Actions

Work Header

Amigos

Summary:

Los chicos de la clase 3A planean pasar su día de descanso en el parque de diversiones pero un chico con cabello mitad rojizo, mitad albino no esta tan entusiasmado por ir ya que hay una razón detrás.

Notes:

Hola a todos! La semana de Shouto ha llegado! Este es mi aporte del día uno que se titula "Amigos". Si quieren ver las hermosas contribuciones que habrá durante la semana, échense un vistazo en la cuenta en Twitter!

Work Text:

Era un día muy caluroso y soleado en los dormitorios U.A Heights; los estudiantes aspirantes a Héroes de la clase 3-A, en su mayoría, estaban sentados en los sillones de la sala común debatiendo qué actividad podrían realizar para poder pasar el tiempo juntos como grupo. Después de todo, solamente les restaba tres meses siendo alumnos de la Academia U.A y toda la clase aspiraba poder pasar la mayor cantidad de tiempo juntos antes de que cada uno emprendiera su camino a ser héroe profesional en las diferentes agencias a lo largo y ancho del país.

El profesor Aizawa les había dado la semana libre para que pudieran descansar apropiadamente y reponer energías para los próximos entrenamientos rigurosos y agotadores que se avecinaban.

Había pasado una hora y todavía no habían decidido a donde ir debido a que hacía mucho calor y muchos de los jóvenes no eran fanáticos de hacer actividades durante ese clima.

-¡Ya sé a dónde podemos ir! - repentinamente exclamó Ochaco Uraraka luego de que el salón haya quedado enmudecido por un rato dado a la falta de ideas. – Podemos ir al parque de diversiones que se encuentra a unas pocas cuadras de aquí. No creo que el Aizawa Sensei nos lo prohíba siempre y cuando regresemos para las seis de la tarde– 

–¡Ochaco, eres un genio!- alentaron casi todos al unísono, eufóricos por la idea que había dado la castaña.

-Uraraka - San, ¿No crees que deberíamos ir mañana? Ya es casi mediodía y no tendremos mucho tiempo de disfrutar las atracciones- cuestionó Yaoyorozu debido a que entre el tiempo de preparación de todos sumado al viaje de ida y vuelta les sería imposible poder pasarla de maravilla como tenían planeado hacer. 

–Tienes razón, Yaoyorozu- San. Reunámonos aquí mañana a las nueve de la mañana. Sean puntuales por favor- pidió amablemente sin despegar sus ojos color almendra  de Kirishima y Kaminari, ya que ellos siempre eran las únicas dos personas que demoraban mucho en cambiar de ropa y peinarse.

Luego de haber ultimado los últimos detalles de la salida del día siguiente, tanto las mujeres como los varones, partieron a sus habitaciones pero Iida y Midoriya notaron que Shouto Todoroki se encontraba en un absoluto silencio, más de lo normal. Siempre que sus compañeros proponían planes para salir todos juntos, siempre estaba de acuerdo, asintiendo levemente o emitiendo un “si” seco e iba con ellos cuando no coincidían con las visitas al hospital en donde su mamá se encontraba internada.

Esta vez fue diferente; el bicolor se encontraba mirando al suelo fijamente, aislado de lo que ocurría a su alrededor y sus amigos más cercanos no lo pasaron por alto.

Shouto era muy reservado acerca de sus cuestiones personales y de sentimientos. El único que sabía el secreto del origen de la cicatriz y sus problemas intrafamiliares era Midoriya pero dicha revelación no había sido en las mejores circunstancias; durante el festival deportivo de primer año, estaba abrumado por culpa de su promesa rota de no usar bajo ninguna circunstancia su lado izquierdo, ese lado heredado por su padre al que jamás le perdonaría lo que le había hecho a su madre. El haberle dicho, provocó que durante el memorable enfrentamiento con el pecoso, haya sido capaz de utilizar el  quirk heredado por su padre, comenzar a aceptarlo como propio y lentamente convertirse en el hombre que él verdaderamente deseaba ser.

En cambio, al joven de lentes no le quedó opción que comentarle un poco de su drama familiar luego de la guerra contra el Ejército Paranormal de Liberación y la revelación de la identidad de Dabi, quien resultó ser nada más ni nada menos que su difunto hermano mayor, Touya Todoroki. 

Dicha revelación lo había dejado quebrado emocionalmente por lo que haberlo hablado con sus amigos más cercanos le fue de mucha ayuda. Ambos le dieron el valor y coraje de poder seguir adelante a pesar del pasado que acarreaba con él, que él era Shouto Todoroki y no era culpable de los errores de sus padres ni el de su hermano que eligió un camino que no era la solución a todo el maltrato sufrido durante su infancia.

Ésta situación era un poco diferente a la anterior; era una cuestión que iba más allá, algo triste y solitario que  le daba mucha vergüenza de revelar; no quería parecer como el chico raro de la clase A que nunca había vivido lo que un niño normalmente hace. Era consciente de que no sería juzgado por ellos pero sentía temor por ello; ya sabían de su cruda infancia y no deseaba dar lastima de ello.

–Todoroki - Kun, ¿Te encuentras bien?-- preguntó el pecoso con preocupación en su voz al notar que el bicolor no despegaba su mirada del suelo.

La voz de Izuku lo sacó de su nebulosa de pensamientos que lo tenía alejado de la realidad; dirigió su mirada hacia donde estaban sus amigos de pie al extremo del sofá en donde se encontraba sentado. 

–Si, Midoriya, estoy bien – respondió a secas. Aún no estaba preparado para comentarles respecto de la situación pero tarde o temprano debía hacerlo para no ser tan evidente al día siguiente.

Poco convencido, el pecoso decidió no interferir en lo que fuera que le estuviera pasando a su amigo, no deseaba forzarlo dado a lo reservado que era el de ojos heterocromos. 

–Oh, está bien entonces, iremos a nuestras habitaciones. ¡Nos vemos a la hora de la cena, Todoroki-Kun!-- se despidió animado, abandonando el lugar con el joven de lentes, quien observaba confundido a Midoriya ya que esa no era su forma habitual de actuar cuando alguien que estimaba no estaba pasando un buen momento.

–¿Estás seguro de que lo dejemos solo?- preguntó Iida.

– Estoy convencido que cuando él se anime a decirnos que es lo que le ocurre, lo hará. Todoroki - Kun es alguien que suele reprimir sus pensamientos o sentimientos, pero él sabe que siempre estaremos para cuando lo necesite. Es cuestión de esperar. ¿Quién sabe? Probablemente nos lo comente mañana durante la salida– finalizó de una manera enérgica confiando en que su amigo hablaría con ellos cuando se sintiera cómodo al respecto.

.

.

En la hora de la cena, los alumnos de la clase A estaban conversando agitadamente de cómo se dividirían en grupos de cuatro personas para disfrutar de las atracciones del parque de diversiones; Yaoyorozu era la que había propuesto la idea de que fuese de dicha manera ya que sería más fácil para que pudieran disfrutar de la mayor cantidad de atracciones posible.

Shouto había sido agrupado con Iida, Midoriya y Uraraka. Estaba conforme con quienes le había tocado ya que la castaña era amiga cercana de sus amigos por lo que no le molestaba la idea de compartir tiempo con ella.

Izuku y Ochaco estaban demasiado entusiasmados por ir al lugar ya que les haría rememorar recuerdos de cuando eran niños mientras que Iida les pedía a todos por favor que respetaran las filas para las diferentes atracciones y que si subían a la montaña rusa no comieran antes para evitar que los mareos fueran peores.

Shouto observaba a los tres jóvenes eufóricos y felices y se preguntaba qué era estar en un parque de diversiones, si era como lo describían los niños de su escuela cuando él era uno. 

-Iida. Midoriya. ¿Podrían ir al salón común después de que limpiemos? Debo comentarles algo al respecto – dijo sin más y continuó comiendo su soba fría, nuevamente perdido en sus pensamientos.

Ambos jóvenes compartieron una mirada de preocupación ya que no era usual que el mitad albino los citará para charlar. El peliverde fue el único que se percató de que sería algo relacionado a lo que lo tenía tan distraído en la tarde; él comía su plato favorito en absoluto silencio, con la mirada fija en la comida cuando en realidad era común que el estuviese escuchando en silencio lo que sus compañeros aspirantes a héroes decían.

Luego de que los utensilios usados hayan sido limpiados y el resto de la clase se hayan dirigido a sus dormitorios para dormirse temprano, el peliverde y el de lentes se dirigieron hacia donde el de ojos heterocromos lo había citado previamente, el cual ya se encontraba sentado en uno de los extremos del sofá de la sala común. 

-Aquí estamos, Todoroki - Kun, dinos qué es lo que te inquieta- alentó suavemente Iida ante una mirada preocupada del joven bicolor.

Mientras éste reunía el valor para comentarles la situación, ambos jóvenes tomaron asiento a su lado para que no se sintiera solo, brindando confianza en sus miradas implicando que fuera lo que fuera lo que les tenía que confesar, jamás sería juzgado, ellos no eran quienes para hacerlo.

-La cuestión es que jamás he ido a un parque de diversiones, ni de niño ni en mis años previos a ingresar a la U.A. Mis años anteriores a la U.A no fueron de los más gratos, ni con mi familia ni con nadie dado que nunca tuve amigos por la ambición de mi padre. Me avergüenza bastante estar diciendo esto, pero no tengo noción de cómo es un parque de diversiones- finalizó rascando su nuca, mostrando el evidente nerviosismo en sus palabras.

Ambos jóvenes se miraron y dieron un leve asentimiento.

-Todoroki - Kun. No tiene nada de malo que no sepas qué ni cómo es. De hecho, siempre habrá alguna cosa que nunca hayamos experimentado o algún lugar que nunca hayamos visitado. Solamente tenemos dieciocho años. Tenemos una larga vida haya afuera por delante que va a estar llena de nuevas experiencias, anécdotas y cosas que realicemos por primera vez. No es nada por lo que tienes que estar avergonzado– alentó el peliverde, colocando su mano cubierta de cicatrices en el hombro izquierdo del bicolor, a modo de aliento.-Además, ya no estas ni estarás solo, Todoroki - Kun; nosotros siempre estaremos a tu lado porque somos amigos, y los amigos están en las buenas y malas. Nunca lo olvides– finalizó brindándole una sonrisa, la cual transmitía mucha calidez

–Midoriya tiene razón. Además, estarás rodeado de todos tus compañeros y amigos del salón 3A y te aseguro que la pasarás de maravilla. Nosotros estaremos contigo, ¡no olvides que estamos en grupo!- animó el joven de anteojos colocando su mano en el otro hombro, lo que hizo que Todoroki levantara su mirada y observara a sus dos amigos más cercanos brindándole una cálida sonrisa.

Sus palabras le llegaron a lo profundo de su corazón; nunca dudó acerca de ellos, siempre tendrían la palabra adecuada para que no se sintiera excluido del resto de sus compañeros. No podía sentirse más a gusto por la situación, emoción invadía su ser. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan entusiasmado por ir a algún lugar.

Durante toda su vida se había preguntado cómo se sentía tener personas que se preocuparan por cómo se sentía, en saber qué opinaba él acerca de cualquier cosa que se le preguntara; siempre deseo saber que era tener un amigo.

El bicolor siempre se aferró a la idea de que en algún momento, lo bueno de la vida llega, y se dió cuenta de eso a sus dieciséis años, en su primer año de la U.A y no se podía sentir más agradecido por ello.

Luego de unos momentos en silencio, Midoriya e Iida miraron con preocupación a Todoroki ya que notaban que estaba nuevamente perdido en sus pensamientos. Temían que sus palabras hayan tenido el efecto contrario en él, por lo que se estaban preparando para disculparse con él; antes de hacerlo, el joven bicolor dirigió su mirada hacia los dos chicos que lo observaban a modo de disculpas por lo que habían dicho, a lo que él habló:

– Gracias por sus palabras. Tienen razón. A veces me olvido que desde que estoy aquí, soy alguien completamente diferente a lo que era antes, ya no soy ese chico que tenía esa idea de venir hacer amigos en la U.A y enfocarme solamente en perfeccionar mi quirk de hielo.  Todo es gracias a ustedes dos. No puedo esperar para pasar el día en el parque de diversiones con ustedes, amigos– finalizó esto último esbozando una suave sonrisa tratando de transmitirles la calidez que sentía en su pecho y cuán agradecido estaba con ellos en estos momentos.

Midoriya se asombró al principio cuando lo vio sonreír, a lo que agregó:

– No es nada, Todoroki Kun. ¿Para eso están los amigos no?-- dijo con una gran sonrisa que iluminaba sus orbes esmeraldas.

– Cuando un amigo me necesita, no tengo otra opción que ayudarlo, Todoroki Kun- agregó el joven de lentes.

Los tres jóvenes se quedaron un rato más conversando animadamente en la sala de estar y Shouto por primera vez en su vida, sentía que no estaba solo.