un artista le interesaba más de lo que le gustaría admitir.

“¿Y trabajas de noche?”

“No lo entenderías.” 

“Pruébame, tal vez así dejo de joderte con que bajes el volumen. Y para que sepas, tengo conocimiento de muchos artistas modernos que-”

“¿Te gustan los webcomics?”

“¿Eh?” Aquello había sacado de onda a Fugo, claro, si su ira era difícil de mantener cuando esto se comenzaba a transformar en una conversación medio decente, algo que no había tenido hace meses. “No… no he leído.”

“Esto te va a gustar. Ven.” Con la mano desocupada del bowl de cereal, Narancia jaló al rubio dentro de su apartamento.

Bien, para ser una pelea, Pannacotta podría casi decir que estaba perdiendo, perdiendo ante un idiota y hermoso artista. 

Un artista de curiosos artes antropomórficos de animales… o también conocidos como furrys, como explicó el chico. 

“Es una versión de El Padrino pero con animales” dijo Narancia notablemente orgulloso de su trabajo "Mafia, traición y amor, además si contribuyes en mi patreon puedes desbloquear capítulos más explícitos."

No hizo falta decir que ese tipo de arte definitivamente escapaba a los conocimientos que Fugo tenía, a decir verdad, era un desconocedor del arte moderno que el internet proporcionaba. 

Pese a ello, no le disgustó, incluso después de leer unos capítulos la historia terminó por atraparlo y tenía que admitir que saber que ese chico había tenido colaboraciones con el mismísimo Rohan Kishibe llamaba aún más su atención. 

¿Cómo había acabado así esa noche? 

Fugo nunca lo supo, solo que meses más tarde, a casi un año de haber empezado el encierro por la pandemia. Ya se encontraba viviendo con ese encantador artista.

Demasiado distinto a vivir solo, y en medio de todo, acabó agarrándole gusto a la música que su ahora novio le ponía. 

Eso hasta que una noche, los sonidos de la cama de los vecinos del piso superior comenzaron a llegar a ellos. Eran una pareja recién llegada por lo que tenían entendido, Giorno Giovanna y Guido Mista para ser exactos.

“Debes ser un imbécil para hacer tanto ruido cogiendo, ¿que quieren? ¿que uno los felicite?” renegaba Fugo en la alcoba que ambos compartían.

“¿Sabes? Creo que se me ocurre algo.”

“¿Hablar con ellos? Es la tercera vez esta semana…”

“Algo mejor.” Sonrió el pelinegro mientras su cuerpo se posaba encima de Pannacotta. “¿Y si hacemos más ruido?” Esa mirada de complicidad tan solo hizo estallar en risas al rubio, pero definitivamente no le desagradaba la propuesta, no cuando lo pedía así.

Besándose con rapidez, Fugo envolvió sus brazos alrededor del cuello de su novio y lo acercó a él. 

Sí… no se arrepentía de haberse quejado esa noche. 

Notes:

Nos vemos mañana haha

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