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Sólo tenía nueve años cuando todo pasó.
Tweek corría rápidamente entre los árboles del frío bosque. Sus pisadas resonaban fuertemente contra el frío suelo y su respiración era tan agitada y frenética como los latidos de su corazón.
Hace poco se encontraba tranquilamente en el salón de la cafetería almorzando con sus dos mejores amigos, sintiéndose levemente angustiado por la ausencia de su azabache favorito pero logrando mantenerse lo más tranquilo que podía. Y el día pudo haberse mantenido tranquilo de no ser por culpa de un chico que tiró toda su comida sobre Tweek.
El rubio no quería tomarle mucha importancia al asunto, pero al ver como el resto de los alumnos se amontonaban a su alrededor y comenzaban a corear "pelea" el comenzó a entrar en pánico.
Token y Clyde habían desaparecido entre el gentío, pero aún así Tweek lograba escuchar como ellos dos trataban de detener esa innecesaria pelea con su compañero de clases.
Pero todo pareció irse hacia abajo cuando el niño contrario comenzó a burlarse de Tweek, quien lo hubiera ignorado de no ser por sus palabras tan hirientes.
-Oh vamos Tweekers, ¿acaso no te atreves a golpearme? Seguramente quieres irte a llorar con tu mami ¿no?- algunos de los presentes rieron ante las palabras del contrario. Tweek simplemente negó con la cabeza- Tsk. Eres un marica, casi igual o peor que todos tus raros amigos.
Y esas simples palabras fueron suficientes para que algo en Tweek reaccionara, dándole rápidamente un golpe en el pómulo derecho al niño contrario. Nadie tenía derecho de decir esa clase de cosas, y menos si era hacia las personas que más quería en el mundo.
-N-No vuelvas a hablar así de mis amigos...- el chico contrario miró su labio (que había comenzado a sangrar) y frunció el ceño molesto, acercándose a Tweek para devolverle golpe y acertando fatídicamente en su ojo izquierdo.
Y así había comenzado una pelea entre Tweek y ese chico, el resto de los alumnos coreaban felices y poco les importaba las consecuencias que podrían tener sus actos.
Estuvieron así unos minutos hasta que la directoria victoria hizo su aparición en la cafetería, alarmando a todos los niños del lugar y logrando que todos se quedaran callados y miraran asustados a la tan iracunda mujer.
Tweek entró en pánico al ver a la directora frente suyo, y más aún cuando el otro chico se puso a llorar y comenzó a acusar a Tweek de ser el culpable de todo este alboroto.
Asustado, Tweek comenzó a jalar de sus cabellos mientras comenzaba a contar mentalmente hasta diez ¿y si la directora victoria quería hablar con sus padres? ¿Y sus sus padre se enojaban y lo enviaban a un instituto correccional? Oh peor aún ¿y si querían finalmente venderlo como esclavo? ¡¡DEMASIADA PRESIÓN!!
Con las lágrimas a punto de salir, Tweek salió corriendo de la cafetería y posteriormente del colegio. No le importó los gritos de la directora, no le importó los gritos de sus compañeros, lo único que quería hacer era escapar, huir de todo el alboroto y buscar un lugar donde pudiera encontrar su "lugar feliz"
Y así es como terminamos ahora, con un Tweek corriendo a diestra y siniestra entre un bosque mientras no distinguía su camino y simplemente se dejaba llevar por su instinto.
Finalmente su corrida se acabó cuando Tweek tropezó con una rama de un árbol y terminó cayendo de cara contra el frío suelo. Con cuidado Tweek se sobó su nariz y se sentó de una manera más cómoda, quedando sentando en posición de indio.
Se quedó en silencio por un segundos, hasta que sin poder evitarlo, pequeñas lágrimas de frustración comenzaron a caer de sus ojos, siendo limpiadas rápidamente por Tweek y logrando que el pequeño rubio se sintiera impotente. El no debería estar llorando por esa estupidez, cuando se trataban de temas serios el siempre lograba mantener la calma, pero si era cualquier cosa pequeña el no podía evitar que las lagrimas comenzarán a caer por sus ojos, haciendo que se sintiera de una manera patética y miserable.
-E-Estúpida escuela...- murmuró mientras comenzaba a abrazar sus piernas y dejaba que todas las lágrimas ahogadas finalmente comenzaran a salir. Prometiéndose a si mismo que esta sería la última vez.
En ese momento un ruido resonó entre los árboles, poniendo al rubio alerta de cualquier movimiento.
¿Y si era una serpiente venenosa que quería ahorcarlo y después matarlo? ¿Y si era un oso salvaje que había olido a Tweek y quería matarlo porque estaba en su zona de caza? ¡Demasiada presión!
-¡ACK!- Tweek comenzó a jalarse de sus cabellos estando completamente frustrado y asustado de que cualquier animal salvaje lo atacara. Pero al ver a su alrededor pudo notar que no había ningún animal a su alrededor, y se pudo sentir más tranquilo... Oh eso, hasta que volvió a escuchar un ruido y esta vez proveniente arriba suyo, lo cual le hizo pensar ¿y si el animal estaba sobre una rama? Oh Dios ¿eso significa que lo va a matar un águila con sus grandes y filosas garras? Un leve escalofrío recorrió toda su espalda.
Con el corazón en la garganta, Tweek alzó la vista hacia los árboles y se sorprendió al no ver a un águila sobre su cabeza, logrando así que su corazón volviera a latir de manera calmada y evitando que le diera un ataque de histeria.
Para sorpresa del rubio, una pequeña ave de plumas amarillas mezcladas con verde reposaba sobre la rama que estaba sobre su cabeza y miraba a Tweek con la cabeza inclinada hacia un lado.
Tweek inclinó su cabeza hacia un lado también y el ave lanzó un grito tan agudo que incluso se parecía a los gritos que el mismo daba cuando estaba asustado.
El pequeño rubio se sobresaltó ante el grito del ave y cayó de sentón al suelo por la impresión.
-¡V-Vete! ¡Chu! ¡Chu!- Tweek comenzó a mover sus manos de un lado a otro, esperando que el ave se asustara y se fuera, pero esta en vez de irse simplemente se bajó del árbol y se acomodó en frente del rubio- ¡Ack! ¡No me mates! - el pequeño rubio cubrió su rostro con sus manos. Pero nada ocurrió.
Con inseguridad, Tweek volvió a bajar sus brazos y miró otra vez al ave, quien dio un pequeño silbido parecido al canto matinal de la aves. Tweek miró al ave parpadeando varias veces, y finalmente soltó una pequeña risa.
Con el miedo ya desapareciendo de si, Tweek se acercó al ave y posó su dedo índice y corazón sobre la cabeza del pequeño animal, acariciando con suavidad las plumas de la pequeña ave.
-Je... Eres muy lindo- el ave dio un pequeño grito molesta y mordió a Tweek en el dedo. El rubio lanzó un grito de dolor y luego miró al ave molesto- ¿¡Que te sucede!?- el ave volvió a gritar (más bien graznar) mientras lazaba sus alas de manera amenazante y miró hacia otro lugar mientras cerrabas sus ojos y volvía a juntar sus alas. Tweek tomó ese acto como un ejemplo de indignación y una idea apareció en su cabeza- ... ¿Será que?... E-Eres hembra ¿Cierto?- el ave miró a Tweek y silbó en modo de afirmación, acción por la cual el rubio volvió a reír.
La pequeña ave se había acomodado nuevamente cerca de Tweek y dejó que este acariciara sus plumas con confianza. Tweek aún tenía miedo de tocar al ave, pero con el paso de los minutos se dio cuenta que esta no volvería a tratar de atacarlo.
Tweek siempre quizo un ave de mascota, pero sus principios no le permitían tener a un ave encerrada en una simple jaula. El siempre creyó que las aves eran los seres más libres del universo, y que por ende merecían disfrutar de su libertad y volar por todos los lugares que estas quisieran, no debían vivir en una jaula por el resto de sus vidas.
Una vez, cuando Tweek tenía 6 años, su papá le regaló un guacamayo de plumas amarillas a la cual el nombró Café, pero luego de un tiempo se dio cuenta que el ave era muy miserable estando siempre encerrada en esa pequeña jaula de metal, y por ese hecho, el día en que Tweek fue al campo junto a sus padres, este liberó a café de su jaula y lo dejó ser libre tal y como debía ser. Y desde ese día, Tweek se había prometido a si mismo que nunca jamás iba a dejar a un ave encerrada otra vez.
Su celular comenzó a sonar de manera estrepitosa, sacándolo de sus pensamientos y sobresaltando al ave. Tweek tomó su celular y apenas vió que quien llamaba era Craig contestó de manera rápida y automática.
-¿H-Hola?-
-¿Tweek? ¡Carajo! ¿¡Donde demonios te has metido!? ¡Token me llamó avisando que escapaste de la escuela!- la voz de Craig sonaba frustrada y molesta, provocando que el pequeño rubio comenzara a jalar de sus cabellos nervioso
-¡L-Lo siento! P-Pero había un niño y... La comida... La pelea... Y la directora y... ¡AGH! ¡DEMASIADA PRESIÓN!- el pequeño rubio comenzó a jalar con desesperación de sus rubios cabellos. Sintiéndose culpable por haber hecho preocupar a su amigo.
-Tweek, tranquilízate ¿Quieres? - la voz de Craig sonaba calmada, como tratando de provocar una reacción positiva en el contrario, la cual para su suerte si funcionó - ¿Puedes decirme en donde estás?
-S-Si, yo... Estoy....- Tweek miró a su alrededor y su corazón se detuvo por un segundo, ¿en donde estaba exactamente?- Oh, Dios... ¡N-NO TENGO IDEA DE DONDE ESTOY! ¡AGH! ¡LOS ANIMALES SALVAJES ME COMERÁN VIVO! ¡JESUCRISTO! ¡NO!
-Hey, cálmate, yo te buscaré, pero necesito que por lo menos me des una descripción de lugar, ¿Bueno?- Tweek asintió, siendo consciente de que el azabache no le veía. Inhaló profundamente tratando de clamarse y finalmente habló
-E-Estoy ... En un bosque... H-Hay...- en ese momento, su celular sonó tres veces. Tweek miró la pantalla de su móvil y en menos de un segundo este se apagó.
El joven rubio se quedó estático en su lugar, mirando fijamente la pantalla de su celular y finalmente soltando un gran grito de angustia.
Tiró su celular lejos suyo, y comenzó a jalar de sus cabellos nuevamente. La presión lo estaba consumiendo lentamente.
-¿¡E-Es que nada bueno puede pasar este día!?- y como si la mala suerte hubiese sido invocada, unas suaves gotas de lluvia comenzaron a caer del cielo.
Tweek volvió a jalar de sus cabellos desesperado y finalmente se dejó caer al suelo cruzándose de brazos e inflando las mejillas, exhausto y molesto de todo este día de locos.
Es todo, ahora va a esperar a que la lluvia le provoque un resfriado que seguramente terminará en hipotermia y termine muriendo en el mismo lugar en el que está ahora.... Bueno, eso, o que se lo coman los lobos, lo primero que suceda.
Sus planes suicidas fueron interrumpidos cuando la pequeña ave soltó un suave silbido para llamarle la atención. Tweek bajó la vista y el ave de plumas coloridas comenzó a caminar por el húmedo suelo y luego comenzó a volar hacia un árbol en frente suyo, esperando pacientemente a que Tweek se levantara.
El pequeño rubio entendió el mensaje del ave y se levantó del suelo, comenzando a caminar hacia el árbol donde estaba el ave y lugar donde está comenzó a volar de manera pausada, deteniéndose de vez en cuando de árbol en árbol.
Tweek comenzó a seguir al ave sin hacerse mucho problema, después de todo, quizás el ave si supiera el camino de vuelta a South Park o a algún refugio y, de todas formas, Tweek no tiene nada que perder si le sigue.
🐤🐤🐤
-N-No lo puedo creer...- Tweek miraba con los ojos abiertos en frente suyo, donde se podía ver claramente a South Park bajo las recién prendidas luces de la noche. La lluvia había disminuido y ahora podía caminar con más confianza entre las ramas y el barro, siendo siempre guiado por el ave, a quien le dirigió la mirada y le sonrió en forma de agradecimiento- De v-verdad eres increíble...- el ave simplemente silbó en modo de respuesta, orgullosa de su trabajo como guía.
Ambos individuos, ave y chico, siguieron caminado entre las plantas y el barro hasta que llegaron al pueblo, lugar donde, para sorpresa de ambos, un pelinegro de ojos oscuros gritaba el nombre de Tweek a todo pulmón.
-¡Tweek! ¡Finalmente te encontré!- el pelinegro corrió donde el nombrado y lo abrazó fuertemente, cubriendo de paso a ambos con el paraguas que llevaba el más grande- ¿Sabes lo preocupado que estaba por ti? ¡No lo vuelvas a hacer, idiota!- Craig se separó de Tweek y golpeó suavemente su nariz.
-L-Lo siento Craig...- el pequeño rubio se sobó su nariz y rápidamente volvió a abrazar a el pelinegro- M-Me alegra tanto que me encontraras- Craig sintió sus mejillas arder al ver como su mejor amigo no planeaba separarse de el. Honestamente, el contacto humano lo ponía bastante incómodo.
-Debemos ir a tu casa, tu padres de seguro están preocupados- Craig se separó lentamente de Tweek y lo tomó de la mano- no te separes de mi, ¿ok? Y procura mantenerte dentro del paraguas- Tweek asintió y se acercó más a Craig, comenzando ambos a caminar en dirección del hogar del rubio.
Para sorpresa de ambos, cuando llegaron a la casa del rubio sus padres no se habían dado cuenta que Tweek se había escapado del colegio, y no alcanzaron si quiera a enojarse con el rubio ya que este venía de la mano con Craig, y aunque ambos no lo digan en voz alta, lo que más desean es que esos dos terminen juntos.
Después de un muy pequeño regaño por parte de la señora Tweak, el pequeño rubio se despidió de Craig y fue a su cuarto para tomarse una ducha caliente y luego irse a acostar. Teniendo en mente que posiblemente al día siguiente iba a despertar completamente resfriado.
Para su mala suerte, al día siguiente había despertado con mucha fiebre y su madre le obligó a quedarse en casa y reposar hasta que la fiebre bajara.
🐣🐣🐣
Los suaves golpeteos sobre su ventana lograron despertarle, junto con los suaves cantos de las aves que estaban en el exterior.
Tweek se levantó perezosamente de su cama y se estiró tratando de quitar todo el sueño de su cuerpo.
Su garganta dolía levemente y su boca se sentía pastosa. Tenía la nariz congestionada y sentía sus ojos pesados. Honestamente, estar enfermo es lo peor.
Se puso sus gastadas pantuflas y caminó hacia la ventana para dejar que entrará el sol.
-¡GAH!- Tweek dio un sobresalto al escuchar el grito y casi cae de espaldas al ver a la misma ave del día anterior apoyada sobre su ventana.
-¿Q-Qué haces aquí? - Tweek se acercó a la ventana y la abrió para dejarle entrar- ¿N-No deberías estar en el bosque? - El ave ignoró las palabras de Tweek y comenzó a volar libremente por su pieza, poniendo nervioso al joven rubio.- ¡Agh! No hagas eso ¡S-Sal de aquí! - La pequeña pajarito ignoró las palabras de Tweek y siguió volando por todo el lugar.
Tweek trató varias veces de echar a la pequeña ave de su pieza, pero parecía ser indiferente a los gritos del pequeño rubio, logrando que este se frustrara más de lo debido por la intromisión del pequeño animal.
Tweek se sentó en su cama completamente rendido, escuchando como el ave volaba de un lado a otro y viendo de vez en cuando como esta se movía.
No tenía la menor idea de cómo ella había llegado allí, mucho menos de cómo sabía cuál era su pieza o cómo pudo mantenerse tanto tiempo fuera de su ventana en espera de que él le abriera. En verdad estaba muy intrigado por el ave, pero no quería encariñarse con la pequeña. Porque sabía que eso después le iba a traer muchos, pero muchos problemas.
Sus pensamientos fueron dejados de lado cuando escuchó su propio estómago rugir por comida. Tweek miró hacia su estómago y curvó sus labios hacia abajo, se sentía ligeramente hambriento, pero el echo de que estuviera resfriado provocaba que en su garganta las ganas de comer desaparecieran y fueran reemplazadas por náuseas.
-P-podría prepararme un café...- pensó en voz alta, levantándose de su cama y comenzando a caminar en dirección de la cocina.
Mientras iba caminando, se dio cuenta que la pequeña ave le seguía como su fiel compañero mientras dejaba de volar y comenzaba a caminar a su par. A Tweek le pareció tierna el actuar del ave y se preocupó de no pisarla mientras caminaba. Mientras bajaban las escaleras, el pequeño pajarito volvió a tomar vuelo entre los objetos de la casa.
Sus padres no se encontraban en la casa a esas horas, posiblemente ambos se encontraban atendiendo el café y lo más probable es que hayan dejado algo de comer en el microondas.
Y como era de suponerse, un pequeño plato con un Sandwich estaba depositado en el microondas de la cocina. Tweek tomó el Sandwich entre sus pequeñas manos y lo dejó en la mesa de su cocina, comenzando a caminar hacia la cafetera y poniendo la cantidad de granos de café que a él le gustaban.
Mientras el agua se calentaba, Tweek pudo apreciar como la pequeña ave se ganaba al lado del Sandwich y comenzaba a probarlo de a pequeños mordiscos.
-¿L-Las aves pueden comer sándwiches?- se preguntó Tweek en voz alta. Pero a los pocos segundos vio como el pequeño animal emplumado dejaba el Sandwich atrás para comenzar a volar alrededor de la cocina.
El pequeño rubio se mantuvo viendo al ave volar de un lado a otro hasta que una brillante idea había llegado a su cabeza.
En una pequeña puerta que había bajo el lavamanos, su madre solía poner una bolsa de comida para aves, la cual vaciaba en la pequeña casita de madera que había en su patio.
Se dirigió a dicho lugar y sacó la gran bolsa, comenzando a llenar en un plato una pequeña porción de semillas y posteriormente dejó el plato en la mesa.
La pequeña ave se acercó al plato y comenzó a servirse calladamente las semillas que estaban a su disposición.
-¿T-Tienes algún nombre?- preguntó, sabiendo que le respondería a través de un silbido. Y, efectivamente, ella silbó y movió su cabeza de un lado a otro en forma de negación.- ¿Q-Quieres que te ponga nombre?
La pequeña ave miró a Tweek por varios segundos hasta que finalmente asintió. Tweek sonrió esperanzado y comenzó a pensar en nombre.
-Hum... ¿Maggie?- el ave negó- ¿Eliza? -El ave volvió a negar- ¿Marie?- Nop.- ¿Card?- No otra vez?- ¿Lisa?- Otro silbido negativo- ¿Lila?- otra vez agitó su cabeza en negación.- ¿Lily?- la pequeña pajarita se quedó quieta unos segundos, analizando el nombre y finamente asintiendo.- ¡G-Genial! Desde ahora te diré Lily.
Una vez terminada sus semillas, Tweek sentó dispuesto a servirse su Sandwich mientras esperaba que el agua se enfriara. Mientras, la ahora nombrada Lily había comenzado a volar y esconderse entre las cosas de la cocina.
Primero se ocultó detrás del salero, después en el bolsillo de un delantal, y finamente se había escondido atrás de la cafetera, lugar donde Tweek fue a verle debido al miedo de que se quemara.
-¡S-Sal de ahí! ¡Es peligroso! ¡Busca otro escondite!- Y Lily, obediente, salió detrás de la cafetera, para esconderse entre el pelo de Tweek.- ¡Agh! ¡Ahí no!
Tweek comenzó a mover sus manos tratando de sacar al ave, más esta se movía ágilmente de un lado a otro y Tweek podía jurar que estaba burlando de él.
Se detuvo un segundo para descansar, y en ese momento se vio en el espejo que estaba frente suyo. Y al ver a la pequeña AVE asomarse entre sus alborotados cabellos, no pudo evitar que una sensación de ternura apareciera en su mente.
Con su mano temblando, Tweek la alzó y la dejó frente al ave, inhaló fuertemente y habló.
-P-Por favor, acomódate en mi mano.- Lily silbó y en menos de un segundo voló a sus dedos.
Tweek se asustó al sentir las pequeñas patitas del ave sobre sus dedos, mas rápidamente se calmó y fijó su mirada en Lily.
Tweek sonrió al verla agitar sus alas, y no pudo evitar asustarse al escuchar como la puerta de la casa era fuertemente golpeada.
Asustado el pequeño rubio buscó refugio bajo la mesa y el ave igualmente voló hasta el cabello del pequeño niño.
Su madre entró a paso apresurado a a la cocina y comenzó a caminar de un lado a otro buscando quién sabe qué cosas.
Tweek salió de su pequeño escondite y miró a su madre con ojos curiosos, la mujer al ver a su hijo le sonrió, pero su mirada rápidamente cambió al verlo fuera de su cama.
-¿¡Qué haces aquí en la cocina!? ¿¡Quieres enfermarte más de lo que estás acaso!?- Tweek se encogió en su lugar ante los gritos de su madre, y está al ver su reacción trató de relajarse- Perdón Tweekie, pero sabes que mami se enoja cuando no le obedeces.
-L-Lo sé, pero...- El pequeño rubio alzó su mano a su cabello y la diminuta ave voló hasta su mano, su madre dejó escapar un gritito asombrada.- E-Ella tenía hambre, y no quería dejarla sin comer... A-Además que ella me ayudó en el bosque, yo debo ayudarle de alguna forma...
Por unos segundos su madre se mantuvo en estado de shock, sin comprender cómo es que el animal había llegado a su casa, mas trató de entender la forma de pensar del chico. Con mucho cuidado se acercó al ave y con dos de sus dedos acarició su pequeña cabecita, sonriendo al ver como el ave aceptaba sus caricias.
-¿Y qué hace este pequeño--
-Pequeña.- su madre rió.
-Cierto, ¿Y qué hace esta pequeña aquí? Cuando llegaste ayer no vi ningún animal siguiéndote. - Tweek se encogió de hombros.
-Ella apareció esta mañana en mi ventana...
-Oh, entonces ella te eligió- Su madre sonrió ante la confusión de su hijo y buscó con la mirada algún plato para servirle comida a los dos.- Debió ser por eso que te siguió ¿No? Porque quiere estar contigo.
Los ojos de Tweek brillaron mientras miraba al ave y una pequeña sonrisa apareció en sus labios, imitó el gesto que había hecho su madre antes sobre la cabeza del pajarito y se sentó en una de las sillas de la cocina.
-G-Gracias por elegirme...- Lily pió en respuesta y volvió a volar para acomodarse en el cabello del menor.
-¿Quieres otro sandwich amor?- Mientras el Aguayo tibia era servida en una taza, su madre miraba de reojo a su hijo y a su ahora nueva amiga.
-Si, por favor- Tweek asintió feliz, pero su sonrisa desapareció al ver un remedio frente suyo.- E-Ese remedio sabe mal.
-Ese remedio te va a ayudar con tus dolores de garganta- Su madre tomó el frasco ignorando las quejas de su hijo y puso cierta cantidad sobre una cuchara- Ahora, di "ah"
Tweek aceptó molesto la cuchara y comenzó a hacer gestos de disgusto una vez el remedio tocó su lengua. Para que se le pasara el mal sabor su madre le pasó un vaso con un poco de jugo de durazno.
Una vez terminado el Sandwich, calentado el café y servidas unas pocas semillas, su madre se fue dándole un beso en la frente a Tweek y diciéndole que se fuera a acostar apenas terminara de comer.
Y una vez su madre se fue, Tweek terminó su comida calladamente mientras veía como el ave se servía más semillas.
Terminado los dos su comida Tweek comenzó a caminar hacia su habitación mientras veía a la pequeña pajarita seguirle volando sobre las escaleras.
El pequeño rubio debía admitir que encontraba fascinante la actitud del ave, y que su plumaje amarillo no hacía mas que verlo como un pequeño solcito volando sobre su cabeza, y eso, de alguna forma, lograba calmar a Tweek.
-Muy bien.- Tweek se sentó en su cama y miró al ave que reposaba sobre sus cortinas- Tengo una pregunta muy muy seria que hacerte, así que quiero que seas 100% honesta- Lily giró su cabeza a un lado, esperando- Tú...-Por un segundo toda su valentía desapreció, logrando que el miedo volviera a él- ¿D-De verdad quieres quedarte aquí? ¿C-Conmigo?
Tweek bajó su cabecita algo cohibido y se retó mentalmente, pensando que ella en realidad no entendía nada de lo que le decía. Y si le entendiera dudaba que se quisiera quedar con él.
Es decir, él era un chico raro y tonto, ¿porqué alguien querría quedarse a su lado?
Cerró sus pequeños ojitos para evitar que las lágrimas salieran y esperó escuchar como el ave se iba por la ventana. Al escuchar el suave sonido de las plumas al chocar con el viento, supo que ya se había ido.
Tweek limpió una de sus lágrimas sin abrir sus ojos, pensando que era obvio que se iba a ir si era una animal, un ser libre que no merecía quedarse a su lado.
Y sus lágrimas se detuvieron al sentir un suave contacto sobre su mano.
Al abrir sus ojos vio a la pequeña ave en frente suyo, volando de un lado de la cama a otro y luego acercándose a él para acariciar su mano.
Tweek miró asombrado a Lilly y una pequeña risa se escapó de sus labios. Lilly lo había elegido y había decidido quedarse.
Nunca en su vida se había sentido tan feliz.
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