Work Text:
Yoongi recuerda su infancia como una serie de peleas sin sentido con su hermana.
Los dos eran niños con gustos similares y actitudes posesivas, así que muchas veces se peleaban por el mismo juguete, por la misma ropa, por el mismo plato de comida... ¡Todo era una pelea!
Yoongi recuerda que una vez su madre trajo a un pequeño y lindo gatito a la casa, el junto a Yoonji le pusieron pelusa. El gato escapó dos semanas después cansado de que los niños de seis años jalaran de él como si fuera otro juguete más.
Esa vez Yoonji culpó a Yoongi por ser un niño bruto y feo, el menor por unos minutos no se lo contó, pero esa noche lloró porque en verdad le importaba lo que pensara su hermana de él.
Quizás fue por eso que al día siguiente adoptó un pequeño conejito para su hermana a modo de disculpa, y después de eso dejó que ella siempre tuviera lo que quisiera.
Yoongi en ese entonces no lo notó, pero a medida que crecieron descubrió que Yoonji se había convertido en una chica caprichosa y mañosa, lo ocultaba después de que un chico se lo dijera en la cara y se burlaran de ella por eso, pero a pesar de todo, Yoonji lo seguía siendo, seguía siendo caprichosa con todo y todos.
Fue a sus dieciséis cuando Yoonji pareció querer hacer un cambio en su escuela y se volvió parte del centro de estudiantes, eso ocurrió al mismo tiempo que Yoongi descubrió los problemas económicos de sus padres, y decidió comenzar a trabajar en una cafetería con la excusa de que quería un nuevo computador y de que lo quería por su propia mano.
Y cada uno comenzó a brillar a su manera, de alguna forma su tranquilidad y leve participación en los extra curriculares logró llamar la atención del resto, volviéndose lentamente populares y conocidos por sus compañeros, sus rostros siempre serios e inexpresivos volviéndose una máscara de respeto para todos.
Pero al final del día eso era todo, una simple máscara.
Aunque todos los trataran como muñecos de porcelana, como seres de hielo, seguían siendo humano, Yoonji solía sentirse insegura con su cuerpo y varias veces Yoongi la veía saltarse comidas para mantenerse en línea. Pero él no estaba mejor.
Si sus compañeros se enteraban que él era gay, lo iban a matar.
Y sabía que lo harían porque eso hicieron con Jiho... O algo así. El chico no había salido del closet, solo se había besado con otro chico en una fiesta, y los ataques tanto físicos como psicológicos empezaron.
Jiho se suicidó, pero todos sabían que era culpa del ataque social que sufrió, que era culpa de las burlas y el desprecio que sufrió por personas que eran sus iguales.
Yoongi no lo parecía, pero él era una persona muy sensible y que sentía demasiado, y aunque parecía irrompible, se sentía de cristal, por eso nunca comentaba nada de nada ni nadie, no creía que el resto merecía malos comentarios, y tampoco quería recibirlos, porque sabía que no iba a soportarlos.
De hecho, el día que descubrió que era gay probablemente fue el día más caótico y estresante de su corta vida.
Llevada tres días saliendo con una chica (solía ser su mejor amiga, se le confesó y pensó que estaría bien salir ¿porque no?) cuando ella le propuso tener relaciones, Yoongi se negó (¡sólo llevaban tres días!) pero ella le dijo que por el tiempo que se conocían no importaba, a ella le bastaron unas cuantas súplicas más para conseguir la aprobación del azabache.
Todo fue un caos, apenas llegaron a la casa de la chica, ella lo tiró al sillón y se subió en su regazo, comenzando a besar su cuello tratando de excitar al chico.
Yoongi nunca había estado menos excitado en su vida, pensó que imaginando algunas cosas podría crear una erección, pero su imaginación no fue necesaria cuando un fuerte ruido le llamó la atención a los dos.
— ¡Noona! ¿Cuántas veces le he dicho que no use mi shampoo?
Un chico moreno y bastante alto entró a la sala, alzando dicho producto enfadado y con una toalla alrededor de su cintura. Apenas el chico notó en lo que estaban los otros dos su rostro se puso rojo y retrocedió avergonzado.
— Y-yo de verdad lo siento, no quise molestarlos...
El chico retrocedió avergonzado, pero en menos de un segundo su hermana había comenzado a tirarle almohadas asustando al chico, quien trató de proteger su rostro y la toalla terminó soltándose de su cintura, mostrándose finalmente su intimidad frente a los dos mayores.
— ¡Namjoon solo vete!
— ¡Lo siento! ¡En verdad lo siento!
Namjoon se fue corriendo escaleras arriba, hubo unos segundos de silencio entre Yoongi y la chica cuando finalmente esta suspiró encima suyo.
— ¿Quieres... Quieres seguir? — La chica estaba roja de la vergüenza, y Yoongi estaba igual de rojo. Y con un gran bulto entre sus piernas.
— Hagámoslo.
Yoongi nunca lo diría en voz alta, pero esa vez lo hizo pensando en el hermano de la chica, pensando en cómo sería estar con un hombre, con ese chico diciendo su nombre estando abajo suyo... Si, con eso en mente logró llegar al orgasmo.
Siguió saliendo con esa chica, y poco a poco comenzó a hacerse amigo de Namjoon, el hermano menor de su novia.
La cercanía logró que Yoongi descubriera varias cosas del menor, también descubrió que ambos tenían varias cosas en común y Yoongi no pudo evitar emocionarse ante la idea de volverse su amigo.
Pero las cosas se salieron de control cuando ambos fueron a una pequeña zona abandonada donde de solían hacer batallas de rap.
Namjoon había participado y Yoongi se había emocionado de solo, y tan aturdido estaba por la emoción que no pudo evitar correr hacia él y abrazarlo.
Unas ganas inmensas de besar a Namjoon cosquilleaban en el borde de sus labios, pero se negó a sí mismo a hacerlo, la sonrisa del chico era tan linda que no quizo arruinarle ese día.
Yoongi no tiene idea de cuánto tiempo estuvo gustando en secreto de su menor, solo supo que un día terminó con su noona porque ya no podía dejar de pensar en el otro chico, y porque después de mucho tiempo, Yoongi ya había aceptado que lo que a él le gustaba en realidad eran los hombres.
Siguió siendo amigo de Namjoon, y estaba dispuesto a declararse, aún no sabía cuándo ni cómo, pero todos sus planes se vinieron abajo cuando Namjoon le presentó a un tierno chico de baja estatura y cabellos rubios.
Por la simple mirada de molestia que tenía el rubio al verlos muy juntos supo que no era el único que estaba interesado en Namjoon, y al ver la mirada llena de cariño y afecto que le daba su menor al rubio supo que él era quien sobraba en la historia.
Pero no dijo nada, solo se dejó consumir por sus celos y por su envidia, y sin que nadie se lo esperara un día Yoongi estalló, comenzando a gritarle a Namjoon tantas incoherencias que había dejado al chico mareado.
— Yoongi Hyung, no sé a dónde quiere llegar con todo esto...
— El maldito problema aquí Namjoon, es que ese enano de Jimin te ama y no soporto ver cómo tú le correspondes y no haces nada.
Yoongi se tragó las ganas de llorar al ver el rostro sonrojado de su menor, sabiendo que sus palabras eran ciertas, y que probablemente esos dos chicos iban a comenzar una relación ahora.
Y, siendo honestos, el primer impulso de Yoongi no había sido decirle eso a Namjoon, su primer impulso era tomar al chico y obligarlo a que aceptara sus emociones. Pero no sería justo, el chico era su amigo, no un objeto, y prefirió verlo feliz junto a alguien más que siendo miserable a su lado (porque muy en el fondo sabía que Namjoon era capaz de aceptarlo solo para no herirlo)
Y como lo predijo sucedió, Jimin y Namjoon se hicieron pareja, y Yoongi estaba feliz por los dos (aunque tuvo que alejarse por un tiempo de ambos chicos, volviendo a parecer para el cumpleaños del rubio y finalmente estando bien con los dos.)
Todo eso había pasado hace dos años ya, Yoongi tenía dieciocho y seguía trabajando en su café ya más para tener plata ahorrada que para ayudar a sus padres (quienes por suerte habían salido de su mal económico y ahora podían pagar las cosas sin problema.)
Fue ahí donde un día lluvioso vio a un chico llorar en la mesa más alejada del lugar, y considerando que ese día habían puras parejas en las otras mesas, el chico se veía aún más deprimente en una esquina.
Con una mueca en sus labios Yoongi tomó el pedido de esa mesa y fue a dejársela al chico lloroso, y por simple instinto le pregunto si estaba bien.
El chico había alzado su mirada y cuando le preguntó si era Yoonji, Yoongi casi se atraganta con su saliva. ¿Ese chico conocía a su hermana? Yoongi trató de no darle importancia, en serio que lo hizo.
— Yoonji es mi hermana, pero siempre nos confunden. — Yoongi se había encogido de hombros, acostumbrado a la confusión. — Tu café.
— Lo siento, es que... Yoonji no me había dicho que tenía hermano.
El chico había comenzado a llorar tan fuerte que había confundido por completo a Yoongi, quien al ver al chico tan mal, decidió que no pasaría nada si trataba de animarlo.
Error.
Después de que pasara el tiempo, Yoongi se terminó enamorando de ese chico, el cual se llamaba Hoseok, y era el novio de su hermana.
Apenas Yoongi había aceptado sus sentimientos se quizo tirar de un puente o esconderse para no tener que sufrir nunca más.
— Hey. ¿Estás seguro que no puedo decirle a Yoonji que ya nos conocemos?
No, mil veces no, no estaba listo para que sus mundos chocarán, no estaba listo para escuchar a su hermana decir que Hoseok era su novio.
— Nah, seguramente ella querrá presentarte a la familia algún día... Espero, ¿cuántos meses llevan ya?
— Tres.
La sonrisa de Hoseok solo le confirmó que nuevamente le gustaba alguien que no le correspondía, haciéndolo sentir pequeño y miserable.
— Entonces espero y se apure, mamá se va a enojar si descubre que llevan tanto tiempo juntos.
Después de eso vieron una película, y Yoongi decidió dormir porque su mente no dejaba de pensar en Hoseok y en que él estaba haciendo todo mal al pasar tiempo con él.
— Suga Hyung, ya debemos acostarnos, la película terminó.
La voz sonaba tan lejana que Yoongi creyó que era parte de su sueño, incluso cuando alzó su vista y vio el rostro sereno y hermoso de su menor siguió creyendo que era parte de su fantasía,y con eso mente se acercó para besar al chico en sus sueños.
Fue cuando sintió los labios del menor que se dio cuenta que no era un sueño, y que estaba besando al Hoseok real.
A la mañana siguiente a Yoongi no se le ocurrió nada mejor que tomar sus cosas y escapar.
Después, cuando finalmente el día más odiado de Yoongi llegó, tuvo que fingir que no conocía a Hoseok, y sintió nauseas al verlo al lado de Yoonji.
Yoongi se había puesto celoso, demasiado en realidad, tanto que su reflexión de esos días de dejar de hablar con Hoseok para que su corazón se calmara y el chico fuera feliz con alguien más, se fue al caño y simplemente le volvió a escribir por mensajes, sonriendo victorioso al ver que el chico le respondía.
Sigue saliendo con alguien más y no contigo.
Esa pequeña voz en su cabeza no hizo más que molestarle, fingió no haberla escuchado y se mantuvo en la idea de seguir al lado del menor.
Y cuando un día cualquiera, Yoongi finalmente pudo volver a probar los labios de Hoseok, cuando finalmente pudo tocarlo como si fuera la persona más importante en su vida, casi llora de la alegría.
Teniendo a Hoseok encima suyo, siendo besado por esos hermosos labios mientras estaban rodeados de agua y espuma por culpa de una lavadora que no funcionaba bien, Yoongi se sentía en las nubes, en el verdadero paraíso.
Pero su paraíso acabó cuando sintió a Hoseok besar su cuello, y sin la distracción de los labios de Hoseok sobre los suyos, Yoongi volvió a recordar que estaba con el novio de su hermana.
— Hobi... Hobi. Detente — Yoongi lo tomó de sus hombros, haciendo que sus miradas se encontraran. — Tu... ¿Tú quieres seguir con esto?
Sin dudarlo, Hoseok asintió.
— ¿Y qué hay de Yoonji?
Al ver el rostro confundido y asustado de Hoseok, Yoongi se arrepintió de arruinar el momento.
Pero debía hacerlo, debía saber que esto no era un juego para Hoseok, debía saber que esto no era una aventura de un chico hetero curioso y también debía saber que si este mismo chico tenía intenciones de seguir con Yoonji o no.
Al ver los ojos llorosos de Hoseok, Yoongi se íntimo débil y su corazón se ablandó, obligándolo a abrazar fuertemente a su chico y tratar de reconfortarlo.
— Mira... P-podemos dejar esto en secreto... Pero necesito que me prometas, que si nosotros iniciamos algo, tú debes terminar con Yoonji.
Hoseok sólo asintió y volvió a besarlo. Yoongi no pudo evita sonreír.
***
Las cosas no estaban saliendo como Yoongi esperaba.
Hoseok había dejado de salir con Yoonji, eso era cierto, pero aún no terminaban oficialmente la relación y Yoongi podía ver cómo toda esa situación ponía ansiosa a su hermana.
Yoongi sabía que Hoseok necesitan tiempo para acabar con todo, que al igual que él no quería generar mucho daño y estaba pensando que las cosas debían ir de a poco para no lastimar a Yoonji.
Pero Yoongi sabía que ya no tenían mucho tiempo, su hermana se sentía miserable ante la incertidumbre, y fue por eso que Yoongi le pidió que le dijeran a la chica todo de una. A Hoseok no le gustó y pelearon por eso en la escuela, Yoonji los vio, y Yoongi tuvo mucho miedo de que su hermana descubriera la verdad.
Era contradictorio, pero cuando los sentimientos de dos personas que quieres mucho están en juego tus pasos deben ser demasiado bien pensados, y Yoongi sentía que caminaba con los ojos vendados, sin darse cuenta cuando sus pasos iban por mal camino.
— ¿Tienes novia?
Fue por eso que cuando Yoonji le preguntó eso un viernes en la tarde, él sintió su sangre helar y su mente se quedó en blanco ante el miedo de ser descubierto.
Pero su rostro no mostró su miedo, y mantenido esa capa de indiferencia respondió que no.
— Novio entonces.
Yoongi sintió su sangre helar, ante la mirada furiosa de su hermana sabía que ella ya había adivinado todo, y quizo llorar, pero se mantuvo fuerte y entre todo el caos de su mente volvió a negar todo.
— Dime la verdad Yoongi, escuché parte de tu conversación con Hoseok, "Fui un mal novio" ¿A qué mierda te refieres con eso?
No, no. Por favor no. Yoongi no estaba listo para hablar de eso, no estaba listo para decirle la verdad a Yoonji y no estaba listo para romperle el corazón.
— Tengo... Tengo una novia.
— Mientes.
Yoongi en verdad estaba tratando de no llorar.
— Si sabes la verdad, entonces ¿porque me obligas a decirlo?
— Quiero escucharlo. Quiero confirmarlo.
Pero ella necesitaba explicaciones, y su mirada decía que no se iba a ir hasta escucharlo, Yoongi suspiró, preparándose mentalmente.
— Hay... Hay un chico que conocí.
— ¿Y?
— Y... Bueno, no hablamos hasta que un día lo vi llorando en una de las mesas del café, comencé a hablar con él y nos hicimos amigos... Después de un tiempo, comencé a sentir cosas por él.— Las ganas de llorar en Yoongi aumentaron al ver los ojos llorosos de su hermana. — No quise intentar nada porque él tenía novia y no quería arruinarlo.
— Pero
— Pero un día nos juntamos, se supone que solo íbamos a ver una película y... Nos besamos.
Confesar todo esto frente a su hermana dolía más de lo que esperaba, ver el rostro inexpresivo de Yoonji solo le hizo sabes que la chica estaba hecha una furia.
Narrar su historia de amor con Hoseok debería ser algo que a Yoongi debería hacerle feliz, pero al ver a su hermana frente suyo sabía que su historia de amor no era más que una confesión de todas las mentiras y engaños que hizo, que no era más que una historia agridulce en la cual nadie iba ganando.
— ... No quería detenerme porque me sentía feliz, demasiado feliz y sabía que ese chico era demasiado bueno como para lastimar a alguien. No se iba a negar a mí como tampoco se negaría a su novia, porque él tenía miedo de lastimarla, por eso solo eran roces, porque se sentía tan bien que la culpa después era demasiado pesada y... Y cuando los besos se hicieron más íntimos.... Cuando los roces se volvieron más cercanos...
— Fue cuando Hobi dejó de buscarme — Yoongi se sintió una mierda total al ver a su hermana llorar— Fue cuando de una manera silenciosa me terminó sin terminar realmente.
— Yoonji...
— No, no quiero que sigas hablando. Vete a la mierda Yoongi.
Y la chica salió del cuarto llena de furia. Yoongi trató de detenerla, pero la chica corrió lejos de su lado sin tener un rumbo fijo.
O así lo pensaba Yoongi, quien se sentó en la entrada de su casa, pensando en si su hermana estaría bien, pensando en los lugares donde pudo haber ido, donde poder ir para desahogarse sin que nadie la viera.
Porque Yoongi pensaba que la chica solo quería desahogarse y Nada más. Se dio cuenta de su error cuando su hermana finalmente volvió, una sonrisa amarga pintada en su rostro.
— Deberías ir con tu novio, creo que te necesita.
Yoonji pasó a su lado con esa sonrisa aún en sus labios, Yoongi había sentido su sangre helar y sin pensarlo mucho corrió fuera de su casa, sus piernas corriendo más rápido de los eu alguna vez pudo en toda su vida.
Corrió hasta llegar a la casa de Hoseok y usando la llave que le había dado el menor entró, sintiendo aún su cuerpo muy helado cuando escuchó unos golpes escaleras arriba.
Subió y su cuerpo se movió por cuenta propia apenas vio al padre de Hoseok golpear al menor con un cinturón en su espalda, se acercó al hombre mayor, lo empujó y en menos de un segundo le había dado un golpe tan fuerte en el rostro que sintió su puño arder y sus huesos doler.
La adrenalina seguía corriendo en sus venas, y sin pensarlo mucho se acercó a Hoseok para verificar que todo estuviera bien.
— Hoseok, bebé mírame por favor, dime que estás bien.
Hoseok había alzado su rostro mostrando un moretón cerca de su ojo, Yoongi quizo llorar, pero se mantuvo fuerte mientras sentía como el menor lo abrazaba y se refugiaba en sus brazos.
— Estoy aquí Hobi. — Yoongi besó la frente del menor y se aseguró de abrazarlo fuertemente. — Estoy aquí, y te prometo que no te voy a dejar solo.
Cuando Hoseok logró calmarse fue cuando ambos se dieron cuenta que el padre del menor los miraba fijamente. Yoongi se había levantado para encarar al mayo, dejando a Hoseok atras suyo para protegerlo de cualquier acción del mayor. Pero ninguno se esperaba que el hombre se pusiera a llorar.
— ¿Están locos acaso? ¡Los van a matar a los dos! — El hombre se mantuvo de rodillas, llorando sin poder controlarse. — La gente los odia, odia sus relaciones, ¿están pidiendo morir?
Yoongi sintió un nudo en su garganta, el suicido de Jiho apareciendo en su mente como un recordatorio de que ese hombre tenía razón.
Pero luego recordó a Jimin y a Namjoon, como ambos se tomaban de la mano ignorando las miradas molestas de los peatones, como ambos se abrazaban y besaban en su hogar sin temer en los demás.
Yoongi no podía vivir a base del miedo, no podía esconderse o arruinar su felicidad solo por el miedo a ser juzgado.
— Escuche señor, entiendo que tenga miedo. — Yoongi se había comenzado a acercar, mirando los movimientos de mayor para saber cuáles eran sus intenciones. — Pero la solución no es enseñar a golpes. Tiene miedo de que lastimen a Hoseok ¿no? — El hombre asintió de inmediato. — ¿Entonces porque lo hace usted?
El hombre se quedó callado, mirando al cinturón en sus manos y comenzando a llorar nuevamente, Yoongi no sabía qué hacer, así que solo esperó a que el mayor se calmara.
— Lo lamento — Sollozó el mayor— De verdad lo lamento.
Yoongi suspiró ya más calmado, y ayudó a Hoseok a levantarse mientras le tomaba la mano.
— Sé que tiene miedo señor, sé que solo quiere lo mejor para Hoseok. Pero... Pero ambos somos felices juntos, y sé que eso no evitará que el resto nos juzgue, pero necesito que confíe en mí, necesito que crea cuando le digo que amo a su hijo y que confíe en que yo cuidaré de la misma forma en que él me cuidará a mi.
Hoseok apretó sus manos unidas y esperó a que su padre reaccionara y dijera algo, de verdad que el silencio estaba matándolos.
Finalmente, el hombre se levantó y miró a los chicos con cierta culpa en sus ojos.
— De verdad lo lamento niños, pero aunque quisiera, no podrán seguir juntos.
Yoongi sintió un nudo en su garganta, y antes de que pudiera preguntar el porqué el hombre volvió a hablar.
— Fui promovido en mi trabajo. Fui trasladado a Seoul.
Ambos chicos se quedaron congelados en su lugar, ninguno sabía qué hacer o decir.
— De verdad lamento esto chicos, pero aunque yo quisiera apoyarlo, no puedo dejar a Hoseok solo en Daegu.
Yoongi tragó saliva tratando de calmarse, pensando en alguna posibilidad de poder seguir juntos, alguna excusa lo suficientemente buena para que Hoseok no se fuera.
Pero ninguna excusa parecía buena.
***
Un par de días después Hoseok se había mudado, Yoongi quizo llorar todo ese maldito día y cuando finalmente había llegado a su casa no pudo hacer más que dejar las lágrimas caer, y una vez comenzó a llorar no pudo parar.
Lloró por todas las veces que no lo hizo antes, lloró por todas las malas decisiones que tomó y lloró porque la vida nuevamente le había negado ser feliz.
Tomó una de las notas de su madre y fingió su letra para pedir terminar su último año escolar antes de tiempo por problemas de salud. Apenas la nota fue aceptada pidió su título de manera silenciosa y en medio de una noche comenzó a empacar sus cosas.
Yoonji había despertado y lo había visto con mochila en mano, el chico aún no perdonaba del todo a su hermana, así que cuando la vio ni si quiera tuvo ganas de explicarlo a donde iba o porque, sus palabras fueron cortas y frías, y usando su dinero ahorrado del trabajo, Yoongi se fue la ciudad.
Se fue con esperanza de volver a ver a su amado, con la esperanza de volver a encontrar a Hoseok y con la esperanza de que las cosas pudieran resultar bien.
***
— ¡Yoooongiiiiii!
El nombrado casi se siente ahogar cuando los brazos de Hoseok rodearon su cuello, sonriendo segundos después al sentir como el menor dejaba pequeños besos por todo su rostro.
— Hey, ¿porque tanta felicidad?
— ¡Fui aceptado! — Hoseok le mostró con total orgullo a Yoongi un pequeño mensaje en su celular con él logo de su universidad. — ¡Adivina quien ahora podrá estudiar danza moderna y ser el mejor bailarín de todos los tiempos!
Yoongi no pudo evitar reír y dejó un pequeño beso en los labios del menor, logrando que este igual riera y lo abrazara más fuerte.
— Estoy orgulloso de ti Hobi.
— Gracias bebé — Hoseok le sonrió antes de besar su mejilla y Yoongi se sentía demasiado afortunado a su lado.
Ya llevaba dos años desde que se había mudado a Seoul, vivía en un pequeño apartamento que hacía un par de meses compartía con Hoseok y estudiaba tranquilamente bellas artes, especializándose en él área de la música.
Ambos chicos ahora estaban más felices que nunca, de vez en cuando iban a la casa de padre de Hoseok y le contaban sobre su día a día.
Cuando Yoongi había dejado Daegu para ir a Seoul sin si quiera saber qué hacer o donde vivir, fue sorpresivamente el padre de Hoseok quien le dio un techo mientras él buscaba trabajo para mantenerse a sí mismo.
Su relación con el mayor había mejorado y tanto Yoongi como Hoseok ahora se sentían cómodos junto al hombre de mediana edad, quien ahora más que nunca estaba orgulloso de los dos chicos y los ayudaba cada que podía. Incluso había aceptado de buena manera cuando Hoseok le había pedido irse a vivir con Yoongi, los dos chicos comenzando a mantenerse por sí mismos (recibiendo de vez en cuando un poco de dinero de parte del mayor. )
Yoongi estaba orgulloso de la buena relación que ahora tenía Hoseok con su padre, y aunque el menor le insistía a Yoongi que el igual debía arreglar las cosas con su familia, él se negaba.
No muchas personas lo saben, pero cuando Yoongi tenía diecisiete, sus padres se enteraron que él era gay y lo internaron en un psiquiátrico por un mes.
Su hermana había creído que Yoongi había ido a un campamento de deportes o algo así, sus padres nunca le dijeron la verdad y Yoongi solo había salido de ahí porque mintió diciendo estar curado. Después de ese incidente su relación con sus padres no volvió a ser la misma.
Y la noche que se había escapado, en la mañana había hablado con su madre, siendo directo con sus emociones.
Sigo siendo gay y estoy enamorado de un chico.
Su madre le había golpeado tan fuerte en el rostro que su mejilla se había puesto roja, la mujer le había exigido irse de la casa ese mismo día si no quería volver al hospital (curiosamente fue esa amenaza la que motivó a Yoongi a irse de Daegu) y Yoongi cumplió lo pedido por su madre. Pasado los años ninguno de sus padres trató de contactar con él y a Yoongi no podría importarle menos.
Pero aún así Hoseok le insistía de que por lo menos hablara con su hermana, después de todo la chica no tenía la culpa de nada y aunque Yoongi igual la extrañaba, no se sentía preparado de volver a verla.
— ¿Qué te parece si celebramos mi entrada a la universidad comiendo algo rico? — Hoseok le sonrió mientras buscaba su celular.
— Suena bien para mí. — Yoongi siguió con la mirada al menor y cuando vio a este acomodarse en el sofá inmediatamente siguió y recostó su cabeza en las piernas del menor, sonriendo al sentir los mimos del menor.
— ¿Pido comida a domicilio? — Yoongi sonrió y asintió, abrazando más fuerte al menor.
Ahora ambos iban a pasar esa nueva etapa junto, y Yoongi no podía estar más feliz por eso.
