Chapter Text
Era la rutina de cada día, al menos desde que retomaron sus clases después de vacaciones, en el pequeño descanso mutuo que sus amigos y él tenían en conjunto, Kaveh y Haitham discutían alguna estupidez, por lo poco que escuchó al seguirles el hilo, discutían sobre si las ballenas eran o no mamíferos; Candace y Dehya murmuraban entre sí algunas cosas de algún posible futuro examen.
Al menos hasta que un fuerte y único olor llegó a su nariz, era la primera vez que olía aquello.
Era un olor dulce, así que se trataba de un omega… un omega que olía demasiado bien, era como oler un hermoso valle de flores oculto en un bello y frondoso bosque místico, como si de un cuento de hadas se tratara.
Ok, tal vez debía descansar un poco de ayudar a su hermana menor con su tarea de literatura; como fuese, aquel dulce olor era tan seductor que lo impulsaba a encontrar su origen, debía encontrar al omega que le había seducido con su simple olor.
—¿Eh? ¿Cyno? Oye, ¿a donde vas?
—A encontrarme con mi alma gemela.
—... Maravilloso, y como te decía, Kaveh, las ballenas son cetáceos, una sub-especie mamífera, respiran aire, paren a sus crías… ¡No son peces! —Cyno ignoró por completo como Haitham seguía en su discusión con Kaveh sobre las ballenas, sólo continuó caminando hasta encontrar aquel aroma tan fresco y coqueto para su nariz.
—¿Qué? Cyno, vuelve acá —el alfa de cabellos albinos y tez morena se quejó molesto al sentir como su amiga de ojos heterocromáticos le sostenía el brazo para que no siguiera avanzando, al menos así fue hasta que un omega pasó al lado de ambos.
Era imposible que ni él ni sus amigos no lo vieran, era un lindo omega de cabellos verdes y oscuros como el musgo, usaba una sudadera sin mangas de color oscuro sobre una camisa de manga larga más oscura todavía, todo combinaba exquisitamente a los ojos de Cyno con sus jeans y botas, aunque también destacaban la esponjosa cola, del mismo color que su cabello, que se sacudía suavemente al andar del omega, y las orejas de zorro que el omega tenía para demostrar perfectamente su linaje de alguna raza kemonomimi; pero nada de eso le importaba a Cyno, lo que le importaba es que ese omega era el dueño de aquel magnífico aroma.
—¡Hey, Cyno! —el alfa se soltó del agarre de Candace antes de ir tras el omega y tomarle de la muñeca para detenerle, aquel simple tacto emocionó el corazón hasta el punto que apenas logró captar cuando alguien le abofeteó con fuerza.
—¡No me toques! —y ese alguien resultó ser el omega, que lo miró enfurecido, demostrado muy bien por como echó sus orejas hacía atrás y sacudía su esponjosa cola ahora encrespada, Cyno no pudo procesar el momento antes de que el omega se largara rápidamente todavía molesto.
—Cyno, te está sangrando la nariz.
—Es hermoso…
—Y se le murieron algunas neuronas, Candace —Haitham llamó a su amiga de ojos heterocromáticos para que le ayudará a llevarse a su amigo de ojos rojos al que no sólo le sangraba la nariz, si no que su mejilla enrojecida por el golpe ya parecía estar hinchándose.
Cyno se había enamorado de un hermoso ángel con orejas y colas de zorro.
